Alejandro había
cocinado y muy bien. El menú consistía en una carne a la cacerola, con
verduritas asadas. Todo estaba muy sabroso y la pareja comía la comida y se
comían a besos. Aún estaban perdidos en los recuerdos de las primeras etapas de
la relación. Su primer encuentro, la primer salida, el primer beso y ahora
habían llegado al punto en el que recordaban cómo fue que se pusieron
“oficialmente” de novios.
ALEJANDRO: ¿De
dónde veníamos?
DANIELA: De una fiesta, creo…
ALEJANDRO: ¿A esa hora?
DANIELA: Es verdad, era de noche y nuestras fiestas no terminaban antes de la mañana siguiente…
ALEJANDRO: Además, tú y yo aún no habíamos consumado lo nuestro, así que tampoco veníamos del departamento…
DANIELA: ¡Ya se! ¡Fue cuando tuvimos que buscar a Maru en la delegación!
ALEJANDRO: ¡Es cierto! (Empieza a reírse) Esa Maru, Dios, ¡qué niña loca!
DANIELA: Loca y maravillosa…
ALEJANDRO: (Besote) Completamente. (Vuelve a reírse) ¡Mira que pegarle un coñazo al dueño de table!
DANIELA: (Se contagia de la risa) Eso le pasó al viejo ese por no dejarla bailar…
DANIELA: De una fiesta, creo…
ALEJANDRO: ¿A esa hora?
DANIELA: Es verdad, era de noche y nuestras fiestas no terminaban antes de la mañana siguiente…
ALEJANDRO: Además, tú y yo aún no habíamos consumado lo nuestro, así que tampoco veníamos del departamento…
DANIELA: ¡Ya se! ¡Fue cuando tuvimos que buscar a Maru en la delegación!
ALEJANDRO: ¡Es cierto! (Empieza a reírse) Esa Maru, Dios, ¡qué niña loca!
DANIELA: Loca y maravillosa…
ALEJANDRO: (Besote) Completamente. (Vuelve a reírse) ¡Mira que pegarle un coñazo al dueño de table!
DANIELA: (Se contagia de la risa) Eso le pasó al viejo ese por no dejarla bailar…
“Ale y Dani
llegaron a buscar a Maru. La delegación era un caos y los gritos de Maru y el
dueño del table, se llevaban todos los honores.
MARU: (Al oficial)
¡Suéltame! Ese viejo no me dejó bailar, ¡SE MERECÍA EL GOLPE!
OFICIAL: ¡Contrólese, señorita! No ha dejado de gritar desde que llegamos
MARU: ¡Claro! A ti no te afecta, pero yo estaba de ligue, ¡maldito viejo codooooo! (Le tira una patada al dueño del table)
OFICIAL: ¡Señorita, ya cállese! En un momento vienen por usted, pero si sigue con esos gritos, ¡no la dejo salir hasta mañana!
DUEÑO: ¡Eres una loca! (Le tira un tarascón)
MARU: ¡Pelea como hombre! Pareces un gato viejo... (Se trenzan de las greñas)
OFICIAL: ¡Sepárenlos y enciérrenlos en celdas distintas! Y si siguen gritando, no los dejan salir hasta mañana en la noche…
ALEJANDRO: (Se acerca al oficial) Disculpe, nosotros (señala a Dani) Venimos por la loca de las greñas largas...
MARU: ¡Te salvas porque eres calvo, maldito pelón!
DUEÑO: ¡No vuelves a entrar a mi local!
MARU: ¡De mejores sitios me han corrido, PELONA!
OFICIAL: ¡BASTA! (Abre la celda y saca a Maru) Espero y la próxima vez se controle, porque ya sabe a dónde va a parar...
MARU: ¡No se enoje, oficial Bonito!
OFICIAL: Es Benítez, ¡no Bonito!
MARU: ¡Ay, no, usted no es real! (Ve a sus amigos) ¡Eyyyy, tórtontos!
OFICIAL: ¿Qué espera para irse? Estaba con el jaleo de irse y ya que se puede ir, ¡no lo hace!
DANIELA: (Agarrando a Maru) Deja de dar shows, Munita...
MARU: ¡Está bien! Pero ese viejo calvo, me costó un ligue... ¡Adiós, oficial BONITO!
OFICIAL: ¡¡ES BENÍTEZ!!
MARU: (Se detiene y lo mira) ¿No quiere esposarme de nuevo?
ALEJANDRO: (La agarra del otro brazo) Vamos de una vez, mujer... Oficial, mil disculpas... (Salen de la delegación)
DANIELA: No se puede contigo, Munita, ¿armar semejante show porque no te dejó bailar en el table?
