sábado, 6 de abril de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 60

Micaela, Laura y Alex, por otro lado, estaban escogiendo la ropa de las cinco, ya que para que el plan marchara, deberían usar el mismo atuendo, ningún detalle se les tenía que escapar de las manos: si Andrea sospechaba siquiera, la venganza Zavallalta se vería en apuros.

ALEX: Esa loca no se la va a acabar…
MICAELA: ¡Eso mismo! Si se mete con un Zavallalta…
LAURA: ¡SE METE CON TODOS!
ALEX: Ya quiero que llegue el día de la dichosa boda y hacerle ver a esa tipeja lo que es nuestra familia…
MICAELA: (Mira a sus hermanas) ¡Qué felicidad me da ser parte de esto, las amo, quinti!
LAURA: ¡Tan sentimental ella! ¡Te volviste jota, como dice mamá!
ALEX: No seas mala, Laura… (Abraza a Mica) No cambio a este manicomio en el que crecimos y vivimos, por ningún otro sitio. Tengo los mejores padres, el mejor novio y los mejores hermanos y cuñados del mundo, ¡¡CARAY!!
LAURA: ¡Puritita verdad VERDADERA!
ALEX: ¡Oye, ratera literaria! ¡¡ESA ES MI FRASE!!
LAURA: ¿Y qué? Denúnciame si quieres… (Se miran y echan a reír)
ALEX: (Encuentra algo de ropa) Miren… (Era un vestido con corte en diagonal y un mega escote) ¿Creen que si buscamos cinco como este o parecido, podamos usarlo?
MICAELA: Habría que ir a la tienda y ver si encontramos algo similar… ¡Me gusta el estilo!
LAURA: Y a mí, Alex… Se ve que desde que llegó Dante a tu vida, se te mejoró el buen gusto…
ALEX: (Le tira con una almohada) ¡Cállate! Mariano será un imbécil, pero estaba buenísimo…
MICAELA: Si, era guapo, es cierto.
LAURA: Pero hablaba y la cagaba, en cambio Dante, ¡Dios! ¡Qué buen cambio, Alejandra Isabel!

Bruno toca la puerta de la recámara donde estaban su novia y cuñadas.

BRUNO: ¿Se puede?
ALEX: Pasa, Brunito…
MICAELA: (Le da un beso) Hola, amor, ¿todo bien?
BRUNO: A pedir de boca. Hablé con mi primo, el sacerdote, le expliqué la situación y aceptó que hagamos toda la maroma en su iglesia.
ALEX: ¡Muy moderno! ¡¡ME GUSTA MÁS!!
MICAELA: Gracias, mi cielo…
BRUNO: No tienes nada que agradecer, mamichurris. Alejandro es mi amigo y con gusto lo ayudo para que le de en la madre a esa vieja loca…
MICAELA: Si, lo se, pero es la felicidad de mi hermana la que está de por medio también, así que, GRACIAS…
LAURA: Déjala que te agradezca, cuñado, anda toda sentimentaloide…
BRUNO: ¡Yo feliz de apapacharla! (Llega Dante)
DANTE: Permiso, ¿están decentes? (Entra tapándose los ojos)
BRUNO: Si, menso, pasa…
DANTE: (Se quita la mano del rostro y recibe los labios ardorosos de Alex) ¡Hola, bonita! (Otro beso) ¿Cómo va todo por aquí?
BRUNO: Ya tenemos la iglesia.
ALEX: ¡Y la ropa! (Le muestra el vestido) Esta es la onda que queremos usar…
LAURA: ¿A ti cómo te fue?
DANTE: Muy bien.
BRUNO: ¿Tienes al cura?
DANTE: Si te refieres al actor que hará de sacerdote, si, ya lo tengo. Es un viejo amigo mío y de Alejo y en cuanto supo lo que pasaba, no dudó en acoplarse a todo.
BRUNO: Pues, hay que reunirnos todos y finiquitar los detalles…
ALEX: En dos semanas haremos el show del siglo
MICAELA: Y la maldita zorra querrá esfumarse, desaparecer de la faz de la tierra.
LAURA: Pues ojala y lo haga… (Entra Diego)
DIEGO: ¡Qué bueno verlos aquí!
LAURA: ¡Hola, concubino! (Beso)
DIEGO: ¡Hola, concubina! (Besote) ¿Ultimando la venganza?
MICAELA: Precisamente… (Lo mira) ¿A ti que te tocaba hacer?
LAURA: Por el momento, nada.
DIEGO: Mi trabajo es en unos días, en la empresa y con mi hermosa novia, pretendiendo ser Daniela.
DANTE: (A Alex) ¿Y a nosotros cuándo nos toca eso?
ALEX: Creo que un par de días antes de la boda.
MICAELA: A nosotros nos toca mañana…
LAURA: ¿Les parece si seguimos la plática en la sala y otro día? Al menos yo, porque tengo que ir a ver si consigo cinco vestidos iguales y que se parezcan a este.
ALEX: ¡Voy contigo!
MICAELA: No, Alex, no podemos andar juntas por la calle. ¿Qué tal y nos cruzamos a la zorra?
LAURA: Exacto. Mejor tú ve a hablar con Dani y le dices lo que ya se organizó.
ALEX: Es cierto. (Cogiendo la mano de Dante) ¿Vamos, amorzote?
DANTE: Si. Nos vemos luego, gente bella… (Se despiden y salen)
BRUNO: Mica, ya que tus quinti se van, ¿quieres venir a cenar a casa? Mamá quiere verte, no me cree que ya regresamos y que estamos bien…
LAURA: Bruno, ¿tu mamá es medio Daymar, no?
BRUNO: ¿Medio? Eso si la miras con un solo ojo… Se sacarían chispas si se juntaran…
LAURA: Y ya lo harán (Se ríe) ¡Quiero ver eso!
MICAELA: Tan demonia tú…
LAURA: Muy demonia… ¡Oye, tú, cónyuge! ¿Me llevas de compras?
DIEGO: Claro, mi vida… Adiós, niños… (Se despiden y salen, dejando a Mica y Bruno a solas)
BRUNO: Mamichurris, ¿cenamos en casa o no, amor?
MICAELA: Si, por supuesto, pero antes…
BRUNO: ¿Antes qué?
MICAELA: ¡El postre! (Lo tira a la cama y se le pone encima) Quiero postrearme contigo, papichurris…

