sábado, 8 de junio de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 105

Para evitar nuevos sustos, Laura se quedó a pasar la noche en aquel departamento. Se acomodó en una de las habitaciones. Durante la madrugada, Alejandro, que se había quedado con su hija mayor, por pedido de ella, no podía conciliar el sueño: la pelea con su esposa lo tenía demasiado intranquilo y, además, le dolía la cabeza muchísimo. Se levantó de la cama y fue por un analgésico y un poco de agua. Luego, se quedó en el sillón un rato y volvió junto a su pequeña.

Daniela tampoco podía dormir y daba vueltas y vueltas en la cama…

DANIELA: ¿Por qué eres tan terco, Alejandro? ¿Por qué no entiendes las cosas? (Danita entró de golpe)
DANITA: ¡Mami! ¡Papi, papi! (La jalaba)
DANIELA: ¿Qué pasa, hija?
DANITA: Papi, mal, papi mojado, papi pipi…
DANIELA: (No entendió nada, pero se levantó y fue al otro cuarto) ¡Ale! (Lo mira y lo ve sudado. Se acerca y se da cuenta que volaba de fiebre) ¡Dios, amor, estás ardiendo! ¡Alejo, despiértate!

Alejandro sudaba y temblaba, muerto de frío.

DANIELA: (Tratando de calmarse, por Danita) ¡Ale, amor, háblame, hermoso!
ALEJANDRO: Tengo frío…
DANIELA: ¡Vuelas de fiebre, Alejo!
ALEJANDRO: (Abre un poco los ojos) Hola, Dani…
DANIELA: (Busca el termómetro y se lo coloca) ¡Casi 40, hay que meterte al agua fría, Ale!
ALEJANDRO: Hola, Dani…
DANIELA: ¡Estás delirando, carajo! Danita, ve a despertar a tu tía Laura. (Laura había escuchado el ajetreo y estaba entrando)
LAURA: ¿Qué pasa?
ALEJANDRO: Dani… (La acariciaba) Eres hermosa…
DANIELA: Arde en temperatura.
LAURA: Daniela, ve y acuesta a la niña en mi cama, yo me encargo de tu marido y cálmate que la estás aterrando.
DANIELA: Pero…
LAURA: Nada, Quinti, ve a dormir a Danita y luego vuelves.
DANIELA: Vamos, hija, hay que descansar. La tía le va a dar un remedio a papi como lo hizo contigo… (Salen)
LAURA: ¡Alejo! Necesito que me ayudes a llevarte al baño, ¡muévete!
ALEJANDRO: (La miraba) Tú no eres Dani…
LAURA: No, soy Laura y ya, ponte de pie, anda…
ALEJANDRO: (De a poco, lo hace ayudado por su cuñada y llegan al baño) ¡Aquí estamos, pero no eres Dani!
LAURA: (Se ríe) No, cabezotas, no lo soy. (Abre la llave del agua fría) ¡Métete vestido y sin chillar!
ALEJANDRO: (Se mete bajo el agua y se sienta) ¿Y Dani?
LAURA: ¡Qué cansón eres! Dani está acostando a Danita, ya viene…
ALEJANDRO: (Sonríe) Amo a Danita, a Victoria y a Daniela, aunque se enoje conmigo…
LAURA: ¿Por qué se enojó contigo?
ALEJANDRO: Porque no entiende y cree que me quiero hacer el macho.
LAURA: ¿Qué es lo que no entiende mi hermana?
ALEJANDRO: Que quiero cuidarlas…
LAURA: ¿De qué hablas, Alejo? (Le iba tirando agua fría en la espalda)
ALEJANDRO: De ayudar a dar con Aaaaandreeeea…
LAURA: No te entiendo, cuñado…
ALEJANDRO: El comisario dice que Aaaaaandreeeea quiere acabar coooonmigoooo y yo quiero ayudar a encontrarla y meterla presa, pero Daaaniii cree que me quiero hacer el macho
LAURA: ¿No es así?
ALEJANDRO: (Mueve la cabeza, negando) Noooppp… Sólo quiero ayudar, yo no me quiero morir y dejarlas.
LAURA: ¿Entonces por qué mi hermana piensa eso?
ALEJANDRO: Porque cuando me enojo, dijo burradas, pero yo la amo, no quiero morirme y dejarla, ¡falta Alejandrito!
LAURA: (Se ríe) ¿Qué?
ALEJANDRO: Que falta que tengamos un Alejandrito y que seamos viejitos juntos y que ella esté conmigo… Pero Dani no me entiende y se enojó…
LAURA: Es que a veces te arriesgas mucho, Alejo y tiene miedo que algo te pase
ALEJANDRO: (Le agarra las manos a Laura y estaba helado por el agua fría, pero se le notaba que aún ardía en fiebre) No riesgos, sólo ayuda…
LAURA: (Se da cuenta que Ale tiene miedo) Alejo, ¿a qué le temes?
ALEJANDRO: A perderla otra vez…
LAURA: Eso no va a pasar, van a agarrar a esa loca y todo esto va a terminar bien.
ALEJANDRO: (Se echa a llorar) Pero Dani se enojó conmigo porque no sabe lo que es…
LAURA: (Comprende) Ya lo se, cuñado, mi hermana es terca y te ama con todo su ser y tu miedo, es el de ella.
ALEJANDRO: No, no, no…  
LAURA: ¿Por qué no?
ALEJANDRO: Porque ella no me ha perdido y no lo hará nunca, nunca, nunca, porque no voy a arriesgarme, sólo quiero ayudar…
LAURA: (Asiente) Cálmate, cabezotas, nadie va a perder a nadie…

