lunes, 20 de mayo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 90

Sandra volvió al país y se encontró con la terrible noticia. Buscó a la familia da Dani y ellos le indicaron dónde podía encontrar a Alejandro.

Cuando llegó al departamento, Dante le abrió la puerta y le explicó más o menos cómo estaba todo. Alex, al verla, se fundió en un abrazo con ella y después de platicar un rato, Danita apareció en escena y aunque no recordaba quién era esa mujer, esa hermosa química que sintieran el día que se conocieron, estaba intacta.

Sandy jugó con la niña, mientras Alex y Dante continuaban poniéndola al día y era increíble como los tres sentían que eso que hablaban era inverosímil, imposible de creer…

SANDRA: ¿Y Alejandro cómo está? Digo, dentro de lo lógico…
ALEX: Mal.
DANTE: Sólo tiene un poco de entereza para estar con su hija, pero está muy mal, como muerto
ALEX: Esa es la única palabra que cabe para describirlo…
DANTE: Se niega la realidad, dice que Dani y la beba están vivas, que todo es un error.
SANDRA: ¿Se sabe qué pasó?
DANTE: No, no hay pistas, nadie vio nada, la policía hace lo que puede, pero no hay resultados aún...
SANDRA: ¡No lo puedo creer! Estaba tan bien, tan plena y se los veía enamorados, felices, emocionados por sus hijas…
ALEX: (Rompe en llanto) El amor de mi hermana y Ale fue… ¡No, no fue, ES ÚNICO! Él no la va a dejar de amar nunca…
DANTE: (La abraza) Tranquila, bonita, trata de componerte por Dani, te está mirando…
SANDRA: (Distrae a la niña y Alex se va al baño) ¡Es injusto, ilógico!
DANTE: Alejo no puede con su alma y todos estamos muy golpeados, no sabemos qué más hacer para ayudarlo, en vez de mejorar, cada día está peor…
SANDRA: Es que es muy reciente.
DANTE: No, Sandra, conozco a mi amigo desde que éramos dos bebés y de esto, no va a salir. Se hará fuerte para ser un buen padre, pero como hombre, se murió junto a Daniela y a Victoria, de esa situación, ya no hay retorno…
SANDRA: Ojala te equivoques y él pueda aprender a vivir con esto. No digo ya, pero con el paso del tiempo.
DANTE: Ojala, ninguno merecía lo que pasó.
SANDRA: ¿Dónde está él?
ALEX: (Volviendo) En su cuarto, ya te lo llamo.
DANTE: Quédate y termina de dormir a Danita, amor, yo lo busco. (Se retira y busca a Ale. Golpea la puerta de la recámara) Alejo, te buscan
ALEJANDRO: ¿Quién?
DANTE: Una amiga de Daniela, Sandra.
ALEJANDRO: (Se seca las lágrimas) Ya voy…

Mariano se encontraba en su oficina, bastante atareado, su celular lo volvió a la realidad.

MARIANO: (No reconoció el número) ¿Si, bueno? (Se queda atónito) ¿Qué, quién?
¡Eso es mentira! (Le dicen algo que lo tranquiliza) ¿Dónde estás? Si, se cómo llegar… ¿Está muy escondida o se ve? Bueno, bueno, no te preocupes… Ni una palabra, te lo juro y relájate. Si, te lo prometo. En una hora más menos, creo que puedo llegar…

De vuelta en el departamento de Ale, él y Sandra conversaban a solas, ya que Dante y Alex, habían ido al cuarto con Danita para acostarla y terminaron por dormirse junto a la pequeña.

ALEJANDRO: Soñé con ella…
SANDRA: ¿Qué soñaste? Digo, si quieres hablar de eso
ALEJANDRO: Ella estaba en el parque de donde se la llevaron y seguía embarazada, así, tal cual la vi la última vez.
SANDRA: ¿Te habló?
ALEJANDRO: ¡Hasta por los codos! Me dijo que tenía que salir adelante, dejarla ir, olvidarla…
SANDRA: ¿Qué sentiste o sientes con eso?
ALEJANDRO: Nunca me voy a olvidar de Daniela y se que no volveré a amar así, ella fue, es y será el gran amor de mi vida, Sandy. No puedo, ni quiero dejarla ir ni a ella, ni a Victoria.
SANDRA: Lo más sano sería que lo hagas.
ALEJANDRO: ¿Lo más sano para quién? (Hace un gesto negativo con la cabeza) No, para mí no es lo más sano. El amor que siento por ellas, por Danita, es mi motor, es lo que me impulsa y si sigo aquí, es porque el fruto de ese amor, me dice “papá” y me necesita para vivir. Me voy a despertar cada día, respiraré, trabajaré y seré el mejor padre, el más amoroso, el más cuidador, el que merezca el premio mundial a la paternidad, pero sólo eso, nada más…
SANDRA: No digas eso, no te des por vencido antes de la lucha.
ALEJANDRO: No me doy por vencido, Sandra, ¿no lo entiendes? Al hombre que fui, ya lo vencieron, lo derrotaron de un solo golpe cuando la arrancaron de mi lado.
SANDRA: ¿No crees que puedas encontrar una buena mujer a quien amar?
ALEJANDRO: (La mira) Si, ya la tengo y se llama Daniela Vilatorres Zavallalta, ella será la mujer viva a la que más ame en mi vida. Y Dani y Victoria serán los ángeles a los que volveré cuando Dios me llame a su lado y a quienes honraré a cada paso.
SANDRA: Comprendo, Alejandro, el amor entre ustedes es único y lo respeto. Sólo quiero que sepas que para lo que necesites, ya sea con Danita o simplemente hablar con alguien, cuentas conmigo. Dani era una hermana de la vida y mi manera de honrarla, será ayudarte a ti, que eres el hombre que ella amó con su alma y su vida. Cuenta conmigo, siempre…

