sábado, 2 de marzo de 2013

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 29



Dante no podía dejar de acariciar a Alex, estaba en el cielo y tenerla así, en su cama, era el mismo paraíso para él.
DANTE: ¿Será normal esto que nos pasa?
ALEX: No se, Dante, no me lo estoy cuestionando, sólo quiero disfrutarlo.
DANTE: ¿Las cosas no han sido nada fáciles para ti tampoco, no?
ALEX: Este último tiempo, no. Pero no puedo quejarme, tengo una familia hermosa y la verdad que Mariano nunca me había fallado. Sólo era un poco huraño con mi familia, nunca imaginé que las cosas entre nosotros estuvieran mal, no hubo señales para mí.
DANTE: ¿Por qué dices que era huraño con tu familia?
ALEX: Porque lo era, con decirte que recién conoció a los novios de mis hermanas en mi último cumpleaños. Entre los otros cuatro hasta salían a tomar algo, pero este no, prefería quedarse solo…
DANTE: Si, Alejo me contaba que salía de juerguita con sus concuñados.
ALEX: ¿De juerguita? (Se ríe) ¿Qué es eso?
DANTE: Según mi amigo, es la juerga en la que se comportan a la altura de las circunstancias.
ALEX: Ah, comprendo…
DANTE: No conozco a los otros, pero Ale es lo mejor, un hombre de los que ya no quedan.
ALEX: Es una gran tipo, cierto.
DANTE: ¿Te puedo preguntar algo?
ALEX: Lo que sea…
DANTE: ¿Por qué le dijiste a tu ex que éramos novios?
ALEX: Para molestarlo, pero me parece que al que molesté es a ti…
DANTE: No, no me malinterpretes, te seguí el juego porque comprendí que lo necesitabas de ese modo, no me molestó, para nada. Es que creí que era una expresión de deseo, Alex.
ALEX: Mira, Dante, me encantas y lo que siento cuando te miro, cuando sonríes y ahora que hicimos el amor, es algo que quiero tener siempre en mí, pero no nos apresuremos, vayamos paso a paso. Los dos tenemos heridas que sanar, ¿quién nos apura?
DANTE: Paso a paso, será, bonita y puedes usarme como lo que se te antoje, que yo soy feliz de estar en tu vida.
ALEX: Yo no te uso, oye…
DANTE: (Le guiña el ojo) Me parece que no me entendiste, colega… (Se mete debajo de las sábanas y va bajando por el cuerpo de Alex)
ALEX: (Complacida por el “gesto”) Ahora entiendo…
Laura y Diego pensaban en una buena venganza para la doctora Son, lo que les había hecho no podía quedar así: tenían que hacerla pagar de alguna manera.
La pareja estaba en la casa Zavallalta, se encontraban en la alcoba de Laura, junto a Diana y Fede, pensando en cómo sería la dulce revancha…
DIEGO: ¡Llevamos horas pensando y no se nos ocurre nada!
LAURA: ¡¡Lo tengo!!
DIEGO: ¿Que se te ocurrió?
Laura les contó todo el plan: la idea era hacerle creer a Ally Son que ella y Diego habían terminado y así el enfermero correría a sus brazos…
Por fin llegó el gran día, y Diego entró enojadísimo a la sala de doctores. Ahí estaba la "doctorcita loca" como él y Laura le solían llamar.
ALLY: ¿Qué te pasa?
DIEGO: Es Laura, me mandó a lavar trastes
ALLY: ¿Y qué vienes a hacer aquí?
DIEGO: A buscarla a usted
ALLY: ¿A mí?
DIEGO: Si, a usted, se que está profundamente enamorada de mí y no encontraría mejor mujer que usted…
ALLY: En eso tienes razón
DIEGO: ¿Entonces, doctora Son? ¿Está dispuesta a todo por mí?
ALLY: Todo y más
DIEGO: La espero en la salida y así podemos hablar…
A la hora de la salida, Laura vio como Diego y Ally Son, salían de la mano y aunque el acto le causó celos, lo que venía después, la compensaría.
