sábado, 8 de junio de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 105

Para evitar nuevos sustos, Laura se quedó a pasar la noche en aquel departamento. Se acomodó en una de las habitaciones. Durante la madrugada, Alejandro, que se había quedado con su hija mayor, por pedido de ella, no podía conciliar el sueño: la pelea con su esposa lo tenía demasiado intranquilo y, además, le dolía la cabeza muchísimo. Se levantó de la cama y fue por un analgésico y un poco de agua. Luego, se quedó en el sillón un rato y volvió junto a su pequeña.

Daniela tampoco podía dormir y daba vueltas y vueltas en la cama…

DANIELA: ¿Por qué eres tan terco, Alejandro? ¿Por qué no entiendes las cosas? (Danita entró de golpe)
DANITA: ¡Mami! ¡Papi, papi! (La jalaba)
DANIELA: ¿Qué pasa, hija?
DANITA: Papi, mal, papi mojado, papi pipi…
DANIELA: (No entendió nada, pero se levantó y fue al otro cuarto) ¡Ale! (Lo mira y lo ve sudado. Se acerca y se da cuenta que volaba de fiebre) ¡Dios, amor, estás ardiendo! ¡Alejo, despiértate!

Alejandro sudaba y temblaba, muerto de frío.

DANIELA: (Tratando de calmarse, por Danita) ¡Ale, amor, háblame, hermoso!
ALEJANDRO: Tengo frío…
DANIELA: ¡Vuelas de fiebre, Alejo!
ALEJANDRO: (Abre un poco los ojos) Hola, Dani…
DANIELA: (Busca el termómetro y se lo coloca) ¡Casi 40, hay que meterte al agua fría, Ale!
ALEJANDRO: Hola, Dani…
DANIELA: ¡Estás delirando, carajo! Danita, ve a despertar a tu tía Laura. (Laura había escuchado el ajetreo y estaba entrando)
LAURA: ¿Qué pasa?
ALEJANDRO: Dani… (La acariciaba) Eres hermosa…
DANIELA: Arde en temperatura.
LAURA: Daniela, ve y acuesta a la niña en mi cama, yo me encargo de tu marido y cálmate que la estás aterrando.
DANIELA: Pero…
LAURA: Nada, Quinti, ve a dormir a Danita y luego vuelves.
DANIELA: Vamos, hija, hay que descansar. La tía le va a dar un remedio a papi como lo hizo contigo… (Salen)
LAURA: ¡Alejo! Necesito que me ayudes a llevarte al baño, ¡muévete!
ALEJANDRO: (La miraba) Tú no eres Dani…
LAURA: No, soy Laura y ya, ponte de pie, anda…
ALEJANDRO: (De a poco, lo hace ayudado por su cuñada y llegan al baño) ¡Aquí estamos, pero no eres Dani!
LAURA: (Se ríe) No, cabezotas, no lo soy. (Abre la llave del agua fría) ¡Métete vestido y sin chillar!
ALEJANDRO: (Se mete bajo el agua y se sienta) ¿Y Dani?
LAURA: ¡Qué cansón eres! Dani está acostando a Danita, ya viene…
ALEJANDRO: (Sonríe) Amo a Danita, a Victoria y a Daniela, aunque se enoje conmigo…
LAURA: ¿Por qué se enojó contigo?
ALEJANDRO: Porque no entiende y cree que me quiero hacer el macho.
LAURA: ¿Qué es lo que no entiende mi hermana?
ALEJANDRO: Que quiero cuidarlas…
LAURA: ¿De qué hablas, Alejo? (Le iba tirando agua fría en la espalda)
ALEJANDRO: De ayudar a dar con Aaaaandreeeea…
LAURA: No te entiendo, cuñado…
ALEJANDRO: El comisario dice que Aaaaaandreeeea quiere acabar coooonmigoooo y yo quiero ayudar a encontrarla y meterla presa, pero Daaaniii cree que me quiero hacer el macho
LAURA: ¿No es así?
ALEJANDRO: (Mueve la cabeza, negando) Noooppp… Sólo quiero ayudar, yo no me quiero morir y dejarlas.
LAURA: ¿Entonces por qué mi hermana piensa eso?
ALEJANDRO: Porque cuando me enojo, dijo burradas, pero yo la amo, no quiero morirme y dejarla, ¡falta Alejandrito!
LAURA: (Se ríe) ¿Qué?
ALEJANDRO: Que falta que tengamos un Alejandrito y que seamos viejitos juntos y que ella esté conmigo… Pero Dani no me entiende y se enojó…
LAURA: Es que a veces te arriesgas mucho, Alejo y tiene miedo que algo te pase
ALEJANDRO: (Le agarra las manos a Laura y estaba helado por el agua fría, pero se le notaba que aún ardía en fiebre) No riesgos, sólo ayuda…
LAURA: (Se da cuenta que Ale tiene miedo) Alejo, ¿a qué le temes?
ALEJANDRO: A perderla otra vez…
LAURA: Eso no va a pasar, van a agarrar a esa loca y todo esto va a terminar bien.
ALEJANDRO: (Se echa a llorar) Pero Dani se enojó conmigo porque no sabe lo que es…
LAURA: (Comprende) Ya lo se, cuñado, mi hermana es terca y te ama con todo su ser y tu miedo, es el de ella.
ALEJANDRO: No, no, no…  
LAURA: ¿Por qué no?
ALEJANDRO: Porque ella no me ha perdido y no lo hará nunca, nunca, nunca, porque no voy a arriesgarme, sólo quiero ayudar…
LAURA: (Asiente) Cálmate, cabezotas, nadie va a perder a nadie…

