viernes, 8 de marzo de 2013

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 40


Alejandro había cocinado y muy bien. El menú consistía en una carne a la cacerola, con verduritas asadas. Todo estaba muy sabroso y la pareja comía la comida y se comían a besos. Aún estaban perdidos en los recuerdos de las primeras etapas de la relación. Su primer encuentro, la primer salida, el primer beso y ahora habían llegado al punto en el que recordaban cómo fue que se pusieron “oficialmente” de novios.
ALEJANDRO: ¿De dónde veníamos?
DANIELA: De una fiesta, creo…
ALEJANDRO: ¿A esa hora?
DANIELA: Es verdad, era de noche y nuestras fiestas no terminaban antes de la mañana siguiente…
ALEJANDRO: Además, tú y yo aún no habíamos consumado lo nuestro, así que tampoco veníamos del departamento…
DANIELA: ¡Ya se! ¡Fue cuando tuvimos que buscar a Maru en la delegación!
ALEJANDRO: ¡Es cierto! (Empieza a reírse) Esa Maru, Dios, ¡qué niña loca!
DANIELA: Loca y maravillosa…
ALEJANDRO: (Besote) Completamente. (Vuelve a reírse) ¡Mira que pegarle un coñazo al dueño de table!
DANIELA: (Se contagia de la risa) Eso le pasó al viejo ese por no dejarla bailar…
“Ale y Dani llegaron a buscar a Maru. La delegación era un caos y los gritos de Maru y el dueño del table, se llevaban todos los honores.
MARU: (Al oficial) ¡Suéltame! Ese viejo no me dejó bailar, ¡SE MERECÍA EL GOLPE!
OFICIAL: ¡Contrólese, señorita! No ha dejado de gritar desde que llegamos
MARU: ¡Claro! A ti no te afecta, pero yo estaba de ligue, ¡maldito viejo codooooo! (Le tira una patada al dueño del table)
OFICIAL: ¡Señorita, ya cállese! En un momento vienen por usted, pero si sigue con esos gritos, ¡no la dejo salir hasta mañana!
DUEÑO: ¡Eres una loca! (Le tira un tarascón)
MARU: ¡Pelea como hombre! Pareces un gato viejo... (Se trenzan de las greñas)
OFICIAL: ¡Sepárenlos y enciérrenlos en celdas distintas! Y si siguen gritando, no los dejan salir hasta mañana en la noche…
ALEJANDRO: (Se acerca al oficial) Disculpe, nosotros (señala a Dani) Venimos por la loca de las greñas largas...
MARU: ¡Te salvas porque eres calvo, maldito pelón!
DUEÑO: ¡No vuelves a entrar a mi local!
MARU: ¡De mejores sitios me han corrido, PELONA!
OFICIAL: ¡BASTA! (Abre la celda y saca a Maru) Espero y la próxima vez se controle, porque ya sabe a dónde va a parar...
MARU: ¡No se enoje, oficial Bonito!
OFICIAL: Es Benítez, ¡no Bonito!
MARU: ¡Ay, no, usted no es real! (Ve a sus amigos) ¡Eyyyy, tórtontos!
OFICIAL: ¿Qué espera para irse? Estaba con el jaleo de irse y ya que se puede ir, ¡no lo hace!
DANIELA: (Agarrando a Maru) Deja de dar shows, Munita...
MARU: ¡Está bien! Pero ese viejo calvo, me costó un ligue... ¡Adiós, oficial BONITO!
OFICIAL: ¡¡ES BENÍTEZ!!
MARU: (Se detiene y lo mira) ¿No quiere esposarme de nuevo?
ALEJANDRO: (La agarra del otro brazo) Vamos de una vez, mujer... Oficial, mil disculpas... (Salen de la delegación)
DANIELA: No se puede contigo, Munita, ¿armar semejante show porque no te dejó bailar en el table?
MARU: Es que el que me quería ligar, me desafió, Dani, ¡no podía echarme atrás!
DANIELA: Por no echarte para atrás, terminaste encerrada
ALEJANDRO: Terminó presa por estar jarra, hermosa...
MARU: ¡Qué sagaz, muñeco! ¡Y tan tierno! Oigan, tórtontos, ¿y ya se dicen tiernas COSITAS?
DANIELA: ¡No se te escapa una!
MARU: ¡Ni ebria! (Mira hacia la vereda de enfrente) ¡Bueno, niñitos tiernos, yo los dejo! Gracias por buscarme...
DANI: Tendríamos que haberte dejado ahí metida
MARU: No, Munita, ¡no seas cruel! ¿Qué no ves que mi ligue me espera? Tú porque te comes a este muñecote, pero no quieras ponerme a dieta a mí... (Los saluda) ¡Me voy a comerrrrshhhhh! (Se cruza y se va con un morocho alto y fuertote, que le pellizca las pompas)
ALEJANDRO: ¡Mi Dios!...
DANIELA: Ella nunca va a cambiar
ALEJANDRO: No y que no lo haga, así como es, está muy bien... ¿Te llevo a tu casa, COSITA?
DANIELA: ¿Cosita?
ALEJANDRO: Si, me gustó la idea de decirte así, Cosita mía...
DANIELA: Me encanta, COSITO...
ALEJANDRO: Vamos, hermosa... (Se dan un beso y la mano)
Al llegar a la casa Zavallalta, Alejandro miró a Dani y se mordía los labios por decirle "TE AMO", cosa que no había dicho nunca en su vida a ninguna mujer y esas palabras le quemaban los labios. Sin embargo, su miedo a que ella no sintiera lo mismo, lo detenía. Antes de irse, la pareja se despidió con unos cuantos besotes, pero un escobazo de Doña Daymar, cortó el beso en seco...