Ambos se dieron la mano y Sandy sonrió. Alejo ya no recordaba lo que era eso. Apenas si su hija, le robaba alguna mueca parecida a una sonrisa, pero no había más…

Sandra se fue y poco después de mediodía, Mariano apareció en el departamento. No se veían desde el funeral.

ALEJANDRO: (Abriendo la puerta) Hola, pasa.
MARIANO: No, Alejo, tienes que venir conmigo
ALEJANDRO: (Lo notaba nervioso, ansioso) ¿Qué tienes?
MARIANO: Tengo que llevarte a mi casa.
ALEJANDRO: ¿A tu casa? ¿Cómo para qué?
MARIANO: Alejo, no puedo explicarte aquí, pero créeme que eres el principal interesado por ir a mi casa.
ALEJANDRO: No te entiendo.
MARIANO: Te ruego, te suplico que vengas conmigo y no me hagas preguntas. En sólo unos cuantos minutos, tu vida va a cambiar radicalmente.
ALEJANDRO: ¿Mi vida va a cambiar en tu casa?
MARIANO: ¡Si, hombre!
ALEJANDRO: Mariano, por favor, deja el misterio
MARIANO: (Lo agarra de los hombros) ¡Te juro por mi vida que vale la pena!

Alejo no quería salir a ningún lado, pero la insistencia y la postura de Mariano, terminaron por convencerlo. Avisó a Dante y Alex que salía, tomó su chamarra y fue hasta el carro de Mariano. El trayecto fue en silencio y quince minutos más tarde, llegaron a destino.

ALEJANDRO: (En la puerta) ¿No vas a abrir?
MARIANO: Antes de eso, tienes que saber algo. Esta mañana, recibí un llamado…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 89

El abrazo tan sentido entre suegra y yerno, le hubiera partido el corazón al ser más duro, más tosco. Alejandro se sentía débil, desolado y no podía consolar a Daymar que había perdido a su hija y ese dolor era el más terrible que un ser humano puede sufrir.

ALEJANDRO: Daniela era mi todo, mis sueños, el futuro, una familia y no hicimos nada para merecer este destino… (Se pone muy mal) Íbamos a tener otra hija y, de repente, todo se esfumó, se escapó como agua entre los dedos y sigo pensando que no debí besarla
DAYMAR: (Trataba de consolarlo, pero su propio dolor la vencía de a poco) Ya se…
ALEJANDRO: Preferiría no haberla amado nunca y saberla bien…
DAYMAR: Es lógico que sientas eso, pero no ves lo otro, hijo
ALEJANDRO: ¿Qué otro?
DAYMAR: Dani era feliz contigo, te amaba con locura y a tu lado cumplió sus sueños más grandes y profundos. Pudo tener una hija y saber que el hombre que amaba, la amaba igual. Eras su adoración y durante su vida a tu lado, mi niña fue una mujer plena, completa… Tú la acompañaste y la ayudaste a realizarse como ser humano y no todos consiguen eso, Alejo. Tu amor fue lo mejor que le pasó a mi hija…
ALEJANDRO: El problema es que no siento nada, sólo se que mis sueños se fueron con ellas dos y lo poco que queda de mí, será para Danita. Seré el mejor padre que pueda, pero el hombre, está tres metros bajo tierra y ahí se va a quedar hasta que Dios me lleve con ella…

Daymar lo abrazó y se quedaron así largamente. No existía palabra que los consolara, ni esperanza que les diera fuerzas. Perder a Daniela era mucho más de lo que ellos podían soportar.
Los días pasaron lentamente y Alejandro sólo sabía ser un buen papá y dedicaba su tiempo a su hija. No salía más que para llevar a su niña y que ella pudiera ver a sus abuelos y tíos. No decía nada y casi ni escuchaba lo que le decían a él. En su casa, dormía donde lo hiciera Danita y esa, era su vida…