La doctorcita loca y el enfermero llegaron a una cafetería para poder hablar más tranquilos
ALLY: ¿Por qué terminaron?
DIEGO: Porque ella es una insegura
ALLY: Me lo imaginé
DIEGO: Por eso recurrí a usted, sabía que es un buen partido y que estaría dispuesta a cumplir mis mayores fantasías
ALLY: ¿Cuáles son tus fantasías?
DIEGO: (Hablaba todo seductor, derritiendo a su interlocutora) Que una mujer vestida muy sexy, salga de una gran pastel y así poder comérmela enterita…
ALLY: Suena muy tentador
DIEGO: Lo es… (Le sonríe muy socarrón) ¿Estaría dispuesta a cumplirlo?
ALLY: Claro que si
DIEGO: (Anotando en un papel) Esta es la dirección de donde vivo, la espero esta noche (sale en busca de su auto)…
ALLY: Y me tendrás, papacito, me tendrás, ¡grrrr!
La doctora Ally Son, al salir del café, fue directamente a contratar los servicios necesarios para lograr satisfacer a su papacito.
Había conseguido todo para complacer a Diego y ya era la hora. Uno de los hombres contratados para llevar a Ally Son a "casa" de Diego, iba empujando el carrito donde iba la doctora.
Al llegar, el muchacho simplemente golpeó la puerta y una encargada entró el “paquete”. En el momento indicado, alguien tocó la torta gigante, avisándole a la doctora, que era hora de salir.
El pastel se abrió, Ally Son salió de adentro y lo que sus ojos veían era de no creer: estaba en un bar lésbico, vestida muy provocadora y rodeada de miles de mujeres que ni lerdas ni perezosas, se le lanzaron encima.
Laura, Diego, Diana y Federico estaban escondidos en un buen sitio donde no los pudieran ver, pero desde donde ellos si lo pudieran observarlo todo.
El espectáculo que hizo Ally Son, había sido tan bueno que hasta el mismo mesero no dejaba de reír. Laura salió de su escondite y les pidió a las mujeres que "acosaban" a la doctora la dejaran un momento…
LAURA: De violadora a lesbiana, este será el tópico de la semana en el hospital
ALLY: ¿Tú estás de todo esto, verdad, maldita?
LAURA: Hasta que por fin se te prende la neurona…
ALLY: Me las vas a pagar, enfermerita…
LAURA: ¿Cómo? ¿Abusándote de mi novio?
DIEGO: (Decidió ir con Laura) ¿Está rico el pastel falso?
ALLY: ¿Todo fue una broma?
DIANA: (Gritando desde donde estaba) ¡Por fin te das cuenta!
LAURA: ¿Te gustó tu "comida"?
ALLY: Ya verás, ridícula, me la vas a pagar
FEDERICO: (Acercándose con Diana) ¿Nos vamos o esperamos a que la sigan manoseando?
DIEGO: Vámonos (Caminan hasta la puerta)
LAURA: Muchachas, ¡¡¡¡¡AL ATAQUE!!!!! (Salen los cuatro)
ALLY: (Evitando que la manosearan) ¡Déjenme, mugres lesbianas!
Las dos parejas se fueron entre carcajadas, pero sabiendo que nada malo le pasaría a la zorra. El bar era propiedad de una vieja paciente de Laura, con la que tenía una excelente relación, ya que en más de una ocasión, la quinti, la instruyó de varias maneras de poder disfrutar de su vida sexual, sin correr riesgos de salud. La mujer, le prometió que sólo le darían un buen susto y cumplió, un par de horas más tarde, la doctora salió del local, sin un solo rasguño, aunque muerta de coraje y rabia, jurando vengarse de los tórtolos…

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 28



Alex y Dante entraron a la casa del maestro, besándose con pasión y ganas de comerse enteros, de pies a cabeza. Para él, ese sentir era algo completamente nuevo, ya que si bien había querido mucho a su ex esposa, lo que Alex despertaba en su cuerpo y en su alma, le era desconocido. Desde que la había visto en la puerta de la escuela, lanzando esos besos voladores, la expresión jovial y enamorada de su colega, se apoderó de su ser, irremediablemente. Para ella, el fuego era conocido y la necesidad de sentir suyo a un hombre, también. El sexo con Mariano siempre había sido increíble y eso no se podía negar. Sin embargo, algo en Dante la llevaba a renovarse, a liberarse, a dejarse llevar, cosa que con su ex marido nunca pudo hacer. El hombre que la besaba ahora, la hacía arder, como si la ropa le quemara el cuerpo y algo en la sonrisa del padrino de Camila, le daba una paz que no conocía.
