lunes, 28 de enero de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 10



Cuando Daymar y Rebeko salieron de la oficina, Alejandro corrió su silla para atrás y miró a su prometida… Dani se echó a reír.

ALEJANDRO: ¿De qué te ríes?
DANIELA: Hubiera pagado lo que fuera por verte la cara, Cosito, ¡¡jajajajaja!!
ALEJANDRO: No te rías, fue lo más incómodo que me pasó en toda mi vida… (Daniela lo miró socarronamente y retomó la tarea) ¡Ey, eso es traa…aaaa…aaa…aaampa! Uy, si, síguele…

Maru volvió a su puesto y vio salir a los padres de Dani del despacho de Alejo. Se saludaron.

REBEKO: ¡Ahí está Maru, vieja!
DAYMAR: ¡Hola, criatura! ¿Cómo estuvo Buenos Aires? ¡Se te extrañó rondando por la casa!
MARU: (Los abraza) Y yo los extrañé. (Les ve cara rara) ¿Todo bien?
REBEKO: Me parece que Alejandro no se siente nada bien.
MARU: ¿POR?
DAYMAR: Estaba como agitado, sudando, colorado y además no se puso de pie para saludar como siempre lo hace, ya ves que mi yerno es todo un caballero…
MARU: ¿Y Dani no les dijo qué pasó?
REBEKO: Dani no estaba con él.
MARU: (Se le hizo raro, esas reuniones por “pendientes” en la oficina de Ale podían durar horas si nadie los interrumpía) Debe haberse ido después que yo me fui hace rato.
DAYMAR: Seguramente, corazón.
MARU: (Mira hacia la oficina y entiende todo. Se aguanta la risa) ¿Qué les parece si checo a ver qué le pasa a Ale y los alcanzo? ¿Se van a ver a Dani?
REBEKO: No, bajamos a la cafetería a esperar a los novios.
DAYMAR: Pero te invitamos a ti, ¡quiero que me cuentes todo tu viaje!
MARU: Lo haré, no se preocupen. Voy a ver al jefe.

Los padres de Dani se van y Maru llega hasta la puerta de la oficina. Sin mirar nada, toma el picaporte y la cierra.
La carcajada se escuchó hasta en el quinto subsuelo de la empresa.

ALEJANDRO: ¿Y a esta qué le pasa?
DANIELA: (Agitada) Se debe haber dado cuenta de todo, ¿qué más?
ALEJANDRO: ¿Tú crees?
DANIELA: Completamente segura, (Le empujó la cabeza hacia abajo) pero no pares, Alejandro, porque te asesino…

Ahora la que estaba sentada en la silla era Dani y el arrodillado, era su novio…

En la casa de Alex y Mariano, la cosa estaba bastante lejos de la situación en aquella oficina: la pareja discutía porque el caballero estaba celoso, pero de su suegra.

MARIANO: ¿Te das cuenta, Alex? Le pidió que le diga “mamá”
ALEX: ¿Y eso qué, monigote?
MARIANO: Que nosotros llevamos juntos siete años y aún soy un intruso, ¡no es justo! ¿Qué tiene Alejandro que yo no?
ALEX: No se, Mariano, yo estoy enamorada de ti, no de él.
MARIANO: Me refiero a tu mamá.
ALEX: Entonces pregúntale a ella.
MARIANO: Nunca me lo dice.
ALEX: Siempre te lo dice.
MARIANO: ¿Qué?
ALEX: Tu carácter.
MARIANO: ¿Me vas a decir que el carácter de Alejo es mejor que el mío?
ALEX: ¡Para mi, no!
MARIANO: ¡Me refiero a tu madre!
ALEX: ¡¡¡PUES, PREGÚNTALE A MI MADRE, ENTONCES!!! Dios, estás peor que los niños de mi clase. ¡¡¡Estás berrinchudo, caprichoso y hasta eres insoportable a veces!!!
MARIANO: Tampoco te pases.
ALEX: No me paso yo, Mariano, TE PASAS TÚ y la verdad que ¡ya no te aguanto! Haciendo problema porque la suegra no lo quiere, ¡¡qué flojera me das!!
MARIANO: Pero yo quiero que me quiera.
ALEX: Si quieres que te quiera, has algo que ella quiera que hagas para que hagas que te quiera…
MARIANO: (Trata de entender) ¿Qué dijiste?
ALEX: Que si quieres que te quiera, has algo que ella quiera que hagas para que hagas que te quiera… Además de menso, hoy, ¿estás sordo?
MARIANO: No te entiendo.
ALEX: Ya veo que no. Me tengo que ir a trabajar.
MARIANO: ¿Me das una pista para entender?
ALEX: ¿A mi o mi mamá?
MARIANO: ¡A tu mamá!
ALEX: (Lo mira) ¡Te hubieras casado con ella si tanto te importa! ¡Hasta más tarde, MENSO!

Mariano se quedó de pie y un momento después buscó un bolígrafo y un papel. Quería anotar lo que le había dicho Alex.

MARIANO: “Si quieres que te quiera quiere hacer algo que hagas”… No, así no era…

Por otro lado, Federico estaba llevando a Diana a su trabajo.

DIANA: ¿Me lo dices en serio, Fede?
FEDERICO: Puedo jurarlo, soy hombre, esas cosas las siento.
DIANA: ¡Exageras!
FEDERICO: No, ya verás que no.
DIANA: Dios quiera que estés equivocado.
FEDERICO: No lo estoy.
DIANA: No quiero pagar la apuesta si pierdo.
FEDERICO: Vete haciendo a la idea que la vas a tener que pagar.
DIANA: Ya veremos.
FEDERICO: No te quejes, hermosa, que siempre terminas disfrutándolo más que yo.
DIANA: No me quejo de eso, ¡me quejo que siempre me ganas!
FEDERICO: Pues no apuestes conmigo, cachondita de mis sueños… Llegamos, amor.
DIANA: Gracias por traerme, mi vida (Se besan) Te amo, rico Federico…
FEDERICO: No más de lo que yo a ti, Diana. ¡TE AMO!

La muchacha se baja y no ve que su jefe estaba parado muy cerca del carro. Se despide de su novio por última vez desde la ventana del carro.

DIANA: ¡¡¡No me ganes la apuesta, mi amor!!!
FEDERICO: ¡¡Si te la gano!!

Isidoro Rivadeneira se sintió enojado al pensar qué podrían haber apostado, Diana le gustaba tanto y tenía tantas ganas de hacerla suya…

DIANA: (Se gira y lo ve) ¡Hola, jefe!
ISIDORO: Hola, Diana… ¿Apostando?
DIANA: Si, creo que Fede me ganó una apuesta y ashhh, ¡¡no me gusta porque siempre me gana!!
ISIDORO: ¿Y cuál es precio a pagar?
DIANA: Cosas de pareja, señor Rivadeneira, no se ofenda…
ISIDORO: Claro que no, ¿subimos?

Diana asiente y ambos ingresan al estudio, era tiempo de empezar a trabajar…

“Historias Bizarramente Paralelas" – Episodio 9



Laura entró a la sala de descanso para enfermeros y se encontró con su novio que tomaba un poco de café con crema. Se acercó y le dio un besito, pero él le respondió con un besote.

