Lleno de frustración, pero consciente de conocer ese sonido que había escuchado, Alejo se concentró en intentar recordar de dónde lo conocía y después de un rato, pudo lograrlo. Buscó disimuladamente a Dante y se alejó con él. A los demás, les hizo un gesto y uno por uno, Federico, Sebastián, Bruno y Diego, se les unieron.
ALEJANDRO: Muchachos, ya se dónde tienen a Dani y
creo que se quién la tiene también
DANTE: ¿Cómo lo sabes?
ALEJANDRO: Durante las llamadas escuché algo que se
me hizo muy familiar y ahora me doy cuenta de qué era: las campanadas de la
iglesia que está frente a mi antigua empresa...
BRUNO: ¿Estás seguro, Ale?
ALEJANDRO: Completamente, tienen un sonido muy
peculiar y además, suenan a las y cinco, nunca en punto y a esa hora, estaba
con la llamada, en ambas ocasiones
DIEGO: ¿O sea que tienen secuestrada a Daniela en
esa iglesia?
ALEJANDRO: No, ¡menso! ¿Cómo que en la iglesia? La
deben tener en la empresa. Ya nadie anda por ese edificio, está completamente
vacío y si la tienen ahí...
FEDERICO: (Comprende lo que Ale quiere decir) La
tiene Andrea, ¡claro! (Alejo asiente)
DIEGO: Esa maldita vieja, ¿no dejará de joderlos
nunca?
DANTE: ¡Parece que no! ¿Qué piensas hacer, hermano?
ALEJANDRO: Ir a buscarla.
SEBASTIÁN: Díselo a la policía, Alejo, no te
arriesgues.
ALEJANDRO: No, si esa loca ve algo raro, puede
lastimar a Dani y la policía es lo menos discreto que existe.
DANTE: (Lo conocía demasiado y sabía lo que su amigo
pensaba) ¡Voy contigo!
FEDERICO: ¡Y yo!
BRUNO: ¡Lo mismo digo!
DIEGO: ¡A moverse, pues! En el camino buscamos cómo
entrar sin que esa maldita loca nos cache.
SEBASTIÁN: ¡A la de ya, muñecos!
Los seis se alejan disimuladamente y se suben a dos
carros: Alejo, Dante y Diego iban en uno y Bruno, Sebastián y Fede en el otro.
Para cuando en la casa Zavallalta notaron la
ausencia de los intrusos, ya nada había que hacerle y Daymar supo en ese mismo
momento, que algo habían descubierto y se estaban por hacer los héroes.
DAYMAR: ¡Esos seis están locos!
ALEX: Mamita, tranquila, no sabes si tus sospechas
son ciertas…
VALENTINA: ¡Por Dios, Alejandra! ¿Qué otra cosa
pudieron haber salido a hacer juntos y a escondidas? ¡Alguna cosa descubrieron
y se mandaron a mudar!
ARIANIS: Relájense todas, que bastante mal la
estamos pasando como para que, encima, les de un ataque de nervios a ustedes.
DAYMAR: Mi hermana tiene razón… ¿Quién está con la
niña?
DIANA: Mica, papá y los padres de Alejo.
DAYMAR: Será mejor que no les digamos de nuestras
sospechas y estemos al pendiente del sexteto de hombres araña y supermanes que
tienen por maridos y novios, niñas…
ARIANIS: ¡Verás que nada les pasa ni a ellos, ni a
Daniela, hermanita!
DAYMAR: ¡Ojala, Aris, porque si algo le pasa a
alguno de ellos, sería una tragedia sin remedio!
VALENTINA: Esos seis son amigos de los de verdad,
tía, hasta Sebas se ha vuelto un incondicional de ellos y viceversa. Se van a
cuidar las espaldas y verás que traen a mi prima a casa, sana y salva, no van a
dejar que ninguno salga herido… (Las mujeres se estrecharon, compartiendo la
angustia y dándose fuerzas)
Al cabo de unos veinte minutos, el sexteto llegó a
la que había sido "Gráfica Vilatorres"
BRUNO: (Mirando el edificio, parecía una fortaleza
abandonada) ¿Cómo hacemos para entrar?
DIEGO: Yo la veo difícil
ALEJANDRO: Hay una puerta lateral, la de emergencias
y puedo abrirla, pero antes de entrar, pongan sus celulares un silencio. No en
vibrar, niños, sino en silencio...
SEBASTIÁN: (Todos checaban sus teléfonos) ¡Listo!
DIEGO: El mío siempre está en silencio
BRUNO: ¡Ya está esto!
DANTE: ¡El mío también quedó mudo!
FEDERICO: ¿Le damos o qué?
ALEJANDRO: Bien, vamos los seis juntos y revisamos
cada piso, aunque estoy seguro que esa trastornada la tiene en la que era mi
oficina...
