domingo, 14 de abril de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 65


Poco antes de mediodía, Dani se despertó sintiéndose muy mal y tuvo un súbito presentimiento...

DANIELA: No puede ser...

La mujer se levantó, se vistió y salió del departamento. Veinte minutos más tarde, regresó y se metió al baño. Ale no se despertó en ningún momento. Sólo fue cuando Daniela salió del privado, que él abrió los ojos.
Ella estaba sorprendida, feliz, quería gritarle al mundo lo que acaba de saber, pero no era momento. Miró a su marido y sintió que lo amaba más que nunca, que cada día lo amaría más y no se la creía. Alejandro la observaba y se veía tan hermosa, radiante, Dani estaba como brillando…

ALEJANDRO: Buen día, sol mío, ¿cómo dormiste?
DANIELA: (Sonriendo) Como un ángel…
ALEJANDRO: ¿Estás bien, Cosita? ¿Por qué esa cara, hermosa?
DANIELA: No, por nada, me sentí un poco mal, pero ya estoy mejor... ¿Desayunamos?
ALEJANDRO: ¿De verdad? Te veo rarita, amor, ¿qué tienes?
DANIELA: De verdad, no tengo nada (Se acerca a él y lo besa apasionadamente) TE AMO…
ALEJANDRO: Mmmm... Si me besas así, te desayuno a ti, Daniela... Te amo más... (La mira) ¡¡Algo tienes!!
DANIELA: Si, tengo algo...
ALEJANDRO: ¿Qué? Ya dime...
DANIELA: Que muero de hambreeeeee...
ALEJANDRO: (La besa y la mete a la cama) ¿Tienes hambrita?
DANIELA: (Pone cara triste) Shiiii...
ALEJANDRO: Bueno, quédate aquí que te traigo el desayuno... ¿Si me amas?
DANIELA: Te amo mucho, mucho, mucho y si me traes el desayuno, te voy a amar más, ¡jajajaja!
ALEJANDRO: Te lo voy a traer, pero antes de eso quiero pedirte algo
DANIELA: ¿Qué me vas a pedir, señor guapote?
ALEJANDRO: (Se le pone encima) Un beso que transforme el tiempo entre el desayuno y hacer el amor, en una tortura...
DANIELA: Eso es muy fácil de cumplir (Atrapa los labios de su esposo con los suyos y le da un beso súper, híper, mega tronador, matador de Alejericos)
ALEJANDRO: (Se rinde a Dani y a su boca) Mmmm... Tortura perfecta, preciosa... Ya te traigo un desayuno completo (Sale de la cama y la mira) Estás espectacular, más hermosa que nunca

Después del desayuno y de hacer cositas, Ale se fue a bañar y Dani aprovechó para llamar a Alex y decirle que organizara una reunión con todas las quinti y Sergio.

ALEX: ¿Para cuándo, niña?
DANIELA: Si es posible, para hoy mismo…
ALEX: ¿Qué pasa, Dani? Estás rarita…
DANIELA: No pasa nada, sólo quiero aprovechar que Alejandro va a buscar su traje de novio para afinar detalles con ustedes. Así ya nos liberamos de eso y puedo quedarme con mi marido hasta la hora de la verdad verdadera…
ALEX: ¡Otra! ¡Ya dejen de robarme mis frases, caramba!
DANIELA: (Se ríe) ¡No seas mensa! ¿Me haces el favorsote de avisarles a los demás?
ALEX: ¡Obvio!
DANIELA: Eso si, que sean sólo hermanos. No quiero que estén ni el par de conejos ni los novios, ¿va?
ALEX: ¿Y eso?
DANIELA: Ya comprenderás, quinti, no te apresures…
ALEX: Será como quieras, Dani, ni hablar…
DANIELA: ¡GRACIAS! Te amo, hermanita…
ALEX: Y yo a ti, niña… Te mando un mensaje de texto con la hora.
DANIELA: Creo que mamá y papá van a ir con Ale a ver lo del traje.
ALEX: ¡Mejor aún! Si es así, cuando ellos se vayan, tú vienes.
DANIELA: ¡Perfecto! Nos vemos más tarde. Adiós…
ALEX: Adiós. (Corta y se queda pensando) ¿Qué se traerá esta loquita? (Se dispone a armar la reunioncita y diez minutos más tarde, estaba todo hecho)
DANIELA: (Seguía junto al teléfono) Se mueren cuando sepan…
ALEJANDRO: (Desde el baño) ¡Daniiiiiiiii!
DANIELA: ¿Qué, amor?
ALEJANDRO: ¡Me aburro bañándome solo, caray! ¿Quieres desaburrirme?
DANIELA: (Se ríe) ¡Siempre, hermoso! (Va al privado)
ALEJANDRO: ¡Ven, Cosita! ¡Quiero hacerte mía de nuevo y aquí, pasaditos por agua!
DANIELA: Demasiado tentador para mi poca fuerza de voluntad, Alejerico… (Se quita la ropa y entra a la ducha. Alejo le hace ver estrellas y ella, lo lleva para que disfrute del paisaje también)

Micaela, Alex, Laura, Diana y Sergio esperaban a Dani sin entender el misterio de la quinti en cuestión. Cuando ella llegó, se sentó en medio de todos los hermanos.