En la antigua casa de Alex, Daniela y Alejandro habían terminado de hacer el amor y ahora se querían dedicar a comer algo, ya era media tarde y ninguno había almorzado, así que entre los dos, intentaban prepararse algo rico para comer. El problema era que Alejo tenía ganas de comerse a Dani todo el tiempo, no se saciaba jamás de su mujer y ella no se quedaba atrás, pero esta vez, moría de hambre, por lo que el señor Vilatorres, tuvo que comportarse y ayudarla a fabricar alimentos para el estómago…

ALEJANDRO: (Miraba el refrigerador) Lo único que hay aquí, es pescado, ¿se te antoja?
DANIELA: Mmmm… No, tengo ganas de comer pizza…
ALEJANDRO: (Busca en la alacena) Ni harina hay, Dani, no queda otra opción que llamar al delivery y mientras llega nuestro almuerzo… (La besa con mucha intensidad y la sienta sobre la mesa) Quiero hacerte más cositas…
DANIELA: ¡Ahora si compro! Pero, primero, llamemos a la pizzería…
ALEJANDRO: (Le sonríe) ¡Va, pues! ¿La de siempre?
DANIELA: Si y además, quiero una de morrones y jamón, por fis…
ALEJANDRO: Si, madame, como usted lo desee… (Va a llamar)

De repente, sonó el timbre y Dani fue a abrir la puerta, la cara de la quinti se transformó al ver quién los visitaba…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 59

Sergio recibió el mensaje de su madre y dio el golpe de gracia que permitiría que su hermana y Alejo, pudieran tener unas cuantas horas a solas.

SERGIO: (A Solange) Tu papá se llevó a Alejandro al campo, amor…
SOLANGE: ¡Me lo imaginé!
ANDREA: ¿Alejandro? ¿Mi Alejandro?
SOLANGE: Bueno, si, es ese mismo, pero por hoy, será de mi papá. Claro que de manera muy distinta.
ANDREA: (Molesta) ¿A dónde lo llevó y para qué?
SOLANGE: Al campo de mi familia, en provincia. Es ahí donde papá lleva a sus clientes, para agasajarlos y convencerlos de aceptar la oferta.
ANDREA: Pero quien debe aceptar, soy yo, no Alejandro.
SERGIO: Es que hay algo que tiene que saber, señorita Ina. Este negocio que le estamos ofreciendo, por más que sea usted quien acepte la propuesta, depende pura y exclusivamente del señor Vilatorres.
SOLANGE: (Notando la confusión de la zorra) Mi padre escogió esta empresa por el liderazgo de su prometido y sin él, los cuatro millones de dólares que mi papá pretende invertir, no serán dados a ustedes.
ANDREA: (Se le abrieron los ojos de par en par) ¿Cuatro millones de dólares? ¿Por la forma en que Alejo llevó el negocio? Digo, ¿por eso nos eligieron a nosotros?
SERGIO: Exacto. Su novio es pieza clave en esto y sin él, no hay inversión.
ANDREA: (Aún no se la creía) ¿Tanto dinero?
SERGIO: Eso en principio, si las cosas van como creemos que irán, esa suma se puede hasta cuadruplicar. Y de lo que sea que se invierta, el 25% es para esta empresa, o sea, señorita Ina, que esas ganancias irían directa y legalmente a su bolsillo.
ANDREA: (Cayó completamente en la trampa) ¿Esto es real?
SERGIO: Absolutamente, puede investigar sobre nosotros en internet: allí hay muchas referencias a los negocios que hemos hecho y puede contactarse con nuestros clientes.
SOLANGE: Además, para que se quede tranquila, sepa desde ya, que lo único que esperamos de esta empresa es que trabajen, no se le va a exigir que desembolse ni un solo centavo.
ANDREA: Entonces, ¿cuál es el negocio para ustedes?
SERGIO: Como le dije anteriormente, si las cosas aquí siguen el camino que creemos seguirá, nuestra inversión se verá multiplicada y de allí saldrán las ganancias para ustedes y para nosotros…
SOLANGE: Cuanto más fuerte es la apuesta, mayor la recompensa, ¿no?
ANDREA: ¡Eso digo yo! Pues, siendo así, espero que Alejandro y su padre lleguen a un acuerdo y podamos comenzar de una vez…
SERGIO: Perfecto, pero recuerde que todo está en manos de Alejandro Vilatorres, sin él, no hay nada…

