Pasaron varios días desde la boda de Daniela y Alejo y cuando la pareja partió hacia Nueva York, Daymar y Rebeko se regresaron a México. Tuvieron que jurar que no dirían nada a nadie del matrimonio, ya que querían ser los recién casados quienes enteraran a todos del acontecimiento.
La vida de las otras cuatro “quinti”, como se llamaban entre hermanas, era muy tranquila, incluso lo era para Sergio quien llevaba días de estar en Cuernavaca con la familia de Solange y regresaba el mismo día que los visitantes de “La Gran Manzana”.
Diana estaba aplicada a un caso muy importante y trabaja a la par con su jefe, Isidoro, quien llevaba varios días haciendo que la muchacha se quede hasta muy tarde. La intención era poder ofrecerle llevarla a casa, pero cada noche, Fede le arruinaba el plan porque pasaba por su novia…
Alex estaba hipnotizada con Dante, no dejaba de pensar en él y cada vez que se cruzaban, sentía deseos de besarlo y abrazarlo, sin detenerse nunca. Era un sentimiento nuevo, una mezcla de ternura y fuego que no comprendía, pero que le fascinaba…
Micaela y Bruno estaban peleados porque un nuevo obsequio de parte de “un admirador” había llegado a la casa Zavallalta y la quinti se hartó que su novio no creyera que era algo ajeno a su persona y lo mandó a freír churros.
Laura y Diego estaban en pleno idilio y la sombra de la molesta doctora Son, no podía empañarlos aún.
Sin embargo, esa noche, Federico no podría pasar por Diana así que Isidoro, por fin iba a tener su chance… Laura y Diego iban a discutir… Micaela decidió terminar con Bruno y Alex saldría a cumplir una vieja promesa, ignorando que el amor, volvería a cruzarse en su camino
En el estudio jurídico, Diana terminaba de transcribir una serie de argumentos que el abogado presentaría para desestimar la demanda e Isidoro, la miraba hecho un idiota.
DIANA: (Se sentía observada) ¿Le pasa algo, jefe?
ISIDORO: No, Diana, ¿por?
DIANA: Está muy callado… ¿Le preocupa la demanda?
ISIDORO: Creo que tenemos argumentos de sobra para ganar la desestimación.
DIANA: Pienso lo mismo.
ISIDORO: (Suena el celular de Diana y ve que al leer, hace una mueca de tristeza) ¿Pasa algo malo?
DIANA: Era Fede, no puede pasar por mi…
ISIDORO: (El gesto de su empleada denotaba preocupación más que enojo) ¿Algún problema?
DIANA: Es mi suegra, lleva días enferma y tuvieron que ir al hospital…
ISIDORO: ¿Quieres que te lleve allí?
DIANA: ¿Podría hacerme ese favor?
ISIDORO: Claro. Deja todo como está y vamos.
DIANA: (Ese gesto en su jefe le agradó y mucho más de lo que ella misma hubiese pensado) Muchas gracias… (Se miraron un momento y salieron)
ISIDORO: No, Diana, ¿por?
DIANA: Está muy callado… ¿Le preocupa la demanda?
ISIDORO: Creo que tenemos argumentos de sobra para ganar la desestimación.
DIANA: Pienso lo mismo.
ISIDORO: (Suena el celular de Diana y ve que al leer, hace una mueca de tristeza) ¿Pasa algo malo?
DIANA: Era Fede, no puede pasar por mi…
ISIDORO: (El gesto de su empleada denotaba preocupación más que enojo) ¿Algún problema?
DIANA: Es mi suegra, lleva días enferma y tuvieron que ir al hospital…
ISIDORO: ¿Quieres que te lleve allí?
DIANA: ¿Podría hacerme ese favor?
ISIDORO: Claro. Deja todo como está y vamos.
DIANA: (Ese gesto en su jefe le agradó y mucho más de lo que ella misma hubiese pensado) Muchas gracias… (Se miraron un momento y salieron)
Alex había llevado a su ahijada Nanni a la feria. La niña de ocho años, llevaba tiempo pidiéndoselo y a causa de las idioteces de Mariano, Alejandra no le cumplía, así que ahora que estaba resuelta a retomar las riendas de su vida, decidió hacerlo de una vez. Ellas se adoraban y se la pasaban de lujo juntas. En ese momento, ambas estaban en la atracción en la que las cabezas de los mounstros asoman por agujeros en un panel y hay que darle de martillazos para ganar…
NANNI: Te voy a ganar, madrina (no dejaba de golpear a los monstruos que se aparecían)
ALEX: Eso no (también golpeaba para ganar)
ALEX: Eso no (también golpeaba para ganar)
Muy cerca del juego, Dante y Camila caminaban distraidamente, buscando dónde ir a jugar...
DANTE: ¿La casa de los espantos?
CAMILA: No, tío, son muy bobos, ¡no asustan!
DANTE: ¿La de los espejos?
CAMILA: Esa si, pero después, a lo último
DANTE: ¿Quieres ir a tirar la bola y derrumbar las botellas apiladas?
CAMILA: No, ¡YA SEEEEE! ¡¡¡Vamos a que dispares a los patitos y ganes el osote giganteeeeee!!!
DANTE: Bueno, preciosa, vamos... (Camila lo jalaba)
CAMILA: ¡¡Muéveteeeeee, padrino tíooooooooooo!!
CAMILA: No, tío, son muy bobos, ¡no asustan!
DANTE: ¿La de los espejos?
CAMILA: Esa si, pero después, a lo último
DANTE: ¿Quieres ir a tirar la bola y derrumbar las botellas apiladas?