DAYMAR: Aléjate de mi niña, ¡baboso! (Le da otro escobazo)
ALEJANDRO: ¡Espere, señora!
DANIELA: ¡Mamáaaaaaaaa! ¡Ya no le pegues!
DAYMAR: ¡Entra, Dani! Y tú (Le da otro escobazo) fuera de aquí, úskale, ¡a joder a otra parte!
ALEJANDRO: ¡Señora, por favor! ¡Yo no estoy jodiendo! Déjeme presentarme al menos, ¿no?
DAYMAR: (Lo mira) ¡Tienes cinco minutos para hacerlo!
DANIELA: ¡Mamá, deja de espantarlo!
ALEJANDRO: ¡Está bien, hermosa, no te preocupes! (Se acerca a Daymar) Señora, mi nombre es Alejandro Federico Vilatorres, mucho gusto (Le ofrece la mano, pero Daymar le agarra la oreja y lo mete a la casa)
DANIELA: ¡¡¡¡MAMÁAAAAAAAA!!!!
DAYMAR: ¡Te callas, Daniela Victoria! (Lo sienta en el sillón) ¿Por qué besabas a mi niña?
DANIELA: Mamá, ¡BASTA!
DAYMAR: (Ignorando a su hija) ¡Habla o busco la escoba y te la parto en la cabeza!
DANIELA: ¡Que la termines, DAYMAR ALFONSINA!
DAYMAR: ¡Cállate, niña cachondienta!
ALEJANDRO: ¿Puedo...?
DANIELA: ¡No digas nada, Ale!
DAYMAR: ¡Habla, baboso! ¡Te dije que te callaras, Daniela Zavallalta!
ALEJANDRO: Bueno, señora, la verdad es que yo...
DANIELA: ¡Alejandro, te callas! Y tú, madre, ¡no puedes tratarlo así!
DAYMAR: Mira, Daniela, ¡o lo dejas hablar o te subo de la oreja hasta tu habitación!
DANIELA: ¡¡¡PUES, SÚBEME, A VER!!!
ALEJANDRO: ¿Puedo decir algo?
LAS DOS: ¡¡NO!!
ALEJANDRO: Pero...
DAYMAR: ¡Que te calles y punto! Y tú, muchachita altanera, ¡ya vas a ver!
ALEJANDRO: (Se pone de pie y habla sin pensar) ¡La beso porque la amo!
DANIELA: (Lo mira) ¿Qué dices?
DAYMAR: (También mirándolo) ¿Qué?
ALEJANDRO: (Mira a Daymar y luego se concentra en Daniela) Eso, Dani, que... (La toma del rostro) TE AMO... Me enamoré de ti y si tengo que soportar los escobazos y agarradas de orejas de tu mamá, lo voy a hacer porque te amo y quiero estar contigo...
DAYMAR: (Aun sin caerle el veinte) ¿Eh?
DANIELA: (Mira a su madre y la fulmina con la mirada. Se vuelve a Ale) Pensé que no querías enamorarte.
ALEJANDRO: Eso fue antes de ti
DANIELA: ¿De verdad me amas, Alejo?
DAYMAR: ¡Pérense ahí! ¡Yo tengo que conocer a mi yerno!
ALEJANDRO: Señora, ¿me deja decirle algo a su hija? Después me saca hasta radiografías, si lo desea...
DAYMAR: ¡Voy a la cocina! ¡JUM!
ALEJANDRO: ¡No se vaya, sólo déjeme hablar!
DAYMAR: Pos… Bueno, pero le apuran que tengo hambre…
ALEJANDRO: (Le guiña el ojo a Daymar y ella se queda. Se vuelve hacia Dani) Tenía miedo de decirte que te amo porque no se qué sientas tú, pero ya no lo puedo seguir callando, hermosa. TE AMO y quiero ir en serio contigo. Así que ya que está tu mamá aquí y si me aceptas, quiero que seas mi novia.
DANIELA: ¡Ya va! Me dijiste que no querías compromisos...
ALEJANDRO: De nuevo, todo eso era antes de enamorarme de ti…”

'''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 39


El matrimonio Vilatorres – Zavallalta, seguía recordando los primeros momentos juntos, cuando el amor era una utopía que ninguno de los creía que fuera a hacerse realidad. La memoria los llevó a ese resto bar, donde por obra, gracia y perspicacia de Maru, terminaron cenando solos y platicando de sus vidas.
ALEJANDRO: Esa noche ya sabía que estaba enamorado de ti y escucharte hablar y verte sonreír, ufff, ESTABA TODO TARUGO POR TI…
DANIELA: También me encantabas, pero tu fama te precedía, Cosito, así que no quise ser una más en tu lista, por eso no te daba pie.
ALEJANDRO: ¿Qué te hizo cambiar de opinión, Dani? ¿Qué cambió tu actitud hacia mí?
DANIELA: Tú. Llegó un punto donde me mirabas de una manera tan especial que ya no pude resistirme a lo que sentía.
ALEJANDRO: ¿Nuestro primer beso?
DANIELA: Exacto, esa vez tus ojos me llenaron de paz y de ganas de comerte la boca…
ALEJANDRO: Pero te besé yo a ti. Te robé ese beso
DANIELA: Lo se, no lo niego, Cosito. Yo moría porque me besaras así, como lo hiciste, fue mágico, sublime, perfecto. Como cada uno de tus besos.
ALEJANDRO: Ese primer beso… ¿Sabes que desde aquella vez nunca volví a besar otra boca? Después de tus labios, mi vida cambió por completo y no pude ni quise desear la boca de nadie más.
