Daniela llegó al sitio en el que Alejo la esperaba con
tantas ansias y mucho no comprendía. Su esposo le había mandado un juego de
llaves, así que una vez que encontró el edificio, entró y se dirigió al piso
número siete, puerta “E”… Ingresó al
departamento y se quedó impresionada por la dimensión del lugar: era enorme,
luminoso, con grandes ventanales y desde la puerta principal, podía verse la sala
y la cocina que tenía, como ella siempre había querido, una barra tipo bar y
puertas de vaivén.
Aunque el lugar no tenía muebles, era más que obvio
para qué estaba destinado cada rincón; al menos en su mente así era.
Alejandro se apareció en un pasillo que ella no había
visto y estaba hermoso: vestido de traje negro, camisa blanca y corbata fina, a
la moda y también de color negro. Dani dejó sus cosas en una silla que vio
junto a la puerta y sonrió a su marido.
DANIELA: (Con la espalda apoyada en la puerta cerrada)
¿A qué se debe esto, señor guapo? ¿Qué digo guapo? Guapísimo ¡y lo que le sigue
a eso!…
ALEJANDRO: (Estaba recostado contra la pared y se
miraban intensamente) Se debe a que faltan dos días para que esta pesadilla
termine y pretendo pasarme contigo cada segundo, hasta que llegue el momento de
acabar con toda la locura… ¿Sigues enojada?
DANIELA: Si, pero no contigo, perdón si te hice creer
lo contrario, no se qué me pasa, ando muy explosiva.
ALEJANDRO: Te pasa que estás harta, al igual que yo y
estallas, amor… ¿Vienes conmigo?
DANIELA: Antes dime de qué se trata esto, ¿de quién es
este departamento?
ALEJANDRO: Nuestro.
DANIELA: ¿Qué?
ALEJANDRO: Lo que escuchas, Cosita, este es nuestro
lugar, nuestra casa…
DANIELA: ¿Y el otro?
ALEJANDRO: Está vendido desde esta mañana.
DANIELA: ¿Por?
ALEJANDRO: Porque está manchado, Dani. Está sucio de
la presencia de esa tipa y no quiero que nuestra vida de casados, la de verdad,
empiece allí. Quiero que construyamos juntos, desde cero, un hogar.
DANIELA: ¿Aquí?
ALEJANDRO: O donde lo desees, lo importante es que lo
hagamos los dos, a la par, unidos y amándonos… (Mira alrededor) ¿No te gusta?
DANIELA: (Se lanza a sus brazos) ¡ME ENCANTA, ALE! (Lo
besa mucho) ¡Está increíble!
ALEJANDRO: Más increíble va a quedar cuando tenga
muebles.
DANIELA: De eso me encargo yo.
ALEJANDRO: ¡Lo se! Por eso no compré casi nada.
¿Quieres un tour? (Le ofrece el brazo y ella lo toma)
DANIELA: Por supuesto.
ALEJANDRO: Bien, pero primero, lo primero y una mujer
tan preciosa como usted, necesita de una flor que le envidie la belleza y se
sienta opacada por su hermosura. (Le da
un tulipán rojo)
DANIELA: (Se ríe) ¡Dios que te amo como loca! (Se dan
un besote)
ALEJANDRO: Ahora si, señora de Vilatorres, conozcamos
nuestro nido de amor…
Ale le mostró tres cuartos, todos vacíos. Uno era un
dormitorio y los otros dos, según explicó Alejandro, podrían destinarse a un
atelier para la artista y un despacho para el empresario. Llegaron a una última
habitación y se detuvieron en la puerta.
DANIELA: (Sin darse cuenta que esa ni la habían visto)
¿Qué compraste? Porque dijiste que no habías comprado casi nada, pero no he
visto un mueble, salvo por la mesa de la cocina y las sillas. ¿Eso es todo lo
que trajiste?
ALEJANDRO: Noppp… Hay algunas cosas más.
DANIELA: ¿Dónde?
ALEJANDRO: (Le cubre los ojos con una de sus manos) No
veas, es sorpresa (Abre la puerta) Aquí, mi amor, en el cuarto más importante
de todos… ¿Lista para ver?
DANIELA: Si, ya…
ALEJANDRO: Te presento nuestra alcoba, Daniela
Zavallalta de Mí… (Le quita la mano de los ojos)
DANIELA: (Lo único que había era una cama gigante,
cubierta de flores de todos colores y tipos) ¡Es muy grande esa cama!
