Al día siguiente, el plan maestro dio su
segundo paso: negociar la casa de los padres de Ale.
Andrea esperaba a su prometido en la
oficina de Alejo y al verlo llegar, lo bombardeó con preguntas.
ALEJANDRO: ¡Espera un poco, mujer! ¡Déjame
llegar al menos!
ANDREA: ¡Tienes razón, disculpa! Es que
estoy ansiosa por saber cómo te fue con Óscar Pereira. ¿Acordaron algo?
ALEJANDRO: (Se sienta y le sonríe con
cinismo) Supongo que ya sabes que todo el negocito ese depende de mí…
ANDREA: ¿Qué vas a querer a cambio de
aceptar?
ALEJANDRO: Supongo que anular el matrimonio
no es negociable, ¿no?
ANDREA: No, en eso no cedo y en esta
empresa tampoco. Esas cosas y que puedas andar con Danielita, están fuera de
discusión, así que piensa qué vas a pedirme…
ALEJANDRO: ¡Me imaginé que esas tres cosas
estaban por fuera y ya se lo que quiero a cambio de darle el sí a Pereira!
ANDREA: ¿Qué será?
ALEJANDRO: La escritura de la casa de mis
padres y de mi departamento, a mi favor, como debe ser. Cosa que no puedas
engatusar a nadie más para volver a robarlo y lo quiero ya, de lo contrario, no
hay trato ni boda.
ANDREA: ¿Qué dices? ¿Qué tiene que ver la
boda con esto?
ALEJANDRO: Mucho, Andrea, porque estoy
dispuesto a elevar la apuesta.
ANDREA: Me intrigas.
ALEJANDRO: Si tú me devuelves esas dos
propiedades, tendrás una noche de bodas como la quieras, “all inclusive” (“Todo
incluido”)
ANDREA: ¿Todo es TODO?
ALEJANDRO: (La mira muy socarrón) Si
aceptas, no sólo firmaremos el acuerdo con Óscar, sino que este que tienes en
frente de ti, te dará una noche de bodas que no te olvidarás en tu vida… ¿Me
quieres en tu cama y que te haga mía? Devuélveme mi departamento y la casa de
mis padres y te prometo que esa noche gritarás mi nombre una y otra y otra vez,
hasta que te duermas con esa palabrita en tus labios… (Se le acerca y se pone
cara a cara) Me avisas cuando tomes una decisión, esposita… (Se aleja) Me voy
que me esperan para una junta…
ANDREA: ¡Mañana mismo te entrego ambas
propiedades!
ALEJANDRO: (Sonríe sin que ella lo vea) A
mi nombre… Cuando tenga eso en mis manos y verifique que no hay ninguna
patraña, llamamos a Pereira y juntos, le damos la buena nueva…
ANDREA: ¡Así será!
ALEJANDRO: ¡Chaito! (Sale muerto de risa)
ANDREA: ¡Al fin serás mío, Alejandro! Mío,
mío, mío… (Salió y llamó a su abogado para complacer el pedido que le habían
hecho)
Horas después, Mariano llegaba a la casa
Zavallalta y era recibido por Alex. Dani estaba allí también, al igual que
Rebeko y Daymar, pero no intervendrían a menos que fuese estrictamente
necesario… La ex pareja se sentó.
ALEX: ¿Cómo has estado?
MARIANO: Más o menos, cuando uno ve las
burradas que ha hecho y enfrenta las consecuencias, no se la pasa muy bien.
ALEX: Supongo que no. ¿De qué querías
hablar?
MARIANO: Se que va a sonar raro, pero
necesito explicarte las cosas. Al menos quiero poder decirte lo que sentí.
ALEX: Habla, pues.
MARIANO: Alex, si te fui infiel fue porque
me sentía desencajado, fuera de lugar en tu familia y creí que haciendo eso
podría descargar mi frustración. No es lógico ni comprensible, lo se, pero eso
sentí y es la verdad.
ALEX: Mariano, mil veces hablamos de eso y
te dije que estabas casado conmigo, no con mi familia.
MARIANO: Pero tú los amas y yo necesitaba
ser aceptado para que me amaras también a mí.
ALEX: Siempre te amé…
MARIANO: Ahora lo se, pero en aquella
época, no lo veía.
ALEX: ¡Qué pena que te dieras cuenta tan
tarde!
MARIANO: ¿De verdad no podemos solucionar
lo nuestro?
ALEX: No, ya no hay vuelta atrás.