DANIELA: ¿No? Pudiste haberlo hecho, no había compromisos entre nosotros entonces…
ALEJANDRO: Ya lo se, no me nacía besar a otra. ¿Tú si anduviste con alguien más?
DANIELA: No, Ale, me pasó igual. Ese primer beso me marcó absolutamente y nunca (beso) quiero (súper beso) volver (mega beso) a besar a nadie que no seas tú…
Alejo la abraza y se besan intensamente, recordando la primera vez que sus labios hicieron contacto:
“Al salir de la empresa, Ale le ofreció a Daniela llevarla a su casa, ya que ella no tenía el auto aquel día. Fueron al estacionamiento y él se apresuró a abrirle la puerta del lado del acompañante. Ambas manos llegaron a la manija y al tocarse, sus miradas se encontraron…
Como preso de un arrebato que no pudo ni quiso controlar, Alejandro tomó con firmeza a Dani de la cintura y la acercó hacia sí y sin dejar de mirarla fijamente a los ojos, la besó con suavidad y pasión. Su boca apresó la de ella quien sólo demoró un instante en dejarse llevar por el mismo deseo de sentirse saboreada. Ale, envuelto en esa maravillosa sensación, fue abrazándola y dejándola bien pegada a su cuerpo. Dani, le tomó el rostro y lo acariciaba con dulzura y luego, apoyó sus brazos en los hombros de su jefe que al sentirla tan rendida a ese beso como lo estaba él, intensificó la fusión de las bocas. El tiempo parecía no pasar y ninguno pensaba en eso, sólo se concentraban en dejar que sus cuerpos se llenaran de esa sensación tan abrumadora y exquisita. La respiración se les entrecortaba y apenas si respiraban, pero sin despegarse, sin cortar la unión y a cada minuto más abrazados y completamente fundidos a quien los acompañaba en ese instante único que les marcaría el resto de sus vidas.
ALEJANDRO: (Apenas separando la boca, aun rozando los labios de Dani) Me tiemblan las piernas… (Le da un pico intenso)
DANIELA: (Sin soltarlo) A mí me tiembla todo… (Le acerca la boca de nuevo)
ALEJANDRO: (La besa más) Este beso me quemaba, Daniela, tú me quemas…
DANIELA: Y tú a mí, Alejandro, soñaba con que me besaras, pero esto es mucho más…
ALEJANDRO: ¿Por qué tengo esta sensación que lo eres todo? (Otro besote)
DANIELA: No se (besito) por qué, pero (beso) tengo la misma sensación… (Mega besote)
Se quedaron un largo rato ahí, disfrutando y devorando la boca deseada y soñada…”
Dante estaba terminando de corregir unos trabajos de sus alumnos, cuando el timbre lo trajo a tierra. Dejó su café a un lado y fue a abrir. La sonrisa transparente del maestro afloró por completo cuando vio que quien esperaba que le abrieran era Alex.
ALEX: (Igual de sonriente) Me dijeron que aquí vive un médico… ¿Será que lo puedo ver?
DANTE: (La agarra y la atrae) Lo tienes enfrente, maestra…
ALEX: ¿Eres el médico? Y yo que creí que eras docente, ¡qué bárbaro! ¿Qué le enseñas a tus alumnos?
DANTE: (Se ríe) A juzgar por las notas de los trabajos que corregía recién, ¡NADA!
ALEX: Habrás que denunciarlo a las autoridades escolares, doctor…
DANTE: (La besa) Hazme lo que quieras… (La vuelve a besar) ¿Pasas?
ALEX: ¡Obviamente! (Lo mira con mucha provocación) Vine para que el doctor me revise…
DANTE: (Entran y cierra la puerta) ¡Me encanta tu idea! Ven, bonita, que quiero besarte y mucho más…
ALEX: Antes de eso, quiero darte las gracias.
DANTE: ¿Por?
ALEX: Mi mamá me contó lo que hiciste anoche. Mi hermana y Alejo necesitan toda la ayuda que podamos darles, En serio, Dante muchas gracias.
DANTE: Ya te dije que Ale y yo somos hermanos y siempre lo voy a ayudar en lo que sea. ¿Tu mamá te dijo algo más?
ALEX: No, ¿por?
DANTE: Me preguntó si yo era quien “le revoloteaba a su Alex”. Le dije que si y me dijo que yo le gustaba.
ALEX: A quien le gustas, Dante, es a mí…
DANTE: ¿Ah, si? (Ella asiente) ¿A VER?
Andrea estaba en su habitación, llegó tan cansada que se dio una ducha y se acostó a dormir. Daymar y Rebeko la querían seguir molestando, así que esperaron a que se durmiera para continuar torturándola. El matrimonio entró con mucho cuidado a la recámara de Andrea y verla tan dormida, le dio una gran idea a "la nana". Metieron todos los gatos a la alcoba y volvieron a salir. Esperaron un tiempo prudente para continuar
DAYMAR: (Gritando) ¡¡¡¡REBEKOOOO!!!! ¿¿¿DÓNDE ESTÁN LOS GATOS???
REBEKO: (Saliendo del baño) ¿No estaban aquí?
DAYMAR: ¿Tú los ves? ¡Pues yo no!
Andrea, con tanto grito de parte de Doña Daymar, se despertó y su sorpresa fue ver a Batman, lamiéndole el rostro...
ANDREA: (Desde la habitación, empezó a gritar) ¡AHHHHHHHHHHHH!
DAYMAR: ¡Cállate, Veneno!
ANDREA: ¡¡¡SUS MALDITOS GATOS!!!
REBEKO: (Riéndose) ¡Esto es genial!
DAYMAR: Se va a poner mejor (Gritando) ¿Qué haces con nuestros gatos, veneno?
