domingo, 20 de enero de 2013

''Historias Bizarramente Paralelas" - Episodio 5



Las quintillizas Zavallalta eran bastante bravas en su carácter, (muy parecidas a Daymar y la más brava de todas, era Daniela). Las muchachas sabían muy bien lo que querían y cómo debían conseguirlo. Como fieras, cuidaban lo suyo y se daban a respetar: ninguna se dejaba de nadie y no necesitaban que alguien más, les diera su lugar. Eran la clase de mujeres que se hacían notar, para bien o para mal…



Micaela era profesora de educación física e impartía clases en un colegio de niñas.

Diana estaba por recibirse de abogada y trabajaba en uno de los estudios legales más prestigios de la ciudad.

Laura hacía pocos meses que estaba convertida en toda una enfermera profesional y le iba muy bien en el hospital central: los médicos la tenían en una gran estima y las enfermeras más veteranas, la habían adoptado como la consentida.

Alex era maestra de primer año de primaria y amaba su trabajo, lo disfrutaba plenamente y su adoración era una niña llamada Camila, que se había ganado su corazón desde el primer día de clases.

Daniela, era la artista: esculpía y pintaba como ninguna, su talento le desbordaba. Aunque en sus horas libres hacía lo que le daba la gana, trabajaba como directora de arte en una agencia de gráficas y en aquel trabajo, ella supo descubrir un nuevo matiz en su vocación. Dicho sea de paso, allí conoció al que ahora era su prometido, la empresa le pertenecía a la familia Vilatorres y Alejandro estaba a la cabeza de todo, ya que su padre, quien era el dueño, se había jubilado voluntariamente hacía varios años.

Alex conoció a Mariano en el cumpleaños de una amiga que ambos tenían en común. Micaela se topó con Bruno en el colegio, él era el hermano mayor de una de sus alumnas y en una reunión que se hizo, se flecharon.

Diana y Federico se cruzaron en una disco y desde esa misma noche estuvieron juntos, amor a primera vista, que le dicen y Laura conocía a Diego desde la escuela de enfermería ya que los dos se dedicaban a lo mismo, sólo que Diego aún estaba estudiando porque había tenido que viajar y estuvo fuera del país durante poco más de dos años, cosa que retrasó que terminara la carrera. Cuando él retornó a su patria, lo primero que hizo fue buscarla y proponerle estar juntos: la distancia a los dos les había hecho notar lo mucho que se amaban.



Pero siempre, entre las rosas, hay espinas y cada pareja, tenía detrás, gente que los prefería separados. En el caso de Alex y Mariano, existía un personaje llamado Victorio Méndez. También maestro de primer año y antiguo compañero de la colegiatura de Alejandra. Victorio era un tipo envidioso que siempre amó a la muchacha, pero jamás fue correspondido. Alex le tenía estima, pero como hombre, no le llamaba para nada la atención. Méndez era un tipo torpe, cansón y argüendero, que se la pasaba detrás de las polleras de Alex para ver cómo podía separarla de Mariano.



Micaela y Bruno, estaban acechados por la figura de Malvino Quiróz Weba, un vecino de la familia Zavallalta que estaba enloquecido por la muchacha y buscaba la manera constante de crear conflictos en la pareja: el último problema lo ocasionó después de escuchar una discusión en la que Bruno evidenció sus celos infundados. Malvino aprovechó y cierto día, mandó ramos y ramos de flores a la casa de sus vecinos, de parte de distintos remitentes. Esto enfureció a Bruno que le hizo una escena tremenda a Micaela, pero después de una larga conversación, todo se solucionó.



Isidoro Rivadeneira era el jefe de Diana y un abogado de mucho renombre. Sentía una pasión incontenible por su empleada y buscaba la forma de tenerla siempre cerca. Horas extra, viajes de trabajo, capacitaciones laborales, todo era una excusa para pasarla junto a Diana. Sin embargo, ella no le prestaba atención y como Isidoro no era mal tipo del todo, no realizaba acciones “chuecas”: su timidez trazaba una delgada línea entre mantener su rol de jefe y comenzar una lucha por conquistarla. Federico sabía perfectamente que el abogado quería con su novia y se lo decía a Diana quien respondía con un simple “no me importa nadie más que tú, rico Federico”, frase que a él, le fascinaba oír.