MARU: Es que el que me quería ligar, me desafió, Dani, ¡no podía echarme atrás!
DANIELA: Por no echarte para atrás, terminaste encerrada
ALEJANDRO: Terminó presa por estar jarra, hermosa...
MARU: ¡Qué sagaz, muñeco! ¡Y tan tierno! Oigan, tórtontos, ¿y ya se dicen tiernas COSITAS?
DANIELA: ¡No se te escapa una!
MARU: ¡Ni ebria! (Mira hacia la vereda de enfrente) ¡Bueno, niñitos tiernos, yo los dejo! Gracias por buscarme...
DANI: Tendríamos que haberte dejado ahí metida
MARU: No, Munita, ¡no seas cruel! ¿Qué no ves que mi ligue me espera? Tú porque te comes a este muñecote, pero no quieras ponerme a dieta a mí... (Los saluda) ¡Me voy a comerrrrshhhhh! (Se cruza y se va con un morocho alto y fuertote, que le pellizca las pompas)
ALEJANDRO: ¡Mi Dios!...
DANIELA: Ella nunca va a cambiar
ALEJANDRO: No y que no lo haga, así como es, está muy bien... ¿Te llevo a tu casa, COSITA?
DANIELA: ¿Cosita?
ALEJANDRO: Si, me gustó la idea de decirte así, Cosita mía...
DANIELA: Me encanta, COSITO...
ALEJANDRO: Vamos, hermosa... (Se dan un beso y la mano)
OFICIAL: ¡Contrólese, señorita! No ha dejado de gritar desde que llegamos
MARU: ¡Claro! A ti no te afecta, pero yo estaba de ligue, ¡maldito viejo codooooo! (Le tira una patada al dueño del table)
OFICIAL: ¡Señorita, ya cállese! En un momento vienen por usted, pero si sigue con esos gritos, ¡no la dejo salir hasta mañana!
DUEÑO: ¡Eres una loca! (Le tira un tarascón)
MARU: ¡Pelea como hombre! Pareces un gato viejo... (Se trenzan de las greñas)
OFICIAL: ¡Sepárenlos y enciérrenlos en celdas distintas! Y si siguen gritando, no los dejan salir hasta mañana en la noche…
ALEJANDRO: (Se acerca al oficial) Disculpe, nosotros (señala a Dani) Venimos por la loca de las greñas largas...
MARU: ¡Te salvas porque eres calvo, maldito pelón!
DUEÑO: ¡No vuelves a entrar a mi local!
MARU: ¡De mejores sitios me han corrido, PELONA!
OFICIAL: ¡BASTA! (Abre la celda y saca a Maru) Espero y la próxima vez se controle, porque ya sabe a dónde va a parar...
MARU: ¡No se enoje, oficial Bonito!
OFICIAL: Es Benítez, ¡no Bonito!
MARU: ¡Ay, no, usted no es real! (Ve a sus amigos) ¡Eyyyy, tórtontos!
OFICIAL: ¿Qué espera para irse? Estaba con el jaleo de irse y ya que se puede ir, ¡no lo hace!
DANIELA: (Agarrando a Maru) Deja de dar shows, Munita...
MARU: ¡Está bien! Pero ese viejo calvo, me costó un ligue... ¡Adiós, oficial BONITO!
OFICIAL: ¡¡ES BENÍTEZ!!
MARU: (Se detiene y lo mira) ¿No quiere esposarme de nuevo?
ALEJANDRO: (La agarra del otro brazo) Vamos de una vez, mujer... Oficial, mil disculpas... (Salen de la delegación)
DANIELA: No se puede contigo, Munita, ¿armar semejante show porque no te dejó bailar en el table?
MARU: Es que el que me quería ligar, me desafió, Dani, ¡no podía echarme atrás!
DANIELA: Por no echarte para atrás, terminaste encerrada
ALEJANDRO: Terminó presa por estar jarra, hermosa...
MARU: ¡Qué sagaz, muñeco! ¡Y tan tierno! Oigan, tórtontos, ¿y ya se dicen tiernas COSITAS?
DANIELA: ¡No se te escapa una!
MARU: ¡Ni ebria! (Mira hacia la vereda de enfrente) ¡Bueno, niñitos tiernos, yo los dejo! Gracias por buscarme...
