sábado, 1 de junio de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio (100 Parte 2)

En el cuarto y después de tanto dolor, finalmente, los seis hermanos Zavallalta estaban reunidos y apapachando a las dos Danielas, que se dejaban sin poner ningún tipo de resistencia. Cuando Alejo entró a ofrecerles algo que tomar, cayó en brazos de su hija, que lo obligó a quedarse con ellos. Un poco después, Daniela, la madre, comenzó a sentirse mal.

ALEJANDRO: ¿Qué tienes, Dani? Estás pálida…
DIANA: (Le tenía agarrada la mano) Quinti, estás helada…
LAURA: (Haciéndose lugar, le toma el pulso) ¿Qué sientes, Daniela?
DANIELA: Me duele la cintura.
ALEJANDRO: (Sus instintos se encendieron) ¿Ya viene, no?
LAURA: Si, cuñado…
SERGIO: ¿Quién viene?
MICAELA: (Lo jala un poco hasta la puerta) ¡Victoria, menso! Llévate a Danita a dar un paseo, nosotros te avisamos.
SERGIO: ¿Para qué me voy a llevar a Danita?
MICAELA: Para que no escuche a su madre dando a luz, bobo… ¿No te parece que sería un poquito traumático?

Sergio se llevó a Danita a casa de sus padres, los demás se quedaron: no había modo de llevar a Daniela a un hospital. Alejo llamó al médico que la revisara cuando apareció y entre él y Laura, se arreglarían para sacarlas a adelante a las dos, madre e hija.

En la alcoba, estaban el doctor, la enfermera y los padres, en pleno trabajo de parto.

LAURA: Quinti, vas bien, hermosa, deja de pujar…
ALEJANDRO: ¡Eso, amor, vas bien, tranquila! (Dani le agarró la mano muy fuerte, pero Alejo no dijo ni mu)

Victoria Vilatorres Zavallalta nació con casi tres kilos, 52 centímetros y llorando como descocida. Sin embargo, al igual que su hermana Daniela, apenas sintió el calor de su mamá, se tranquilizó. Y no solamente ese era el parecido con Danita, de hecho, era casi igual a ella, por lo tanto, muy parecida a su papá…

ALEJANDRO: (Acostado junto a las dos, acariciaba la manito de Vicky, que lo miraba con los ojos bien abiertos) Tiene tus ojos, amor…
DANIELA: Es muy chiquita, Ale, muy chiquita…
ALEJANDRO: El médico dijo que la niña está bien. Nació prácticamente igual que Danita.
DANIELA: Pero ella nació en un hospital y estuvo en la incubadora.
ALEJANDRO: (La mira) Mi vida, tranquila, ya improvisamos una y tu hermana se va a quedar con nosotros para controlarla, ¿si? Ahora disfrutemos de nuestra hija, que por cómo mira, quiere comer…
DANIELA: ¡Ya decía yo que iba a salir así! Es una tragona como su papá y su hermana
ALEJANDRO: (Viendo la cabeza de su niña más grande asomarse de la mano de Laura) Hablando de Roma (Toma a Vicky) Mira quien llegó, Victoria, esa es Danita, la mejor hermana mayor del mundo.
DANIELA: (Estirándole los brazos a Dani) Ven, hija, ven con mamá.

Laura la dejó y salió. La niña miraba a su hermanita con adoración. Se sentó al lado de su mamá y miró a la pequeña en brazos de su papá…

ALEJANDRO: ¿Quieres cargarla, hija?
DANIELA: (Haciéndole un gesto negativo a su esposo, sin que Danita lo notara) ¿Alejo?
DANITA: Shi, papi
ALEJANDRO: (Le sonrió a su mujer) Ven, hija, siéntate en mi regazo
DANIELA: (Comprendió la idea de Alejo, aceptó tranquila y los ayudó como pudo, acababa de dar a luz)
DANITA: (Se sentó encima de su padre y este le apoyó a su hermanita en las piernas, ayudándola a sostenerla) Ditora mía (Le dio un beso a la bebé)
ALEJANDRO: Claro que es tuya, Danita…
DANIELA: Eres su hermana mayor, princesa, Ditora te ama
DANITA: Amo emanita mosha, mami…

Unos cuantos días después, una semana desde la vuelta de Daniela, más exactamente, las cosas personales en la familia marchaban de lujo. Daniela y Vicky, dormían tranquilamente y Alejandro, por su parte, intentaba lograr que Danita hiciera lo mismo, pero la pequeña estaba tan enloquecida con su hermanita, que parecía pelotita de ping pong en pleno partido. Ya de madrugada, cuando las reservas de energía de la niña comenzaron a agotarse, Ale la alzó y le habló suavemente, meciéndola de un lado a otro, mientras le decía cosas llenas de amor y dulzura.

DANITA: (Entredormida) Papi…
ALEJANDRO: ¿Qué, mi amor?
DANITA: Nute Naniela…
ALEJANDRO: ¿Quieres que te cante?…
DANITA: Shi, papi, nute Naniela…
ALEJANDRO: (Sonríe y la de un beso en la frente, a medida que le va cantando casi en susurros) ♪♪♪Ella decide cuándo es de día, ella maneja el sol…  Anda pintando toda la casa con trozos de creyón. Rojo a los muros, verde al oscuro sillón del comedor y un poquitito de azul celeste, aquí en mi corazón. El amarillo tiñe los vidrios y ella no entiende bien cómo es que pierde sus hojas verdes el paraíso aquel. Píntame un árbol que no envejezca, pinta en mi habitación, un árbol verde con hojas frescas, pinta con tu creyón.
Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí. Un mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de mí…
Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí. Un mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de mí…
Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí. Un mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de mí…
Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí. Un mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de mí…♪♪♪ (Dani lo observaba y escuchaba, tenía a la bebé en brazos)
DANITA: ♪♪♪ Pinta nentdo ne mí…♪♪♪
ALEJANDRO: (Sonriendo) ♪♪♪ Pinta nentdo ne mí…♪♪♪
DANIELA: (Acercándose, con Vicky, se acurrucó junto a su esposo y su hija mayor) ♪♪♪ Pinta nentdo ne mí…♪♪♪
ALEJANDRO: (Besó a su esposa en la frente y la miró sonriendo y tan plenamente feliz, que emocionaba) Dulce, dulce, Daniela… ♪♪♪ Pinta nentdo ne mí…♪♪♪