ALEX: ¿Nos dices a qué se debe la reunión?
SERGIO: Nos tienes intrigados, Dani…
DIANA: ¿Pasó algo con la mustia?
DANIELA: Nop…
SERGIO: ¿Entonces?
DIANA: ¿Pasó algo con Alejo?
DANIELA: Sip…
ALEX: (Dani los miraba y sonreía) ¡Habla y deja de reír como boba!
DANIELA: ¡Bueno, ya! ¿Recuerdan el pacto de hermanos que tenemos, no? Los mandamientos Zavallalta…
SERGIO: Si, claro… Regla número 1: ¡Los hermanos ante todo y ante todos!
DIANA: Regla número 2: (Sólo para las damas) ¡No meterse con los novios de las quinti!
LAURA: Regla número 3: (Sólo para Sergio) ¡No espantarle los novios a las quinti!
MICAELA: Regla número 4: Tratar bien a los amigos de los hermanos y a las novias de Sergio.
ALEX: Regla número 5: Ante acontecimientos que nos cambien la vida y en la medida de lo posible, los hermanos serán los primeros en enterarse de dicho suceso.
DANIELA: Regla número 6: ¡Papá y mamá, son y serán sagrados!
SERGIO: Regla número 7: ¡Lealtad Zavallalta por siempre y para siempre!
DIANA: Regla número 8: Ninguna regla puede ser modificada sin previo consentimiento de las seis partes.
LAURA: Regla número 9: Amar a los hermanos como a sí mismos.
MICAELA: Regla número 10: Si te metes con un Zavallalta…
LOS SEIS JUNTOS: ¡TE METES CON TODOS!
DANIELA: ¡Los amo!
SERGIO: Nosotros también, pero habla, Dani, me pones nervioso…
DANIELA: Bueno, quiero referirme a la quinta regla. Cuando decidí casarme con Ale, no se los dije porque fue un arreglo entre los dos y quisimos ser románticos, aventureros, pero ahora quiero apegarme al reglamento y si los convoqué aquí, es porque algo sucede con Ale y quiero que sean los primeros en saberlo ya que ni a él se lo dije aún…
MICAELA: ¿Qué le pasa al cuñado?
DANIELA: No le pasa, le va a pasar…
SERGIO: ¿QUÉ?
DANIELA: Pues que va a dejar de dormir, de comer y de descansar…
SERGIO: ¿Por?
DANIELA: Porque cuando se tiene un hijo, pasa eso…
SERGIO: Ahhhh…
ALEX: ¿Estás?
DANIELA: (Se echa a llorar) Estoy…
SERGIO: (Se da cuenta) ¿ESTÁS EMBARAZADA?
DANIELA: Si, vas a ser tío y ustedes, van a ser tías, niñas, ¿qué les parece?

Los hermanos se abrazaron y celebraron la noticia llenos de felicidad: se venía el primer bebé de la familia…
Los seis acordaron guardar el secreto hasta que la futura mamá decidiera contarlo al mundo, así que rato después, cada uno volvió a lo suyo…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 64

Unos días antes, Alejandro le había pedido a Dani que no se vieran. No quería que nada perjudicara el plan que tan bien marchaba y ella, no lo tomó del todo bien. Luego comprendió que Ale estaba en lo correcto, pero no pudo hacérselo saber. Cuando Maru fue a verla y le habló de la cita que él estaba preparando, la señora Zavallalta se juró que arreglaría las cosas con su esposo, él no tenía culpa de lo que pasaba y la necesitaba a su lado, dándole fuerza y no generando conflictos. Se preparó con toda su buena voluntad y salió al encuentro del hombre que tanto amaba.

Daniela llegó al sitio en el que Alejo la esperaba con tantas ansias y mucho no comprendía. Su esposo le había mandado un juego de llaves, así que una vez que encontró el edificio, entró y se dirigió al piso número siete, puerta “E”…  Ingresó al departamento y se quedó impresionada por la dimensión del lugar: era enorme, luminoso, con grandes ventanales y desde la puerta principal, podía verse la sala y la cocina que tenía, como ella siempre había querido, una barra tipo bar y puertas de vaivén.
Aunque el lugar no tenía muebles, era más que obvio para qué estaba destinado cada rincón; al menos en su mente así era.
Alejandro se apareció en un pasillo que ella no había visto y estaba hermoso: vestido de traje negro, camisa blanca y corbata fina, a la moda y también de color negro. Dani dejó sus cosas en una silla que vio junto a la puerta y sonrió a su marido.