Andrea miró a sus interlocutores y creyó que era la oportunidad de su vida. Lo que fuera necesario para que Alejo aceptara, sería hecho. Lo que pidiera, se le concedería, salvo por la empresa y su relación con Daniela, todo lo demás, estaba para negociarlo. Así que mientras Andrea se relamía ante la perspectiva de una supuesta riqueza, Alejo se relamía ante la perspectiva de hacerle el amor nuevamente a la mujer que amaba.
Dani estaba parada en la puerta de la recámara y él, sentado en la cama, ambos se miraban y gozaban de antemano el tiempo que compartirían. El sonido del celular, los distrajo. Era una llamada de Daymar, quería explicarles el giro que habían dado las cosas y notificarles que debido a eso, tenían la chance de pasar la noche juntos. Esto último, por supuesto, los llenó de alegría, por lo que se dispusieron a pasarla de lujo, aunque Dani quería contarle a Ale lo que ella y sus hermanas tenían planeado para el día de la boda.

ALEJANDRO: Dani, no vamos a llegar a eso. Ya te dije que en cuanto me ceda la casa de mis padres, la mando al demonio.
DANIELA: Es que esa vieja tiene que tener un escarmiento, amor, ¡lo que hizo, tiene que pagarlo!
ALEJANDRO: ¿Haciendo eso que me dices? No quiero que ni tú, ni tu familia se expongan.
DANIELA: No te preocupes por eso, Alejerico, nosotros estamos de acuerdo en esto, quien debe dar el sí, eres tú.
ALEJANDRO: ¿Ya se complotaron los Zavallalta?
DANIELA: Sip.
ALEJANDRO: La verdad que si suena divertido, me encantaría verle la cara de “trágame tierra”…
DANIELA: Amor, si accedes a nuestra idea, hasta podremos filmarle la vergüenza y subirla a internet…
ALEJANDRO: ¡Qué crueles son! (La besa) ¡Te amo!
DANIELA: ¿Eso es un si?
ALEJANDRO: Si es lo que quieres hacer, hazlo, hermosa…
DANIELA: ¡Me encanta, ME ENCANTA! Aunque, lo que quiero hacer ahora (Le mete la mano en el pantalón) es hablarle al generalito…
ALEJANDRO: Sabes que ese siempre está dispuesto a escucharte…

Dani acarició a su esposo justo donde tanto lo enloquecía y él, en un arrebato de pasión, la tomó de la cintura y la llevó a la pared, como lo había hecho en la oficina rato antes…

ALEJANDRO: (Besando el torso de Dani por encima de la ropa) Me gusta tenerte así, a mi merced, encerradita… Me provocas cosas que no sabía que había en mí, me haces hervir la sangre, Daniela.
DANIELA: Y tú a mí, Alejandro, nunca creí que sería capaz de entregarme a un hombre así, sin tabúes ni miedos, siento que a tu lado y en tu cuerpo, todo es y será siempre placer…
ALEJANDRO: Te lo juro, hermosa… Mírame (Ella lo hace) Juntos, vamos a hacer que nuestros cuerpos vayan más allá de todo y cada encuentro que tengamos, va a ser más placentero y maravilloso que el anterior.
DANIELA: Lo se… ¿Ya te dije que te amo?
ALEJANDRO: Con palabras nomás, quiero hechos que lo demuestren, Cosita, muero de ganas que seas tú la que me posea y me haga el amor a mí…
DANIELA: (Lo lleva de nuevo a la cama) Prepárate, porque… (Lo empuja y él cae, sonriendo) Estás a punto de tener el mejor sexo de tu vida, hasta hoy…

No muy lejos de aquel sitio, Diana y Federico, además de besuquearse y toquetearse, redactaban los papeles que se necesitaban para la habilitación de una nueva empresa: Alejo pidió a su cuñada que se convierta en la asesora legal del nuevo emprendimiento que tenía en mente y ella, ni lerda ni perezosa, aceptó.
Francamente, era una oferta magnífica porque no sólo la brindaría un buen trabajo, donde se sentiría cómoda y con un entorno ameno, sino que además, esto le daría la chance de abrir un estudio propio.

FEDERICO: ¿Cómo se va a llamar la nueva gráfica?
DIANA: (Lo piensa) Mi cuñado no me dijo.
FEDERICO: Necesito saberlo, amor, ¿qué les digo a los clientes? Algún nombre les tengo que dar si les voy a ofrecer que se pasen de empresa, de otro modo es poco serio.
DIANA: (Lo besa) Tienes razón, rico Federico, deja y le pregunto… (Busca su celular y llama a Alejo, pero no le responde, así que le deja un mensaje de voz en el contestador) Debe estar ocupado.
FEDERICO: ¿Qué hacemos, entonces?
DIANA: (Deja los papeles a un lado) ¡El amor y ya, porque me quema la piel si no me tocas, niño!