Un ratito después, con las dos niñas dormidas, Ale y Dani se quedaron platicando en el sillón…

ALEJANDRO: ¿Cómo te sientes, Cosita?
DANIELA: (Recostada en el regazo de Ale) Bien, hermoso, cansada, pero no me cambio por ninguna…
ALEJANDRO: ¡Más te vale! Porque no podría andar con ninguna otra…
DANIELA: ¡MÁS TE VALE A TI! (Se ríen)
ALEJANDRO: ¿Vamos a dormir, princesa?
DANIELA: Si, amor…
ALEJANDRO: (La carga) Esta es la vida que soñé, ¿sabes? (Iban hacia el cuarto) Una mujer adorada y maravillosa, hijas tan hermosas como su mamá… Sólo nos falta la paz, pero esa no tarda nada en llegar…
DANIELA: (Le besa los labios, acallándolo dulcemente) No pienses en eso ahora…
ALEJANDRO: Tienes razón (Otro besito) Te amo…
DANIELA: Y yo a ti, buenorro. A todo esto, Vicky es igual a Danita y Danita es igual a ti.
ALEJANDRO: ¿Y eso a qué viene?
DANIELA: A que nuestras hijas son hermosas como el padre…
ALEJANDRO: (Se ríe) Pero las dos tienen tus ojos, tu mirada y nada es más bello que eso, Daniela Victoria…
DANIELA: ¿Cómo hago para no amarte, eh?
ALEJANDRO: Mmmmmm… ¡Ni idea! Y si supiera, ni loco te diría…

Ambos rieron a bajo volumen y se acostaron. Antes de meterse a la cama, Alejo buscó a Vicky, que estaba en su cuna y se metió con ella a la cama. Sus dos Danielas ya estaban ahí, esperándolo. Unos cuantos minutos después, la familia estaba completamente dormida…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 100 (Parte 1)

Alejandro le sonreía a su esposa, quien no tenía idea qué era lo que el marido tenía escondido en su mano…

DANIELA: ¿Qué es eso, amor?
ALEJANDRO: Esto es algo tuyo, pero que te hace mía, hermosa... (Le guiña el ojo) Dame tu mano
DANIELA: (Lo hace y Ale le pone su lacillo y su alianza de bodas) Oh, Ale...
ALEJANDRO: (Besando la mano de Dani) Ahora si, amor, las cosas en su sitio: el lacillo y la alianza en tu mano, nuestras hijas con nosotros, nosotros juntos y tú, mujer de mi vida, en mis brazos...
DANIELA: Todo está en orden de nuevo...
ALEJANDRO: ¡Sólo una cosa más, Daniela Zavallalta de mí!
DANIELA: ¡Dime, Alejandro Vilatorres de mí!
ALEJANDRO: Bueno, a buen entendedor... (Le saca la lengua)
DANIELA: Ajá... (Le rodea el cuello con los brazos y le da un súper besazo)
ALEJANDRO: (La carga y la lleva al privado) ¿Te bañas conmigo, hermosa?
DANIELA: Por supuesto...

La pareja se bañó e hizo el amor tranquilamente, disfrutándose por completo. Luego, Daniela se acostó y Alejo buscó a Danita para que juntos, los cuatro, (Contando a Vicky en el vientre de su mamá) pasaran la noche durmiendo profundamente y felices, por primera vez en más de treinta días. Esa noche, finalmente, todos realmente descansaron…

A primera hora de la mañana, el timbre del departamento de Mariano, sonó reiteradamente. Alejandro se levantó a ver quién era y una enfermera se presentó intempestivamente…

ALEJANDRO: (Restregándose los ojos) ¿Laura?
DIANA: (Lo abraza y saluda con mucho afecto)  No, cuñado, soy Diana…
ALEJANDRO: (Se ríe) La habitación de la izquierda, está dormida con Danita…
DIANA: Gracias (Se va al cuarto) Dani, Quinti
DANIELA: No, ma, déjame dormir...
DIANA: ¡Qué ma, ni que nada, mensa! ¡Soy yo, boba, despiértate!!

En la sala, Alejandro aún intentaba espabilarse y de nuevo, golpearon.

ALEJANDRO: ¡Lo sabía! (Abre, era otra enfermera) ¿Tú si eres Laura?
MICAELA: No, menso, soy Mica... (Entra y lo saluda)
ALEJANDRO: La alcoba de la izquierda...
MICAELA: Gracias, bobo (Le da un beso en la mejilla y va al cuarto) Despierta, dormilona…
DANIELA: Déjame dormir, pa…
DIANA: Daniela Victoria, ¡TE DESPIERTAS!
DANITA: (Abriendo los ojos) ¡Tía Niana, tía Mica!
MICAELA: ¡Hola, amorcito!
DIANA: ¿Cómo sabe cuál es cuál?
DANIELA: (No despertaba, estaba agotada y era muy temprano) Ya dejen dormir...
DANITA: (Dándole besos a su mamá) ¡¡Mamiiiiii, adibaaaaaa!!

