domingo, 12 de mayo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 85


Un par de meses después…

Una tarde, poco después del almuerzo, las quinti visitaron a su hermano en la oficina de la textilera. Solange estaba con ellas, porque la idea era planear algo que lograra que Crystal desapareciera del mapa y ya no fregara.

ALEX: (Revisando que la mosca muerta no estuviera escuchando detrás de la puerta) ¿Se les ha ocurrido algo?
DIANA: A mí no
LAURA: Ni a mí
DANIELA: ¿Siempre soy la de los planes "Daymarezcos"?
SERGIO: Antes de hablar de planes quintillezcos, Daniela, ¿dónde dejaste a mi sobrina?
DANIELA: Mi princesa está con el rey... Alejo se tomó el día libre para quedarse con Danita en casa y así yo pudiera venir, niños cansones.
SOLANGE: ¿Por qué no la trajiste, mezquina de bebitas?
DANIELA: Porque está con fiebre y, además, cargar con la que llevo en mi vientre, es más que suficiente…
LAURA: ¿Qué tiene Danita?
DANIELA: Nada grave, está desarrollando sus anticuerpos y eso le generó un poco de temperatura
SERGIO: ¡Otra niña! ¡Ese Alejandro es un detector de sexos de bebés!
DIANA: (Se ríe) La verdad que si, no le erró en ninguna de las dos…
LAURA: Bueno, ¿ahora si podemos saber cuál es la maravilla que se le ocurrió a Dani?
DANIELA: En realidad, no se me ocurrió a mí…
ALEX: ¿Fue al loco de tu marido, verdad?
DANIELA: Si
MICAELA: ¡Parece más Daymar que nosotras!
SERGIO: ¡Es cierto! Dani, te digo algo... Me parece que no fue que tu destino era conocerlo, sino hacer que conozca a mamá... ¡Jajaja!
DANIELA: Créeme que en más de una ocasión he llegado a pensar eso
DIANA: ¡Tan mensos! Ese hombrote estaba destinado a ti, hermanita, ¡dejen la bobada! Que se lleve tan bien con mamá es un bonus...
SOLANGE: ¡Bueno, a ver! ¿Están locos todos o qué? (Se echa una carcajada) ¡Discutiendo por eso, caramba! Jajajajajaja
LAURA: Cuñada, me extraña que llevando tanto tiempo en la familia, ¡hasta ahora nos cuestiones por estar locos!
DANIELA: ¡Fea la actitud, Solange! Eres la más antigua de los intrusos...
MICAELA: Debemos reprobarte, cuñadita (Las cinco hacen gesto de "no, no")
DIANA: ¿Listas, niñas?
SOLANGE: ¿Qué me van a hacer? (Mira a su novio) ¿Sergio?
SERGIO: Dudaste, amor y contra eso, no puedo hacer nada
DIANA: (Se pone detrás de su cuñada) Quintis...
DANIELA: Es tiempo de darle un correctivo a la señorita...
ALEX: Laura, has los honores...
LAURA: (Se le acerca y quedan cara a cara) Prepárate para aprender que a los Zavallalta, no se les cuestiona su locura (Espera unos segundos y repentinamente, se quita el zapato y se lo hace oler)
SOLANGE: ¡Sáquese de aquí, puerca!

Todos se echaron a reír con ganas...

DANIELA: Debiste verte la expresión, cuñis, ¡ESTABAS BLANCA!
SOLANGE: (También riendo) Es que si que meten miedo, niñas...
MICAELA: ¿De verdad?
LAURA: Mica, somos hijas de Daymar Zavallalta, obvio metemos miedo, no empieces como Solange, mira que no me he puesto el zapato
MICAELA: (Le mira el calzado a su hermana) ¡Esos son los más olorosos que tienes, wácala!
LAURA: ¿Ah, si? (Se agarra a su hermana y la obliga a olerlo) ¡Pa' que aprendas, greñuda!
MICAELA: ¡Ya, puerca! ¡Me vas a matar con ese olor a muerto que te cargas en el zapato!
SERGIO: Bueno, basta, par de locas... Dani, dinos de una vez qué se le ocurrió a Alejandro, el hijo perdido de Daymar...
DANIELA: Pues, mi buenorro sugiere que le des una cita a esa tipa y le hagas creer que va a tener lo que quiere. Supongamos que se pueden encontrar aquí y le dices que va a estar todo oscuro y que la vas a esperar sentadito en tu silla, cuando en realidad, va a ser otro el que estará ahí.
ALEX: ¡Ya veo cómo viene la cosa! La zorrita esa va a entrar y se lo va a besuquear a ese otro
DANIELA: Exacto. Ahí entras tú, te haces el ofendido y traicionado y la haces sentir tan mal, que si no se va de la empresa, por lo menos, se deja de fregar...
SERGIO: ¡Escucho la idea y empiezo a creer que, en serio, Alejandro es el hijo perdido de mamá!
LAURA: ¡FABULOSA!
DIANA: Hay que reconocer que ese pelado, hizo simbiosis con nuestra madrecita.
DANIELA: ¡No le digas pelado a mi rey, mocosa!
DIANA: ¿Mocosa? ¿Quieres oler mi zapato, Danielita?
SOLANGE: ¡Oigan, cuñis! Por favor… Es buena idea, pero tengo una duda... ¿Quién se va a prestar a semejante embuste?

