sábado, 15 de junio de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 110

La muestra abrió sus puertas puntualmente a las diez de la mañana.

Poco antes de mediodía, una mujer de cabello negro y ropa informal, ingresó y recorrió los stands con mucha tranquilidad. Se detenía en todos y cada uno de ellos, platicaba con los promotores y seguía su marcha. Nada en ella llamaba la atención y el arma que tenía en la cintura, entre su piel y los jeans, no se notaba para nada. El silenciador de dicho revólver, lo tenía en uno de los bolsillos de su chamarra.

Al llegar al lugar donde se anunciaba a “Vilatorres – Zavallalta, creaciones gráficas”, se detuvo y desde prudente distancia, observó tranquilamente: Maru, Carola y Beltrán estaban sentados y hablaban fraternalmente, entre risas y bromas.

ANDREA: ¡Maldito Alejandro! ¿Dónde estás metido?

La loca miró su reloj, pasaban cuatro minutos de las dos de la tarde. Cada vez faltaba menos…

Desde una caseta de seguridad, Elizalde vigilaba los tres diferentes puntos desde los que sería fácil disparar y atinar a donde Medina estaría ubicado.
De los tres sitios, uno en particular, era ideal. Estaba en línea recta al púlpito y no tenía nada interponiéndose, mientras que los otros dos posicionamientos, estaban en diagonal y con plantas decorativas, estorbando un poco el camino.

El comisario sacó su celular y llamó a uno de los agentes que estaban camuflados entre la gente.

ELIZALDE: Rojas, te estoy viendo y quiero que de a poco, vayas ubicándote en el punto tres. Creo que ese será el lugar elegido.
ROJAS: Si, mi comisario.
ELIZALDE: Se sutil y que no se note que estás vigilando. Algo me dice que esa mujer ya está aquí, merodeando.
ROJAS: No se preocupe, comisario, ya veré cómo lo disimulo. Una cosa más. Creo que tiene razón, señor. Como a diez metros del stand de Vilatorres, hay una mujer. Jeans azules, chamarra negra y cabello oscuro, recogido. Gafas oscuras también.
ELIZALDE: (Le describe la mujer al de seguridad y la encuentran) La estoy viendo, Rojas, ¿qué hay con ella?
ROJAS: Me llamó la atención porque desde hace rato que da vueltas y hace como 10 minutos que está ahí, quieta, mirando el stand.
ELIZALDE: ¿Qué le llamó la atención?
ROJAS: Pues, las gafas y que, como le dije, lleva diez minutos inmóvil…

El comisario se quedó contemplando a la extraña mujer y ordenó que una de las cámaras ubicadas dentro del salón, la siguiera constantemente.
Pasó casi media hora hasta que ella se quitó de allí. Fue al baño y uno de los oficiales vestidos de civil, entró un momento después.

Andrea se miraba al espejo por detrás de las gafas. La rubia mujer que entró al baño, no llamó su atención. Fue al baño, salió, se higienizó y volvió a salir. Nada raro o inusual.

ANDREA: Se que la policía está por aquí, pero ¿dónde?

Se sacó las gafas un poco para poder descansar los ojos. Miró su reloj. Faltaban diez minutos para las tres. Ya casi era hora.

En el departamento de Mariano, apenas Diana y Federico salieron con las niñas, Daniela cerró la puerta del inmueble con llave y miró a su marido, que le sonreía plenamente.

ALEJANDRO: ¿Y ese gesto, Cosita? Pareces una loquita…

Daniela le devolvió la sonrisa y se le fue encima…

DANIELA: Se acabó (Empezó a besarlo)
ALEJANDRO: ¿Qué se acabó, mi amor? (Dani lo tocaba como fuera de si) ¡Cosita!
DANIELA: El sufrimiento (No dejaba de tocarlo y de besarlo) Se acabó lo de quedarnos a medias...
ALEJANDRO: (Dejaba que ella hiciera lo que quisiera, como si no entendiera) ¿A medias?
DANIELA: Sí, a medias, porque te quiero completito...
ALEJANDRO: (La agarra y se la sube encima, ella le cruza las piernas por la espalda) ¡Completito me vas a tener, amor! (Se besan muy calientes)
DANIELA: (Le sonríe) Eso me va a fascinar (Además de besarse, se acariciaban el uno al otro con ansias y desesperación)
ALEJANDRO: (La pone contra la pared y le abre la ropa de un tirón) Mmmm... Estás más hermosa y buena que nunca... (Hundió su rostro en el torso de Daniela)
DANIELA: No sabes cómo necesitaba esto, me estaba muriendo por dentro...
ALEJANDRO: (Le besa el cuello) No te mueras, pero mátame a mí
DANIELA: (Bajó su mano hasta la entrepierna de su esposo y liberó al amigo fiel) Este está dispuesto...
ALEJANDRO: (Gimiendo por lo que Dani le hacía) Siempre lo está... ¿Qué planes tienes para el generalito?
DANIELA: Un plan muy específico, pero no lo pienso revelar porque es secreto de estado (Mientras besaba a su esposo, acariciaba el generalito que estaba muy duro y tentador)
ALEJANDRO: (Le quita bruscamente la ropa interior y se la rompe) ¡Ups! (Sonríen)
DANIELA: Como sigas así, me quedo sin ropa interior, mi amor, jajajaja (Lo besa cachondamente) Vamos a la cama o al sillón, lo que quede más cerca...
ALEJANDRO: (Le acaricia la cueva y la siente húmeda, perfecta) Lo más cercano (La penetra) Es aquí...
DANIELA: ¡¡¡DIOS!!! (Alejo la agarró tan desprevenida, que hizo que Dani se estremeciera al sentir un placer tan inesperado, que la volvió loca)