En la sala

ALEJANDRO: (Sentado en el sillón, esperando a la próxima quinti. Golpean, esta vez era un médico) ¿Sergio?
SERGIO: (Lo abraza fuerte) ¡Cuñado, qué maravilla! ¿Dónde está?
ALEJANDRO: En la puerta de la izquierda... ¿Asaltaron el hospital de Laura?
SERGIO: Algo de eso... (Se va al cuarto) Dani, despierta, princesa... (Dani se dio la vuelta dándole la espalda)
DANITA: Tíooooooooooooo (Se le tira encima a Sergio)
MICAELA: ¿No te piensas despertar, floja?
DANITA: (Colgándose de su tío) ¡¡PAPIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!
DANIELA: Ya, Batman, salte de mi cama...
ALEJANDRO: (Entra al cuarto) ¿Qué pasó, Daniela, por qué ese grito?
DANITA: Mami adiba no...
DIANA: (Se ríen) Tu mujer no se quiere despertar...
ALEJANDRO: (Se acomoda con Dani y le da besitos por el rostro) Amor, hermosa... Tus hermanos vinieron a verte, Cosita...
DANIELA: Mmmmm, quédate aquí, hermoso (Se abraza a su esposo)
DIANA: No vayan a hacerlo en frente nuestro, cochinos...
ALEJANDRO: (Le acaricia el rostro) Amor, Sergio, Mica y Diana están aquí.
DANITA: ¡¡Y NANITA Y DITORA Y PAPI!!¡¡ Mami, adibaaaaaa!!
DANIELA: (Va abriendo los ojos mientras le da un besote a Ale) ¿Dónde está mi princesa? Me falta su beso para despertar...
DANITA: (Besándola) ¡¡Meshitooooo, mamiiiiii!!!
SERGIO: ¡Vaya! ¿Puedes pelar a los NO VILATORRES?
DANIELA: (Se hace la remolona) Ahora quiero un beso de las quinti y de mi hermanito...
SERGIO: ¡Ven acá, niña! (La abraza) No me creo estar así contigo, Dani!
DIANA: ¡Yo quiero mi parte!
MICAELA: ¡Y YO!
ALEJANDRO: Hija, vamos a recibir a las tías Alex y Laura que en cualquier momento llegan...
DANITA: ¡¡Shiiiiii!! (Salta de la cama) ¡Amos, Lejo, jajajajaja! (Sale corriendo)
DANIELA: (Abrazada a sus hermanos) Me hicieron mucha falta, ¡¡los amo!!
DIANA: (Llorando) ¿Cómo estás, Dani?
MICAELA: No chilles que me harás chillar a mí, mensa
ALEJANDRO: (Llegando a la sala) Te dije que no me gusta que me digas Alejo, Daniela, dime papá o papi...
DANITA: ¿One ta Tito, papi Lejo?
ALEJANDRO: ¡Papi solo!
DANITA: ¡¡PAPI TOLITO! Jajajaja
DANIELA: (En la recámara) ¿Por qué no vas a llorar, Quinti? Llora con nosotros (Los abraza fuerte)
ALEJANDRO: (En la sala) ¿¿Papi solito?? ¿Puedes ser más hija de tu mamá, Danita? (Golpean, era Alex, también de enfermera)
DANITA: ¡Tía Alessssssss! (Se le cuelga del cuello)
ALEJANDRO: ¿Cómo sabe que eres Alex?
ALEX: ¡Ni idea! (Besando y mimando a su sobrina)
LAURA: (Llegando) ¿Estamos todos?
DANITA: ¡¡Tía Laudaaaaaaaaa!!
ALEJANDRO: ¡Esta niña, jajaja! Si, cuñada, están allí (Indica el cuarto)
DANITA: Nanita sed muy lisdta...
LAURA: ¡Muy inteligente, Danita, eres la más inteligente del mundo! ¿Vamos con tu mamita?
DANITA: Shiiii (Se va de la mano de su tía)
ALEX: (Mira a Alejandro) ¡Eres un idiota! (Le da un coscorrón)
ALEJANDRO: ¡¡AYYY!!! ¿Por qué?
ALEX: Por callarte las cosas...
ALEJANDRO: No quería echarle más leña al fuego, Alex. Todo estaba muy mal
ALEX: ¿Y si te pasaba algo? Se iba a poner peor, menso...
ALEJANDRO: El médico me dijo que con las pastillas iba a estar bien. ¡No era necesario que ustedes se sintieran peor!
ALEX: Contigo no se puede, menso
ALEJANDRO: Si no supiera que me quieres mucho, cuñada, esos "menso", me ofenderían...
ALEX: Jajajajajaja ¿Tú, ofenderte? Eso nunca pasa, jajajajajajaja
ALEJANDRO: Jajaja... (Se abrazan con mucho sentimiento) Ve con tus hermanos y disfrútense...