Todos se miran. De repente, la solución a ese detalle, aparece por la ventana, colgado de un andamio, limpiando los vidrios...

SERGIO: (Señalándolo) ¡¡¡Él!!!
TODAS: ¿Él?
LAURA: ¿Crees que acepte?

Gerardo Zapata era físicamente muy parecido a Sergio y tenía el mismo corte de cabello, así que, a oscuras, daría perfectamente con el perfil del mayor de los hijos de Daymar y Rebeko.
El muchacho, aceptó y no solamente por la buena relación que tenía con Sergio, sino porque, además, Crystal le caía como patada al hígado, igual que a casi todos los demás.
Sergio lo había buscado y ahora se encontraba con todos, ultimando detalles.

DANIELA: ¿Entendiste bien, Gerardo?
GERARDO: ¡A la perfección!
LAURA: ¿Seguro?
GERARDO: Completamente
SERGIO: Siendo así, nos vemos en esta oficina a las nueve de la noche, se puntual y por la ropa, no te preocupes, te traigo un traje mío.
GERARDO: Así será, señor. Encantado de conocerlas, hermanitas, son todas muy guapas... (Hace una reverencia y se retira)
LAURA: Mmmm... ¡Todo un papacito!
DIANA: Le voy a decir a Diego
LAURA: ¡Chismosa! (Le saca la lengua)
DANIELA: ¡Dios, niña! ¿Te casaste y te quedaste ciega? Recuerden lo que dice mamá...
LOS SEIS HERMANOS: "Estar a dieta, no impide leer el menú"... ¡AMEN!
SOLANGE: ¡Dios mío! (Se ríe)
LAURA: Ahora tienes que citar a la mosca muerta. Dile que a las diez, así nos das tiempo a todas de prepararnos...
SERGIO: ¿Piensan venir?
DANIELA: ¡Obviamente! Alex, ¿aún tienes esa cámara con infrarrojo que te prestó papá para el campamento o ya se la devolviste?
ALEX: Aún la tengo... (Se miran) ¿Estoy pensando lo mismo que tú?
DANIELA: (Le levanta las cejas y sonríe) Yo creo que si...

La idea de Dani era filmar a Crystal en pleno arrumaco con Gerardo y decirle que si no se iba y dejaba en paz a Sergio, ese video recorrería el mundo en dos segundos, gracias a internet.

LAURA: ¿La vas a grabar? Tan malvada, jajaja
DANIELA: ¡Claro! De ese modo nos aseguramos de que se largue y no vuelva...
SERGIO: Eso se puede obviar, niñas...
DIANA: ¡No, señor! Si la hacemos, la hacemos completa... "El que se mete con un
Zavallalta..."
TODOS: ¡Se mete con todos!
SERGIO: ¡Tienen razón! ¡A darle!

Las quinti y Solange se fueron para que Sergio pudiera "citar" a Crystal...

SERGIO: (Habían golpeado la puerta) Pasa, Crystal
CRYSTAL: ¿Que se le ofrece, señor Zavallalta?
SERGIO: (Sonriendo seductoramente) Pasa, bonita y no me digas "señor Zavallalta", queda muy frío para ti y para mí...
CRYSTAL: Está bien, Sergio, ¿se te ofrece algo?

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 84


Al comprender que Daniela estaba desvanecida, Alejo la recostó suavemente en el sillón y buscó alcohol para hacerle oler y ver si con eso reaccionaba, pero no funcionó. Dentro de su desesperación, pudo reaccionar y llevarla al hospital donde trabajaba Laura: aunque ella no estuviera, las quinti se atendían allí e incluso Danita había nacido en aquel nosocomio. Cristina, médica tratante de allí y gran amiga de Laura, los recibió. Daniela seguía inconsciente.