De todos modos, ninguno analizaba nada en aquel momento, lo que deseaban era una sola cosa y hacía allí se encaminaban…
DANTE: (La tenía subida a él, con las piernas cruzadas por su espalda) ¡El cuarto, vamos al cuarto!
ALEX: ¡Llévame donde quieras, hermoso!
DANTE: Si, si… (Llegaron a la recámara y se tumbaron en la cama, tocándose con cierta timidez) Eres preciosa…
ALEX: No hables tanto y actúa, Dante, se puede hablar después…
DANTE: (Sonríe) Tienes toda la razón…
ALEX: (La sonrisa de ese hombre, la excitó más y le quitó la chamarra) ¡Ya no aguanto!
DANTE: Ni yo… (Se desnudaron el uno al otro y se metieron a la cama) Quiero hacerte de todo y ahora mismo…
ALEX: Hazlo, pues…
DANTE: (Acomodándose entre las piernas de Alex) ¿Estás segura de esto? Estás a tiempo de arrepentirte…
ALEX: (Poniendo sus manos detrás de las pompas de Dante, lo empujó, dejándolo a la misma puerta de entrada del placer) ¿Así o más clarito, maestro Díaz Duarte?
Dante entró en Alex y gimieron los dos sonoramente. Él se recostó sobre ella y la tomó del rostro para besarla y dejarse besar. Se movían a un buen ritmo y cada cosa que hacían, generaba un placer que los sorprendía. El maestro pasó sus brazos por debajo de la espalda de la maestra y la agarró de los hombros, mientras generaba un vaivén embriagador. Ella, le permitía que llevara el mando y mejor decisión, no pudo tomar: Dante era un amante maravilloso. La acariciaba, la consentía y con su boca, la saboreaba como nunca nadie lo había hecho. Esos labios la llenaron de fuego y lujuria sin igual, lamiendo cada trazo de piel, cada poro, cada gota de sudor…
El orgasmo fue perfecto y llegaron al mismo tiempo lo que, además, lo hizo sublime. Se quedaron así un largo rato, hablando bobadas y riendo, entre ellos había nacido algo que ya no se rompería, aunque hubiera problemas en puerta…
En la Ciudad de Nueva York, los recién casados, regresaban de una cena a la luz de la velas y parecía como si su vida dependiera de lo calientes que estaban. En ese caso, se hubieran salvado, porque hervían, parecía que les salía vapor de la piel.
Estaban abrazados y su restregaban sobre el cuerpo del otro, rozándose a la par de los toqueteos y caricias. Alejandro estaba completamente erecto y Daniela podía sentir al generalito erguido, cosa que la humedecía en su totalidad. Se quedaron así, retozando contra la puerta de entrada de la habitación, provocando que el otro se desbocara: el problema con este juego era que los dos podían sostenerlo demasiado tiempo, buscando que su pareja cediera primero. Para ser honestos, quien terminaba casi suplicando empezar de una buena vez, era Alejo: Daniela lo dominaba, pero no de una manera mala o desagradable, por el contrario, Ale se sentía encantado que su mujer tuviera semejante poder sobre él, ya que ella lo hacía volar y lo transportaba a un plano nuevo, en cada entrega de amor. Dani no era egoísta, para nada, de hecho, ninguno de los dos lo era: el sexo sólo tenía sentido si ambos la pasaban igual de bien…
Alejandro adolorido por la dureza de su miembro, le subió el vestido a su esposa, rompiéndolo…
DANIELA: (Lo detiene, se mira y se aparta) ¡ALEJO!
