sábado, 30 de marzo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 55

Fede no quiso saber nada con ver a Diana, estaba muy dolido por lo sucedido. Ni Laura ni Diego pudieron convencerlo de darle una chance de hablar. No podía enfrentarla y quería salir corriendo de la ciudad, poner tierra entre ellos, así que al día siguiente, apenas su padre y hermana regresaron de viaje, Federico Pellegrini dejó el Distrito Federal y se fue a las hermosas costas de Oaxaca, al sureste de México.


Diana ya no sabía cómo hacer para dar con él. Su familia no sabía dónde había ido ni lo que pasara entre ellos y en el trabajo de Fede, sólo pudieron informarle que había solicitado unos cuantos días libres. Desesperada, acudió a un viejo conocido con quien trabajó en varios casos judiciales: el oficial inspector, Cristian De La Navarro. El policía pudo investigar los movimientos de Fede y fue así que la quinti supo dónde estaba el hombre que amaba. Al llegar a su casa, Daymar y Rebeko esperaban una explicación de su comportamiento, pero Diana sólo quería preparar una maleta y salir de inmediato al encuentro con su gran amor.

DAYMAR: ¿Qué te vas a Oaxaca? ¿Y tu trabajo?
REBEKO: Me traes un regalito, princesa…
DAYMAR: ¡Cállate, Rebeko!
REBEKO: ¡Pero quiero un regalo, vieja!
DIANA: ¡Ya! Los dos, ¡párenle! Mamá, renuncié al estudio y si, me voy a Oaxaca a buscar a Federico.
DAYMAR: ¿Renunciaste?
REBEKO: ¿Qué hace ese allí?
DIANA: Si, dirimí a mi empleo porque Isidoro quiere cosas que no le pienso dar y Federico se fue porque cree que lo engaño con mi antiguo jefe. (Rebeko salió)
DAYMAR: ¿ME EXPLICAS?
DIANA: No, mamá, ahora necesito irme a buscar a mi novio y hacerle entender que está en un error
DAYMAR: ¿Qué es lo que quiere tu jefe?
DIANA: Quiere que ande con él
DAYMAR: ¿Qué pasó con Federico? ¿Por qué ese muchacho piensa que lo engañas?
DIANA: Porque me vio besando a Isidoro, pero él me besó a mí y yo no supe reaccionar a tiempo.
DAYMAR: ¡Ay, Diana! Muévelas que tu padre y yo, te llevamos al aeropuerto.
REBEKO: (Entrando con unas tijeras de podar) Vieja, no encontré el machete, pero esto si servirá para que se las cortes al Rivadeneira, ¿no?
DIANA: ¡¡PAPÁAAAAA!!

Un par de horas más tarde, Laura y Diego salieron del hospital y fueron a casa de los padres de la muchacha. Estando en la puerta, Diego empezó a temblar, siempre le había tenido miedo a la fiera y no sabía cómo iba a reaccionar su suegra, ante la novedad…

DIEGO: (No dejaba de observar la estructura de la casa) A veces, venir a esta casa me aterra
LAURA: (Se reía de Diego) Ven, vamos y ya, te juro que mamá no se va a oponer (Lo jalaba)
DIEGO: ¿Segura?
LAURA: Tan segura como de que te amo
DIEGO: Bueno, vamos

La pareja entró y su sorpresa fue ver a Doña Daymar y a Rebeko muy mimosos en el sillón de la sala

DAYMAR: (Dejando de besar a Rebeko) Viejo, ¡alerta roja!
REBEKO: (Sin entender) Dame otro besito, vieja
DAYMAR: (Se sentó) Perdonen, muchachos, pero estábamos solos y este empezó a cachondearme
REBEKO: ¿Este? Si, ajá…
LAURA: (Sin dejar de reír) ¡Me encanta que sean así!
REBEKO: ¿Y a que vinieron?
DIEGO: (A Laura) ¿Le dices tú, le digo yo o se lo decimos los dos?
LAURA: Dile tú
DIEGO: ¿YOOOOO? Mejor dile tú
LAURA: Bueno, le digo yo
DAYMAR: Ya déjense de pavadas y digan lo que quieren decir de una vez
LAURA: (Cerró los ojos y lo dijo de sopetón) Me voy a ir a vivir con Diego
DAYMAR: ¡Mejor no lo hubieran dicho!
REBEKO: ¡Qué bueno, hija!
DAYMAR: ¿No me la preñaste, verdad?
DIEGO: No, doña Daymar, siempre utilizamos preservativo
REBEKO: ¡¡Mensos!!
LAURA: ¿Por?
REBEKO: El sexo se disfruta más sin condón
DAYMAR: ¿Ahora que eres? ¿Sexo-orientador?
REBEKO: Yo sólo... Bueno es que... ¡Assshhh!
DAYMAR: Mira, Dieguito, podrás estar muy chulito y todo, pero más te vale que cuides a mi niña mientras viva en tu casa, ¿entendido?
LAURA: ¿Eso es un si?
DAYMAR: Si, mi niña preciosa (Le da un beso en la mejilla) Si te digo que no, capaz haces una maleta y en la noche te escapas
REBEKO: (Se acercó a Diego y Laura) Ya saben, el sexo es mejor sin condón
DAYMAR: ¿Por qué todo el tiempo andas cagándola, viejo?
REBEKO: ¡ASSSHHH!
DAYMAR: Vamos (Le da una nalgada) Sube al cuarto que allá te espero (Él la obedece) Y ustedes dos, agarran la ropa de Laura y no vayan a interrumpirme, ¿estamos?
DIEGO: Como usted diga
DAYMAR: Más les vale, ¡adiós! (Sube)
LAURA: (Abrazando a Diego) Te dije que mamá no se iba a oponer
DIEGO: Igual me asusta, tu mamacita, a veces, es muy dura
LAURA: Pero ama a sus princesas y a su monstruo y lo que a nosotros nos haga feliz, a ella la hace feliz
DIEGO: ¿Te dije que te amo?
LAURA: No que yo recuerde
DIEGO: Te amo y subamos para que empaques y esta noche durmamos abrazaditos, en nuestra cama
LAURA: Y en nuestra casa (Le da un beso)
DIEGO: En nuestro departamento, querrás decir
LAURA: Como sea, subamos

Para la hora en la que Laura y Diego terminaban de acomodarse en su nidito de amor, Diana llegaba al hotel donde Federico se hospedaba. Su amigo Cristian le había conseguido hasta el número de la habitación donde estaba su novio, pero él no se encontraba allí. Resuelta a no irse sin verlo, se fue a sentar a una banca que había frente al hotel y allí se quedó esperando que apareciera el gran amor de su vida.