Andrea Ina salió del baño y como si estuviera siguiendo el recorrido por la muestra, fue hasta las escaleras. La cámara la seguía desde la otra punta del salón. Elizalde, prácticamente convencido que era ella, no quiso descuidarse. En caso de estar en un error, habría que estar alerta.

La loca subió hasta el primer piso y volvió a ver la hora, tres menos dos minutos y el movimiento en el lugar de la rueda de prensa, comenzaba a notarse.

A un costado del improvisado escenario, apareció un figura alta, esbelta, con una gorra deportiva color verde, una playera negra que le marcaba el perfecto abdomen y unos jeans clásicos que evidenciaban esas pompas que siempre la habían tentado a morderlas y a acariciarlas: no cabían dudas, era Alejo.
Esa gorra era su favorita y esas gafas también. La ropa le era más que conocida y el revuelo a su alrededor, demostraba que el objeto de su obsesión, había llegado a su destino.

Disimuladamente, para no llamar la atención de nadie. Andrea se fue acercando al punto desde el cual dispararía, que era el mismo que creía Elizalde que ella iba a usar.
La loca se fue poniendo en posición y sonrió con placer: ese placer que nos causa sentir que estamos a sólo unos cuantos pasos de concretar nuestro objetivo…


“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 109

Los días pasaban y los planes avanzaban. Andrea se dedicada a investigar, a través de internet, todos los detalles sobre la rueda de prensa que se llevaría a cabo en “La Marida”. De hecho, fue hasta el hotel para poder tener una idea específica de cómo se veía el lugar y poder buscar el sitio ideal para lograr atentar y asesinar a Alejandro.

Las autoridades, por su lado, iban más que bien con la organización de su estrategia. Consiguieron dos cosas fundamentales. Una fue lograr ubicar “stands” dentro de la muestra de la conferencia. Eran tres empresas ficticias, pero esos lugares les ayudarían a poner policías vestidos de civil y armados. Con esos agentes camuflados, podrían ir y venir a sus anchas por todo el predio, sin levantar mayores sospechas, ni en la gente que participaba con normalidad del evento, ni en la causa del operativo. Lo segundo que se consiguió, fue un policía de características estéticas muy parecidas a las de Alejo. Incluso, el hombre se puso tinte en el cabello y se hizo un corte como el que lució Ale en la entrevista que dio a Rafael Linares. Eso, sumado a la altura y a la contextura física que eran casi exactas entre ambos, conformó que el oficial Medina, se transformara casi en el doble exacto del señor Vilatorres.

Todo parecía encausarse, lo único que se podía hacer, era esperar y rezar porque el plan funcionara y no se tuviera que lamentar ninguna nueva desgracia. La noche anterior a la rueda de prensa, Daniela y Alejo hablaban sobre las niñas. Él creía que el día siguiente sería muy difícil y que ambos la pasarían con muchos nervios y ansiedad, por lo que  propuso que las pequeñas se fueran a casa de los abuelos Zavallalta, pero Dani tenía ciertos resquemores de dejarlas. No era miedo, sino las mismas ansias de llegar a un final con aquella loca, las que no la dejaban pensar con claridad. De todas maneras, su esposo sabía cómo relajarla. Una buena cena, un buen vino, unas ricas fresas con crema y mimos por doquier, fueron apaciguando un poco los crispados nervios de Daniela.

ALEJANDRO: (Estaban sentados en el suelo, apoyados contra el sillón. La pareja adoraba estar así, era sentirse como en casa) ¿Más tranquila, Cosita?
DANIELA: (Bien acomodada junto a él) Sólo voy a estar tranquila cuando esa loca esté donde corresponde… Pero, dentro de lo que cabe, si…
ALEJANDRO: ¿Cómo hace cuanto cenó Vicky?
DANIELA: (Se ríe) Hace como una hora, Ale y Danita tomó su biberón al mismo tiempo, ¿por?
ALEJANDRO: Porque quiero comer yo…
DANIELA: ¿Si?
ALEJANDRO: (La va recostando en el piso) Si, no te creas que no me di cuenta que ya podemos hacer cositas, Cosita…
DANIELA: ¿Ahora?
ALEJANDRO: (Movía su cabeza de arriba abajo, haciendo un gesto afirmativo) Un adelantito…

Dani estaba por hablar, pero su marido silenció su boca con besos que empezaron por la boca y bajaron hasta llegar a ese lugar tan específico…

ALEJANDRO: (En plena actividad oral) El adelantito es para ti…
DANIELA: Uff... Me encanta este adelanto... (Se dejaba saborear por su esposo)
ALEJANDRO: Entonces, si te encanta, disfruta, mi amor...
DANIELA: Hazme lo que quieras, soy tuya, TODA tuya...
ALEJANDRO: No puedo hacerte todo lo que quiero, pero puedo llevarte al cielo un ratito, mi amor, ¿quieres?
DANIELA: (Lo detiene) ¿Por qué no puedes hacer TODO?
ALEJANDRO: Por las niñas, amor, eres muy ruidosita y quiero que cuando nos reestrenemos, podamos explayarnos como a los dos nos encanta.
DANIELA: (Sonríe y le guiña el ojo) Siendo así, ¡síguele! (Le baja la cabeza para que Ale vuelva a lo que hacía)
ALEJANDRO: Usted manda, mi reina…

La noche pasó y por fin, llegó el día en que todo tenía que terminar.