ALEJANDRO: (La agarra de nuevo y la atrae hacia sí) ¿Qué, Cosita?
DANIELA: ¡Me rompiste el vestido, bruto!
ALEJANDRO: Mañana te compras otro, amor, ven acá, no resisto más…
DANIELA: (Se apretó contra él, sintiendo al generalito) Me doy cuenta, pero no puedes estar rompiendo mi ropa todo el tiempo, ¡YA ES LA CUARTA VEZ QUE LO HACES!
ALEJANDRO: (Le estaba metiendo la mano por debajo) ¿YYYY?
DANIELA: ¡La cuarta vez, HOY! Me rompiste la pijama, el pantalón de gimnasia, la blusa y ahora el vestido…
ALEJANDRO: Ahora quiero romper otra cosa… (Le toca la cueva)
DANIELA: (Gime y le tambalean las piernas) ¿Qué quieres romper?
ALEJANDRO: Nuestro record, Cosita… (Ella le mete la mano en el pantalón, apoderándose de su sexo) Amo que me toques así, pero quiero hacerte mía ya, me estás matando de ganas…
DANIELA: (Lo suelta, le quita el saco y le arranca la camisa, destruyéndola por completo) Ahora estamos más parejos, fíjate…
ALEJANDRO: (La gira y la apoya contra la pared, tocándola de abajo hacia arriba, se detiene al llegar a la entrepierna) ¡Eso te va a costar caro, bombón!
DANIELA: (Le da un caderazo, tumbándolo en el sillón) Rompamos records, Cosito, ¡ROMPAMOS RECORDS!
ALEJANDRO: (Dani se tiró encima suyo y liberó el pino de su marido, para sentarse sobre él) Ahhh, me matas…
DANIELA: Todavía no te mueras, Alejerico…
ALEJANDRO: (Ella se empezó a mover, casi abusándose de Ale) Si me vas a hacer eso, dime como te venga en gana.
DANIELA: (Se apoyó en los abdominales de Alejo y cabalgó ferozmente) ¿Así, amor? (Bajó la velocidad de repente) ¿O así?
ALEJANDRO: (La volteó, quedando él arriba y la penetró con rudeza) Así, amor mío, ¡¡ASÍ!!
DANIELA: (Estaba en pleno delirio) ¡Uhhh, Ale, si, así!
Largo rato después, agitados, pero no satisfechos, llegaron a un clímax absoluto…
ALEJANDRO: Oye, Dani, ¿qué marca era tu vestido?
DANIELA: Cucugucci, ¿por?
ALEJANDRO: ¡Te encanta ese diseñador! Casi toda tu ropa es de él, ¿no?
DANIELA: Si, esposito, pero ¿a qué viene la preguntadera?
ALEJANDRO: Ya va, ya va… ¿En Nueva York hay tiendas que vendan sus modelos?
DANIELA: Si, claro, en todo el mundo.
ALEJANDRO: Pues, averigua dónde está, porque mañana vamos a ir a que te compres más ropa de esa y de la que quieras.
DANIELA: ¿En serio?
ALEJANDRO: Claro, no quiero que después de romperte una prenda me estés rezongando que te dejo sin vestimenta, jajaja…
DANIELA: (Lo besa muy cachonda) Eres un demonio, Alejerico…
ALEJANDRO: Te amo como demonio y te deseo como si el infierno me ardiera en el vientre, ¿está mal?
DANIELA: (Le mete la mano en el bóxer) Mmmm… ¡Está perfecto!
ALEJANDRO: (Le hace un gesto que ella comprende y va bajando hasta comenzar la felación) Uuuhh, Dani, si, hermosa… ¡¡¡Cómo te amo, CARAY!!!

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 27



La madre de Federico estaba internada en la misma clínica donde trabajaba Laura, así que la enfermera se encargó de tener a su cuñado bien tranquilo e informado sobre el estado de salud de su progenitora. Diana había salido un momento para llamar a sus padres y comentarles lo que estaban sucediendo. Además, quería quitar de su mente esa sensación que le había generado la actitud de Isidoro, tan generoso y comprensivo. Respiró profundo y apartó aquella atracción momentánea por su jefe: ella amaba a Federico, a nadie más. Cuando volvió a entrar, Laura y Fede conversaban.
