sábado, 1 de junio de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 98

Las demás quinti con sus parejas, Sergio, Solange, Arianis, su esposo Dalmiro, Valentina y Sebastián, escuchaban la noticia atónitos, shockeados, pero completamente felices. Se abrazaban y querían salir corriendo a buscar a Dani, apapacharla, verla, mimarla y abrazarla hasta que los brazos se les cansaran. Dante y Alex, les explicaban lo que el comisario les había dicho.

DIANA: Lo entendemos, pero todos queremos verla, ¿qué hacemos?
FEDERICO: Ser pacientes, amor. Lo importante es saber que Dani está viva y bien, junto a su esposo y a su hija.
BRUNO: Si, niñas, lo demás puede esperar. Piensen que por ansiedad, pueden exponerla a que algo malo vuelva a sucederle.
ARIANIS: Ellos tienen razón, Quintis. Ahora hay que pensar en lo que más le conviene a su hermana.
LAURA: Lo sabemos, pero necesitamos verla, estar con ella, ¡ES NUESTRA HERMANA!
ALEX: Y no es por echar leña al fuego, tía, pero Dani quiere vernos a todos sus hermanos, nos necesita con ella.
SERGIO: ¿Cómo le hacemos para poder ir todos, sin arriesgarla?
VALENTINA: Se me ocurre que, de a una a la vez, todas vayan con Dante, como si fueran Alex. Igual, antes de eso, creo que lo indicado es hablar con Elizalde.
SEBASTIÁN: No es mala idea, amor. Si la loca esa está siguiéndolos y ya vio a Alex y Dante entrar y salir del departamento, no le va a extrañar verlos allí de nuevo.
MICAELA: ¿No estaremos paranoicos?
LAURA: Prefiero vivir paranoica a poner en peligro a Dani, Mica, ¡ni hablar!
MICAELA: ¡Eso es obvio!
DIEGO: A ver, niños, me van a disculpar, pero dudo que si esa mujer está vigilando algo, lo esté haciendo con esta casa. Y si ese fuera el caso, hay una manera que todos puedan salir sin ser vistos y otra manera que todos puedan entrar a donde está Dani sin que los reconozcan. Incluyendo a Sergio.
SOLANGE: ¿Cómo Diego?
DIEGO: Suponiendo que Andrea esté vigilando esta casa, le ponemos un señuelo: Alex y Dante salen, caminan no se, media cuadra y “tienen una discusión” que dure lo suficiente como para que los demás salgan por el paredón que está al costado de la casa, el que da a lo de Malvino. Ahí, Alex y Dante caminan para otro lado y cuando salen de la vista de la loca, ustedes, camufladas, salen de lo del vecino. Se vuelven a camuflar para ir al departamento de Mariano y ya, ¡asunto resuelto! Vuelvo a decir, eso si la loca estuviera vigilando la casa.
ALEX: Cuñado, ¡ES UNA IDEA BRILLANTE!
DIANA: ¡Perfecta!
MICAELA: ¡Ideal!
LAURA: ¡Exacta! Y se precisamente de qué nos vamos a camuflar…
SERGIO: ¿De qué? Recuerda que también debo disfrazarme yo…
LAURA: ¡Ya lo se!
ALEX: Bueno, organicemos todo y hagámoslo de manera de poder estar todos juntos mañana por la tarde.
SERGIO: ¿Mañana? ¿Por qué tanto?
ALEX: Porque ella necesita estar con su marido y su hija, Sergio. Las cosas han sido duras para todos, pero más para ellos. (Mira a Dante, nadie sabía, ni siquiera él) Déjenme que llamo a Maru y Sandy para contarles y después, hay algo que ustedes ignoran y necesitan saber…
DANTE: (La mira extrañado) ¿Algo de qué, bonita?
ALEX: Es sobre Alejandro, él no está bien y lo mantuvo en silencio para no ponernos peor a nosotros, ¿se la creen?
DANTE: No te entiendo.
ALEX: Mi mamá me dijo hace un rato que Ale no está bien de salud. ¡Por favor! Déjenme hablar con Maru y Sandra, Dani me lo pidió especialmente y luego les explico…

Daymar y Rebeko pretendían irse y dejar a la familia a solas, pero Dani les rogó que se quedaran a cenar con ellos. Obviamente, el matrimonio accedió y se sentaron a comer con ánimos por primera vez en semanas enteras, y también, por primera vez, comieron con  sonrisas y buen humor, alegres, relajados y tranquilos.