ALEJANDRO: Si y es así porque para las cosas que
haremos encima de ella, el espacio nos vendrá bien…
DANIELA: ¿Qué cosas haremos, señor Vilatorres de MÍ?
ALEJANDRO: En principio, tendremos mucho sexo,
exquisito y sublime. Quizás durmamos también…
DANIELA: ¿Nos crees capaces de dormir?
ALEJANDRO: No… (Se ríen) ¿Te gusta la cama?
DANIELA: (Se sienta) El colchón es muy cómodo…
¿Aguantará el jaleo?
ALEJANDRO: No… (Se vuelven a reír)
DANIELA: ¿Prueba de fuego?
ALEJANDRO: ¿Ya?
DANIELA: Obvio, Ale, si no es ahora, ¿cuándo?
ALEJANDRO: Pues, si, princesa, ¡tienes razón! (Toma
envión y se sube, quedando de pie y la hace pararse a ella) ¡SALTEMOS!
DANIELA: ¡Ese es mi marido, caray! (Saltan un poco,
pero Dani se marea)
ALEJANDRO: ¿Estás bien, hermosa? Te pusiste pálida.
DANIELA: Es que no he comido nada en todo el día.
ALEJANDRO: ¿Por qué?
DANIELA: Por mensa…
ALEJANDRO: Menos mal que tu marido piensa en todo,
ven… (Van hasta la cocina y había una heladerita portátil con algo de fruta y
pollo con ensalada) Se sienta (le corre la silla) y se alimenta…
DANIELA: ¿Tu mamá hizo el pollo?
ALEJANDRO: No, tu mamá y no es cualquier pollo, no…
DANIELA: ¿Pollo a la mostaza?
ALEJANDRO: ¡Claro! (Se sienta él también y cenan)
¿Tienen todo listo?
DANIELA: Casi. Sólo falta ajustar algunos detalles.
ALEJANDRO: ¿Sabes que es una locura?
DANIELA: Si, lo se. Esa tipa se lo merece.
ALEJANDRO: No se trata de lo que ella merezca sino de
no bajar a su nivel.
DANIELA: Nadie se va a rebajar, sólo le daremos un
escarmiento. ¿Hablaste con tu papá?
ALEJANDRO: Si y se lo tomó bastante bien, aunque mamá
quiere matarlo.
DANIELA: Lógico.
ALEJANDRO: De cualquier modo, con coraje y todo, no
fue tan grave, lo de llevarlos a terapia fue buena idea.
DANIELA: Eres brillante, Cosito y este pollo está de
lujo, ¡ni sabía que tenía tanta hambre!
ALEJANDRO: (La mira) ¡Estás más hermosa que nunca y te
amo más cada día!
DANIELA: Y yo a ti, buenorro y estás como me encantas,
todo sexy y de negro y ese pantalón que te marca tus pompas tentadoras…
ALEJANDRO: Mejor sigamos comiendo porque el postre va
a llegar antes de tiempo y usted no se va a alimentar como debe ser…
DANIELA: (Deja el plato) ¡Uuuuufffff, estoy llenísima!
ALEJANDRO: ¿De verdad? No comiste nada, Daniela y tú
eres de muy buen comer…
DANIELA: Comí lo suficiente.
ALEJANDRO: ¿Lo suficiente para qué?
DANIELA: (Se pone de pie, se sienta encima de él y lo
besa cachondamente) Para merecer el postre de una vez, Alejerico y quiero
estrenar esa cama contigo ya…
ALEJANDRO: ¿Ya?
DANIELA: (Le toca el generalito por encima del
pantalón) ¡YA!
ALEJANDRO: ¡Usted manda, señora! (Se pone de pie con
todo y Dani y van a la recámara) Quiero hacerte todo lo que nos gusta y más que
eso…
DANIELA: (Ale la deja en la cama y ella va hasta la
cabecera) ¡Quiero show!
ALEJANDRO: Imaginé que pedirías eso… (Saca su celular
y pone música. La jala despacio y la deja de pie a su lado) Pero este show, lo
hacemos los dos, como en Sarandeos, ¿te acuerdas?
DANIELA: ¿Cómo olvidarse de algo así?
ALEJANDRO: No hay modo…
Se besan muy calientes y empiezan a bailar, mientras
se desvisten el uno al otro…
La pareja pasó una noche llena de amor y fuego, se entregaron
a su lujuria largamente y casi de mañana, se quedaron dormidos.
Ufffffff, ME MATAN ESTOS DOS!!
ResponderEliminarFenomenal jajajajajaja
ResponderEliminarEstrenon al departamento y a la cama por supuesto...
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