Federico había salido a dar una caminata, pero a unas cuantas calles, notó que no traía su billetera, así que se volvió a su hospedaje a buscarla. Cuando estaba a punto de entrar al hotel, una voz muy familiar lo detuvo en seco.

DIANA: (A espaldas de Fede) ¡De verdad lo siento, no se qué me pasó!
FEDERICO: (Sin girarse) Vete, Diana, nada tienes que hacer aquí
DIANA: Todo tengo que hacer aquí
FEDERICO: No pierdas tu tiempo, lo nuestro terminó en cuanto besaste a ese tipo.
DIANA: No quise besarlo, me sorprendió su actitud y no reaccioné bien. Fede, amor, no quería besarlo, te juro que te amo a ti.
FEDERICO: (Por fin se gira y tenía los ojos rojos del llanto) Lárgate y no vuelvas nunca a buscarme.

El hombre entró al hotel y Diana se quedó allí, inmóvil…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 54


Cuando Andrea llegó al departamento de Alejo, se encontró con Daymar y las maletas de ambas en la puerta del inmueble.

ANDREA: ¿Qué pasa aquí?
DAYMAR: (Actuaba compungida) Hola, Andrea…
ANDREA: ¿Andrea?
DAYMAR: Si, es tu nombre, ¿no?
ANDREA: Lo es, pero siempre anda poniéndome apodos. ¿Qué pasa?
DAYMAR: Es mi niño, se descompuso hace rato y no está bien.
ANDREA: ¿Qué tiene?
DAYMAR: No se, su médico está con él.
ANDREA: ¿Qué hacen mis cosas afuera?
DAYMAR: Nuestras cosas, querrás decir. El doctor Dante me dijo que juntara todo y lo sacara.
ANDREA: ¿POR QUÉ?
DAYMAR: No se, Venenito…
ANDREA: ¡Ah, volvimos a la normalidad! (Sale Dante, con barbijo y guantes)
DAYMAR: ¿Qué tiene mi niño, doctor?
ANDREA: ¡Hable, hombre!
DANTE: Díganme algo, ¿Alejandro estuvo fuera del país en las últimas semanas?
DAYMAR: Si, viajó a los Estados Unidos, ¿por?
DANTE: ¡Me lo temía!
DAYMAR: ¿Qué tiene?
ANDREA: ¿Por qué no le pregunta a él?
DANTE: Alejandro tiene una rara mutación de la Gripe Aviar, el centro de esto está en el norte… Andrea, tuve que sedarlo para poder darle tratamiento. (Toma un handy) Si, que suba la especialista, por favor.
DAYMAR: ¿Especialista?
ANDREA: ¿Para qué mandó a sacar las cosas del departamento?
DANTE: Porque Alejando tiene que permanecer aislado.
DAYMAR: ¿Cuánto tiempo?
DANTE: En principio, una semana. Según vaya evolucionando, veremos…
ANDREA: ¿Una semana?
DAYMAR: ¡Anaconda, te relajas! Tu boda es en tres semanas, mi muchacho va a estar bien para entonces, así que no molestes. (Aparece una persona toda enfundada en un traje especial) ¿Y eso?
DANTE: Es la especialista. Pase por aquí… (Le abre la puerta, la persona entra y Dante vuelve a cerrar) Les recomiendo que se vayan y estén tranquilas, el paciente no corre peligro, pero hay que ser precavidos y tener cuidados extremos. Nosotros nos haremos cargo de todo. (Entra)
DAYMAR: Ya oíste, Venenito, ahuecando el ala… Y ni se te ocurra hablar con los papás de mi niño, sabes que Don Luis está delicado de su corazón
ANDREA: No voy a decir nada. Si ese hombre se entera de algo, peligra mi boda con Ale…
DAYMAR: ¡Vaya! Hasta que usas la cabeza, niña… ¡Muévelas! Mi marido está abajo, te llevamos a tu casa, si quieres…
ANDREA: Tengo auto, gracias… (Coge su maleta y se va)
DANTE: (Sale, vestido como el especialista) ¿Se lo creyó?
DAYMAR: Completito. Ahora hay que tener cuidado que no se vaya a aparecer por aquí y se de cuenta de todo.
DANTE: Alejandro va a llamar a un cerrajero y mañana cambiarán la llave.
DAYMAR: ¿Qué hacen esos dos?
DANTE: ¿No se imagina? (Cerró con llave, se puso el casco protector y salió junto a Daymar)
DAYMAR: (Ya en la calle) El auto de Anaconda no está.
DANTE: Al menos por hoy, no va a volver. ¿Nos vamos? Alex me espera en su casa, señora…
DAYMAR: No me digas “señora”, guapote, dime “suegrita”…
REBEKO: (Desde el carro) ¿Se suben o qué? Tengo que ir a alimentar a mis gatos…

Desde que había entrado a la alcoba de Ale, Daniela se quitó el traje especial y se abrazó a su marido. Cuando Dante los dejó solos, se besaron con ansias, pero antes de hacer el amor, ella necesitaba hacerle entender que tenía que esperar para poder hablar con sus padres: Luis y Tamara ya estaban en terapia y de a poco, irían enterándose que los Ina les habían robado todo y que no había manera de recuperarlo. Aunque Alejandro tenía esperanzas de hacerlo, lo mejor era que sus papás fueran preparados para saberse en la ruina.