Sergio y Solange, tenían una relación más que sólida y no existían celos entre los dos. De todos modos, una mujercita rondaba al mayor de los hijos Zavallalta: Crystal De León se había puesto como objetivo conquistar al hermano de las quintillizas y llevaba largo tiempo planeando una buena estrategia. Sergio se la cruzaba a menudo en su trabajo ya que él se encargaba de la empresa familiar y Crystal era la heredera de uno de sus clientes, además, tenía un cargo de asistente en la misma. Los Zavallalta eran dueños de una de las textileras más importantes del continente y los De León eran propietarios de una cadena de negocios de venta de ropa, eso hacía que Sergio tuviera que tratar con Crystal más de lo que le hubiera gustado, pero para evitarse problemas con Solange, el muchacho siempre la tenía al tanto de lo que sucedía.



Laura y Diego, tenían como sombra, la figura de Ally Son, una médica que desde el primer día que vio a Diego, le tuvo ganas. La doctora Son, no reparaba en modos ni modales y cada oportunidad que le daba la vida de demostrar su interés en el enfermero, ella la tomaba sin timidez alguna. Laura moría del coraje, pero como su novio siempre se daba a respetar y dejaba en claro que él no estaba interesado en ninguna otra mujer que no fuera Lau, nada tenía ella que reprocharle.



El más complicado de todos era Alejandro porque su acechadora particular, Andrea Ina, era la hija del socio que tenía en la empresa y ya no sabía cómo hacer para sacársela de encima. Millones de veces Ale le había dejado en claro que él estaba en una relación con Daniela y que no le sería infiel ni con ella ni con ninguna otra mujer.

La artista de los Zavallalta, estaba al tanto de lo que sucedía, pero no intervenía, Dani era completamente consciente que el día que reaccionara, la mustia esa se quedaba calva y estaba tranquila porque también sabía que aún con el pasado de mujeriego que Alejo se cargaba, antes de serle infiel, se cortaba el amiguito. Esto último era real: Alejandro jamás le haría a su novia semejante desplante, Daniela era su amor, su mujer para toda la vida.



Después de haber aceptado la propuesta de matrimonio por parte de su buenorro, Daniela y Alejandro decidieron formalizar por completo ese compromiso y organizaron una cena con toda la familia Zavallalta y la familia Vilatorres. Los invitaron a un precioso restaurante y allí, delante de todos, Alejo, en compañía de sus padres, pediría la mano de su novia a Daymar y Rebeko, como correspondía.

El problema se suscitó porque en el restaurante hubo una confusión con las reservas y el día que tenía que estar ambientado para algo romántico, estaba decorado y listo, para una “fiesta hot”…



Los padres de Alejandro, Tamara y Luis, llegaron puntualmente y se quedaron boquiabiertos ante las decoraciones tan “fálicas” del local.



TAMARA: (Llevándose por delante una muñeca inflable que había como parte de la ambientación) ¡Alejandro, ¿QUÉ ES ESTO?!

ALEJANDRO: (Impactado por lo que veía) ¡No se, mamá! Yo no pedí nada de esto, ¡tiene que haber un error! Voy a hablar con el encargado…

LUIS: (Mirando fascinado las fotografías semi porno que había en las paredes) Si, hijo, ve a ver a las bubis… ¡Digo, al gerente!

TAMARA: ¡Luis! ¿Qué miras?

LUIS: ¿Qué quieres que vea, mujer?

TAMARA: ¡¡Cierra los ojos, viejo libidinoso!!

LUIS: No exageres, esto es arte…

TAMARA: Arte, mis chones, ¡siéntate y mira a la pared!

LUIS: Pero…

TAMARA: Pero, nada, ¡cierras los ojos!

ALEJANDRO: (Volviendo) ¡Maldita sea!

TAMARA: ¿Qué te dijeron?

ALEJANDRO: Hubo un malentendido y confundieron las reservas, mamá, ¿qué más? Tengo que llamar a Dani y avisarle…

TAMARA: Mmmm, hazlo, porque si tu suegra ve esto…

DAYMAR: (Entrando) ¿Si yo veo qué cosa?



Como si fuera una maldición egipcia, apenas la mujer entró al restaurante, un muñeco inflable se cayó sobre ella: era una figura masculina desnuda y anatómicamente CORRECTA…


"Historias Bizarramente Paralelas" - Episodio 4



Ale fue hasta la recámara, buscó el regalo, se desató las cuerdas de uno de sus tenis y volvió a la sala. Antes de llegar al sillón y ante la atenta mirada de su novia, expectante por recibir su obsequio, puso una rodilla en el piso, para atarse el cordón.



