ALEJANDRO: ¿Qué
tienes, Dani? Estás pálida…
DIANA: (Le tenía
agarrada la mano) Quinti, estás helada…
LAURA: (Haciéndose lugar, le toma el pulso) ¿Qué sientes, Daniela?
DANIELA: Me duele la cintura.
LAURA: (Haciéndose lugar, le toma el pulso) ¿Qué sientes, Daniela?
DANIELA: Me duele la cintura.
ALEJANDRO: (Sus
instintos se encendieron) ¿Ya viene, no?
LAURA: Si, cuñado…
LAURA: Si, cuñado…
SERGIO: ¿Quién viene?
MICAELA: (Lo jala un poco hasta la puerta) ¡Victoria, menso! Llévate a Danita a dar un paseo, nosotros te avisamos.
MICAELA: (Lo jala un poco hasta la puerta) ¡Victoria, menso! Llévate a Danita a dar un paseo, nosotros te avisamos.
SERGIO: ¿Para qué me
voy a llevar a Danita?
MICAELA: Para que no escuche a su madre dando a luz, bobo… ¿No te parece que sería un poquito traumático?
MICAELA: Para que no escuche a su madre dando a luz, bobo… ¿No te parece que sería un poquito traumático?
Sergio se llevó a
Danita a casa de sus padres, los demás se quedaron: no había modo de llevar a
Daniela a un hospital. Alejo llamó al médico que la revisara cuando apareció y
entre él y Laura, se arreglarían para sacarlas a adelante a las dos, madre e
hija.
En la alcoba, estaban
el doctor, la enfermera y los padres, en pleno trabajo de parto.
LAURA: Quinti, vas
bien, hermosa, deja de pujar…
ALEJANDRO: ¡Eso, amor, vas bien, tranquila! (Dani le agarró la mano muy fuerte, pero Alejo no dijo ni mu)
ALEJANDRO: ¡Eso, amor, vas bien, tranquila! (Dani le agarró la mano muy fuerte, pero Alejo no dijo ni mu)
Victoria Vilatorres
Zavallalta nació con casi tres kilos, 52 centímetros y llorando como descocida.
Sin embargo, al igual que su hermana Daniela, apenas sintió el calor de su
mamá, se tranquilizó. Y no solamente ese era el parecido con Danita, de hecho,
era casi igual a ella, por lo tanto, muy parecida a su papá…
ALEJANDRO: (Acostado
junto a las dos, acariciaba la manito de Vicky, que lo miraba con los ojos bien
abiertos) Tiene tus ojos, amor…
DANIELA: Es muy
chiquita, Ale, muy chiquita…
ALEJANDRO: El médico
dijo que la niña está bien. Nació prácticamente igual que Danita.
DANIELA: Pero ella
nació en un hospital y estuvo en la incubadora.
ALEJANDRO: (La mira)
Mi vida, tranquila, ya improvisamos una y tu hermana se va a quedar con
nosotros para controlarla, ¿si? Ahora disfrutemos de nuestra hija, que por cómo
mira, quiere comer…
DANIELA: ¡Ya decía yo
que iba a salir así! Es una tragona como su papá y su hermana
ALEJANDRO: (Viendo la
cabeza de su niña más grande asomarse de la mano de Laura) Hablando de Roma
(Toma a Vicky) Mira quien llegó, Victoria, esa es Danita, la mejor hermana
mayor del mundo.
DANIELA: (Estirándole
los brazos a Dani) Ven, hija, ven con mamá.
Laura la dejó y salió.
La niña miraba a su hermanita con adoración. Se sentó al lado de su mamá y miró
a la pequeña en brazos de su papá…
ALEJANDRO: ¿Quieres
cargarla, hija?
DANIELA: (Haciéndole
un gesto negativo a su esposo, sin que Danita lo notara) ¿Alejo?