DANIELA: (Con la espalda apoyada en la puerta cerrada) ¿A qué se debe esto, señor guapo? ¿Qué digo guapo? Guapísimo ¡y lo que le sigue a eso!…
ALEJANDRO: (Estaba recostado contra la pared y se miraban intensamente) Se debe a que faltan dos días para que esta pesadilla termine y pretendo pasarme contigo cada segundo, hasta que llegue el momento de acabar con toda la locura… ¿Sigues enojada?
DANIELA: Si, pero no contigo, perdón si te hice creer lo contrario, no se qué me pasa, ando muy explosiva.
ALEJANDRO: Te pasa que estás harta, al igual que yo y estallas, amor… ¿Vienes conmigo?
DANIELA: Antes dime de qué se trata esto, ¿de quién es este departamento?
ALEJANDRO: Nuestro.
DANIELA: ¿Qué?
ALEJANDRO: Lo que escuchas, Cosita, este es nuestro lugar, nuestra casa…
DANIELA: ¿Y el otro?
ALEJANDRO: Está vendido desde esta mañana.
DANIELA: ¿Por?
ALEJANDRO: Porque está manchado, Dani. Está sucio de la presencia de esa tipa y no quiero que nuestra vida de casados, la de verdad, empiece allí. Quiero que construyamos juntos, desde cero, un hogar.
DANIELA: ¿Aquí?
ALEJANDRO: O donde lo desees, lo importante es que lo hagamos los dos, a la par, unidos y amándonos… (Mira alrededor) ¿No te gusta?
DANIELA: (Se lanza a sus brazos) ¡ME ENCANTA, ALE! (Lo besa mucho) ¡Está increíble!
ALEJANDRO: Más increíble va a quedar cuando tenga muebles.
DANIELA: De eso me encargo yo.
ALEJANDRO: ¡Lo se! Por eso no compré casi nada. ¿Quieres un tour? (Le ofrece el brazo y ella lo toma)
DANIELA: Por supuesto.
ALEJANDRO: Bien, pero primero, lo primero y una mujer tan preciosa como usted, necesita de una flor que le envidie la belleza y se sienta opacada por su hermosura.  (Le da un tulipán rojo)
DANIELA: (Se ríe) ¡Dios que te amo como loca! (Se dan un besote)
ALEJANDRO: Ahora si, señora de Vilatorres, conozcamos nuestro nido de amor…

Ale le mostró tres cuartos, todos vacíos. Uno era un dormitorio y los otros dos, según explicó Alejandro, podrían destinarse a un atelier para la artista y un despacho para el empresario. Llegaron a una última habitación y se detuvieron en la puerta.

DANIELA: (Sin darse cuenta que esa ni la habían visto) ¿Qué compraste? Porque dijiste que no habías comprado casi nada, pero no he visto un mueble, salvo por la mesa de la cocina y las sillas. ¿Eso es todo lo que trajiste?
ALEJANDRO: Noppp… Hay algunas cosas más.
DANIELA: ¿Dónde?
ALEJANDRO: (Le cubre los ojos con una de sus manos) No veas, es sorpresa (Abre la puerta) Aquí, mi amor, en el cuarto más importante de todos… ¿Lista para ver?
DANIELA: Si, ya…
ALEJANDRO: Te presento nuestra alcoba, Daniela Zavallalta de Mí… (Le quita la mano de los ojos)
DANIELA: (Lo único que había era una cama gigante, cubierta de flores de todos colores y tipos) ¡Es muy grande esa cama!
ALEJANDRO: Si y es así porque para las cosas que haremos encima de ella, el espacio nos vendrá bien…
DANIELA: ¿Qué cosas haremos, señor Vilatorres de MÍ?
ALEJANDRO: En principio, tendremos mucho sexo, exquisito y sublime. Quizás durmamos también…
DANIELA: ¿Nos crees capaces de dormir?
ALEJANDRO: No… (Se ríen) ¿Te gusta la cama?
DANIELA: (Se sienta) El colchón es muy cómodo… ¿Aguantará el jaleo?
ALEJANDRO: No… (Se vuelven a reír)
DANIELA: ¿Prueba de fuego?
ALEJANDRO: ¿Ya?
DANIELA: Obvio, Ale, si no es ahora, ¿cuándo?
ALEJANDRO: Pues, si, princesa, ¡tienes razón! (Toma envión y se sube, quedando de pie y la hace pararse a ella) ¡SALTEMOS!
DANIELA: ¡Ese es mi marido, caray! (Saltan un poco, pero Dani se marea)
ALEJANDRO: ¿Estás bien, hermosa? Te pusiste pálida.
DANIELA: Es que no he comido nada en todo el día.
ALEJANDRO: ¿Por qué?
DANIELA: Por mensa…
ALEJANDRO: Menos mal que tu marido piensa en todo, ven… (Van hasta la cocina y había una heladerita portátil con algo de fruta y pollo con ensalada) Se sienta (le corre la silla) y se alimenta…
DANIELA: ¿Tu mamá hizo el pollo?
ALEJANDRO: No, tu mamá y no es cualquier pollo, no…
DANIELA: ¿Pollo a la mostaza?
ALEJANDRO: ¡Claro! (Se sienta él también y cenan) ¿Tienen todo listo?
DANIELA: Casi. Sólo falta ajustar algunos detalles.
ALEJANDRO: ¿Sabes que es una locura?
DANIELA: Si, lo se. Esa tipa se lo merece.
ALEJANDRO: No se trata de lo que ella merezca sino de no bajar a su nivel.
DANIELA: Nadie se va a rebajar, sólo le daremos un escarmiento. ¿Hablaste con tu papá?
ALEJANDRO: Si y se lo tomó bastante bien, aunque mamá quiere matarlo.
DANIELA: Lógico.
ALEJANDRO: De cualquier modo, con coraje y todo, no fue tan grave, lo de llevarlos a terapia fue buena idea.
DANIELA: Eres brillante, Cosito y este pollo está de lujo, ¡ni sabía que tenía tanta hambre!
ALEJANDRO: (La mira) ¡Estás más hermosa que nunca y te amo más cada día!
DANIELA: Y yo a ti, buenorro y estás como me encantas, todo sexy y de negro y ese pantalón que te marca tus pompas tentadoras…
ALEJANDRO: Mejor sigamos comiendo porque el postre va a llegar antes de tiempo y usted no se va a alimentar como debe ser…
DANIELA: (Deja el plato) ¡Uuuuufffff, estoy llenísima!
ALEJANDRO: ¿De verdad? No comiste nada, Daniela y tú eres de muy buen comer…
DANIELA: Comí lo suficiente.
ALEJANDRO: ¿Lo suficiente para qué?
DANIELA: (Se pone de pie, se sienta encima de él y lo besa cachondamente) Para merecer el postre de una vez, Alejerico y quiero estrenar esa cama contigo ya…
ALEJANDRO: ¿Ya?
DANIELA: (Le toca el generalito por encima del pantalón) ¡YA!
ALEJANDRO: ¡Usted manda, señora! (Se pone de pie con todo y Dani y van a la recámara) Quiero hacerte todo lo que nos gusta y más que eso…
DANIELA: (Ale la deja en la cama y ella va hasta la cabecera) ¡Quiero show!
ALEJANDRO: Imaginé que pedirías eso… (Saca su celular y pone música. La jala despacio y la deja de pie a su lado) Pero este show, lo hacemos los dos, como en Sarandeos, ¿te acuerdas?
DANIELA: ¿Cómo olvidarse de algo así?
ALEJANDRO: No hay modo…