Daniela había escuchado casi toda la conversación y se quedó callada, pensando en lo que Alejo había dicho y se daba cuenta de lo dura que estaba siendo con su esposo: él le había dicho la verdad y ella lo estaba malinterpretando. Alejo no quería ser el señuelo, eso lo dijo por desesperación e impotencia. La verdadera intensión que él tenía, era la de ayudar…

DANIELA: (Entrando) ¿Le baja?
ALEJANDRO: Tú si eres Daniela…
LAURA: No. Ni le baja, ni deja de llamarte, Quinti, ¡no se qué pasa entre ustedes, pero deja de fregarla! ¿Te olvidas de lo que este cristiano pasó cuando aquella te sacó de nuestro lado? (Dani quiso hablar, pero Laura estaba un poco cabreada) No me digas nada y bájale dos que estás en cuatro. Este hombre, al igual que todos los que te amamos, tenemos pánico a que algo te suceda de nuevo. Antes de enojarte, ponte en sus zapatos y así como nosotros entendemos que fue difícil lo que te sucedió, piensa en lo que fue para los demás creerte muerta durante quince días. Alejandro se murió contigo, ¿lo entiendes o no? Y para completarla, tiene problemas cardíacos.
DANIELA: ¡Lo se! Sólo me desesperé al pensar que quería enfrentar a la loca.
LAURA: Te entiendo, pero entiende tú. Tu marido quiere cuidarte y estar contigo hasta ser un viejo cansón, no va a dejar que esa vida peligre, ¿si? Ya deja el enojo y las bobadas… (Se miran) Espérame aquí, voy a buscar mi cartera que tengo unas inyecciones para la fiebre.
DANIELA: (Laura sale) ¡Hola, mi amor! Eres hermoso y te amo, ¿lo sabías?
ALEJANDRO: ¡Falta Alejandrito!
DANIELA: Acaba de nacer Victoria, Alejo, hay que esperar para un Alejeriquito…
ALEJANDRO: ¡Victoria! Ella es hermosa como tú…
DANIELA: No, es preciosa igual que tú, mi vida… (Lo acariciaba sin cesar)
ALEJANDRO: Te aaaamoooo…
DANIELA: Te aaaamoooo (Se sonríen)
ALEJANDRO: No riesgos, sólo ayudar…
LAURA: (Volviendo) ¿Qué demonios es eso de “no riesgos, sólo ayudar”?
DANIELA: Dale la inyección y después, cuando este caballero esté mejor, te explico…
ALEJANDRO: (Mirándola) ♪♪Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí…♪♪
DANIELA y ALEJANDRO: (Mientras Lau le daba el remedio) ♪♪Un mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de míiiii♪♪
LAURA: ¡Qué afinaditos! (Termina y cierra la llave de paso de agua) ¡Hay que sacarlo y secarlo, Quinti! Te ayudo a ponerlo de pie y a quitarle la ropa (Dani la mira) Sólo hasta el calzón, pues, ¡el resto hazlo tú solita!

Como media hora tardó la inyección en hacer efecto y bajarle la fiebre a Alejandro. Al final, Danita terminó durmiendo con su tía, Vicky en su cuna y la pareja pasó la noche dormida en la cama matrimonial.  Al otro día, Ale se encontraba bastante recuperado y según el médico que lo revisó, la temperatura se debió al largo rato en que estuvo con su hija metido bajo el agua fría y la demora que tuvo para cambiarse. Danita, por otro lado, efectivamente tenía anginas y por precaución con Victoria, Laura se la llevó a casa de los abuelos Zavallalta hasta que se curara.

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 104

Poco después, en el departamento, sólo quedaban Dani, Ale y las niñas que aún dormían. La señora de Vilatorres, seguía un poco enojada por la actitud de su marido.

ALEJANDRO: Bueno, ya, amor. Cambia esa cara.
DANIELA: Voy a cambiar la cara cuando seas un poco más inteligente...
ALEJANDRO: Entiendo tu malestar, Daniela, pero no te pases
DANIELA: ¿Que no me pase? ¿Te has puesto a pensar en la estupidez que dijiste en la tarde? Creo que no
ALEJANDRO: Si, claro que lo pensé y por eso te pedí disculpas y aunque no fuera así, no tienes por qué tratarme de ese modo
DANIELA: ¿De qué modo, Alejandro? Ponte en mi lugar y dime qué hago si te pasa algo. Tú eres el que mejor me puede entender...
ALEJANDRO: Porque me pongo en tu lugar y entiendo es que te repito que no me voy a exponer. Pero si puedo ayudar a dar con esa mujer, tengo que hacerlo, Daniela, ¿cómo no lo entiendes, mi amor?
DANIELA: ¿Sabes qué, Alejandro? Has lo que quieras, no te pienso decir más nada
ALEJANDRO: ¡Bien! ¡Me encanta que podamos solucionar las cosas en este matrimonio! ¿Qué te piensas, Daniela? ¿Que soy un imbécil? ¿Te crees que no se lo que vale la vida contigo y con mis hijas? ¡Maravilloso, mujer! Dime algo, ¿qué se siente creer que te casaste con un pelele?
DANIELA: Yo no te he dicho tal cosa, porque no eres un pelele, ¡eres un soquete!, que se cree que por dar su vida por su familia es más hombre o la ama más, por eso no quiero discutir. Se acabó, tú vas a hacer lo que quieras y yo no voy a cuestionar tu decisión, aunque no esté de acuerdo
ALEJANDRO: ¿De verdad piensas eso?
DANIELA: Es lo que das a entender con tu comportamiento...
ALEJANDRO: ¡Qué mal estás, Dani, eh! ¡Muy mal! Y, ¿sabes qué? No me merezco esto. Me voy a dar un baño, niña ingrata, ¡BUENAS NOCHES!
DANIELA: ¡¡BUENAS NOCHES!!
ALEJANDRO: (Se mete al baño, todo furioso) ¡Hazme el favor!