FEDERICO: Entonces, ¿ella se va aponer bien?
LAURA: En efecto, relájate. Eso sí, hay que tenerla controlada, esos bajones de presión son de cuidado.
DIANA: ¿Todo bien, hermanita?
LAURA: ¡Si, quinti! Hazle unos mimos a este señor que se llevó un sustote. En cuanto puedas verla, te aviso, Fede, ¿si?
FEDERICO: Gracias, Lau...
DIANA: ¡Nos vemos ahora, quinti! (Laura se va) Ya pasó el susto, amor
FEDERICO: Si, mi vida, menos mal... (Diana lo abraza) ¿Tú estás bien, preciosa? Te noto rara, distante...
DIANA: Para nada, mi amor, estoy bien...
FEDERICO: ¿Segura?
DIANA: Si, rico Federico, son sólo idea tuyas
FEDERICO: (Diana le da un besote) ¡Me hacía falta eso! (Vuelve Laura)
LAURA: Disculpen, pero ¿han visto a Diego?
DIANA: ¡Para nada, quinti!
LAURA: ¡Caray! ¡Lleva varias horas que no aparece! Para variar, ¡discutimos! ¿Dónde se habrá metido?
FEDERICO: Si discutieron puede que se haya ido a tomar aire y tranquilizarse.
LAURA: No, está en horario de trabajo, Diego sabe separar las cosas...
DIANA: Tranquila, quinti, ¡ya va a aparecer! ¡A lo mejor está atendiendo algún paciente y tú no lo has visto por eso!
LAURA: Te digo que no, Diana, no está en el hospital...
FEDERICO: (Mirando hacia la entrada de la sala) No estaba, Lau, porque ahí viene y trae una cara...
LAURA: (Vio a Diego muy mal, como descompuesto y se apuró a alcanzarlo) ¿Qué tienes, amor? ¿Qué te pasó?
DIEGO: No se, ¡todo me da vueltas!
DIANA: Se te ve muy mal
FEDERICO: (Ayudándolo) Si, hombre, ¡estás que te caes! ¿Dónde lo llevamos, Lau?
LAURA: Síganme (Lo llevan a la sala de enfermeros y lo recuestan en una cama que allí había) A verte, Diego...
DIEGO: Creo que me drogaron...
LAURA: ¿Quién te hizo eso, amor? ¿Por qué lo dices?
DIEGO: La doctora loca... Yo estaba tomando un café y se me acercó, ofreciéndome otro que sabía raro... Lo siguiente que recuerdo es... (Mira a los tres y Diana, que sabía la historia completa, entendió todo)
DIANA: Maldita, mustia...
FEDERICO: ¿Qué pasa? No entiendo ni jota...
LAURA: ¿Qué más recuerdas? Esa vieja patas chuecas, me va a escuchar ¡Ya no la aguanto!
DIEGO: ¡Espera, amor!
DIANA: Ven, Fede, dejémoslos solos que tienen que hablar. Quinti, estamos afuera y tranquila, ¿si? (Lau y Diana eran muy compinches, como Dani y Alex o Mica y Sergio)
LAURA: ¡Pero es que no es de Dios!
DIANA: Lo que sea, niña, te calmas y escucha todo lo que tu novio tenga que decir. No dejes que la Daymar que llevas dentro salga antes de tiempo...
LAURA: (Diana y Federico, salieron dejándolos solos) ¿Me vas a decir qué sucedió? Si esa vieja rabo verde te hizo algo, ¡voy y la arrastro de los pelos por todo el pasillo!
DIEGO: Dudo que pueda haberme hecho algo o ya a ella, pero me desperté en su cama, desnudo... (Laura iba a explotar) No creo que haya pasado nada entre nosotros, amor, estaba muy drogado, supongo que me desmayé...
