domingo, 5 de mayo de 2013

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 80


Así fue pasando el tiempo y, por ejemplo, las primeras semanas de los nuevos integrantes de la familia, fueron de adaptación, sin embargo, para el día de la segunda boda de Daniela y Alejo, ya parecían conocerse y adorarse de toda la vida…
La ceremonia fue sencilla, pero hermosa y emotiva. Ese mismo día, la pareja cumplía un año desde que se casara en Las Vegas y renovar sus votos con la bendición de Dios, fue la mejor manera de festejarlo. Encima, ahora estaba Danita y tenían una tía, un tío, una prima y un amigo más junto a ellos. Todo era perfecto…
Andrea Ina, observaba a la familia celebrar desde lejos y se juraba ser quien acabara con tanta alegría. En unas semanas, llevaría a cabo su golpe y Alejandro perdería todo lo que amaba, empezando por su esposa y luego su hija…
ANDREA: Ríete ahora, bastardo, porque llorarás sangre…
En el centro de la pista, Ale y Dani se besaban, celebrando una vez más, ese inmenso amor que los unía. Alex les acercó a Danita que ya tenía tres meses y se reía de todo. Los tres se veían hermosos y mientras la gente que los amaba los aplaudía, una sombra comenzaba a cubrirlos aunque ellos lo ignoraran…
Dos meses después…
Aquel día, iniciaba una semana de infierno: Andrea llevaba meses de seguirle los pasos a Daniela y sabía que hoy le tocaba natación con la bebé, luego pasaba por su casa, se cambiaba y salía a casa de los Zavallalta, donde vería a sus padres, hermanos, cuñados, tíos, prima, el marido de la prima y a Alejandro: era la comida semanal que preparaban Daymar y Rebeko, desde la llegada de Arianis a sus vidas.
Todo marchaba como ella lo había planeado: tenía el lugar indicado para mantener el cautiverio de Daniela y con el dinero que pediría por su rescate, terminaría el trabajo con ella, luego con la mocosa y, finalmente con Alejo, para después largarse de México para siempre. Sus planes eran simples y sencillos, o al menos, en su loca cabeza, eso se creía.
Sin tener ni idea de lo que iba a suceder, Daniela salió de su casa y fue hasta a su carro, acomodó a su hija en el bebesit, lo fijó al asiento trasero y arrancó. Manejaba despacio, tranquila, nada la apuraba y su adoración iba con ella, medio durmiéndose. Dani puso música y Danita se encantó con eso: la pequeña tenía un muy buen oído y le fascinaba la salsa…
DANIELA: (Viendo a su princesa sonriendo con la música) ¡Saldrás parrandera, hija, igual que tus papás! (Sonrió)
Andrea la siguió un largo trecho y cuando su víctima se detuvo, frente a casa de sus padres, vio la oportunidad de hacer lo que tenía en mente: no había nadie alrededor, era el momento justo.
Mientras Dani sacaba las cosas de la beba de la cajuela del auto, se acercó por detrás y le dio un golpe en la cabeza, desmayándola en el acto. La cargó como pudo, la metió en el asiento trasero de su carro, la ató y le tapó la boca para que no pudiera gritar cuando despertara. La cubrió con una cobija, se subió al coche y se fue de allí, dejando a Danielita sola en el auto de su mamá.
Unos pocos minutos más tarde, Malvino, al regresar a su casa, notó que el vehículo de una de las quinti estaba abierto y nadie estaba allí. Se acercó y vio a la niña sola, la música encendida y las cosas de Daniela tiradas por todos lados: era evidente que algo malo sucedía por lo que se apuró por llamar a sus vecinos.
MALVINO: (Por el celular) ¿Señora Daymar? Habla Malvino, debería salir a la calle.
DAYMAR: (Extrañada por el pedido) ¿A ti qué bicho te picó?
MALVINO: Es que vengo llegando y me encontré con el auto de Daniela abierto y la bebita está aquí, pero su hija no y además su cartera y las cosas de la niña están regadas por el piso.
DAYMAR: (Sintió como una punzada en el pecho) ¿Qué dices?
ALEJANDRO: (Notó el gesto de espanto de su suegra y se acercó) ¿Qué pasa?
DAYMAR: (No sabía cómo decirlo, lo agarró fuerte de la mano) ¡Es Dani!
ALEJANDRO: (Se angustia por el gesto de Daymar) ¿Qué hay con ella?
MALVINO: ¡Salga, mujer, por Dios!
