sábado, 2 de febrero de 2013

''Historias Bizarramente Paralelas'' - Episodio 12


Daniela seguía muy conversadora y divertida con sus hermanas, una llamada de su prometido, la llevó a alejarse un poco del grupo.
DANIELA: ¡Hola, buenorro!
ALEJANDRO: Amor, ¿estás con tus hermanas todavía?
DANIELA: (Lo escuchó raro) Si, Ale, ¿qué pasa?
ALEJANDRO: Es que yo me junté con los cuñados y llamamos a Mariano para invitarlo, pero se negó porque según nos dijo tenía que trabajar.
DANIELA: No te entiendo, ¿para decirme eso me llamas?
ALEJANDRO: No, amor, el problema es que estoy viendo a Mariano con mis propios ojos y salvo que su chamba sea de golfo, le está poniendo los cuernos a tu hermana.
DANIELA: ¿QUÉ, QUEEE?
ALEJANDRO: Estamos los cuatro conteniéndonos de darle una buena paliza, pero es él, no lo dudamos.
DANIELA: ¿Mariano los vio?
ALEJANDRO: Nop, estamos medio escondidos.
DANIELA: ¡Maldito puerco! ¿Están donde siempre?
ALEJANDRO: Si, Cosita, ¿ustedes?
DANIELA: También, pero en diez minutos llegamos. Te amo.
ALEJANDRO: Yo más. (Cortan)
DANIELA: (Volviendo a la mesa) Alex, tenemos que hablar…
Si había un pacto tácito y real entre las hermanas, era el de ser leales a la otra por sobre todos y ante quien sea. Esta lealtad fue aceptada y absorbida por las parejas de cada una, aunque era evidente que Mariano no había captado bien el mensaje.
Esta lealtad fue la que llevó a los muchachos a decidir contar la verdad y a Daniela decirle a Alex lo que los hombres habían descubierto.
Diez minutos después de la conversación telefónica, las quintillizas entraban al bar donde sus parejas estaban. Laura los vio y fueron hasta su mesa.
ALEX: ¿Dónde está ese maldito?
ALEJANDRO: Alex, espera.
ALEX: ¿Qué?
ALEJANDRO: Tú vales mucho más que ese idiota, no te rebajes a su nivel, actúa con altura, como toda una Zavallalta.
DANIELA: Y recuerda que no estás sola, hermanita, estamos todos contigo.
ALEX: (Respira profundo) ¿Dónde está?
Alejandro le señaló el rincón en el que Mariano seguía de cachondo con esa mujer.
ALEX: ¡Perdón que los interrumpa!
MARIANO: (Separándose de inmediato de su acompañante y con el rostro pálido) ¡Alex, yo…
ALEX: (La da una bofetada) Tú eres la peor porquería que pude haberme cruzado en el camino…
MARIANO: Te lo puedo explicar…
ALEX: CIERRA LA BOCA, ¿qué me vas a decir? “ESTO NO ES LO QUE PARECE”…
MARIANO: Si es, pero…
ALEX: Nada, desgraciado. (Se contenía para no llorar) Pude haberte perdonado cualquier cosa, Mariano, pero esto, esto es el final de lo nuestro. (Se da media vuelta y se va, seguida por las hermanas)
MARIANO: ¡Alex, no, mi amor!
ALEJANDRO: (Acercándose con los otros) ¡Eres un asco, Marianito!
BRUNO: Alex no merecía esto.
FEDERICO: Deberíamos partirte la madre.
DIEGO: Pero ni vales la pena…
ALEJANDRO: (Ve que la mujer que lo acompañaba, no entendía nada) Linda, esa mujer que se fue es la esposa de este imbécil… ¿A ti te mintió también? (Ella asiente) Pues dale lo que merece y sal a buscarte un hombre de verdad. (La mujer mira a Ale, abofetea a Mariano y sale)
BRUNO: Vamos con las quinti, muchachos, no hay nada que hacer aquí… (Él, Federico y Diego salen)
MARIANO: ¿Y tú no te vas?
ALEJANDRO: (Lo ayuda a levantarse y lo toma de los hombros) Mariano, ¿sabes qué creo?
MARIANO: ¿Qué?
ALEJANDRO: (Le da un rodillazo en el amigo fiel) ¡Qué no los vas a usar por un largo tiempo, estúpido! (Se va, dejando a Mariano en el piso, agarrándoselo)
La “otra” de Mariano salió del bar, miró a Alex y le pidió perdón, ella no sabía nada. Luego, se fue.
Las quintillizas esperaban a que sus novios salieran para irse de una vez.
Bruno, Diego y Fede, salieron primero y Alejo unos momentos después.
FEDERICO: ¿A dónde, bellas?
DANIELA: Pues a casa, ¿no?
ALEJANDRO: Donde manden.
ALEX: ¡Nada de eso! (Todos la miran) La noche es joven y acabo de recuperar mi soltería, ¿Qué no? ¡¡¡Nos vamos de juerga, caray!!!
MICAELA: ¿Alex estás segura?
ALEX: Ya tendré tiempo de llorar, patalear y escuchar los rezongos de mamá, ahora quiero que mi rabia se redirija y ¡reventar la noche!
ALEJANDRO: ¡Estoy puesto, cuñada!
ALEX: ¿A dónde podemos ir?
ALEJANDRO: Déjame que le llamo al GPS de los antros…
Maru estaba en su casa, jugando a la play y escuchando música.
MARU: ¿Bueno?
ALEJANDRO: (Se habían separado un poco con Dani para hablar, tenía el altavoz) ¡Hola, desgraciada!
MARU: ¡Ey, Alejo hormoniento! ¿Cómo va? (Ale le cuenta a grandes rasgos el motivo de su llamada) ¿Y los hombres van?
DANIELA: Si, munita, vamos todos, ¿dónde crees que Alex pueda desquitarse un poco?
MARU: Mmmmm… ¡YA SE! En dos minutos les mando un sms con la dirección y allí nos vemos, puercos.
ALEJANDRO: ¿Ya te invitaste, niña?
MARU: Obviamente, ¡¡esto no me lo pierdo POR NADA DEL MUNDO!!
La gente recibe el mensaje de texto y ninguno reconocía la dirección. Se suben a los autos y se encaminan a destino.
Las caras de todos fueron impagables al llegar y ver el nombre del local: “Sarandeos clandestinos (para ellos y ellas)”
MICAELA: ¿Esto es lo que creo que es?
MARU: (Llegando) Si crees que es un table unisex, pues, si, Mica, ¡estás en lo correcto!
ALEX: ¿Qué esperan? ¡¡Entremos!! (Se abraza a Maru y van a la puerta)
MARU: Eso, muñeca, ¡¡vamos a divertirnos!!!
El resto del grupo se miró y con un gesto de resignación, entraron detrás de ellas.

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