domingo, 14 de abril de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 62


Al día siguiente, el plan maestro dio su segundo paso: negociar la casa de los padres de Ale.
Andrea esperaba a su prometido en la oficina de Alejo y al verlo llegar, lo bombardeó con preguntas.

ALEJANDRO: ¡Espera un poco, mujer! ¡Déjame llegar al menos!
ANDREA: ¡Tienes razón, disculpa! Es que estoy ansiosa por saber cómo te fue con Óscar Pereira. ¿Acordaron algo?
ALEJANDRO: (Se sienta y le sonríe con cinismo) Supongo que ya sabes que todo el negocito ese depende de mí…
ANDREA: ¿Qué vas a querer a cambio de aceptar?
ALEJANDRO: Supongo que anular el matrimonio no es negociable, ¿no?
ANDREA: No, en eso no cedo y en esta empresa tampoco. Esas cosas y que puedas andar con Danielita, están fuera de discusión, así que piensa qué vas a pedirme…
ALEJANDRO: ¡Me imaginé que esas tres cosas estaban por fuera y ya se lo que quiero a cambio de darle el sí a Pereira!
ANDREA: ¿Qué será?
ALEJANDRO: La escritura de la casa de mis padres y de mi departamento, a mi favor, como debe ser. Cosa que no puedas engatusar a nadie más para volver a robarlo y lo quiero ya, de lo contrario, no hay trato ni boda.
ANDREA: ¿Qué dices? ¿Qué tiene que ver la boda con esto?
ALEJANDRO: Mucho, Andrea, porque estoy dispuesto a elevar la apuesta.
ANDREA: Me intrigas.
ALEJANDRO: Si tú me devuelves esas dos propiedades, tendrás una noche de bodas como la quieras, “all inclusive” (“Todo incluido”)
ANDREA: ¿Todo es TODO?
ALEJANDRO: (La mira muy socarrón) Si aceptas, no sólo firmaremos el acuerdo con Óscar, sino que este que tienes en frente de ti, te dará una noche de bodas que no te olvidarás en tu vida… ¿Me quieres en tu cama y que te haga mía? Devuélveme mi departamento y la casa de mis padres y te prometo que esa noche gritarás mi nombre una y otra y otra vez, hasta que te duermas con esa palabrita en tus labios… (Se le acerca y se pone cara a cara) Me avisas cuando tomes una decisión, esposita… (Se aleja) Me voy que me esperan para una junta…
ANDREA: ¡Mañana mismo te entrego ambas propiedades!
ALEJANDRO: (Sonríe sin que ella lo vea) A mi nombre… Cuando tenga eso en mis manos y verifique que no hay ninguna patraña, llamamos a Pereira y juntos, le damos la buena nueva…
ANDREA: ¡Así será!
ALEJANDRO: ¡Chaito! (Sale muerto de risa)
ANDREA: ¡Al fin serás mío, Alejandro! Mío, mío, mío… (Salió y llamó a su abogado para complacer el pedido que le habían hecho)

Horas después, Mariano llegaba a la casa Zavallalta y era recibido por Alex. Dani estaba allí también, al igual que Rebeko y Daymar, pero no intervendrían a menos que fuese estrictamente necesario… La ex pareja se sentó.

