Daniela tampoco podía
dormir y daba vueltas y vueltas en la cama…
DANIELA: ¿Por qué eres
tan terco, Alejandro? ¿Por qué no entiendes las cosas? (Danita entró de golpe)
DANITA: ¡Mami! ¡Papi,
papi! (La jalaba)
DANIELA: ¿Qué pasa,
hija?
DANITA: Papi, mal, papi mojado, papi pipi…
DANITA: Papi, mal, papi mojado, papi pipi…
DANIELA: (No entendió
nada, pero se levantó y fue al otro cuarto) ¡Ale! (Lo mira y lo ve sudado. Se
acerca y se da cuenta que volaba de fiebre) ¡Dios, amor, estás ardiendo!
¡Alejo, despiértate!
Alejandro sudaba y
temblaba, muerto de frío.
DANIELA: (Tratando de
calmarse, por Danita) ¡Ale, amor, háblame, hermoso!
ALEJANDRO: Tengo frío…
DANIELA: ¡Vuelas de
fiebre, Alejo!
ALEJANDRO: (Abre un
poco los ojos) Hola, Dani…
DANIELA: (Busca el
termómetro y se lo coloca) ¡Casi 40, hay que meterte al agua fría, Ale!
ALEJANDRO: Hola, Dani…
DANIELA: ¡Estás
delirando, carajo! Danita, ve a despertar a tu tía Laura. (Laura había
escuchado el ajetreo y estaba entrando)
LAURA: ¿Qué pasa?
ALEJANDRO: Dani… (La
acariciaba) Eres hermosa…
DANIELA: Arde en
temperatura.
LAURA: Daniela, ve y
acuesta a la niña en mi cama, yo me encargo de tu marido y cálmate que la estás
aterrando.
DANIELA: Pero…
LAURA: Nada, Quinti,
ve a dormir a Danita y luego vuelves.
DANIELA: Vamos, hija,
hay que descansar. La tía le va a dar un remedio a papi como lo hizo contigo…
(Salen)
LAURA: ¡Alejo!
Necesito que me ayudes a llevarte al baño, ¡muévete!
ALEJANDRO: (La miraba)
Tú no eres Dani…
LAURA: No, soy Laura y
ya, ponte de pie, anda…
ALEJANDRO: (De a poco,
lo hace ayudado por su cuñada y llegan al baño) ¡Aquí estamos, pero no eres
Dani!
LAURA: (Se ríe) No,
cabezotas, no lo soy. (Abre la llave del agua fría) ¡Métete vestido y sin
chillar!
ALEJANDRO: (Se mete
bajo el agua y se sienta) ¿Y Dani?
LAURA: ¡Qué cansón
eres! Dani está acostando a Danita, ya viene…
ALEJANDRO: (Sonríe)
Amo a Danita, a Victoria y a Daniela, aunque se enoje conmigo…
LAURA: ¿Por qué se
enojó contigo?
ALEJANDRO: Porque no
entiende y cree que me quiero hacer el macho.
LAURA: ¿Qué es lo que
no entiende mi hermana?
ALEJANDRO: Que quiero
cuidarlas…
LAURA: ¿De qué hablas,
Alejo? (Le iba tirando agua fría en la espalda)
ALEJANDRO: De ayudar a
dar con Aaaaandreeeea…
LAURA: No te entiendo,
cuñado…
ALEJANDRO: El
comisario dice que Aaaaaandreeeea quiere acabar coooonmigoooo y yo quiero
ayudar a encontrarla y meterla presa, pero Daaaniii cree que me quiero hacer el
macho
LAURA: ¿No es así?
ALEJANDRO: (Mueve la
cabeza, negando) Noooppp… Sólo quiero ayudar, yo no me quiero morir y dejarlas.
LAURA: ¿Entonces por
qué mi hermana piensa eso?
ALEJANDRO: Porque
cuando me enojo, dijo burradas, pero yo la amo, no quiero morirme y dejarla,
¡falta Alejandrito!
LAURA: (Se ríe) ¿Qué?
ALEJANDRO: Que falta
que tengamos un Alejandrito y que seamos viejitos juntos y que ella esté
conmigo… Pero Dani no me entiende y se enojó…
LAURA: Es que a veces
te arriesgas mucho, Alejo y tiene miedo que algo te pase
ALEJANDRO: (Le agarra
las manos a Laura y estaba helado por el agua fría, pero se le notaba que aún
ardía en fiebre) No riesgos, sólo ayuda…
LAURA: (Se da cuenta
que Ale tiene miedo) Alejo, ¿a qué le temes?
