viernes, 8 de marzo de 2013

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 37


Alejo rezongaba con que Daniela lo hacía sufrir y que le dolía el generalito por las ganas de hacerle cositas a su Cosita…
DANIELA: ¿Te duele? (Le toca sutilmente sus partes) Eso no lo puedo permitir
Se sube sobre él y comienzan a hacer el amor como nunca antes lo habían hecho. Esa necesidad de tocarse, besarse, sentirse unidos, los hacía entregarse al máximo: tenían unas horas para estar juntos y había que vivirlas al máximo. Dani cabalgaba sobre su esposo, mientras él se apoderaba de sus senos con las manos, todo en ellos era placer y amor. Ella se arqueó para sentirlo más adentro, quería sentirse llena de su marido.
ALEJANDRO: (Prácticamente se estaba comiendo el torso de Dani) ¡Cómo te extrañaba, amor!
DANIELA: Si, si, yo también, pero calla y sigue con tu trabajo (Le encantaba que su esposo la tocara y la saboreara y ese no era el momento para hablar. Aumentó el ritmo, haciendo que el placer creciera dentro de ellos)
ALEJANDRO: (Alejo, además de caliente, estaba verborrágico y quería decirle cosas a su mujer mientras le hacía el amor) Me encanta que te pongas así...
DANIELA: ¿Así, cómo? (Disminuyó el ritmo unos momentos y volvió a aumentarlo, esa maniobra les encantaba a ambos porque les prolongaba el placer)
ALEJANDRO: Uyyyy... Así, loquita y más gusta lo que me haces... (La aprisionó contra su pecho, para poder sentir como los senos se movían)
DANIELA: ¿Te gusta mucho? (Lo besa muy pasionalmente) Tengo una idea (Se levantaron y Dani lo llevó hasta una mesa y se sentó encima, luego atrajo a su esposo)
ALEJANDRO: ¿Qué idea, a ver? (Se le acerca al oído y lame el lóbulo) ME ENCANTAS...
DANIELA: ¿No es obvia mi idea? (Lo acerca y le besa el cuello, luego se acerca a su oído) Quiero que me hagas tuya aquí (Lo vuelve a besar) Me fascinas...
ALEJANDRO: (Le agarra las piernas y se mete en medio de ellas, le besa la boca y baja súbitamente hasta dónde el deseo de Dani se presentaba de forma húmeda) Esto es lo mío...
DANIELA: Todo tuyo y de tu amiguito…
ALEJANDRO: (Se detiene y la mira) ¡Será mi amigote en todo caso!
DANIELA: Tu amiguito grandote, amor (Lo hace levantar y lo guía hasta entrar en la cueva)
ALEJANDRO: ¡Ufa! Yo quería hacerte el cuni... (Daniela no lo dejó quejarse más, lo besó desbocadamente y Alejo se dejó llevar, penetrándola una y otra vez)
DANIELA: (Poco después los dos experimentaron un placer sin límites, que los llevó al cielo, pero Alejo no se había saciado de su mujer, así que comenzó con lo que Dani no lo había dejado hacer) Uff, amor, me vas a matar...
ALEJANDRO: (Hablaba sin dejar de hacer eso del todo) Mieshtrashh sheaa de plachhherrrshhh
DANIELA: No, Alejerico, no hables (Amaba a su esposo y amaba que le hiciera cuni, la enloquecía) Si, sigue y no pares...
ALEJANDRO: (Cuando Dani le decía Alejerico era porque estaba feliz) Noshh passhrroo… (Concentró su boca en llevarla al éxtasis y lo logró)
DANIELA: (Después de lo que le había hecho su esposo, quería más. Se levantó de la mesa, se colgó de su amante y lo besó como nunca) Llévame a la cama…
ALEJANDRO: (Lo hace y al llegar, se tiran entre risas y besos) ¿Quieres que te haga más cositas?
DANIELA: No, yo quiero hacerte cositas a ti, así que, relájate… (Baja hasta el sitio indicado y le empieza a hacer cositas a su marido)
ALEJANDRO: Ay, mamacita, eres la mujer más maravillosa del planeta... (Movía su pelvis para sentir mucho más) Me vas a sacar de mis casillas, Daniela...
DANIELA: Esho quiedo (Cada vez lo hacía mejor y lo quería enloquecer de gozo y lo logró, porque Ale estalló, inundado de lujuria y deseaba mucho más todavía)
ALEJANDRO: ¿Subes aquí o te subo allá? (Le muestra la puerta del privado)
DANIELA: Súbeme donde quieras..
ALEJANDRO: ¿Dónde quiera?
DANIELA: Donde quieras, soy tu mujer: hazme lo que quieras, cuando quieras y donde quieras...
ALEJANDRO: ¡¡¡Ya lo lograste, Alejerica!!! ¡ME SACASTE DE MÍ! (La toma de la cintura y la sube sobre su regazo) Vas a ser mía para toda la vida... (Antes que Dani pudiera decir nada, ya le estaba haciendo el amor intempestivamente)