ALEX: ¿Cómo has estado?
MARIANO: Más o menos, cuando uno ve las burradas que ha hecho y enfrenta las consecuencias, no se la pasa muy bien.
ALEX: Supongo que no. ¿De qué querías hablar?
MARIANO: Se que va a sonar raro, pero necesito explicarte las cosas. Al menos quiero poder decirte lo que sentí.
ALEX: Habla, pues.
MARIANO: Alex, si te fui infiel fue porque me sentía desencajado, fuera de lugar en tu familia y creí que haciendo eso podría descargar mi frustración. No es lógico ni comprensible, lo se, pero eso sentí y es la verdad.
ALEX: Mariano, mil veces hablamos de eso y te dije que estabas casado conmigo, no con mi familia.
MARIANO: Pero tú los amas y yo necesitaba ser aceptado para que me amaras también a mí.
ALEX: Siempre te amé…
MARIANO: Ahora lo se, pero en aquella época, no lo veía.
ALEX: ¡Qué pena que te dieras cuenta tan tarde!
MARIANO: ¿De verdad no podemos solucionar lo nuestro?
ALEX: No, ya no hay vuelta atrás.
MARIANO: Te juro que puedo ser el mismo del que te enamoraste, ese que tenía tu confianza y que no te defraudaba. No volvería a engañarte, nunca…
ALEX: No se trata de eso.
MARIANO: ¿Es por el tipo ese con el que andas?
ALEX: Se llama Dante y aunque si estoy con él, tampoco tiene que ver con esto que te digo.
MARIANO: ¿No lo amas?
ALEX: Si, lo amo como nunca amé a nadie, ni siquiera a ti y hasta yo estoy sorprendida por eso. Sin embargo, la cuestión pasa por otro lugar.
MARIANO: (Le había dolido lo que Alex dijo, pero no lo demostró) No te entiendo.
ALEX: Si Dante no estuviera conmigo, mi decisión sería la misma, Mariano, por la sencilla razón que ya no te amo a ti…
MARIANO: No puedes haberme dejado de amar en tan poco tiempo.
ALEX: A la distancia uno ve las cosas con mucha más claridad y entendí que mi amor por ti, murió hace mucho y, francamente, creo que tu amor por mí, también. Sólo que no nos dábamos cuenta.
MARIANO: Yo te amo.
ALEX: No, corazón, eso no es amor. El amor no engaña, ni miente. Si me amaras, no te hubieras acostado con otra mujer…
MARIANO: (Comprendía que Alex tenía algo de razón) ¡Ojala estés en lo correcto! Así se me hará más fácil olvidarte. Me voy, gracias por este tiempo porque se que no lo merecía. Te deseo que seas muy feliz, ya sea con Dante o con quien elijas…
ALEX: Lo mismo para ti. ¿Sin rencores?
MARIANO: Para nada. Y menos de mi parte, tú no me hiciste nada, el menso fui yo.
ALEX: (Sonríe) ¡Ni cómo negarte eso!
MARIANO: ¿Me dejas darte un abrazo? Sólo eso…
ALEX: (Lo abraza sinceramente y él devuelve el gesto) Que estés muy bien y saluda a tu familia de mi parte.
MARIANO: (Sin soltarse) Lo haré y mírame (Enfrentan las miradas) Si algún día necesitas lago, lo que sea, no dudes en buscarme si crees que te puedo ayudar.
ALEX: (Ese Mariano era el de antes: honesto, dulce, amable) Lo voy a tener en cuenta y lo mismo te digo, pero tratemos que no sea así… Es lo mejor.
MARIANO: Lo se, sólo quería que supieras que si puedo ayudarte a estar bien, lo voy a hacer sin pretender nada a cambio, sólo por respeto a lo que fuimos, porque tuvimos épocas felices, ¿no?
ALEX: ¡Y mucho!
MARIANO: (Sonríe) Adiós, preciosa… (Mira hacia donde estaban los padres y la hermana de Alex) ¡Adiós a todos! (Se va)
DANIELA: (Yendo con su quinti) ¿Estás bien, mi vida? (La abraza)
ALEX: Si, Dani, me siento aliviada y más que nada porque lo vi bien a él y eso me da paz.
REBEKO: Debe ser la primera vez que no quiero que mi viejita se las corte
DAYMAR: ¡Te entiendo, viejo! Ni a mí me dieron ganas de dejarlo eunuco…
ALEX: ¡Dios! ¡Qué padres los míos! (Los besa en la frente a los dos) Los amo, par de locos…
REBEKO: Y nosotros a ti, princesa… Bueno, a las dos…
DANIELA: ¡A los seis, papito, ya lo sabemos!
DAYMAR: ¡Ay, viejo! Creo que vamos a tener 90 años y estos condenados nos van a seguir sacando canas verdes…
ALEX: ¡Júralo, ma! Nosotros y todos los nietitos que les demos…
REBEKO: ¡Que sean muchos!
DANIELA: ¿Cuántos quieres, pa?
REBEKO: Mmmm… Digamos que cinco o seis por cada uno…
DAYMAR: ¡¿TREINTA NIETOS?! ¡Estás loco, Rebeko!

El matrimonio se quedó hablando de los futuros nietos mientras sus hijas morían de la risa…

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