Elizalde y su gente estaban dentro del salón del hotel desde la noche anterior, cosa que si Andrea estaba vigilando o llegaba muy temprano, no viera ningún movimiento raro. Los stands, verdaderos y falsos, ya tenían su ubicación asignada y la mayoría de ellos estaban armados y listos para la muestra. Varios oficiales revisaban el predio con mucha meticulosidad, buscando los mejores sitios para disparar hacia el lugar donde estaría ubicado Medina, pretendiendo ser Alejo. El resto de los policías, colocaba los distintos dispositivos que se necesitaban para el operativo. Los dueños de las empresas y la gente del hotel, estaban al tanto que se llevaría a cabo un gran movimiento policíaco, aunque no contaban con los detalles del mismo. De todas maneras, cada uno de ellos había ofrecido su colaboración absoluta.

Diana y Federico fueron hasta el departamento de Mariano a buscar a sus sobrinas. Para el mediodía, las dos parejas y las niñas, se sentaban a almorzar.

DANITA: (Comiendo rápido, como desaforada) ¡Dddico, mamiiii!
DANIELA: ¡Hija, por Dios, come despacio!
ALEJANDRO: Daniela, por favor, mira el chiquero que estás haciendo con el puré…
DANITA: ¡DDDICCOOO PUDDÉEE! (Con una cuchara, coge puré del plato y se lo quiere dar a Vicky) Come Ditora…
DANIELA: ¡No, hija, tu hermana no puede comer eso aún, es muy chiquita!
DANITA: (Mira a su mamá) ¿Ditora teta tolita?
DANIELA: Si, mi vida, sólo toma teta…
DANITA: (Lo piensa un momento) ¡Ta bien, mami, Nanita ma puddé! (Vuelve a comer como enloquecida)
DIANA: (Viendo que Ale y Dani iban a decirle algo a la pequeña) ¡Ya dejen a la niña comer en paz! (Se ríe por lo que hacía su sobrina)
DANITA: Shiiiiiii, Nanita come puddé tolita… Ditora tetita, Nanita puddé…
DANIELA: ¡Ya qué!
ALEJANDRO: ¡Me quitaste las palabras de la boca, amor! ¡Devuélvelas!
DIANA: (Su hermana y cuñado se dan un beso) ¡Fede, yo también quiero beso!
FEDERICO: (La besa) ¿Así?
DANITA: ¡Meshitoooooo, meshitooooooo! (Se baja de la silla y besa a su hermana que estaba a en el carrito, llenándola de puré) Ditora come puddéeeee (La beba tenía un poco de alimento que su hermanita le dejó al besarla)
DANIELA: ¡Daniela Vilatorres!
DANITA: ¡¡TOY TOOOO!!
DANIELA: Si, hija, ya se que eres tú… ¡Mira lo que hiciste, Danita!
DANITA: ¿Tooo? No nice nana, mami… Meshito Ditora
ALEJANDRO: (Acomodando a su pequeña en la silla) Claro, Danita sólo le dio un besito a su hermanita, amor…
DIANA: ¡Qué niña más hermosa es mi sobrina Danita!
FEDERICO: Muy hermosa, la más linda del mundo…
DANITA: Ti, tía… (Mira a Fede) Tío Ddico Fededico… (Todos echan un carcajadón)
DIANA: ¿Qué dijiste, Danita?
DANITA: (Estaba concentrada en su puré) Ddico puddé (Termina) ¡QUIEDO MAAAA!
ALEJANDRO: (Aun riéndose) Yo te sirvo, hija…
DIANA: ¿Cómo le dijiste al tío, Dani?
DANITA: Tío Ddico Fededico… (Su papá le sirvió más) ¡¡¡Shiiiiiiiii, puddéeeeeeee!!!
DANIELA: Te debe haber escuchado diciéndoselo a tu marido y ya sabes que mi hija es una esponja…
ALEJANDRO: (Mueve su cabeza, afirmando) Todo lo escucha, todo lo aprende…
DIANA: ¡Qué niña!


Unas horas después, llegaba el tiempo de definiciones…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 108

Rafael Linares, llevaba más de quince años en la televisión y era uno de los conductores más famosos, queridos y reconocidos en el medio. En cuanto Humberto Elizalde lo contactó y le explicó de qué se trataba la cuestión por la que lo buscaba, el periodista aceptó sin dudas, ni cuestionamientos: iba a ayudar a los Vilatorres - Zavallalta. Tres semanas antes de la conferencia, se armó una especie de estudio en el departamento de Mariano y allí, se le haría una “entrevista” a Alejo y Maru. De esta manera, no sólo hacían más plausible la participación de la empresa en la conferencia, sino que al contar “el milagro”, sabían que provocarían aún más, la ira y el coraje de Andrea.