Se besan muy calientes y empiezan a bailar, mientras se desvisten el uno al otro…
La pareja pasó una noche llena de amor y fuego, se entregaron a su lujuria largamente y casi de mañana, se quedaron dormidos. 

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 63

El paso número tres del plan contra la zorra, estaba por ser dado: en la empresa, Diego y Laura, pretendiendo ser Daniela, se enfrentarían a Alejandro delante de Andrea, para que ella creyera que su adorado tormento, realmente cumpliría con darle la noche de bodas que ella pretendía. Fue así que, mientras los futuros esposos estaban reunidos en la oficina de Alejo, comenzó la “obra de teatro”…


MARU: (Golpea y le habilitan el paso) Muñeco, perdón que interrumpa, pero te buscan…
ALEJANDRO: ¿Quién, muñeca?
DANIELA: ¡Yo, malnacido! ¡Te voy a desgreñar, Alejandro!
ALEJANDRO: ¿Y ahora qué te hice?
DANIELA: No seas cínico, bien que sabes de lo que hablo…
DIEGO: (Entrando) ¡Te voy a bajar los dientes, idiota!
ANDREA: ¡Ey! Tú eres el tipo con el que se besaba esta en el parque hace varios días…
ALEJANDRO: ¡El mismo! Pero sigo sin entender qué demonios pasa aquí…
DANIELA: ¡Me robaste mi trabajo, Alejandro!
ALEJANDRO: ¿¿QUÉ?? Yo no te robé nada, Daniela, estás loca…
DANIELA: (Se acerca y la da una senda bofetada) Loca será esta mustia por querer casarse contigo…
DIEGO: (Lo toma de la solapa) ¡Te voy a matar! ¡Eso no se hace! (Le da un puno “fingido” en el estómago) A ver si aprendes a respetar, maldito perro…
MARU: ¡Ya párenle! ¿De dónde sacas que Alejo te robó, munita?
DANIELA: De la última entrega que hicieron de la revista. ¡Ese fue trabajo mío!
ALEJANDRO: (En el suelo) ¡La revista no se mandó a imprimir aún! Sale el próximo lunes y te mandamos la cesión de derechos para que la firmes con el cheque correspondiente…
MARU: Alejandro, la revista ya está en la calle desde esta mañana…
ANDREA: Si, yo di la orden de que la saquen, como corresponde…
ALEJANDRO: (Se pone de pie) ¿Qué hiciste, qué?
DANIELA: ¡Ahhhh! Entonces, ¿la ladrona eres tú? (La iba a desgreñar, pero Diego la detuvo)
DIEGO: ¡No te rebajes, Daniela! Ninguno de los dos vale la pena, mi amor y más les vale que le den lo que le corresponde a mi prometida, porque de lo contrario, se van a arrepentir…
MARU Y ALEJANDRO: ¿Tu prometida?
DIEGO: Si, si me acepta la propuesta de matrimonio, lo será…
ANDREA: Dime algo, corazón… ¿Sabes que tu mujercita anda con otro?
ALEJANDRO: ¿Con otro?
DANIELA: (A Diego) Habla de Bruno…
DIEGO: Si, lo se, ¿qué con eso? Nosotros tenemos una unión libre, podemos andar con quien se nos de la gana.
MARU: ¿No le pediste casamiento?
DIEGO: Si, porque ella es la única a la que haría mi esposa, pero una cosa no quita la otra…
ALEJANDRO: ¿Con cuántos más andas, Daniela?
DANIELA: ¡Uff! Con todos lo que me da la reverenda gana…
ALEJANDRO: No te hagas la graciosa y dime la verdad…
DANIELA: Te la estoy diciendo, ando con quien se me antoja meter en mi cama…
DIEGO: ¡Es cierto!
ALEJANDRO: ¡Cállate, cornudo!
DANIELA: Él no es cornudo, en cambio tú…
ALEJANDRO: ¿Yo qué?
ANDREA: Creo que te está queriendo decir que te adornaba la cabeza…
DANIELA: ¡Vaya! Veo que a veces alguna que otra neurona se te rebela y funciona, mustia…
ALEJANDRO: Eso no es cierto, tú me amabas y aún me amas, no pudiste engañarme…
DANIELA: Cree lo que quieras, me vale un pepino.
ALEJANDRO: No me fuiste infiel…
DANIELA: (Se le pone bien pegada al rostro de Ale) Si lo fui y varias veces…
ALEJANDRO: No te creo…
DANIELA: No hay peor ciego que el que no quiere ver…
ALEJANDRO: Mientes, sólo me quieres dañar.
DANIELA: No miento, a ver… Diego, ¿hace cuánto que tú y yo andamos?
ALEJANDRO: Dani, no hagas esto…
DANIELA: Contesta, Diego.
DIEGO: Más de dos años…
MARU: (No sabía cómo contener la risa) ¡Dani!…
ANDREA: Hasta que el gato muestra sus uñas, ¿verdad?
ALEJANDRO: ¡Lárgate, Daniela! ¡Lárgate y no vuelvas nunca!
DANIELA: Paga por mi trabajo y no lo haré, de lo contrario, espera más visitas mías…
ALEJANDRO: En estos días te llegará tu cheque, ahora, vete de aquí…