CRISTINA: ¿Qué le pasó?
ALEJANDRO: No se, estábamos hablando y se desmayó, así, de la nada.
CRISTINA: ¿Antes de eso habían discutido, hubo algo que la alterara?
ALEJANDRO: Discutimos, si, pero no fue algo grande, una pavada, te lo juro…
CRISTINA: (Lo ve muy alterado) Alejandro, tranquilo, por favor.
ALEJANDRO: ¿Qué tiene, Cristina?
CRISTINA: Si me dejas revisarla, te digo. (Llegan a urgencias) Espera aquí, Ale.
ALEJANDRO: (Le da un beso en la frente y en la boca a Daniela) Mi amor, ¿me escuchas? Si sales de esto, te juro que te doy todo el dinero de la empresa para que hagas lo que se te de la gana y la pongas patas arriba, si quieres, pero vuelve a mí, Dani, vuelve conmigo y con nuestra hija, por favor…
CRISTINA: Ale, tengo que llevarla.
ALEJANDRO: (Mira a Cristina) Devuélvemela con bien, te lo suplico

La médica hizo un gesto afirmativo y le guiñó el ojo, cosa que apaciguó la angustia de Alejandro, pero apenas.

Alex, Diana y Fede, llegaron muy rápido y se encontraron a Alejo esperando alguna novedad.

DIANA: (Lo abraza) ¿Qué pasó?
ALEJANDRO: (Llorando) No se, se desmayó de la nada.
FEDERICO: ¿Te han dicho algo?
ALEJANDRO: No. Sólo salió Cristina a pedirme una autorización para que le hicieran exámenes, análisis, tomografías y esas cosas.
ALEX: (Le agarra las manos) Ale, mi hermana es una mujer sana, joven y con más ganas de vivir de lo que te puedas imaginar. Debe ser algo de cansancio o agotamiento, ya ves que tu mujer no descansa nunca.
DIANA: ¡Si, cuñado, tranquilo!
ALEJANDRO: Si fuera eso, ya me lo habrían venido a decir, ¿no creen? (A Alex) ¿Y Dante, tus papás, Mica?
ALEX: Están todos en camino. De casualidad yo estaba con este par. No te preocupes por eso. ¿Llamaste a tus padres?
ALEJANDRO: No, apenas si pude llamarte a ti, Alex…
FEDERICO: Yo lo hago, amigo (Se retira un poco para llamar)
ALEX: (Se miran con Diana sin saber qué decir, las dos estaban igual de preocupadas que Ale) ¿Por qué nadie dice nada?
DIANA: ¡Te calmas, Alejandra! (Le hace gestos para que se compusiera)
FEDERICO: (Volviendo) Tus padres ya vienen, Alejo…
ALEX: (Sale Cristina) ¿Qué pasó?
DIANA: ¿Cómo está?
ALEJANDRO: ¡Di algo, mujer!
CRISTINA: Se le bajó mucho la presión y de golpe, por eso se desvaneció. ¿Ha comido bien?
ALEJANDRO: En general, si. Aunque hace un par de días está un poco pasada de revoluciones y come cualquier cosa.
CRISTINA: ¿Cómo es eso?
ALEJANDRO: Le dan ataques de hambre y come lo que encuentra y después, lógico, se descompone. ¿Será una gastritis?
CRISTINA: (Se ríe, era evidente que Alejo no tenía idea) No, Alejandro, no es gastritis. Ven, vamos a mi consultorio y te explico.
DIANA: ¡Va, va, va! ¡Al menos dinos cómo está y si se va a poner bien!
CRISTINA: Tranquila, quintilliza de Laura, Daniela va a estar perfecta. Probablemente en una o dos horas se despierte y para la noche, ya va a estar en su casa. (Se va con Alejo)
DIANA: Pues, avisemos a todos que Dani está bien.
FEDERICO: Ya están viniendo, amor.
ALEX: Si, cuñado, pero así vendrán tranquilos.

