ALEJANDRO: Daniela era mi todo, mis sueños, el
futuro, una familia y no hicimos nada para merecer este destino… (Se pone muy
mal) Íbamos a tener otra hija y, de repente, todo se esfumó, se escapó como agua
entre los dedos y sigo pensando que no debí besarla
DAYMAR: (Trataba de consolarlo, pero su propio dolor
la vencía de a poco) Ya se…
ALEJANDRO: Preferiría no haberla amado nunca y
saberla bien…
DAYMAR: Es lógico que sientas eso, pero no ves lo
otro, hijo
ALEJANDRO: ¿Qué otro?
DAYMAR: Dani era feliz contigo, te amaba con locura
y a tu lado cumplió sus sueños más grandes y profundos. Pudo tener una hija y
saber que el hombre que amaba, la amaba igual. Eras su adoración y durante su
vida a tu lado, mi niña fue una mujer plena, completa… Tú la acompañaste y la
ayudaste a realizarse como ser humano y no todos consiguen eso, Alejo. Tu amor
fue lo mejor que le pasó a mi hija…
ALEJANDRO: El problema es que no siento nada, sólo
se que mis sueños se fueron con ellas dos y lo poco que queda de mí, será para
Danita. Seré el mejor padre que pueda, pero el hombre, está tres metros bajo
tierra y ahí se va a quedar hasta que Dios me lleve con ella…
Daymar lo abrazó y se quedaron así largamente. No
existía palabra que los consolara, ni esperanza que les diera fuerzas. Perder a
Daniela era mucho más de lo que ellos podían soportar.
Los días pasaron lentamente y Alejandro sólo sabía
ser un buen papá y dedicaba su tiempo a su hija. No salía más que para llevar a
su niña y que ella pudiera ver a sus abuelos y tíos. No decía nada y casi ni
escuchaba lo que le decían a él. En su casa, dormía donde lo hiciera Danita y
esa, era su vida…
DÍAS ANTES…
Andrea había escapado gracias a que se
acostaba con uno de los enfermeros y una de las noches en que “lo hicieron” en
el carro del hombre, la loca le dio un golpazo que mató al muchacho al
instante. Una vez libre, tomó el carro del enfermero y con el muertito adentro,
salió en busca de un tipo de la peor calaña que fuera capaz de encontrar. Un
pordiosero alcohólico y vicioso, fue su mejor opción. Le dio el carro robado
para que este lo vendiera por partes y se consiguiera otro. Además, con la
promesa de mucho dinero por venir, logró que el pobre tipo, fuera su cómplice
por completo. Consiguió dónde meter al difunto y a la panzona, para después
hacerse un cambio de look radical, cosa que nadie la reconociera fácilmente.
Tres días antes de secuestrarla, Andrea comenzó a
seguir a Dani y no la dejaba ni a sol, ni a sombra. Dormía en el auto que el
indigente consiguiera y por donde fuera la señora de Vilatorres, iba ella.
Aquel día de la clínica, fue ideal: la desquiciada sabía que si Alejo se había
ido a buscar el auto, demoraría lo suficiente como para llevarse a Dani, porque
el carro estaba a tres calles de allí. Fue así que pudo secuestrar a la quinti.
Se subieron al auto que manejaba Félix, (Ese era el
nombre del pordiosero) y una hora después, llegaron a un depósito de chatarras
abandonado. Estaba en una parte de la carretera donde no había más que campo
para los cuatro costados y detrás de dicho
lugar, parecía haber una arboleda, pero estaba muy
alejada. Metieron a la cautiva en un cuarto sucio, que tenía un colchón y la
ataron de manos, cerraron la puerta y salieron.
Andrea no hablaba con Dani, sólo iba a verla para
mostrarle fotografías en las que salían su esposo, desesperado, sus padres
desolados, sus hermanas llorando y su hija en medio de todo aquello que su
cabecita infantil no podía comprender.
En esta ocasión si la alimentaba y dentro de lo
cabía, la comida era bastante buena y Félix, que le tenía cierta compasión por
su embarazo, le daba gaseosas y jugos como para que el azúcar no se le bajara.
Una mañana, cuando el hombre entró a
dejarle el desayuno, Daniela le pidió por favor que le desajustara un poco las
sogas porque le dolían mucho las muñecas: no estaba segura del tiempo que
llevaba en cautiverio y agradecía a Dios que su embarazo no le hubiera dado
problemas y Andrea, al traerle las fotografías, la ayudaba a estar tranquila,
aunque involuntariamente, claro, porque al ver las imágenes, Dani tenía la
tranquilidad de saber que su familia, a pesar de la angustia por no saber de
ella, estaba bien.