DÍAS ANTES…

Andrea había escapado gracias a que se acostaba con uno de los enfermeros y una de las noches en que “lo hicieron” en el carro del hombre, la loca le dio un golpazo que mató al muchacho al instante. Una vez libre, tomó el carro del enfermero y con el muertito adentro, salió en busca de un tipo de la peor calaña que fuera capaz de encontrar. Un pordiosero alcohólico y vicioso, fue su mejor opción. Le dio el carro robado para que este lo vendiera por partes y se consiguiera otro. Además, con la promesa de mucho dinero por venir, logró que el pobre tipo, fuera su cómplice por completo. Consiguió dónde meter al difunto y a la panzona, para después hacerse un cambio de look radical, cosa que nadie la reconociera fácilmente.
Tres días antes de secuestrarla, Andrea comenzó a seguir a Dani y no la dejaba ni a sol, ni a sombra. Dormía en el auto que el indigente consiguiera y por donde fuera la señora de Vilatorres, iba ella. Aquel día de la clínica, fue ideal: la desquiciada sabía que si Alejo se había ido a buscar el auto, demoraría lo suficiente como para llevarse a Dani, porque el carro estaba a tres calles de allí. Fue así que pudo secuestrar a la quinti.
Se subieron al auto que manejaba Félix, (Ese era el nombre del pordiosero) y una hora después, llegaron a un depósito de chatarras abandonado. Estaba en una parte de la carretera donde no había más que campo para los cuatro costados y detrás de dicho
lugar, parecía haber una arboleda, pero estaba muy alejada. Metieron a la cautiva en un cuarto sucio, que tenía un colchón y la ataron de manos, cerraron la puerta y salieron.
Andrea no hablaba con Dani, sólo iba a verla para mostrarle fotografías en las que salían su esposo, desesperado, sus padres desolados, sus hermanas llorando y su hija en medio de todo aquello que su cabecita infantil no podía comprender.
En esta ocasión si la alimentaba y dentro de lo cabía, la comida era bastante buena y Félix, que le tenía cierta compasión por su embarazo, le daba gaseosas y jugos como para que el azúcar no se le bajara.

Una mañana, cuando el hombre entró a dejarle el desayuno, Daniela le pidió por favor que le desajustara un poco las sogas porque le dolían mucho las muñecas: no estaba segura del tiempo que llevaba en cautiverio y agradecía a Dios que su embarazo no le hubiera dado problemas y Andrea, al traerle las fotografías, la ayudaba a estar tranquila, aunque involuntariamente, claro, porque al ver las imágenes, Dani tenía la tranquilidad de saber que su familia, a pesar de la angustia por no saber de ella, estaba bien.

Dos semanas después de la muerte de Daniela, Alejandro despertó angustiado, desarmado, perdido y con la sensación de los besos de Daniela sobre sus labios: había soñado con ella y se había sentido tan real, tan cierto. Estando en la cama, escuchó a Alex y Dante hablar con Danita, aquella pareja se quedó en casa de Ale para ayudarlo un poco con la pequeña. Agotado, como si cargara un peso de miles de kilos sobre su espalda, Alejo recordó el sueño: Daniela estaba sentada en el parque donde había desaparecido y él se le acercó, abrazándola con fuerza, besándola, como para no dejarla ir jamás…

ALEJANDRO: Mi amor, estás aquí, conmigo…
DANIELA: Si, amor, aquí estoy...
ALEJANDRO: (Mira alrededor, no había nadie más) ¿Qué es esto? (Quiere volverla a tocar, pero la atraviesa) ¿Por qué no puedo tocarte?
DANIELA: Porque no soy real, amor...
ALEJANDRO: Necesito que lo seas... (Agacha la cabeza) No se vivir sin ti
DANIELA: Yo tampoco sabría, pero la vida sigue, Ale y tienes que mirar hacia delante, por Danita, por ti, no puedes condenar a nuestra hija a vivir con un papá, muerto en vida...
ALEJANDRO: Seré el mejor padre, te lo prometo, pero no me pidas más que eso (Mira la panza y aún había embarazo) ¡Fue mi culpa! ¡No debí irme a buscar el auto! (Se agarra la cabeza, la vuelve a agachar y llora inconteniblemente)
DANIELA: No llores, no te recrimines por algo de lo que no tienes la culpa, si no hubiera sido ese día, hubiera sido otro, pero no quiero que sólo seas un buen padre, quiero que seas el de antes, el alegre, el soñador. Enseña a nuestra hija a ver la vida como la veíamos nosotros, yo sé que tú puedes...
ALEJANDRO: (Movía la cabeza, negándose) No, no, todo fue mi culpa, tendría que haberte esperado... Juré cuidarte y ahora...
DANIELA: Y me cuidaste, me cuidaste como nadie, no te culpes. No quiero que te culpes, quiero que mires hacia delante, sabiendo que hubo alguien que te amó y que hay una personita que te necesita bien. Hazlo por mí, por Danita, no la obligues a vivir con un papá que está amargado, sin ganas de vivir. Cuídala y alégrale los días como me los alegrabas a mí, levántate todos los días con una sonrisa verdadera en los labios, despiértala con besos, apapáchala, porque aunque no esté físicamente con ustedes, lo estoy en espíritu. Siempre voy a estar en ustedes...
ALEJANDRO: No, Daniela, no me pidas algo que no voy a poder darte...
DANIELA: No te dejes vencer, mi amor, si te veo mal, yo no voy a descansar en paz...
ALEJANDRO: Ni yo voy a vivir en paz... ¿Qué no ves que ya me vencieron?
DANIELA: Nadie puede vencerte si tú no quieres… Sólo te pido algo y te lo pido por mí, por Victoria y por Danita, no te cierres al amor...
ALEJANDRO: (La mira, desencajado) El amor son ustedes tres, nadie más...
DANIELA: No puedo quedarme mucho más, sólo te pido que seas feliz. Si tú eres feliz, Victoria y yo vamos a ser felices. Ahora despierta, tu hija te necesita...
ALEJANDRO: (Dani le dio un último y hermoso beso) No te vayas, no nos dejes... (Daniela desapareció y Alejo despertó, tocándose los labios) ¿Ser feliz? Eso ya no es para mí, amor. (Miró al cielo) Mi felicidad eres tú... (Se quedó quieto y las lágrimas inundaron su rostro)