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 99

Alejo no quería hablar, pero su esposa insistía en saber

DANIELA: Para intentar comprenderte...
ALEJANDRO: No hay nada que comprender, amor, dejemos las cosas así
DANIELA: Si, hay muchas cosas que comprender, aunque no quieras. Tú ya sabes cómo lo pasé yo, ahora quiero saber cómo lo viviste tú...
ALEJANDRO: (Deja la taza de café a un lado y se pone de pie) No se qué es lo que quieres saber. Ya te dije que no lo soporté, ¿no es suficiente?
DANIELA: (Se pone de pie también) No, para mí no es suficiente. Para otro puede que sí, pero para mí, NO LO ES...
ALEJANDRO: (Hablaban en voz baja porque Danita dormía) ¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Qué buscas con la preguntadera?
DANIELA: Comprenderte, poder ponerme en tu lugar, entender. Se que fue duro, pero quiero escucharlo de ti...
ALEJANDRO: Fue un infierno, Dani, ¿contenta? Estabas muerta, tuve que despedirme de ti, meterte en una caja y enterrarte tres metros bajo tierra... (Se echó a llorar) Después, todos esperaban que fuera fuerte, que me repusiera, que saliera adelante por Danita y no pude, fui débil... Todo dejó de tener sentido y cada mañana, le suplicaba a Dios que me dejara ser un buen padre, pero en las noches, cuando me tenía que dormir, sólo deseaba morirme... Fui un débil y un cobarde, porque no quería vivir sin ti...
DANIELA: (Toma el rostro de Ale entre sus manos) No fuiste débil, sino humano y a pesar de lo que piensas, fuiste más fuerte de lo que crees: tiraste hacia delante por Danita, devastado y desolado, pero para ti siempre estaba tu hija y eso aunque sea normal, es admirable...
ALEJANDRO: No lo siento así... (La tocaba, seguía con miedo) Te soñé todo el tiempo así, en mis brazos... Estaba enojado conmigo mismo por haberte dejado sola, después por haberte buscado, por buscarte, por haber andado contigo...
DANIELA: ¿Te arrepentiste de haberme enamorado?
ALEJANDRO: De todo. Pensaba que si no me hubiera acercado a ti, si me hubiera tragado este amor, tú ibas a estar viva...
DANIELA: Yo hubiera preferido estar muerta, a no conocerte, ¿cómo puedes dudar de eso?
ALEJANDRO: No lo entiendes, Dani, ¡estabas muerta, por mi culpa! Yo te dejé sola y después, cuando te volví a ver... (Se angustia más)
DANIELA: No fue tu culpa, Alejandro, si no hubiera sido ese día, hubiera sido otro, no te eches la culpa de algo de lo que no la tienes...
ALEJANDRO: Si que la tengo, ¡claro que la tengo! ¿A quién quiere esa loca? A mí, ¿no? ¿Por qué empezó todo? Porque la rechacé... Todo esto es mi responsabilidad, mi culpa
DANIELA: Tú no tienes la culpa que la desquiciada de Andrea, se haya obsesionado contigo. Tú no lo provocaste, así que no me vengas con esas...
ALEJANDRO: Está bien, como quieras, pero tú quisiste saber qué sentí y fue eso, Daniela, que estabas muerta por mi culpa... No me recrimines, porque no lo podrías entender nunca...
DANIELA: Se que no lo voy a saber nunca, pero tampoco dudaría que lo hermoso que vivimos, era una bendición, no una desgracia...
ALEJANDRO: Yo no dudo de lo que eres para mí…
DANIELA: ¿Entonces?
ALEJANDRO: Sentí que era mi culpa
DANIELA: Pues que se te quite esa absurda idea de la cabeza...
ALEJANDRO: (Le toma las manos) Dani, sigues sin comprender. Yo se que fuiste, eres y serás una bendición en mi vida, lo mejor que pudo pasarme y amarte es el regalo más maravilloso que Dios me ha dado. Lo que digo es que para ti, lo mejor hubiera sido no amarme nunca...
DANIELA: El que no comprende eres tú, prefiero mil veces pasar por lo que hemos pasado, que no haberte conocido nunca...
ALEJANDRO: Ay, Cosita mía, si pudieras ver lo que siento. (La abraza) Estás conmigo, aquí, en mis brazos y sigue pareciéndome un sueño. No quiero despertarme, volver a abrir los ojos para darme cuenta que te pierdo una vez más.
DANIELA: No me vas a perder... (Le da un pellizco en las pompas)
ALEJANDRO: (Se ríe) ¿Qué haces, Dani?
DANIELA: Comprobarte que no estás soñando (Le da otro pellizco)
ALEJANDRO: ¡Ayyy! ¡Oye, eso duele!
DANIELA: Eso quiere decir que esto, no es un sueño (Lo besa y se va a la cocina)
ALEJANDRO: (Va tras ella) ¿No podías besarme para demostrarme eso? (Le acaricia el cuello y la espalda, abrazándola después) ¿Cómo te sientes?
DANIELA: Un poco cansada, pero bien (Gira la cabeza y le da un beso) ¿Quieres agua?
ALEJANDRO: No, gracias... El café se debe haber enfriado... Amor, ¿me juras que no te hicieron nada más?
DANIELA: Yo no juro y lo sabes... Y no, no me hicieron nada...
ALEJANDRO: Bueno, se que no juras y si me miras a los ojos y me dices que no te lastimaron, te voy a creer.
DANIELA: (Lo mira a los ojos) No me hicieron nada, ¿me crees?
ALEJANDRO: Si, tus ojos no pueden mentirme, hermosa... ¿Ya tomaste el agua?
DANIELA: Si...
ALEJANDRO: ¿Sigues cansada?
DANIELA: Un poco, ¿por?
ALEJANDRO: Por curioso, jajaja... ¡Para consentirte, amor! ¿Para qué más? Quiero darte todo el amor y tratarte con toda la dulzura que te negaron durante un mes y que me guardé para ti todo ese tiempo.
DANIELA: Pues no está mal la idea (Se acerca) Apapáchame, Alejerico (Besito)
ALEJANDRO: ¡Alejerico! Mmmm... Te amo tanto, buenorra... (Se besan) ¿Sabes qué es lo que más deseo?
DANIELA: ¿Qué?
ALEJANDRO: Ahora que estás aquí, lo que más deseo es dormir contigo
DANIELA: Pues me encanta cumplir tus deseos a medias...
ALEJANDRO: ¿A medias?
DANIELA: Sí, porque quiero que durmamos los cuatro juntos
ALEJANDRO: Me fascina esa idea... Por cierto, ¿te das cuenta de cómo habla Daniela? ¡Es un loro con bucles!
DANIELA: No sé a quién me hace recordar...
ALEJANDRO: A tu mamá, ¡SEGURO QUE A ELLA!
DANIELA: Jajajajajajajaja, si te escucha, te jala de la oreja, jajajajaja… Pero no estaba pensando en ella, precisamente
ALEJANDRO: ¿No? (Abrazo y besote) ¿En quién pensabas?
DANIELA: En ti, amorcito (Le sonríe)
ALEJANDRO: ¿En mí? Yo no tengo bucles, Daniela... (Hace puchero)
DANIELA: Pero si tienes una lengua muy larga, jajajajajaajaja... En los bucles se parece a mí; en lo loro, a su papá hermoso…
ALEJANDRO: ¿Lengua larga? (Otro pucherazo)
DANIELA: Si, mi amor, eres un parlanchín (Le da un besote) ¡Y me encanta! (Otro besote)
ALEJANDRO: ¿Sabes que mi lengua puede hacer mucho más que hablar?
DANIELA: Si, lo se, jajajajajaja
ALEJANDRO: (Pone carita de decepción) Ahhhh...
DANIELA: ¿A qué viene esa cara?
ALEJANDRO: (Sonriendo) Nadaaaaaaaaaaaaaa...
DANIELA: ¿Vamos a dormir con nuestras princesas?
ALEJANDRO: Ve, en un momento las alcanzo...
DANIELA: ¿Qué vas a hacer?
ALEJANDRO: (Respira profundo y le sonríe) Pensar en ti, en mi lengua y lo lindo que sería mezclarlas...
DANIELA: ¿Te vas a duchar?
ALEJANDRO: Sip, con todo lo que pasó hoy, no lo he hecho... (Recuerda algo) ¡Espérame un momento!

Alejo se va y regresa un minuto después con algo en su mano…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 98

Las demás quinti con sus parejas, Sergio, Solange, Arianis, su esposo Dalmiro, Valentina y Sebastián, escuchaban la noticia atónitos, shockeados, pero completamente felices. Se abrazaban y querían salir corriendo a buscar a Dani, apapacharla, verla, mimarla y abrazarla hasta que los brazos se les cansaran. Dante y Alex, les explicaban lo que el comisario les había dicho.