DANIELA: Amor, con  esto tenemos una semana para estar juntos y solos. Podemos pensar algo entre los dos, ¿si? No te desesperes…
ALEJANDRO: Dame unos besos que me hagan olvidarme de todo, excepto de ti…

Daniela besó intensamente a su marido y lo demás, ya se sabe…

Diana regresó a su habitación, recogió sus cosas y se retiró del hotel. En el lobby, Isidoro quiso retenerla, pero recibió una nueva cachetada y un aviso de renuncia. La quinti continuó insistiendo para poder comunicarse al celular de Federico, pero no se pudo. Llamó a Laura y le contó todo.

LAURA: (Estaba con Diego, comiendo algo) ¿Lo besaste?
DIANA: No… ¡Bueno, si, pero no!
LAURA: ¿Cómo si pero no? Habla, mujer.
DIANA: Estábamos bailando e Isidoro me besó. Yo le quité la boca, pero Fede vio todo, Lau y se creyó cualquier cosa (estaba llorando)
LAURA: ¡Cualquier cosa, no! Te besaste con tu jefe… Ya no llores.
DIANA: Voy a tardar como tres horas más, Lau, búscalo y dile que me deje verlo, hablarle, no me responde y eso me tiene desesperada.
LAURA: ¿Lo amas?
DIANA: Si
LAURA: ¿De verdad amas a Federico?
DIANA: Con cada latido de mi corazón, es el hombre de mi vida como Diego es el de la tuya.
LAURA: Está bien, nosotros lo buscamos. Tú dedícate a regresar.
DIANA: Hay una cosa más.
LAURA: Dime…

Micaela y Bruno, cenaban en un lujoso restaurante y se mimaban, disfrutando de su reconciliación. Estaban brindando.
BRUNO: Brindo porque nunca más, mis celos me ganen y que jamás vuelva a estar a punto de perderte. Yo te amo, Mica y me moriría sin ti.
MICAELA: ¿Aprendió la lección, caballero?
BRUNO: Desde la A hasta la Z, ida y vuelta.
MICAELA: Te amo, ya no peleemos por estupideces, ¿si?
BRUNO: (Chocan las copas) Prometo dar lo mejor de mí.
MICAELA: ¿Cenamos, papichurris?
BRUNO: (Sonríe) ¡Meses sin escucharte decirme así, mamichurris!
MICAELA: Pensé que no te gustaba
BRUNO: Después de lo que pasamos, amor, puedes decirme lo que se te antoje, que me va a fascinar.
MICAELA: ¿Lo que sea?
BRUNO: Cualquier cosa, excepto ADIÓS…

La pareja se besó y la cena fue magnífica…

Federico llegaba a su casa y Laura lo detuvo en la entrada

FEDERICO: ¿Cuál eres tú?
LAURA: Laura.
FEDERICO: ¿Qué quieres?
DIEGO: (Apareciendo) Diana nos pidió que te busquemos, ella llega en un rato.
LAURA: Fede, por favor, sólo escúchala y después decides…
FEDERICO: Tengo que ver a mi mamá.
DIEGO: Nosotros nos quedamos con tu madre. Arregla las cosas con tu mujer, hermano, que el orgullo herido no te gane…
FEDERICO: ¡Se besó con otro tipo!
LAURA: ¿Sabes lo que hizo después que su jefe la besara?
FEDERICO: No me cuentes detalles, Laura…
DIEGO: (Lo agarra de los hombros) ¡Renunció, Federico! Le dio una cachetada, juntó sus cosas y renunció para buscarte a ti.

Fede se quedó mudo, sin saber qué hacer…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 53


Isidoro pasó por Diana y tuvo que soportar la amorosa despedida que ella tuvo con su novio y escuchar la promesa de verse al día siguiente, en Veracruz. Fueron al aeropuerto y casi cuatro horas después, llegaron a destino. Se hospedaron en un lujoso hotel céntrico y se retiraron a descansar. Les esperaba un largo día por delante y tenían que estar frescos.
A esa misma hora, en el DF, Federico sostenía entre sus manos, el estuche con el anillo de compromiso que le ofrecería a Diana: ese viaje era la ocasión ideal para pedirle que fuera su esposa.

Al otro día, el señor Rivadeneira y la abogada Zavallalta se entrevistaron con la clienta Godoy Rodríguez y duraron horas con ella, ajustando detalles de la demanda contra Viviana Pereira por daños y perjuicios. Para cuando terminaron, ya era bastante más de mediodía y decidieron ir a almorzar juntos. Llegaron a un pequeño restaurante y se ubicaron en una mesa junto a una ventana que daba a la calle y desde ahí podían ver a la gente pasar y el colorido de la zona, les llamaba la atención por la enorme diferencia con el Distrito Federal.

ISIDORO: Será muy lindo, pero yo soy un bicho de ciudad.
DIANA: ¿No le gustaría vivir en un sitio como este?
ISIDORO: No. Es maravilloso vacacionar en lugares así, pero mi vida está en la capital, definitivamente.
DIANA: Si le soy sincera, yo también me siento así, pero si pudiera, me daría la chance de vivir de otro modo. Quizás me guste y si no hago el intento, pues no lo voy a saber y Fede piensa lo mismo…
ISIDORO: ¿Va muy en serio lo tuyo con ese muchacho?
DIANA: Muy, nos amamos profundamente.
ISIDORO: ¿Te puedo preguntar algo personal?
DIANA: ¿Puedo elegir si le respondo?
ISIDORO: Claro.
DIANA: Pregunte, entonces
ISIDORO: ¿Le has sido infiel o él a ti?
DIANA: No, se que no.
ISIDORO: De tu parte, comprendo la seguridad, porque si lo sabes, pero ¿cómo estás tan segura de él?
DIANA: Porque lo conozco. Federico es un hombre transparente, generoso, noble. Si hubiera conocido otra mujer que le interesara, me lo hubiera dicho antes de hacer nada con ella.
ISIDORO: Vuelvo a lo mismo, ¿por qué tan segura?
DIANA: Porque él es leal, como lo soy yo.
ISIDORO: ¿Y si estás equivocada?
DIANA: Cuando me entere que estoy en un error, le daré la respuesta que corresponde.
ISIDORO: Eres excelente abogada…
DIANA: Gracias, pero aún no termino la carrera.
ISIDORO: Lo se y por eso mismo te lo digo, ya eres una excelente abogada y si te quedas conmigo, verás cómo te irás convirtiendo en la mejor…
DIANA: ¡Salud por eso!