DANI: Tendríamos que haberte dejado ahí metida
MARU: No, Munita, ¡no seas cruel! ¿Qué no ves que mi ligue me espera? Tú porque te comes a este muñecote, pero no quieras ponerme a dieta a mí... (Los saluda) ¡Me voy a comerrrrshhhhh! (Se cruza y se va con un morocho alto y fuertote, que le pellizca las pompas)
ALEJANDRO: ¡Mi Dios!...
DANIELA: Ella nunca va a cambiar
ALEJANDRO: No y que no lo haga, así como es, está muy bien... ¿Te llevo a tu casa, COSITA?
DANIELA: ¿Cosita?
ALEJANDRO: Si, me gustó la idea de decirte así, Cosita mía...
DANIELA: Me encanta, COSITO...
ALEJANDRO: Vamos, hermosa... (Se dan un beso y la mano)
Al llegar a la casa
Zavallalta, Alejandro miró a Dani y se mordía los labios por decirle "TE
AMO", cosa que no había dicho nunca en su vida a ninguna mujer y esas
palabras le quemaban los labios. Sin embargo, su miedo a que ella no sintiera
lo mismo, lo detenía. Antes de irse, la pareja se despidió con unos cuantos
besotes, pero un escobazo de Doña Daymar, cortó el beso en seco...
DAYMAR: Aléjate de
mi niña, ¡baboso! (Le da otro escobazo)
ALEJANDRO: ¡Espere, señora!
DANIELA: ¡Mamáaaaaaaaa! ¡Ya no le pegues!
DAYMAR: ¡Entra, Dani! Y tú (Le da otro escobazo) fuera de aquí, úskale, ¡a joder a otra parte!
ALEJANDRO: ¡Señora, por favor! ¡Yo no estoy jodiendo! Déjeme presentarme al menos, ¿no?
DAYMAR: (Lo mira) ¡Tienes cinco minutos para hacerlo!
DANIELA: ¡Mamá, deja de espantarlo!
ALEJANDRO: ¡Está bien, hermosa, no te preocupes! (Se acerca a Daymar) Señora, mi nombre es Alejandro Federico Vilatorres, mucho gusto (Le ofrece la mano, pero Daymar le agarra la oreja y lo mete a la casa)
DANIELA: ¡¡¡¡MAMÁAAAAAAAA!!!!
DAYMAR: ¡Te callas, Daniela Victoria! (Lo sienta en el sillón) ¿Por qué besabas a mi niña?
DANIELA: Mamá, ¡BASTA!
DAYMAR: (Ignorando a su hija) ¡Habla o busco la escoba y te la parto en la cabeza!
DANIELA: ¡Que la termines, DAYMAR ALFONSINA!
DAYMAR: ¡Cállate, niña cachondienta!
ALEJANDRO: ¿Puedo...?
DANIELA: ¡No digas nada, Ale!
DAYMAR: ¡Habla, baboso! ¡Te dije que te callaras, Daniela Zavallalta!
ALEJANDRO: Bueno, señora, la verdad es que yo...
DANIELA: ¡Alejandro, te callas! Y tú, madre, ¡no puedes tratarlo así!
DAYMAR: Mira, Daniela, ¡o lo dejas hablar o te subo de la oreja hasta tu habitación!
DANIELA: ¡¡¡PUES, SÚBEME, A VER!!!
ALEJANDRO: ¿Puedo decir algo?
LAS DOS: ¡¡NO!!
ALEJANDRO: Pero...
DAYMAR: ¡Que te calles y punto! Y tú, muchachita altanera, ¡ya vas a ver!
ALEJANDRO: (Se pone de pie y habla sin pensar) ¡La beso porque la amo!
DANIELA: (Lo mira) ¿Qué dices?
DAYMAR: (También mirándolo) ¿Qué?
ALEJANDRO: (Mira a Daymar y luego se concentra en Daniela) Eso, Dani, que... (La toma del rostro) TE AMO... Me enamoré de ti y si tengo que soportar los escobazos y agarradas de orejas de tu mamá, lo voy a hacer porque te amo y quiero estar contigo...
DAYMAR: (Aun sin caerle el veinte) ¿Eh?
DANIELA: (Mira a su madre y la fulmina con la mirada. Se vuelve a Ale) Pensé que no querías enamorarte.
ALEJANDRO: Eso fue antes de ti
DANIELA: ¿De verdad me amas, Alejo?
DAYMAR: ¡Pérense ahí! ¡Yo tengo que conocer a mi yerno!
ALEJANDRO: Señora, ¿me deja decirle algo a su hija? Después me saca hasta radiografías, si lo desea...
DAYMAR: ¡Voy a la cocina! ¡JUM!
ALEJANDRO: ¡No se vaya, sólo déjeme hablar!