Fede sonrió y ahí mismo, en el piso, hicieron el amor como si nunca lo hubieran hecho antes…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 58

Cuando vieron a Andrea meterse al ascensor con sus acompañantes, Daymar, Maru y Rebeko, se fueron a la cafetería de la empresa, para dejar que Dani y Alejo estuvieran solos. Apenas la dejaron, la señora de Vilatorres entró al despacho de su marido, sin anunciarse y este, al verla, se sorprendió, sin reconocerla.

ALEJANDRO: (Sentado en su sillón) ¿Quién es usted y por qué entra a mi oficina así?
DANIELA: (Se quita las gafas) ¿Necesito permiso para entrar a tu despacho, Cosito?
ALEJANDRO: (Sonríe, se pone de pie y va con ella, la abraza y besa, como desesperado) ¡Hola, amor!
DANIELA: (Responde a la intensidad del saludo, ya que llevaban dos días sin poder verse) ¡Hola, Ale! (Más besotes) ¡Te extraño!
ALEJANDRO: Y yo a ti, mi amor, pero tengo que quedarme en el departamento en la noche y lograr que ella ceda… (Cerró la puerta de la oficina con llave y aprisionó a Dani contra la pared) Me haces falta, hermosa, extraño tus besos, tu cuerpo, tus rabietas, tu risa, ¡TODO!
DANIELA: ¿Hasta mis enojos? (Alejo la tocaba por doquier)
ALEJANDRO: Todo, amor, me tienes loco por ti…

Alejo la besa muy intensamente y la toca los senos por encima de la ropa. Ella vestía una especie de overol y tenía el pelo recogido y un poco desarreglado…

DANIELA: (Lo detiene) La verdad que si así como estoy, provoco deseo en ti, es que realmente estás enamorado… (Le sonríe)
ALEJANDRO: (Le desata el cabello) ¿Lo dudas?
DANIELA: (Él comienza a besarle el cuello) No, amor, es sólo un decir…
ALEJANDRO: (Le baja el cierre de la ropa, que era de una pieza y se la deja por la cintura) ¿Un decir? (Le besa los pechos con mucha urgencia y casi que se los come)
DANIELA: Ale, espera, tenemos que hablar…
ALEJANDRO: Nada es más urgente que las ganas que tengo de hacerte cositas, Cosita. (Mete la mano por dentro de la parte de debajo de la vestimenta de su mujer y acaricia la cueva, robándole un gemido a Dani) ¿Ves? Tú también mueres de ganas. Hablar lo podemos hacer por teléfono, por mail, por chat o por señales de humo, pero esto (Le apoya la pelvis, demostrándole el erguido y dispuesto pino) sólo lo podemos hacer en vivo y en directo…
DANIELA: ¡Hazme lo que quieras!
ALEJANDRO: (Le termina de bajar la ropa y le libera una pierna. Ella se cuelga de él, aferrándolo hacia su zona de placer y Ale se saca el pino del escondite) Trata de no gritar (Le guiña el ojo y mueve la punta del generalito, rozando la entrada a la gloria)
DANIELA: Bésame para ahogar mis gritos, amor, pero házmelo ya…

Así, de parados, la pareja comenzó a hacer el amor con todo el fuego que los quemaba. Ale besaba a Dani para acallar un poco los gemidos y disfrutarse lo más que pudieran. Pasados algunos minutos, la llevó al escritorio y recostó ahí, para poder gozarse aún mucho más…

A cuatro pisos de distancia, Sergio y Solange, empezaban a tejer la red en la que Andrea caería redondita…

SERGIO: (Estaban sentados los tres) La verdad, señorita Ina, nos tiene sorprendidos lo del cambio de dueños de esta empresa.
ANDREA: (Extrañada) ¿Cómo supieron eso? Se supone que no debe ser de conocimiento público todavía.
SOLANGE: Nos lo dijo el señor Vilatorres. Esta mañana, cuando me comuniqué con él por teléfono, me explicó que este trato lo teníamos que conversar con usted porque es a quien le pertenece la empresa desde hace unas semanas.
ANDREA: (Sonríe complacida) ¿Alejandro dijo eso?
SERGIO: Si.
SOLANGE: Me aclaró que él seguirá en la presidencia, pero que ya no puede tomar esta clase de decisiones.
ANDREA: En efecto, Alejo seguirá siendo el rostro visible del negocio, pero “Gráfica Vilatorres”, ahora es propiedad mía.
SERGIO: ¿A qué se debió la venta?
ANDREA: Puras cuestiones de dinero, nada más. El padre de Alejandro quiere dejar atrás la vida laboral para disfrutar de su familia y su hijo, aunque no estuvo de acuerdo, tuvo que aceptarlo. De todos modos, en dos semanas, él y yo seremos marido y mujer, así que lo demás serán puras formalidades.
SERGIO: Pues, felicitaciones…
SOLANGE: ¿Les parece si vamos a lo que nos ocupa?
ANDREA: Por favor, me tiene muy intrigada su propuesta.
SERGIO: Le explico. Nosotros somos inversores de capital. Hace tiempo que venimos investigando cuáles son las empresas que mejor se posicionan en el mercado y cuáles son las que mayor proyección tienen a futuro.
SOLANGE: Después de casi un año de estudiar los distintos campos, dimos con que esta gráfica, ha crecido en una más de 50 % y que la solidez con la que cuentan, se vislumbra para mantenerse en el mercado.
ANDREA: ¿Ustedes representan a una empresa o algo así?
SOLANGE: No. Mi padre, Óscar Pereyra, se dedica a la bolsa de comercio y él inició estas prácticas. Yo lo represento a él y Sergio, es mi abogado
SERGIO: ¡Y novio, Solcito!
ANDREA: ¿Están en pareja?
SERGIO: Hace cuatro maravillosos años.
SOLANGE: Y muy felices, debo decir…
ANDREA: Me alegro por ustedes. Aunque les confieso que sigo sin comprender del todo la razón de su presencia.