Después del almuerzo, volvieron al hotel y allí, Diana recibió una llamada en la que Fede le decía que no llegaría hasta casi medianoche porque su tía se había retrasado.

En la casa Zavallalta, Daymar y Rebeko, conversaban con Alex y Dani. Alejandro había decidido terminar con la farsa y decir la verdad a sus padres de una vez y la fiera quería que Daniela le hiciera ver que eso no podía ser, no aun.

DAYMAR: No entiendo por qué no se espera…
REBEKO: Porque es un impaciente…
DANIELA: No es eso, nos amamos y esta situación se torna insostenible.
ALEX: ¡Tal cual!
DAYMAR: Eso lo comprendo, hija, pero hay que tratar de recuperar lo que les pertenece…
DANIELA: Mamá, lo se, sólo te digo lo que siente Alejandro.
ALEX: (Sonríe) ¡Ya se qué hacer! Digo, no se si lograremos que la tipa le devuelva a los Vilatorres lo que les robó, pero, al menos, hará que esa loca se vaya del departamento.
DAYMAR: ¿Qué idea tienes?
REBEKO: ¡Cuenta, princesita brillante!
DANIELA: Si, habla, Alex, ¡por Dios!
ALEX: ¡Una cuarentena!
DAYMAR: ¿QUÉ?
REBEKO: Una cuarentena, vieja…
DANIELA: Explícate, Alex…
ALEX: ¿Dante es el supuesto médico de Alejo, no? (Los otros asienten) ¿Qué les parece si el doctor le informa a Alejo que tiene un virus muy contagioso, ALTAMENTE CONTAGIOSO y que debe permanecer aislado durante digamos, no se, una semana o algo así…
DAYMAR: ¡Es una gran idea!
REBEKO: ¡Pero eso no es una cuarentena! Será un SEMANTENA…
DANIELA y ALEX: ¡¡PAPÁA!!

Dante, en su casa, recibió la llamada de su novia y fue a casa de sus suegros. Un par de horas más tarde, Micaela llamaba a Andrea para encontrarse con ella, haciéndose pasar por Dani y de ese modo, Daymar podía contarle a Alejo el plan y prepararlo para dar comienzo al show…
En el mismo bar de la vez que la zorra se citó con Daniela y llegó Alex, tuvo lugar la cita de Anaconda y Mica. Bruno llegó de la mano con su novia, pero se quedó en otra mesa…

ANDREA: (Mirando al hombre que acompañaba a “Daniela”) ¿Para qué me citaste?
DANIELA: Sólo quiero hacerte una pregunta.
ANDREA: ¿Cuál?
DANIELA: Quedaron muchos de mis proyectos en mi oficina y los necesito. ¿Me los podrías dar? Nada de eso te va a servir a ti y a mí me van a ayudar a conseguir trabajo.
ANDREA: (La mira) ¿Es eso nada más?
DANIELA: Si, ¿qué dices?
ANDREA: Pues… Bueno, va. ¿Dónde están?
DANIELA: En una carpeta en mi escritorio y en un folder de la notebook. Dice “Proyectos 2013”
ANDREA: En cuanto los tenga, te aviso… ¿Quién es ese? (Refiriéndose a Bruno)
DANIELA: Un amigo
ANDREA: Eres rapidita, hace un par de días te vi con otro.
DANIELA: Y no te sorprendas de verme con varios más. Gracias, con permiso…

Micaela se levantó y se fue con su novio.

Llegada la noche, en Veracruz, Diana fue a cenar y se encontró con Isidoro sentado solo en el restaurante del hotel. Este la invitó a acompañarlo y ella aceptó: no sabía qué era, pero de un tiempo a esta parte, algo de su jefe la Atraía demasiado. Mientras esperaban que les trajeran la comida, el señor Rivadeneira le ofreció bailar y Diana aceptó.
El hombre la aferró suavemente por la cintura y pegó su cuerpo al de ella. Se movían lentamente y sin que la mujer se diera cuenta, su jefe la besó. Diana se separó de inmediato, pero sólo para ver a Federico, destrozado, observando la escena…

DIANA: (Acercándose a Fede) Amor, esto no es lo que crees, él me besó a mí, yo no lo busqué…
FEDERICO: (Tenía los ojos rojos, conteniendo el llanto) Para un beso, se necesitan dos bocas…
DIANA: Te juro que me agarró de sorpresa, amor…
FEDERICO: (Le agarra la mano y le da el estuche) Espero que te guste. Hasta nunca, Diana…

Fede se fue y Diana se quedó estática. Se fijó en lo que su novio le había dado y al encontrarse con el lacillo, rompió en llanto.
Isidoro se acercó para consolarla, pero recibió un merecido bofetón.
La quinti salió desesperada a buscar a Fede, pero no lo halló...

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 52

Diana estaba en su trabajo, concentrada en un caso, cuando su jefe llamó a su oficina.