Todo estaba listo y llegó el momento de echar a andar el show.

RAFAEL: Muy buenas tardes, querido público. Hoy me toca ser parte de un milagro y este es uno de los hechos más magníficos de los que he participado en esta querida profesión. Hace unas cuantas semanas, un buen hombre llegó a mi estudio en el canal y me contó una terrible y dolorosa historia: su esposa y madre de su pequeña hija, había sido secuestrada. La mujer, con un embarazo que por aquel entonces era de poco más de siete meses, fue llevada de la puerta de un sanatorio y nunca se supo ni quién se la llevó, ni para qué. Nunca se recibieron llamados extorsivos y nadie se comunicaba con la familia para pedir por ella. Este hombre, apareció frente a las cámaras rogando, suplicando por la vida de su mujer y de su pequeña hija. Días después, el cuerpo sin vida de su esposa, fue encontrado. Desgarrador, movilizador, todo un país lloró la muerte de esta mujer y del bebé que esperaba. Todos rezamos por ellos y porque encontraran luz y paz. Hace pocos días, el mismo hombre volvió a buscarme y me dio una de las mejores noticias que pudo haberme dado: todo había sido una vil mentira, una trampa, un ardid por parte de un ser lleno de maldad, envidia y que evidentemente, tiene graves problemas psicológicos. La mujer que secuestró a Daniela Zavallalta quería vender a su bebé y luego matarla, pero antes de eso, tenía que lograr que su familia no la buscara más y para eso, mató a otra mujer con el mismo tiempo de gestación y la hizo pasar por la esposa de Alejandro Vilatorres.
Señoras, señores, Dios es grande y con su misericordia ayudó a Daniela a escapar de las garras de su verdugo y en el camino hacia los brazos de su amado esposo, se encontró con personas generosas, de gran corazón que la ayudaron a llegar a casa y lo consiguió. Después de estar un mes secuestrada, después que hicieron que su familia la creyera muerta, ella volvió a su hogar. Si, público, lo que escuchan es cierto, Daniela Zavallalta no está muerta, está viva y junto a aquellos que la aman. Principalmente, su esposo, a quien me da un enorme placer saludar. Alejandro, muy buenas tardes. ¿Cómo te sientes?
ALEJANDRO: Feliz, como lo puedes ver. Antes de continuar, quisiera pedirte un permiso para decir algunas palabras.
RAFAEL: El aire es tuyo, por favor.
ALEJANDRO: En primer lugar, le agradezco a ella, a Daniela que con su embarazo tan avanzado y todo, luchó por resistir el cautiverio, luchó por poder escaparse y luchó con todas sus fuerzas para no dejarse vencer. Mi amor, eres la mujer más valiente y tienes unos cojones que muchos hombres envidiarían. Gracias por aguantarlo todo y por volver a mí, hermosa, te amo más que a mi vida y tú y mis hijas, son mi principio y mi final. (Se escucha un TE AMO de fondo. Todos ríen) ¿Ven por qué la amo tanto?
En segundo lugar, y cuando pueda hacerlo personalmente, lo haré, le doy las gracias con el alma a la mujer que encontró a mi Dani y la cuidó hasta que pudimos ir por ella. Señora, no nos olvidamos de usted y ya la visitaremos, sólo que por motivos de seguridad, por ahora se nos hace imposible. Gracias, eternamente gracias.
En tercer lugar, a los medios que tanto nos colaboraron en la búsqueda. No hubo televisora, radio, revista o portal de internet que no se hiciera eco de nuestras súplicas y en gran parte, si mi hermosa esposa y mi pequeña Victoria están conmigo, es por su solidaridad. Infinitas gracias.
Cuarto punto. Quiero agradecerles de corazón a todos quienes rezaron por mi esposa y mi hija, porque sus rezos funcionaron y hoy, ellas y mi otra princesa están conmigo, en mis brazos. Ese amor que nos dieron a través de sus plegarias, es impagable, invaluable. Y mi último punto. (Su gesto cambia y habla con serenidad, severidad y seriedad) A ti, Andrea Ina, a ti te hablo. No se dónde estás, ni cuánto me demore, pero te aseguro que te voy a encontrar y que con mis manos te voy a llevar a donde perteneces: a prisión. Vas a pagar con tu libertad por lo que has hecho y por lo que quisiste hacer. Aunque te escondas. Buscaré debajo de cada piedra, detrás de cada árbol y daré contigo. Eso, te lo juro.

Rafael explicó a grandes rasgos quién era Andrea y lo que había hecho además del secuestro de Daniela. Poco después, el envío televisivo cambió drásticamente y prosiguió con la noticia de la conferencia.