En la oficina de Alejandro, las cosas iban de calurosas a incendiarias y ninguno de los dos tenía intenciones de detenerse, hasta llegar juntos al mismo sitio, cosa que sucedió un poco después. Ni Dani ni Alejo dejaban de besarse y acariciarse, realmente se extrañaban y se necesitaban mucho y sus cuerpos los quemaban por estar junto al otro y él, particularmente, buscaba tener una sesión más…

DANIELA: Me encanta hacer el amor contigo, Ale, pero tenemos que hablar.
ALEJANDRO: ¿De qué?
DANIELA: De tu plan, ya está en marcha.
ALEJANDRO: ¡Buenísimo! (Besaba a Dani en el cuello) ¿Nos vamos de aquí? Quiero estar contigo, no aguanto más, amor.
DANIELA: No se puede, mi hermano y Solange están con aquella.
ALEJANDRO: Por eso, vámonos. Cuando ella me busque, veo qué excusa le doy y mañana hago mi parte, pero necesito pasar la noche a tu lado, dormir contigo y tenerte en mis brazos. Estos dos días han sido una tortura para mí, ¿para ti no?
DANIELA: Sabes que si.
ALEJANDRO: Entonces, vente conmigo y larguémonos de aquí, por favor.
DANIELA: (Se miran) ¡Está bien, llévame dónde quieras!

La pareja se arregló la ropa y salió de la oficina. Dani, por celular, le avisó a Maru del cambio de planes.

DAYMAR: ¡Les dije que iban a hacer eso!
MARU: Si, señora bella, menos mal que usted es precavida…
DAYMAR: Deja y le mando un mensaje a Sergio para que sepa que yo estaba en lo cierto. Así le dice a la venenosa esa, lo que le dije.
REBEKO: (Besando a su mujer) ¡Eres la mejor, Daymar Alfonsina, LA MEJOR!

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 57

La puerta del cuarto del hotel se cerró súbitamente, después que Fede, sin dejar de besar a Diana, le diera una patada. Fueron al cuarto y se quedaron de pie al borde de la cama, observándose y disfrutando de antemano lo que estaba a punto de suceder. El hombre quitó la blusa de la mujer y se inclinó para poder besarle el vientre y desabrocharle los jeans, mientras ella, sólo lo dejaba hacer su tarea. Sin prisa, pero sin pausa, Federico bajó los pantalones de Diana, hasta dejarla únicamente en ropa interior y se puso en marcha para quedar en igualdad de circunstancias. Una vez logrado el objetivo, arremetió fogosamente contra los labios de su novia y la abrazaba, tocándola y siendo tocado por ella.

FEDERICO: ¿De verdad nos vamos a casar, mi amor?
DIANA: Nada me va a detener para convertirme en la señora de Pellegrini. Te amo.
FEDERICO: Y yo a ti, hermosa mía, este tiempo separados fue una tortura.
DIANA: Dejemos el pasado atrás y ahora hazme el amor con todas tus ganas, que me muero por ser tuya entera.
FEDERICO: (Aún besándola y acariciándola, le quitó el sujetador y la recostó en la cama. Se bajó los calzoncillos y se deshizo de las pantys de ella) Sólo mía, Diana y para toda la vida…
DIANA: (Se acomodó en la cama y le hizo un gesto a Fede para que se colocara en posición amatoria) Hasta que el último de mis latidos suene en mi pecho y aun después, sólo tuya, rico Federico…

Fede penetró a Diana y ambos gimieron sin pudor, aferrándose al otro y con sus deseos consumiéndolos a flor de piel. Una y otra vez, él la llenaba y ella se dejaba amar, gozando de cada centímetro de su futuro esposo. Las bocas se encontraban sin cesar, aunque por momentos, el frenesí de los movimientos, las separaba; ellas se hallaban sin problemas, para besarse mil veces, sin generar más que placer y mucho más fuego. El orgasmo les llegó al mismo tiempo y sus cuerpos agitados, sudados y temblando por el clímax, se quedaron así largamente, abrazados…

Varios días después, las quinti se reencontraron en casa de sus padres y se pusieron al tanto de las novedades. Esperaban a que llegara el hermano mayor y así Dani, quien había convocado la reunioncita, les podría contar cómo iba a ser toda la idea que Alejo había tenido. La familia era parte fundamental del plan y ellos necesitaban saber si contaban con la colaboración de todos los Zavallalta. Maru, Dante, Daymar y Rebeko, ya estaban enterados y dando los primeros pasos.

