En la feria, después del martillazo, Dante cayó redondo al piso…
CAMILA: ¡TÍIIIIIIIOOOO!!!
DANTE: (Apenas abriendo los ojos) Tranquila, princesa…
DANTE: (Apenas abriendo los ojos) Tranquila, princesa…
Alex y Nanni se acercaron de inmediato y la maestra no pudo creer quiénes eran los afectados por el descuido de su ahijada…
CAMILA: ¡MAESTRA ALEX! (Se le abrazó con fuerza, ambas se adoraban)
ALEX: ¡¡Preciosa!! (Mirando a Nanni) ¡Mira ella es mi ahijada, Nanni!
DANTE: (Sobándose la cabeza) ¿Alejandra?
ALEX: La misma (lo mira y no contuvo la risa) Perdón, mi ahijada fue la que te lanzó el martillo
DANTE: (Ella lo ayuda a incorporarse) ¡Gracias, colega! (Mira a Nanni) ¿Así que tú eres la que casi me mata? (Sonríe)
NANNI: Si, jajaja, perdón, se me salió de la mano...
DANTE: Te perdono con una sola condición...
NANNI: ¿Cuál?
DANTE: Que tú y tu madrina, nos acompañen a cenar...
CAMILA y NANNI: (Mirando a Alex) ¡¡¡¡¡SIIIIII!!!!!
ALEX: (No pudo resistirse a la cara de las niñas y cuando vio la de Dante, mucho menos) Está bien, vamos…
DANTE: (Sobándose la cabeza) ¿Alejandra?
ALEX: La misma (lo mira y no contuvo la risa) Perdón, mi ahijada fue la que te lanzó el martillo
DANTE: (Ella lo ayuda a incorporarse) ¡Gracias, colega! (Mira a Nanni) ¿Así que tú eres la que casi me mata? (Sonríe)
NANNI: Si, jajaja, perdón, se me salió de la mano...
DANTE: Te perdono con una sola condición...
NANNI: ¿Cuál?
DANTE: Que tú y tu madrina, nos acompañen a cenar...
CAMILA y NANNI: (Mirando a Alex) ¡¡¡¡¡SIIIIII!!!!!
ALEX: (No pudo resistirse a la cara de las niñas y cuando vio la de Dante, mucho menos) Está bien, vamos…
Los maestros se sonrieron y salieron en busca de un restaurante…
Malvino, el vecino enamorado de Micaela, había mandado por enésima vez un ramo de flores a nombre, en esta ocasión de un tal Eleuterio y no hubo poder humano que hiciera que Bruno comprendiera que Micaela nada tenía que ver ni con un Eleuterio ni con ningún otro hombre. El vecino, desde el anonimato, comenzaba a lograr su objetivo de separarlos, porque la quinti, sencillamente, ¡se hartó!
MICAELA: ¿No me quieres creer? Pues bueno, mejor, así me doy cuenta que si no confías lo suficiente en mí, ¡es porque dudas que te ame!
BRUNO: No te creo porque es cosa de todos los días, Micaela, ¿cómo se explica?
MICAELA: No lo se, Bruno, ¡NO LO SE! Si supiera algo, ¿no crees que esta situación se hubiera arreglado hace tiempo?
BRUNO: ¡Me estás queriendo ver la cara!
MICAELA: ¡Jamás haría eso, te amo y no soy capaz de engañarte!
BRUNO: ¡No lo parece!
MICAELA: Porque eso es lo que tú quieres creer! Si confiaras en lo que te digo, ¡sería distinto!
BRUNO: ¿Cómo confío en ti si, al menos, una vez a la semana, recibes flores y regalos de tipos diferentes??
MICAELA: ¡No se quiénes son, por Dios, entiéndelo de una buena vez!
BRUNO: No puedo entender algo así...
MICAELA: Bruno, al igual que tú, yo también estoy muy desconcertada con todo esto...
BRUNO: (La mira y no puede confiar) ¡ME ESTÁS PONIENDO EL CUERNO CON CUANTO TIPO SE TE CRUZA!