DIEGO: Hola, hermosa.
LAURA: (Pone cierta distancia para que si alguien entrara no fuera a cacharlos) Bien, ¿tú, cómo estás?
DIEGO: Más o menos, anoche me hiciste mucha falta, te extraño.
LAURA: Ya se, papuchito, ¡tú a mi me desvelaste!
DIEGO: (Sorbe un poco de café y no se da cuenta que le queda crema en la comisura de los labios) ¿Yo, por qué?
LAURA: (Se le pone a tiro de un beso) Porque (Le lame la crema) no te ibas de mi cabeza…
DIEGO: (Deja el café) ¿Si? (La abraza) ¿Y qué hacía en tu cabeza?
LAURA: Uhhhh… ¡¡DE TODO!! (Se besan fervorosamente y entra Ally Son a joder)
ALLY: (La envidia le brotaba por los ojos) Esto no es un hotel…
DIEGO: (Dejan de besarse, pero no de abrazarse) ¡Una pena que no lo sea!
LAURA: (Se ríe) Ajá…
ALLY: Deberían medir sus ganas…
DIEGO: No, no deberíamos… ¿Qué quiere, doctora Son? Esta es la sala de enfermeros, no de médicos y para entrar aquí, tiene que pedir permiso.
ALLY: Necesito la historia clínica de un paciente y no la encuentro.
DIEGO: Aquí no hay historias clínicas, busque en la oficina de enfermería… ¿Algo más?
ALLY: ¿Me está echando, Quintero?
DIEGO: ¡Perspicaz resultó!
ALLY: No me falte el respeto.
DIEGO: No lo hago. Usted entra a un sitio que no le corresponde, sin permiso y encima nos mira mal a mi mujer y a mí, la trato como corresponde. Así que si no tiene nada más que hacer por aquí, retírese que nosotros estamos ocupaditos…
ALLY: Esto me lo van a pagar (sale furiosa)
LAURA: (Diego se echó a reír) ¡Diego!
DIEGO: ¿Qué?
LAURA: Esa mujer es una zorra y te trae ganas, se va a desquitar y mucho.
DIEGO: Esa mujer es una perra y perra que ladra, no muerde, amor… ¿En qué estábamos?
LAURA: Me besabas…

Maru Burak, secretaria y amiga muy cercana e incondicional de Alejandro y Dani, se comenzó a reír de una manera tremenda y tanta risa era la que tenía que se cayó de la silla de pompas al suelo…

ALEJANDRO: (Se reía también con Dani) ¿Estás bien, Maru?
MARU: (En el piso, se agarraba la panza) Me imagino el cuadro, jajajajaja, tu suegra atragantándose con el pene del muñeco inflable, jajajajjajajaja, ¡¡¡¡me meooooooooo!!!!
DANIELA: ¡MARU! (Estaban los tres tentadísimos)
MARU: Y Rebeko obsesionado con los cubiertos, jajajajajajajajajajajaja
ALEJANDRO: ¡Párale que nos vas a matar a todos, Maru! Jajajaja
DANIELA: Si, munita, para con la risa…
MARU: Pero, pero, ¡¡¡¡¡¡ME MEOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!! ¡¡¡Jajajajajaja!!! ¿Cómo no lo filmaron? ¡Malditas vacaciones! De haber sabido esto no me iba a Buenos Aires y me colaba en la cena esa, ¡¡JAJAJAJJAJAJA!!
ALEJANDRO: (La ayuda a pararse) ¡Tranquila, mujer!
MARU: (Se calmó un poco) ¡¡¡Es que no se puede, nene!!! Me muero de imaginarlo…
ALEJANDRO: El que casi se muere soy yo, la verdad.
DANIELA: Y eso no fue todo.
MARU: ¿Hay más?
ALEJANDRO: Si, pero mejor siéntate y agárrate bien de la silla.
DANIELA: Mi mamá me preguntó que si estaba embarazada y…
MARU: Y nunca le podés mentir a tu vieja, así que este bobo se enteró de tu atraso…
ALEJANDRO: ¿Tú sabías?
MARU: Si, mamerto, Dani me dijo antes de irme de viaje… (Vuelve el ataque de risa) ¿CÓMO NO ME GRABARON TU CARA, ALEJO? Jajajajajajaja
DANIELA: ¡Contigo no se puede, Maru, ya!
MARU: Ohhhhh, ¡¡yo me quería reír un poco más!!
ALEJANDRO: Conociéndonos, seguro que vas a tener motivos.
DANIELA: ¡Eso si! (Se agarraban la mano)
MARU: ¿Entonces, si se casan, calenturientos?
ALEJANDRO: Si, en dos meses.
MARU: ¿Y lo van a blanquear acá o qué onda?
ALEJANDRO: Ya todos saben que andamos, así que no hace falta blanquear nada.
DANIELA: De todas maneras no es mala idea hacerlo oficial, ya sabes por quien lo digo…
MARU: Uy, si, si, si… ¡La dueña del chisme! Yo me encargo de “enterarla”, ¡no se preocupen!
DANIELA: Sabía que contábamos contigo, amiga
MARU: Obviamenteeeee… Para mediodía, toda la empresa va a saber que se nos casan los incasables, jajajjaja.
ALEJANDRO: ¿Incasables?
MARU: Si, ustedes dos… ¡Jodanme que nunca les dije ese apodo!
ALEJANDRO: No, jajaja.
DANIELA: ESE, no…
MARU: Bueno, incasables, desde que los vi juntos supe que este día iba a llegar, así que déjenme ¡¡¡y los abrazo!!! (Se abrazan los tres)
ALEJANDRO: Nos vamos a mi oficina que tenemos algunos pendientes, Maru, ¡que nadie pase, por favor!
MARU: (Guiño de ojos) Pendientes, ajá, ajá, vayan a hacerse mimos, par de conejos que yo me encargo de volar a los pajarracos que se aparezcan, eso si, ¡no sean tan ruidositos que me trauman!

Media hora más tarde, Maru dejó su puesto de secretaria para ir a decirle “accidentalmente” a la chusma de la empresa que Ale y Dani se habían comprometido.
Doña Daymar y Don Rebeko llegaron a las oficinas y les pareció extraño no encontrarse a la amiga de Dani en su puesto. Asumieron que la muchacha había salido a hacer algún encargo y se dirigieron sin esperar al despacho de Ale. Entraron sin golpear y vieron a su yerno sentado en su silla, con la cabeza echada para atrás y agitado, como si tuviera fiebre. Parecía estar solo.