DANIELA: (Viendo el lacillo de Diana) ¿Te casas, puerca?
LAURA: ¡Menos mal que Fede reaccionó, niña! ¿Sino quién te aguanta toda chillona?
MICAELA: ¡Te felicito, Diana! Ese es tu hombre, no hay dudas
ALEX: Obviamente, ¿quién podría cuestionarse que Fede y nuestra puerquita son el uno para el otro?
DIANA: ¡Nadie! Pero, ¿a qué viene lo de puerca y puerquita?
DANIELA: Viene a que eres una cochinita que te besaste al viejo rabo verde de tu jefe (Se ríen)
ALEX: (Ve que Diana iba a protestar) ¡Ay, si, ya me imagino lo que vas a rebuznar, burra! “(Imitando a su hermana) “Él me besó a mí” (Se vuelven a reír por la imitación)
DIANA: Desgraciaditas, ¡síganle a la burla!
LAURA: No te sulfures, quinti… (Llega Sergio) ¡Miren quién vino!
MICAELA: ¡El señor de las quintillizas!
ALEX: ¡Hola, hermanito!
SERGIO: ¡Hola, bellas de mi alma! (Se sienta en medio de las hermanas y todas lo apapachan) ¡Qué lindo ser recibido así, caray! ¿Dónde andan el par de conejos?
DANIELA: Están en el departamento de mi marido, ayudándolo con su nuevo plan maestro.
LAURA: ¿Qué plan?
DANIELA: Antes de entrar en eso, quiero que me cuentes cómo va la vida de concubinato, Laurita…
LAURA: ¡Perfecta! Diego me cachondea todo el día, así que ni una queja
MICAELA: ¡Lo puedo imaginar!
SERGIO: (A Mica) ¿Tú y Bruno, bien?
MICAELA: Mejor, imposible.
ALEX: Antes que frieguen con la preguntadera, Dante y yo, vamos de lujo: un paso a la vez…
DIANA: (A su hermano) ¿Solange y tú?
SERGIO: A las mil maravillas, aunque Crystal anda molestando y no se qué hacer para que ya nos deje tranquilos…
DANIELA: Ya se nos va a ocurrir algo, Sergio, déjaselo a tus quinti del mal…
LAURA: ¡Exacto! Pero, bueno, ya todos dijimos lo felices que somos con nuestros “peor es nada”, así que, Daniela, ¡desembucha! ¿Qué hay que hacer para que tú y tu marido se liberen de la súper mega zorra?

Daniela les contó el plan y todos acordaron ayudar sin cuestionamientos y, además, a Sergio se le prendió la lamparita y no sólo, ofreció un respaldo financiero al proyecto que su cuñado pensaba iniciar cuando se perdiera la empresa, sino que, también, supo cómo darle un buen y tremendo golpe en el hígado a Andrea…

DIANA: ¡Sergito! ¡Eso es brillante!
SERGIO: No me digas “Sergito”
DANIELA: Bueno, Sergiote, es una idea increíble…
LAURA: Si, esa maldita vieja no vuelve a joderle la vida a nadie, después de la vergüenza que le va a dar.
DANIELA: ¿Entonces?
LAURA: ¿Entonces, qué?
DANIELA: ¿Lo hacemos, contamos con ustedes?
ALEX: Daniela, me voy a enojar contigo…
DIANA: Eso y no sólo los vamos a ayudar nosotros, se que Fede está puestísimo.
SERGIO: Solange, igual.
LAURA: ¡Y Diego!
MICAELA: ¡Bruno también!
ALEX: Dante ya entró en el loquero hace rato, así que, ¡A DARLE!
DANIELA: (Se pone a llorar) ¡Gracias!
LAURA: No chilles, caramba… Tu marido que contagió lo jota…
DANIELA: Es que ando tan desbordada, que chillo por todo. Mis nervios no me dan más.
LAURA: (La mira) ¿Lloras por todo? O sea que andas sensible…
DANIELA: (Entiende por dónde se encamina su quinti) Ni lo digas que no es así. Sólo estoy un poco estresada y exploto por lo mínimo, nada más…
SERGIO: No se de qué demonios hablan, pero, muévete, Daniela que nos toca nuestra parte, ¿no?
DANIELA: Si, mamá y papá están esperando que los llamemos.
LAURA: Hagan eso ustedes y nosotras a informar a nuestros ricos Federicos, papichurris Brunos y cachonditos Diegos…
MICAELA: ¡Qué apoditos, ¿no?!
ALEX: La verdad que si. ¿Movemos las nalgas o qué?

Mica, Lau y Diana se comunicaron con sus novios y les contaron cómo era la cosa. Las parejas de las quinti, excepto por Mariano, se habían hecho muy amigos y ahora que Dante estaba entre ellos, el quinteto de intrusos, estaba completo, por lo que todos dieron el sí rotundo para ayudar a Dani y Ale.