Dos semanas después de la muerte de
Daniela, Alejandro despertó angustiado, desarmado, perdido y con la sensación
de los besos de Daniela sobre sus labios: había soñado con ella y se había
sentido tan real, tan cierto. Estando en la cama, escuchó a Alex y Dante hablar
con Danita, aquella pareja se quedó en casa de Ale para ayudarlo un poco con la
pequeña. Agotado, como si cargara un peso de miles de kilos sobre su espalda,
Alejo recordó el sueño: Daniela estaba sentada en el parque donde había
desaparecido y él se le acercó, abrazándola con fuerza, besándola, como para no
dejarla ir jamás…
ALEJANDRO: Mi amor, estás aquí, conmigo…
DANIELA: Si, amor,
aquí estoy...
ALEJANDRO: (Mira
alrededor, no había nadie más) ¿Qué es esto? (Quiere volverla a tocar, pero la
atraviesa) ¿Por qué no puedo tocarte?
DANIELA: Porque no soy
real, amor...
ALEJANDRO: Necesito
que lo seas... (Agacha la cabeza) No se vivir sin ti
DANIELA: Yo tampoco sabría, pero la vida
sigue, Ale y tienes que mirar hacia delante, por Danita, por ti, no puedes
condenar a nuestra hija a vivir con un papá, muerto en vida...
ALEJANDRO: Seré el mejor padre, te lo
prometo, pero no me pidas más que eso (Mira la panza y aún había embarazo) ¡Fue
mi culpa! ¡No debí irme a buscar el auto! (Se agarra la cabeza, la vuelve a
agachar y llora inconteniblemente)
DANIELA: No llores, no te recrimines por
algo de lo que no tienes la culpa, si no hubiera sido ese día, hubiera sido
otro, pero no quiero que sólo seas un buen padre, quiero que seas el de antes,
el alegre, el soñador. Enseña a nuestra hija a ver la vida como la veíamos
nosotros, yo sé que tú puedes...
ALEJANDRO: (Movía la cabeza, negándose) No,
no, todo fue mi culpa, tendría que haberte esperado... Juré cuidarte y ahora...
DANIELA: Y me cuidaste, me cuidaste como
nadie, no te culpes. No quiero que te culpes, quiero que mires hacia delante,
sabiendo que hubo alguien que te amó y que hay una personita que te necesita
bien. Hazlo por mí, por Danita, no la obligues a vivir con un papá que está
amargado, sin ganas de vivir. Cuídala y alégrale los días como me los alegrabas
a mí, levántate todos los días con una sonrisa verdadera en los labios,
despiértala con besos, apapáchala, porque aunque no esté físicamente con
ustedes, lo estoy en espíritu. Siempre voy a estar en ustedes...
ALEJANDRO: No, Daniela, no me pidas algo
que no voy a poder darte...
DANIELA: No te dejes vencer, mi amor, si te
veo mal, yo no voy a descansar en paz...
ALEJANDRO: Ni yo voy a vivir en paz... ¿Qué
no ves que ya me vencieron?
DANIELA: Nadie puede vencerte si tú no
quieres… Sólo te pido algo y te lo pido por mí, por Victoria y por Danita, no
te cierres al amor...
ALEJANDRO: (La mira, desencajado) El amor
son ustedes tres, nadie más...
DANIELA: No puedo quedarme mucho más, sólo
te pido que seas feliz. Si tú eres feliz, Victoria y yo vamos a ser felices.
Ahora despierta, tu hija te necesita...
ALEJANDRO: (Dani le dio un último y hermoso
beso) No te vayas, no nos dejes... (Daniela desapareció y Alejo despertó,
tocándose los labios) ¿Ser feliz? Eso ya no es para mí, amor. (Miró al cielo)
Mi felicidad eres tú... (Se quedó quieto y las lágrimas inundaron su rostro)
llore mas que silvia en amor bravio esto es algo que no puedes contener al leer la historia felicidades gran historia
ResponderEliminarJUM!
ResponderEliminarEnserioo llore carayyyy!!!!
ResponderEliminarLlorar es inevitable, leyendo estoo.!! Xfaa q todo sea una confusion!!
ResponderEliminarnooooo por que me hacen llorar no puede ser no puede ser Dani no esta muerta lo he dicho =( quiero llorarrrrrrrrrrrrrrrr
ResponderEliminarQue tristeza caray, se me salieron las de cocodrilo, cuanto dolor, pero creo que ese sufrimiento tendrá su recompensa.. :(
ResponderEliminarSi dani murio ya no voy a seguir leendo esta novela ya no mas
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