DAYMAR: ¡Hola, Alejandro!
ALEJANDRO: (Los ojos se le abrieron de par en par) ¡Doña Daymar!
DAYMAR: Que no me digas así, dime mamá…
REBEKO: ¡Hola, muchacho! ¿Te sientes bien?
ALEJANDRO: Si, si, claro, ¿por?
DAYMAR: Estás como agitado y sudado, todo colorado…
ALEJANDRO: Un ataque de tos, ¡ESO! Me ahogué hace un segundo y tosí para pasar el aire.
DAYMAR: ¡Qué método más raro!
ALEJANDRO: ¿Qué puedo hacer por ustedes?
DAYMAR: ¿Nos podemos sentar?
ALEJANDRO: ¡NO! Perdón, pero estoy a punto de recibir una llamada y necesito estar a solas. Vayan a la cafetería de la empresa y en un segundo los busco.
DAYMAR: ¡Qué raro estás! Pero, bueno, está bien. ¿Y Dani?
ALEJANDRO: Ocupada con un pendiente… Yo le aviso para que vaya a saludarlos.
REBEKO: Me gusta eso. Siempre es bueno ver a mi muñequita…

Si el matrimonio hubiera sabido dónde estaba Dani…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 8



Daymar estaba enchinchando con que llevaría a Daniela al ginecólogo para salir de dudas y ella no quería ir con su mamá, así que ahí salieron las hermanas a meterse y opinar, y Tamara, intentaba reprimir su propio temple, ya que era bastante similar al de su consuegra.

DANIELA: Mamá, voy a ir sola.
DAYMAR: Sola, mis pantys, niña… ¡¡Ya sola te mandaste tu Rebekada!!
DIANA: Sola no, mamá, Alejandro hizo su parte…
ALEX: ¡Diana, cierra el pico!
MICAELA: Yo te acompaño, Dani.
LAURA: ¡Nada de eso, mi hermana viene al hospital conmigo y se pone en manos de la mejor ginecóloga que existe!
DANIELA: ¿Me dejan decidir a mí? Quiero ir sola.
DAYMAR: ¡Qué no!
SOLANGE: Suegrita, no la presione que no es bueno para el bebé…
DANIELA: Aún no sabemos si hay bebé.
LAURA: Pero tiene que estar tranquila, relajada…
DANIELA: Pero…
DAYMAR: Te callas, Daniela, mi nieto necesita que tú estés en paz y apapachada, así que me haces caso en todo.
DIANA: Yo creo que Dani tiene que decidir por ella…
ALEX: ¡Ya salió la defensora de los pobres y ausentes!
MICAELA: Daniela no es pobre ni está ausente, mírala, Alex, ahí está y a dos segundos que le explote la Daymar que todas llevamos dentro…
SOLANGE: ¿Todas tiene una Daymar adentro?
LAURA: Si, sobre todo Dani, que tiene un bebecito lindo…
DANIELA: ¡Aún no sabemos si hay bebé!
DAYMAR: ¡Que te calles, coneja!
DIANA: Mamá, no la trates así, ¿no ves que está embarazada?
ALEX: Si, mamita, ya bájale dos que estás en cuatro…
MICAELA: En cuatro debería haber estado Dani, así no se embarazaba…
DANIELA: (Se pone de pie) ¡QUE NO SABEMOS SI HAY BEBÉ!
DAYMAR: Bueno, hijita, pero no te enojes…
SOLANGE: Cuñis, siéntate y tranquilízate, ¿si? Mejor dejemos esto por la paz…
TAMARA: Exacto, tengamos armonía, por favor y Dani, si quieres ir sola al médico, hazlo, hija, es tu decisión…
ALEJANDRO: (Entrando con Luis) Sola, no, mamá… (Le toma la mano a Dani y la hace ponerse de pie) Va a ir conmigo, como corresponde y vamos a enfrentar esto juntos, mi amor (se miran)
DANIELA: ¿Estás seguro?
ALEJANDRO: Completamente. Es hora, ¿no?
DANIELA: ¿No te arrepientes?
ALEJANDRO: (Le sonríe con amplitud) ¿De estar al lado de la mujer que amo más que a mi vida? No, jamás… (Respiran profundo)
DANIELA: ¡A darle!
ALEJANDRO: (Mirando a sus suegros) Señor Rebeko, Señora Daymar, aunque no lo crean, esta reunión nada tenía que ver con la posibilidad de un embarazo…
DAYMAR: ¿No?
DANIELA: ¡Qué no, mamá! Ale no sabía de mi atraso…
DAYMAR: ¿Entonces?
ALEJANDRO: La realidad es que hace unos días estuve hablando con Dani y ella está de acuerdo con lo que les quiero pedir…
REBEKO: (Por fin presta atención) ¿Pedir? Si ya le hiciste un niño, chillón, ¿qué quieres pedir?
DAYMAR: Rebeko, cierra la boca ¡o te vendo a los gatos nuevos!
REBEKO: Ohhh, yo nomás decía…
DAYMAR: No digas, pues… Sigue, Alejandro…
ALEJANDRO: (Les habla a todos, pero mirando a Dani y se les notaba el amor inmenso que compartían) Mi verdad es que desde que conocí a Daniela, mi vida dio un giro y cuando el movimiento se detuvo, me encontré frente a frente, con la mirada más profunda y hermosa que jamás había visto en mi vida y supe, en ese preciso instante que eran esos ojos, los que quería que me miraran hasta el último de mis días. (Se vuelve a sus suegros) Con mis padres de testigos y delante de todos los que Dani ama tan profundamente, quiero pedirles la mano de Daniela para hacerla mi esposa y amarla, respetarla, honrarla y cuidarla, TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA…
REBEKO: (Se atragantó con una de las bombitas de papa) ¿Qué, qué?
ALEJANDRO: Me quiero casar con Daniela, señor…
REBEKO: ¿Por quéeeee?
ALEJANDRO: Porque la amo…
REBEKO: Mira que en 30 años va a ser igual a… (Señalaba disimuladamente a su esposa y todos rieron por lo bajo)
ALEJANDRO: Señor, ¿usted ya no ama a la señora Daymar?
REBEKO: (Sonríe) Con toda mi alma…
DAYMAR: ¡Menos mal que me amas, viejo tarugo!
REBEKO: ¿Ves por qué te lo digo?
DAYMAR: (Coscorrón) ¡Cállate y come! (Se pone de pie y toma las manos de los muchachos) ¿De verdad no sabías que podría haber un bebé, muchacho?
ALEJANDRO: Se lo juro, no tenía idea.
DANIELA: Él no sabía nada, mamá.
DAYMAR: (Les da un beso en la frente a cada uno) Rebeko, ahora es cuando tienes que hablar…
REBEKO: (Tenía la boca llena) ¡Pueshh queshh shee casheen!…
DAYMAR: (Se ríe) Si tomaron esta decisión por amor al otro, los felicito y les deseo que sean mucho más felices de lo que he sido yo con tu papá, que aún así de menso y todo como es, me ha llenado de dicha y lo sigue haciendo todos los días…
REBEKO: (Seguía tragando) Máshh felizhh tehh haré con el chamaleossnn dashhltónico… (Todos ríen, inevitablemente)
ALEJANDRO: Papá, mamá… (Luis y Tamara se acercan y le dan el anillo que Alejo le había dado a Dani y ella le devolvió para la ocasión) Gracias. (Los padres lo besan en la frente y Alejandro se arrodilla) Dani, amor de mi vida, mujer de mis sueños, ¿te quieres casar conmigo?
DANIELA: (Llorando emocionada) Es lo que más deseo en este mundo, mi amor…

Alejandro le colocó el anillo y la pareja se abrazó. Todos se levantaron a felicitarlos y compartieron el feliz momento.