RAFAEL: Es en tres semanas, en el salón principal del Hotel “La Marida” a partir de las nueve de la mañana.
MARU: Si, exacto. Allí se presentarán los proyectos para el próximo año de todas las empresas que van desde la gráfica, como es nuestro caso y hasta marketing, publicidad, venta. Todos los rubros que tengan que ver con los medios de comunicación estarán presentes y nuestro negocio en particular, dará una rueda de prensa a las tres de la tarde en el escenario que se va a montar en el salón del hotel.
RAFAEL: ¿Quién va a estar a cargo de la presentación?
MARU: Pues el presidente, o sea, mi amigo, Alejandro.
ALEJANDRO: ¡En efecto! Ahora que mi familia está completa de nuevo, hay que seguir trabajando para darles un buen futuro a mis hijas y a los que vendrán con el tiempo. (Se ríen)
RAFAEL: ¿La conferencia está abierta al público?
MARU: Desde las diez de la mañana y hasta las ocho de la noche, los cinco días que dura la muestra.
RAFAEL: ¿La rueda de prensa se hará los cinco días?
MARU: No, la rueda de prensa es el día uno, a partir de las quince horas. Luego, la empresa tiene su stand que va a estar a mi cargo y de varios de los colaboradores.
ALEJANDRO: Exactamente.
RAFAEL: ¿Cómo? ¿La empresa se presenta, pero el presidente, no? (Se ríen de nuevo)
ALEJANDRO: Tienes la verdad en la boca, Rafael. De hecho, al finalizar la rueda de prensa, mi mujer, mis hijas y yo, nos vamos de viaje una larga temporada. Para ese entonces, contamos con haber logrado encarcelar a ya sabemos quién y eso nos dará tranquilidad. De todos modos, sea como sea, saldremos del país por varios meses, necesitamos cambiar de aire, como te lo imaginarás.
RAFAEL: ¡Por supuesto, completamente lógico!

Para no caer en obviedades, la cuestión de la conferencia se mencionó una última vez, como hacen en todos los programas que anuncian o publicitan algún evento y se continuó con normalidad, ya que la emisión que conducía Rafael era en vivo y aunque él no estuviera en el foro, el resto de los que hacían el programa, si y se hacían conexiones con el departamento de Mariano. 

Al terminar, todos se retiraron a su destino y Alejo, Dani y las niñas, se quedaron solos. Cuando las pequeñas se durmieron, el matrimonio se quedó conversando y rogando por que la loca cayera en la trampa.

En una vieja casa a medio abandonar, un televisor roto por el impacto en el piso, era único testigo de la rabia de Andrea, que caminaba por todo el inmundo inmueble, echando injurias al cielo.

ANDREA: ¡Maldito seas, Alejandro! ¡¡MIL VECES MALDITO!! Pero no te saldrás con la tuya, no vas a ser feliz con la mustia, ni tus engendritos porque te vas a morir, ¡puerco! Y aunque toda la policía me esté esperando, voy a ir a la cochina conferencia y te voy a dar unos cuantos tiros, perro. Ya ni me importa que me atrapen, si logro matarte y arruinarle la vida a Danielita, me daré por bien servida aunque pase el resto de mi vida en prisión… En tres semanas, estarás muerto, imbécil. Bien lo dice el dicho: “La tercera es la vencida” y por más que sea lo último que haga, te vas a ir al infierno, Alejandro…

A partir de ese mismo instante, tanto de un lado como del otro, se comenzó a armar la estrategia adecuada para concretar las metas: los buenos sólo querían atrapar a la villana y la villana, sólo quería asesinar al galán de la historia. La pregunta era: ¿quién conseguiría su objetivo?


“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 107

Daymar y Daniela conversaban por teléfono y Alejo se perdió en sus pensamientos. Cuando la llamada terminó, la señora de Vilatorres, notó que su esposo estaba completamente distraído. Vicky dejó “el desayuno” y se volvió a dormir, entonces su mamá, la llevó a la cuna y volvió a la recámara.

DANIELA: (Tocándole el brazo) Cosito, ¿qué pasa?
ALEJANDRO: ¿Eh?
DANIELA: Estás distraído, Alejo, ¿qué tienes?
ALEJANDRO: Me quedé pensando en Danita, en Lejo, en Vicky y en ti, por supuesto.
DANIELA: ¿Qué pensabas?
ALEJANDRO: ¿Recuerdas cuándo es la conferencia empresarial de este año?
DANIELA: (Lo mira, extrañada. Hace memoria) Es en un mes, amor, ¿por qué?
ALEJANDRO: Porque creo que esa conferencia puede ser la oportunidad que estamos buscando, Dani.
DANIELA: No te sigo, ¿oportunidad para qué? (Comprende) ¡Tienes razón!
ALEJANDRO: Voy a llamar a Elizalde.
DANIELA: Es excelente idea, Alejerico (Le da un besote descomunal) ¡Eres brillante!
ALEJANDRO: (Se quedó bobo con el beso) Ajá, ajá… (La jala de nuevo con él) Creo que antes de llamar a nadie, “quiedo gugá ota vez con mamiiiiii”…

Daniela lanzó una tremenda carcajada y después se le tiró encima a su esposo. Jugaron todo el tiempo que pudieron, hasta que Victoria, reclamó alimento. Apenas entrado el mediodía, Humberto Elizalde llegó al departamento. Ale lo hizo pasar y se sentaron a almorzar junto a Dani. Vicky estaba despierta y la pusieron en el cochecito, al lado de la mesa. El comisario la miraba y sonreía, era una niña preciosa y ya tenía diez días de nacida, el  parecido con Alejo era imposible de negar.