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 88

Las horas pasaban sin noticias y la desesperación se apoderaba irremediablemente de toda la familia y los amigos. Al cuarto día de la desaparición de Daniela, su marido comenzó a recorrer los canales de noticias, pidiendo ayuda a todo el que pudiera haber visto a su esposa. Puso fotografías de la quinti en todos los periódicos y portales de internet que pudo. De a poco, la gente se fue haciendo eco de lo que sucedía y solidarizándose con el hombre que estaba devastado y enloquecido, en busca de la mujer que amaba más que a su propia vida.


Al quinto día, Alejandro fue entrevistado en vivo, en uno de los programas más vistos de todo el país. Junto a él se encontraban Diana, Federico, Alex, Dante y sus padres. Alejo tenía a Danita en brazos y una fotografía que Daniela se había tomado el día anterior al secuestro.

ENTREVISTADOR: (Ya estaban finalizando la nota) Señor Vilatorres, la cámara es suya, dígale al mundo lo que necesita.
ALEJANDRO: (Asiente y agradece. Mira a la cámara, completamente agobiado y con la tristeza desbordándolo) A quien tenga a mi esposa, le ruego, no por mí, sino por esta pequeña que a cada rato va a buscar a su mamá a su alcoba y se acuesta en la almohada de Daniela, para poder oler el perfume de su madre y llora hasta que el sueño la vence, porque no podemos decirle cuál es la razón por la que su mamá está ausente. Les ruego, por esa bebita que mi mujer lleva en su vientre, que tiene derecho a una vida llena de amor y a una familia que la está esperando con ansias y que la ama desde que supimos que venía. Les suplico por mi suegra, que no sabe cómo vivir sin noticias de su hija, que casi no logramos que se alimente y que tiene el alma destruida por la falta de noticias. Regresen a Daniela con vida, sana y salva. No pido nada por mí, porque gustoso me cambio por ella. Devuélvanla y llévenme a mí. Devuelvan a esa mujer que es madre de este angelito que tengo en brazos, de ese angelito que lleva en su vientre y que es hija de una buena mujer a quien le están destruyendo la vida. (Ya no pudo contener el llanto y no consiguió seguir hablando. La cámara se volvió al entrevistador que tenía los ojos rojos y al igual que todos en el estudio, lloraba)
ENTREVISTADOR: ¡Por Dios, regresen a Daniela Zavallalta con bien! Un país entero se los está suplicando. (Se compone un poco, realmente Alejo los había conmovido) En seguida regresamos…

Dos días después, el comisario Elizalde, se presentó en casa de Alejandro para decirle que Andrea se había escapado del loquero y eso hizo que todos sospecharan de ella, pero la verdad era que la mujer estaba prófuga desde una semana antes a la desaparición de Daniela y nada la vinculaba a lo que le pasaba a la quinti.

La situación era cada vez más desesperante y todo terminó de irse al cuerno cuando apareció el cuerpo quemado de una mujer de entre 25 y 30 años, con un embarazo de unas 30 semanas (Mismo tiempo que tenía Dani al desaparecer) y que, además, tenía los anillos y documentos de la esposa de Alejandro…

La noticia los destruyó por completo. Nadie lo podía creer, entender, ni asimilar. Daymar tuvo un desvanecimiento y la internaron durante dos días, los hermanos de Dani estaban desolados al igual que los cuñados, prima, tíos, suegros y amigos. Danita no comprendía nada, apenas tenía un año y cuatro meses y sólo sabía que su mamá no estaba y la buscaba a toda hora, preguntando por ella mil veces y sin recibir una respuesta, porque era muy pequeña para comprender.

Alejandro no sabía ni cómo respirar. No hablaba, apenas si lograban que se alimentara o durmiera un poco: su desolación sólo se ocultaba cuando su pequeña Danielita estaba con él, pero a solas o con los demás, era imposible sostener la mentira que su sonrisa falsa, le brindaba a su hijita. Incluso tuvo un episodio cardíaco y estuvo bastante mal, pero por amor a su hija, salió adelante: se le descubrió la misma condición de Don Luis, sólo que en Ale, era mucho más leve. Le dieron un tratamiento de pastillas y en caso de ser necesario, se le haría una cirugía para corregir el problema.

