Al quinto día, Alejandro fue entrevistado en vivo,
en uno de los programas más vistos de todo el país. Junto a él se encontraban
Diana, Federico, Alex, Dante y sus padres. Alejo tenía a Danita en brazos y una
fotografía que Daniela se había tomado el día anterior al secuestro.
ENTREVISTADOR: (Ya estaban finalizando la nota)
Señor Vilatorres, la cámara es suya, dígale al mundo lo que necesita.
ALEJANDRO: (Asiente y agradece. Mira a la cámara, completamente agobiado y con la tristeza desbordándolo) A quien tenga a mi esposa, le ruego, no por mí, sino por esta pequeña que a cada rato va a buscar a su mamá a su alcoba y se acuesta en la almohada de Daniela, para poder oler el perfume de su madre y llora hasta que el sueño la vence, porque no podemos decirle cuál es la razón por la que su mamá está ausente. Les ruego, por esa bebita que mi mujer lleva en su vientre, que tiene derecho a una vida llena de amor y a una familia que la está esperando con ansias y que la ama desde que supimos que venía. Les suplico por mi suegra, que no sabe cómo vivir sin noticias de su hija, que casi no logramos que se alimente y que tiene el alma destruida por la falta de noticias. Regresen a Daniela con vida, sana y salva. No pido nada por mí, porque gustoso me cambio por ella. Devuélvanla y llévenme a mí. Devuelvan a esa mujer que es madre de este angelito que tengo en brazos, de ese angelito que lleva en su vientre y que es hija de una buena mujer a quien le están destruyendo la vida. (Ya no pudo contener el llanto y no consiguió seguir hablando. La cámara se volvió al entrevistador que tenía los ojos rojos y al igual que todos en el estudio, lloraba)
ALEJANDRO: (Asiente y agradece. Mira a la cámara, completamente agobiado y con la tristeza desbordándolo) A quien tenga a mi esposa, le ruego, no por mí, sino por esta pequeña que a cada rato va a buscar a su mamá a su alcoba y se acuesta en la almohada de Daniela, para poder oler el perfume de su madre y llora hasta que el sueño la vence, porque no podemos decirle cuál es la razón por la que su mamá está ausente. Les ruego, por esa bebita que mi mujer lleva en su vientre, que tiene derecho a una vida llena de amor y a una familia que la está esperando con ansias y que la ama desde que supimos que venía. Les suplico por mi suegra, que no sabe cómo vivir sin noticias de su hija, que casi no logramos que se alimente y que tiene el alma destruida por la falta de noticias. Regresen a Daniela con vida, sana y salva. No pido nada por mí, porque gustoso me cambio por ella. Devuélvanla y llévenme a mí. Devuelvan a esa mujer que es madre de este angelito que tengo en brazos, de ese angelito que lleva en su vientre y que es hija de una buena mujer a quien le están destruyendo la vida. (Ya no pudo contener el llanto y no consiguió seguir hablando. La cámara se volvió al entrevistador que tenía los ojos rojos y al igual que todos en el estudio, lloraba)
ENTREVISTADOR: ¡Por Dios, regresen a Daniela Zavallalta
con bien! Un país entero se los está suplicando. (Se compone un poco, realmente
Alejo los había conmovido) En seguida regresamos…
Dos días después, el comisario Elizalde, se presentó
en casa de Alejandro para decirle que Andrea se había escapado del loquero y
eso hizo que todos sospecharan de ella, pero la verdad era que la mujer estaba
prófuga desde una semana antes a la desaparición de Daniela y nada la vinculaba
a lo que le pasaba a la quinti.
La situación era cada vez más desesperante y todo terminó
de irse al cuerno cuando apareció el cuerpo quemado de una mujer de entre 25 y
30 años, con un embarazo de unas 30 semanas (Mismo tiempo que tenía Dani al
desaparecer) y que, además, tenía los anillos y documentos de la esposa de
Alejandro…
La noticia los destruyó por completo. Nadie lo podía
creer, entender, ni asimilar. Daymar tuvo un desvanecimiento y la internaron
durante dos días, los hermanos de Dani estaban desolados al igual que los
cuñados, prima, tíos, suegros y amigos. Danita no comprendía nada, apenas tenía
un año y cuatro meses y sólo sabía que su mamá no estaba y la buscaba a toda
hora, preguntando por ella mil veces y sin recibir una respuesta, porque era
muy pequeña para comprender.
Alejandro no sabía ni cómo respirar. No hablaba, apenas
si lograban que se alimentara o durmiera un poco: su desolación sólo se
ocultaba cuando su pequeña Danielita estaba con él, pero a solas o con los
demás, era imposible sostener la mentira que su sonrisa falsa, le brindaba a su
hijita. Incluso tuvo un episodio cardíaco y estuvo bastante mal, pero por amor
a su hija, salió adelante: se le descubrió la misma condición de Don Luis, sólo
que en Ale, era mucho más leve. Le dieron un tratamiento de pastillas y en caso
de ser necesario, se le haría una cirugía para corregir el problema.