ALEJANDRO: Estos tenis siempre se desatan…

DANIELA: (Curiosa) ¿Y mi regalo?

ALEJANDRO: (Sin mirarla) Ahora te lo doy, hermosa, pero detenme esto que no puedo sujetarme los cordones (le da un pequeño estuche)

DANIELA: (Toma el estuche y lo mira) ¿Y esto qué es?

ALEJANDRO: (Aún sin hacer contacto visual) Es una cosa que me dio mi abuela hace muchos años, te lo quería mostrar.

DANIELA: ¿Lo abro?

ALEJANDRO: Por favor.

DANIELA: (Abre el estuche) Es un anillo, Ale, ¿dices que era de tu abuela?

ALEJANDRO: Si, es un anillo de compromiso, ese fue el que le dio mi abuelo Alejandro cuando le pidió casamiento. ¿Te parece lindo?

DANIELA: Es bellísimo.

ALEJANDRO: ¡Me alegro que te guste! (Por fin la mira y ella también a él) Es casi tan bello como tú (Le toma la mano izquierda) Es para ti, Dani.

DANIELA: (Abriendo los ojos de par en par) ¿Qué dices?

ALEJANDRO: Daniela, toda la vida quise ser un hombre especial, distinto, mejor y cuando te conocí, supe que sólo tú me harías convertirme en ese hombre. Se que soy menso, que hablo de más, que parezco un irresponsable y que no merezco el amor de una mujer como tú, pero la vida nos encontró y nos enamoramos como dos dementes. Siento que esta locura que me envuelve es lo único que realmente vale la pena en mi vida y quiero estar a tu lado, hasta que Dios me lleve con él, y allí, esperaré tu llegada. Sólo quiero saber si estás lo suficientemente loca, como para dar este paso conmigo.

DANIELA: Alejo, ¿qué me estás queriendo decir?

ALEJANDRO: (Saca el anillo del estuche) Daniela Victoria Zavallalta, no necesito perderte para saber que eres el amor de mi vida y que quiero vivir a tu lado cada hora, de cada día… Cosita mía, ¿me harías el inmenso honor de convertirte en mi esposa? ¿Te quieres casar conmigo?

DANIELA: (Lo mira y no puede creer que él le esté pidiendo matrimonio) Alejandro, yo…



Daniela miraba a Alejo y no entendía nada: él siempre había dicho que no quería casarse ni formar una familia, de hecho, eso era lo que más le atraía de su buenorro en un principio, porque sentía lo mismo que él: con sus padres y hermanos, era más que suficiente familia. Y si, amaba a Ale con toda el alma, pero ¿casarse?

Por otro lado, el caballero errante, moría de angustia porque sabía de la mentalidad de su cosita, pero tenía la esperanza de un si.



ALEJANDRO: Dani, si dices algo, me ahorras el infarto, mi amor

DANIELA: Es que no me esperaba esto, se supone que tú eres anti matrimonio.

ALEJANDRO: No se supone, lo soy.

DANIELA: ¿Entonces qué es todo esto? ¿Una broma?

ALEJANDRO: No, Dani, ¿cómo crees que te haría bromas con algo así?

DANIELA: (Confundida) ¿¿Me pides matrimonio, pero no quieres casarte??

ALEJANDRO: Si quiero casarme, contigo.

DANIELA: No te entiendo, Alejo.

ALEJANDRO: No creo en el matrimonio, creo en nosotros dos, en ti y en mí como pareja y desde que estoy contigo, todos mis esquemas se esfumaron y a tu lado, siento el enorme deseo de comprometerme de ese modo. Nunca quise enamorarme, ponerme de novio y menos casarme, hasta que te conocí: tú me haces desear desde el corazón, dar cada uno de esos pasos.

DANIELA: ¿Me lo dices en serio?

ALEJANDRO: ¡Claro que es en serio, niña! Amor, muero de ganas de verte entrar a la iglesia y estar esperándote en el altar para jurarnos ante Dios, amarnos, respetarnos, cuidarnos y sernos fieles toda la vida.

DANIELA: ¿TODA LA VIDA?

ALEJANDRO: Todos y cada uno de los días de nuestra vida. Quiero estar a tu lado y que mis hijos te digan mamá y mis nietos te digan abuela y ser un viejito menso que te diga “Vieja, ¿viste mis lentes para leer de cerca?” y tú, toda cascarrabias me respondas, “Si serás tarugo, viejo, LOS TIENES EN LA CABEZA”

DANIELA: (Se ríe con ganas) Pensé que no querías ser padre.

