DIANA: Lo entendemos,
pero todos queremos verla, ¿qué hacemos?
FEDERICO: Ser
pacientes, amor. Lo importante es saber que Dani está viva y bien, junto a su
esposo y a su hija.
BRUNO: Si, niñas, lo
demás puede esperar. Piensen que por ansiedad, pueden exponerla a que algo malo
vuelva a sucederle.
ARIANIS: Ellos tienen
razón, Quintis. Ahora hay que pensar en lo que más le conviene a su hermana.
LAURA: Lo sabemos,
pero necesitamos verla, estar con ella, ¡ES NUESTRA HERMANA!
ALEX: Y no es por
echar leña al fuego, tía, pero Dani quiere vernos a todos sus hermanos, nos
necesita con ella.
SERGIO: ¿Cómo le
hacemos para poder ir todos, sin arriesgarla?
VALENTINA: Se me
ocurre que, de a una a la vez, todas vayan con Dante, como si fueran Alex.
Igual, antes de eso, creo que lo indicado es hablar con Elizalde.
SEBASTIÁN: No es mala
idea, amor. Si la loca esa está siguiéndolos y ya vio a Alex y Dante entrar y
salir del departamento, no le va a extrañar verlos allí de nuevo.
MICAELA: ¿No estaremos
paranoicos?
LAURA: Prefiero vivir
paranoica a poner en peligro a Dani, Mica, ¡ni hablar!
MICAELA: ¡Eso es
obvio!
DIEGO: A ver, niños,
me van a disculpar, pero dudo que si esa mujer está vigilando algo, lo esté
haciendo con esta casa. Y si ese fuera el caso, hay una manera que todos puedan
salir sin ser vistos y otra manera que todos puedan entrar a donde está Dani sin
que los reconozcan. Incluyendo a Sergio.
SOLANGE: ¿Cómo Diego?
DIEGO: Suponiendo que
Andrea esté vigilando esta casa, le ponemos un señuelo: Alex y Dante salen,
caminan no se, media cuadra y “tienen una discusión” que dure lo suficiente
como para que los demás salgan por el paredón que está al costado de la casa,
el que da a lo de Malvino. Ahí, Alex y Dante caminan para otro lado y cuando
salen de la vista de la loca, ustedes, camufladas, salen de lo del vecino. Se
vuelven a camuflar para ir al departamento de Mariano y ya, ¡asunto resuelto!
Vuelvo a decir, eso si la loca estuviera vigilando la casa.
ALEX: Cuñado, ¡ES UNA
IDEA BRILLANTE!
DIANA: ¡Perfecta!
MICAELA: ¡Ideal!
LAURA: ¡Exacta! Y se
precisamente de qué nos vamos a camuflar…
SERGIO: ¿De qué? Recuerda
que también debo disfrazarme yo…
LAURA: ¡Ya lo se!
ALEX: Bueno,
organicemos todo y hagámoslo de manera de poder estar todos juntos mañana por
la tarde.
SERGIO: ¿Mañana? ¿Por
qué tanto?
ALEX: Porque ella
necesita estar con su marido y su hija, Sergio. Las cosas han sido duras para
todos, pero más para ellos. (Mira a Dante, nadie sabía, ni siquiera él) Déjenme
que llamo a Maru y Sandy para contarles y después, hay algo que ustedes ignoran
y necesitan saber…
DANTE: (La mira
extrañado) ¿Algo de qué, bonita?
ALEX: Es sobre
Alejandro, él no está bien y lo mantuvo en silencio para no ponernos peor a
nosotros, ¿se la creen?
DANTE: No te entiendo.
ALEX: Mi mamá me dijo
hace un rato que Ale no está bien de salud. ¡Por favor! Déjenme hablar con Maru
y Sandra, Dani me lo pidió especialmente y luego les explico…
Daymar y Rebeko
pretendían irse y dejar a la familia a solas, pero Dani les rogó que se
quedaran a cenar con ellos. Obviamente, el matrimonio accedió y se sentaron a
comer con ánimos por primera vez en semanas enteras, y también, por primera
vez, comieron con sonrisas y buen humor,
alegres, relajados y tranquilos.