Las autoridades quisieron hacer la autopsia, pero
Daymar y Rebeko solicitaron que no maltrataran al cuerpo más de lo que ya
estaba. Por lo tanto, sólo se buscó la causa del deceso y se declaró “Muerte
por inhalación de dióxido de carbono”, ya que no presentaba signos de
violencia…
El funeral de Daniela fue íntimo y breve. La familia
y los más cercanos solamente. Cuando el sacerdote culminó la ceremonia, Tamara
se llevó a Danita y aunque todos querían quedarse con Ale, él estaba inmóvil,
de pie, frente a la tumba de su mujer y los demás tuvieron que aceptar que
necesitaba quedarse a solas, así que se alejaron y lo esperaron junto a los
autos…
ALEJANDRO: (Leyendo el nombre de su gran amor y de
su hijita no nata en la lápida) No te siento lejos, amor, las siento aquí,
conmigo… Ustedes no se han ido, no lo creo, ¡NO LO ACEPTO! Tendría que haberme
quedado contigo, esperar a que te sintieras mejor… ¿Por qué te dejé sola en el
parque? ¡No te puedo dejar ir, Daniela! ¡Tú eres para mí y yo para ti y así
sería toda la vida! No puedo renunciar a ese sueño… (Se arrodilló en el suelo,
desconsolado) Esa que está ahí no eres tú, ni es mi hija, tú no estás muerta,
mi corazón me grita que sigues viva, Dani, ¿cómo hago para que los demás lo
entiendan? (Lloraba con una angustia tan grande, tan honda) Danita duerme sobre
tu almohada, no hay manera de quitarle esa maña que se agarró y es porque te
extraña, así que la dejo que lo haga. Te busca a cada rato, quiere verte y
besarte y dice que te ama. Y yo, bueno, ya sabrás… Me tengo que quedar aquí por
nuestra hija y lo haré por ella, porque si Danielita no estuviera conmigo, ya
me habría ido contigo, amor… Para mí serás siempre la única y no habrá nadie
más. Voy a vivir para nuestra princesa y eso será todo. No quiero olvidarte, ni
dejarte de amar nunca, porque por ti me sentí vivo por primera vez en la vida…
Me quedaría para siempre aquí, hasta que pueda irme a tu lado, amor. No se qué
diablos voy a hacer sin ti, ¡¡NO QUIERO VIVIR SIN TI, DANIELA ZAVALLALTA DE
MÍ!! Cosita mía… ¿Cómo se hace eso, si eres el aire que respiro? ¿Cómo mierdas
voy a vivir ahora? (Cayó destrozado al piso)
Dante y Federico lo observaban desde cierta
distancia y al verlo caer, se apresuraron a buscarlo. Los hombres lo levantaron
y abrazaron, acompañando el terrible llanto de un hombre que sentía que acababa
de perder la vida.
FEDERICO: Vamos, Ale, vamos con tu hija…
DANTE: Eso, hermano, llénate de Danita, has el esfuerzo…
DANTE: Eso, hermano, llénate de Danita, has el esfuerzo…
En la casa Zavallalta, todo era silencio y dolor.
Alejandro salió al jardín a tomar un poco de aire, se estaba sofocando en su
pesar y no encontraba consuelo alguno. Daymar salió un ratito después, para
decirle que Danita se había dormido.
DAYMAR: Hijo, la niña se durmió, aprovecha para
hacer lo mismo
ALEJANDRO: Gracias, pero no quiero dormir, no tengo
ganas.
DAYMAR: (Se acerca) Alejo, tienes que
tranquilizarte, por tu hija.
ALEJANDRO: Eso intento, pero no puedo dejar de
pensar en el día que besé a Daniela por primera vez, esa secuencia está
instalada en mi mente.
DAYMAR: ¿Qué piensas?
ALEJANDRO: Si no la hubiera besado, si no le hubiera
hablado de mis sentimientos…
DAYMAR: ¿Te arrepientes de lo que tuviste con ella?
ALEJANDRO: No es eso, sólo digo que si me hubiess
guardado lo que sentía, ella no se hubiera enamorado de mí y probablemente, hoy
estaría aquí, con vida y no allí, en esa caja fría…
DAYMAR: ¿Y Danita? Si ustedes dos no andaban, mi
nieta no existiría…
ALEJANDRO: (Se echa a llorar) No se qué pensar, no
quiero sentir, no quiero ni respirar.
DAYMAR: (Lo toma de las manos, llorando también) No
tengas miedo, hijo, tu hija te dará la fuerza para vivir.
ALEJANDRO: No es miedo, es dolor
DAYMAR: (Se abrazan) Lo se…
Lo que me han hecho llorar, no tiene nombre, carajo...
ResponderEliminarSiii a mi tambien que sentir caray!! Como nos hacen estoo!!!
ResponderEliminarhayyyyy porque me hacer llorar asi no puede ser que tragedia posta me hacen me hicieron llorar =(
ResponderEliminarHay que tristeza hay en el corazón de este Hombreson!!!! :(
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