Después del bañarse, se prepara para dormir, pero Vicky comienza a llorar. Daniela se iba a levantar, pero la detuvo.

ALEJANDRO: ¿No acabas de amamantarla?
DANIELA: Si, debe de tener el pañal mojado
ALEJANDRO: Eso lo puedo hacer yo, tú descansa
DANIELA: No, yo lo hago (Se levanta y se pone a cambiarle el pañal a Vicky)
ALEJANDRO: (Escucha a Danita llorar desde el otro cuarto) Voy a verla (Sale y vuelve con la pequeña en brazos) Tiene fiebre muy alta, Dani, llama a tu hermana. Voy a meterla a la ducha
DANIELA: (Coge el celular) Quinti... Si, soy yo, Daniela. Danita tiene fiebre, ¿puedes venir?... Vale, gracias (Va hasta el baño) Ya viene en camino
ALEJANDRO: (Estaba metido en el agua con la niña, que seguía llorando) Ya, hija... ¿Qué hacemos? Nunca tuvo fiebre así
DANIELA: Sigue con ella ahí, yo voy a prepararle un agua guisada para la fiebre, a ver si eso funciona (Sale del baño)
ALEJANDRO: (Danita lloraba y Alejo se moría) Ya, mi amorcito, estás con papi, bebé...
DANIELA: (Llegó con una taza en la mano, se acercó a la ducha e hizo que Danita bebiera) Así, mi amor, muy bien, te lo tienes que tomar todo
DANITA: No quiedooooooo, feooooo
ALEJANDRO: Espera, Dani... (Sale del agua y se sientan en el suelo) Hija, tienes que tomar eso para sentirte mejor.
DANITA: (Llorando más) ¡¡NO QUIEDDDOOOOO!!
DANIELA: ¿Te quieres poner buena, Daniela? (La niña asiente) Pues, tómate esto (La niña se lo toma)
DANITA: Tenno fío...
ALEJANDRO: Vamos a ponerte ropa seca...
DANITA: Nanita queda con mami y papi
DANIELA: No, Ale, no le pongas la ropa, sólo ponle el pañal, aunque tenga frío. Si la tapamos, le va a dar más fiebre
DANITA: Nanita mumir con papi y mami
ALEJANDRO: (Le hace un gesto afirmativo a su esposa) Si, hija, pero hay que ponerse el pañal y aguantarse el frío. ¿La cambias, amor? Así me pongo ropa seca yo también
DANIELA: Yo se lo pongo (Alza a su hija, la lleva al cuarto y le pone el pañal)
ALEJANDRO: (Se cambia y sale del baño. Dani le estaba tomando la temperatura a la pequeña) ¿Cómo sigue? (Se recuesta con ellas)
DANIELA: Le bajó un poco, pero todavía es alta…
ALEJANDRO: ¿Qué será? Estaba perfecta cuando se durmió
DANIELA: No se, Ale, no tengo idea…
ALEJANDRO: (Se acurruca con Danita) Tranquila, mi vida, ya viene la tía Laura y te va a curar
DANITA: ¡Me güele, papiiiii!
DANIELA: ¿Te duele, hija?
ALEJANDRO: (Se miran con Dani) ¿Qué te duele?
DANITA: Panshita…
DANIELA: ¿Te duele la pancita, bebé?
DANITA: Shi…
DANIELA: (Le comienza a acariciar la panza, como masajeando) Bueno, mi amor, trata de calmarte que estás con papá y mamá, ¿si?
ALEJANDRO: ¿Qué será?
DANIELA: ¡Es que se la pasa comiendo, Alejo!
ALEJANDRO: ¿Crees que se haya indigestado?
DANIELA: Es probable.
ALEJANDRO: Pero, ¿con qué, amor? No comió nada raro…
DANIELA: No se trata de la calidad, Alejo, sino de la cantidad. Danita come todo el tiempo.
ALEJANDRO: Sólo cuando tiene hambre. Es híper activa y se alimenta según las energías que gasta.
DANITA: ¡¡¡Mamiiiii, güele!!!
DANIELA: Ya, corazón mío, ya se te va a pasar. Cuando la niña esté mejor, Alejandro, tú y yo, vamos a hablar y muy bien.
ALEJANDRO: Ya lo creo que si, DANIELA… (Suena el timbre) ¡Debe ser tu hermana, ya le abro! (Sale y vuelve un momento después con Laura)
LAURA: A ver, esa pancita y esa fiebre… (La revisa)
DANIELA: ¿Y?
ALEJANDRO: Espera, Dani, déjala hacer…
LAURA: Si, Quinti, tranquila. (Le checa un poco más) Bueno, la niña lo que tiene es una cuadro febril por anginas.
DANIELA: ¿Anginas?
LAURA: Si, Dani, no es nada grave, pero ha de haberla estado incubando varios días y se le presentó de golpe. Con un rico jarabe, en unos cuantos días, la princesa estará como nueva. Eso sí, ni cerca de Victoria.
ALEJANDRO: Comprendemos. Dime algo, Lau, ¿eso le puede dar dolor de panza?
LAURA: Si. Tiene las amígdalas inflamadas y con placas. Evidentemente, ha estado tragando eso y se generó el dolor en esa pancita preciosa (Le hace cosquillas a la niña)
DANIELA: Dinos qué remedio hay que comprar.
LAURA: No te preocupes, tu hermanita pensó en todo y traje un frasco del jarabe. De todas maneras, llama al pediatra, por las dudas, ¿si? (Les da el jarabe) Con esto se le va a bajar la fiebre en un ratito y se le va a pasar el dolor. (Se lo dan a la niña)
DANITA: ¡Ddddiiicooo!
LAURA: (Se ríe) ¡Sabe a fresas, princesa, es muy rico!
DANITA: ¡¡Quiedo más, tía!!
LAURA: ¡Nada de eso, Daniela! Es remedio no caramelo.
DANITA: ¡Ufa!
DANIELA: (Ríe también) ¿Qué ufa, hija? No seas así que con eso que te dio la tía, te vas a sentir bien.
ALEJANDRO: Lo mejor va a ser que la lleve al otro cuarto de una vez. ¿Cuándo le baje la fiebre la puedo tapar?
LAURA: Si, Ale. Cuando le baje del todo. En diez o quince minutos ya va a estar perfecta y no olviden llamar a su pediatra.
DANIELA: ¡Claro que no! ¡Gracias, quinti!
ALEJANDRO: De verdad, Lau, muchas gracias. Vamos a la cama, Danita, saluda a mamá y a la tía.
DANITA: Nanita mumir con Tito, ¡shi! (Ya estaba bastante mejor) Ata manana, mamita… (Besa a su mamá) Ata manana, tía (Besa a Laura y se va con Alejo)