ELIZALDE: Es igual a usted, Alejandro, pero en versión chiquita y femenina.
ALEJANDRO: Es cierto. Aunque tiene los ojos de mi mujer.
ELIZALDE: Es verdad.
DANIELA: Danita era igual, las dos son preciosas como su papá.
ALEJANDRO: Pero con la mirada más maravillosa de este planeta y de los otros también. (Se dan un pico con Dani)
ELIZALDE: Me alegra tanto verlos así. Francamente su caso sobrepasó todos los caparazones que siempre uso en mi profesión.
DANIELA: ¿Cómo es eso?
ELIZALDE: Mi profesión requiere que uno sea frío, como los médicos. Si no separas las cosas y aprendes a pensar y sentir con objetividad, no puedes dedicarte a esto, se ven cosas muy terribles, desgarradoras y su caso, fue algo muy conmovedor, señora.
DANIELA: Ya dejemos el “señora” y hablemos de tú, por favor.
ELIZALDE: Está bien, Daniela, tu caso fue muy movilizador, conmovedor.
DANIELA: ¿Por qué dice que fue conmovedor?
ELIZALDE: En principio porque se trata de una mujer joven, con una hija pequeña y un embarazo avanzado. Eso siempre conmueve y si vamos a ser francos, debo decirle que mi experiencia, casi me hace cometer un grave error.
DANIELA: ¿Cuál?
ELIZALDE: Es que, en general, cuando pasan cosas así, quien perpetra los crímenes, es el mismo marido o pareja.
DANIELA: ¿Creíste que había sido mi buenorro el que me había hecho algo?
ELIZALDE: No lo creí, sólo encaminé el caso con esa idea en la cabeza. Igual, cuando lo vi, supe de inmediato que la desesperación y el dolor eran reales, ni el mejor de los actores podría haber fingido semejante pesar.
ALEJANDRO: No digas eso, Humberto, que Dani se pone mal. Además, ya pasó y lo que vale la pena es que ella está aquí y que nuestra princesita menor también lo está.
ELIZALDE: Es cierto. (Comienzan a comer) ¡Delicioso!
DANIELA: El pollo a la mostaza es una de mis especialidades. ¡Creo que me sale mejor que a mamá!
ALEJANDRO: Que no te escuche mi suegra, amor… (Se ríen)
ELIZALDE: ¿No se te da la cocina, Daniela?
DANIELA: No mucho, el cocinero es el señor Vilatorres, yo soy más bien de los postres, ¡ESOS SON LOS MÍOS!
ALEJANDRO: Ya lo vas a comprobar, ayer preparó un cheese cake de frutos rojos que está, mmmm, para chuparse los dedos…
ELIZALDE: Pues, almorcemos que ya quiero probar el postre…
DANIELA: ¿Estás casado, Humberto?
ELIZALDE: Divorciado. Me separé hace varios años.
DANIELA: Lo lamento.
ELIZALDE: Renata es una mujer increíble, pero mi profesión no es fácil de llevar y fueron épocas muy complicadas. De todos modos, me llevo bien con ella: tenemos tres hijos juntos y eso requiere que tengamos una buena relación.
ALEJANDRO: ¿Qué edades tienen los niños?
ELIZALDE: Ya ninguno es un niño: Juan tiene 21, vive con su novia y es un hombretón. Agustina tiene 19 y Nahuel tiene 15, unos adolescentes que me enloquecen, pero son buenos muchachos y muy compañeros, tanto con su mamá como conmigo. Sobre todo, Agus, ella es la que más me consiente.
DANIELA: Es que las mujeres con los papás son así. Se imaginará mi padre con cinco niñas…
ALEJANDRO: ¡Y qué niñas! Encima, quintillizas…
ELIZALDE: (Se ríen) Son una familia muy linda y unida.
DANIELA: Gracias a Dios, si, lo somos.
ELIZALDE: Pero, bueno, aunque la plática está divina, creo que lo mejor será que hablemos sobre tu idea, Alejandro.
DANIELA: Tiene razón, amor.
ALEJANDRO: (Asiente) En un mes, se llevará a cabo la conferencia empresarial anual. Durante el tiempo en que existió “Gráfica Vilatorres”, siempre estuvimos presentes y de hecho, fuimos organizadores tres años seguidos. Ahora, con la nueva empresa, lo lógico, sería que participáramos. Creo que sería una buena ocasión para hacer caer a Andrea.
ELIZALDE: ¿Dices de hacer correr la información para que ella te busque ahí?
DANIELA: Si. La idea es esa. “Enterarla” de alguna manera y ver si la loca lo busca.
ALEJANDRO: Se me ocurrió que se organice una especie de rueda de prensa, como para dar a conocer nuestro negocio a lo grande. Una movida así, implica necesariamente que la cabeza de la empresa esté presente y sea quien dirija todo.
ELIZALDE: Eso sería demasiada tentación para Andrea… (Piensa) ¿Creen que caiga en la trampa? Puede que sospeche.
ALEJANDRO: Seguramente lo hará, no es tonta, pero eso no quita que vaya a tomar el riesgo. Sabe que de otra manera, no podrá dar conmigo. Además, no tiene nada de irregular que nos presentemos en la conferencia, lo hicimos cada año desde que mi padre fundó “Gráfica Vilatorres”
ELIZALDE: Este punto le da credibilidad a su aparición allí.
ALEJANDRO: No, Humberto, yo no voy a asomar mi cabeza. Sólo hay que hacerle creer que lo haré, pero no salgo de este departamento hasta que esa maldita mujer esté presa o tres metros bajo tierra. Ese riesgo, no lo pienso correr.
ELIZALDE: Comprendo y lo acepto, me parece lógico.
DANIELA: Estando de acuerdo en eso, podemos ir a lo que sigue. En estos momentos y hasta que las cosas se solucionen por completo, la empresa está a cargo de Maru Burak, una amiga y colega de Ale y mía. Ella es de absoluta confianza y ya nos dijo que hará lo que sea necesario. Es medio kamikaze, una cosa similar a mi marido, así que cuidado con ella, porque es capaz de agarrar a Andrea y matarla con sus manos. Es en serio, Humberto, toma tus precauciones con Maru.
ALEJANDRO: Otra cosa. ¿Recuerda al presentador del programa donde fui a pedir por la aparición de Daniela?
ELIZALDE: Si, se quién es, no se me olvida nunca.
DANIELA: ¿Por?
ALEJANDRO: Después de haber estado allí, el hombre hizo de tu caso, su causa y siguió cada uno de los pasos. A él le pasó algo similar y se sintió tocado, amor.
DANIELA: ¿Qué le pasó?
ELIZALDE: Asaltaron a su esposa embarazada y la mujer no corrió con la misma suerte que tú, Dani. Los maleantes le dispararon, ella murió y no pudieron salvar al bebé tampoco.
DANIELA: ¡Qué horror!
ALEJANDRO: Si, mi cielo, una tragedia.
ELIZALDE: ¿Por qué menciona al presentador?
ALEJANDRO: Porque creo que él puede colaborarnos a hacer que todo sea aún más creíble…
ELIZALDE: ¿Cómo?