DANITA: Shi, papi
ALEJANDRO: (Le sonrió
a su mujer) Ven, hija, siéntate en mi regazo
DANIELA: (Comprendió
la idea de Alejo, aceptó tranquila y los ayudó como pudo, acababa de dar a luz)
DANITA: (Se sentó
encima de su padre y este le apoyó a su hermanita en las piernas, ayudándola a
sostenerla) Ditora mía (Le dio un beso a la bebé)
ALEJANDRO: Claro que
es tuya, Danita…
DANIELA: Eres su
hermana mayor, princesa, Ditora te ama
DANITA: Amo emanita
mosha, mami…
Unos cuantos días después, una semana desde la vuelta
de Daniela, más exactamente, las cosas personales en la familia marchaban de
lujo. Daniela y Vicky,
dormían tranquilamente y Alejandro, por su parte, intentaba lograr que Danita
hiciera lo mismo, pero la pequeña estaba tan enloquecida con su hermanita, que
parecía pelotita de ping pong en pleno partido. Ya de madrugada, cuando las
reservas de energía de la niña comenzaron a agotarse, Ale la alzó y le habló
suavemente, meciéndola de un lado a otro, mientras le decía cosas llenas de
amor y dulzura.
DANITA: (Entredormida) Papi…
ALEJANDRO: ¿Qué, mi amor?
DANITA: Nute Naniela…
ALEJANDRO: ¿Quieres que te cante?…
DANITA: Shi, papi, nute Naniela…
ALEJANDRO: (Sonríe y la de un beso en la frente, a
medida que le va cantando casi en susurros) ♪♪♪Ella decide
cuándo es de día, ella maneja el sol…
Anda pintando toda la casa con trozos de creyón. Rojo a los muros, verde
al oscuro sillón del comedor y un poquitito de azul celeste, aquí en mi
corazón. El amarillo tiñe los vidrios y ella no entiende bien cómo es que
pierde sus hojas verdes el paraíso aquel. Píntame un árbol que no envejezca,
pinta en mi habitación, un árbol verde con hojas frescas, pinta con tu creyón.
Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí. Un
mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de mí…
Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí. Un
mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de mí…
Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí. Un
mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de mí…
Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí. Un
mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de mí…♪♪♪ (Dani lo observaba y
escuchaba, tenía a la bebé en brazos)
DANITA: ♪♪♪ Pinta nentdo ne mí…♪♪♪
ALEJANDRO: (Sonriendo) ♪♪♪ Pinta nentdo ne mí…♪♪♪
DANIELA: (Acercándose, con Vicky, se acurrucó junto
a su esposo y su hija mayor) ♪♪♪ Pinta nentdo ne mí…♪♪♪
ALEJANDRO: (Besó a su esposa en la frente y la miró
sonriendo y tan plenamente feliz, que emocionaba) Dulce, dulce, Daniela… ♪♪♪ Pinta
nentdo ne mí…♪♪♪
Un ratito después, con las dos niñas dormidas, Ale y
Dani se quedaron platicando en el sillón…
ALEJANDRO: ¿Cómo te sientes, Cosita?
DANIELA: (Recostada en el regazo de Ale) Bien,
hermoso, cansada, pero no me cambio por ninguna…
ALEJANDRO: ¡Más te vale! Porque no podría andar con
ninguna otra…
DANIELA: ¡MÁS TE VALE A TI! (Se ríen)
ALEJANDRO: ¿Vamos a dormir, princesa?
DANIELA: Si, amor…
ALEJANDRO: (La carga) Esta es la vida que soñé,
¿sabes? (Iban hacia el cuarto) Una mujer adorada y maravillosa, hijas tan
hermosas como su mamá… Sólo nos falta la paz, pero esa no tarda nada en llegar…
DANIELA: (Le besa los labios, acallándolo
dulcemente) No pienses en eso ahora…
ALEJANDRO: Tienes razón (Otro besito) Te amo…
DANIELA: Y yo a ti, buenorro. A todo esto, Vicky es
igual a Danita y Danita es igual a ti.
ALEJANDRO: ¿Y eso a qué viene?
DANIELA: A que nuestras hijas son hermosas como el
padre…
ALEJANDRO: (Se ríe) Pero las dos tienen tus ojos, tu
mirada y nada es más bello que eso, Daniela Victoria…
DANIELA: ¿Cómo hago para no amarte, eh?
ALEJANDRO: Mmmmmm… ¡Ni idea! Y si supiera, ni loco
te diría…
Ambos rieron a bajo volumen y se acostaron.
Antes de meterse a la cama, Alejo buscó a Vicky, que estaba en su cuna y se
metió con ella a la cama. Sus dos Danielas ya estaban ahí, esperándolo. Unos
cuantos minutos después, la familia estaba completamente dormida…