ALEJANDRO: No quiero ser padre sólo por serlo, quiero ser el papá de tus hijos y formar una familia contigo, nunca en mi vida, una mujer despertó todo eso en mí.

DANIELA: Ale, te gusta pasarla de fiesta y siempre te la viviste saltando de cama en cama, de mujer en mujer, ¿para qué atarte a mí, si tu naturaleza es otra?

ALEJANDRO: Mi naturaleza ERA OTRA. Daniela, si me la pasaba de fiesta y de mujer en mujer, como dices, era porque nada me atrapaba, me la vivía aburrido y ninguna mujer me satisfacía, pero tú… ¡DIOS! Contigo el placer es descomunal y además de eso, tengo ganas de verte, de cuidarte, de hacerte sonreír, te lo juro por mi vida, hermosa que prefiero estar peleando contigo, que me jales las orejas por bobo, aguantar los gritos de tu madre, las locuras de tu papá, a tus hermanos, cuñados, primos y amigos, todos juntos en el mismo lugar y al mismo tiempo, que en la cama con otra. De verdad te amo, Daniela y todo lo que quiero para mí en esta vida, está frente a mi, sentada en el sillón de la sala. Tú eres lo que necesito para ser feliz, no quiero nada más que a ti.

DANIELA: ¿Conmigo estás satisfecho?

ALEJANDRO: No. Siempre quiero más, pero de ti y sólo de ti.

DANIELA: Ale…

ALEJANDRO: Dani, ¡me duele la rodilla! (Sonríen) Te lo vuelvo a preguntar. Daniela, ¿te quieres casar conmigo?

DANIELA: Debo estar completamente loca…

ALEJANDRO: ¿Eso es un no?

DANIELA: ¿Si fuera un “no” qué pasaría?

ALEJANDRO: ¡Vendo el anillo y nos vamos a Cancún!

DANIELA: (Tentada de la risa) ¡ALEJO!

ALEJANDRO: (Se resigna a que Dani se va a negar) Si fuera un no, me tendría que esmerar para conseguir el si, pero no como el tipo de la canción de Arjona…

DANIELA: Si.

ALEJANDRO: No, no soy el de la canción…

DANIELA: Que si, Ale

ALEJANDRO: Te digo que no, mujer, de hecho, esa canción me parece bastante tonta, porque como que no deja nada en claro, o sea, que si le dice que si, pierde el interés y que quiere que le diga que no para conseguir el si, pero nunca aclara como cuánto tiempo va a estar esperando el dichoso si y entonces uno como que no entiende qué demonios quiere el tal Arjona, porque si le dice que si, le pierde el gusto y si le dice que no, le dan ganas de buscar el si. Al final ese tipo es como la gata flora: “si se la meten, grita y si se la sacan, llora”. Pos como que me confunde, sabes, porque como que nada le viene bien y en la canción esa, no te explican cuándo quiere el si y…

DANIELA: (Mientras Alejo hablaba hasta por los codos, Dani se arrodilló a su lado y lo tomó del rostro. Esto consiguió hacerlo cerrar el hocico) Que si quiero casarme contigo, Alejandro Federico Parlanchín…

ALEJANDRO: (Se quedó helado) ¿Si quieres?

DANIELA: Si, quiero.



Alejandro se puso de pie y alzó a Dani, gritando y besándola sin parar.



ALEJANDRO: ¡Me dijiste que si, COSITA! ¡¡Nos vamos a casar!!

DANIELA: (Se reía) Si, mi amor, nos vamos a casar

ALEJANDRO: (Lloraba de felicidad) ¡¡Te amo, te amo, te amoooo!! Vamos a ser muy felices, Dani, te lo prometo…

DANIELA: Eso si, mi amor, ¡ya no llores tanto que pareces Silvia Navarro en “Amor Bravío”!

ALEJANDRO: ¡Está bien! Prometo intentarlo (La baja, le coloca el anillo en el dedo y le besa la mano) Te juro que no te vas a arrepentir.

DANIELA: Yo se que no.

ALEJANDRO: ¿Te doy tu regalo ahora?

DANIELA: ¿Este no era el obsequio?

ALEJANDRO: No, señorita… (Se besan cachondos) Espérame aquí.