Después de la comida,
los padres de la quinti se despidieron de la otra pareja y de su nieta, que ya
estaba dormidísima, gracias a que sus tíos, además de ropa, le habían traído su
almohada preferida, es decir, la que Daniela usaba. Al verse a solas con su
esposo, Dani quiso hablar de lo que supo a través de su madre. Alejo se dio un
baño, fue a ver a Danita que dormía a sus anchas, con Tito entre sus brazos y,
luego, fue a la sala, donde su mujer lo esperaba, con una taza de café, como
siempre lo hacía.
ALEJANDRO: (Cogiendo
la taza y besando a su buenorra) ¡No sabía cuánto extrañaba esto, hasta que te
vi con la taza en la mano! Gracias, hermosa…
Dani lo miró y se
sintió incapaz de comprender la magnitud de lo que ese hombre había vivido.
Podía suponer, imaginar o proyectar, quizás, el padecimiento de su marido, pero
sentirlo en carne propia le era imposible. Alejo se sentó en el piso,
recargándose en el sofá, como lo hacía en su propia casa y se acomodó de forma
en que ella pudiera acompañarlo, como siempre lo hacía, también, en el hogar
que ambos habían construido.
ALEJANDRO: ¿Viste cómo
se durmió tu hija? Con tu almohada como mini colchón, jajaja...
DANIELA: Si,
jajajajaja, pero tengo algo que me inquieta, amor...
ALEJANDRO: ¿Qué será,
Cosita? (Le abre los brazos)
DANIELA: (Se acurruca
en los brazos de su esposo) Tu salud, ya me dijeron lo
que te pasó…
ALEJANDRO: Quise
decírtelo antes, pero no pude. Tengo lo mismo que mi papá, es hereditario. Nunca me
lo habían detectado. Le hicimos los estudios a Danita y ella no lo heredó de
mí. No es grave, soy joven, sano, saldré adelante de eso, Dani, mucho más si
estás conmigo
DANIELA: Siempre voy a
estar contigo, ¡pero me preocupa!
ALEJANDRO: No te
preocupes. A ver, tengo una malformación congénita. En mi padre se agrava porque
ya ves la vida del demonio que lleva, no hace ejercicio, come lo que sea, en
fin y si a eso le sumas la edad, el resultado es el que ya conocemos. Mi caso es
distinto, amor. Además, en seis meses, sino pasa nada en
medio, me harán una
cirugía y podré llevar una vida completamente normal
DANIELA: (Lo miraba
con angustia) ¿De verdad?
ALEJANDRO: Te lo juro
por ti, por nuestras princesas y por nuestro amor... ¿Eso alcanza? Amor, cuando
desapareciste, siempre tuve esperanzas que me llamaran, pidieran el dinero y
ya. No estaba listo para que me dijeran lo otro, sencillamente, no lo soporté.
DANIELA: Lo puedo
imaginar, pero ya estoy aquí, estamos juntos y eso es lo que importa (Beso)
ALEJANDRO: Si, Dani,
eso mismo...
DANIELA: Quiero que me
cuentes todo lo que pasó
ALEJANDRO: ¿A qué te
refieres?
DANIELA: A todo lo que
pasaste desde que desaparecí
ALEJANDRO: ¿Para qué,
Daniela?
Alejo no quería
revivir su dolor, su desesperación ni su tremendo pesar. Lo que él necesitaba
era creerse que su mujer estaba su lado, porque aunque no lo decía, aunque su
cuerpo se lo gritaba al sentir a Dani entre sus brazos, aún incluso ya habiendo
hecho el amor, el señor Vilatorres no encontraba modo de salir de su miedo,
miedo a que todo fuera un sueño y que, al despertar del mismo, su amada esposa
no estuviera a su lado. Le daba pánico pensar que esta felicidad de estar
juntos de nuevo, fuera sólo su deseo y no la realidad… Él había enterrado a su
mujer, no podía dejar de llorarla y ahora, ella estaba ahí, con él. No, era
demasiado bello y maravilloso para ser real y la idea de volver a perderla, era
algo que Alejandro no podía, ni podría soportar, ¿por qué Daniela no lo
comprendía?
parece que Alejandro no cae del todo que Dani esta viva y esta con el... ojala todo se solucione pronto y de verdad sean felices todos
ResponderEliminarAle esta contigo... respira profundo y deja el miedo.... No se va ir. No es un sueño
ResponderEliminarExcelente capiii me encantooo
ResponderEliminarA Dani como que le gusta meter el dedo en la llaga... Si yo fuera ella, le doy matraca y nada más, jaja
ResponderEliminar