ANDREA: (Intentaba abrir la puerta) ¡Vieja Maldita! ¡¡¡¡¡¡¡ÁBRAME!!!!!!!!!!!
REBEKO: ¡Eso es por haber dejado caer a mi Batman!
DAYMAR: Y más te vale que cuando te abra, no haya ningún gato herido
ANDREA: ¡¡ARPÍA!!
DAYMAR: ¡¡ANACONDA!!
ANDREA: ¡¡ASQUEROSA!!
REBEKO: ¡¡TUCÁN!!
DAYMAR: (Lo mira) ¿Tucán, Rebeko? ¿Qué clase de insulto es ese?
REBEKO: Es un insulto clase "alada"... ¡Ashhh! Nomás decía...

''Historias Bizaramente Paralelas''- Episodio 38


En el departamento de Alejandro, Daymar estaba sola, esperando que Rebeko regresara, pero nada que llegaba y Andrea había salido desde muy temprano. Estaba viendo que comer cuando llegó su marido con todos los gatos
DAYMAR: ¡Hola, viejito bello! (Le da un pico)
REBEKO: ¿Cómo está la viejita más bella de todas?
DAYMAR: Con hambre
REBEKO: ¡Ahorita te preparo algo! ¿La lagarta urgida dónde está?
DAYMAR: Salió, no debe de tardar en llegar (Agarra a Batman) ¿Qué gatito me va a ayudar a joder a la lagarta? Si, Batman, tú me vas a ayudar
REBEKO: ¡Ojala y los trataras así todo el tiempo!
DAYMAR: Es que hoy me conviene, mi Batman hermoso me ayudara para que Venenito se harte y se largue de la casa
REBEKO: Batman y sus compañeros ¡¡¡al poder!!!
Un rato después, Andrea llegó con unas compras. Cuando vio que la casa estaba llena de gatos, dio un grito que se escuchó al último piso del edificio
DAYMAR: (Se le acercó con Batman) ¿Qué te pasó, Venenito? ¿Le tienes miedo a Batman? (Se lo pone en la cara)
ANDREA: ¡Quítemelo! ¡Soy alérgica a los gatos! (Se quita el gato y lo hace caer)
REBEKO: ¡¡¡BATMAN!!! (Se acerca al gato)
DAYMAR: ¿Tú alérgica a los gatos? ¿No será al contrario?
ANDREA: ¡¡Su mugre gato!! ¡¡¡Aaaaaaachuuuuuuuu…!!!
REBEKO: ¡Nada de mugre gato!
DAYMAR: (Agarró al felino) ¡Pídele perdón a Batman!
ANDREA: ¿Qué?
REBEKO: ¡Qué le pidas perdón a mi Batman! ¡Y al doble!
ANDREA: ¡Al demonio! Yo no le voy a pedir perdón a un gato mugriento
DAYMAR: (Le agarra la oreja, evitando que se vaya) ¡¡Discúlpate con Batman!!
ANDREA: ¡¡¡Perdón, Batman!!! (Daymar la suelta) ¡Vieja fastidiosa! (Se va a su recámara)
DAYMAR: ¡Chócalas, viejo!
REBEKO: Mejor un beso, ¿Si?
En la cocina de la vieja casa de Alex, Alejo estaba completamente distraído y Dani buscó la manera de volverlo a la tierra. Se acercó por detrás y lo abrazó, besando el cuello de su marido de manera no cachonda.
DANIELA: ¿En qué piensa mi marido que está tan fuera de aquí?
ALEJANDRO: (Girándose y agarrándola de la cintura) En ti, pensaba en ti.
DANIELA: ¿Qué pensabas? (Le rodea el cuello con sus brazos)
ALEJANDRO: Recordaba cuando nos conocimos.
DANIELA: ¿Si? ¿Por qué se te vino eso a la cabeza, amor? (Piquito)
ALEJANDRO: No se, simplemente lo recordé.
DANIELA: ¿Y ahora en qué piensas?
ALEJANDRO: En lo mismo, Dani, en ti, me la paso pensando en ti, hermosa.
DANIELA: Me alegro porque tú vives instalado e inamovible en mi mente, en mi alma y en mi cuerpo… (Le acaricia el rostro) Te amo, Cosito mío…
ALEJANDRO: Y yo a ti, buenorro. (Sonríe) ¿Te acuerdas de nuestra primera cita?
DANIELA: Eso no fue una cita, fue una circunstancia fortuita.
ALEJANDRO: Bueno, replanteo, ¿te acuerdas de nuestra primera salida?
DANIELA: ¿Y cómo me olvido de algo así?
“Una noche, el día anterior a una entrega de la revista en la que trabajaban juntos, Daniela, Alejandro, Maru, Beltrán y Carola, tuvieron que quedarse hasta tarde para poder cumplir con las fechas límite. Un problema con los equipos de impresión, los obligó a trabajar hasta casi medianoche. Por suerte, pudieron terminar y dejar todo para que los encargados de imprimir, completaran su parte y la revista saliera a la calle.
Salieron los cinco y en la vereda, se despidieron.
BELTRÁN: ¡Por fin la libertad!
MARU: Si y encima viernes, esto es vida…
CAROLA: ¡Qué exagerados son!
ALEJANDRO: ¿Quieren ir a tomar algo? ¡Yo invito!
DANIELA: Me gusta la idea.
BELTRÁN: A mí también, pero mi esposa me mata si no llego en diez minutos a mi casa, nuestro retoño está con gripe y hoy no la he podido ayudar con nada.
DANIELA: ¿Qué edad tiene tu bebé, Héctor?