Laura, Diego y Maru salen, dejando a Andrea a solas con Alejo…

ANDREA: ¿Estás bien?
ALEJANDRO: No, pero lo voy a estar… ¡Prepara la noche de bodas más cachonda que puedas imaginarte! Esta vez si que voy a estar contigo… (Sale del despacho)
ANDREA: (Sonriendo) ¡Yes!

Sergio y Solange, estaban conversando sobre Crystal De León y ya no sabían cómo quitársela de encima…

SERGIO: A veces me dan ganas de sacar el Daymar que llevo dentro y ahorcarla…
SOLANGE: (Se ríe) ¿Todos ustedes tienen eso dentro?
SERGIO: Si y también nuestro Rebeko interior…
SOLANGE: ¡La que me espera con usted, señor!
SERGIO: Mis padres son muy felices, eh…
SOLANGE: Lo se.
SERGIO: Volviendo a la molesta esa, ¿se te ocurre algo?
SOLANGE: Nada, pero no deberías preocuparte, tus hermanas dijeron que se iban a encargar de ella, nomás deja que pase lo de Dani y Alejo y esas cinco dinamitas, te la espantan para toda la cosecha. ¡Por cierto, se me olvidaba decirte algo!
SERGIO: ¿Qué?
SOLANGE: ¡Que te amo!
SERGIO: ¡Me asustaste, mujer!
SOLANGE: (Se ríe) ¿Me das un besote?
SERGIO: Ven a buscarlo…
SOLANGE: Si me tomo el trabajo de ir hasta ti, quiero mucho más que un beso…
SERGIO: ¡Cuento con eso!
SOLANGE: (Va con él y se le sube en el regazo) ¡Ya dijiste, ahora cumple!

La pareja tuvo un rapidín y después salieron juntos. Crystal pudo escucharlos teniendo sexo y estaba más enojada que nunca: Sergio tenía que ser para ella a como diera lugar…

Con el pasar de los días, el plan fue ejecutándose a la perfección: Andrea cedió las propiedades que Ale le exigía y cuando hablaron con Solange, arreglaron que volviendo de la luna de miel, se concretaría la dichosa inversión de los cuatro millones de dólares. Esto puso tan contenta a Andrea que cuando Alejo le dijo que se iba a un table para darse su despedida de soltero, ni se molestó. La idea de tenerlo para ella en la noche de bodas le era más que suficiente y se creía que podría enloquecerlo lo suficiente como para que fuera el mismo Alejandro quien quisiera seguirse acostando con ella.

Dos jornadas antes de la ceremonia, Dante y Alex debían presentarse en la oficina y armar un pancho símil al de Laura y Diego, pero no fue necesario exponerse, ya que todo marchaba sobre ruedas. De esa manera, el viernes anterior a la boda, que sería el lunes siguiente, Ale se fue y quedó en encontrarse con Daniela en un lugar que ella no conocía y en el que su marido la esperaba desde hacía largo rato. El caballero llegó antes de la hora señalada para prepararlo todo…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 62


Al día siguiente, el plan maestro dio su segundo paso: negociar la casa de los padres de Ale.
Andrea esperaba a su prometido en la oficina de Alejo y al verlo llegar, lo bombardeó con preguntas.