ISIDORO: ¿Se puede?
DIANA: Si, claro, jefe, pase por favor…
ISIDORO: (Entrando) ¿Qué hacías, Diana?
DIANA: Estoy con los alegatos del caso de Ariianis Farías…
ISIDORO: (Se ríe) ¿Ese es el caso de la mujer gritona y desquiciada?
DIANA: Precisamente.
ISIDORO: ¿Crees que lo ganemos?
DIANA: Si. Es una loca, pero loca linda y buena, no le hace daño a nadie.
ISIDORO: ¿Puedo sentarme?
DIANA: Por favor
ISIDORO: (Se sienta) Te quería avisar que me llamó Giselle Godoy Rodríguez y quiere vernos hoy mismo.
DIANA: ¿Vernos? Será verlo a usted.
ISIDORO: No, quiere ver a quienes llevarán su caso y esos somos tú y yo.
DIANA: ¿Me dio el caso a mí?
ISIDORO: Lo harás conmigo, pero no como asistente, en realidad, el que te va a asistir a ti, soy yo. Créeme que pienso que estás más que preparada para hacerlo sola, pero la señora Godoy quiere que esté yo.
DIANA: ¡Gracias! Y comprendo que sea de ese modo, usted es uno de los mejores y más exitosos abogados del país, lógico que ella quiera que la represente.
ISIDORO: Y lo haré, tú lo harás en mi nombre (le guiña el ojo) Salimos para Veracruz esta noche.
DIANA: ¡Perfecto!
ISIDORO: Paso por ti y de ahí al aeropuerto, ¿si?
DIANA: Claro y de nuevo, ¡muchas gracias!
ISIDORO: No agradezcas algo que te has ganado a fuerza de esfuerzo y trabajo duro. Con permiso (sale)
DIANA: (Apenas se vio sola, llamó a Fede) ¡Amor!
FEDERICO: ¡Hola, hermosa! ¿Cómo estás?
DIANA: ¡Feliz, rico Federico! Dime algo, ¿crees que puedas liberarte de tu trabajo un par de días para venir conmigo a Veracruz?
FEDERICO: ¿Qué?
DIANA: Me asignaron el caso de Godoy Rodríguez contra Pereira, ¿sabes de lo que hablo?
FEDERICO: Si, preciosa, me has contado y te felicito, mi amor, ¡TE LE MERECES!
DIANA: ¿Entonces?…
FEDERICO: ¿Cuándo viajas?
DIANA: Esta noche
FEDERICO: Con el trabajo no habría problemas, pero papá no está en México y tengo que quedarme con mi mamá, por lo de su enfermedad.
DIANA: ¿Tu hermana no está?
FEDERICO: No, viajó con mi padre…
DIANA: ¿Y eso?
FEDERICO: No se, cosas de ellos que están en pleno paraíso de padre e hija…
DIANA: ¡Qué mal, amor! Quería que vinieras conmigo
FEDERICO: Y yo muero por hacerlo. Déjame y veo si mi tía puede suplirme, pero eso será hasta mañana.
DIANA: ¡Eso es mejor que nada! Yo llego y te aviso donde me hospedo y mañana vas tú y nos la pasamos en Veracruz, juntitos, mimándonos, rico Federico…
FEDERICO: Amé tu idea y si, compro, aunque tenga que comprarle un carro nuevo a mi tía, la convenzo. Igual, paso por ti al estudio, ¿si?
DIANA: Obvio, amorcito, te espero…

Isidoro escuchó la conversación de la pareja de pe a pa y algo tenía que hacer en ese rato que pasaría con Diana a solas, era una oportunidad inigualable para intentar conquistarla…

En el hospital, no sólo Laura y Diego disfrutaban la ausencia de Ally Son, sino todos los demás. Estaban varios de los trabajadores, relajándose en la sala de doctores, entre ellos había enfermeros ya que, sin la doctorcita loca, nadie se molestaba por que estuvieran allí.

CRISTINA: Esto es paz… (Se estiró en el sillón)
PACO: Si que si, doc, se respira otro aire…
MÁXIMILIANO: Un aire mucho más liviano, ágil
MARA: Maravilloso y oxigenado (se ríen)
LAURA: (A Max y Mara) ¿Y cómo están sus niñas?
MÁXIMILIANO: Hermosas, como la madre…
MARA: ¡Tan galán mi marido! Si, están preciosas…
LAURA: Las tienen que traer.
DIEGO: Es cierto, hace mucho que no lo hacen.
MÁXIMILIANO: Está bien, en cuanto mi hermano y mi cuñada nos las devuelvan, vendrán a visitarlos…
MARA: Alex y Mariano se las llevaron a Los Cabos
LAURA: ¿Alex y Mariano?
MÁXIMILIANO: Si, Alejandra y Mariano.
DIEGO: ¿Así se llaman?
CRISTINA: ¿Qué tienen de raro esos nombres?
LAURA: De raro, nada, sólo que mi hermana se llama Alejandra y le dicen Alex y su ex marido, se llama Mariano.
PACO: ¡Casualidades si las hay!
MÁXIMILIANO: Si, en los nombres nomás, porque mi hermanito no se va a separar nunca, esos dos se aman y así será siempre…
MARA: Si, se les ve. Cuando los miras, simplemente, te das cuenta que ese amor que se tienen es para toda la vida…
LAURA: ¡QUÉ LINDO ESO!
DIEGO: Así es nuestro amor, Laura…
CRISTINA: ¡Bueno, llegó la hora de la pavada!
DIEGO: ¿A poco no se nos ve este amor eterno?
VOZ EN LOS ALTOPARLANTES: Dr. Maximiliano Echeñique, se lo solicita con urgencia en el quirófano tres…
MÁXIMILIANO: Me salvó la campana, con permiso. (Besa a su mujer y sale)
MARA, CRISTINA y PACO: ¡Vamos contigo! (Salen los tres a las risotadas)
LAURA: ¡Gente de poca fe!
DIEGO: ¿Tú si lo ves, verdad?
LAURA: ¡Obvio! Nosotros somos eternos, amor…
DIEGO: Laura, ¿quieres vivir conmigo?
LAURA: (Lo mira) ¿Qué?
DIEGO: ¿Quieres mudarte conmigo?
LAURA: ¿Para?
DIEGO: Para jugar cartas todas las noches… ¿Para qué va a ser? Pare ver cómo funcionamos como pareja que convive y si vemos que va bien y que funciona, podríamos casarnos…
LAURA: ¿Casarnos? ¿Esto es una propuesta de matrimonio?
DIEGO: No, es una propuesta de convivencia.
LAURA: Ah, porque si era lo otro, estaba pésima…
DIEGO: ¿Y?
LAURA: ¿Cuándo sería la mudanza si digo que si?
DIEGO: Cuando quieras… ¿YYYY?
LAURA: ¡Claro que quiero vivir contigo, Diego! Muero por dormir a tu lado cada noche y despertarme igual…
DIEGO: ¿Dormir? ¿En nuestra cama? No, para nada, eso lo hacemos aquí…
LAURA: Lo otro también lo hacemos aquí…
DIEGO: ¡Es cierto! (Se ríen y se besan)

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 51

Mariano estaba en el mismo bar de siempre y Alejandro lo encontró en un santiamén. Cuando el ex de Alex lo vio venírsele encima, se puso blanco del miedo. Alejo lo agarró de la chamarra y lo sacó a la calle, empujándolo.