Y mientras ellos avisaban de las novedades, Alejandro se enteraba del estado de salud de su esposa. Poco más de una hora después, Daniela despertaba y lo primero que vio, al abrir los ojos, fue a su marido, tomándole la mano, acariciándole el cabello y sonriéndole…

ALEJANDRO: Hola, chistocita…
DANIELA: ¿Qué pasó, amor?
ALEJANDRO: Te desmayaste, Dani y no pude hacerte reaccionar, así que te traje al hospital
DANIELA: ¿Me desmayé?
ALEJANDRO: Si, hermosa, ¿cómo te sientes?
DANIELA: Bien, Ale, un poco adormilada, pero bien.
ALEJANDRO: Eso debe ser a causa del suero, estabas un poco baja de vitaminas, tienes que alimentarte mejor.
DANIELA: (Le sonríe) ¿El médico te dio la razón?
ALEJANDRO: La médica, es Cristina y si, te dije mil veces que comer cualquier cosa que te encuentras, no es alimentarte y además, aún amamantas a Danita…
DANIELA: (Lo veía con una mezcla rara de felicidad y angustia) ¿Te asustaste?
ALEJANDRO: ¡Me aterré!
DANIELA: Perdón, prometo mejorar mi alimentación.
ALEJANDRO: No tienes opción, Daniela, ahora más que nunca tienes que comer bien y sano, la maternidad te exigirá que estés al cien por ciento.
DANIELA: Si que come mucho esa niña nuestra…
ALEJANDRO: (Se sienta en la cama, a su lado) Daniela, te desmayaste porque tu cuerpo no recibe lo que necesita para que una mujer en tu estado, se sienta bien y pueda hacer su vida normal…
DANIELA: (Sin “captar” lo último”) Lo se, lo se, ya te dije que voy a cuidarme más y que comeré lo que los médicos me indiq… ¿Qué quisiste decir con eso de “una mujer en tu estado”? ¿Qué estado?
ALEJANDRO: (Le sonríe ampliamente) ¡No puedo creer que sea yo quien te diga esto, amor!
DANIELA: ¿Decirme qué cosa, Alejo? Habla…
ALEJANDRO: Decirte que aquí (Le pone la mano en el vientre) Está creciendo la pequeña Victoria Vilatorres Zavallalta…
DANIELA: (Lo mira, confundida) ¿La pequeña Victoria? ¿ESTOY EMBARAZADA?
ALEJANDRO: (Mueve la cabeza afirmativamente) Y de otra niña, lo presiento…
DANIELA: ¿OTRA VEZ EMBARAZADA?
ALEJANDRO: (Sonríe) Si…
DANIELA: ¿Embarazada? ¿OTRA VEZ?
ALEJANDRO: (La toma del rostro y la besa suavemente) ¿Reaccionas, amor? Estás esperando otra Danita, otra hermosa princesa tuya y mía…
DANIELA: (Lo abraza, emocionada) ¡No lo puedo creer! ¡Es muy pronto, Dani sólo tiene ocho meses! (Llora) ¡Otro hijo de los dos, Ale!
ALEJANDRO: (Le besa las lágrimas) Después de toda aquella locura, preciosa, Dios nos vuelve a bendecir con otro bebé, que será niña de nuevo, eh…
DANIELA: ¡TE AMO!
ALEJANDRO: Y yo a ti, a las tres, ¡SOY EL MÁS FELIZ DEL MUNDO!
DANIELA: (Lo mira y vuelve a llorar) ¡Me contagiaste lo chillón!

La pareja se rió y se quedó abrazada largo rato, imaginando cómo sería el o la nueva integrante de la familia.

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 83


Unos meses después, ya con todo y todos en su lugar y tranquilos, las cosas retomaron su curso lógico y normal, casi encantadoramente caótica y revolucionaria, como era la “rutina” de las quinti y su familia y amigos.

Como pendientes o “espinitas” para sacarse de encima, sólo quedaban dos cosas: Una, devolverle el golpe a Victorio y demostrarle que no sólo no podría separar a Alex de Dante, sino que, además, si volvía a intentarlo, le iría de la patada y la otra cosa era buscarle la vuelta para lograr que Crystal renunciara al trabajo que la unía a Sergio y a la textilera.

Los hermanos Zavallalta, se encontraban en pleno armado de un buen plan para lograr ese segundo objetivo, ya que, por el momento, el maestrito de pacotilla, no molestaba.
La cuestión, el meollo de la nueva problemática, radicaba en la “intervención” de la persona menos esperada para solucionar el inconveniente con Victorio y todo a espaldas de Alex y Dante que ni se imaginaron que sería el mismísimo Mariano quien pondría fin al ridículo empeño que tenía el colega de ambos en fregarles la vida.

Una noche, mientras el maestro Méndez se preparaba la cena, recibió la inesperada visita del ex marido de Alejandra. Cuando sonó el timbre y fue a atender, lo que menos se esperaba era encontrarse ahí parado al morocho que había sido objeto de sus envidias durante varios años.