DIANA: Lo entendemos, pero todos queremos verla, ¿qué hacemos?
FEDERICO: Ser pacientes, amor. Lo importante es saber que Dani está viva y bien, junto a su esposo y a su hija.
BRUNO: Si, niñas, lo demás puede esperar. Piensen que por ansiedad, pueden exponerla a que algo malo vuelva a sucederle.
ARIANIS: Ellos tienen razón, Quintis. Ahora hay que pensar en lo que más le conviene a su hermana.
LAURA: Lo sabemos, pero necesitamos verla, estar con ella, ¡ES NUESTRA HERMANA!
ALEX: Y no es por echar leña al fuego, tía, pero Dani quiere vernos a todos sus hermanos, nos necesita con ella.
SERGIO: ¿Cómo le hacemos para poder ir todos, sin arriesgarla?
VALENTINA: Se me ocurre que, de a una a la vez, todas vayan con Dante, como si fueran Alex. Igual, antes de eso, creo que lo indicado es hablar con Elizalde.
SEBASTIÁN: No es mala idea, amor. Si la loca esa está siguiéndolos y ya vio a Alex y Dante entrar y salir del departamento, no le va a extrañar verlos allí de nuevo.
MICAELA: ¿No estaremos paranoicos?
LAURA: Prefiero vivir paranoica a poner en peligro a Dani, Mica, ¡ni hablar!
MICAELA: ¡Eso es obvio!
DIEGO: A ver, niños, me van a disculpar, pero dudo que si esa mujer está vigilando algo, lo esté haciendo con esta casa. Y si ese fuera el caso, hay una manera que todos puedan salir sin ser vistos y otra manera que todos puedan entrar a donde está Dani sin que los reconozcan. Incluyendo a Sergio.
SOLANGE: ¿Cómo Diego?
DIEGO: Suponiendo que Andrea esté vigilando esta casa, le ponemos un señuelo: Alex y Dante salen, caminan no se, media cuadra y “tienen una discusión” que dure lo suficiente como para que los demás salgan por el paredón que está al costado de la casa, el que da a lo de Malvino. Ahí, Alex y Dante caminan para otro lado y cuando salen de la vista de la loca, ustedes, camufladas, salen de lo del vecino. Se vuelven a camuflar para ir al departamento de Mariano y ya, ¡asunto resuelto! Vuelvo a decir, eso si la loca estuviera vigilando la casa.
ALEX: Cuñado, ¡ES UNA IDEA BRILLANTE!
DIANA: ¡Perfecta!
MICAELA: ¡Ideal!
LAURA: ¡Exacta! Y se precisamente de qué nos vamos a camuflar…
SERGIO: ¿De qué? Recuerda que también debo disfrazarme yo…
LAURA: ¡Ya lo se!
ALEX: Bueno, organicemos todo y hagámoslo de manera de poder estar todos juntos mañana por la tarde.
SERGIO: ¿Mañana? ¿Por qué tanto?
ALEX: Porque ella necesita estar con su marido y su hija, Sergio. Las cosas han sido duras para todos, pero más para ellos. (Mira a Dante, nadie sabía, ni siquiera él) Déjenme que llamo a Maru y Sandy para contarles y después, hay algo que ustedes ignoran y necesitan saber…
DANTE: (La mira extrañado) ¿Algo de qué, bonita?
ALEX: Es sobre Alejandro, él no está bien y lo mantuvo en silencio para no ponernos peor a nosotros, ¿se la creen?
DANTE: No te entiendo.
ALEX: Mi mamá me dijo hace un rato que Ale no está bien de salud. ¡Por favor! Déjenme hablar con Maru y Sandra, Dani me lo pidió especialmente y luego les explico…

Daymar y Rebeko pretendían irse y dejar a la familia a solas, pero Dani les rogó que se quedaran a cenar con ellos. Obviamente, el matrimonio accedió y se sentaron a comer con ánimos por primera vez en semanas enteras, y también, por primera vez, comieron con  sonrisas y buen humor, alegres, relajados y tranquilos.

Después de la comida, los padres de la quinti se despidieron de la otra pareja y de su nieta, que ya estaba dormidísima, gracias a que sus tíos, además de ropa, le habían traído su almohada preferida, es decir, la que Daniela usaba. Al verse a solas con su esposo, Dani quiso hablar de lo que supo a través de su madre. Alejo se dio un baño, fue a ver a Danita que dormía a sus anchas, con Tito entre sus brazos y, luego, fue a la sala, donde su mujer lo esperaba, con una taza de café, como siempre lo hacía.

ALEJANDRO: (Cogiendo la taza y besando a su buenorra) ¡No sabía cuánto extrañaba esto, hasta que te vi con la taza en la mano! Gracias, hermosa…

Dani lo miró y se sintió incapaz de comprender la magnitud de lo que ese hombre había vivido. Podía suponer, imaginar o proyectar, quizás, el padecimiento de su marido, pero sentirlo en carne propia le era imposible. Alejo se sentó en el piso, recargándose en el sofá, como lo hacía en su propia casa y se acomodó de forma en que ella pudiera acompañarlo, como siempre lo hacía, también, en el hogar que ambos habían construido.

ALEJANDRO: ¿Viste cómo se durmió tu hija? Con tu almohada como mini colchón, jajaja...
DANIELA: Si, jajajajaja, pero tengo algo que me inquieta, amor...
ALEJANDRO: ¿Qué será, Cosita? (Le abre los brazos)
DANIELA: (Se acurruca en los brazos de su esposo) Tu salud, ya me dijeron lo
que te pasó…
ALEJANDRO: Quise decírtelo antes, pero no pude. Tengo lo mismo que mi papá, es hereditario. Nunca me lo habían detectado. Le hicimos los estudios a Danita y ella no lo heredó de mí. No es grave, soy joven, sano, saldré adelante de eso, Dani, mucho más si estás conmigo
DANIELA: Siempre voy a estar contigo, ¡pero me preocupa!
ALEJANDRO: No te preocupes. A ver, tengo una malformación congénita. En mi padre se agrava porque ya ves la vida del demonio que lleva, no hace ejercicio, come lo que sea, en fin y si a eso le sumas la edad, el resultado es el que ya conocemos. Mi caso es distinto, amor. Además, en seis meses, sino pasa nada en
medio, me harán una cirugía y podré llevar una vida completamente normal
DANIELA: (Lo miraba con angustia) ¿De verdad?
ALEJANDRO: Te lo juro por ti, por nuestras princesas y por nuestro amor... ¿Eso alcanza? Amor, cuando desapareciste, siempre tuve esperanzas que me llamaran, pidieran el dinero y ya. No estaba listo para que me dijeran lo otro, sencillamente, no lo soporté.
DANIELA: Lo puedo imaginar, pero ya estoy aquí, estamos juntos y eso es lo que importa (Beso)
ALEJANDRO: Si, Dani, eso mismo...
DANIELA: Quiero que me cuentes todo lo que pasó
ALEJANDRO: ¿A qué te refieres?
DANIELA: A todo lo que pasaste desde que desaparecí
ALEJANDRO: ¿Para qué, Daniela?


