Cuando llegó al
departamento, Dante le abrió la puerta y le explicó más o menos cómo estaba
todo. Alex, al verla, se fundió en un abrazo con ella y después de platicar un
rato, Danita apareció en escena y aunque no recordaba quién era esa mujer, esa
hermosa química que sintieran el día que se conocieron, estaba intacta.
Sandy jugó con la
niña, mientras Alex y Dante continuaban poniéndola al día y era increíble como
los tres sentían que eso que hablaban era inverosímil, imposible de creer…
SANDRA: ¿Y Alejandro
cómo está? Digo, dentro de lo lógico…
ALEX: Mal.
DANTE: Sólo tiene un
poco de entereza para estar con su hija, pero está muy mal, como muerto
ALEX: Esa es la única
palabra que cabe para describirlo…
DANTE: Se niega la
realidad, dice que Dani y la beba están vivas, que todo es un error.
SANDRA: ¿Se sabe qué
pasó?
DANTE: No, no hay
pistas, nadie vio nada, la policía hace lo que puede, pero no hay resultados
aún...
SANDRA: ¡No lo puedo
creer! Estaba tan bien, tan plena y se los veía enamorados, felices,
emocionados por sus hijas…
ALEX: (Rompe en
llanto) El amor de mi hermana y Ale fue… ¡No, no fue, ES ÚNICO! Él no la va a
dejar de amar nunca…
DANTE: (La abraza)
Tranquila, bonita, trata de componerte por Dani, te está mirando…
SANDRA: (Distrae a la
niña y Alex se va al baño) ¡Es injusto, ilógico!
DANTE: Alejo no puede
con su alma y todos estamos muy golpeados, no sabemos qué más hacer para
ayudarlo, en vez de mejorar, cada día está peor…
SANDRA: Es que es muy
reciente.
DANTE: No, Sandra,
conozco a mi amigo desde que éramos dos bebés y de esto, no va a salir. Se hará
fuerte para ser un buen padre, pero como hombre, se murió junto a Daniela y a
Victoria, de esa situación, ya no hay retorno…
SANDRA: Ojala te
equivoques y él pueda aprender a vivir con esto. No digo ya, pero con el paso
del tiempo.
DANTE: Ojala, ninguno
merecía lo que pasó.
SANDRA: ¿Dónde está
él?
ALEX: (Volviendo) En
su cuarto, ya te lo llamo.
DANTE: Quédate y
termina de dormir a Danita, amor, yo lo busco. (Se retira y busca a Ale. Golpea
la puerta de la recámara) Alejo, te buscan
ALEJANDRO: ¿Quién?
DANTE: Una amiga de
Daniela, Sandra.
ALEJANDRO: (Se seca
las lágrimas) Ya voy…
Mariano se encontraba
en su oficina, bastante atareado, su celular lo volvió a la realidad.
MARIANO: (No reconoció
el número) ¿Si, bueno? (Se queda atónito) ¿Qué, quién?
¡Eso es mentira! (Le
dicen algo que lo tranquiliza) ¿Dónde estás? Si, se cómo llegar… ¿Está muy
escondida o se ve? Bueno, bueno, no te preocupes… Ni una palabra, te lo juro y
relájate. Si, te lo prometo. En una hora más menos, creo que puedo llegar…
De vuelta en el
departamento de Ale, él y Sandra conversaban a solas, ya que Dante y Alex,
habían ido al cuarto con Danita para acostarla y terminaron por dormirse junto
a la pequeña.
ALEJANDRO: Soñé con
ella…
SANDRA: ¿Qué soñaste?
Digo, si quieres hablar de eso
ALEJANDRO: Ella estaba
en el parque de donde se la llevaron y seguía embarazada, así, tal cual la vi
la última vez.
SANDRA: ¿Te habló?
ALEJANDRO: ¡Hasta por
los codos! Me dijo que tenía que salir adelante, dejarla ir, olvidarla…
SANDRA: ¿Qué sentiste
o sientes con eso?
ALEJANDRO: Nunca me
voy a olvidar de Daniela y se que no volveré a amar así, ella fue, es y será el
gran amor de mi vida, Sandy. No puedo, ni quiero dejarla ir ni a ella, ni a
Victoria.
SANDRA: Lo más sano
sería que lo hagas.
ALEJANDRO: ¿Lo más sano
para quién? (Hace un gesto negativo con la cabeza) No, para mí no es lo más
sano. El amor que siento por ellas, por Danita, es mi motor, es lo que me
impulsa y si sigo aquí, es porque el fruto de ese amor, me dice “papá” y me
necesita para vivir. Me voy a despertar cada día, respiraré, trabajaré y seré
el mejor padre, el más amoroso, el más cuidador, el que merezca el premio
mundial a la paternidad, pero sólo eso, nada más…
SANDRA: No digas eso,
no te des por vencido antes de la lucha.
ALEJANDRO: No me doy
por vencido, Sandra, ¿no lo entiendes? Al hombre que fui, ya lo vencieron, lo
derrotaron de un solo golpe cuando la arrancaron de mi lado.
SANDRA: ¿No crees que
puedas encontrar una buena mujer a quien amar?
ALEJANDRO: (La mira)
Si, ya la tengo y se llama Daniela Vilatorres Zavallalta, ella será la mujer
viva a la que más ame en mi vida. Y Dani y Victoria serán los ángeles a los que
volveré cuando Dios me llame a su lado y a quienes honraré a cada paso.
SANDRA: Comprendo,
Alejandro, el amor entre ustedes es único y lo respeto. Sólo quiero que sepas
que para lo que necesites, ya sea con Danita o simplemente hablar con alguien,
cuentas conmigo. Dani era una hermana de la vida y mi manera de honrarla, será
ayudarte a ti, que eres el hombre que ella amó con su alma y su vida. Cuenta
conmigo, siempre…
Ambos se dieron la
mano y Sandy sonrió. Alejo ya no recordaba lo que era eso. Apenas si su hija,
le robaba alguna mueca parecida a una sonrisa, pero no había más…
Sandra se fue y poco
después de mediodía, Mariano apareció en el departamento. No se veían desde el
funeral.
ALEJANDRO: (Abriendo
la puerta) Hola, pasa.
MARIANO: No, Alejo,
tienes que venir conmigo
ALEJANDRO: (Lo notaba
nervioso, ansioso) ¿Qué tienes?
MARIANO: Tengo que
llevarte a mi casa.
ALEJANDRO: ¿A tu casa?
¿Cómo para qué?
MARIANO: Alejo, no
puedo explicarte aquí, pero créeme que eres el principal interesado por ir a mi
casa.
ALEJANDRO: No te
entiendo.
MARIANO: Te ruego, te
suplico que vengas conmigo y no me hagas preguntas. En sólo unos cuantos
minutos, tu vida va a cambiar radicalmente.
ALEJANDRO: ¿Mi vida va
a cambiar en tu casa?
MARIANO: ¡Si, hombre!
ALEJANDRO: Mariano,
por favor, deja el misterio
MARIANO: (Lo agarra de
los hombros) ¡Te juro por mi vida que vale la pena!
Alejo no quería salir
a ningún lado, pero la insistencia y la postura de Mariano, terminaron por
convencerlo. Avisó a Dante y Alex que salía, tomó su chamarra y fue hasta el
carro de Mariano. El trayecto fue en silencio y quince minutos más tarde,
llegaron a destino.
ALEJANDRO: (En la
puerta) ¿No vas a abrir?
MARIANO: Antes de eso,
tienes que saber algo. Esta mañana, recibí un llamado…