MICAELA: (Lo abofeteó) ¡Cállate, Bruno! (Lo mira) ¡Me harté! ¡No voy a dejar que me trates como una cualquiera cuando no lo soy!
BRUNO: (Sobándose) ¿Qué más puedo pensar?
MICAELA: ¡Me da igual lo que pienses! Si quieres creer que te monté el cuerno, hazlo, porque desde este momento, ¡TÚ ya me vales lo mismo!
BRUNO: ¿Me estás cortando?
MICAELA: ¡Qué rápido analizas! ¿¿¿Tú qué crees?? ¿Qué voy a permitir que me faltes el respeto? Pues no, me cansé y si, ¡esto se acabó!
MICAELA: ¡Lárgate ya!
BRUNO: Micaela...
MICAELA: ¿Qué? ¡Dije que te largues!
BRUNO: (Ya estaba arrepentido, pero era tarde) ¡Lo siento!
MICAELA: ¡No me importa si lo sientes o no! ¡Me trataste como si fuera una cualquiera!
BRUNO: ¡Es que me pongo celoso!
MICAELA: No es motivo para tratarme así y, por favor, vete de mi casa...
BRUNO: No te creo porque es cosa de todos los días, Micaela, ¿cómo se explica?
MICAELA: No lo se, Bruno, ¡NO LO SE! Si supiera algo, ¿no crees que esta situación se hubiera arreglado hace tiempo?
BRUNO: ¡Me estás queriendo ver la cara!
MICAELA: ¡Jamás haría eso, te amo y no soy capaz de engañarte!
BRUNO: ¡No lo parece!
MICAELA: Porque eso es lo que tú quieres creer! Si confiaras en lo que te digo, ¡sería distinto!
BRUNO: ¿Cómo confío en ti si, al menos, una vez a la semana, recibes flores y regalos de tipos diferentes??
MICAELA: ¡No se quiénes son, por Dios, entiéndelo de una buena vez!
BRUNO: No puedo entender algo así...
MICAELA: Bruno, al igual que tú, yo también estoy muy desconcertada con todo esto...
BRUNO: (La mira y no puede confiar) ¡ME ESTÁS PONIENDO EL CUERNO CON CUANTO TIPO SE TE CRUZA!
MICAELA: (Lo abofeteó) ¡Cállate, Bruno! (Lo mira) ¡Me harté! ¡No voy a dejar que me trates como una cualquiera cuando no lo soy!
BRUNO: (Sobándose) ¿Qué más puedo pensar?
MICAELA: ¡Me da igual lo que pienses! Si quieres creer que te monté el cuerno, hazlo, porque desde este momento, ¡TÚ ya me vales lo mismo!
BRUNO: ¿Me estás cortando?
MICAELA: ¡Qué rápido analizas! ¿¿¿Tú qué crees?? ¿Qué voy a permitir que me faltes el respeto? Pues no, me cansé y si, ¡esto se acabó!
MICAELA: ¡Lárgate ya!
BRUNO: Micaela...
MICAELA: ¿Qué? ¡Dije que te largues!
BRUNO: (Ya estaba arrepentido, pero era tarde) ¡Lo siento!
MICAELA: ¡No me importa si lo sientes o no! ¡Me trataste como si fuera una cualquiera!
BRUNO: ¡Es que me pongo celoso!
MICAELA: No es motivo para tratarme así y, por favor, vete de mi casa...
Bruno se fue y sabía que había metido la pata bien hondo… Micaela se fue a su cuarto y se quedó maldiciendo a los cielos por las inseguridades y desconfianza de su ahora “ex”…
MICAELA: ¡Teníamos algo bueno, Bruno! ¿Por qué eres tan necio?
Llegando al restaurante, Caty y Julián, los padres de Nanni, llamaron a Alex para decirle que tenían que viajar de urgencia esa misma noche y que, por favor, les llevara a la niña. No pasaba nada grave, pero debían irse una semana completa fuera de México. Dante se ofreció a llevarlas y como la quinti no había ido en auto, aceptó. A mitad de camino, Camila se durmió profundamente, así que después de dejar a Nanni en su casa, llevaron a la otra pequeña, a la suya. Cuando Dante volvió al carro, miró a su colega y sonrió...