Alejo no quería revivir su dolor, su desesperación ni su tremendo pesar. Lo que él necesitaba era creerse que su mujer estaba su lado, porque aunque no lo decía, aunque su cuerpo se lo gritaba al sentir a Dani entre sus brazos, aún incluso ya habiendo hecho el amor, el señor Vilatorres no encontraba modo de salir de su miedo, miedo a que todo fuera un sueño y que, al despertar del mismo, su amada esposa no estuviera a su lado. Le daba pánico pensar que esta felicidad de estar juntos de nuevo, fuera sólo su deseo y no la realidad… Él había enterrado a su mujer, no podía dejar de llorarla y ahora, ella estaba ahí, con él. No, era demasiado bello y maravilloso para ser real y la idea de volver a perderla, era algo que Alejandro no podía, ni podría soportar, ¿por qué Daniela no lo comprendía?

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 97

En la calle, Alejandro estaba que echaba humo por los oídos, encima era consciente de lo mal que había reaccionado, pero todo lo superaba.

ALEJANDRO: (Viendo llegar a su amigo) ¡Nada, no me digas nada, ya se que hice mal!
DANTE: (Lo abraza) Te entiendo, cabezón…
ALEJANDRO: ¡Tengo que encontrarla y matarla con mis propias manos!
DANTE: No seas burro, ¿quieres?
ALEJANDRO: ¡Es un decir, Triple D!
DANTE: ¡Una expresión de deseo, va, lo entiendo, pero modérate! No por mí, ni por los otros, sino por tu mujer…
ALEJANDRO: (Afirma con su cabeza) ¡Entremos!

En la sala del departamento…

ALEX: (Agarrando aún la mano de Dani) ¡Ya se le va a pasar, Quinti!
ELIZALDE: (Ve que Daniela está angustiada) Tómese un momento, señora, no se preocupe…
DANIELA: Por eso no quería decirlo. Ale se siente culpable de lo que pasó y esto no lo ayuda.
DAYMAR: Tu marido ya va a entender que no tiene culpa alguna, dale tiempo.
DANIELA: Ya lo se, mamá, sólo me duele verlo así y por mi culpa.
ELIZALDE: Señora de Vilatorres, no. Nada de esto es su culpa, ni su responsabilidad, así como no lo es de su marido. Aquí la única culpable y responsable es Andrea Ina, nadie más.
DAYMAR: ¡Maldita desquiciada!
ALEX: ¡La colgaría de las orejas y la cortarían en pedacitos bien chiquitos! ¡Cosa que sufra horrores!
ELIZALDE: El malestar de todos es lógico, pero no se arriesguen a hacer justicia por su propia mano, eso nunca termina bien, créanme, se de lo que hablo.
ALEJANDRO: (Entrando con Dante, se acerca a Dani y la abraza) Perdón, Cosita, no debí ponerme así, pero de pensar lo que viviste, me pongo como el demonio…
DANIELA: (Devolviendo el abrazo) No te preocupes, amor, es normal que reacciones así…
ELIZALDE: Lo mejor va a ser que hablemos a solas, señora.
DAYMAR: Pienso lo mismo.
DANIELA: Ale, por favor, quédate conmigo
ALEJANDRO: Claro que si.
DANTE: Nosotros, mientras tanto, deberíamos hablar con el resto de tus hermanos, Dani
ALEX: Si, tienen que saberlo
ELIZALDE: Se que es difícil, pero por lo pronto, que no vengan, al menos no todos al mismo tiempo. (Alex y Dante, asienten, saludan a todos y se van)
DAYMAR: Yo voy con Rebeko y la niña. (Besa a su hija en la frente y va al cuarto)
ALEJANDRO: (Se sienta con su esposa y la abraza) Prometo comportarme.
ELIZALDE: Bien, sigamos. Dice que un auto las esperaba, ¿Andrea tenía un cómplice?
DANIELA: Un “empleado”, más bien. Se llama Félix y por lo que pude entender, era un indigente, un vago.
ELIZALDE: ¿Alguna seña particular?
DANIELA: Un tatuaje en la mano. De una rosa enredada con una serpiente. Mano izquierda, de la parte de arriba.
ELIZALDE: ¿Cómo se comportaban con usted? ¿La maltrataron?
DANIELA: No. Ella sólo entraba a donde estaba yo para mostrarme fotografías de mi familia y él, era el encargado de alimentarme y cuando estaba sobrio, me daba algo de charla, me preguntaba si el bebé estaba bien, si necesitaba algo que pudiera darme, de hecho, me alimentaba más de lo que la loca le ordenaba. Félix no es malo, sólo está perdido en sus vicios. La verdad es que fue, podríamos decir, amable y atento, dentro de lo que cabe.
ELIZALDE: ¿Qué clase de fotografías le mostraba Andrea?
DANIELA: Mayormente eran de Alejo. En todas se lo veía mal, llorando. Hubo algunas de mi hija, otras de mis padres y hermanos, en fin. Quería torturarme mostrándome lo mal que todos la estaban pasando.
ELIZALDE: ¿Usted supo durante su cautiverio que su familia la creía muerta?
DANIELA: No. Me lo dijo una anciana que me ayudó. Cuando me escapé llegué hasta su cabaña. Ella me abrió, me reconoció y me contó lo que había pasado. Bueno, lo que ella sabía, lo que salió en las noticias.
ELIZALDE: ¿Algo que crea que pueda ayudarnos?
DANIELA: (Lo piensa) Andrea cambió su aspecto (Le describe el nuevo look de la loca) Y no se si los ayude, pero en varias ocasiones la escuché hablar del muertito. No se a quién se refería, pero por lo que entendí, alguien la ayudó a escapar del psiquiátrico y la loca lo mató.
ELIZALDE: Uno de los enfermeros de allí está desaparecido… (Se da cuenta de algo) Y la esposa de ese hombre también… ¡Es ella!
DANIELA: ¿Qué?
ALEJANDRO: ¿Quién es quién?
ELIZALDE: La esposa del enfermero desaparecido, se esfumó. Nadie sabe dónde está y ambos están fuera del radar desde el mismo día de la fuga de Andrea. (Ve que ellos no comprenden) Esa mujer estaba embarazada y si no recuerdo mal, tenía el mismo tiempo de gestación que usted, señora…
ALEJANDRO: ¿Está queriendo decir que la mujer que creímos que era Dani?
ELIZALDE: Habrá que hacer un ADN, pero puedo apostar que si.
DANIELA: ¡Pobre gente, Dios!
ALEJANDRO: ¿Piensa que el enfermero sea cómplice de la desquiciada?
ELIZALDE: Aún quiero creer que un hombre sería incapaz de atentar contra su esposa embarazada, pero después de tantos años de profesión, tengo que dudar de todo y de todos.
DANIELA: A ver, si estamos hablando de la misma persona, Andrea lo mató al hombre, mató a los dos.
ALEJANDRO: Quizás lo utilizó hasta que ya no le servía, amor. ¡Esa mujer está demasiado perturbada como para comprender lo que hay en su cabeza!
ELIZALDE: De todos modos, todo esto nos ayudará a resolver ese misterio, por lo menos. ¿Algo más, señora?
DANIELA: No, no recuerdo nada más, lo siento.
ELIZALDE: No se preocupe, sólo una pregunta y la dejo descansar. ¿Tiene idea de dónde la tenían? ¿Cree que pueda guiarnos para encontrar el lugar?
DANIELA: Si, se perfectamente cómo llegar.
ELIZALDE: Le voy a pedir que me haga un mapa, ¿puede ser? Lo más detallado posible.
DANIELA: No creo que le haga falta un mapa, el camino es casi directo. Yo me desvié para que no pudieran encontrarme si se daban cuenta que me había escapado. Es por la ruta nueva a Metepec, en el kilómetro 200 más o menos. Un depósito abandonado de chatarra. Está a un lado del camino, bien a la vista.
ELIZALDE: ¡No puede ser!
DANIELA: ¿Qué cosa?
ELIZALDE: El cuerpo de la mujer que creímos que era usted, fue hallado unos 50 kilómetros antes, en esa misma carretera.
DANIELA: (Hace memoria) ¿En una vieja tienda de abarrotes o algo así?
ELIZALDE: Una gasolinera. Lleva como quince años sin que nadie la trabaje, estaba completamente venida abajo, de hecho, ni surtidores había.
DANIELA: Me doy cuenta, recuerdo haber pasado por allí.
ELIZALDE: Ya mismo salgo para allá y dejaré guardia constantemente.
ALEJANDRO: Debe cuidar a mis cuñadas, comisario. Recuerde que son las cinco idénticas.
ELIZALDE: ¿Alguna de sus hermanas está embarazada de ocho meses?
DANIELA: (Sonríe) Ocho meses y medio y no, ninguna está embarazada, creo yo. Pasa que mi esposo es protector por naturaleza.
ALEJANDRO: De todas maneras, cuide a todos. Esa tipa no tiene límites y con tal de salirse con la suya, va a hacer lo que sea.
ELIZALDE: No se preocupen, como ya dije, este caso es personal. Les prometo que daremos con Andrea y que va a pagar por todo lo que ha hecho. (Se pone de pie) Me retiro. Señora, por favor, cualquier cosa que recuerde, por mínimo que sea, hágamelo saber y, de nuevo, me alegro sinceramente de verla con vida.
DANIELA: Gracias, comisario.
ALEJANDRO: Lo acompaño.