MARIANO: (Como rogando misericordia) ¡Te juro que pensé que era Alex!
ALEJANDRO: ¡Pero era Daniela, infeliz!
MARIANO: Yo no lo sabía, te juro que no sabía…
ALEJANDRO: Ella te lo dijo
MARIANO: No le creí, pensé que era una excusa…
ALEJANDRO: ¿Y por eso ibas a obligarla? Casi te abusas de mi mujer (Lo vuelve a agarrar de la campera)
MARIANO: No le hice nada
ALEJANDRO: Porque te interrumpieron, imbécil… Tengo que matarte a golpes, Mariano, ¡DAS ASCO!
MARIANO: ¡Te prometo que no vuelve a pasar!
ALEJANDRO: Si te veo o me entero que te acercas a Dani o cualquiera de ellas, te juro por mi vida que te corto las pelotas y te las hago tragar…
MARIANO: (Lloraba, estaba aterrado) No me acerco más.
ALEJANDRO: A NINGUNA DE ELLAS, ¿LO OYES? (Ve que Mariano se había orinado encima) Eres un pobre desgraciado… (Le da un cabezazo que deja al meón tumbado y se larga)

Un rato después, llega a casa de sus suegros, con la ceja lastimada.

DANIELA: (Viéndolo llegar) ¿Qué pasó, Alejandro Federico, qué le hiciste?
ALEJANDRO: No me regañes que no le hice nada, sólo le dije que no se acerque ni a ti ni a ninguna de ustedes…
DANIELA: ¿Y la ceja te sangra porque un mosquito gigante te picó?
ALEJANDRO: No, porque le di un cabezazo a Mariano, pero sólo eso.
DANIELA: Ven que te voy a curar…
DAYMAR: ¡Deja tranquilo a tu marido, Daniela! Cualquiera reacciona como él…
DANIELA: Tú deja de solaparlo, mamá, ¡todo se lo perdonas!
SERGIO: ¡Es que es lógico que reaccione como lo hizo!
DANIELA: ¡Otro! ¿No le quieren dar el premio nobel?
DANTE: No es eso, Daniela, sólo decimos que se entiende la reacción de mi amigo
ALEX: Si, quinti, ya no lo regañes…
DANIELA: Bueno, basta… Y tú, Rocky Balboa, ¡muévete!
ALEJANDRO: Amor, si le hice algo más…
DANIELA: ¡Lo sabía! ¿Qué hiciste?
ALEJANDRO: Lo hice orinarse encima…
ALEX: ¿Qué?
ALEJANDRO: Lo agarré de la chamarra y le se orinó en sus pantalones…

Daniela se llevó a su marido para curarlo, mientras todos los demás eran un coro perfecto de carcajadas…

Rato después, Bruno y Micaela hacían las pases y se reconciliaban. Cada uno volvió a sus asuntos y Alejo no tuvo más remedio que irse a su departamento, junto a Daymar. Al llegar, Andrea los recibió con una enorme sonrisa que desapareció al ver la herida en el rostro de su prometido.

ANDREA: (Se acercó a él, queriendo acariciarlo) ¿Qué te pasó?
ALEJANDRO: (Rechazándola y apartándola) Nada que te importe…
ANDREA: Déjame ver…
DAYMAR: No toque, Venenito. Lo quisieron asaltar y se defendió. Ya lo curé yo, no te aflijas.
ANDREA: ¿Viste a tus papás?
DAYMAR: No pudo, tuvo que ayudarme en una urgencia familiar.
ANDREA: ¿Qué le pasó?
DAYMAR: Una de mis hijas tuvo un problema y aquí, mi niño precioso, me hizo el favor de llevarme a verla.
ANDREA: ¿Cuántas hijas tiene?
DAYMAR: Cinco, quintillizas de hecho y un varón…
ANDREA: Con razón ese carácter, señora… ¿Pudieron solucionarlo?
DAYMAR: Si, Venenito, gracias por fingir interés.
ALEJANDRO: (Sentándose en el sillón) Bueno, ya dejen la plática que me duele la cabeza, por favor…
ANDREA: ¿Quieres un analgésico?
DAYMAR: Yo se lo traigo (Va a buscarlo)
ALEJANDRO: (Ve a la zorra muy sonriente) ¿Qué tienes que estás tan contentita?
ANDREA: Una buena noticia para mí, pero mala para ti…
ALEJANDRO: ¿De qué hablas?
ANDREA: (Saca su celular) Mira…
ALEJANDRO: (Ve las fotos de Laura y Diego y comprende que Andrea cree que esa mujer era Daniela) ¿Así que anda con el enfermero ese?
ANDREA: ¿Lo sabías?
ALEJANDRO: Lo supuse.
ANDREA: Al menos me quedo tranquila que ya hace su vida y no te está rondando a ti.
ALEJANDRO: (Le devuelve el teléfono) Ya te dije que, a diferencia tuya, Daniela si tiene dignidad…
ANDREA: Y ya te dije que mientras consiga lo que quiero, la dignidad, me vale madre…
ALEJANDRO: ¡Vete al demonio!
ANDREA: Te voy a dejar solito para que llores por tu amada Danielita… (Se mete a su recámara)
DAYMAR: (Volviendo con el analgésico) ¿Y Anaconda?
ALEJANDRO: Ahogada en su veneno, espero… (Toma la pastilla y el agua)

Al día siguiente, las cosas parecían retomar su curso normal.
Sergio estaba en su oficina, intentaba concentrarse, pero siempre era interrumpido, a veces entraba su "socia" Crystal y en ocasiones eran llamadas telefónicas. De repente, entraron a su oficina sin tocar