DAYMAR: Pos… Bueno, pero le apuran que tengo hambre…
ALEJANDRO: (Le guiña el ojo a Daymar y ella se queda. Se vuelve hacia Dani) Tenía miedo de decirte que te amo porque no se qué sientas tú, pero ya no lo puedo seguir callando, hermosa. TE AMO y quiero ir en serio contigo. Así que ya que está tu mamá aquí y si me aceptas, quiero que seas mi novia.
DANIELA: ¡Ya va! Me dijiste que no querías compromisos...
ALEJANDRO: De nuevo, todo eso era antes de enamorarme de ti…”
ALEJANDRO: ¡Espere, señora!
DANIELA: ¡Mamáaaaaaaaa! ¡Ya no le pegues!
DAYMAR: ¡Entra, Dani! Y tú (Le da otro escobazo) fuera de aquí, úskale, ¡a joder a otra parte!
ALEJANDRO: ¡Señora, por favor! ¡Yo no estoy jodiendo! Déjeme presentarme al menos, ¿no?
DAYMAR: (Lo mira) ¡Tienes cinco minutos para hacerlo!
DANIELA: ¡Mamá, deja de espantarlo!
ALEJANDRO: ¡Está bien, hermosa, no te preocupes! (Se acerca a Daymar) Señora, mi nombre es Alejandro Federico Vilatorres, mucho gusto (Le ofrece la mano, pero Daymar le agarra la oreja y lo mete a la casa)
DANIELA: ¡¡¡¡MAMÁAAAAAAAA!!!!
DAYMAR: ¡Te callas, Daniela Victoria! (Lo sienta en el sillón) ¿Por qué besabas a mi niña?
DANIELA: Mamá, ¡BASTA!
DAYMAR: (Ignorando a su hija) ¡Habla o busco la escoba y te la parto en la cabeza!
DANIELA: ¡Que la termines, DAYMAR ALFONSINA!
DAYMAR: ¡Cállate, niña cachondienta!
ALEJANDRO: ¿Puedo...?
DANIELA: ¡No digas nada, Ale!
DAYMAR: ¡Habla, baboso! ¡Te dije que te callaras, Daniela Zavallalta!
ALEJANDRO: Bueno, señora, la verdad es que yo...
DANIELA: ¡Alejandro, te callas! Y tú, madre, ¡no puedes tratarlo así!
DAYMAR: Mira, Daniela, ¡o lo dejas hablar o te subo de la oreja hasta tu habitación!
DANIELA: ¡¡¡PUES, SÚBEME, A VER!!!
ALEJANDRO: ¿Puedo decir algo?
LAS DOS: ¡¡NO!!
ALEJANDRO: Pero...
DAYMAR: ¡Que te calles y punto! Y tú, muchachita altanera, ¡ya vas a ver!
ALEJANDRO: (Se pone de pie y habla sin pensar) ¡La beso porque la amo!
DANIELA: (Lo mira) ¿Qué dices?
DAYMAR: (También mirándolo) ¿Qué?
ALEJANDRO: (Mira a Daymar y luego se concentra en Daniela) Eso, Dani, que... (La toma del rostro) TE AMO... Me enamoré de ti y si tengo que soportar los escobazos y agarradas de orejas de tu mamá, lo voy a hacer porque te amo y quiero estar contigo...
DAYMAR: (Aun sin caerle el veinte) ¿Eh?
DANIELA: (Mira a su madre y la fulmina con la mirada. Se vuelve a Ale) Pensé que no querías enamorarte.
ALEJANDRO: Eso fue antes de ti
DANIELA: ¿De verdad me amas, Alejo?
DAYMAR: ¡Pérense ahí! ¡Yo tengo que conocer a mi yerno!
ALEJANDRO: Señora, ¿me deja decirle algo a su hija? Después me saca hasta radiografías, si lo desea...
DAYMAR: ¡Voy a la cocina! ¡JUM!
ALEJANDRO: ¡No se vaya, sólo déjeme hablar!
DAYMAR: Pos… Bueno, pero le apuran que tengo hambre…
ALEJANDRO: (Le guiña el ojo a Daymar y ella se queda. Se vuelve hacia Dani) Tenía miedo de decirte que te amo porque no se qué sientas tú, pero ya no lo puedo seguir callando, hermosa. TE AMO y quiero ir en serio contigo. Así que ya que está tu mamá aquí y si me aceptas, quiero que seas mi novia.
DANIELA: ¡Ya va! Me dijiste que no querías compromisos...
ALEJANDRO: De nuevo, todo eso era antes de enamorarme de ti…”