Unos meses después, ya con todo y todos en su lugar y tranquilos, las cosas retomaron su curso lógico y normal, casi encantadoramente caótica y revolucionaria, como era la “rutina” de las quinti y su familia y amigos.
Como pendientes o
“espinitas” para sacarse de encima, sólo quedaban dos cosas: Una, devolverle el
golpe a Victorio y demostrarle que no sólo no podría separar a Alex de Dante,
sino que, además, si volvía a intentarlo, le iría de la patada y la otra cosa
era buscarle la vuelta para lograr que Crystal renunciara al trabajo que la
unía a Sergio y a la textilera.
Los hermanos
Zavallalta, se encontraban en pleno armado de un buen plan para lograr ese
segundo objetivo, ya que, por el momento, el maestrito de pacotilla, no
molestaba.
La cuestión, el meollo
de la nueva problemática, radicaba en la “intervención” de la persona menos
esperada para solucionar el inconveniente con Victorio y todo a espaldas de
Alex y Dante que ni se imaginaron que sería el mismísimo Mariano quien pondría
fin al ridículo empeño que tenía el colega de ambos en fregarles la vida.
Una noche, mientras el
maestro Méndez se preparaba la cena, recibió la inesperada visita del ex marido
de Alejandra. Cuando sonó el timbre y fue a atender, lo que menos se esperaba
era encontrarse ahí parado al morocho que había sido objeto de sus envidias
durante varios años.
VICTORIO: (Abriendo
los ojos grandes) ¿Qué haces tú aquí? ¿Cómo encontraste mi casa?
MARIANO: (Agarrándolo
de la solapa) ¡Ese es el menor de tus problemas! (Se mete a la casa y cierra la
puerta ferozmente, para infundirle miedo) En tu lugar, me preocuparía por no
morirme esta noche, enano maldito…
VICTORIO: (Aterrado,
tartamudeaba) ¿Qué, qué, qué teeteete papapasa?
MARIANO: (Remedándolo)
Mememe papapasa, que si no te alejas de Alex, te voy a romper el alma a golpes,
¡sátiro!
VICTORIO: Pepepepe…
MARIANO: ¿Qué, joto?
VICTORIO: Pepepepepero
yoyo nnnnoo lele hihicece nadada…
MARIANO: (No lo
soltaba) ¡Ni se lo vas a hacer! Te he estado vigilando y se que la espías,
¡puerco!
VICTORIO: ¿Cócomo lo
sasabes?
MARIANO: Porque te vi…
Hace un par de días, tuve que ir a su casa a ver algo del divorcio y cuando
llegué, te vi trepado al árbol con tus binoculares, espiando por su ventana,
¡COCHINO! Te la voy a hacer simple: tomas todas tus porquerías, las juntas,
renuncias a tu trabajo y luego, te compras un bosque…
VICTORIO: (Se extraña)
¿Un bosque? ¿Para qué me voy a comprar un bosque?
MARIANO: ¡¡¡PARA
PERDERTE DENTRO!!! Y más te vale que lo hagas, porque si me entero que sigues
rondando por aquí, voy a buscar a la madre de Alejandra ¿la conoces?
VICTORIO: No
MARIANO: Pues es una
señora muy guapa, pero enojona y protectora de sus hijos como nadie más y
siempre anda cargando un machete, con el que les corta las pelotas a los
degenerados como tú, que fastidian a sus quinti…
VICTORIO: ¡Exageras!
MARIANO: ¡No, no lo
hago! A mí hasta me hizo orinarme en mis pantalones del miedo… De todos modos,
si no te las corta ella, ¡TE LAS CORTO YO!
VICTORIO: (Estaba con
un pánico tremendo) ¡Nonono molesto más!
MARIANO: Si en una
semana no te has borrado de esta ciudad, ¡VUELVO CON MI EX SUEGRA Y, ZAS!!
Adiós a las bolitas de Victorio… ¿Queda claro?
VICTORIO: ¡Clarísimo!
MARIANO: (Ve que él
también se había orinado y lo suelta) ¡Tienes una semana para desaparecer! (Se
va)
Al otro día, Victorio
presentó su renuncia irrevocable al cargo que tenía en la escuela y nunca más
se supo nada de él. Dicen, que se fue a vivir a una comunidad en Chiapas, donde
alfabetizaba a los adultos sin lengua, pero nunca se pudieron comprobar esos
rumores…
Laura y Diego, después
de insistir muchísimo, lograron que Daniela y Alejandro les permitieran salir
de paseo con Danita, así que pasaron tempranito por la pequeña y se la llevaron
a pasar el día a una pequeña estancia donde estaba toda la familia de Diego y
que los recibieron de muy buen agrado y todos quedaron encantados con la
pequeña, que no dejó a uno sin babear por ella.