BELTRÁN: Once meses. Se llama Galo
MARU: Me gusta ese nombre y la idea de tomar algo ¡MÁS!
CAROLA: Tienes que traer a Galo para que lo conozcamos, por ahora, puras fotos.
ALEJANDRO: Es cierto, Beltrán, eres un codo con tu hijo.
DANIELA: ¡No le digan eso! No es codo, es un egoísta.
BELTRÁN: Gracias, Dani, siempre salvándome… (Se ríen)
MARU: (Se dio cuenta que Dani y Ale se miraban muy intensamente y se le ocurrió dejarlos a solas) Carola, ¿conoce el bar “Los incasables”?
CAROLA: No.
MARU: ¿Qué dices si tú y yo nos presentamos ahí y buscamos un par de guapos que nos paguen la resaca de mañana?
CAROLA: Pero, Alejo nos invit… (Nota la mirada de su amiga) ¡Tienes razón, Maru, quiero emborracharme gratis! ¿Vamos?
MARU: (Ve un taxi) ¡Mira, nuestra carroza! Subamos antes que se convierta en calabaza. (Jala a Carola) ¡Adiós a todos y hasta el lunes! (Se meten al taxi)
CAROLA: ¿Dónde queda ese bar?
MARU: En mi casa, mensa, ¡NO EXISTE! Sólo quería dejar solitos al par de tórtontos…
CAROLA: ¡Eres terrible!
MARU: Nomás soy una Cupido moderna…
BELTRÁN: Bueno, muchachos, los dejo. Que tengan un gran fin de semana. (Saluda) Hasta el lunes… (Se va)
DANIELA: Parece que se esfumó la salida, Alejandro… Nos vemos el lunes.
ALEJANDRO: (La agarra de la mano) ¿No me aceptas una comida? Muero de hambre y no se me ocurre nada mejor que compartirla contigo.
DANIELA: ¿Una comida?
ALEJANDRO: Si y si después me aceptas un café, sería perfecto…
DANIELA: ¿Puedo elegir el restaurante?
ALEJANDRO: (Las ganas de besarla casi lo vencen) Puedes elegir hasta lo que voy a cenar yo…
DANIELA: (Le aprieta la mano) ¡Qué payaso! Ven (Lo jala suave) Vamos…
Llegaron a un pequeño resto bar al que Dani iba muy seguido, mayormente con sus hermanos. Se sentaron en una mesa para cuatro, bien al fondo, lejos del tumulto y donde la música se escuchaba, pero no ensordecía. Hablaban de cualquier cosa y de a poco, la charla fue haciéndose más personal.
ALEJANDRO: ¿Quintillizas? ¿Son iguales las cinco?
DANIELA: Exactas. Salvo por las huellas digitales y los tatuajes, somos idénticas.
ALEJANDRO: ¿Tatuaje? (Miraba lo que sobresalía de la ropa) ¿Dónde?
DANIELA: En un lugar muy escondido, Alejandro, no te esfuerces en buscarlo porque no lo vas a encontrar. 

ALEJANDRO: ¿No está a simple vista?
DANIELA: (Le sonríe) No…
ALEJANDRO: ¡Dichoso quien lo vea, pues!
DANIELA: ¿Tú tienes hermanos?
ALEJANDRO: No, ni hermanos ni primos. Soy hijo único y mis padres también lo son.
DANIELA: No sabes lo que te pierdes, los hermanos son la molestia más hermosa del mundo…
ALEJANDRO: (“Hermosa eres tú”, pensó) Me imagino que si…”

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 37


Alejo rezongaba con que Daniela lo hacía sufrir y que le dolía el generalito por las ganas de hacerle cositas a su Cosita…
DANIELA: ¿Te duele? (Le toca sutilmente sus partes) Eso no lo puedo permitir
Se sube sobre él y comienzan a hacer el amor como nunca antes lo habían hecho. Esa necesidad de tocarse, besarse, sentirse unidos, los hacía entregarse al máximo: tenían unas horas para estar juntos y había que vivirlas al máximo. Dani cabalgaba sobre su esposo, mientras él se apoderaba de sus senos con las manos, todo en ellos era placer y amor. Ella se arqueó para sentirlo más adentro, quería sentirse llena de su marido.
ALEJANDRO: (Prácticamente se estaba comiendo el torso de Dani) ¡Cómo te extrañaba, amor!
DANIELA: Si, si, yo también, pero calla y sigue con tu trabajo (Le encantaba que su esposo la tocara y la saboreara y ese no era el momento para hablar. Aumentó el ritmo, haciendo que el placer creciera dentro de ellos)
ALEJANDRO: (Alejo, además de caliente, estaba verborrágico y quería decirle cosas a su mujer mientras le hacía el amor) Me encanta que te pongas así...
DANIELA: ¿Así, cómo? (Disminuyó el ritmo unos momentos y volvió a aumentarlo, esa maniobra les encantaba a ambos porque les prolongaba el placer)
ALEJANDRO: Uyyyy... Así, loquita y más gusta lo que me haces... (La aprisionó contra su pecho, para poder sentir como los senos se movían)
DANIELA: ¿Te gusta mucho? (Lo besa muy pasionalmente) Tengo una idea (Se levantaron y Dani lo llevó hasta una mesa y se sentó encima, luego atrajo a su esposo)
ALEJANDRO: ¿Qué idea, a ver? (Se le acerca al oído y lame el lóbulo) ME ENCANTAS...
DANIELA: ¿No es obvia mi idea? (Lo acerca y le besa el cuello, luego se acerca a su oído) Quiero que me hagas tuya aquí (Lo vuelve a besar) Me fascinas...