SERGIO: (Sin ver quién era) Crystal, te he dicho mil veces que toques antes de entrar
SOLANGE: ¿Yo tengo que tocar?
SERGIO: ¡Mi amor! (Se levanta para abrazarla) ¿Qué haces aquí?
SOLANGE: Vine a darte una sorpresa (Lo hace caminar hasta quedar cerca del escritorio)
SERGIO: (La besa cachondo) ¡Qué buena sorpresa!
SOLANGE: ¿Si? (Baja las manos hasta la espalda de su novio)
SERGIO: ¡La mejor! (Le toca las pompas)
SOLANGE: (Empieza a llevar la mano hasta el cinturón y lo va desabrochando) ¿Sabes algo? Me encantó ese fin de semana (Le abre el pantalón) cachondo de Cuernavaca (Beso súper caliente)
SERGIO: A mí me enloqueció (Iba subiéndole la falda) El sábado hot que vivimos (Se la sube completa)

Sergio se sentó en la silla del escritorio, mientras Solange se bajaba las pantys, cuando él se quitó todo, ella se le subió y empezaron a practicar.
Crystal estaba escuchando lo que pasaba en la oficina de su "amado" Sergio. De repente, un gran grito la decidió a entrar y su sorpresa fue ver a Solange encima de Sergio, con la falda más arriba de la cintura y sin nada abajo.

CRYSTAL: ¡Disculpa, Sergio!
SERGIO: (Avergonzado) Por favor, Crystal, sal y en un momento voy para saber qué querías
SOLANGE: (Se bajó la falda) ¡Qué pena!
CRYSTAL: ¡Discúlpenme, por favor!
SERGIO: ¡Salte!
CRYSTAL: (Salió y empezó a refunfuñar) Maldita vieja, no voy a dejar que me quite a mi Sergio
SERGIO: (Volvió a subir a su novia encima) ¿Seguimos o esperamos a llegar a la casa?
SOLANGE: ¡¡NI SE TE OCURRA DEJARME ASÍ!!

La pareja siguió con su trabajo. Cuando acabaron, Sergio y Solange se despidieron y el comenzó a maquinar un plan para que su socia aprendiera a no andar de metiche...

domingo, 24 de marzo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 50

Dentro de la casa de Malvino, las quinti comenzaban a cercar al vecino, hablándole del supuesto acoso del hombre de la esquina, la más interesada, Micaela, estaba a punto de entrar…

MALVINO: Ya vuelvo (Va de nuevo a la puerta)
MICAELA: ¡Buenas tardes, vecino! ¿Mis quinti ya llegaron?
MALVINO: Si, hermosa, están adentro y por la misma razón que tú, me imagino. ¡Pasa, por favor!
MICAELA: Gracias... (Entra y ahí, las cinco, empiezan a hablar al mismo tiempo)
MALVINO: ¿Puede hablar una a la vez? No les entiendo, muchachas
LAS QUINTI: ¡¡No porque ese hombre nos está siguiendo!!
MALVINO: ¡Pero si hablan a la vez, NO ENTIENDO!
DANIELA: Es que ese tipo está acosando a una de nosotras y queríamos saber si tú, guapo, puedes decirnos algo para que lo podamos frenar...
MICAELA: Exacto...
LAURA: Tú conoces a TOOODOOO el barrio, alguna cochinada le debes saber...
MALVINO: Pero ¿de qué hombre hablan?
MICAELA: Del viejo horrendo de la esquina... (Se le acerca, pero era evidente que no sabía cuál de ellas era Micaela o ninguna)
ALEX: Si, ese maldito panzón está acechando a una de nosotras y necesitamos tu ayuda, Malvino...
MALVINO: Ese viejo asqueroso me va a escuchar
DANIELA: ¡Qué bárbaro, Malvino! ¡Cómo te indignas!
ALEX: Tú nunca le harías eso a una mujer, ¿no?
MALVINO: ¡Jamás! Una mujer debe ser respetada...
MICAELA: ¿En serio piensas ESO, Malvino?
MALVINO: Si, por supuesto (Empezaba a ponerse nervioso, las cinco hermanas lo miraban raro)
MICAELA: ¿Entonces tú jamás harías algo como eso?
ALEX: ¿Nunca?
DANIELA: ¿Jamás, jamás, JAMÁS?
LAURA: ¿Nunca de los nuncas?
DIANA: ¿Jamás de los jamases?
MALVINO: ¡Qué no! (Se puso a caminar de un lado a otro) ¿Qué quieren aquí? ¿Qué buscan?
MICAELA: ¡Queremos la verdad!
ALEX: ¡La verdad verdadera, caray!
DANIELA: ¡Sabemos que eres tú el acosador, Malvino cochino!
MICAELA: ¡Degenerado!
ALEX: ¡Fisgón!
DANIELA: ¡Metiche!
LAURA: ¡Pervertido!
DIANA: ¡Asqueroso!
LAURA: ¡Malvino puerco!