LAURA: ¿Y cómo lo comprobamos? ¿Cómo saber si realmente hicieron algo o no? Porque si estabas muy drogado como dices, no te vas a acordar de nada, lógicamente, pero ¿si llegó a ocurrir algo?
DIEGO: Lau, un hombre sabe cómo tiene el cuerpo después del sexo y estoy de mil modos en este momento, menos relajado que es como me dejas tú...
LAURA: Hay que hacerte un análisis y ver qué demonios te metió esa loca...
DIEGO: Laura, por favor...
LAURA: ¡Por favor, mis nachas! A la inversa, ¿cómo te sentirías tú?
DIEGO: Igual o peor, ¡no lo se!
LAURA: Entonces, cierra el hocico y vamos a que te saque sangre...
Mientras tanto, en la sala de doctores, Ally Son se regodeaba ante su semi triunfo. Nada había pasado con Diego porque, en efecto, él se desmayó, pero la doctora Son sabía que esa duda, podría separar a la pareja. Diana entró como tromba y le dio un sustote, seguido de una certera amenaza...
ALLY: ¿Laura? ¿Qué haces así vestida? ¿Y tú traje de enfermerita?
DIANA: (Haciéndose pasar por Laura) Me visto así porque se me da la gana, ¿algún problema con eso, zorra inmunda?
ALLY: Cuidadito con la forma en que me hablas, soy tu superior, no lo olvides...
DIANA: Me vale un cacahuate si eres superior o mí o no, total, ¡eso no quita que seas una zorra!
ALLY: Awwww... ¿Tu novio ya te contó que te engaña conmigo, enfermerita?
DIANA: Si y fíjate que también me dijo que lo drogaste, ¿cómo la ves, ratita de alcantarilla?
ALLY: ¿Eso te dijo? ¡Qué poco hombre!
DIANA: Eso me dijo y no, no es poco hombre, es el mejor que puede existir en el planeta (Pensando: después de mi Fede) y estoy tan segura que él no me mintió, como lo estoy que eres una resbalosa...
ALLY: ¡No te permi... (Antes de terminar la frase, Diana le había dado una bofetada)
DIANA: Ni tú ni tus intrigas, me van a separar de Diego, te enteras... Y otra cosa, zorra, con la drogada que le metiste, NO PUDO HACER NADA, así que ve a mentirle a algún menso que te crea... ¿Qué pensabas hacer? ¿Decirle que estabas embarazada?
ALLY: (Su gesto la dejó en evidencia) ¿Y eso qué? En la guerra y en el amor, todo se vale, ¿no?
DIANA: Puede que si, pero cuando se trate de otro amor porque con el mío, ¡no! (La empuja y la sienta en la silla de golpe) ¿Queda claro?
ALLY: Ganas esta batalla, zorrita, pero la guerra la voy a ganar yo...
DIANA: Humíllate todo lo que quieras, golfita, ¡sabes que esta guerra la tienes perdida!
Diana iba a salir, pero se volvió y le dio otro cachetadón...
DIANA: ¡Esa es por mi hermana, perra! ¡NO LE VUELVES A DECIR ZORRITA!
ALLY: ¿De qué hablas?
DIANA: Yo soy Diana Zavallalta, no Laura... (Sale y Fede estaba muerto de risa, había escuchado todo)
FEDERICO: Me encanta que defiendas así a los tuyos...
DIANA: Estoy segura que Laura vendrá y también le dará su merecido
La pareja buscó a la quinti enfermera y le contaron todo.
LAURA: Entonces, Diego tiene razón, nada pasó entre ellos...
DIANA: Para nada, quinti, ¡Diego está diciendo la verdad! Hubieras visto su cara cuando supo que yo no era "Laura", jajaja, fue lo mejor...
LAURA: Esa vieja va a morir desgreñada...

''Historias Bizarramente Paraleas''- Episodio 26



En la ciudad de Nueva York, existen varios y muy diferentes atractivos turísticos para disfrutar en un viaje.