Las autoridades quisieron hacer la autopsia, pero Daymar y Rebeko solicitaron que no maltrataran al cuerpo más de lo que ya estaba. Por lo tanto, sólo se buscó la causa del deceso y se declaró “Muerte por inhalación de dióxido de carbono”, ya que no presentaba signos de violencia…

El funeral de Daniela fue íntimo y breve. La familia y los más cercanos solamente. Cuando el sacerdote culminó la ceremonia, Tamara se llevó a Danita y aunque todos querían quedarse con Ale, él estaba inmóvil, de pie, frente a la tumba de su mujer y los demás tuvieron que aceptar que necesitaba quedarse a solas, así que se alejaron y lo esperaron junto a los autos…

ALEJANDRO: (Leyendo el nombre de su gran amor y de su hijita no nata en la lápida) No te siento lejos, amor, las siento aquí, conmigo… Ustedes no se han ido, no lo creo, ¡NO LO ACEPTO! Tendría que haberme quedado contigo, esperar a que te sintieras mejor… ¿Por qué te dejé sola en el parque? ¡No te puedo dejar ir, Daniela! ¡Tú eres para mí y yo para ti y así sería toda la vida! No puedo renunciar a ese sueño… (Se arrodilló en el suelo, desconsolado) Esa que está ahí no eres tú, ni es mi hija, tú no estás muerta, mi corazón me grita que sigues viva, Dani, ¿cómo hago para que los demás lo entiendan? (Lloraba con una angustia tan grande, tan honda) Danita duerme sobre tu almohada, no hay manera de quitarle esa maña que se agarró y es porque te extraña, así que la dejo que lo haga. Te busca a cada rato, quiere verte y besarte y dice que te ama. Y yo, bueno, ya sabrás… Me tengo que quedar aquí por nuestra hija y lo haré por ella, porque si Danielita no estuviera conmigo, ya me habría ido contigo, amor… Para mí serás siempre la única y no habrá nadie más. Voy a vivir para nuestra princesa y eso será todo. No quiero olvidarte, ni dejarte de amar nunca, porque por ti me sentí vivo por primera vez en la vida… Me quedaría para siempre aquí, hasta que pueda irme a tu lado, amor. No se qué diablos voy a hacer sin ti, ¡¡NO QUIERO VIVIR SIN TI, DANIELA ZAVALLALTA DE MÍ!! Cosita mía… ¿Cómo se hace eso, si eres el aire que respiro? ¿Cómo mierdas voy a vivir ahora? (Cayó destrozado al piso)

Dante y Federico lo observaban desde cierta distancia y al verlo caer, se apresuraron a buscarlo. Los hombres lo levantaron y abrazaron, acompañando el terrible llanto de un hombre que sentía que acababa de perder la vida.

FEDERICO: Vamos, Ale, vamos con tu hija…
DANTE: Eso, hermano, llénate de Danita, has el esfuerzo…

En la casa Zavallalta, todo era silencio y dolor. Alejandro salió al jardín a tomar un poco de aire, se estaba sofocando en su pesar y no encontraba consuelo alguno. Daymar salió un ratito después, para decirle que Danita se había dormido.

DAYMAR: Hijo, la niña se durmió, aprovecha para hacer lo mismo
ALEJANDRO: Gracias, pero no quiero dormir, no tengo ganas.
DAYMAR: (Se acerca) Alejo, tienes que tranquilizarte, por tu hija.
ALEJANDRO: Eso intento, pero no puedo dejar de pensar en el día que besé a Daniela por primera vez, esa secuencia está instalada en mi mente.
DAYMAR: ¿Qué piensas?
ALEJANDRO: Si no la hubiera besado, si no le hubiera hablado de mis sentimientos…
DAYMAR: ¿Te arrepientes de lo que tuviste con ella?
ALEJANDRO: No es eso, sólo digo que si me hubiess guardado lo que sentía, ella no se hubiera enamorado de mí y probablemente, hoy estaría aquí, con vida y no allí, en esa caja fría…
DAYMAR: ¿Y Danita? Si ustedes dos no andaban, mi nieta no existiría…
ALEJANDRO: (Se echa a llorar) No se qué pensar, no quiero sentir, no quiero ni respirar.
DAYMAR: (Lo toma de las manos, llorando también) No tengas miedo, hijo, tu hija te dará la fuerza para vivir.
ALEJANDRO: No es miedo, es dolor
DAYMAR: (Se abrazan) Lo se…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 87

La siguiente semana transcurrió con una sorpresa: Mariano Izaguirre, se presentó en la empresa de Alejandro y Daniela, solicitando sus servicios.

El licenciado Vilatorres, lo recibió con desconfianza, pero después de cruzar algunas palabras, supo comprender que el morocho no era el mismo de antes.