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 103

El comisario Elizalde, Alejandro, Dante y Federico, intentaban idear un plan para hacer caer a Andrea. Para todos era evidente que ella esperaba dar con Ale, Dani y sus hijas y entre todos, necesitaban conseguir armar una buena estrategia que los llevara hasta su paradero. Dani, Alex y Diana, llegaron a la sala, después de dormir a las pequeñas.

DANIELA: (Cada quinti se ubicó junto a su pareja) ¿Qué hacen, guapos?
ALEJANDRO: ¿Guapos, Daniela? Pensé que el único guapo para ti, era yo…
DANIELA: Pues, pensaste mal, amor, mira a tus concuñados y al comisario, ¡nada mal! (Les guiña un ojo a todos, evitando que Ale la vea)
ALEJANDRO: ¡Mira tú, qué buena vista la de mi mujer!
ELIZALDE: Le agradezco el halago, señora Zavallalta, es usted, toda una dama…
ALEJANDRO: ¡A ver, a ver! ¿Están flirteando en mi presencia? ¡Al menos esperen a que me vaya, caray!
ELIZALDE: Es que está difícil aguantarse, señor Vilatorres…
ALEJANDRO: No, pues, si ya tenemos tanta confianza que andan de coquetos, nomás dígame “Alejandro, el cornudo consciente”… (Echan todos a reír)
DIANA: ¡Ay, cuñado! Tú y tus salidas…
FEDERICO: Si, compadre, ¡qué sentido del humor!
DANTE: Eso es porque sabe que es un chiste, de lo contrario…
DANIELA: ¡Ni lo digas, Dante! Alejandro celoso, ¡es inaguantable!
ALEJANDRO: ¡Véanla! ¡Habló la duquesa de la serenidad! Ni me hagas hablar de cuando tú te encelas, Dani…
ALEX: (Riéndose) ¡Eso es cierto, Quinti, no te aguantas ni tú!
DIANA: Eres la peor de las cinco…
DANIELA: ¡Ay, no, qué flojera me dan ustedes dos! ¡Parecen hermanas de Alejo en vez de mías!
ALEJANDRO: ¡Lo son, ¿qué no?! Hermanas políticas, pero lo son…
DIANA: ¡Chócalas, bro! (Las chocan)
ELIZALDE: (Se ríe) Me gusta la dinámica que tienen, son todos muy unidos y eso no se ve muy a menudo…
ALEX: Es que entre locos, no nos robamos los chalecos de fuerza, comisario… (Carcajada general) Pero, ya, basta de boberías y dígannos, ¿qué hablaban? Estaban muy serios.
DANTE: Tratamos de pensar en algo que nos pueda llevar hasta Andrea.
DANIELA: ¿Algo cómo qué?
ELIZALDE: Alguna estrategia, estamos intentando razonar como lo haría ella.
DIANA: ¡Imposible! Esa mujer está desquiciada y nosotros, con locura y todo, junto a ella, somos demasiado sanos.
FEDERICO: Exactamente eso es lo que estábamos diciendo.
DANTE: ¿Y si miramos las cosas desde el otro enfoque?
DANIELA: ¿A qué te refieres?
DANTE: En vez de pensar qué haría ella, pensemos en qué no haríamos nosotros. (Nadie se percató del cambio de expresión de Alejo al escuchar ese comentario)
ELIZALDE: No estaría mal hacer la prueba.
ALEX: Es como muy loco, sin embargo, mientras no haya nada más, ¡A DARLE! Hermanita, tú eres abogada, impúlsanos…
DIANA: ¡Si, claro, todo yo, todo yo! (Se ríen) Veamos… El objetivo son Daniela y Alejandro, eso es seguro. Según el tal Félix, mantenía viva a mi hermana, porque quería apropiarse de la beba, venderla y después, de eso, enterar a Alejo que su mujer aún vivía, que su hija había sido rematada al mejor postor, por decirlo así y recién ahí, acabar con la vida de Daniela, ¿hasta ahí estoy en lo correcto?
FEDERICO: Espeluznamente real, amor…
DANTE: Tétrico, pero certero, cuñada…
DIANA: Bien, lo de la niña, ya no lo puede hacer, para lograrlo tendría que mover demasiadas piezas, exponerse mucho y Andrea, obviamente, pretende mantenerse en las sombras. Algo en contra de las niñas, yo lo descartaría.
ELIZALDE: Pienso lo mismo, señora. De hecho, estoy convencido que el blanco directo, es Alejandro, ya ni su hermana corre riesgos, sólo de manera indirecta.
ALEX: ¿Por qué lo dice?
ELIZALDE: Una de las razones por las que vine hoy, era precisamente hablarles de esto. Según el psiquiatra que realizó las pericias a Félix, el objetivo primordial, siempre fue herir a Alejo. Primero secuestró a Daniela sola y después, embarazada, con el fin que todos conocemos y ahora, le da a entender que lo va a encontrar. Para evitarnos errores o gajes del oficio, buscamos un perito psiquiátrico ajeno al caso. Este analizó las conductas y el perfil de Andrea Ina y luego, chequeó los mails y amenazas que recibió el señor Vilatorres. La conclusión fue la misma: esta vez, el objetivo es Alejandro.