Así pasaron las horas y recién conciliaron el sueño bien entrada la mañana. Pasado el mediodía, Alejo despertó y dejó a su esposa seguir durmiendo, mientras él preparaba algo rico que comer. Súbitamente, su memoria se llenó por completo de recuerdos de su relación con Dani, por ejemplo, cómo fue que se conocieron: “Un año y medio antes, en la oficina de Alejandro, él estaba hablando por teléfono con Beltrán, uno de los creativos de “Gráfica Vilatorres”.
ALEJANDRO: (De espaldas a la puerta, apoyado en su escritorio, como semi sentado) ¡Te lo digo, Héctor! Esta es la gráfica que necesitamos, es sencillamente BRILLANTE.
BELTRÁN: ¿Tanto así, Alejandro?
ALEJANDRO: ¿Confías en mi criterio?
BELTRÁN: ¿Para el trabajo? Si
ALEJANDRO: ¿Para qué cosas no?
BELTRÁN: Para las mujeres, galán…
ALEJANDRO: Pues, gracias a Dios, esto es trabajo. Mira, te las mando por mail y vas a ver que tengo razón: la campaña de la revista hay que hacerla con la idea que te digo.
BELTRÁN: ¿Quién es la creativa?
ALEJANDRO: (Lee el mail de la presentación) Es Zavallalta, Daniela Zavallalta.
BELTRÁN: Bueno, mándame la dichosa idea y en cinco minutos te respondo.
ALEJANDRO: Mejor aún, cuando la hayas visto, hacemos una video conferencia. Maru fue a buscar a la señorita Zavallalta, así que esperamos que te comuniques.
BELTRÁN: ¿De verdad es tan bueno lo que hizo?
ALEJANDRO: ¡Abre tu condenado mail y lo verás! (Golpean la puerta) Pase… (Sin girarse) Bueno, Beltrán, espero tu respuesta a la de ya…
BELTRÁN: Ya me convenciste, condenado, ya mismo checo todo. Adiós.
ALEJANDRO: (Aún sin darse vuelta) Maru, por favor, insiste con la señorita Daniela que quiero que esté aquí cuando Beltrán vuelva a llamar.
DANIELA: (Sonríe) Pues no soy Maru, licenciado y ya me tiene aquí para lo que necesite
ALEJANDRO: (Esa voz le generó escalofríos y se giró para encontrarse con la mirada más hermosa que había visto en su vida) ¿Usted es…?
DANIELA: (Encantada con los ojos de Ale) Daniela Zavallalta, licenciado (le ofrece la mano) Mucho gusto de conocerlo en persona, por fin…
ALEJANDRO: (Estaba hechizado y le tomó la mano dulcemente. No dejaban de mirarse) El gusto es todo mío. (Rodea el escritorio para correrle la silla) Siéntese, por favor.
DANIELA: (La cercanía de su jefe le encrispó la piel: era muy guapo) Muchas gracias.
ALEJANDRO: (Oliendo disimuladamente el perfume de Daniela) De nada. (Vuelve a su lado y se sienta él)
DANIELA: (Se miraban sin siquiera pestañar) Dígame, señor Vilatorres, ¿qué necesita?
ALEJANDRO: ¿Eh?
DANIELA: ¿Qué para qué me mandó a llamar?
ALEJANDRO: Ah, si, si, claro… Es por su proyecto para la revista.
DANIELA: ¿Algún problema?
ALEJANDRO: No, al contrario, se lo acabo de enviar al director de arte y en cualquier momento se comunica con nosotros para darnos el si y quería que usted estuviera presente. Al fin y al cabo es su logro.
Ambos se seguían mirando, hipnotizados, sin decir nada. Maru entró al despacho de su amigote y lo que vio, le fascinó. Se quedó en silencio unos momentos hasta que no tuvo otra opción más que interrumpir.
MARU: Muñeco, Beltrán quiere hablar. Está por la línea uno.
ALEJANDRO: (Sin dejar de mirar y sonreírle a Dani) ¿Qué, muñeca?
MARU: (Se ríe) Baja de la luna, Alejandro, ¡tienes a Beltrán en el teléfono, menso!
ALEJANDRO: Ahhh…
MARU: ¡Atiende!
DANIELA: (Igual con Ale que Ale con ella, pero un poco más avispada) ¡Licenciado, atienda!
ALEJANDRO: Si… ¡Digo, SI! (Toma la llamada) Beltrán, ¿y la video conferencia? Si, ¿por? Ah… Bueno, bueno, no hay problema. Claro que si, no te preocupes, Héctor… Adiós, hasta mañana… (Corta)
MARU: ¿Va a haber conferencia o no?
ALEJANDRO: No, Maru, tiene problemas con el wi fi, pero ya me dijo que si.
MARU: ¿Si, qué?
ALEJANDRO: (Se pone de pie y le ofrece la mano a Dani, quien la toma y se levanta) La felicito, señorita Zavallalta, está a cargo de la revista y de su diseño gráfico…
DANIELA: ¿Es en serio?
ALEJANDRO: ¡Claro!
MARU: ¡Bien, MUNITA!
ALEJANDRO: ¿Munita? ¿Qué es eso?
MARU: Algo entre mi amiga y yo, muñeco, tú no te metas…
DANIELA: ¡Muchas gracias, licenciado!
ALEJANDRO: Ya no me diga licenciado ni me trate de usted. Soy Alejandro, a secas.
DANIELA: Siendo así, yo soy sólo Daniela…
ALEJANDRO: Perfecto, Daniela, ¡bienvenida a las grandes ligas de la empresa! Va a ser un placer trabajar contigo.
MARU: ¡NI QUE LO DIGAN!
Muerta de risa, Maru fue la primera que supo ver el inmenso amor que acababa de nacer…”
Dani despertó y fue a buscar a su esposo, que estaba terminando de cocinar…

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