ALEJANDRO: A perderla
otra vez…
LAURA: Eso no va a
pasar, van a agarrar a esa loca y todo esto va a terminar bien.
ALEJANDRO: (Se echa a
llorar) Pero Dani se enojó conmigo porque no sabe lo que es…
LAURA: (Comprende) Ya
lo se, cuñado, mi hermana es terca y te ama con todo su ser y tu miedo, es el
de ella.
ALEJANDRO: No, no, no…
LAURA: ¿Por qué no?
ALEJANDRO: Porque ella
no me ha perdido y no lo hará nunca, nunca, nunca, porque no voy a arriesgarme,
sólo quiero ayudar…
LAURA: (Asiente)
Cálmate, cabezotas, nadie va a perder a nadie…
Daniela había
escuchado casi toda la conversación y se quedó callada, pensando en lo que
Alejo había dicho y se daba cuenta de lo dura que estaba siendo con su esposo:
él le había dicho la verdad y ella lo estaba malinterpretando. Alejo no quería
ser el señuelo, eso lo dijo por desesperación e impotencia. La verdadera
intensión que él tenía, era la de ayudar…
DANIELA: (Entrando)
¿Le baja?
ALEJANDRO: Tú si eres
Daniela…
LAURA: No. Ni le baja,
ni deja de llamarte, Quinti, ¡no se qué pasa entre ustedes, pero deja de
fregarla! ¿Te olvidas de lo que este cristiano pasó cuando aquella te sacó de
nuestro lado? (Dani quiso hablar, pero Laura estaba un poco cabreada) No me digas
nada y bájale dos que estás en cuatro. Este hombre, al igual que todos los que
te amamos, tenemos pánico a que algo te suceda de nuevo. Antes de enojarte,
ponte en sus zapatos y así como nosotros entendemos que fue difícil lo que te
sucedió, piensa en lo que fue para los demás creerte muerta durante quince
días. Alejandro se murió contigo, ¿lo entiendes o no? Y para completarla, tiene
problemas cardíacos.
DANIELA: ¡Lo se! Sólo
me desesperé al pensar que quería enfrentar a la loca.
LAURA: Te entiendo,
pero entiende tú. Tu marido quiere cuidarte y estar contigo hasta ser un viejo
cansón, no va a dejar que esa vida peligre, ¿si? Ya deja el enojo y las
bobadas… (Se miran) Espérame aquí, voy a buscar mi cartera que tengo unas
inyecciones para la fiebre.
DANIELA: (Laura sale)
¡Hola, mi amor! Eres hermoso y te amo, ¿lo sabías?
ALEJANDRO: ¡Falta
Alejandrito!
DANIELA: Acaba de
nacer Victoria, Alejo, hay que esperar para un Alejeriquito…
ALEJANDRO: ¡Victoria!
Ella es hermosa como tú…
DANIELA: No, es
preciosa igual que tú, mi vida… (Lo acariciaba sin cesar)
ALEJANDRO: Te
aaaamoooo…
DANIELA: Te aaaamoooo
(Se sonríen)
ALEJANDRO: No riesgos,
sólo ayudar…
LAURA: (Volviendo)
¿Qué demonios es eso de “no riesgos, sólo ayudar”?
DANIELA: Dale la
inyección y después, cuando este caballero esté mejor, te explico…
ALEJANDRO: (Mirándola)
♪♪Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí…♪♪
DANIELA y ALEJANDRO: (Mientras
Lau le daba el remedio) ♪♪Un mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de
míiiii♪♪
LAURA: ¡Qué
afinaditos! (Termina y cierra la llave de paso de agua) ¡Hay que sacarlo y
secarlo, Quinti! Te ayudo a ponerlo de pie y a quitarle la ropa (Dani la mira)
Sólo hasta el calzón, pues, ¡el resto hazlo tú solita!
Como media hora tardó la inyección en hacer
efecto y bajarle la fiebre a Alejandro. Al final, Danita terminó durmiendo con
su tía, Vicky en su cuna y la pareja pasó la noche dormida en la cama
matrimonial. Al otro día, Ale se
encontraba bastante recuperado y según el médico que lo revisó, la temperatura
se debió al largo rato en que estuvo con su hija metido bajo el agua fría y la
demora que tuvo para cambiarse. Danita, por otro lado, efectivamente tenía
anginas y por precaución con Victoria, Laura se la llevó a casa de los abuelos
Zavallalta hasta que se curara.