Sergio y Daniela salieron para la casa de Alex. Allí la quinti se vestiría “para la ocasión” y mientras ella se preparaba, Solange se enteraba de las novedades y, por supuesto, aceptaba colaborar. Una vez que todos estuvieron de acuerdo, el plan comenzó a llevarse a cabo: PASO UNO, ir a “Gráficas Vilatorres” y hacerle a Andrea una oferta que ella no podría rechazar. Aunque en caso de una sorpresiva negación, tenían un plan de respaldo. Cuando Sergio y Dani llegaron a la empresa, Daymar, Rebeko y Solange, los estaban esperando…

Maru, los hizo subir y “sin querer”, el grupo se topó con Andrea. Dani, toda camuflada, se quedó un poco detrás del grupo.

ANDREA: ¿Qué pasa aquí? (Mira a Daymar) ¿Qué necesita, nana odiosa? (Ve a una mujercita mal vestida, medio desgreñada y con anteojos “culo de botella”) ¿Esa quién es?
MARU: Pasa que el señor y la señorita (Refiriéndose a Sergio y a Solange) Vienen a verla a usted y la nana fue llamada por Alejo. La señorita que está allí, es hija de Daymar y Rebeko…
ANDREA: (A Sergio y Solange) ¿Para qué me buscan?
SERGIO: Venimos a hablar de negocios.
DAYMAR: (A Maru) ¿Le dices a mi niño que ya estamos aquí?
MARU: Los espera, síganme por favor…
DAYMAR: Adiós, Venenito
REBEKO: Adiós, Anaconda…

Daniela, toda vestida muy mal, para disimular que era ella, pasó por al lado de Andrea que ni le prestó atención…
La zorra, invitó a Sergio y su novia a su despacho, cuatro pisos abajo…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 56

La quinti seguía parada en la entrada del hotel y las lágrimas recorrían su rostro sin parar. Federico salió y al verla así, su corazón le latió con fuerza y angustia.

FEDERICO: (Se endureció) ¿No te has ido?
DIANA: No lo haré hasta que hablemos.
FEDERICO: ¿De qué quieres hablar?
DIANA: De lo que pasó, Fede
FEDERICO: ¿Si? Bueno, cuéntame, ¿qué tal besa tu jefe?
DIANA: Federico, por favor…
FEDERICO: ¿Querías hablar, no? Habla, entonces…
DIANA: ¡No lo se! Fue algo que no me esperaba, no quería besarlo.
FEDERICO: ¿Me vas a decir que el tipo no te atrae? (Diana baja la mirada) ¿Ves? Isidoro te gusta y aunque no hayas buscado besarlo, querías que eso sucediera. ¡Quédate con él y déjame en paz! (La pasó de largo y siguió camino)
DIANA: (Fue tras él) Estuve confundida, lo acepto, pero ahora se que lo admiraba, como profesional y confundí las cosas.
FEDERICO: (Se detiene y la mira) Hubieras… (Se enoja) ¡HUBIERAS HABLADO CONMIGO!
DIANA: ¿Y decirte qué?
FEDERICO: Que estabas confundida, Diana, ¡que no sabías qué sentías! Eso me hubiese lastimado, si, pero no tanto como tu traición.
DIANA: ¡No te traicioné! ¿Cómo te hago entender que no quería besarlo?
FEDERICO: No mientas, acabas de decirme que dudabas de tus sentimientos.
DIANA: De mis sentimientos por él, si. De lo que siento por ti, no dudé jamás y nunca te traicionaría, Federico, te amo.
FEDERICO: ¿Me amas? Pues besarte con otro no es una buena manera de demostrarlo.
DIANA: ¿Puedes parar? Escúchame y si después de eso, sigues queriendo terminar lo nuestro, te juro que me voy.
FEDERICO: (La mira) Vamos al parque de enfrente. (Van y se sientan en otra de las bancas) ¿Qué quieres decirme?
DIANA: No se por qué las cosas llegaron hasta aquí. Tal vez mi miedo de perder el trabajo, me hacía pasar por alto las señales de Rivadeneira, pero te juro por mis quinti, Fede, que no le di pie para que me besara.
FEDERICO: (Diana era sincera y si juraba por sus hermanas, era más que seguro que no mentía) No le diste pie, pero te besó igual.
DIANA: Estábamos cenando, hablando de trabajo y me ofreció bailar. Acepté y antes de darme cuenta, ya todo estaba sucediendo. No le correspondí, amor, el único que quiero que me bese para toda la vida eres tú.
FEDERICO: Diana, ¿te das una idea de lo que sentí? Iba a proponerte…
DIANA: ¿Matrimonio? (Le muestra su dedo anular izquierdo, tenía el lacillo puesto) Te hubiera dicho que si, sin dudarlo ni un segundo.
FEDERICO: ¡Pero lo besaste!
DIANA: ¡Si y también lo abofeteé y renuncié! Fede, si quisiera algo con ese tipo, no estaría aquí, contigo, rogándote que me des una oportunidad para demostrarte que al único al que amo es a ti
FEDERICO: No se…
DIANA: Cometí un error y lo asumo, pero te amo. Te amo más de lo que ni yo misma sabía y no hay nada que no haga por ti, por nosotros. Hermoso, si crees que no hay vuelta atrás, que no podemos remediar esto y que para ser feliz, debes alejarte de mí, te juro que no voy a detenerte, pero si existe una mínima posibilidad que tu felicidad sea a mi lado, te imploro, amor, déjame amarte… (Se arrodilla)
FEDERICO: ¿Qué haces?
DIANA: Lo que tengo que hacer para recuperar al amor de mi vida. (Le agarra la mano) Federico Pellegrini, en tus ojos veo el futuro que siempre soñé tener. (Empieza a llorar) Veo una familia preciosa, hijos (El llanto se acrecienta) y hasta un perro. Se que quiero pasar cada día a tu lado y (Ya no podía hablar por las lágrimas) envejecer contigo… (Saca un anillo de plata y no podía pronunciar palabra) ¡Yo no se cómo los hombres pueden hacer esto, caray! ¿Te quieres casar…
FEDERICO: ¡No!
DIANA: ¿No?
FEDERICO: No lo hagas… (Se arrodilla él y le quita el lacillo) Esto lo tengo que hacer yo… Diana Zavallalta, cada vez que te beso, siento que mi cuerpo se estremece. Cuando te abrazo, no quiero soltarte. Cada momento a tu lado, es una probadita del futuro que quiero tener contigo. Me haces más feliz de lo que jamás imaginé ser y lo que más deseo en la vida es que me permitas pasarla, tratando de hacerte sentir igual… Diana, mi cielo, ¿quieres casarte conmigo?
DIANA: Si, rico Federico (Él le coloca el lacillo y ella la alianza de plata) Ya soy feliz, tú me haces sentir la felicidad en carne viva…