DAYMAR: (Abrazando a Alejo) Chillón, será un honor tenerte en la familia.
ALEJANDRO: El honor será mío, señora.
DAYMAR: No me digas más “señora”, dime “mamá”
MARIANO: (Había escuchado) ¡Llevo tres años casado con Alex y aún le tengo que decir SEÑORA DAYMAR!
DAYMAR: Eso es porque tú, monigote, no estás aprobado…
ALEJANDRO: Esmérate, cuñadito…

La celebración continuó durante algunas horas más y la flamante pareja comprometida, siguió a solas, en su departamento, haciendo el amor durante toda la noche, una y otra vez.

Unos días más tarde, fueron a ver al ginecólogo de Dani y allí se enteraron que no había bebé, había sido una falsa alarma. La pareja salió del consultorio y se fueron a casa de los Zavallalta a contarles a los padres de Dani que no serían abuelos por el momento. Luego, hicieron lo propio con los Vilatorres. En un momento, Luis se quedó a solas con su hijo y le preguntó algo que lo tenía inquieto desde el día de la pedida de mano.

LUIS: ¿Qué fue lo que viste en tu imaginación?
ALEJANDRO: A Dani, papá, a Dani embarazada y creo que cuando abrí los ojos, la amaba mucho más que antes…
LUIS: Lo bueno de esto es que ahora ya sabes lo que quieres y cuando llegue el día de tener hijos, lo van a enfrentar, ambos, de otra manera.
ALEJANDRO: ¡Si que si, pa!
LUIS: ¿Qué te dijo tu suegra?
ALEJANDRO: (Se ríe) ¡Que nos pusiéramos en campaña para llenarla de nietos!

Padre e hijo rieron complacidos y unos minutos más tarde, Dani y Tamara se unieron a ellos para cenar. Al volver al departamento y estar a solas, Alejandro notó a su prometida cabizbaja.

ALEJANDRO: ¿Qué pasa, novia?
DANIELA: Me había ilusionado.
ALEJANDRO: Ya llegarán, mi amor, no te preocupes. Algo me dice que vamos a tener muchos hijos…
DANIELA: ¿Sabes que tengo la misma sensación?
ALEJANDRO: ¿De verdad? (Se le fue acercando)
DANIELA: (Alzó el cuello para que Ale la besara) Verdad verdadera, como dice mi hermana…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 7



Llegó el tiempo de cenar y ante la “equivocación” de los encargados de prepararlo todo, el menú además de “erótico”, era afrodisíaco. Los platos estaban armados con figuras sexuales y todo llevaba al mismo sitio…

ALEJANDRO: (Volviendo de hablar con el gerente y Dani) La fiesta esta era para los dueños del canal erótico y todos los empleados… (Le corre la silla para que su novia tome asiento)
DANIELA: Si, y era mañana, pero el muchacho que tomó las reservas, equivocó las fechas (Se sienta) Gracias, mi amor…
DIEGO: Pues yo lo celebro, estas cenas se ven muy tentadoras, jajaja…
REBEKO: Concuerdo con Diego, tengo unas ganas de cortar…
DAYMAR: ¡Cállate, Rebeko! Y ahora si, quiero saber a qué se debe esta reunión, porque me da que me hacen abuela…
ALEJANDRO: No, suegrita, nada de eso, ya se lo dijimos, ¿no, Dani? (Mira a su novia que agacha la mirada) ¿DANIELA?
DANIELA: Bueno…
ALEJANDRO: (Todo el mundo estaba mudo y Alejo comenzaba a transpirar) ¿Daniela, estás?
DANIELA: (Era un posibilidad) No lo se, puede que si…
DAYMAR: ¡Lo sabía, me la preñó!
DANIELA: ¿Preñó? ¡Si no soy vaca!
DAYMAR: ¡Vaca, no, CONEJA vas a ser!
DANIELA: No es seguro, mamá, tengo un atraso, nada más…
DAYMAR: ¡Nada más! Un atraso con patas, eso es lo que tienes…
DIANA: Basta, mamá, déjala tranquila. ¿Hermanita, cómo te sientes con eso?
DANIELA: No me siento de ninguna manera, ES SÓLO UN ATRASO, cosa normal en mí, no soy regular…
MARIANO: Pero, ¿quieres o no?
MICAELA: ¿Qué pregunta es esa, Mariano?
MARIANO: Una pregunta lógica.
ALEX: No, monigote de mi vida, es una pregunta inadecuada…
MICAELA: ¡Impertinente!
SOLANGE: ¡Idiota!
FEDERICO: ¡Ignorante!
BRUNO: ¡Insulsa!
REBEKO: ¡INCREÍBLE!
DAYMAR: ¡¡¡INSOPORTABLES!!! Ya dejen de decir estupideces. Y tú, Daniela Coneja, mañana mismo vienes conmigo al médico y sales de dudas…
REBEKO: ¡IIIIINCREÍBLE!
DAYMAR: ¿Increíble qué cosa, Rebeko? Si estos se la pasan copulando, ¡es lógico que te salga preñada la niña!
DANIELA: ¡Preñada, NO! ¡¡No soy vaca!!
REBEKO: ¿Cómo le hacen esos dos?
 
DAYMAR: (Le da un coscorrón) ¡Deja de mirar esas fotos, viejo verde!
TAMARA: (Sorprendida ante la posibilidad de ser abuela) Dani, corazón, si quieres voy contigo al médico…
LUIS: (Ve que su hijo estaba inmóvil, como si no respirara) Ale, hijo, ¿estás bien?
ALEJANDRO: (Miraba a Dani) ¿Por qué no me dijiste nada?
DANIELA: Pensé en asegurarme primero…
ALEJANDRO: Ajá, ajá ¿y por eso lo sueltas así, aquí?
DANIELA: Es que no puedo mentirle a mi mamá, no me sale, Alejo, no lo quise decir, pero su pregunta me dejó sin defensas. Hace rato si me salió esquivarla, pero ahora que me miró así, a la “Daymar”, ya no pude hacerme la tonta… (Llegan los camareros con la comida)
DIEGO: Creo que mejor nos llenamos la boca de alimentos.
ALEX: Si, cuñado, comamos…
MARIANO: (Mirando su plato) ¡Esto me quita el apetito!
MICAELA: A mi me lo abre…
SOLANGE: Completamente, cuñis, ¡se ve delicioso!
FEDERICO: Eso es porque ustedes son mujeres y nosotros somos hombres…
BRUNO: ¡Y ninguno es joto!
DIANA: No exageren, es un simple plato de carnes rojas, bombitas de papa y salsa blanca…
SERGIO: ¡EN FORMA DE PENE! (Todos echaron a reír y empezaron a cenar)
TAMARA: (Codea a Luis, para que vea a Ale que era obvio que estaba impresionado) ¡Habla con tu hijo, Luis!
LUIS: Alejo, ¿me das un momento, cabezón? Necesito pedirte algo.
ALEJANDRO: (Sin dejar de mirar a Dani) Si, papá, claro… (Se ponen de pie y van hasta la puerta del restaurante)
DANIELA: Esto es un definitivo desastre…
DAYMAR: ¡Lo hubieras pensado antes de fornicarte a ese baboso! (Mira a Tamara) Lo digo en sentido figurado, Tamara, la verdad que de todos mis yernos, Alejandro es el único que he aprobado…
TODOS LOS YERNOS E HIJAS: ¿QUÉ, POR QUÉ?
DAYMAR: Porque baboso y todo, es el único que se anima a ponerse a mi altura, en cambio ustedes, son unos flojitos…
DIANA: (Mira a los demás) ¡Es cierto!
LAURA: Igual, mamá, ¡qué poco tacto!
SERGIO: Cierto, mamita, fue un golpe bajo…
DIEGO: Yo pensé que me quería, suegra…
ALEX: ¿Mariano tampoco está aprobado?
REBEKO: Para tu madre, no…
DAYMAR: Para tu padre, tampoco…
MARIANO: ¿Don Rebeko?
REBEKO: Yo si los apruebo, Mariano, es que mi mujer exagera, ¡COMO SIEMPRE!
DAYMAR: ¿Y si cenamos?