VICTORIO: (Abriendo los ojos grandes) ¿Qué haces tú aquí? ¿Cómo encontraste mi casa?
MARIANO: (Agarrándolo de la solapa) ¡Ese es el menor de tus problemas! (Se mete a la casa y cierra la puerta ferozmente, para infundirle miedo) En tu lugar, me preocuparía por no morirme esta noche, enano maldito…
VICTORIO: (Aterrado, tartamudeaba) ¿Qué, qué, qué teeteete papapasa?
MARIANO: (Remedándolo) Mememe papapasa, que si no te alejas de Alex, te voy a romper el alma a golpes, ¡sátiro!
VICTORIO: Pepepepe…
MARIANO: ¿Qué, joto?
VICTORIO: Pepepepepero yoyo nnnnoo lele hihicece nadada…
MARIANO: (No lo soltaba) ¡Ni se lo vas a hacer! Te he estado vigilando y se que la espías, ¡puerco!
VICTORIO: ¿Cócomo lo sasabes?
MARIANO: Porque te vi… Hace un par de días, tuve que ir a su casa a ver algo del divorcio y cuando llegué, te vi trepado al árbol con tus binoculares, espiando por su ventana, ¡COCHINO! Te la voy a hacer simple: tomas todas tus porquerías, las juntas, renuncias a tu trabajo y luego, te compras un bosque…
VICTORIO: (Se extraña) ¿Un bosque? ¿Para qué me voy a comprar un bosque?
MARIANO: ¡¡¡PARA PERDERTE DENTRO!!! Y más te vale que lo hagas, porque si me entero que sigues rondando por aquí, voy a buscar a la madre de Alejandra ¿la conoces?
VICTORIO: No
MARIANO: Pues es una señora muy guapa, pero enojona y protectora de sus hijos como nadie más y siempre anda cargando un machete, con el que les corta las pelotas a los degenerados como tú, que fastidian a sus quinti…
VICTORIO: ¡Exageras!
MARIANO: ¡No, no lo hago! A mí hasta me hizo orinarme en mis pantalones del miedo… De todos modos, si no te las corta ella, ¡TE LAS CORTO YO!
VICTORIO: (Estaba con un pánico tremendo) ¡Nonono molesto más!
MARIANO: Si en una semana no te has borrado de esta ciudad, ¡VUELVO CON MI EX SUEGRA Y, ZAS!! Adiós a las bolitas de Victorio… ¿Queda claro?
VICTORIO: ¡Clarísimo!
MARIANO: (Ve que él también se había orinado y lo suelta) ¡Tienes una semana para desaparecer! (Se va)

Al otro día, Victorio presentó su renuncia irrevocable al cargo que tenía en la escuela y nunca más se supo nada de él. Dicen, que se fue a vivir a una comunidad en Chiapas, donde alfabetizaba a los adultos sin lengua, pero nunca se pudieron comprobar esos rumores…

Laura y Diego, después de insistir muchísimo, lograron que Daniela y Alejandro les permitieran salir de paseo con Danita, así que pasaron tempranito por la pequeña y se la llevaron a pasar el día a una pequeña estancia donde estaba toda la familia de Diego y que los recibieron de muy buen agrado y todos quedaron encantados con la pequeña, que no dejó a uno sin babear por ella.

Increíblemente, los padres de Danita, en vez de aprovechar el tiempo a solas, terminaron teniendo un pleitazo. Todo comenzó por una cuestión de trabajo y Alejo, como no quería hablar de eso, no prestó atención a lo que Daniela le decía. Esto hizo que la señora se enfadara y le contestara de mal modo a su marido, lo que llevó a que el señor, elevara la apuesta y así, por una bobada, lo que debía ser un día de amor, se transformó en una batalla campal, luego en un terrible susto y terminó siendo una enorme sorpresa.