ALEJANDRO: (Le agarra las piernas y se mete en medio de ellas, le besa la boca y baja súbitamente hasta dónde el deseo de Dani se presentaba de forma húmeda) Esto es lo mío...
DANIELA: Todo tuyo y de tu amiguito…
ALEJANDRO: (Se detiene y la mira) ¡Será mi amigote en todo caso!
DANIELA: Tu amiguito grandote, amor (Lo hace levantar y lo guía hasta entrar en la cueva)
ALEJANDRO: ¡Ufa! Yo quería hacerte el cuni... (Daniela no lo dejó quejarse más, lo besó desbocadamente y Alejo se dejó llevar, penetrándola una y otra vez)
DANIELA: (Poco después los dos experimentaron un placer sin límites, que los llevó al cielo, pero Alejo no se había saciado de su mujer, así que comenzó con lo que Dani no lo había dejado hacer) Uff, amor, me vas a matar...
ALEJANDRO: (Hablaba sin dejar de hacer eso del todo) Mieshtrashh sheaa de plachhherrrshhh
DANIELA: No, Alejerico, no hables (Amaba a su esposo y amaba que le hiciera cuni, la enloquecía) Si, sigue y no pares...
ALEJANDRO: (Cuando Dani le decía Alejerico era porque estaba feliz) Noshh passhrroo… (Concentró su boca en llevarla al éxtasis y lo logró)
DANIELA: (Después de lo que le había hecho su esposo, quería más. Se levantó de la mesa, se colgó de su amante y lo besó como nunca) Llévame a la cama…
ALEJANDRO: (Lo hace y al llegar, se tiran entre risas y besos) ¿Quieres que te haga más cositas?
DANIELA: No, yo quiero hacerte cositas a ti, así que, relájate… (Baja hasta el sitio indicado y le empieza a hacer cositas a su marido)
ALEJANDRO: Ay, mamacita, eres la mujer más maravillosa del planeta... (Movía su pelvis para sentir mucho más) Me vas a sacar de mis casillas, Daniela...
DANIELA: Esho quiedo (Cada vez lo hacía mejor y lo quería enloquecer de gozo y lo logró, porque Ale estalló, inundado de lujuria y deseaba mucho más todavía)
ALEJANDRO: ¿Subes aquí o te subo allá? (Le muestra la puerta del privado)
DANIELA: Súbeme donde quieras..
ALEJANDRO: ¿Dónde quiera?
DANIELA: Donde quieras, soy tu mujer: hazme lo que quieras, cuando quieras y donde quieras...
ALEJANDRO: ¡¡¡Ya lo lograste, Alejerica!!! ¡ME SACASTE DE MÍ! (La toma de la cintura y la sube sobre su regazo) Vas a ser mía para toda la vida... (Antes que Dani pudiera decir nada, ya le estaba haciendo el amor intempestivamente)
Así pasaron las horas y recién conciliaron el sueño bien entrada la mañana. Pasado el mediodía, Alejo despertó y dejó a su esposa seguir durmiendo, mientras él preparaba algo rico que comer. Súbitamente, su memoria se llenó por completo de recuerdos de su relación con Dani, por ejemplo, cómo fue que se conocieron: “Un año y medio antes, en la oficina de Alejandro, él estaba hablando por teléfono con Beltrán, uno de los creativos de “Gráfica Vilatorres”.
ALEJANDRO: (De espaldas a la puerta, apoyado en su escritorio, como semi sentado) ¡Te lo digo, Héctor! Esta es la gráfica que necesitamos, es sencillamente BRILLANTE.
BELTRÁN: ¿Tanto así, Alejandro?
ALEJANDRO: ¿Confías en mi criterio?
BELTRÁN: ¿Para el trabajo? Si
ALEJANDRO: ¿Para qué cosas no?
BELTRÁN: Para las mujeres, galán…
ALEJANDRO: Pues, gracias a Dios, esto es trabajo. Mira, te las mando por mail y vas a ver que tengo razón: la campaña de la revista hay que hacerla con la idea que te digo.
BELTRÁN: ¿Quién es la creativa?
ALEJANDRO: (Lee el mail de la presentación) Es Zavallalta, Daniela Zavallalta.
BELTRÁN: Bueno, mándame la dichosa idea y en cinco minutos te respondo.
ALEJANDRO: Mejor aún, cuando la hayas visto, hacemos una video conferencia. Maru fue a buscar a la señorita Zavallalta, así que esperamos que te comuniques.
BELTRÁN: ¿De verdad es tan bueno lo que hizo?
ALEJANDRO: ¡Abre tu condenado mail y lo verás! (Golpean la puerta) Pase… (Sin girarse) Bueno, Beltrán, espero tu respuesta a la de ya…
BELTRÁN: Ya me convenciste, condenado, ya mismo checo todo. Adiós.
ALEJANDRO: (Aún sin darse vuelta) Maru, por favor, insiste con la señorita Daniela que quiero que esté aquí cuando Beltrán vuelva a llamar.
DANIELA: (Sonríe) Pues no soy Maru, licenciado y ya me tiene aquí para lo que necesite
ALEJANDRO: (Esa voz le generó escalofríos y se giró para encontrarse con la mirada más hermosa que había visto en su vida) ¿Usted es…?
DANIELA: (Encantada con los ojos de Ale) Daniela Zavallalta, licenciado (le ofrece la mano) Mucho gusto de conocerlo en persona, por fin…
ALEJANDRO: (Estaba hechizado y le tomó la mano dulcemente. No dejaban de mirarse) El gusto es todo mío. (Rodea el escritorio para correrle la silla) Siéntese, por favor.
DANIELA: (La cercanía de su jefe le encrispó la piel: era muy guapo) Muchas gracias.