Afuera del local, Alejandro hablaba seriamente con su padre.

ALEJANDRO: No entiendo por qué no me dijo que tenía un atraso, ya ha tenido uno antes y me lo contó...
LUIS: Te lo acaba de explicar, Ale, no hay más misterio.
ALEJANDRO: ¿Y si está embarazada?
LUIS: ¿No quieres un bebé?
ALEJANDRO: Si, claro que quiero tener hijos con ella, pero más adelante, pa, ahora, no lo se…
LUIS: Hagamos una cosa.
ALEJANDRO: ¿Qué?
LUIS: Cierra los ojos y pon tu mente en blanco.
ALEJANDRO: (Lo hace) Ya…
LUIS: Imagínate a ti sólo de aquí a unos dos o tres años.
ALEJANDRO: Ya…
LUIS: ¿Estás feliz?
ALEJANDRO: No, para nada. Me siento solo.
LUIS: Ahora agrega a los amigos y la familia… ¿Cómo te sientes?
ALEJANDRO: Es agradable, pero sigo sintiéndome solo.
LUIS: Ahora pon a la persona que más ames en el mundo a tu lado…
ALEJANDRO: (Sonríe) Ya…
LUIS: Ahora pon a esa persona con la que quieres pasar toda tu vida. Esa persona cuya ausencia haría que todo pierda sentido…
ALEJANDRO: (Sonríe más) Ya está, papá…
LUIS: ¿Eso te hace feliz?
ALEJANDRO: Muy feliz.
LUIS: Abre los ojos y dime qué es lo primero que se te viene a la cabeza.
ALEJANDRO: (Lo hace y sonríe mucho más) ¡Wow!
LUIS: ¿Qué te imaginaste?
ALEJANDRO: ¿Tú qué crees?
LUIS: No lo se, Alejandro, es sólo un ejercicio de relajación, ¿qué voy a saber yo lo que se te cruza por esa cabecita, hijo?

Alejandro miró a su papá y lo hizo entrar de un tirón al local.

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 6




Daymar casi se ahoga con el miembro del muñeco inflable, que tuvo el tino de entrar en su boca…

DAYMAR: (Tosiendo e intentando recuperar el aire) ¿Qué caraj…? (Se quedó muda, mirando todo lo que había alrededor)
TAMARA: (Apurándose a ayudarla) ¡Señora Daymar! ¡Qué bochorno, por Dios! El restaurante se confundió con las reservaciones y… ¡Ya entiende, ¿no?!
DAYMAR: (Buscó a Alejandro y al encontrarlo, lo asesinó con la mirada) ¿Qué significa esto, Alejandro? ¿Qué clase de chiste de mal gusto piensas hacer?

Antes que Ale pudiera contestarle a su suegra, Daniela y su padre, ingresaron al local. La muchacha se quedó atónita ante el espectáculo, pero Rebeko, fue hechizado por un cuadro que había cerca de donde estaba parado y se acercó a observarlo con más
atención.

DANIELA: (Acercándose a su novio y pellizcándole las pompas con disimulo) ¿Qué es esto, Alejandro?
ALEJANDRO: ¡Ayyy! ¡¡¡Suéltame, Dani!!!
DAYMAR: Estoy esperando tu respuesta, chillón…
ALEJANDRO: ¿En qué idioma les explico que es culpa del restaurante?
DANIELA: ¡En griego ortodoxo!
ALEJANDRO: No hablo ese idioma…
DANIELA: ¿Italiano de Nápoles?
ALEJANDRO: No, Cosita, tampoco…
DAYMAR: ¡En el que sepas hablar, bobalicón, pero explícate!
REBEKO: (Ajeno a la conversación que se desarrollaba, miraba impresionadísimo el cuadro, era de una de las tantas poses del Kamasutra y giraba su cabeza de todas la formas que podía, tratando de comprender lo que veía) ¿Esta pose CÓMO ES?
DAYMAR: ¡Es la pose del camaleón daltónico, Rebeko! ¡Ven acá!
ALEJANDRO: (Daniela lo seguía pellizcando) Ya, Dani, te juro que nada tengo que ver con esto…
REBEKO: Vieja, ¿crees que podamos intentar eso?
DANIELA: ¡Ay, papá!
REBEKO: ¿Qué? ¿Sólo ustedes pueden hacer cosas con sus parejas?
DANIELA: No es eso y, dicho sea de paso, ¡qué asco de imagen!
DAYMAR: No exageres, Daniela, ¿qué te crees? ¿Qué a ti y a tus hermanos los trajo la cigüeña de Paris?
DANIELA: ¡¡¡SI y NOS DEJÓ EN UN REPOLLO!!!
TAMARA: ¡Daniela, hija, no seas niña! (Pasándole un brazo por los hombros de Daymar) Y le juro, señora, que mi hijo hizo una reserva distinta. Lo se porque me pidió ayuda para organizarlo todo
DAYMAR: ¿Me dice que el restaurante confundió las reservas de verdad?
ALEJANDRO: Se lo juro, suegra, Mi mamá y yo dimos instrucciones de decorarlo todo bien diferente a esto…
REBEKO: ¿Decorarlo cómo, muchacho? ¿A qué se debe esta reunioncita, ya que estamos?
DANIELA: (Se miran con Ale, no era momento de decir nada) No es por nada en especial, pa, sólo que Alejandro tuvo la idea de juntarnos a las dos familias para, para, para…
TAMARA: (Sabía la verdad) ¡Para contarles algo muuuuy importante!
DAYMAR: (Mira a su hija) Daniela Victoria, ¿estás embarazada?
DANIELA: (Mirando hacia abajo) ¡No, mamá, ¿qué te pasa?!
TAMARA: No es eso, señora Daymar…
LUIS: (También estaba al tanto) Nada de eso, absolutamente…
DAYMAR: ¿Entonces?
REBEKO: Vieja, ya déjalos, en su momento nos dirán lo que tengan que decirnos…

Llegan el resto de los Zavallalta con sus respectivas parejas y no queda uno solo sin largar una carcajada monumental.