DANIELA: (Se miran con Ale) ¿Qué les da seguridad?
ELIZALDE: En principio, todas las amenazas son en singular. En ningún momento, ninguna de ellas pluraliza. No dice que “los va a encontrar”, sino que lo va a encontrar.
ALEX: Es cierto, hermanita, el sobre que llegó a casa de tus suegros decía “Pagarás caro lo que hiciste”
DANTE: Si.
DANIELA: Pues hay que redoblar la seguridad de mi marido, no tienes que salir de esta casa, amor…
ALEJANDRO: No, Dani, al contrario… (Todos lo miran) ¡Eso es!
ELIZALDE: ¿Qué?
ALEJANDRO: El señuelo… Yo soy el señuelo. Si la dejo verme, querrá atacarme y allí la podremos atrapar…
DANIELA: (Se pone de pie y Ale después de ella) ¿Estás loco, Alejandro Federico? ¿Y si logra lo que quiere y te mata? ¿QUÉ TE PASA?
ALEJANDRO: A ver, a ver, Dani, espera. No estoy diciendo que me voy a parar en medio de la calle a gritarle que ahí me tiene. No. Hablo de trazar un plan con el cual le hagamos creer que me tiene.
DANIELA: No, no, Alejo, no, para nada… ¡Tenemos dos hijas, mi amor, piensa en ellas!
ALEJANDRO: ¿En quiénes te crees que pienso todo el día, Daniela? En ellas y en ti. Por eso quiero acabar con todo esto de una buena vez.
DANIELA: ¿Arriesgando tu pellejo? ¿Arriesgando tu vida?
ALEJANDRO: ¡¡¡Si es necesario, si y la pierdo, también!!!… Yo te dije que voy a hacer lo que sea por cuidarlas y protegerlas y mi vida está dentro de lo que estoy dispuesto a arriesgar…
DANIELA: Pues tú estarás dispuesto a morirte, pero yo no quiero, ni puedo, ni toleraría perderte, ¿lo oyes? (Se quedan mirándose en silencio durante un segundo)
ALEJANDRO: (La abraza) ¡Ya lo se, amor! Perdón, perdón, pero siento que es la única manera de acabar con esto.
ELIZALDE: Disculpen que interrumpa, pero la idea no es mala. (Daniela iba a decir algo, pero el comisario la detuvo) Espere, señora, déjeme terminar. Si podemos pensar una buena estrategia en la que Alejandro se vea “vulnerable”, pero no lo esté, podríamos dar con ella.
DANIELA: No voy a estar de acuerdo con nada que haga que la vida de mi esposo peligre, Elizalde, lo siento.
ELIZALDE: Ni yo, señora Zavallalta, créame. No estoy dispuesto a que nadie más muera, mi trabajo es impedirlo y no pretendo arriesgar la vida de su marido. Eso está fuera de discusión.
ALEX: ¿Entonces? ¿Cómo sería la cosa?
ELIZALDE: No lo se bien, tengo que pensarlo. Pero quédense todos tranquilos, ninguno volverá a correr peligro y en eso, tienen mi palabra. Lo que si es seguro, es que la única posibilidad de atraparla la tendremos, si ella sale de dónde está para llevar a cabo su cometido. Déjenme idear algo con mi gente y les comunicaremos lo que obtengamos. Sólo accionaremos con el consentimiento de Alejandro. De otro modo, seguiremos como hasta ahora.
DANIELA: Eso no me da ninguna seguridad, Elizalde, mi marido no es el rey de los cuerdos precisamente. Con tal de cachar a esa loca, se mete en la boca del lobo sin considerarme, ni a mí, ni a nuestras hijas.
ALEJANDRO: Dani, te lo juro por ustedes tres, que no moveré un dedo sino estás de acuerdo. Ya entendí que antes que nada, están mi esposa y mis hijas.
DANIELA: No te creo, Alejo, acabas de decir que si tienes que morirte para cuidarnos, lo vas a hacer.
ALEJANDRO: Este no es el caso. No me voy a exponer a perderlas, Dani. Ya te perdí una vez y a Vicky y eso no vuelve a suceder, te lo juro, amor. Mírame, tú sabes que no miento.
DANIELA: (Estaba siendo sincero) ¿No mientes? (Se abrazan, pero Dani tenía sus resquemores)
ELIZALDE: (Se levanta) Me retiro para ir a la delegación y poner en marcha el plan, En cuanto surja algo, les aviso. Con permiso.
ALEX: Lo acompaño, comisario… (Se va con él)


“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 102

La pregunta de Daniela, había logrado que su amiga la mirara de una manera rara que ella no podía interpretar…