Increíblemente, los
padres de Danita, en vez de aprovechar el tiempo a solas, terminaron teniendo
un pleitazo. Todo comenzó por una cuestión de trabajo y Alejo, como no quería
hablar de eso, no prestó atención a lo que Daniela le decía. Esto hizo que la
señora se enfadara y le contestara de mal modo a su marido, lo que llevó a que
el señor, elevara la apuesta y así, por una bobada, lo que debía ser un día de
amor, se transformó en una batalla campal, luego en un terrible susto y terminó
siendo una enorme sorpresa.
DANIELA: ¡No me creo
que vuelvas a negarme un presupuesto! ¡Eres un tirano de las finanzas!
ALEJANDRO: No te lo
estoy negando, sólo digo que esa cantidad no está disponible. Si la tuviera, te
la doy, pero NO SE PUEDE (La mira) ¿Tirano, yo? ¡INJUSTICIA!
DANIELA: ¿Cuánto del
total me puedes aprobar?
ALEJANDRO: Con un
enorme esfuerzo, el 50 %
DANIELA: ¿Nada más?
ALEJANDRO: Daniela, si
te doy más presupuesto a ti, tengo que quitársela a Carola y Beltrán, ¿eso
quieres?
DANIELA: (Ofuscada)
¡Obvio, no!
ALEJANDRO: ¿Entonces?
DANIELA: Entonces,
nada, ¡TIRANO! (Estaba enojadísima)
ALEJANDRO: ¡Bueno,
basta, me cansé!
DANIELA: ¿De qué?
ALEJANDRO: De esto,
Daniela. No es posible que por trabajo, terminemos discutiendo y tratándonos
así. Lo mejor es que separemos la empresa y ¡SAN SE ACABÓ!
DANIELA: (Confundida)
¿Separar la empresa?
ALEJANDRO: Es eso o
terminaremos separándonos tú y yo.
DANIELA: ¿Qué
propones?
ALEJANDRO: Voy a
hablar con Maru el lunes y supongo que lo ideal va a ser contratar a una
persona que maneje los presupuestos de tu área y yo dedicarme al resto.
DANIELA: (Sabía que
así, las cosas se irían al demonio) No, Ale, si la empresa va así de bien es
por tu liderazgo, amor.
ALEJANDRO: No me sirve
tener una empresa que vaya viento en popa, si para mantenerla de ese modo, mi
matrimonio se daña.
DANIELA: (Se le sienta
encima) ¡Perdón, es mi culpa! Me pongo muy intensa y me desquicio. Discúlpame,
pero no cambies nada, ¿si? (Le hace pucherito)
ALEJANDRO: ¡Demasiado
intensa, diría yo! ¡Hazme el favor de quitar ese puchero!
DANIELA: (Como niña
caprichosa) ¡No, no y no! (Más pucheritos) Soy una boca floja, Alejerico y lo
sabes. ¡Yaaaaa, perdóooon! Es que quiero hacer esa campaña a como de lugar, mi
amor y no me mido.
ALEJANDRO: Y digo yo,
niña, ¿por qué no buscas un inversionista externo?
DANIELA: ¿Cómo sería
eso?
ALEJANDRO: Encuentra
alguien interesado en invertir y le pagas con parte de tus ganancias o con
hacerte cargo de la parte creativa de su negocio. Algo de eso…
DANIELA: ¡Me gusta,
Ale! ¡Eres un genio!
ALEJANDRO: ¿Ya no soy
un tirano?
DANIELA: (Le besa por
todo el rostro) No, mi vida, eres lo mejor de lo mejor. (Cae desmayada sobre
Ale)
ALEJANDRO: ¿Dani? (La
mueve despacio) Dani, no juegues, hermosa…
¿¿Y a esta qué le pasa ahora??? No ganan para sustos, pues y Mariano con Victorio, jajajajajjajajajajjajajajjajajja
ResponderEliminarJajajajajajajjajajaja simplemente sin palabras jajajjaa
ResponderEliminarY ahora que le pasa a Danii, será que estará enferma o a eso se le llamara BEBE, pobre Victorio, se hizo de la pis... jajajajajaj
ResponderEliminar