Daniela había escuchado casi toda la conversación y se quedó callada, pensando en lo que Alejo había dicho y se daba cuenta de lo dura que estaba siendo con su esposo: él le había dicho la verdad y ella lo estaba malinterpretando. Alejo no quería ser el señuelo, eso lo dijo por desesperación e impotencia. La verdadera intensión que él tenía, era la de ayudar…

DANIELA: (Entrando) ¿Le baja?
ALEJANDRO: Tú si eres Daniela…
LAURA: No. Ni le baja, ni deja de llamarte, Quinti, ¡no se qué pasa entre ustedes, pero deja de fregarla! ¿Te olvidas de lo que este cristiano pasó cuando aquella te sacó de nuestro lado? (Dani quiso hablar, pero Laura estaba un poco cabreada) No me digas nada y bájale dos que estás en cuatro. Este hombre, al igual que todos los que te amamos, tenemos pánico a que algo te suceda de nuevo. Antes de enojarte, ponte en sus zapatos y así como nosotros entendemos que fue difícil lo que te sucedió, piensa en lo que fue para los demás creerte muerta durante quince días. Alejandro se murió contigo, ¿lo entiendes o no? Y para completarla, tiene problemas cardíacos.
DANIELA: ¡Lo se! Sólo me desesperé al pensar que quería enfrentar a la loca.
LAURA: Te entiendo, pero entiende tú. Tu marido quiere cuidarte y estar contigo hasta ser un viejo cansón, no va a dejar que esa vida peligre, ¿si? Ya deja el enojo y las bobadas… (Se miran) Espérame aquí, voy a buscar mi cartera que tengo unas inyecciones para la fiebre.
DANIELA: (Laura sale) ¡Hola, mi amor! Eres hermoso y te amo, ¿lo sabías?
ALEJANDRO: ¡Falta Alejandrito!
DANIELA: Acaba de nacer Victoria, Alejo, hay que esperar para un Alejeriquito…
ALEJANDRO: ¡Victoria! Ella es hermosa como tú…
DANIELA: No, es preciosa igual que tú, mi vida… (Lo acariciaba sin cesar)
ALEJANDRO: Te aaaamoooo…
DANIELA: Te aaaamoooo (Se sonríen)
ALEJANDRO: No riesgos, sólo ayudar…
LAURA: (Volviendo) ¿Qué demonios es eso de “no riesgos, sólo ayudar”?
DANIELA: Dale la inyección y después, cuando este caballero esté mejor, te explico…
ALEJANDRO: (Mirándola) ♪♪Te necesito, dulce Daniela, alguien que pinte aquí…♪♪
DANIELA y ALEJANDRO: (Mientras Lau le daba el remedio) ♪♪Un mundo nuevo, píntalo, nena, pinta dentro de míiiii♪♪
LAURA: ¡Qué afinaditos! (Termina y cierra la llave de paso de agua) ¡Hay que sacarlo y secarlo, Quinti! Te ayudo a ponerlo de pie y a quitarle la ropa (Dani la mira) Sólo hasta el calzón, pues, ¡el resto hazlo tú solita!

Como media hora tardó la inyección en hacer efecto y bajarle la fiebre a Alejandro. Al final, Danita terminó durmiendo con su tía, Vicky en su cuna y la pareja pasó la noche dormida en la cama matrimonial.  Al otro día, Ale se encontraba bastante recuperado y según el médico que lo revisó, la temperatura se debió al largo rato en que estuvo con su hija metido bajo el agua fría y la demora que tuvo para cambiarse. Danita, por otro lado, efectivamente tenía anginas y por precaución con Victoria, Laura se la llevó a casa de los abuelos Zavallalta hasta que se curara.

4 comentarios:

  1. Jajajja, Danita es igual al padre, hasta enfermos son dos gotas de agua, jajajajjaja

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  2. Jajajajajajajaja que cosas por una o por otra cosa siempre hay algo que los ponga a dar vueltas...

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  3. uhh primero Danita y Despues Alejo con fiebre pobre no ganan para disgustos pero que bueno que todo este bien ahora...

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  4. Jajajajaj q afinaditos salieron jajajajaja excelente capitulooo me encantooo !!! :D

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