DANIELA: ¡No me creo que vuelvas a negarme un presupuesto! ¡Eres un tirano de las finanzas!
ALEJANDRO: No te lo estoy negando, sólo digo que esa cantidad no está disponible. Si la tuviera, te la doy, pero NO SE PUEDE (La mira) ¿Tirano, yo? ¡INJUSTICIA!
DANIELA: ¿Cuánto del total me puedes aprobar?
ALEJANDRO: Con un enorme esfuerzo, el 50 %
DANIELA: ¿Nada más?
ALEJANDRO: Daniela, si te doy más presupuesto a ti, tengo que quitársela a Carola y Beltrán, ¿eso quieres?
DANIELA: (Ofuscada) ¡Obvio, no!
ALEJANDRO: ¿Entonces?
DANIELA: Entonces, nada, ¡TIRANO! (Estaba enojadísima)
ALEJANDRO: ¡Bueno, basta, me cansé!
DANIELA: ¿De qué?
ALEJANDRO: De esto, Daniela. No es posible que por trabajo, terminemos discutiendo y tratándonos así. Lo mejor es que separemos la empresa y ¡SAN SE ACABÓ!
DANIELA: (Confundida) ¿Separar la empresa?
ALEJANDRO: Es eso o terminaremos separándonos tú y yo.
DANIELA: ¿Qué propones?
ALEJANDRO: Voy a hablar con Maru el lunes y supongo que lo ideal va a ser contratar a una persona que maneje los presupuestos de tu área y yo dedicarme al resto.
DANIELA: (Sabía que así, las cosas se irían al demonio) No, Ale, si la empresa va así de bien es por tu liderazgo, amor.
ALEJANDRO: No me sirve tener una empresa que vaya viento en popa, si para mantenerla de ese modo, mi matrimonio se daña.
DANIELA: (Se le sienta encima) ¡Perdón, es mi culpa! Me pongo muy intensa y me desquicio. Discúlpame, pero no cambies nada, ¿si? (Le hace pucherito)
ALEJANDRO: ¡Demasiado intensa, diría yo! ¡Hazme el favor de quitar ese puchero!
DANIELA: (Como niña caprichosa) ¡No, no y no! (Más pucheritos) Soy una boca floja, Alejerico y lo sabes. ¡Yaaaaa, perdóooon! Es que quiero hacer esa campaña a como de lugar, mi amor y no me mido.
ALEJANDRO: Y digo yo, niña, ¿por qué no buscas un inversionista externo?
DANIELA: ¿Cómo sería eso?
ALEJANDRO: Encuentra alguien interesado en invertir y le pagas con parte de tus ganancias o con hacerte cargo de la parte creativa de su negocio. Algo de eso…
DANIELA: ¡Me gusta, Ale! ¡Eres un genio!
ALEJANDRO: ¿Ya no soy un tirano?
DANIELA: (Le besa por todo el rostro) No, mi vida, eres lo mejor de lo mejor. (Cae desmayada sobre Ale)
ALEJANDRO: ¿Dani? (La mueve despacio) Dani, no juegues, hermosa…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 82


Mientras los cinco rescatistas salían del edificio con Daniela, Ale había dado sonido a su celular y ahora, Andrea entraba y se encontraba con él, cara a cara...

ALEJANDRO: ¿Qué mierda buscas con todo esto?
ANDREA: ¿No es lógico y obvio? ¡Estás lento, Alejandro!
ALEJANDRO: Quiero oírlo de tu boca, demente, ¡no estoy perturbado como tú!
ANDREA: Te voy a complacer, busco que tu amada mujer, tu mocosa y tú, ¡se mueran!
ALEJANDRO: (Le sonó el celular: Dani estaba a salvo. Mira a Andrea y le sonríe complacido) ¡Date cuenta que tus planes se frustraron, maldita!
ANDREA: ¿Por qué tan seguro?
ALEJANDRO: Porque Daniela ya no está en tu poder, zorra...
ANDREA: ¿De qué hablas?
ALEJANDRO: Sube y fíjate (Andrea sacó un arma y apuntó a la cabeza) Mátame, pero ellas estarán bien. De aquí no sales sola, en cinco minutos, la policía rodeará el edificio
ANDREA: ¡Despídete del mundo, perro! (Apuntó lo mejor que pudo y disparó)
DANTE: (Escuchando el tiro) ¡¡ALEJANDRO!! (Quiso entrar, pero Bruno lo detuvo)
BRUNO: ¡Espera, Dante! (Lo tenía agarrado de los brazos)
DANTE: ¡Lo mató, esa maldita enferma, lo mató!
BRUNO: ¡Esperemos!
DANTE: (Llorando, imaginaba lo peor) ¡Hermano!
ANDREA: (Insultaba a su propia suerte, el disparo no logró su objetivo: Ale se había movido muy rápido y esquivó el balazo a causa de su agilidad y la pésima puntería de la loca) ¡Maldita sea! (Sabía que el arma estaba ya sin balas) ¡Todo esto es por tu culpa! (Le revolea la pistola y le da en la cabeza, haciéndole un pequeño corte)
ALEJANDRO: (Se le abalanza, la apresa, la controla y con su cinturón, la maniata) ¡Esto se terminó, desquiciada! (Llama a Dante) ¿Dónde están? ¿Cómo está Dani?
DANTE: ¡¡ALEJO!!! ¡Gracias a Dios que estás bien! (Bruno lo miró con todo el alivio) Yo, abajo con Bruno. Fede y Diego llevaron a Dani al hospital donde trabajan él y Laura, ahí la atenderán bien. Sebas fue a ver a los demás para tranquilizarlos…
ALEJANDRO: (Puso el altavoz) ¿Estaba bien? ¡Dime algo, Dante! (Se quitó el saco y la camisa y le ató los pies a la loca que no dejaba de gritar e insultar) ¡CÁLLATE, ZORRA! (Con la camisa, le tapó la boca) ¡No te aguanto, desgraciada!
DANTE: ¡Contrólate! Daniela está bien, pero se estaba deshidratando así que Diego prefirió llevarla al hospital. ¿Qué fue ese tiro, Alejo?
ALEJANDRO: (Andrea seguía gritando) ¡Cállate! No fue nada, triple D, no te preocupes. La loca está atada, ¿y la policía?
DANTE: Ya viene para acá, ¿escuchaste, zorrita? ¡Ya vienen y te van a llevar presa!