SERGIO: (Encantado con la decoración) Jajaja, cuñado, ¡te pasas!
ALEJANDRO: Cierra el pico, Sergito…
SERGIO: No me digas Sergito…
ALEJANDRO: No me provoques
SOLANGE: No se peleen…
DANIELA: No me gusta esto…
ALEJANDRO: (Sorprendido por el gesto de Dani, se aleja un poco de los demás) ¿Qué no te gusta, amor?
DANIELA: ¿Me estás cargando, Cosito? Esto es una señal…
ALEJANDRO: ¿Señal de qué?
DANIELA: Quizás no debamos hacer esto, Alejo…
ALEJANDRO: ¿Te estás echando para atrás?
DANIELA: Es que mira lo que pasa, apenas vamos llegando y esto ya es un desastre…

Los padres de Ale, queriendo poner trapos húmedos y bajar los ánimos, fueron solicitando a los invitados que se ubicaran en sus lugares.

REBEKO: (Toda la vajilla estaba a tono con el resto de la decoración) ¿Esto que sería? (Agarrando un tenedor en forma de vagina)
DAYMAR: (Observando el cubierto) ¡Ay, viejo! Hay veces que no se cómo demonios me hiciste seis críos…
DIANA: ¡Mamá!
LAURA: ¿Cómo qué críos?
DAYMAR: No exageren, muñecas, es una forma de decir…
REBEKO: (Se da cuenta que el cuchillo tenía forma de pene) ¡¡¡Jajajajajaja!!! Esta comida va a ser una maravilla…
DAYMAR: ¡Ya siéntate, Rebeko!
SERGIO: (Las copas eran “senos”) ¿Aquí vamos a beber?
ALEX: (Riendo) Si, hermanito, esa será la “copa de la vida”… Jajajaja

Mientras tanto, Alejo seguía intentando comprender el súbito miedo de Daniela.

ALEJANDRO: Sigo sin entender por qué ahora te quieres echar para atrás…
DANIELA: ¿No ves que esto es una señal, Ale? Tú y yo no estamos hechos para casarnos…
ALEJANDRO: No me digas eso, mi vida.
DANIELA: ¡Es la verdad!
ALEJANDRO: Es lo que quieres creer tú…
DANIELA: Tampoco me lo digas así.
ALEJANDRO: A ver, ¿por qué dices que esto es una señal para no casarnos?
DANIELA: ¿Te parece que tengo que explicarte?
ALEJANDRO: Esto de la reserva confundida no es una señal, es sólo eso, una confusión, Daniela. En vez de pensar en eso, piensa en que te amo y que me amas, ¿no? Y que nosotros dos, los que no queríamos ataduras, compromisos ni parejas de por vida, desde que nos conocimos, hemos estado sólo el uno con el otro. Sin pedirlo ni pretenderlo, construimos un amor sólido, sincero y leal. ¿Esa no es una señal más fuerte?
DANIELA: Es cierto.
ALEJANDRO: ¿Entonces?
DANIELA: ¿Realmente quieres esto, Ale? Entendería si te echas para atrás.
ALEJANDRO: ¿Tú quieres echarte atrás?
DANIELA: No.
ALEJANDRO: Siendo así, vayamos a la mesa y déjame pedirle a tus padres que me concedan tu mano en matrimonio, (La mira fijamente) porque nada quiero más en esta vida que unirme a ti, para siempre y que seamos sólo tú, nuestros hijos y yo…
DANIELA: ¿Nuestros hijos?
ALEJANDRO: Cuando lleguen…
DANIELA: (Le sonríe y lo besa) Vamos, buenorro…

Al llegar a la mesa, la pareja vio a Rebeko jugando con su cuchillo y tenedor…

DANIELA: ¡¡Ay, papá!!

domingo, 20 de enero de 2013

''Historias Bizarramente Paralelas" - Episodio 5



Las quintillizas Zavallalta eran bastante bravas en su carácter, (muy parecidas a Daymar y la más brava de todas, era Daniela). Las muchachas sabían muy bien lo que querían y cómo debían conseguirlo. Como fieras, cuidaban lo suyo y se daban a respetar: ninguna se dejaba de nadie y no necesitaban que alguien más, les diera su lugar. Eran la clase de mujeres que se hacían notar, para bien o para mal…



Micaela era profesora de educación física e impartía clases en un colegio de niñas.

Diana estaba por recibirse de abogada y trabajaba en uno de los estudios legales más prestigios de la ciudad.

Laura hacía pocos meses que estaba convertida en toda una enfermera profesional y le iba muy bien en el hospital central: los médicos la tenían en una gran estima y las enfermeras más veteranas, la habían adoptado como la consentida.

Alex era maestra de primer año de primaria y amaba su trabajo, lo disfrutaba plenamente y su adoración era una niña llamada Camila, que se había ganado su corazón desde el primer día de clases.

Daniela, era la artista: esculpía y pintaba como ninguna, su talento le desbordaba. Aunque en sus horas libres hacía lo que le daba la gana, trabajaba como directora de arte en una agencia de gráficas y en aquel trabajo, ella supo descubrir un nuevo matiz en su vocación. Dicho sea de paso, allí conoció al que ahora era su prometido, la empresa le pertenecía a la familia Vilatorres y Alejandro estaba a la cabeza de todo, ya que su padre, quien era el dueño, se había jubilado voluntariamente hacía varios años.

Alex conoció a Mariano en el cumpleaños de una amiga que ambos tenían en común. Micaela se topó con Bruno en el colegio, él era el hermano mayor de una de sus alumnas y en una reunión que se hizo, se flecharon.

Diana y Federico se cruzaron en una disco y desde esa misma noche estuvieron juntos, amor a primera vista, que le dicen y Laura conocía a Diego desde la escuela de enfermería ya que los dos se dedicaban a lo mismo, sólo que Diego aún estaba estudiando porque había tenido que viajar y estuvo fuera del país durante poco más de dos años, cosa que retrasó que terminara la carrera. Cuando él retornó a su patria, lo primero que hizo fue buscarla y proponerle estar juntos: la distancia a los dos les había hecho notar lo mucho que se amaban.



Pero siempre, entre las rosas, hay espinas y cada pareja, tenía detrás, gente que los prefería separados. En el caso de Alex y Mariano, existía un personaje llamado Victorio Méndez. También maestro de primer año y antiguo compañero de la colegiatura de Alejandra. Victorio era un tipo envidioso que siempre amó a la muchacha, pero jamás fue correspondido. Alex le tenía estima, pero como hombre, no le llamaba para nada la atención. Méndez era un tipo torpe, cansón y argüendero, que se la pasaba detrás de las polleras de Alex para ver cómo podía separarla de Mariano.



Micaela y Bruno, estaban acechados por la figura de Malvino Quiróz Weba, un vecino de la familia Zavallalta que estaba enloquecido por la muchacha y buscaba la manera constante de crear conflictos en la pareja: el último problema lo ocasionó después de escuchar una discusión en la que Bruno evidenció sus celos infundados. Malvino aprovechó y cierto día, mandó ramos y ramos de flores a la casa de sus vecinos, de parte de distintos remitentes. Esto enfureció a Bruno que le hizo una escena tremenda a Micaela, pero después de una larga conversación, todo se solucionó.