ALEJANDRO: ¡Espera un poco, mujer! ¡Déjame llegar al menos!
ANDREA: ¡Tienes razón, disculpa! Es que estoy ansiosa por saber cómo te fue con Óscar Pereira. ¿Acordaron algo?
ALEJANDRO: (Se sienta y le sonríe con cinismo) Supongo que ya sabes que todo el negocito ese depende de mí…
ANDREA: ¿Qué vas a querer a cambio de aceptar?
ALEJANDRO: Supongo que anular el matrimonio no es negociable, ¿no?
ANDREA: No, en eso no cedo y en esta empresa tampoco. Esas cosas y que puedas andar con Danielita, están fuera de discusión, así que piensa qué vas a pedirme…
ALEJANDRO: ¡Me imaginé que esas tres cosas estaban por fuera y ya se lo que quiero a cambio de darle el sí a Pereira!
ANDREA: ¿Qué será?
ALEJANDRO: La escritura de la casa de mis padres y de mi departamento, a mi favor, como debe ser. Cosa que no puedas engatusar a nadie más para volver a robarlo y lo quiero ya, de lo contrario, no hay trato ni boda.
ANDREA: ¿Qué dices? ¿Qué tiene que ver la boda con esto?
ALEJANDRO: Mucho, Andrea, porque estoy dispuesto a elevar la apuesta.
ANDREA: Me intrigas.
ALEJANDRO: Si tú me devuelves esas dos propiedades, tendrás una noche de bodas como la quieras, “all inclusive” (“Todo incluido”)
ANDREA: ¿Todo es TODO?
ALEJANDRO: (La mira muy socarrón) Si aceptas, no sólo firmaremos el acuerdo con Óscar, sino que este que tienes en frente de ti, te dará una noche de bodas que no te olvidarás en tu vida… ¿Me quieres en tu cama y que te haga mía? Devuélveme mi departamento y la casa de mis padres y te prometo que esa noche gritarás mi nombre una y otra y otra vez, hasta que te duermas con esa palabrita en tus labios… (Se le acerca y se pone cara a cara) Me avisas cuando tomes una decisión, esposita… (Se aleja) Me voy que me esperan para una junta…
ANDREA: ¡Mañana mismo te entrego ambas propiedades!
ALEJANDRO: (Sonríe sin que ella lo vea) A mi nombre… Cuando tenga eso en mis manos y verifique que no hay ninguna patraña, llamamos a Pereira y juntos, le damos la buena nueva…
ANDREA: ¡Así será!
ALEJANDRO: ¡Chaito! (Sale muerto de risa)
ANDREA: ¡Al fin serás mío, Alejandro! Mío, mío, mío… (Salió y llamó a su abogado para complacer el pedido que le habían hecho)

Horas después, Mariano llegaba a la casa Zavallalta y era recibido por Alex. Dani estaba allí también, al igual que Rebeko y Daymar, pero no intervendrían a menos que fuese estrictamente necesario… La ex pareja se sentó.

ALEX: ¿Cómo has estado?
MARIANO: Más o menos, cuando uno ve las burradas que ha hecho y enfrenta las consecuencias, no se la pasa muy bien.
ALEX: Supongo que no. ¿De qué querías hablar?
MARIANO: Se que va a sonar raro, pero necesito explicarte las cosas. Al menos quiero poder decirte lo que sentí.
ALEX: Habla, pues.
MARIANO: Alex, si te fui infiel fue porque me sentía desencajado, fuera de lugar en tu familia y creí que haciendo eso podría descargar mi frustración. No es lógico ni comprensible, lo se, pero eso sentí y es la verdad.
ALEX: Mariano, mil veces hablamos de eso y te dije que estabas casado conmigo, no con mi familia.
MARIANO: Pero tú los amas y yo necesitaba ser aceptado para que me amaras también a mí.
ALEX: Siempre te amé…
MARIANO: Ahora lo se, pero en aquella época, no lo veía.
ALEX: ¡Qué pena que te dieras cuenta tan tarde!
MARIANO: ¿De verdad no podemos solucionar lo nuestro?
ALEX: No, ya no hay vuelta atrás.
MARIANO: Te juro que puedo ser el mismo del que te enamoraste, ese que tenía tu confianza y que no te defraudaba. No volvería a engañarte, nunca…
ALEX: No se trata de eso.
MARIANO: ¿Es por el tipo ese con el que andas?
ALEX: Se llama Dante y aunque si estoy con él, tampoco tiene que ver con esto que te digo.
MARIANO: ¿No lo amas?
ALEX: Si, lo amo como nunca amé a nadie, ni siquiera a ti y hasta yo estoy sorprendida por eso. Sin embargo, la cuestión pasa por otro lugar.
MARIANO: (Le había dolido lo que Alex dijo, pero no lo demostró) No te entiendo.
ALEX: Si Dante no estuviera conmigo, mi decisión sería la misma, Mariano, por la sencilla razón que ya no te amo a ti…
MARIANO: No puedes haberme dejado de amar en tan poco tiempo.
ALEX: A la distancia uno ve las cosas con mucha más claridad y entendí que mi amor por ti, murió hace mucho y, francamente, creo que tu amor por mí, también. Sólo que no nos dábamos cuenta.
MARIANO: Yo te amo.
ALEX: No, corazón, eso no es amor. El amor no engaña, ni miente. Si me amaras, no te hubieras acostado con otra mujer…
MARIANO: (Comprendía que Alex tenía algo de razón) ¡Ojala estés en lo correcto! Así se me hará más fácil olvidarte. Me voy, gracias por este tiempo porque se que no lo merecía. Te deseo que seas muy feliz, ya sea con Dante o con quien elijas…
ALEX: Lo mismo para ti. ¿Sin rencores?
MARIANO: Para nada. Y menos de mi parte, tú no me hiciste nada, el menso fui yo.
ALEX: (Sonríe) ¡Ni cómo negarte eso!
MARIANO: ¿Me dejas darte un abrazo? Sólo eso…
ALEX: (Lo abraza sinceramente y él devuelve el gesto) Que estés muy bien y saluda a tu familia de mi parte.
MARIANO: (Sin soltarse) Lo haré y mírame (Enfrentan las miradas) Si algún día necesitas lago, lo que sea, no dudes en buscarme si crees que te puedo ayudar.
ALEX: (Ese Mariano era el de antes: honesto, dulce, amable) Lo voy a tener en cuenta y lo mismo te digo, pero tratemos que no sea así… Es lo mejor.
MARIANO: Lo se, sólo quería que supieras que si puedo ayudarte a estar bien, lo voy a hacer sin pretender nada a cambio, sólo por respeto a lo que fuimos, porque tuvimos épocas felices, ¿no?
ALEX: ¡Y mucho!
MARIANO: (Sonríe) Adiós, preciosa… (Mira hacia donde estaban los padres y la hermana de Alex) ¡Adiós a todos! (Se va)
DANIELA: (Yendo con su quinti) ¿Estás bien, mi vida? (La abraza)
ALEX: Si, Dani, me siento aliviada y más que nada porque lo vi bien a él y eso me da paz.
REBEKO: Debe ser la primera vez que no quiero que mi viejita se las corte
DAYMAR: ¡Te entiendo, viejo! Ni a mí me dieron ganas de dejarlo eunuco…
ALEX: ¡Dios! ¡Qué padres los míos! (Los besa en la frente a los dos) Los amo, par de locos…
REBEKO: Y nosotros a ti, princesa… Bueno, a las dos…
DANIELA: ¡A los seis, papito, ya lo sabemos!
DAYMAR: ¡Ay, viejo! Creo que vamos a tener 90 años y estos condenados nos van a seguir sacando canas verdes…
ALEX: ¡Júralo, ma! Nosotros y todos los nietitos que les demos…
REBEKO: ¡Que sean muchos!
DANIELA: ¿Cuántos quieres, pa?
REBEKO: Mmmm… Digamos que cinco o seis por cada uno…
DAYMAR: ¡¿TREINTA NIETOS?! ¡Estás loco, Rebeko!