Diez minutos después, las autoridades se llevaban a Andrea y Alejo iba al hospital...

ALEJANDRO: (Bruno manejaba) ¿Le apuras, amigo?
BRUNO: Faltan cuatro o cinco calles, Alejandro, ¡cálmate!
DANTE: Bruno tiene razón, ya todo terminó y tu mujer está bien, ¡bájale!
ALEJANDRO: Quiero verla, lo necesito, me la robaron tantos días y esa loca pudo haberle hecho cualquier cosa… (Le habían prestado una chamarra, hacía frío)
DANTE: ¡Ey, cabezón, pero no fue así! Daniela te necesita tranquilo y no hecho un manojo de nervios. Respira y relájate, lo peor ya pasó… (Se ríe)
ALEJANDRO: ¿Qué te pasa?
DANTE: ¡Esquivas un balazo, pero el arma te da en la cabezota, animal!…

Los tres amigos echaron a reír y llegaron al hospital. Laura los esperaba.

LAURA: ¡Cuñado! (Se abrazan) Ella está muy bien, no te preocupes, pero aún no despierta. ¿Estás bien? Te ves pálido, Ale y estás sangrando.
ALEJANDRO: ¡Estoy bien, Lau, no te preocupes! ¿Por qué no despierta?
LAURA: Esa zorra no la alimentó y apenas le dio agua, le estamos administrando suero para estabilizarla, en unas horas va a reaccionar. ¿En serio estás bien? No lo parece…
ALEJANDRO: (Estaba muerto de frío) Estoy perfecto, sólo llévame con ella…
LAURA: Si. (A los otros dos) Diego y Fede están en la cafetería, con la familia.
BRUNO: Chécalo, Lau, estuvo encuerado largo rato y le dieron un culatazo en la frente, pero vayan con Dani, nosotros buscamos al resto…
LAURA: Debes estar con hipotermia, Ale, hace mucho frío y ese corte parece superficial. De todas maneras, te voy a revisar…
ALEJANDRO: (Casi llorando) Te lo ruego, sólo llévame con ella, Lau, por favor…

La quinti enfermera comprendió el ruego y llevó a Alejo con Dani, después lo revisaría.
Pasó todo un día y Daniela no volvía en sí. Alejo no se despegaba de ella y Daymar le había llevado a su hija para que pudiera estar con ambas. En el hospital, debido a su parentesco con Laura, se le tenían todas las consideraciones posibles y hasta una cunita le permitieron llevar a la habitación. Precisamente, Alejandro estaba sentado, alimentado a su pequeña con un biberón, pero Danita no estaba conforme.