Isidoro Rivadeneira era el jefe de Diana y un abogado de mucho renombre. Sentía una pasión incontenible por su empleada y buscaba la forma de tenerla siempre cerca. Horas extra, viajes de trabajo, capacitaciones laborales, todo era una excusa para pasarla junto a Diana. Sin embargo, ella no le prestaba atención y como Isidoro no era mal tipo del todo, no realizaba acciones “chuecas”: su timidez trazaba una delgada línea entre mantener su rol de jefe y comenzar una lucha por conquistarla. Federico sabía perfectamente que el abogado quería con su novia y se lo decía a Diana quien respondía con un simple “no me importa nadie más que tú, rico Federico”, frase que a él, le fascinaba oír.



Sergio y Solange, tenían una relación más que sólida y no existían celos entre los dos. De todos modos, una mujercita rondaba al mayor de los hijos Zavallalta: Crystal De León se había puesto como objetivo conquistar al hermano de las quintillizas y llevaba largo tiempo planeando una buena estrategia. Sergio se la cruzaba a menudo en su trabajo ya que él se encargaba de la empresa familiar y Crystal era la heredera de uno de sus clientes, además, tenía un cargo de asistente en la misma. Los Zavallalta eran dueños de una de las textileras más importantes del continente y los De León eran propietarios de una cadena de negocios de venta de ropa, eso hacía que Sergio tuviera que tratar con Crystal más de lo que le hubiera gustado, pero para evitarse problemas con Solange, el muchacho siempre la tenía al tanto de lo que sucedía.



Laura y Diego, tenían como sombra, la figura de Ally Son, una médica que desde el primer día que vio a Diego, le tuvo ganas. La doctora Son, no reparaba en modos ni modales y cada oportunidad que le daba la vida de demostrar su interés en el enfermero, ella la tomaba sin timidez alguna. Laura moría del coraje, pero como su novio siempre se daba a respetar y dejaba en claro que él no estaba interesado en ninguna otra mujer que no fuera Lau, nada tenía ella que reprocharle.



El más complicado de todos era Alejandro porque su acechadora particular, Andrea Ina, era la hija del socio que tenía en la empresa y ya no sabía cómo hacer para sacársela de encima. Millones de veces Ale le había dejado en claro que él estaba en una relación con Daniela y que no le sería infiel ni con ella ni con ninguna otra mujer.

La artista de los Zavallalta, estaba al tanto de lo que sucedía, pero no intervenía, Dani era completamente consciente que el día que reaccionara, la mustia esa se quedaba calva y estaba tranquila porque también sabía que aún con el pasado de mujeriego que Alejo se cargaba, antes de serle infiel, se cortaba el amiguito. Esto último era real: Alejandro jamás le haría a su novia semejante desplante, Daniela era su amor, su mujer para toda la vida.



Después de haber aceptado la propuesta de matrimonio por parte de su buenorro, Daniela y Alejandro decidieron formalizar por completo ese compromiso y organizaron una cena con toda la familia Zavallalta y la familia Vilatorres. Los invitaron a un precioso restaurante y allí, delante de todos, Alejo, en compañía de sus padres, pediría la mano de su novia a Daymar y Rebeko, como correspondía.

El problema se suscitó porque en el restaurante hubo una confusión con las reservas y el día que tenía que estar ambientado para algo romántico, estaba decorado y listo, para una “fiesta hot”…



Los padres de Alejandro, Tamara y Luis, llegaron puntualmente y se quedaron boquiabiertos ante las decoraciones tan “fálicas” del local.



TAMARA: (Llevándose por delante una muñeca inflable que había como parte de la ambientación) ¡Alejandro, ¿QUÉ ES ESTO?!

ALEJANDRO: (Impactado por lo que veía) ¡No se, mamá! Yo no pedí nada de esto, ¡tiene que haber un error! Voy a hablar con el encargado…

LUIS: (Mirando fascinado las fotografías semi porno que había en las paredes) Si, hijo, ve a ver a las bubis… ¡Digo, al gerente!

TAMARA: ¡Luis! ¿Qué miras?

LUIS: ¿Qué quieres que vea, mujer?

TAMARA: ¡¡Cierra los ojos, viejo libidinoso!!

LUIS: No exageres, esto es arte…

TAMARA: Arte, mis chones, ¡siéntate y mira a la pared!

LUIS: Pero…

TAMARA: Pero, nada, ¡cierras los ojos!

ALEJANDRO: (Volviendo) ¡Maldita sea!

TAMARA: ¿Qué te dijeron?

ALEJANDRO: Hubo un malentendido y confundieron las reservas, mamá, ¿qué más? Tengo que llamar a Dani y avisarle…

TAMARA: Mmmm, hazlo, porque si tu suegra ve esto…

DAYMAR: (Entrando) ¿Si yo veo qué cosa?



Como si fuera una maldición egipcia, apenas la mujer entró al restaurante, un muñeco inflable se cayó sobre ella: era una figura masculina desnuda y anatómicamente CORRECTA…


"Historias Bizarramente Paralelas" - Episodio 4



Ale fue hasta la recámara, buscó el regalo, se desató las cuerdas de uno de sus tenis y volvió a la sala. Antes de llegar al sillón y ante la atenta mirada de su novia, expectante por recibir su obsequio, puso una rodilla en el piso, para atarse el cordón.



ALEJANDRO: Estos tenis siempre se desatan…

DANIELA: (Curiosa) ¿Y mi regalo?

ALEJANDRO: (Sin mirarla) Ahora te lo doy, hermosa, pero detenme esto que no puedo sujetarme los cordones (le da un pequeño estuche)

DANIELA: (Toma el estuche y lo mira) ¿Y esto qué es?

ALEJANDRO: (Aún sin hacer contacto visual) Es una cosa que me dio mi abuela hace muchos años, te lo quería mostrar.

DANIELA: ¿Lo abro?

ALEJANDRO: Por favor.

DANIELA: (Abre el estuche) Es un anillo, Ale, ¿dices que era de tu abuela?

ALEJANDRO: Si, es un anillo de compromiso, ese fue el que le dio mi abuelo Alejandro cuando le pidió casamiento. ¿Te parece lindo?

DANIELA: Es bellísimo.

ALEJANDRO: ¡Me alegro que te guste! (Por fin la mira y ella también a él) Es casi tan bello como tú (Le toma la mano izquierda) Es para ti, Dani.

DANIELA: (Abriendo los ojos de par en par) ¿Qué dices?

ALEJANDRO: Daniela, toda la vida quise ser un hombre especial, distinto, mejor y cuando te conocí, supe que sólo tú me harías convertirme en ese hombre. Se que soy menso, que hablo de más, que parezco un irresponsable y que no merezco el amor de una mujer como tú, pero la vida nos encontró y nos enamoramos como dos dementes. Siento que esta locura que me envuelve es lo único que realmente vale la pena en mi vida y quiero estar a tu lado, hasta que Dios me lleve con él, y allí, esperaré tu llegada. Sólo quiero saber si estás lo suficientemente loca, como para dar este paso conmigo.

DANIELA: Alejo, ¿qué me estás queriendo decir?