DANIELA: Te espero…



Un poco después, Dani recibió un mensaje de texto de Alejo para que fuera a la recámara y cuando entró allí, su futuro marido estaba acostado en la cama, desnudo, con un tulipán rojo en la boca y un gran moño de regalo sobre su miembro reproductor…



DANIELA: (Sonríe) ¡El regalo de mi vida!



La futura señora de Vilatorres, se desvistió y se sentó sobre su prometido y se dieron EL REGALO…

''Historias Bizarramente Paralelas" - Episodio 3



Rato después, Micaela y Bruno trataban de consolar al pobre Rebeko que no se resignaba a la muerte de Rebekito y no dejaba de llorar la triste suerte de su gato.



MICAELA: Papá, ya no llores por el gato…

BRUNO: Eso, suegro, porque les arruina el festejo a las muchachas…

REBEKO: Tienen razón, pero mañana me compro ¡CINCO GATOS MÁS!

MICAELA: ¡¡Ay, papá!!

REBEKO: “Ay, papá”, ¡los melones del chango!

BRUNO: Don Rebeko, el chango come bananas, no melones…

REBEKO: ¡Lo que sea!

MICAELA: En serio, papi, sino no nos crees, pregúntale a Alejandro.

REBEKO: ¿Y por qué al chillón?

MICAELA: Es que Alejo es el “chango bananero afiebrado”, pa…

ALEJANDRO: (Escuchó el término) ¿Qué yo qué?

DANIELA: Que tú me explicas ahorita mismo qué es eso de los videos que prueban tu heterosexualidad…

ALEJANDRO: ¿Ahora, Dani? No es momento ni lugar, ¿no?

DANIELA: Tienes razón, pero vas a ver a la salida…

ALEJANDRO: ¿Qué?

DANIELA: ¡Que en tu depa, TE LAS CORTO, Alejandro Federico! ¿Así o más clarito?

ALEJANDRO: (Disimuladamente se agarra sus partes) Claro como el agua clara…

DANIELA: No te hagas el chistoso

ALEJANDRO: ¡¡YA QUÉ!!



Daymar, para recuperar la “etiqueta”, intentaba lograr que Laura y Diana entendieran cómo diablos se doblaban las servilletas, para que quedaran debidamente puestas junto a los platos y cubiertos de la mesa. Alex, Mariano, Diego, Federico, Sergio y Solange, se descostillaban de la risa con los gestos que las dos hijas le hacían a su madre. A todo esto, la única relativamente cuerda de todos los presentes, era la pobre Ámbar, que se lamía la cola.



DAYMAR: ¡Así no, Diana! Aprende de una vez, niña…

DIANA: ¡Pero, mamá!

DAYMAR: Pero, nada, si no aprendes, no te vas a festejar con el libidinoso de tu novio.

DIANA: ¡UFA!

LAURA: Mamita, ¿y si mejor cenamos? ¡Muero de hambre!

DAYMAR: (Las mira) Se salvan las dos porque también estoy famélica. (Voltea buscando a su marido y lo encuentra) ¡REBEKO!

REBEKO: (Estaba enojado) ¿Qué quieres, asesina de mascotas?

DAYMAR: Deja la lloradera que pareces niño chiquito y trae la comida.

REBEKO: ¿Me dices que tanto animalicidio te dio hambre, sicaria zoológica?

DAYMAR: ¡Pues, si!

REBEKO: ¿Y dónde está la cena?

DAYMAR: Donde la hayas dejado, hombre ¿dónde más?

REBEKO: Yo no la dejé en ningún sitio, te tocaba cocinar a ti.

DAYMAR: No, yo cociné ayer, hoy te tocaba a ti.

REBEKO: (Estaba frito) Ehhhhh…

DAYMAR: ¿NO COCINASTE, REBEKO?

REBEKO: Ehhhhh…

DAYMAR: De haber sabido que nos ibas a matar de hambre, ¡te mataba a la perra esa también!

REBEKO: ¡CON AMBAR, NOOOO!!!



El matrimonio continuó la discusión ilógica (como todas las discusiones que la pareja tenía) hasta que el mayor de los hijos, se cansó: Sergio se paró encima de la mesa y gritó muy a la “Daymar”.



SERGIO: ¡¡PIDAMOS PIZZAAAAA!!

DAYMAR: (Se da vuelta y ve al hijo arriba de la mesa) ¡Sergito, bájate de ahí! Y si, pidamos pizza, porque si no ceno algo, ¡ME COMO AL GATO MUERTO!