Lugares que no se pueden dejar de conocer y visitar, como por ejemplo: "Atlantic City Excursion on Academy Bus", "Central Park Bicycle Rentals & Tours", "Brooklyn Museum", "Empire State Building Observation Deck", "Statue of Liberty and Ellis Island Immigration", "Radio City Music Hall Stage Door Tour", "Central Park", "Madison Square Garden"...
Millones de personas al año, llegan a "la ciudad que nunca duerme" para ser testigos de todas las maravillas que ofrece "La gran manzana".
Alejandro y Daniela no eran parte de esas millones de personas que disfrutan el turismo neoyorkino, ya que desde que llegaron a Nueva York, estaban metidos en su suite...
DANIELA: (Acababan de comer después de haber tenido días llenos de amor. Se miraban y desbordaban) Aún tengo hambre...
ALEJANDRO: (Le ofrece unas fresas, sonriendo) ¿Fruta?
DANIELA: Nop... Quiero algo más sugerente.
ALEJANDRO: (Estaban sentados a la mesa) ¿Sugerente? (Se hacía el bobo, quería que ella provocara como sólo Daniela podía hacerlo) ¿Queso fundido?
DANIELA: No. Mmmmmm... Quiero carne, ¿hay?
ALEJANDRO: (Mira la mesa) No, señora, nada de carne... Sólo fruta, queso, café...
DANIELA: (Mira la mesa y después a su esposo) Si hay carne de la que quiero...
ALEJANDRO: (Pícaro, se pone de pie y estaba en calzones) ¿Dónde, Cosita? No la veo...
DANIELA: Yo la estoy viendo perfectamente, siéntate y te digo dónde está (Ale se sienta y Dani se levanta, se sube a caballito sobre él) Aquí está la carne que me encanta (Empieza a besarle el cuello)
ALEJANDRO: (Ella le mordió la oreja y la erección fue inmediata) ¿Ves lo que me haces, Daniela de Vilatorres? ¿Cómo se hace para no querer pasarse la vida metido en una cama contigo?
DANIELA: Nada, no quiero que hagas nada (Seguía provocándolo, besando su oreja, hablándole al oído)
ALEJANDRO: ¿Nada? ¿Vas a hacer todo tú?
DANIELA: Todo yo (Sin dejar de besarlo, se fue quitando la pequeña bata de seda que tenía puesta, dejando sus senos al descubierto y se los apoyó, moviéndolos sutilmente) Déjamelo todo a mí (Se bajó de su esposo y, detrás de él, empezó besándole los hombros. Luego, con las manos, fue recorriendo el pecho descubierto de Ale y bajando hasta llegar a su destino. Una vez allí, liberó el amigo fiel y empezó a acariciarlo)
ALEJANDRO: (Mordiéndose los labios) Eres quien manda…
En México, después de tratar de convencer a Micaela de acompañarlos y ante la rotunda negativa de la quinti, Daymar y Rebeko fueron a cenar…
DAYMAR: (Regañando a Rebeko) ¡No puedo creer que te hayas traído al gato! ¡Menos mal y lo dejaste en el auto!
REBEKO: Es que Batman gusta de salir a pasear... (Piensa) ¿Será que pido un filete de pescado y se lo llevo?
DAYMAR: (Lo mira) ¿Me estas echando jaleo, verdad?
REBEKO: ¡Claro que no! Si nosotros cenamos, Batman también merece cenar, ¡he dicho!
DAYMAR: ¿Le vas a llevar algo a tu hija? ¡Ella también merece cenar!
REBEKO: ¿Micaela? Ella no quiso venir con nosotros y todo culpa de Bruno... Pero, obvio que le llevo cena a mi princesita...
DAYMAR: Más te vale... (Toma asiento y ve a Mariano) Mira quién está allá, viejo...
REBEKO: (Mira y no se da cuenta) ¿Quién?
DAYMAR: (Le agarra la cabeza y hace que vea a donde estaba Mariano) ¡Es Mariano, el infiel, tarugote!
REBEKO: (Se levanta) ¡El perro infiel! ¡CÓRTASELAS, VIEJA! ¿Te traigo el machete? ¡¡Lo tengo en el auto!!
DAYMAR: ¡Siéntate, tonto! ¡Míralo, al parecer, alguien más se lo madreó!