ALEJANDRO: ¡Honestamente, te veo bien, niño!
MARIANO: ¡Lo estoy! Lo que pasó con Alex me abrió los ojos y di un cambio rotundo en mi vida. Dolió, lo sufrí, pero hoy se que fue lo mejor.
ALEJANDRO: ¿Cómo lo sabes?
MARIANO: Pues, me quedan varios amigos en común con tu cuñada y por ellos, me enteré que está muy feliz con su pareja y yo, también lo estoy con mi novia.
ALEJANDRO: (Lo sentía sincero) ¡Pues me alegro, de verdad, por ella y por ti!  Y espero que no vuelvas a cometer la misma estupidez, Mariano, cuando una mujer nos da su corazón y su alma, tenemos que cuidarlas como a los tesoros más preciados, porque eso es lo que son.
MARIANO: ¡Sigues igual de galante, Alejo! ¿Cómo está Dani?
ALEJANDRO: No se si sabías que tuvimos una hija y en pocas semanas, llega la segunda…
MARIANO: (Se sorprende) No tenía idea, ¡los felicito!
ALEJANDRO: (Gira un portarretrato de su escritorio) ¡Míralas! (Era una foto muy reciente, tomada una semana antes)
MARIANO: ¡Están preciosas las dos! ¿Cómo se llama la pequeña?
ALEJANDRO: Daniela y la que viene en camino, se llamará Victoria…
MARIANO: (Se ríe) ¿Cuándo tengan un varón se llamará Alejandro?
ALEJANDRO: ¡Obviamente! (Ríen ambos y llega Dani)
DANIELA: (Golpeando) Amor, ¿se puede?
ALEJANDRO: Si, hermosa, pasa…
DANIELA: (Entra) ¿Mariano?
MARIANO: (Se pone de pie, la saluda y le ofrece la silla) Si, Dani, ¿cómo estás?
DANIELA: (Sentándose) Muy bien, muchas gracias, ¿tú? Perdón, pero me sorprendiste, no imaginé jamás verte aquí.
ALEJANDRO: Pues, Mariano viene por trabajo, amor…
MARIANO: (Trayendo una silla que estaba contra la pared) Si. (Se sienta al lado de Daniela) Resulta que mi mujer tiene un centro de cultura y deportes para niños y adolescentes y quiere sacar a la calle, una especie de revista que pueda mostrar lo que hacen allí. No se si será el rubro que manejan aquí, pero no se me ocurrió nadie mejor a quien consultarle.
DANIELA: (Estaba impactada, el cambio en Mariano era muy evidente, hasta la sonrisa era distinta) Estás de suerte, monigote, porque si le hago a las revistas…
ALEJANDRO: ¡Desde ya lo digo: CELEBREMOS UN NUEVO CONTRATO!
MARIANO: Espero que Alex no se moleste por esto.
DANIELA: No lo hará, ustedes supieron cerrar su historia muy bien y mi hermana está feliz en su vida y parece que tú estás feliz en la tuya, así que no le veo el problema.
MARIANO: De todos modos, sería mejor que le preguntes y si dice que si, ¡lo hacemos!
ALEJANDRO: Me parece bien, amor. Llama a Alex y dile…
DANIELA: ¡Si, claro, pero se que no va a haber problema!

Dani sale y al rato vuelve a entrar y no sólo con el consentimiento de Alex, sino también, con una saludo para Mariano.

MARIANO: Siendo así, ¡celebremos!
ALEJANDRO: ¿Champagne, vino? (Mira a su esposa)
DANIELA: ¡Si, claro! ¡Búrlate!
MARIANO: ¿Les digo algo?
DANIELA: Claro
MARIANO: Me alegra mucho verlos así de bien y felices, se lo merecen y aunque se que no vamos a ser amigos, por obvias razones, sepan que siempre que pueda ayudarlos, en lo que sea, cuentan conmigo.
DANIELA: (Le guiña el ojo a Mariano) Lo de ser amigos, no se, el tiempo lo dirá, pero por el momento, seamos los mejores “socios” del mundo, ¿qué les parece?
MARIANO: Eso es fantástico

Dani y el monigote, se dieron un apretón de manos y de esa forma, sellaron la grieta que alguna vez, se abriera por causa de las pésimas actitudes que el morocho tuviera en el pasado.

Sin embargo, la vida se encargaría de acercarlos mucho más de lo que hubieran imaginado. Mariano, sin saberlo, se transformaría en pieza clave para la vida de Daniela y Alejandro. Una vida feliz, que desgraciadamente, estaba a punto de verse truncada.

El viernes llegó y creciente familia Vilatorres Zavallalta, fue a  ver un nuevo ultrasonido de Victoria. Todo estaba perfecto y Danita estaba feliz de haber visto a su hermanita. Los tres bajaron, pero Daniela se sentía pesada, cansada y el carro estaba a varias calles de lugar dónde se encontraban.