DAYMAR: (Agarra a Ale y lo saca a la calle. Malvino aún estaba ahí) ¿Qué es lo que viste, Malvino?
ALEJANDRO: (Se apura a cargar a su hija) ¿Y Daniela? ¿Dónde está mi mujer?
MALVINO: No lo se, así estaba todo cuando llegué, por eso la llamé…
DAYMAR: (Alejo estaba fuera de si) ¡Alejandro, dame a mi nieta y llama a la policía!
ALEJANDRO: (Lo hace) Ya vienen en camino… (Miraba hacia todos lados como buscando a su esposa) ¡Esto no puede ser, carajo!
MALVINO: ¿Los puedo ayudar en algo? ¡Lo que sea!
DAYMAR: Espera que lleguen las autoridades y di lo que viste.
ALEJANDRO: (Llama a Dante y le cuenta) Alex y Dante vienen en camino. Mejor entre con la niña a la casa, suegra, yo espero a que vengan todos…
MALVINO: Yo me quedo con él, Daymar, no se preocupe y quédese con su nieta.
DAYMAR: Está bien… (Entra)
ALEJANDRO: (Mira al vecino) ¿Vio algo más?
MALVINO: No, lo siento…
ALEJANDRO: (Lloraba del coraje y le dio un patadón a un cesto de basura) ¿Quién te quiere hacer daño, hermosa, QUIÉN?
Horas después, la policía y las quinti, Rebeko, Sergio, Solange, Maru, Arianis y familia, Tamara y Luis, estaban en la casa Zavallalta: la desesperación era de todos, pero la tristeza y la desazón de Alejandro, los tenía más angustiados aún y, para peor, nada podía hacerse.
Los oficiales requisaban el carro de Dani en busca de huellas y ya la estaban buscando en todos lados, pero nada pasaba y las horas caían como guillotinas en el cuello del hombre. El celular de Alejo sonó y él lo cogió: decía número privado.
ALEJANDRO: ¿Si?
VOZ: (Estaba disimulada) Si quieres a tu mujer con vida y sana de nuevo, reúne cuatro millones de dólares. Te doy una semana para hacerlo. En siete días vuelvo a llamarte.
ALEJANDRO: ¡Déjame hablar con ella para saber que está bien!
VOZ: (Pasa a Dani que estaba vendada) ¡Habla!
DANIELA: ¡Mi amor! No le des nada, no hagas caso de lo que dice… (Andrea golpeó a Dani de nuevo y esta cayó sin conocimiento otra vez)
ALEJANDRO: ¡Dani! ¡Mi amor!
VOZ: Ya lo sabes, cuatro millones en siete días o tu esposita se muere…
ALEJANDRO: (Un sonido raro le llamó la atención, pero en ese momento, no le dio importancia) ¡Está bien, tendrás lo que pides, pero no la lastimes, por favor!
VOZ: Si tú cumples, volverás a tenerla sana y salva…
ALEJANDRO: Lo haré, pero llama y así puedo comprobar que mi esposa está bien…
VOZ: Tranquilo, todos los días recibirás una prueba que así es… (Corta)
ALEJANDRO: ¡Hola, hola, HOLAAAA! ¡¡Maldición!!
DANTE: ¿Qué te dijeron?
ALEJANDRO: Diana, quieren cuatro millones de dólares para dentro de una semana, liquida todo, quiero ese dinero ya…
LUIS: ¿Vas a negociar, hijo?
ALEJANDRO: ¿Lo dudas, papá? Daniela no tiene precio… (Sale al jardín, completamente irritado, enceguecido y vuelto una furia. Patea todo lo que encuentra y se sienta en el césped, hecho un mar de lágrimas. Alex se le acerca)
ALEX: ¡Ten fe que ella va a estar bien!
ALEJANDRO: ¡Dios te oiga porque si algo le pasa, me muero, Alex, te juro que me muero!
ALEX: (Lo abraza) Lo se, cuñado…
ALEJANDRO: ¿Por qué a ella? ¡Me hubieran llevado a mí!
ALEX: Así trabajan estos tipos, Alejo…
ALEJANDRO: ¡Si los tengo a mano, LOS MATO! (Su desesperación era total y absoluta)
Cada día, como lo había prometido, Andrea mandaba una fotografía de Dani, con el periódico de esa jornada, como prueba de vida. Siempre llegaba a la casa Zavallalta de la misma manera: un niño de la calle era interceptado por “alguien raro que hablaba más raro”, según decían porque siempre era un muchachito distinto y ninguno podía asegurar si quien les daba la fotografía era hombre o mujer y tampoco los buscaba en el mismo sitio.
El día anterior al cumplimiento del plazo, Alejo recibió una nueva llamada de “la voz misteriosa”
ALEJANDRO: ¿Si?
VOZ: ¿Tienes todo listo?
ALEJANDRO: Todo como lo pediste. (De nuevo escuchó ese sonido familiar)
VOZ: Mañana tendrás a tu mujer de nuevo, entonces.
ALEJANDRO: ¿Dónde lo quieres?
VOZ: No te apures, Vilatorres, mañana te llegará un nuevo paquete y desde que lo recibas, sabrás cómo ir haciendo para recuperar tu tesoro y darme el mío… (Corta)

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