DIEGO: ¡No lo dudes! De esa tipa se puede esperar
cualquier cosa
ALEJANDRO: Entremos y vamos directo ahí, ¿no? (Los
demás asienten) No vayan a arriesgarse, una vez que la encontremos, sacan a
Dani de ahí y yo me encargo de la loca, ¿va? ¿Pacto de intrusos?
TODOS: (Unen las manos) ¡A rescatar a tu Cosita!
El grupo entra y suben hasta el sitio donde Alejo
solía tener su oficina. Al final de una de las alas del piso, había una especie
de “recámara improvisada”. Ale, Fede y Dante se acercaron a la puerta del viejo
despacho y si, Andrea tenía a Daniela allí, maniatada y amordazada, tirada en
un costado del piso. Al verla en ese estado, Alejo casi enloquece, pero los
demás pudieron contenerlo y alejarlo de ese lugar para que se compusiera.
Bajaron unos cuantos pisos para tratar de calmarlo...
ALEJANDRO: ¿Vieron cómo la tiene? ¡La voy a matar!
DANTE: ¿Para qué la vas a matar? ¿Para ir preso y
dejar solas a tu mujer y a tu hija?
SEBASTIÁN: Dante tiene razón, Alejo
ALEJANDRO: (Lloraba de rabia) ¡Es lo que se merece!
¡Si fuera alguna de sus mujeres, me entenderían!
DIEGO: ¿¿¿¿¿Ella merece la muerte a cambio de dejar
solas a TUS DANIELAS?????
ALEJANDRO: (Estaba enloquecido) Escuchen bien, vamos
a hacer lo siguiente: la voy a llamar y haré que salga de la oficina. Ustedes
buscan a Daniela y la sacan de aquí. Cuando estén fuera del edificio y con ella
a salvo, llaman a la policía
SEBASTIÁN: (Lo mira y duda, pero lo comprende)
¡Estoy puesto, Alejo!
BRUNO: Algo loco, pero cuentas conmigo
FEDERICO: ¡Cuentas con todos!
DIEGO: ¡Pilas y no mates a Andrea Ina!
ALEJANDRO: Cuando Daniela esté fuera de peligro,
hagan sonar mi celular...
DANTE: ¿Qué pretendes?
ALEJANDRO: Terminar con esto, ya. Vayan al piso
donde están ellas y escóndase en el cubículo que ocupaba Maru. Al bajar hasta
aquí, Andrea no los podrá ver, pero ustedes a ella, sí
DANTE: ¡Ojo con lo que haces! Piensa en tus Danis...
ALEJANDRO: Tranquilos todos, no pienso arruinar mi
vida, sino la de ella...
DIEGO: ¿Qué vas a hacer, Alejandro? Si Doña Daymar
estuviera aquí, ¡ya te habría arrancado la oreja por tus ideas locas!
ALEJANDRO: Ustedes confíen en mí y saquen a mi mujer
de este lugar, por favor...
DANTE: (Lo abraza) Tranquilo, hermano, lo haremos.
ALEJANDRO: Si algo sale mal, díganle que la amo con
mi vida y que...
FEDERICO: ¡Se lo vas a decir tú, menso! ¡Nada saldrá
mal! (Los cinco se van a dónde
correspondía y Alejo llama a la loca)
ANDREA: (Sorprendida al ver la llamada de Ale) ¿Qué
quieres, perro maldito?
ALEJANDRO: Se que la tienes tú y estoy solo en tu
antigua oficina. Baja y arreglemos esto, loca del demonio...
ANDREA: Nada hay que hablar, aquí no hay manera de
solucionar las cosas
ALEJANDRO: ¿Entonces, llamo a la policía y que venga
a la vieja gráfica?
ANDREA: Atrévete a llamar para que veas lo que le
sucederá a tu amada, Romeo...
ALEJANDRO: Si la vas a matar, querrás que lo vea,
maldita desquiciada, así que no friegues y ven a tu antigua oficina... (Andrea
duda) Te juro por mi mujer y mi hija que estoy en tu despacho, solo y
desarmado...
ANDREA: (Ese juramento de Ale, la tranquilizó) Está
bien, iré a mi antigua oficina y más te vale que estés solo
ALEJANDRO: Aquí estaremos nomás tú y yo...
Andrea salió y bajó por las escaleras, en ese
momento, los otros cinco, entraron a buscar a Dani que estaba desmayada.
DIEGO: (La checa rápido) Está deshidratada
FEDERICO: Saquémosla de aquí y una vez afuera, la
revisas bien...
SEBASTIÁN: Ayúdenme a cargarla y salgamos ya… (Lo
hacen y bajan en un santiamén)
Jum, ¡maldita locaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Ojala y la rebanen en pedacitosssssssssssss
ResponderEliminarHijole q locaaa esta estupendooo
ResponderEliminarMalvada AndreLoca... ojala y te mueras en la carcel....
ResponderEliminarDESGRACIADA PERRA MALDITA