DANTE: ¿Ahora a dónde, maestra Zavallalta?
ALEX: Un caballero me propuso una cena ¿Me lleva con él?
DANTE: (Le encantaba esa actitud fresca y desinhibida de Alex, toda ella lo tenía hechizado) ¿Mismo lugar o prefiere otro, señorita?
ALEX: Vayamos a un sitio mejor...
DANTE: (Sonriendo) ¿Un restaurante más lindo?
ALEX: Exacto
DANTE: ¿Sabes qué, Alejandra Zavallalta? Tengo una rara sensación contigo. ¿Te puedo tratar de TÚ, verdad?
ALEX: ¡Claro! Oye, ¿Y qué rara sensación es esa?
DANTE: Algo en tus ojos me dice que contigo, iría al fin del mundo... (Sonrió con tanta franqueza que Alex por poco y se le tira encima, pero se contuvo)
ALEX: ¿Sabes algo? Yo también siento lo mismo por ti
DANTE: (Se le acercó y quedó con su boca a un centímetro de la de Alex) ¿Si?
ALEX: (Lo miró intensamente) Si…
ALEX: Un caballero me propuso una cena ¿Me lleva con él?
DANTE: (Le encantaba esa actitud fresca y desinhibida de Alex, toda ella lo tenía hechizado) ¿Mismo lugar o prefiere otro, señorita?
ALEX: Vayamos a un sitio mejor...
DANTE: (Sonriendo) ¿Un restaurante más lindo?
ALEX: Exacto
DANTE: ¿Sabes qué, Alejandra Zavallalta? Tengo una rara sensación contigo. ¿Te puedo tratar de TÚ, verdad?
ALEX: ¡Claro! Oye, ¿Y qué rara sensación es esa?
DANTE: Algo en tus ojos me dice que contigo, iría al fin del mundo... (Sonrió con tanta franqueza que Alex por poco y se le tira encima, pero se contuvo)
ALEX: ¿Sabes algo? Yo también siento lo mismo por ti
DANTE: (Se le acercó y quedó con su boca a un centímetro de la de Alex) ¿Si?
ALEX: (Lo miró intensamente) Si…
En la cafetería de la esquina del hospital, Diego tomaba su segundo café y estaba por pedir el tercero, cuando Ally se sentó junto a él y le ofreció uno de los dos que llevaba.
DIEGO: (Aceptándolo) Gracias…
ALLY: Noche larga como pocas, ¿no?
DIEGO: Eterna (sorbe el café y le supo un poco raro)
ALLY: No digas nada, pero le eché un poquito de cognac…
DIEGO: Ah…
ALLY: ¿Todo bien? ¿Tienes descanso?
DIEGO: Si, una hora más…
ALLY: Deberías dormir un poco…
DIEGO: No tengo sueño…
ALLY: (“Todavía”, pensó) Bueno, ¡salud!
DIEGO: ¡Salud!
ALLY: Noche larga como pocas, ¿no?
DIEGO: Eterna (sorbe el café y le supo un poco raro)
ALLY: No digas nada, pero le eché un poquito de cognac…
DIEGO: Ah…
ALLY: ¿Todo bien? ¿Tienes descanso?
DIEGO: Si, una hora más…
ALLY: Deberías dormir un poco…
DIEGO: No tengo sueño…
ALLY: (“Todavía”, pensó) Bueno, ¡salud!
DIEGO: ¡Salud!
Ambos bebieron su café y cinco minutos después, al enfermero todo le daba vueltas. Ally llamó a su hombre de confianza y este lo metió en el carro y se lo llevó…
que menso es Bruno, me cae... nuevo romance en puerta... padre capitulo!!!
ResponderEliminarEl amor se huele, JAJAJAJAJAJA!!!
ResponderEliminarlas inseguridades no son buenas y la desconfianza mata la pareja asi q q mal x bruno
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