“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 106

Vicky dormía plácidamente en la habitación de junto y Daniela había preparado un desayuno para ella y Alejo, que debía permanecer en cama uno o dos días más. La fiebre tan alta le había alterado un poco el ritmo cardíaco y eso no podía suceder nuevamente. La señora de Vilatorres dejó la bandeja a un lado y despertó a su marido con dulces besos en los labios y el rostro.

DANIELA: Despierta, mi amor, se te va a enfriar el desayuno (Le repartía besitos por todo el rostro)
ALEJANDRO: (Abriendo un poco los ojos) Hola... Quiero más de esos... (Se hace el que va a seguir durmiendo)
DANIELA: (Le da más besos) Despierta, remolón, que se enfría tu desayuno...
ALEJANDRO: Cinco minutos máaaaaaasssssssss
DANIELA: Pues nada, me llevo la comidita y cuando quieras comer, tocas la campanita (Le da una campanita) Y vengo a traértela (Se levanta)
ALEJANDRO: (La agarra del brazo) ¿No me vas a seguir insistiendo? ¡Quiero más besos!
DANIELA: Si, pero voy a dejar el desayuno en la cocina (Alejandro la jala haciéndola caer encima de él) ¿Qué haces, loco? (Riendo)
ALEJANDRO: (Le quita la bandeja y la deja en el piso) ¿No querías que desayune?
DANIELA: Claro que quiero que desayunes...
ALEJANDRO: (La mete en la cama) Pues, déjate desayunar, Cosita, quiero (Besote) comerte entera, muero de hambre
DANIELA: Jajajajajajaja, Ale, necesitas descansar…
ALEJANDRO: Lo se, pero quiero besos, amor y quiero que hablemos bien, sin enojos
DANIELA: Amor, ya lo tienes. Los besos, ahora te los doy y lo otro, sí, tienes razón, necesitamos hablar...
ALEJANDRO: Bueno, hablemos antes que esa niñita hermosa y tragona se despierte y exija comer... ¡Qué daría yo por desayunar lo mismo que mi hija!
DANIELA: Jajaja, tú comes más que ella, tienes más variedad en el menú... (Le guiña el ojo)
ALEJANDRO: Si, pero nos quedan varios días de dieta, por eso lo digo... (Se quedan debajo de las sábanas, tocándose no cachondos) No voy a arriesgarme a que algo me pase, Dani, te lo prometo, sólo quiero ofrecer mi colaboración para armar una buena estrategia
DANIELA: Lo se...
ALEJANDRO: ¿Lo sabes?
DANIELA: Si, lo se, lo entendí anoche, mientras delirabas por la fiebre…
ALEJANDRO: Pues, bendita sea la fiebre que te hizo entender... (La acaricia en el rostro) Nada es más importante que ustedes, amor y lo único que quiero es vivir junto a mi mujer, la más hermosa, sexy, cachonda y dulce del mundo y mis hijas... Nada más me importa, si estamos los cuatro juntos, el mundo está bien. Sólo quiero aportar algo para que la agarren y podamos vivir en paz
DANIELA: Está bien...
ALEJANDRO: (Le da un beso en la mejilla) ¿Si? ¿Está bien? (Beso en el cuello)
DANIELA: Si, entiendo que quieres ayudar y no me voy a oponer, pero quiero que te protejas y que tomes todas las precauciones posibles
ALEJANDRO: No voy a exponer ni uno solo de mis cabellos... De hecho, se me ocurrió algo, ¿quieres saber?
DANIELA: De ti, lo quiero saber todo...
ALEJANDRO: Pienso que ella debe imaginarse que nosotros estamos juntos, de tonta no tiene un pelo y bueno, creo que si le "hacemos saber" dónde voy a estar algún día de estos, puede que se aparezca por allí. Obviamente que no me pienso asomar a ningún sitio, pero ella no tiene por qué saberlo. Sólo necesitamos que se crea que puedo estar allí
DANIELA: Me gusta eso, no te arriesgas en nada... Viéndolo así, es una buena idea
ALEJANDRO: Sip. Habría que ver cómo hacerlo, pero eso se hará después, ahora tengo otros planes, Cosita...
DANIELA: ¿Qué planes?
ALEJANDRO: (La empieza a tocar) Quiero que juguemos un ratito y darte unos buenos momentos de rico placer... ¿Juegas?
DANIELA: Siempre juego...
ALEJANDRO: ¿Si? ¿A ver?
DANIELA: (Empezó regándole besos por el cuello, llegando hasta el lóbulo de la oreja) Te amo, buenorro...
ALEJANDRO: ¿Me amas mucho, mucho, mucho? (Se dejaba tocar)
DANIELA: Hasta el infinito y más allá (Bajó su mano hasta la entrepierna)
ALEJANDRO: Siiii, eso, amor, me matas. Síguele que yo, me robaré la comida de mi hija por un rato... (Comienza a besarle los senos)
DANIELA: (El contacto de la boca de Alejo en su torso, la estremeció de pies a cabeza, robándole un poderoso gemido) Ale…
ALEJANDRO: (Sintió como los pezones de Dani se endurecieron en su boca y los mordisqueó suavemente) ¿Qué, amor?
DANIELA: Nada…
ALEJANDRO: Ah…

