La
familia Zavallalta, está compuesta por el matrimonio de Rebeko y Daymar… Él es
un hombre tranquilo y relajado que con tal de tener a su esposa e hijos
contentos, hace lo que sea, esto conlleva cierta falta de carácter, pero como a
su esposa, carácter es lo que le sobra, se complementan. Daymar, es una ama de
casa que tiene a todos cortitos y derechitos.
Durante
los primeros años de matrimonio, la pareja buscó con ansias tener hijos, pero
después de un largo tratamiento, sólo consiguieron que un embarazo llegara a
término, así que a los casi seis años de haberse unido en matrimonio, llegó
Sergio. Aunque, bueno, todos sabemos que la vida te da sorpresas y cuando la
pareja ya se había resignado a no poder tener más descendencia, Daymar quedó
embrazada de nuevo y cuando el pequeño hijo tenía cuatro años, nacieron sus
hermanas, QUINTILLIZAS…
Así
fue que Alejandra (Alex), Diana, Micaela, Daniela y Laura, llegaron al mundo…
Las niñas eran completamente iguales, sólo sus huellas dactilares las
diferenciaban y Sergio, era el único que con sólo mirarlas, sabía perfectamente
con cuál de sus hermanas estaba lidiando. Él las adoraba y era la adoración de
ellas, que lo volvían completamente loco.
Los
años fueron pasando y el quinteto de salvajes (porque eran unas tremebundas
indias) crecía de cuerpo y de mente, con una firmeza que dejaba a todo mundo
boquiabierto.
Entre
las hermanas no existían ni los celos ni la envidia: lo que era de una, era de
todas (salvo por los galanes, obviamente) y cuando Sergio se puso de novio con
Solange, la integraron al grupo abiertamente.
Todas
eran bastante ladinas, sobretodo Alex y Dani que parecían poseídas por las
hormonas y eran las más ligeritas de las cinco. Cuando Alejandra tenía 20 años,
conoció a su gran amor, Mariano y después de tres años de noviazgo, se casó con
él.
Daniela,
en cambio, tardó en encontrarse con un hombre que le siguiera el ritmo y le
aguantara las mañas, pero como siempre hay un roto para un descocido, Alejandro
apareció en su vida y se enamoraron perdidamente uno del otro.
Diana
era la más seriecita de las hermanas y aunque también estaba de novia con
Federico, el estudio y su carrera estaban antes que nada.
Micaela
llevaba un tiempo saliendo con Bruno, pero no quería formalizar aún y Laura,
acababa de empezar con el hombre de sus sueños, Diego.
El
día del cumpleaños número 27 de las quintillizas, todo estaba preparado para un
gran festejo y fue así que los galanes se encontraron en la puerta de la casa
de sus suegros.
ALEJANDRO:
(Llegando todos a la puerta) ¡Cuñados!
FEDERICO:
¡Ey!
DIEGO:
¿Cómo están?
BRUNO:
¡Tanto tiempo sin vernos!
El
único al que ninguno de los muchachos conocía era a Mariano. Por cuestiones de
trabajo, el matrimonio no se juntaba muy a menudo que digamos con ellos, así
que cuando vieron salir a Alex a puro besote con su marido, los cuatro,
sintiendo cómo les crecían los cuernos, gritaron al unísono:
ALEJANDRO:
¡DANIELA!
FEDERICO:
¡DIANA!
DIEGO:
¡LAURA!
BRUNO:
¡MICAELA!
SERGIO:
(Llegando a su casa) ¡Solange!
El
cuarteto de novios engañados se giró para ver a su cuñado, recibiendo a su
novia.
SERGIO:
(A sus cuñados) Por cierto, papafritas, ¡esa es Alex!
Como
las quintillizas eran realmente idénticas, los padres les mandaron a hacer unos
collares con sus respectivos nombres para poder distinguirlas. La cosa fue que
como eran todas bastante endemoniadas y en muchas, muchísimas ocasiones se
hacían pasar por la otra, finalmente y para ahorrarse problemas, las hermanas
(a escondidas de sus padres) se hicieron cada una un tatuaje con su nombre, de
esta manera, sólo podrían verlos sus parejas…
Mariano
y Alex, muertos de risa, los hicieron pasar. Obviamente, antes de ingresar a la
casa, presentaron al quinto elemento…
Una
vez dentro de la casa, el cuarteto de novios, esperaban que sus mujeres bajaran
para darles sus buenos besotes…
Los
cuatro esperaban al pie de la escalera y apareció la primera de ellas. Los
muchachos se miraron entre ellos y luego la miraron a ella.
ALEJANDRO:
¡Esa mirada la reconozco hasta ciego! Esa belleza, ¡ES MI COSITA!
DANIELA:
Muy bien, buenorro, ¡te ganaste la noche de tu vida, COSITO!
Dani
bajó y se besuqueó con Ale de lo lindo. Luego, saludó a sus cuñados y salió al
gran jardín que había en la casa, sonde se disponía todo para la gran cena.
Bruno,
Federico y Diego se quedaron sorprendidos…
BRUNO:
¿Cómo le hace para SIEMPRE darse cuenta?
DIEGO:
No siempre, la reconoce cuando la mira a los ojos.
FEDERICO:
Si, señor. Bien que hace rato, en la puerta, también sintió que le crecía la
cornamenta, ¿qué no?
La
segunda de las princesas apareció en escena y por más que los tres miraron
fijamente, ninguno pudo dilucidar de cuál de las novias se trataba…
MICAELA:
¡Bruno! ¿Nunca me reconoces? No es de Dios contigo…
BRUNO:
¡Perdón, mi amor! Es que son todas iguales…
Mica
bajó, saludó al par de cuñados que quedaban y se llevó a su “novio” medio a las
rastras…
DIEGO:
¿Cuál tocará ahora? (La tercera novia se mostró en la escalera)
FEDERICO:
¡Esa es mi hermosa Diana!
DIEGO:
(Susurrando mientras ella bajaba) ¿Cómo sabes?
FEDERICO:
Es que…
DIANA:
Es que él me regaló este vestido, ¿no, hermoso?
FEDERICO:
Si, mi vida… (Besote)
DIANA:
A ti te queda la más fácil, cuñadito o es Laura, o ES LAURA… ¿Vamos, Fede?
FEDERICO:
Si, amor… (Salen y Laura aparece en escena)
DIEGO:
¡Estás preciosa!
LAURA:
(Sabiendo que él no la habría distinguido) ¡Ay, ya cállate!
La
familia y los intrusos, finalmente, estaban reunidos en el jardín. Don Rebeko
esperaba que apareciera su esposa, mientras todas las parejitas se mimoseaban.
El señor Zavallalta no necesitó mirar hacia la casa para entender que su mujer
había aparecido: le bastó notar que todos se separaron de repente…
Así,
Doña Daymar, hizo su entrada triunfal… Tropezando con el gato...
JAJAJAJAJJAJAAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJA!!! SIII!!! ESTO ES LO MÁAAAAAAASSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!
ResponderEliminarJajajajajaa y su entrada triunfal... fue que beso el piso, de seguro!!!!jajajajaa muy buena la Historia....
ResponderEliminarJAJAJAJAJAJA Q GENIAL AJAJAJAJAJAJJA
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