Elizalde salió junto a Ale y Daniela se quedó pensando en la mujer que habían asesinado para hacerla pasar por ella. Instintivamente, se acarició el vientre.

DANIELA: Dos semanas, hijita, sólo dos semanas para tenerte en mi brazos…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 96

Alex y Dante, llegaron a casa de Mariano. Después de dejar a Daymar y Rebeko, habían ido a buscar las cosas que Dani les pidiera unas horas antes y también trajeron un encargo de Alejo. Junto con ellos, llegó el comisario Elizalde.

ALEJANDRO: (Haciéndolos pasar) Adelante, por favor. Acomódense.
ALEX: ¿Dónde está Dani, cuñado?
ALEJANDRO: En el cuarto, con tu mamá.
ALEX: Voy a verlas, con permiso (Se retira)
REBEKO: Comisario, ¿le ofrezco algún refrigerio?
ELIZALDE: Le agradezco, un café si puede ser.
DANTE: Yo me ocupo (Va a la cocina y busca las cosas)
ELIZALDE: Su amigo me dijo lo que sucedía, pero a grandes rasgos. ¿Ella está aquí?
ALEJANDRO: Si, Elizalde, gracias a  Dios.
ELIZALDE: No puedo dejar de pensar en quién habrá sido la pobre mujer que encontramos.
REBEKO: En eso pensaba. Una vez que vi a mi princesa sana y salva, no pude quitar de mi mente esa pregunta y pienso en la familia de esa pobre mujer…
ELIZALDE: (Asiente) Todo es una locura. Señor Vilatorres, ¿cree que su esposa pueda declarar?
ALEJANDRO: Eso tiene que preguntárselo a ella, Daniela se manda sola, comisario. Lo único que le voy a exigir es seguridad y protección para ella y para toda nuestra familia. Andrea Ina es un peligro para todos.
ELIZALDE: De eso, no dude. Este caso se ha vuelto mi prioridad y meter a esa señorita Ina tras las rejas, ya es algo personal.
DANTE: (Volviendo) Los cafés ya van a estar. (Se sienta) ¿Piensa que la tipa esa quiera volver a atacar, comisario?
ELIZALDE: Cuando Alejandro me dijo que sospechaba de ella, mandé a un psicólogo de la policía para que analizara el perfil y, lamento decirles que si, esa mujer no va a detenerse hasta lograr su objetivo.
DANTE: ¿Entonces?
ELIZALDE: Veremos qué hacer, pero es imperativo que la señora Daniela declare, necesitamos saber qué sucedió con la mayor exactitud posible.
REBEKO: ¿Hacerle revivir ese infierno es necesario?
ELIZALDE: Me temo que si. Les explico: en general, un secuestro obedece a una de dos opciones. La primera, es la extorsión. Se pide un rescate, este se paga, la persona capturada es devuelta, por decirlo de algún modo y punto final. La segunda opción, es que el secuestro sea para asesinar a la víctima del mismo. ¿Motivos? Puede haber miles, cada caso es único, pero no es el de su hija, señor Zavallalta. La captora la retuvo durante un mes y así como asesinó a la otra mujer embarazada, pudo hacerlo con Daniela.
ALEJANDRO: Nosotros creemos que puede haber querido esperar a que naciera mi hija.
ELIZALDE: Lo mismo creo yo. No se con qué fines, pero no encuentro otro objeto de semejante puesta en escena. Con la familia creyendo a la señora muerta, se veía en libertad de hacer con la criatura lo que le viniera en gana. Francamente, me supera la frialdad de los actos de la señorita Ina. Otra cosa, después de la llamada de Dante, intenté contactar a Pancracio. Resulta ser que el señor salió del país y justo el día anterior a la fuga de su hija del hospital psiquiátrico.
ALEJANDRO: ¿Cree que la esté ayudando desde el exterior? Pero, ¿cómo?
ELIZALDE: Mandándole dinero, suponemos. De otro modo, no se explica que Andrea tenga medios como para sobrevivir un mes, ella no tiene nada, sus cuentas están vacías, en rojo o fueron cerradas cuando fue detenida.
DANTE: ¿Y a dónde le envía el dinero?
ELIZALDE: No hay ningún registro a nombre de ninguno de los dos. Creemos que los hacen bajo otras identidades o hay un tercer cómplice. El envío de dinero puede hacerse de muchas maneras. Hasta por correo a una dirección cualquiera. Muchas entregas de pequeñas cantidades. Eso es común, a nadie le llama la atención que, por ejemplo, un abuelo que vive en Europa, supongamos, le mande de “regalo” unos cuantos euros a un nieto y eso tampoco es un delito.
DANTE: Pero alguien tiene que recibirlo.
ALEJANDRO: No necesariamente, pueden enviarlo a una casilla de correo. Quien sea que tenga la llave, puede acceder sin necesidad de identificarse. Es obvio que esta gente lleva meses planeando esto, no dejaron ningún detalle al azar.
ELIZALDE: Lo bueno es que su esposa pudo escapar. Tranquilos, daremos con ella antes que haga daño de nuevo…