Así, arrodillados, se besaron y en ese beso no sólo sellaron su compromiso sino que ambos dejaron atrás la herida. Esa grieta abierta por lo sucedido con Isidoro, estaba cerrada y sin fisuras. Su amor era más fuerte que cualquier otra cosa…

En el Distrito Federal, otra pareja súper enamorada, tenía una conversación bastante complicada: Alejandro había tomado una decisión con respecto a lo que sucedía con Andrea Ina y Daniela, intentaba comprender el porqué de semejante premisa.

ALEANDRO: Es sencillo, amor, no quiero seguir con todo esto. Estoy cansado de vivir así, ¿tú no?
DANIELA: Claro, pero ¿y tus padres, Alejo? Sabes lo que esto puede provocar en ellos.
ALEANDRO: ¿Y lo que provoca en nosotros? Mira, Dani, no quiero ser egoísta ni reclamarle a mi papá lo menso que fue, porque, al fin y al cabo, él es buena gente y sólo confió en su socio como desde hace años lo hace, sólo que esta situación, me está desquiciando.
DANIELA: (Estaban en el sillón, sentados uno junto al otro. Ella le toma el rostro y se miran fijamente) Supongamos que haces eso que pretendes, ¿qué va a pasar con la casa de tus padres, la empresa, este departamento?
ALEANDRO: La empresa y este departamento, ¡me valen! Con la herencia que me dejó mi abuelo, puedo empezar de cero y se que los clientes de “Gráfica Vilatorres”, se van a venir conmigo al igual que los empleados. La casa de mis padres, creo que la puedo rescatar.
DANIELA: ¿Cómo?
ALEANDRO: Ofreciéndole lo que tanto de desea, Dani. Le voy a decir que si me devuelve la casa, en la noche de bodas, tendrá lo que busca.
DANIELA: ¿Te vas a acostar con ella, Alejandro? ¿Qué te pasa? (Se enoja)
ALEANDRO: ¡Espérate! ¡Párale ahí! Dije en la noche de bodas, pero esa noche nunca va a llegar porque no voy a casarme. Sólo seguiré con esto si ella acepta el trato y en cuanto me devuelva el hogar de mi familia y no haya manera de que se eche atrás, la mando al demonio y listo, a empezar una vida feliz y plena, a tu lado…
DANIELA: ¿Crees que acepte?
ALEANDRO: Habrá que hacerle ojitos, pero con las ganas que se trae de meterme en su cama, se que va a aceptar.
DANIELA: (Se le sube encima y lo besuquea y toquetea por todo el cuerpo) ¿Quién no tendría ganas de tenerte en su cama con lo bueno que estás, Alejerico?
ALEANDRO: No se quién quisiera, pero se quién será la única que lo consiga…
DANIELA: (Lo mira) Más te vale que no hagas uno de esos chistecitos bobos de los de tu arsenal de babosadas…
ALEANDRO: (La agarra de la cintura y hace que sus centros se rocen para que ella sienta que el generalito estaba  puesto para la guerra) ¿Eso te parece un chiste?
DANIELA: (Se mueve y lo hace gemir) No…

En Oaxaca, para variar, las cosas estaban igual de calientes y entrando a la recámara de Fede, él y Diana, ya no se podían seguir aguantando…