DANIELA: Me duelen los pies, Ale, no aguanto la caminata hasta el carro. ¡Lo dejamos muy lejos!
ALEJANDRO: Bueno, preciosa, no te preocupes. Espera aquí, yo voy con Danita a buscar el carro. Mira, ahí hay una banca. Siéntate allí y en cinco minutos vuelvo por ti, ¿si?
DANIELA: Gracias, hermoso, ustedes vayan por el auto y nosotras (Acaricia su pancita) Los esperamos.
ALEJANDRO: Besa a tu madre, Danita (La niña le da un besazo a su mamá) Dile "hasta luego, mami"
DANITA: Ta buevo, mami...
DANIELA: (Riéndose) Ta buevo, amor (Besa a Ale) No te tardes, ya quiero estar en casa.
ALEJANDRO: No tardo nada. Te amamos, mami
DANITA: Amamos, mami... (Ale y Dani se ríen)

Danita saludaba a su mamá con la mano, mientras se alejaba en brazos de su papá.
Andrea se escondió entre los arbustos y cuando Alejo se fue a buscar el carro, aprovechó para acercarse disimuladamente a Daniela, que ya estaba en la banca, y apuntar con el arma a su vientre de casi ocho meses...

ANDREA: Si no quieres que tu bebé se muera ahora mismo, ven conmigo y no hagas escándalos, porque al primer grito, te doy un tiro en tu hermosa panza...
DANIELA: (Por primera vez en su vida, sintió pánico) ¿Andrea?
ANDREA: La misma... ¡Camina y ojo con lo que haces!

Las dos mujeres se alejaron y se subieron a un carro que las esperaba a sólo unos cuantos metros de la puerta de la clínica.
Andrea no se dio cuenta que Dani había dejado caer su cartera junto a la banca donde estaba sentada....

Al volver hasta donde debía estar su esposa y no encontrarla, Alejo se extrañó.

ALEJANDRO: (Sacando su celular, le hacía caritas a su hija) ¿Llamamos a mamá, preciosa?
DANITA: ¡¡Memos mami!! (“Llamemos a mami”)
ALEJANDRO: (Escuchó el teléfono de su buenorra y notó las cosas de ella junto a la banca y las agarró) ¿Qué carajos está pasando aquí?

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 86

Crystal cayó en la trampa y a la hora señalada, entró a la oficina de Sergio. Vio la figura del hombre, sentado en su silla, de espaldas a la puerta. Él le hizo un gesto para que se acercara y ella, sin dudarlo, fue hasta él y, torpemente, se le sentó encima, besándolo y tocándolo por doquier.

CRYSTAL: ¡No sabes cómo deseaba esto!

Para no descubrirse como tal, Gerardo no decía nada, sólo le indicaba lo que pretendía con gestos y sus manos. Cuando las cosas estaban más que calientes, Sergio entró de repente, encendiendo la luz y actuando como para ameritar ganarse un Oscar de Hollywood…

SERGIO: ¿Qué significa esto?
CRYSTAL: (Mirándolo, desconcertada) ¿Sergio?
SERGIO: ¡Exijo una explicación!
CRYSTAL: (Mira a Gerardo y se levanta) ¡Maldito puerco!
GERARDO: (Sonriendo) ¡Recién no te quejabas!
SOLANGE: (Levantando un poco la voz) ¿Dani, lo tienes?
DANIELA: (Saliendo del privado, con la filmadora en mano) ¡Completito!
DIANA: ¡Estás frita, Crystal!
ALEX: ¡Cocinada!
MICAELA: ¡Acabada!
LAURA: ¡Estás mal!
CRYSTAL: ¿Qué pretenden con esto?
SOLANGE: Que te alejes de aquí y no vuelvas nunca.
SERGIO: ¡Precisamente! Tendrás las recomendaciones que te hagan falta para poder trabajar donde quieras, pero aquí, nunca más.
SOLANGE: (Toma la filmadora) Mientras mantengas tu distancia de nosotros y los nuestros, este video, permanecerá oculto.
DIANA: Pero a la primera que hagas
MICAELA: Lo subimos a internet
LAURA: Y a las redes sociales…
CRYSTAL: (Se resigna) ¡Está bien, ustedes ganan! Mañana mismo presento mi renuncia y finiquito la sociedad de mi padre con esta empresa…
SERGIO: ¡Hasta mañana, entonces!
CRYSTAL: (Recoge sus cosas) ¡Dirás hasta nunca!
SOLANGE: ¡Me gusta más!
DANIELA: ¡Adiós!
DIANA: ¡Good bye!
ALEX: Arrivederci
MICAELA: Ar revoir
LAURA: ¡No se me otra forma de decir adiós, quinti!
SERGIO: (Se ríen) ¡Alégrate de poder despedirte y ya! (Crystal se va)
GERARDO: Bueno, mi parte terminó y me retiro. Hasta el lunes, buen fin de semana y fue un placer… (Saluda y se va)
SOLANGE: ¡Por fin nos deshicimos de esa mustia!