Félix despertó con un terrible dolor de cabeza. Se puso de pie y fue al baño a refrescarse. Volvió y preparó algo para comer. Cuando entró al cuarto y no vio a Daniela, ni siquiera se molestó en saber qué demonios pasaba, sólo se limitó a juntar sus pocas pertenencias y en salir de ahí a como diera lugar y cuanto antes: sabía que en cuanto su jefa se enterara, él, sería hombre muerto. Caminó varias horas por la carretera y cada vez que se daba cuenta que se acercaba algún carro, se escondía.
Bien entrada la noche, llegó a un refugio para indigentes, donde lo recibieron con amabilidad. Se bañó y afeitó, se cambió de ropa y por esa noche, decidió dormir allí. Al día siguiente, sin la cruda y sobrio, pensaría qué hacer para salvar su pellejo.

Andrea llegó a la guarida y al no ver a nadie, enfureció por completo. Supuso que Félix se había llevado a Daniela para sacar provecho de la situación o que ella habría huido y el pordiosero detrás de la cautiva. Pensó un largo rato y fue hasta el desvencijado coche. Tomó la vieja carretera, alternativa a la que usaba normalmente y llegó hasta el edificio de Alejo. Estacionó en frente y allí se quedó esperando verlo: si Daniela se había escapado, ese sería el primer lugar a dónde iría y si Félix la tenía, iba a pedir rescate, así que siguiendo los pasos de Alejandro, daría con la panzona. No podría ya hacer lo que tenía en mente, se tendría que conformar con matarlo y nada más…

Alex y Dani, seguían enterándose del estado de salud de Alejo, cuando Rebeko irrumpió en el cuarto.

REBEKO: Perdón que las interrumpa, pero el comisario Elizalde quiere saber si puede hablar contigo, hija. Dice que si no te sientes bien, puede esperarte un poco.
DANIELA: No, papá, quiero que agarren a esa loca y poder vivir en paz de una vez. Dile que voy en un segundo.
REBEKO: Bien, princesa. Por Danita no te preocupes que yo me quedo con ella y Tito jugando en la recámara.
DANIELA: Gracias, pa… (Rebeko se retira)
DAYMAR: ¿Quieres que estemos contigo cuando hables con Elizalde, Dani?
DANIELA: No me vayan a dejar sola, por favor.
ALEX: ¡Ey, quinti, eso nunca!

Las tres salieron de la alcoba y fueron a la sala. Dante y Alejo trajeron sillas del comedor y todos pudieron sentarse cómodamente. Dani estaba en el sofá, entre su hermana y su mamá.

ELIZALDE: Primero que nada, señora, déjeme decirle que me da mucha alegría saberla viva.
DANIELA: Se lo agradezco y no se ofenda, pero vayamos al punto. Necesito estar con mi familia y en paz.
ELIZALDE: Comprendo perfectamente y no me ofendo. ¿Quiere que hablemos a solas?
DANIELA: (Miró a su marido y no podía dejar de pensar en lo que su madre acababa de contarle. Alex lo adivinó y le sujetó fuertemente la mano para darle ánimos) No, comisario, creo que lo mejor es que lo sepan todo de mi propia boca.
ELIZALDE: Bien, empecemos y siéntase libre de detenerse cuantas veces lo necesite. (Dani asiente) ¿Cómo fue que se la llevaron?
DANIELA: Estaba esperando a mi esposo y a mi hija en un parque, frente al sitio donde me realizo normalmente los ultrasonidos. Andrea se acercó por detrás, me amenazó con dispararme y me llevó con ella. Un auto viejo nos esperaba casi en la puerta de la clínica.
ELIZALDE: ¿Amenazó con dispararle a usted si se resistía?
DANIELA: (Agachó la mirada) Si…
ELIZALDE: Señora, comprendo que sea difícil, pero cuanto más exacta sea la descripción de los hechos, más nos va a ayudar a atraparla. Necesito que sea fuerte y me diga qué le dijo exactamente.
DANIELA: (Miró a Ale y respiró profundamente) Me dijo que si no quería que me diera un balazo en el vientre, me fuera con ella sin hacer escándalos…

Alejandro se puso de pie, pateando la silla con toda su furia. Pidió disculpas y salió, furioso. Dante fue tras él…