ALEJANDRO: (Dejando la mamila a un lado y mirando a su niña) Lo se, princesa, no es lo mismo que comer de mamá, pero ella está cansada y no puede darte eso que quieres, amorcito… (Danielita estaba por llorar) No, no, no, hermosa, mami se va a despertar en cualquier momento y no puedes estar llorando cuando te vea, corazón… (Unas lágrimas le caen a él)
DANIELA: Ni tú, Ale, no llores…
ALEJANDRO: (La mira y sonríe) ¡Hasta que despiertas, Daniela! ¿Cansada de dormir?
DANIELA: (Dándose cuenta que no estaba secuestrada) ¿Qué pasó?
ALEJANDRO: (Acercándose con la beba) Pasó que todo terminó, mi amor…
DANIELA: Pero…
ALEJANDRO: (La besa despacio y suave) Más tarde te cuento todo, pero una princesita te ha extrañado con locura y quiere que su mamá la abrace…
DANIELA: (Cargando a Danita, se siente débil) No puedo, Ale, no tengo fuerzas…
ALEJANDRO: (Se recuesta su lado y la toma de los brazos, para que pueda sostener a la niña) Ya está, Cosita, ya las tengo a las dos en mis brazos y eso nunca va a cambiar…

Unos cuantos minutos más tarde, los tres se durmieron así, juntos y abrazados.
Dani fue dada de alta dos días más tarde y volvió a su casa después de casi diez de ausencia. Alejo pidió a la familia y amigos que la dejaran descansar por ese día y la visitaran al siguiente y bajo protesta, todos entendieron y accedieron a dicho pedido. Cuando Danita se durmió, Ale y Dani tuvieron una charla en la que él le pudo contar concretamente, cómo había sido todo: la señora de Vilatorres, no salía de su estupor.

DANIELA: ¿Ella fue?
ALEJANDRO: Si, pensé que lo sabías.
DANIELA: No, amor, nunca la vi y cuando me hablaba cambiaba la voz y muy bien por lo que me doy cuenta, nunca me imaginé que fuera ella.
ALEJANDRO: Dani, ¿te hizo algo?
DANIELA: ¿Además de matarme de hambre y de sed? ¡Para nada! Bueno, si me dio esos golpes para desmayarme, pero no más que eso. Directamente ni estaba conmigo.
ALEJANDRO: Tenía una especie de recámara armada al final del pasillo con cama y hasta una televisión, la muy desquiciada…
DANIELA: (Le mira la herida en la frente y le aprieta la nariz) ¡Eres un menso!
ALEJANDRO: ¡Ayyyyyyyyyyyyy! ¿Por qué?
DANIELA: ¡Fue muy peligroso lo que hicieron ustedes, Alejo! (Lo suelta) ¿Qué hubiéramos hecho la niña y yo si esa loca acertaba el disparo?
ALEJANDRO: No se, amor, no lo pensé, ¡sólo quería sacarte de allí!
DANIELA: “No lo pensé” ¡Pues, piensa! ¡Eres un padre de familia ahora, Alejandro!
ALEJANDRO: Lo soy, pero mi vida sin ti, no tiene lógica, razón, ni sentido. ¡Se que me arriesgué, Dani, lo hice porque te amo y tenía que sacarte de ahí! Ya no me regañes…
DANIELA: No es regaño, es miedo, me muero sin ti y sin nuestra hija… Mírame (Él lo hace) No concibo una existencia sin ustedes, me da pánico que algo les pase.
ALEJANDRO: Es igual para mí, mis Danielas lo son todo…
DANIELA: (Se abrazan) ¡Por lo menos esa tipa estará en el loquero hasta que se pudra!
ALEJANDRO: Si…
DANIELA: Nunca más hagas algo así…
ALEJANDRO: ¿Elegir entre mi vida y la de mis Danis? Siempre las voy a salvar
DANIELA: ¡SúperAlejo al rescate! (Se ríen) Ven, héroe, vamos con nuestra princesa, quiero dormir en mi cama, con los dos amores de mi vida. (Se para y le ofrece la mano)
ALEJANDRO: (Se levanta y la carga) Los héroes hacen esto, mi amor…
DANIELA: (Se ríe sola) ¿Sabes qué?
ALEJANDRO: Dime…
DANIELA: Se me antoja que me cumplas una fantasía…
ALEJANDRO: ¿Ahora?
DANIELA: Mmmm… Tenemos que esperar a que esté un poco más repuesta…
ALEJANDRO: (Iban camino a la recámara) Cuéntame…
DANIELA: ¿Conseguirías el disfraz de…?

Las carcajadas de Alejo retumbaron por toda la casa…

ALEJANDRO: ¿Es en serio?
DANIELA: Te lo juro…
ALEJANDRO: ¿Esa es tu fantasía?
DANIELA: ¡Una de ellas! ¿La cumple o qué, SupérAlejerico?
ALEJANDRO: Aunque tenga que mandarme a hacer el traje, ¡TE LA CUMPLO, COSITA!
DANIELA: ¡Ese es mi marido, caray!...