La pareja continuó así un rato: él saboreando les pechos de ella y ella, acariciando el miembro de él. En un momento, Daniela ya no pudo resistir sus deseos de hacerlo estallar y lo recostó por completo, subiendo encima de Alejandro. Bajó despacio hasta la entrepierna y cuando llegó a su objetivo, lo atrapó con la boca y las manos, hasta que Alejo explotó de placer…

ALEJANDRO: (La tenía abrazada y la acariciaba) Ya quiero poder hacerte esas cosas a ti, hermosa, muero por poseerte y llenarte de mi amor y de mi fuego. Te amo.
DANIELA: Y yo me quemo por dentro, Ale, pero hay que esperar…
ALEJANDRO: ¿Te dije lo mucho que odio la cuarentena?
DANIELA: Si, me lo dices como 200 veces por día y, ¿sabes qué?
ALEJANDRO: ¿Qué?
DANIELA: Yo la odio más, la odio casi tanto como te amo a ti…
ALEJANDRO: (Gran beso no cachondo) ¡Odio la cuarentena! (Vicky empieza a llorar)
DANIELA: (Sonríe) Me llaman…
ALEJANDRO: Ya la oí…
DANIELA: (Sale y vuelve con Vicky. Se sienta en la cama y la amanta) ¡Alguien tenía hambre!
ALEJANDRO: ¡Eso veo! (Se ríe) Extraño a Danita… La voy a llamar. (Coge el teléfono y marca. Le pasan con su hija) ¡Hola, mi amor! (Ale pone el altavoz)
DANITA: Papiiii, vuelo Beko tdajo batito pada mi
DANIELA: ¿Qué el abuelo te trajo un gato a ti?
DANITA: Shhhhiii, mamiiii, Lejo…
ALEJANDRO: ¿El gato se llama Alejo?
DANITA: Shi, papi, shiiiii
DANIELA: (Se ríe) ¡Mi papá y sus mascotas! ¿Es lindo, hija?
DANITA: Muy dindoooo, como papi…
DANIELA: Debe ser el gato más hermoso del mundo, entonces…
ALEJANDRO: (Le guiña el ojo a Dani) ¡Hermosa la manera de convencerme!
DANITA: ¿Ditora?
DANIELA: Tu hermana está comiendo, Dani…
DANITA: ¿Toma teta?
DANIELA: (Se ríe) Si, toma la teta.
ALEJANDRO: ¿Y tú te estás portando bien?
DANITA: Nooooo. Buela nice que no
DANIELA: ¡Pobre, abuela!
ALEJANDRO: Hija, tienes que quedarte unos días más en casa de tus abuelos, compórtate.
DANITA: Shi, papi, vo gugá con Lejo.
DANIELA: Te amamos, hija.
DANITA: Amo, mami…
ALEJANDRO: ¿Y a mí y a Victoria?
DANITA: Amo papi, amo emanita
DANIELA: Pásame con la abuela, Dani. ¡Te portas bien!
DANITA: ¡¡¡Buelaaaaaaaaaa!!!

La niña le dio el teléfono a Daymar y se fue a jugar con su gatito de verdad, Alejo y con el de peluche, Tito…