El grupo se abrazó y poco después, cada uno estaba en su casa.
Al otro día, Alejandro, Danita y Daniela, salieron a dar un paseo. La pequeña acababa de cumplir un año y tres meses y hablaba mucho, aunque no se le entendía del todo, por supuesto. La familia Vilatorres Zavallalta disfrutaba de un día de campo, en un hermoso parque. Mientras Daniela preparaba un emparedado para ella y su buenorro, Alejo le daba de comer a su primogénita que no dejaba de jugar con el peluche que su abuelo Rebeko le había regalado, obviamente, se trataba de un gatito. Era azul y tenía los ojos saltones, muy lindo y Danita le había puesto “Tito”…

DANITA: Come Tito, papi… (Ponía al gatito delante de la cuchara)
ALEJANDRO: ¡Come tú, hija, después le damos a Tito!
DANITA: Quiedo come Titoooo…
DANIELA: (Se ríe) Pero Tito quiere emparedado, hija…
DANITA: ¿Padedado?
ALEJANDRO: Si, él quiere comer lo que está preparando mamá…
DANITA: (Piensa) ¡Tonche come Nanita! (“Entonces come Danita”)
ALEJANDRO: ¡Exacto! (Por fin, la niña se alimenta y con muchas ganas)
DANIELA: ¡Dios! Parece que no comiera nunca y se la pasa tragando…
DANITA: ¡Dddico, papi, ddicoooo!
ALEJANDRO: ¡Ya veo que está rico, Mini Dani!
DANIELA: (Los mira y se muere de amor. De repente, su vientre de siete meses, se movió con fuerza) ¡Victoria!
DANITA: Ditora en panchita mami… (Victoria en pancita de mami)
ALEJANDRO: (Acaricia a “Ditora”) ¡Cómo se mueve! ¿Te duele, amor?
DANIELA: No, para nada, se siente increíble…
DANITA: (Viendo que su papá tocaba a su mamá en el vientre) ¡Quiedo mimo Ditora! (“Quiero mimar a Victoria”)
ALEJANDRO: (La ayuda a poner su mano en la panza) ¿Sientes cómo se mueve tu hermanita?
DANITA: Chi, papi, emanita che move… (“Si, papi, mi hermanita se mueve”)
ALEJANDRO: ¡Y mucho! (A Dani) ¿En verdad no duele?
DANIELA: Nada de nada, Ale, es algo maravilloso…

Los tres se quedaron así un ratito más y una persona inesperada, se cruzó por aquel parque…

SANDRA: (Deteniéndose) ¿Daniela?
DANIELA: (Mirando hacia la mujer que le hablaba) ¿Sandra Martínez?
SANDRA: (Se acerca, muy feliz) ¡Si, terrible, soy yo!
DANIELA: (Ale la ayudó a ponerse de pie) ¡Ven acá, tremenda! (Se abrazan) ¡¿Dónde andabas escondida, hace tres años que desapareciste?!
SANDRA: Sigo siendo “La Tremenda”…
DANIELA: Mira, te presento… Él es mi esposo, Alejandro Vilatorres.
SANDRA: ¿Te casaste? ¿”La Terrible” se casó? ¡No me la creo!
DANIELA: Es que, míralo, Sandy, ¿cómo lo iba a dejar escapar?
SANDRA: (Saluda con un beso en cada mejilla) ¡Un placer, Alejandro!
ALEJANDRO: Lo mismo digo.
DANIELA: (Toma a Danita de brazos de su papá) Y esta belleza, es nuestra princesa, Daniela…
SANDRA: Hola, Daniela…
DANITA: To noy Nanita… (“Yo soy Danita”)
ALEJANDRO: ¡Tiene el carácter de la madre!
DANIELA: Dice que ella es Danita, así le dicen…
SANDRA: ¡Me tienes impresionada, Dani! ¡Y esa panza, amiga! ¡Estás hermosa y se te ve feliz, radiante! ¿De cuánto estás? ¿Ya saben qué es?
DANIELA: Es otra hermosa niña y estoy de siete meses y medio, casi.
SANDRA: Me encanta haberte encontrado, muñeca, tú eres una de las razones por las que volví a esta tierra…
DANIELA: ¿Dónde andabas?

Sandy Martínez era amiga de Dani desde la primaria y juntas, eran el terror de las otras niñas, porque sus novios, sino se enamoraban de una, lo hacían de la otra y por eso los apodos de “La Terrible” y “La Tremenda”, estaban más que bien ubicados. Alejandro conocía la historia de esa amistad, de principio a fin y cuando las vio juntas, parecía como si fuera una más de las quinti.
Danita tuvo gran química con la desconocida “tía” y no pasó mucho rato hasta que la niña y la mujer, se enloquecieron la una por la otra.
Sandra se quedó con ellos y les contó que había estado viviendo en Portugal y luego en Colombia, siguiendo un amor y aunque tenía que volver a salir del país, su idea era volver y ya instalarse definitivamente.
Aunque ninguno de ellos siquiera lo imaginaba, esta mujer llegaría para apoyar a Alejo,  en uno de los peores momentos de la vida.