REBEKO: ¡¡El cadáver de Rebekito, noooooooo!! ¡¡Mujer caníbal!!

DAYMAR: Para ser caníbal, tendría que ser un gato…

REBEKO: Pues…

DAYMAR: ¡Cállate, Rebeko! Y ve a llamar a la pizzería en vez de decir tanta Rebekada…

SERGIO: ¡Mamá! Tengo 31 años, ¡NO ME SIGAS DICIENDO SERGITO!



Por fin, llegaron a un acuerdo y cenaron unas ricas pizzas, pero el caos se extendió durante toda la velada, sobretodo para Alejandro que al llegar a su depa, tuvo que dar sus explicaciones.



DANIELA: (Entrando, lo tenía agarrado de una oreja) Ya mismo me dices dónde demonios tienes esos videos.

ALEJANDRO: (Se suelta la oreja) ¡Me hiciste doler, Daniela! (Se sobaba)

DANIELA: ¡No vayas a chillar y dame esos videos!

ALEJANDRO: ¿Y cómo para qué los quieres?

DANIELA: Para usarlos de freesbes… ¡Para quemarlos, Alejandro!

ALEJANDRO: Pero, Dani…

DANIELA: (Lo agarra de nuevo de la oreja) Pero, nada, ¡los videos!

ALEJANDRO: (Se suelta otra vez) ¡Me hubieras agarrado de la otra, ¿no?!

DANIELA: ¿Busco las tijeras?

ALEJANDRO: ¡Bueno, ya! Los videos no existen.

DANIELA: ¡Ay, si, chulo! ¡Y yo aún tomo mamila!

ALEJANDRO: Mamila, no, pero si la mam…

DANIELA: ¡¡ALEJANDRO FEDERICO!! Si quieres tener la posibilidad que eso vuelva a suceder, dame los videos de una vez…

ALEJANDRO: ¡Que no existen, caray!

DANIELA: Si no existen, ¿por qué dijiste que si?

ALEJANDRO: Para molestar a tu madre, pero me salió el tiro por la culata…

DANIELA: ¿Para molestar a Doña Daymar? ¿Te falla el chip o qué?

ALEJANDRO: ¡Me trató de chillón y de joto, Dani!

DANIELA: Chillón si eres.

ALEJANDRO: Pero joto, no.

DANIELA: ¡Y tienes videos que lo comprueban!

ALEJANDRO: ¡TENÍA! Ya no más.

DANIELA: ¿Te tengo que creer?

ALEJANDRO: ¿Cuándo te he mentido?

DANIELA: Al menos nunca te caché…

ALEJANDRO: Porque no te miento, por eso no me cachas…

DANIELA: ¿Entonces?

ALEJANDRO: Te voy a contar la verdad, pero júrame que antes de cortármelas, me dejarás terminar de hablar…

DANIELA: (Se ríe) ¡Habla!

ALEJANDRO: (Se sientan en el mullido sillón de la sala) Bueno, la cosa es que si existieron videos hot con otras mujeres, pero los rompí.

DANIELA: ¿Cuándo?

ALEJANDRO: ¿¿CUÁNDO??

DANIELA: ¿BUSCO LAS TIJERAS?

ALEJANDRO: Noooooo

DANIELA: ¿CUÁNDO LOS ROMPISTE?

ALEJANDRO: Después de hacer el amor contigo la primera vez…

DANIELA: ¿Por qué?

ALEJANDRO: Dani, después de haber hecho el amor contigo, me terminé de dar cuenta que serías la única mujer hasta el último de mis días. Simplemente no quería tener nada que me atara al pasado.

DANIELA: (Sabía que Ale era sincero) ¿Por qué nunca dijiste nada?

ALEJANDRO: Sencillamente, porque soy un idiota.

DANIELA: ¡Dios mío!

ALEJANDRO: ¿Qué?

DANIELA: (Se le tira encima y lo empieza a acariciar) ¿Cómo no te conocí antes y así hacíamos uno nuestro? Te amo tanto, buenorro.

ALEJANDRO: (Se deja toquetear) Lo podemos hacer cuando quieras, hermosita… Te amo mucho, Dani.

DANIELA: (Se besan) Eres un tarugo…

ALEJANDRO: Lo se. ¿Te puedo dar tu regalo de cumpleaños, viejita?

DANIELA: ¿Viejita?

ALEJANDRO: Si… ¡¡Jajajaja!! ¿Quieres el regalo o no?

DANIELA: Siempre…