ALEJANDRO: (Oliendo disimuladamente el perfume de Daniela) De nada. (Vuelve a su lado y se sienta él)
DANIELA: (Se miraban sin siquiera pestañar) Dígame, señor Vilatorres, ¿qué necesita?
ALEJANDRO: ¿Eh?
DANIELA: ¿Qué para qué me mandó a llamar?
ALEJANDRO: Ah, si, si, claro… Es por su proyecto para la revista.
DANIELA: ¿Algún problema?
ALEJANDRO: No, al contrario, se lo acabo de enviar al director de arte y en cualquier momento se comunica con nosotros para darnos el si y quería que usted estuviera presente. Al fin y al cabo es su logro.
Ambos se seguían mirando, hipnotizados, sin decir nada. Maru entró al despacho de su amigote y lo que vio, le fascinó. Se quedó en silencio unos momentos hasta que no tuvo otra opción más que interrumpir.
MARU: Muñeco, Beltrán quiere hablar. Está por la línea uno.
ALEJANDRO: (Sin dejar de mirar y sonreírle a Dani) ¿Qué, muñeca?
MARU: (Se ríe) Baja de la luna, Alejandro, ¡tienes a Beltrán en el teléfono, menso!
ALEJANDRO: Ahhh…
MARU: ¡Atiende!
DANIELA: (Igual con Ale que Ale con ella, pero un poco más avispada) ¡Licenciado, atienda!
ALEJANDRO: Si… ¡Digo, SI! (Toma la llamada) Beltrán, ¿y la video conferencia? Si, ¿por? Ah… Bueno, bueno, no hay problema. Claro que si, no te preocupes, Héctor… Adiós, hasta mañana… (Corta)
MARU: ¿Va a haber conferencia o no?
ALEJANDRO: No, Maru, tiene problemas con el wi fi, pero ya me dijo que si.
MARU: ¿Si, qué?
ALEJANDRO: (Se pone de pie y le ofrece la mano a Dani, quien la toma y se levanta) La felicito, señorita Zavallalta, está a cargo de la revista y de su diseño gráfico…
DANIELA: ¿Es en serio?
ALEJANDRO: ¡Claro!
MARU: ¡Bien, MUNITA!
ALEJANDRO: ¿Munita? ¿Qué es eso?
MARU: Algo entre mi amiga y yo, muñeco, tú no te metas…
DANIELA: ¡Muchas gracias, licenciado!
ALEJANDRO: Ya no me diga licenciado ni me trate de usted. Soy Alejandro, a secas.
DANIELA: Siendo así, yo soy sólo Daniela…
ALEJANDRO: Perfecto, Daniela, ¡bienvenida a las grandes ligas de la empresa! Va a ser un placer trabajar contigo.
MARU: ¡NI QUE LO DIGAN!
Muerta de risa, Maru fue la primera que supo ver el inmenso amor que acababa de nacer…”
Dani despertó y fue a buscar a su esposo, que estaba terminando de cocinar…

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 36


Al ver que Ale estaba a punto de irse, Daniela supo comprender lo que era para su marido toda esa locura. Se calmó, respiró profundo y se acercó a él…
DANIELA: Espera (Lo agarra) ¿Le ves alguna otra solución? No me gusta la idea, pero es la única forma de arreglar todo esto y lo sabes, mírame, no te lo habría propuesto si supiera que hay otra posibilidad, pero no la hay. Es duro para mí proponerte esto, pero lo hago por nosotros...
ALEJO: Tiene que haber otro modo, esa no es una opción. Daniela, si empiezo a seguirle esa parte del juego, no se va a detener hasta conseguir todo. No es tonta y si voy todo dulce y a besarla, se va a dar cuenta. ¿No ves que es lo que quiere? Ya consiguió que te "despida", que termine contigo, ¿qué la va a detener hasta que se meta en mi cama y conmigo adentro también?
DANIELA: No sé (Se sienta en la cama) Ya no se me ocurre nada y odio esto (Se echa a llorar, la situación la superaba)
ALEJO: No llores tú que voy a llorar yo... (Se arrodilla junto a Dani y le da un beso) Ya no llores, mejor olvidemos esta locura por un rato, ¿si?
DANIELA: (Lo abraza, todavía llorando) Perdón, por proponértelo, abrázame fuerte y no me sueltes...
ALEJO: No te suelto, amor, nunca te voy a soltar, le das sentido a mi vida, Dani, por supuesto que me quedo abrazado a ti (Le busca los ojos y le besa las lágrimas) Deja de llorar, hermosa, que me partes el alma...
En el departamento, Daymar y Rebeko miraban una película. Bueno, Daymar intentaba mirarla y Rebeko se lo impedía porque quería contarle de todas las travesuras que estaban haciendo los gatos, sobre todo Batman, el consentido… De repente, el picaporte de la puerta, comenzó a moverse con mucha suavidad.
DAYMAR: ¡Lárgate de aquí, Cobra!
Se escuchó un refunfuño y Daymar se echó a reír con ganas…
REBEKO: ¿Está muy urgidita esa loca, vieja?
DAYMAR: Más que tú por hablar de tus gatos, Rebeko…
REBEKO: ¡Entonces está URGIDOTA!
DAYMAR: (Se ríe) ¡Si, viejo loquito! Pero déjame ver la película…
REBEKO: ¿Y si mejor movemos las cachas en la camita?
DAYMAR: El urgidito eres tú, Rebeko Josefino…
REBEKO: Es que te amo, Daymar Alfonsina
DAYMAR: Y yo a ti
REBEKO: De verdad admiro lo que haces, aunque me hayas tenido que dar coscorrones para que lo entienda. Ahora me doy cuenta de lo que eres capaz de hacer por tus hijos.