REBEKO: Nada de "siéntate"... (Va hasta su ex yerno) ¿Te dieron sopa, INFIEL IMBERBE?
MARIANO: (Asombrado) ¡Don Rebeko!
REBEKO: ¡Ni más, ni menos, perro infiel! (Le agarra la nariz) ¿Qué pachóooo?
MARIANO: ¡AAAYYYYYY!!!
REBEKO: ¿Te duele?
MARIANO: (A punto de llorar) ¡Siiiiiii!
REBEKO: ¡Pues, qué bien! (Le aprieta duro la nariz) ¡Sufre, infeliz!
MARIANO: ¡Suelteeee!
REBEKO: ¡Pobre, Marranito! ¡Digo, Marianito! (Daymar se acerca y lo detiene)
DAYMAR: ¡Déjalo, viejo!!! (Él aún le tenía apretada la nariz) No vale la pena (le movía la mano a Rebeko y este, le movía la nariz a Mariano)
MARIANO: ¡Suéltenme! (Se libera)
REBEKO: ¿Quién te puso así, Marrano?
MARIANO: ¡Su yerno nuevo!
DAYMAR: ¿Yerno? ¿Cuál yerno? Aparte de infiel, mentiroso
MARIANO: ¡El nuevo novio de Alex!
REBEKO: ¿Alex tiene novio nuevo? Ojala y sea mejor que el idiota de marido que tuvo antes...
MARIANO: ¡Ey, estoy aquí!
REBEKO: Si te veo...
DAYMAR: Pues Alex no nos ha dicho nada y hasta el momento en que no nos diga ella, ¡no te voy a creer!
REBEKO: ¡Ay, vieja! Mientras la princesita sea feliz, ¡QUE HAGA LO QUE SE LE ANTOJE! (Mira a Mariano) Y tú, pendejo, más te vale que si mi niñita anda con alguien, ¡NO LA ESTÉS FREGANDO! ¿No, viejita emoshiiita?
DAYMAR: Obviamente… Una última cosa, ¡viejo bello! (a Mariano) ¿Por qué te dejaron viendo estrellas, infiel?
MARIANO: ¡No les importa!
REBEKO: ¡Ah, nooo! ¡Eso sí que no! (Le agarra la nariz de nuevo y bien duro) ¡A mi esposa no le hablas así, niño!
MARIANO: ¡PERDÓOOON!!
REBEKO: ¡Contesta lo que te preguntó la reina del mundo o te arranco el hocico, perro!
DAYMAR: ¡Contesta, joto! (Le menea la mano a Rebeko para que le doliera más a Mariano)
MARIANO: ¡¡ESTÁ BIENNNN!!
REBEKO: ¡Habla!
MARIANO: ¡Me enfadé por ver a Alex con el noviecito y le dije algunas cosas fuera de lugar!
REBEKO: ¿QUÉ COSAS?
DAYMAR: (Le meneó duro la mano) ¡¡¡CONTESTA, CARAJO!!!!!
MARIANO: Le dije golfa…
REBEKO: (Sin mediar palabras, le da otro puñetazo, dejándolo inconsciente) ¡GOLFA, TU ABUELA, PERRO!
DAYMAR: ¡¡¡¡LO MATASTE, VIEJO!!!!
REBEKO: (Se acerca a Mariano) No, no lo maté, nomás lo dormí... ¡Me güele mi manitaaaaaa!!!
DAYMAR: Ven, vamos a nuestra mesa y te sobo, ¿si, mi viejito bello?
REBEKO: Si, mi hermosita bella...
DAYMAR: (Camino a su mesa) ¿Y si le pasa algo, viejo?
REBEKO: (Se gira y ve que se mueve) ¡Que se joda! Y que agradezca que no te da por ir a buscar el machete... ¿Será cierto que Alex anda con alguien?
DAYMAR: No lo se, viejo, pero si lo dice es por algo, ¿no crees?
REBEKO: Pues ojala y si, cosa que no sufra por ese perro imberbe que no merece ni una de las lágrimas de nuestra princesita...