ALEJANDRO: (Saca el anillo del estuche) Daniela Victoria Zavallalta, no necesito perderte para saber que eres el amor de mi vida y que quiero vivir a tu lado cada hora, de cada día… Cosita mía, ¿me harías el inmenso honor de convertirte en mi esposa? ¿Te quieres casar conmigo?

DANIELA: (Lo mira y no puede creer que él le esté pidiendo matrimonio) Alejandro, yo…



Daniela miraba a Alejo y no entendía nada: él siempre había dicho que no quería casarse ni formar una familia, de hecho, eso era lo que más le atraía de su buenorro en un principio, porque sentía lo mismo que él: con sus padres y hermanos, era más que suficiente familia. Y si, amaba a Ale con toda el alma, pero ¿casarse?

Por otro lado, el caballero errante, moría de angustia porque sabía de la mentalidad de su cosita, pero tenía la esperanza de un si.



ALEJANDRO: Dani, si dices algo, me ahorras el infarto, mi amor

DANIELA: Es que no me esperaba esto, se supone que tú eres anti matrimonio.

ALEJANDRO: No se supone, lo soy.

DANIELA: ¿Entonces qué es todo esto? ¿Una broma?

ALEJANDRO: No, Dani, ¿cómo crees que te haría bromas con algo así?

DANIELA: (Confundida) ¿¿Me pides matrimonio, pero no quieres casarte??

ALEJANDRO: Si quiero casarme, contigo.

DANIELA: No te entiendo, Alejo.

ALEJANDRO: No creo en el matrimonio, creo en nosotros dos, en ti y en mí como pareja y desde que estoy contigo, todos mis esquemas se esfumaron y a tu lado, siento el enorme deseo de comprometerme de ese modo. Nunca quise enamorarme, ponerme de novio y menos casarme, hasta que te conocí: tú me haces desear desde el corazón, dar cada uno de esos pasos.

DANIELA: ¿Me lo dices en serio?

ALEJANDRO: ¡Claro que es en serio, niña! Amor, muero de ganas de verte entrar a la iglesia y estar esperándote en el altar para jurarnos ante Dios, amarnos, respetarnos, cuidarnos y sernos fieles toda la vida.

DANIELA: ¿TODA LA VIDA?

ALEJANDRO: Todos y cada uno de los días de nuestra vida. Quiero estar a tu lado y que mis hijos te digan mamá y mis nietos te digan abuela y ser un viejito menso que te diga “Vieja, ¿viste mis lentes para leer de cerca?” y tú, toda cascarrabias me respondas, “Si serás tarugo, viejo, LOS TIENES EN LA CABEZA”

DANIELA: (Se ríe con ganas) Pensé que no querías ser padre.

ALEJANDRO: No quiero ser padre sólo por serlo, quiero ser el papá de tus hijos y formar una familia contigo, nunca en mi vida, una mujer despertó todo eso en mí.

DANIELA: Ale, te gusta pasarla de fiesta y siempre te la viviste saltando de cama en cama, de mujer en mujer, ¿para qué atarte a mí, si tu naturaleza es otra?

ALEJANDRO: Mi naturaleza ERA OTRA. Daniela, si me la pasaba de fiesta y de mujer en mujer, como dices, era porque nada me atrapaba, me la vivía aburrido y ninguna mujer me satisfacía, pero tú… ¡DIOS! Contigo el placer es descomunal y además de eso, tengo ganas de verte, de cuidarte, de hacerte sonreír, te lo juro por mi vida, hermosa que prefiero estar peleando contigo, que me jales las orejas por bobo, aguantar los gritos de tu madre, las locuras de tu papá, a tus hermanos, cuñados, primos y amigos, todos juntos en el mismo lugar y al mismo tiempo, que en la cama con otra. De verdad te amo, Daniela y todo lo que quiero para mí en esta vida, está frente a mi, sentada en el sillón de la sala. Tú eres lo que necesito para ser feliz, no quiero nada más que a ti.

DANIELA: ¿Conmigo estás satisfecho?

ALEJANDRO: No. Siempre quiero más, pero de ti y sólo de ti.

DANIELA: Ale…

ALEJANDRO: Dani, ¡me duele la rodilla! (Sonríen) Te lo vuelvo a preguntar. Daniela, ¿te quieres casar conmigo?

DANIELA: Debo estar completamente loca…

ALEJANDRO: ¿Eso es un no?

DANIELA: ¿Si fuera un “no” qué pasaría?

ALEJANDRO: ¡Vendo el anillo y nos vamos a Cancún!

DANIELA: (Tentada de la risa) ¡ALEJO!

ALEJANDRO: (Se resigna a que Dani se va a negar) Si fuera un no, me tendría que esmerar para conseguir el si, pero no como el tipo de la canción de Arjona…

DANIELA: Si.

ALEJANDRO: No, no soy el de la canción…

DANIELA: Que si, Ale

ALEJANDRO: Te digo que no, mujer, de hecho, esa canción me parece bastante tonta, porque como que no deja nada en claro, o sea, que si le dice que si, pierde el interés y que quiere que le diga que no para conseguir el si, pero nunca aclara como cuánto tiempo va a estar esperando el dichoso si y entonces uno como que no entiende qué demonios quiere el tal Arjona, porque si le dice que si, le pierde el gusto y si le dice que no, le dan ganas de buscar el si. Al final ese tipo es como la gata flora: “si se la meten, grita y si se la sacan, llora”. Pos como que me confunde, sabes, porque como que nada le viene bien y en la canción esa, no te explican cuándo quiere el si y…

DANIELA: (Mientras Alejo hablaba hasta por los codos, Dani se arrodilló a su lado y lo tomó del rostro. Esto consiguió hacerlo cerrar el hocico) Que si quiero casarme contigo, Alejandro Federico Parlanchín…

ALEJANDRO: (Se quedó helado) ¿Si quieres?

DANIELA: Si, quiero.



Alejandro se puso de pie y alzó a Dani, gritando y besándola sin parar.



ALEJANDRO: ¡Me dijiste que si, COSITA! ¡¡Nos vamos a casar!!

DANIELA: (Se reía) Si, mi amor, nos vamos a casar

ALEJANDRO: (Lloraba de felicidad) ¡¡Te amo, te amo, te amoooo!! Vamos a ser muy felices, Dani, te lo prometo…

DANIELA: Eso si, mi amor, ¡ya no llores tanto que pareces Silvia Navarro en “Amor Bravío”!

ALEJANDRO: ¡Está bien! Prometo intentarlo (La baja, le coloca el anillo en el dedo y le besa la mano) Te juro que no te vas a arrepentir.

DANIELA: Yo se que no.

ALEJANDRO: ¿Te doy tu regalo ahora?

DANIELA: ¿Este no era el obsequio?

ALEJANDRO: No, señorita… (Se besan cachondos) Espérame aquí.

DANIELA: Te espero…



Un poco después, Dani recibió un mensaje de texto de Alejo para que fuera a la recámara y cuando entró allí, su futuro marido estaba acostado en la cama, desnudo, con un tulipán rojo en la boca y un gran moño de regalo sobre su miembro reproductor…



DANIELA: (Sonríe) ¡El regalo de mi vida!



La futura señora de Vilatorres, se desvistió y se sentó sobre su prometido y se dieron EL REGALO…