DAYMAR: Haría lo que fuera por ellos y por ti. Y en este caso en particular, porque creo en el amor de Daniela y el chillón. De otro modo me mantendría al margen.
REBEKO: ¿AL MARGEN TÚ?
DAYMAR: Bueno, sólo daría mi opinión…
REBEKO: ¿SÓLO DAR TU OPINIÓN TÚUUUU?
DAYMAR: ¡¡Ashhh!! No se puede contigo, me conoces demasiado…
REBEKO: Jajaja, ¡te caché, viejita mentirosita!
DAYMAR: Lo que quiero decir es que si no creyera en el amor de esos dos, no estaría haciendo esto…
REBEKO: Ya se, nomás quería molestarte…
DAYMAR: ¡Pues lo conseguiste! ¿Vamos a la cama o qué?
REBEKO: ¡A LA CAMA!
DAYMAR: Y hagamos mucho ruido, cosa que Venenito quede bien traumada
REBEKO: ¡Lo pides, LO TIENES!
DAYMAR: ¡Ese es mi viejo!
Y mientras en aquel departamento, Daymar y Rebeko traumaban a Andrea, en el nidito de amor de Daniela y Alejo, las cosas entre ellos, seguían en franca y cachonda mejoría…
DANIELA: (Lo besa apasionadamente) Te amo, no quiero perderte, quiero que seas el padre de mis hijos y el abuelo de mis nietos, quiero que esto termine, te necesito... (Lo vuelve a besar apasionadamente)
ALEJO: Y yo a ti, mi amor, quiero todo eso como lo quieres tú y te deseo, Dani, me tienes a dieta desde hace una semana...
DANIELA: ¿Una semana?
ALEJO: Si, tengo los días contados... Los marqué en la pared como el preso marca los días que lleva detenido... ¡JUM!
DANIELA: Pensé que había sido un mes, amor, eso hay que solucionarlo...
ALEJO: ¿Qué se te ocurre, Cosita?
DANIELA: Ahora mismo, esto (Se levanta y hace que él también lo haga, lo gira para dejarlo de espaldas a la cama y lo empuja, haciendo que Ale callera sobre la cama. Ella empezó a tararear una canción, mientras se desvestía)
ALEJO: (No reconocía la melodía, pero Dani estaba dando el espectáculo perfecto) Uyuyuyyyy, siiii, por favor...
DANIELA: ¿Te gusta? (Ya se había quitado la camisa y los pantalones y estaba en ropa interior bailando sensualmente para su esposo)
ALEJO: ¡ME FASCINA!
DANIELA: (Se fue acercando poco a poco y se paró a centímetros de la cama, extiende la mano) Mi pago, señor...
ALEJO: ¿Pago? ¿Qué pago?
DANIELA: Por el striptease...
ALEJO: Ahhhh... (Saca su billetera del pantalón y se la da completa) Se que es poco, pero prometo seguirle pagando después...
DANIELA: (Mirando el contenido) ¿No hay más, señor?...
ALEJO: A ver, estire su mano de nuevo, por favor...
DANIELA: (Dani lo hace) ¿Me va a pagar más?
ALEJO: (Le toma la mano y la jala sobre él, tocando todo el cuerpo de Daniela) Ya te voy a dar tu "¿Me va a pagar más?"...
DANIELA: (Le sonríe) Me encanta y ¿¿cómo me lo vas a dar?? ¿Me vas a pagar en carne?
ALEJO: Carne Vilatorres, ni más ni menos... (Le agarra la mano y la lleva hasta sus partes) ¿Te parece adecuado? (Comenzó a besarle el cuello)
DANIELA: Me parece perfecto (Agarra las partes bajas de su esposo, excitándolo, luego subió su mano para acariciarle el torso)
ALEJO: (La detiene) ¿Sabes qué, amor mío? Acabo de tomar una decisión...
DANIELA: ¿Qué decisión?
ALEJO: (Mientras hablaba, la iba acomodando bien en la cama y la besaba por el rostro, quitándole la ropa interior) Voy a quedarme aquí (beso en un seno) contigo (beso en el otro) hasta pasado mañana. Este (besote en los labios) va a ser un día sólo nuestro, de nadie más...
DANIELA: ¿Hasta pasado mañana? ¿Me lo dices en serio?
ALEJO: Completamente, tú eres mi prioridad y no te estoy dando el sitio que corresponde. Te amo, Dani y quiero que aunque sea por un día, podamos vivir nuestra pareja como lo que somos: un matrimonio feliz, que se ama con locura...
DANIELA: ¿Me amas con locura? (El asiente) Mmmm... Eso me encanta (Lo besa intensamente y le va quitando la camisa) Quiero verte como Diosito te trajo al mundo, mi amor, ¿me ayudas?
ALEJO: Claro... (Se pone de pie y le bailotea un poco, a medida que se desviste. Se quita el pantalón y los calzones y el amigo fiel estaba a punto. Se mira y luego mira a Dani) Este generalito no sabe de aguantarse...
DANIELA: Y me encanta que sea así (Le hizo una seña con el dedo, indicándole que fuera hasta donde estaba ella)
ALEJO: (Se acercó) Tú eres responsable de esto, así que, asume las consecuencias, amor
DANIELA: Las asumo con todo gusto, pero acércate más...
ALEJO: (Va hasta la cama, se sube y se arrodilla junto a ella, acariciándole el vientre) Aquí me tienes
DANIELA: Me fascina tenerte aquí, cerquita de mí... (Lo besó apasionadamente, mientras lo acariciaba por todos lados)
ALEJO: (La abraza y la va acostando) No puedo más, amor, empecemos, me haces doler...