MARIANO: Te juro que puedo ser el mismo del
que te enamoraste, ese que tenía tu confianza y que no te defraudaba. No
volvería a engañarte, nunca…
ALEX: No se trata de eso.
MARIANO: ¿Es por el tipo ese con el que
andas?
ALEX: Se llama Dante y aunque si estoy con
él, tampoco tiene que ver con esto que te digo.
MARIANO: ¿No lo amas?
ALEX: Si, lo amo como nunca amé a nadie, ni
siquiera a ti y hasta yo estoy sorprendida por eso. Sin embargo, la cuestión
pasa por otro lugar.
MARIANO: (Le había dolido lo que Alex dijo,
pero no lo demostró) No te entiendo.
ALEX: Si Dante no estuviera conmigo, mi
decisión sería la misma, Mariano, por la sencilla razón que ya no te amo a ti…
MARIANO: No puedes haberme dejado de amar
en tan poco tiempo.
ALEX: A la distancia uno ve las cosas con
mucha más claridad y entendí que mi amor por ti, murió hace mucho y,
francamente, creo que tu amor por mí, también. Sólo que no nos dábamos cuenta.
MARIANO: Yo te amo.
ALEX: No, corazón, eso no es amor. El amor
no engaña, ni miente. Si me amaras, no te hubieras acostado con otra mujer…
MARIANO: (Comprendía que Alex tenía algo de
razón) ¡Ojala estés en lo correcto! Así se me hará más fácil olvidarte. Me voy,
gracias por este tiempo porque se que no lo merecía. Te deseo que seas muy
feliz, ya sea con Dante o con quien elijas…
ALEX: Lo mismo para ti. ¿Sin rencores?
MARIANO: Para nada. Y menos de mi parte, tú
no me hiciste nada, el menso fui yo.
ALEX: (Sonríe) ¡Ni cómo negarte eso!
MARIANO: ¿Me dejas darte un abrazo? Sólo
eso…
ALEX: (Lo abraza sinceramente y él devuelve
el gesto) Que estés muy bien y saluda a tu familia de mi parte.
MARIANO: (Sin soltarse) Lo haré y mírame
(Enfrentan las miradas) Si algún día necesitas lago, lo que sea, no dudes en
buscarme si crees que te puedo ayudar.
ALEX: (Ese Mariano era el de antes:
honesto, dulce, amable) Lo voy a tener en cuenta y lo mismo te digo, pero
tratemos que no sea así… Es lo mejor.
MARIANO: Lo se, sólo quería que supieras
que si puedo ayudarte a estar bien, lo voy a hacer sin pretender nada a cambio,
sólo por respeto a lo que fuimos, porque tuvimos épocas felices, ¿no?
ALEX: ¡Y mucho!
MARIANO: (Sonríe) Adiós, preciosa… (Mira
hacia donde estaban los padres y la hermana de Alex) ¡Adiós a todos! (Se va)
DANIELA: (Yendo con su quinti) ¿Estás bien,
mi vida? (La abraza)
ALEX: Si, Dani, me siento aliviada y más
que nada porque lo vi bien a él y eso me da paz.
REBEKO: Debe ser la primera vez que no
quiero que mi viejita se las corte
DAYMAR: ¡Te entiendo, viejo! Ni a mí me
dieron ganas de dejarlo eunuco…
ALEX: ¡Dios! ¡Qué padres los míos! (Los
besa en la frente a los dos) Los amo, par de locos…
REBEKO: Y nosotros a ti, princesa… Bueno, a
las dos…
DANIELA: ¡A los seis, papito, ya lo
sabemos!
DAYMAR: ¡Ay, viejo! Creo que vamos a tener
90 años y estos condenados nos van a seguir sacando canas verdes…
ALEX: ¡Júralo, ma! Nosotros y todos los
nietitos que les demos…
REBEKO: ¡Que sean muchos!
DANIELA: ¿Cuántos quieres, pa?
REBEKO: Mmmm… Digamos que cinco o seis por
cada uno…
DAYMAR: ¡¿TREINTA NIETOS?! ¡Estás loco,
Rebeko!
El matrimonio se quedó hablando de los
futuros nietos mientras sus hijas morían de la risa…
Padre Capitulo!!!
ResponderEliminarJajajajajajajajajaajaja!!! 30 nietos nomás?? JAJAJAJAJAJAJA
ResponderEliminarJajajajjajaja 6 x cada uno esta genial q ocurrencias jajjajja. Excelente capitulo
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