El matrimonio se quedó hablando de los futuros nietos mientras sus hijas morían de la risa…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 61


La inesperada presencia de Mariano en la puerta de la casa, dejó a Dani muda por varios segundos, hasta que reaccionó y prácticamente, le gritó a su ex cuñado…

DANIELA: ¿Qué demonios haces tú aquí?
MARIANO: ¿Eres Daniela, no?
DANIELA: Si. ¿Qué quieres?
MARIANO: Vengo a pedirte perdón, de veras que el otro día estaba fuera de mí y me fui  al cuerno
ALEJANDRO: (Se le transformó la cara cuando lo vio) ¿QUÉ HACES AQUÍ, IDIOTA? ¡TE DIJE QUE NO VOLVIERAS A BUSCARLAS!
MARIANO: Lo se, lo se, tranquilo, Alejo. Sólo vine a pedir una disculpa por mi comportamiento y a pedirte, Dani, que le des un recado a Alex.
DANIELA: ¿Qué será?
MARIANO: (Saca una tarjeta y se la da) Ese es mi abogado, él tramitará el divorcio. Que se ponga en contacto y arregle todo como ella lo prefiera.
DANIELA: (Lo mira y siente pena) ¿Le vas a dar el divorcio por fin?
MARIANO: Si, ya entendí que su felicidad no está a mi lado y no quiero lastimarla más.
DANIELA: Le doy tu recado.
MARIANO: Una última cosa, Dani, dile que si me da sólo cinco minutos para despedirme. Donde ella quiera y bajo las condiciones que Alex ponga, sólo quiero hablar, nada más.
DANIELA: Se lo digo, no te preocupes.
MARIANO: Gracias y otra vez, perdóname…
DANIELA: Adiós, Mariano, espero que puedas encaminar tu vida y encuentres la felicidad. (Mariano hace un gesto de agradecimiento y se va)
ALEJANDRO: ¡Pobre tipo! Qué tarde entendió todo…
DANIELA: (Cerrando la puerta) Una pena, cuando él y mi hermana se casaron, yo creí que iban a estar juntos para toda la vida.
ALEJANDRO: Uno siempre quiere creer eso. (La mira) En cambio, desde ya te digo, que tú y yo, somos eternos, ¿eh?...

Dani besó tiernamente a su esposo y en vez de hacer el amor con el cuerpo, esta vez, lo hicieron con sus miradas y caricias, sentados en el sillón, esperando la pizza…

Alex y Dante llegaron a la casa y se encontraron a la pareja, devorando una pizza.