SANDRA: ¿Si te digo la verdad, no te enojas? No quiero que se te salga la Daymar que habita en tu interior...
DANIELA: ¡La verdad! Sabes que siempre he preferido la verdad...
SANDRA: Desde que lo vi en tu casa, la última vez, cuando todavía pensábamos que estabas, ya sabes... No se, me dio pena, Dani. No de lástima, no te confundas, sino de dolor. Digamos que me partió el corazón su dolor por ti.
DANIELA: Pero si apenas lo conoces...
SANDRA: No hace falta conocer a una persona demasiado para darse cuenta de algunas cosas. No quisiera pensar que eso tan bonito que ustedes tienen, se vea perjudicado por lo que pasó. Ustedes se aman, se les ve a flor de piel, Dani, así que lo que sea, háblenlo y salgan adelante, ¿si?
DANIELA: Ya lo haremos... Gracias por el consejo amiga, te amo (Se abrazan)
SANDRA: Y yo a ti, terrible... ¡Dios que me va a gustar volver a verte a diario! Aunque ya me tengo que ir...
DANIELA: ¿Te vas? Quédate a almorzar...
SANDRA: ¡Ya quisiera yo! No puedo, amiga, tengo que terminar con ciertos trámites para poder quedarme de una vez aquí, pero te prometo, que cuando resuelva eso, me tendrás que echar de tu lado... (Mira a la bebita) ¡Es hermosa! Bueno, las dos los son y cómo habla Danita, mujer, para la edad que tiene, habla muchísimo
DANIELA: Es que vive metida entre gente grande y los niños en esa situación, generalmente aprenden a hablar más rápido que los otros. Eso dijo el pediatra y además, salió al papá que es un hablador compulsivo. No sabes la que me espera como esta (Mirando a Vicky) salga igual, jajajaja... Pues nada, otro día te quedas a almorzar, ¿si?
SANDRA: Deja que me instale en la ciudad y volveremos a los viejos tiempos... ¿Te digo algo? Me parece que esta niña va a ser más habladora que su hermana...
DANIELA: ¡Dios me salve! (Las dos mujeres echaron una carcajada. Poco después, Sandra se fue, dejando a la familia a solas)
DANITA: (Entrando al cuarto) ¡¡Mamiiiiiii!! (Se acuesta con su mamá) ¿One ta Ditora? (Estira el cuello, pero no la ve en su cunita)
DANIELA: No sé, ¿tú no la viste con tu papi?
DANITA: Nooooo, papi she fee con Ditora
DANIELA: Vete al otro cuarto y la vas a ver, papi se la llevó para cambiarle los pañales
DANITA: ¿Ditora pupú?
DANIELA: Jajaja Si, Ditora pupú igual que Danita...
DANITA: To quiedo quedadme con mamita
DANIELA: (La abraza) Pues te quedas con mamita (Le da un beso en la frente) ¡Te amo, pequeña!
DANITA: Amo, mami... (Se acomodó con ella y comenzó a dormirse)
ALEJANDRO: (Entrando con Vicky) Ya estamos limpitos y... (Ve que Danita está dormida) Esa niña se despierta sólo para comer, jugar Y COMER DE NUEVO...
DANIELA: Shhh, no lo digas muy alto que se despierta (Ale acuesta a Vicky en la cuna) Ven, acuéstate con nosotras...
ALEJANDRO: (Lo hace) Ahhh... ¡Esto es vida, si, señora! ¿Cómo te sientes?
DANIELA: Bien. Perdón por lo de esta mañana
ALEJANDRO: ¿Qué fue eso, a propósito? No entendí nada, amor...
DANIELA: No se qué fue, se me pasó de todo por la cabeza, perdón…
ALEJANDRO: No te disculpes, pero explícame, ¿qué se te pasó por la cabeza?
DANIELA: Conozco a Sandy y se que levanta pasiones y me comen los celos en pensar que tú te hubieras podido fijar en ella, cuando yo no estuve (Ale iba a hablar, pero Dani no lo dejó) No digas nada, se que me amas, pero fue lo que sentí, me dio un miedo exagerado de pensar que podías enamorarte de otra persona...
ALEJANDRO: ¿Amar a otra persona que esté fuera de esta recámara? No, eso no es posible. (Le da un besote) Mi vida empieza y termina en mis tres mujeres, Daniela, no hay ni habrá más que eso, salvo que tengamos más hijos... No pienses en eso, ¿si? Yo te amo a ti, eres la única mujer con la que podría compartir mi vida (Le guiña el ojo) ¿Te digo algo más?
DANIELA: Dime...
ALEJANDRO: Cuando estabas toda enojadita, te hubiera quitado el enojo ya sabes cómo... Me encanta que te vuelvas loquita... ¡TE SALVÓ LA CUARENTENA!
DANIELA: Odio la cuarentena (Besote)
ALEJANDRO: Yo ni te cuento, hermosa, me tortura... (Se abrazan y acomodan a Danita en medio) ¿Quieres dormir en un rato más o prefieres que te lleve a la sala y que veamos alguna película o algo? (Respira profundamente, de repente se lo ve preocupado)
DANIELA: Mejor vamos a ver una peli o algo (Lo mira) ¿Qué te pasa?
ALEJANDRO: Vamos y te cuento, amor (Entre los dos recuestan bien a Danita y luego, Ale, carga a Dani y la lleva al sillón) Estoy pensando en esta situación nuestra y en si se va a terminar algún día. No podemos vivir aquí, encerrados para siempre
DANIELA: Todo se va a arreglar, ya lo verás. Deja de pensar en eso, no nos hace bien a ninguno, pero una cosa si te digo, tengo el presentimiento de que pronto la van a agarrar...
ALEJANDRO: Quisiera tener tu mente positiva
DANIELA: No es mente positiva, es lo que siento aquí (Coge la mano de su esposo y la pone sobre su corazón)
ALEJANDRO: ¿Si? (Ella asiente y él la besa. Suena el teléfono) Mmmm... Entre el celular y la cuarentena... (Atiende) ¿Si? ¡Comisario! (Sonríe) ¿Es en serio? Ajá, ajá... Déjeme que le pregunte. Amor, tienen a Félix y dice Elizalde si puede venir a traerte unas fotografías para que corrobores si es él
DANIELA: Si, dile que venga (Mientras Ale hablaba, ella le besaba el cuello, no podía resistirlo)
ALEJANDRO: (Al teléfono) Dice que si... (Se mueve para que ella lo bese más) Simmmm... Digo, ¡SI! Lo esperamos a esa hora, gracias... (Deja el celular) ¿Qué me haces, hermosa?
DANIELA: Besarte...
ALEJANDRO: Ya me parecía que era eso... Síguele, no te detengas...
DANIELA: Aunque quisiera, no podría... (Seguía besándolo)
ALEJANDRO: (Comienza a besarle los labios muy intensamente) ¿Quién inventó la cuarentena? (Beso) A ese menso, hay que matarlo (Besote)
DANIELA: Estoy totalmente de acuerdo contigo, mi amorcito (Continuaban besándose)
ALEJANDRO: (La acariciaba y de a poco, la cosa fue tomando más temperatura) No se si seguir o parar...
DANIELA: Yo ya no puedo pensar...
ALEJANDRO: Tú dime, amor, sabes que si por mí fuera, estaría haciendo lo que quisieras
DANIELA: ¡¡Juguemos!!
ALEJANDRO: ¿A qué? (Los besos eran más intensos)
DANIELA: Ya sabes a qué... (Beso matador)
ALEJANDRO: ¡A mi juego me llamaron, Cosita! (Bajó su boca hasta el cuello de Dani, saboreando cada resquicio de piel)