Después de la comida, los padres de la quinti se despidieron de la otra pareja y de su nieta, que ya estaba dormidísima, gracias a que sus tíos, además de ropa, le habían traído su almohada preferida, es decir, la que Daniela usaba. Al verse a solas con su esposo, Dani quiso hablar de lo que supo a través de su madre. Alejo se dio un baño, fue a ver a Danita que dormía a sus anchas, con Tito entre sus brazos y, luego, fue a la sala, donde su mujer lo esperaba, con una taza de café, como siempre lo hacía.

ALEJANDRO: (Cogiendo la taza y besando a su buenorra) ¡No sabía cuánto extrañaba esto, hasta que te vi con la taza en la mano! Gracias, hermosa…

Dani lo miró y se sintió incapaz de comprender la magnitud de lo que ese hombre había vivido. Podía suponer, imaginar o proyectar, quizás, el padecimiento de su marido, pero sentirlo en carne propia le era imposible. Alejo se sentó en el piso, recargándose en el sofá, como lo hacía en su propia casa y se acomodó de forma en que ella pudiera acompañarlo, como siempre lo hacía, también, en el hogar que ambos habían construido.

ALEJANDRO: ¿Viste cómo se durmió tu hija? Con tu almohada como mini colchón, jajaja...
DANIELA: Si, jajajajaja, pero tengo algo que me inquieta, amor...
ALEJANDRO: ¿Qué será, Cosita? (Le abre los brazos)
DANIELA: (Se acurruca en los brazos de su esposo) Tu salud, ya me dijeron lo
que te pasó…
ALEJANDRO: Quise decírtelo antes, pero no pude. Tengo lo mismo que mi papá, es hereditario. Nunca me lo habían detectado. Le hicimos los estudios a Danita y ella no lo heredó de mí. No es grave, soy joven, sano, saldré adelante de eso, Dani, mucho más si estás conmigo
DANIELA: Siempre voy a estar contigo, ¡pero me preocupa!
ALEJANDRO: No te preocupes. A ver, tengo una malformación congénita. En mi padre se agrava porque ya ves la vida del demonio que lleva, no hace ejercicio, come lo que sea, en fin y si a eso le sumas la edad, el resultado es el que ya conocemos. Mi caso es distinto, amor. Además, en seis meses, sino pasa nada en
medio, me harán una cirugía y podré llevar una vida completamente normal
DANIELA: (Lo miraba con angustia) ¿De verdad?
ALEJANDRO: Te lo juro por ti, por nuestras princesas y por nuestro amor... ¿Eso alcanza? Amor, cuando desapareciste, siempre tuve esperanzas que me llamaran, pidieran el dinero y ya. No estaba listo para que me dijeran lo otro, sencillamente, no lo soporté.
DANIELA: Lo puedo imaginar, pero ya estoy aquí, estamos juntos y eso es lo que importa (Beso)
ALEJANDRO: Si, Dani, eso mismo...
DANIELA: Quiero que me cuentes todo lo que pasó
ALEJANDRO: ¿A qué te refieres?
DANIELA: A todo lo que pasaste desde que desaparecí
ALEJANDRO: ¿Para qué, Daniela?


Alejo no quería revivir su dolor, su desesperación ni su tremendo pesar. Lo que él necesitaba era creerse que su mujer estaba su lado, porque aunque no lo decía, aunque su cuerpo se lo gritaba al sentir a Dani entre sus brazos, aún incluso ya habiendo hecho el amor, el señor Vilatorres no encontraba modo de salir de su miedo, miedo a que todo fuera un sueño y que, al despertar del mismo, su amada esposa no estuviera a su lado. Le daba pánico pensar que esta felicidad de estar juntos de nuevo, fuera sólo su deseo y no la realidad… Él había enterrado a su mujer, no podía dejar de llorarla y ahora, ella estaba ahí, con él. No, era demasiado bello y maravilloso para ser real y la idea de volver a perderla, era algo que Alejandro no podía, ni podría soportar, ¿por qué Daniela no lo comprendía?

4 comentarios:

  1. parece que Alejandro no cae del todo que Dani esta viva y esta con el... ojala todo se solucione pronto y de verdad sean felices todos

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  2. Ale esta contigo... respira profundo y deja el miedo.... No se va ir. No es un sueño

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  3. A Dani como que le gusta meter el dedo en la llaga... Si yo fuera ella, le doy matraca y nada más, jaja

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