ALEJANDRO: (Viéndolos entrar) ¡Ey, triple D! (Se da un abrazo con su amigote) ¿Cómo estás? (A Alex) ¡Cuñada! (Le da un beso) ¿Quieren comer?
DANIELA: Hay para los cuatro…
DANTE: Gracias, pero yo paso, almorcé hace rato…
ALEX: Yo si quiero, con el temita de buscar la ropa para las cinco, no comí nada…
ALEJANDRO: (Sentándose junto a Dani) ¿Encontraron algo lindo y sexy?
DANTE: ¡Ufff, hermano! Cuando la veas, te caes de pompas…
ALEJANDRO: ¿Si?
DANTE: ¡Te lo juro!
ALEX: Son unos calenturientos los dos!
ALEJANDRO: Ay, si, tú… Habló la dama de hielo…
DANIELA: ¡Alejo!
ALEJANDRO: ¿Qué? Alex y yo nos llevamos así, ¿qué no?
ALEX: (Le da un coscorrón) ¡Pues, si!
ALEJANDRO: ¡Ayyyy! ¿No le dices nada a tu hermana, Daniela?
DANIELA: ¡No! Te amuelas por bocón…
DANTE: ¡Estás cocinado, concuñado!
ALEJANDRO: ¡Me doy cuenta! (Se acurruca con Dani) Al menos dame un besito para curar las heridas de la quinti golpeadora…
DANIELA: ¡Eso si! (Se dan un par de besos tiernos) ¿Ya estás mejor?
ALEJANDRO: Un poquito, más besitos, por favor…
DANIELA: (Le da un besote bien Danielezco) ¡Ahí tienes!
ALEJANDRO: (Sonríe) ¿No me quieres dar otro coscorrón, cuñadita?
DANIELA: ¡Ya, Alejandro! ¡Qué payaso eres!
DANTE: ¡Qué gusto me da verte así, hermano! Todo enamorado… Lástima que no puedas vivirlo a pleno…
ALEX: Pero eso se acaba a la de ya. Tenemos todo listo, niños, sólo falta que te den la casa de tus padres y que llegue la boda… ¡Esa loca va a saber lo que es meterse con esta familia, caramba!
ALEJANDRO: (Le suena el celular) ¿Si? ¡Diana, hola!
DIANA: ¡Hasta que respondes, menso! Llevo rato llamando…
ALEJANDRO: Ni escuché que el teléfono sonara. Es que estoy con Dani y te imaginarás que queremos aprovechar cada segundo.
DIANA: ¡Lo sospeché desde un principio!
ALEJANDRO: ¡Eso, mi chapulina! ¿Pasó algo?
DIANA: Necesitamos saber cómo se va a llamar la empresa, por los papeles.
ALEJANDRO: Ni idea, pero hagamos esto. Ven a la casa de Alex y aquí, entre todos, buscamos un buen nombre. Alex y Dante acaban de llegar.
DIANA: ¡Me gusta la idea! En un rato estamos por allí.
ALEJANDRO: ¿Fede y tú?
DIANA: Obviamente.
ALEJANDRO: ¡Va! Los esperamos… (Corta)
ALEX: ¿Qué onda?
ALEJANDRO: Hay que ponerle nombre a la empresa nueva, ¿sugerencias?
DANIELA: Ponle Vilatorres, amor…
DANTE: ¡Claro! En vez de “Gráfica Vilatorres” busca otra cosa y le agregas tu apellido…
ALEX: Me parece que eso sería algo como “Producciones Vilatorres”…
ALEJANDRO: Nop, quiero otra cosa… (Mira a Dani) ¡Ya se! ¿Qué dices si le ponemos “Vilatorres – Zavallalta”
DANIELA: ¿Qué? ¿Por qué? Es tu empresa, Ale…
DANTE: ¿No le dijiste nada, hermano?
ALEX: ¿Decirle qué?
DANIELA: ¡Eso! ¿Decirme qué?
DANTE: (Hace gesto de metedura de pata) ¡Perdón!
ALEJANDRO: No hay problema, triple D… La empresa será de los dos, amor. Yo pondré el 50 % del capital y tu hermano Sergio, a tu nombre por la empresa de tu familia, pondrá la otra mitad, ¡era una sorpresa!
DANIELA: ¿Es en serio?
ALEJANDRO: Si. El dinero saldrá de tu parte en la textilera. De todos modos eso ya no importa porque nos casamos por bienes mancomunados, así que todo lo que compremos o tengamos después de la boda, es de los dos. A mí me tocará administrar, como siempre y usted, señora mía, será la genio creativa, como debe ser…
DANIELA: ¡No me la creo!
ALEX: ¡Ni yo! ¡Es tu sueño, quinti!
DANIELA: No, Alex, mi sueño es este hombre que Dios me trajo… Gracias, amor, te juro que no te voy a defraudar.
ALEJANDRO: Eso lo tengo más que claro, se que nadie va a trabajar como tú y te prometo, hermosa, que esa empresa, será lo que soñaste…
DANIELA: ¡Te amo tanto, Alejerico!
ALEJANDRO: ¡Yo más!
ALEX: (Sonríe) Los veo y más ganas me dan de darle en la madre a esa tipeja…
DANIELA: (Se miran con Alejo) Quinti, hoy pasó algo y tienes que saberlo. Estuvo Mariano
ALEX: ¿Aquí y para qué?
ALEJANDRO: (Busca la tarjeta) Vino a pedirle perdón a Dani, a dejarte esto y a pedirnos que te diéramos un mensaje.
ALEX: (Toma la tarjeta) ¿Un abogado? ¿Y qué mensaje?
DANIELA: Dice que te va a dar el divorcio y con tus términos. Además quiere verte. En donde tú quieras y como quieras, sólo cinco minutos…
ALEJANDRO: Cuñada, se que ese papanatas hizo todo muy mal, pero a mí me pareció sincero. Creo que ya comprendió que lo de ustedes se terminó.
DANIELA: Tuve la misma sensación, hermanita.
DANTE: (Alex lo miró) Bonita, yo te apoyo en lo que decidas, pero si tienes la chance de hablar con él, de buena manera y cerrar aquella historia en paz, deberías hacerlo.
ALEX: Dani, ¿me acompañarías a verlo?
DANIELA: (Se dan la mano) ¡Claro que si!
DANTE: (La abraza) Te va a hacer bien, mi amor, ya verás que será como quitarte un gran peso de encima…
ALEX: Gracias a los dos, bueno, a los tres…

Alex sonrió y se quedó pensando en cómo había sido todo con Mariano y, de golpe, su corazón no sintió angustia, sino paz…