La pareja se quedó jugando largamente, hasta que ambos pudieron satisfacerse un poco. El período de abstinencia post parto iba de poquitos días y para los dos era tortuoso porque se deseaban desde el vientre y hasta el cabello. Sin embargo, encontraron en esos juegos, una manera de calmar un poco las ansias y así, poder evitar que sus deseos de hacer el amor, los rebalsaran…

A media tarde, llegó Elizalde. Dani reconoció a Félix por las fotografías y a partir de allí, la investigación para dar con Andrea Ina, fue tomando un poco más de forma. Al interrogar al pordiosero, el comisario pudo enterarse de los planes de la loca y comunicárselos a Alejo y Daniela, de este modo, ellos podrían tomar precauciones. Un par de días después, nuevamente en el departamento de Mariano, se reunieron Dani, Ale, Diana, Federico, Alex, Dante y el comisario.
En el transcurso de aquellos mismos días, Alejandro había recibido unos mails amenazando su vida y una nota en casa de sus padres con el mismo objetivo. Esto, sumado a la declaración de Félix, le daban cierto color a las cosas.

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 101

Unos días más tarde, Sandra llegó temprano al departamento de Mariano y llamó por el portero eléctrico. Alejandro la atendió y le abrió. Una vez adentro, se sentó a conversar un poco con él, antes de despertar a Dani, Sandy quería saber cómo se encontraba su amiga.