CAMILA: No, ¡YA SEEEEE! ¡¡¡Vamos a que dispares a los patitos y ganes el osote giganteeeeee!!!
DANTE: Bueno, preciosa, vamos... (Camila lo jalaba)
CAMILA: ¡¡Muéveteeeeee, padrino tíooooooooooo!!
En el juego de Alex y Nanni, la niña parecía poseída…
NANNI: ¡¡¡Gané, gané, ganéeeeee!!!!!!! (Brincaba de emoción)
ALEX: ¡¡¡Si, ganastee!!!!!! (Se reía de la euforia de Nanni)
NANNI: ¡Yo te dije que te iba a ganar, tía!
ALEX: Y muy bien que lo cumpliste. ¡Choca las cinco! (las chocan) ¿Quieres comer algo?
NANNI: ¡¡¡¡ALGODÓNNN!!!!! (Era tal la brincadera de la pequeña que el martillo del juego se le escapó de la mano, para darle en la cabeza a un pobre cristiano que pasaba por ahí)
ALEX: ¡¡¡Si, ganastee!!!!!! (Se reía de la euforia de Nanni)
NANNI: ¡Yo te dije que te iba a ganar, tía!
ALEX: Y muy bien que lo cumpliste. ¡Choca las cinco! (las chocan) ¿Quieres comer algo?
NANNI: ¡¡¡¡ALGODÓNNN!!!!! (Era tal la brincadera de la pequeña que el martillo del juego se le escapó de la mano, para darle en la cabeza a un pobre cristiano que pasaba por ahí)
En la clínica, un jugador de fútbol llegó a manos de Laura para que le hiciera una rehabilitación. El hombre era muy bien parecido y tenía un físico casi esculpido y, además, babeaba por Laura y por eso, cada vez que tenía que atenderse, solicitaba que fuera ella quien se hiciera cargo. La enfermera no se daba cuenta de los coqueteos del deportista porque estaba concentrada y enfocada en su labor.
Diego pasó por el consultorio y vio cómo el tipo le acariciaba el cabello y se enfureció. Cuando Laura terminó con lo suyo, fue a la sala de descanso para enfermeros y quiso besar a Diego que ni movió la boca para corresponderle...
Diego pasó por el consultorio y vio cómo el tipo le acariciaba el cabello y se enfureció. Cuando Laura terminó con lo suyo, fue a la sala de descanso para enfermeros y quiso besar a Diego que ni movió la boca para corresponderle...
LAURA: ¿Qué te pasa?
DIEGO: ¿Qué me pasa? ¡Me pasa que ese tipito me purga!
LAURA: ¿Quién?
DIEGO: ¡Tu jugardocito estrella, mi amor! ¡Me cae peor que una patada la ingle!
LAURA: ¡Ay, Diego, por Dios! ¿Otra vez con eso? No seas celoso, ¿quieres? Ni ese ni ningún otro me interesa...
DIEGO: Tal vez a ti no te interesen, pero bien que el futbolista de mier... ¡Se aprovecha de las terapias!
LAURA: Tu novia soy yo, Diego, no él, así que no comiences con tus celos bobos, ¡no tengo ganas de pelear!
DIEGO: ¡Entonces me voy para que la niña no pelee!
LAURA: ¡Diego!
DIEGO: ¡Déjame! (Sale)
LAURA: (Sale detrás de él) ¿Podemos no estar mal, amor?
DIEGO: Cuando se me pasen los "celitos"
LAURA: Al menos dame un beso...
DIEGO: (Le da un pico) ¡Ahí esta! Nos vemos...
LAURA: (Mientras él se iba) Recuerda que mañana almorzamos en casa de mis papás
DIEGO: (Volteó) ¡Ok!
LAURA: ¡Hombres! (Volvió a entrar al descanso sin notar que la Doctora Son, había presenciado toda la escena)
DIEGO: (Salió a la cafetería de la esquina) ¡Un café negro, bien cargado por favor!
DIEGO: ¿Qué me pasa? ¡Me pasa que ese tipito me purga!
LAURA: ¿Quién?
DIEGO: ¡Tu jugardocito estrella, mi amor! ¡Me cae peor que una patada la ingle!
LAURA: ¡Ay, Diego, por Dios! ¿Otra vez con eso? No seas celoso, ¿quieres? Ni ese ni ningún otro me interesa...
DIEGO: Tal vez a ti no te interesen, pero bien que el futbolista de mier... ¡Se aprovecha de las terapias!
LAURA: Tu novia soy yo, Diego, no él, así que no comiences con tus celos bobos, ¡no tengo ganas de pelear!
DIEGO: ¡Entonces me voy para que la niña no pelee!
LAURA: ¡Diego!
DIEGO: ¡Déjame! (Sale)
LAURA: (Sale detrás de él) ¿Podemos no estar mal, amor?
DIEGO: Cuando se me pasen los "celitos"
LAURA: Al menos dame un beso...
DIEGO: (Le da un pico) ¡Ahí esta! Nos vemos...
LAURA: (Mientras él se iba) Recuerda que mañana almorzamos en casa de mis papás
DIEGO: (Volteó) ¡Ok!
LAURA: ¡Hombres! (Volvió a entrar al descanso sin notar que la Doctora Son, había presenciado toda la escena)
DIEGO: (Salió a la cafetería de la esquina) ¡Un café negro, bien cargado por favor!
La doctora Son, vio su oportunidad y esta vez, ningún bobo volador, se la iba a echar a perder...
Bonito capitulo... pobre cristiano ya le dieron el la madr...
ResponderEliminarDiego es celosito?? JAJAJAJ!! Qué onda con los novios de las quinti??
ResponderEliminarcuidado con isidoro q algo trama estoy segura jajaja
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