SANDRA: (Estaban sentados en la cocina) Alex me contó todo y está de no creer.
ALEJANDRO: (Sirviéndole un te) Una locura, definitivamente
SANDRA: ¿Qué se sabe de la tipa esa?
ALEJANDRO: Nada. Es un completo misterio. Dani se escapó de sus garras hace ya varios días y Andrea no ha dado señales.
SANDRA: Eso es bueno.
ALEJANDRO: Yo creo lo contrario. Me temo que debe estar preparando un nuevo golpe y eso me tiene inquieto.
SANDRA: Pues, si, eso sería lo más lógico. (Lo mira) ¿Tú cómo estás?
ALEJANDRO: Feliz, imagínate. Hace unas semanas, mi vida era un infierno y hoy, no sólo volvió el amor de mi vida a mis brazos, sino que, además, ya nació mi segunda hija. Estando ellas tres conmigo, todo es fabuloso, sin importar nada más.
SANDRA: Dani y tú fueron muy afortunados al encontrarse, Alejandro.
ALEJANDRO: ¡Lo se! (Sonríe y aparece Danita, restregándose los ojos)
DANITA: (Alzando los brazos para que su papá le haga upa) ¡Nanita come, papi!
ALEJANDRO: (Alzándola) ¡Hola, hermosa, buen día! Mira quién vino a vernos…
SANDRA: Hola, Dani…
DANITA: (La mira seriamente, al estar recién levantada y no haberla visto muchas veces antes, no la reconoció) Hola…
ALEJANDRO: ¿Y esa cara, Danita? Es Sandra, mi amor, la amiga de mamá…
DANITA: (Por fin, le sonríe) ¡Hola!
SANDRA: ¡Así me gusta más!
ALEJANDRO: ¿Mamá duerme, princesa?
DANITA: Shi y Ditora depieta…
ALEJANDRO: ¿Si? (Danita asiente) Quédate un segundo con la tía Sandra, que busco a tu hermanita…
DANITA: (Se sienta en el regazo de Sandy) Shi, papi, emanita come y Nanita come.
SANDRA: ¡Danita tiene hambre! Ve tranquilo, Alejandro, yo le preparo algo.
DANITA: Quiedo mamila, papi…
ALEJANDRO: Bueno, amor, ya te la preparo. No te preocupes, Sandra, checo a Vicky y regreso.
SANDRA: Bueno… (Ale se va)
ALEJANDRO: (Entrando al cuarto, ve a Vicky despierta en su cuna y la carga) Hola, mi amor, buen día, hermosa…
DANIELA: ¡Cuántos halagos! ¿Me tengo que poner celosa?
ALEJANDRO: ¡No, hay piropos para mis tres mujeres! (Se recuesta con su mujer y le da a la niña que en un segundo, busca el pecho de su mamá) ¡Tragona como la hermana! (Besa a Dani) Buenos días, mamacita…
DANIELA: (Comienza a amamantar a la bebita) Buenos días, papacito (Otro beso) ¿Dani?
ALEJANDRO: En la cocina, con Sandra, vino a verte.
DANIELA: ¿Si? (Él asiente) ¿Hace mucho que llegó?
ALEJANDRO: No, amor, harán veinte minutos.
DANIELA: ¿Por qué no me despertaste?
ALEJANDRO: Porque le ofrecí tomarse un te y ella aceptó. Igual, ya venía a hacerlo
DANIELA: (Lo mira raro) Eso no es una respuesta a mí pregunta, Alejandro…
ALEJANDRO: (Se extraña por el tono de su esposa) ¿Qué pasa, amor?
DANIELA: ¿Por qué no me despertaste?
ALEJANDRO: (De nuevo ese tono de enojo en Daniela) Te lo estoy diciendo. Le ofrecí un te y cuando venía a despertarte, salió nuestra niña a pedirme el desayuno y me dijo que Vicky estaba despierta, así que aproveché y vine a buscarla y a despertarte… ¿Qué te pasa? Ese tonito con el que hablas no me gusta…
DANIELA: ¿Tardaste veinte minutos en preparar un te?
ALEJANDRO: (Respira) No, sargento Zavallalta. Platiqué un poco con Sandra antes de prepararlo y hace un momento, se lo serví.
DANIELA: ¿Sargento Zavallalta? Agradece que esté alimentando a nuestra hija, Alejandro, porque de otro modo, ya te hubiera arrancado las orejas…
ALEJANDRO: Bueno, ya basta… Esta es una discusión demasiado ridícula. Ya le digo a tu amiga que venga contigo y voy a prepararle el biberón a Danita. (Se pone de pie y sale, enojado)
DANIELA: ¡Encima se enoja él!
ALEJANDRO: (Volviendo a la cocina, su molestia era obvia) Dani ya despertó, Sandra. Danita, lleva a la tía con mamá y ya te llevo tu leche, hija…
DANITA: Shi, papi… (Se baja de Sandy y le jala la mano) ¡Amos con mami!
SANDRA: (Le pareció rara la actitud de Alejo) Si, Danita, vamos con mami (Salen)
ALEJANDRO: (Viéndose solo) ¿Será posible que Daniela esté celosa?
SANDRA: (Volviendo a la cocina, unos minutos después) ¿Hablando solo? (Le sonríe)
ALEJANDRO: No, sólo pensando en voz alta.... ¿Necesitas algo? (Preparaba el biberón de Danita)
SANDRA: Si, la mamila, pero por lo que veo aún no está… ¿Te ayudo?
ALEJANDRO: La leche de mi hija es muy especial, Sandra, sólo su madre y yo sabemos hacerla. Ve con ellas, en cuanto esté lista, la llevo...
SANDRA: (Se acerca) ¿Seguro no quieres que te ayude?
ALEJANDRO: No, no, gracias. Ve con Dani.
SANDRA: Está bien... (Se va al cuarto)
DANIELA: (Viéndola entrar) ¿Ya estaba el biberón?
SANDRA: Ale lo estaba preparando
DANIELA: Está bien...
SANDRA: ¿Qué tienes, terrible? ¿Por qué esa cara?
DANIELA: (Levantó la vista) Nada, ¿por?
SANDRA: Te conozco más que tu madrecita santa, Daniela, así que ¡habla! ¿Qué pasa? Cuando tu esposo vino hace rato, estaba todo sonriente y alegre, luego, cuando volvió a la cocina, estaba que se pateaba la cara y tú estás igual. ¿Discutieron o qué?
DANIELA: Un poco, perdón si te molestas, pero son cosas nuestras...
SANDRA: No me molesto, pero soy curiosa, amiga, ¿qué pasó?
DANIELA: Nada, en serio, sólo puntos de vista diferentes, no te preocupes. Cuéntame de ti...
SANDRA: ¿De mí? Nada, terrible, ¿qué te crees? Estoy maravillada con verte viva y con ese angelito en brazos... ¡Es increíble que estés aquí, Dani!
DANIELA: Es un milagro, amiga, pensé que nunca iba a poder salir de allí...
SANDRA: Fue una locura. Bah, por lo que me enteré. Yo me fui al día siguiente de encontrarnos y volví el cuando te creían… Y el día que vi a tu marido, aún no sabía nada de ti... Estaba muy mal...
DANIELA: Lo sé, ya me contaron y lo peor es que le detectaron una deficiencia cardíaca…
SANDRA: ¿De veras? Se lo ve tan joven y tan sano, ¿tiene problemas del corazón?
ALEJANDRO: (Entrando con la leche) ¿Para quién es esto?
DANITA: ¡¡¡Nanita comeeeeeeeee!!! (Se cuelga de su papá)
ALEJANDRO: La llevo a la sala así conversan tranquilas, ¿necesitan algo? Amor, ¿desayunas lo de siempre?
DANIELA: Si, amor, gracias... (Ale sale) Si, tiene problemas con el corazón, pero ya lo están tratando...
SANDRA: ¿Puedo hacerte una pregunta, amiga?
DANIELA: Sí, amiga, dime...
SANDRA: ¿Por qué discutiste con él? A mí me parece buen hombre y se que te ama, Dani. Además, míralo cómo está al pendiente de ti, de Danita... ¿Es por algo de tu secuestro, Daniela? ¿Esa gente te lastimó o qué?
DANIELA: A veces, las parejas peleamos porque pensamos diferente, pero seguro que más tarde se arregla, cuando las cosas se calman, nos sentamos a hablar y lo solucionamos, pero ¿por qué tan interesada en los problemas con mi marido?