Entran los novios con Bruno y Alejandro a la cabeza…

MALVINO: (Mirando a los cinco pseudo gorilones que estaban enojadísimos) ¿Qué hacen ustedes aquí?
BRUNO: ¿Este es el acechador? (Las quinti asienten) ¡Maldito! (Los novios lo rodean y Malvino no tiene más remedio que sentarse y verse encerrado entre los cinco hombres)
DANTE: ¡Deja de mandarle flores a mi novia!
DIEGO: ¡Y chocolates a la mía!
FEDERICO: ¡Y tarjetitas a la mía!
ALEJANDRO: ¡Y fotos porno a mi mujer! (Todos lo miran) ¿Qué?
MALVINO: ¡Yo no mando fotos porno!
ALEJANDRO: Pero todo lo demás, si y eso, se acaba aquí y ahora, puerco…
BRUNO: ¡Un solo regalo más y te parto la cara, desgraciado!
DANTE: ¡No más flores, tampoco!
DIEGO: ¡Ni chocolates!
FEDERICO: ¡Ni tarjetas!
ALEJANDRO: ¡NI FOTOS PORNO! (Lo vuelven a mirar) ¿QUÉEE?
MALVINO: ¡Que yo no le mando fotos porno a nadie!
MICAELA: ¡Lo que sea! (Las quinti se abren paso entre los novios) Dejas esa estupidez de mandarme cosas a nombre de otros hombres, ¿se entiende?
MALVINO: ¿Tú eres Micaela?
MICAELA: Si, cochino…
ALEX: ¡Ni sabe a quién acosa!
DANIELA: ¡Idiota!
LAURA: ¡Calenturiento!
ALEJANDRO: ¡Viejo rabo verde!
DIANA: ¡¡Ey, Alejo!! ¡Eso me tocaba decirlo a mí!
ALEJANDRO: Retiro lo dicho…
DIANA: (Mirando a Malvino a los ojos) ¡VIEJO RABO VERDE!
ALEJANDRO: ¡Bien dicho, cuñada, chócalas!
DIANA: ¡Eso! (Las chocan y entra Sergio con Solange)
SERGIO: ¿Dónde está ese pervertido? (Se para junto al vecino que se veía aterrado) ¡Te voy a matar, Malvino! ¿Con que acosando a mis hermanas?
MALVINO: ¡A todas, no! Sólo a Micaela…
SERGIO: (Remedándolo) “Sólo a Micaela”… ¡TE VOY A ROMPER LA CABEZA!
SOLANGE: Mi amor, no, por favor…
SERGIO: Mira, maldito degenerado, no se si estos cinco estén con mis hermanas toda la vida, pero yo si y si la sigues, te arranco el cogote como a una gallina vieja, ¿queda claro?
MALVINO: Si, si, no lo haré nunca más… (Entran Daymar y detrás de ella, Rebeko con el machete)
DAYMAR: ¡Traigan al puerco!
REBEKO: ¡Aquí tienes el machete, vieja!
DAYMAR: (Agarrando la herramienta) Gracias, Rebeko, ¿dónde está el tarugo de Malvino?
REBEKO: Ahí, lo tienen completamente rodeado…
DAYMAR: ¡Háganme espacio, muchachos!
MALVINO: (Viendo el machete) ¿Qué va a hacer, Doña Daymar?
REBEKO: ¡Te las va a cortar por mirón, acosador y degenerado! ¡Córtaselas, vieja, CÓRTASELAS!
MALVINO: (Se pone de pie y sale corriendo) ¡¡¡NOOOOOO!!!

Apenas salió el vecino de su propia casa, todo mundo se echó a reír…

SERGIO: Mica, ese no jode más…
ALEJANDRO: Por cómo se fue de aquí, creo que hasta se muda… (Busca a Dani, pero ella lo evita) ¿Qué pasa, Daniela?
DANIELA: (No lo miraba) Nada, Ale…
ALEJANDRO: ¡Nada mis calzones! Mírame…
DANIELA: (Sus ojos buscan a Alex) No pasa nada…
ALEX: Daniela, dile y que sea tu marido el que ponga al idiota de Mariano en su lugar…
ALEJANDRO: (Todos miraron a Dani) ¿Mariano?
DAYMAR: ¿Qué hizo ese ahora y qué tiene que ver Dani?
ALEX: Se metió a la fuerza a mi casa y confundió a Daniela conmigo.
ALEJANDRO: (Imaginando por dónde venía la cosa) ¿Y? (Agarra a su esposa de los brazos con suavidad) ¿Te hizo algo?
DANIELA: (Sin mirarlo aun) No…
ALEJANDRO: Daniela Victoria Zavallalta, ¿me miras? ¿Te hizo algo?
ALEX: (A su hermana) Dile tú o se lo digo yo.
ALEJANDRO: ¿Qué pasó?
DANIELA: Mariano quería tener relaciones con Alex y no creyó que yo era Daniela y me…
ALEJANDRO: ¿TEEE?
DANIELA: Nada, Alejo, no pasó nada grave.
ALEX: Porque Dante y yo llegamos a tiempo, pero estuvo a punto de obligarla.
ALEJANDRO: (Lloraba de rabia) ¿Te tocó?
DANIELA: Un poco, pero nada más…

Alejandro salió disparado y no hubo manera de pararlo…

ALEX: Ojala y lo encuentre…
DANIELA: Alex, ¡no digas eso!
ALEX: ¡Alguien tiene que ponerle un alto a ese tarugo!
REBEKO: ¡Se hubiera llevado el machete!

LAS QUINTI: ¡¡¡¡¡¡PAPÁAAAAAAA!!!!!!

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 49

Diana, Laura y Micaela, escuchaban la confesión de Daniela, absortas en la novedad…


DANIELA: Si, nos casamos en las Vegas y no, no nos separamos, nos separaron...
LAURA: ¿Se explican un poco mejor?
DANIELA: Andrea Ina, ¿se acuerdan de ella?
DIANA: Si... (Mira a Ale) ¿Te metiste con ella?
ALEJANDRO: Claro que no
DAYMAR: ¿Por qué todas creen que Alejandro se metió con ella?
ALEJANDRO: ¡Quintis de poca fe!
DANIELA: (Mira a Ale y después a sus hermanas) Ella si quiere con Ale, por eso le hizo firmar un papel a mi suegro, sin que se diera cuenta, donde le cedía todo su patrimonio y a cambio de devolvérselo todo (Vuelve a mirar a Ale) Quiere casarse con él...
LAS QUINTI: ¿¿QUEEE?????
MICAELA: ¿Es en serio?
LAURA: ¿Tu padre sabe esto, Alejo?
ALEJANDRO: No, no tiene idea y mamá tampoco
DIEGO: ¿Y esa mujer vive en tu departamento?
ALEJANDRO: Si y no sólo ella... (Mira a Daymar)
DAYMAR: Yo estoy viviendo con Alejandro por lo mismo
MICAELA: Claro, por eso casi ni estás en la casa. ¿Cuál es la idea de hacerle creer a esa tipa que si te vas a casar?
ALEX: Evitar que la fortuna de los Vilatorres se pierda
ALEJANDRO: Estamos tratando de ganar tiempo y ver si encontramos algo sucio de ella para poder negociar.
DIANA: ¿Por eso se supone que ustedes dos terminaron y Dani ya no trabaja contigo?
DANIELA: Exacto, hermanita, pero eso mismo...
DAYMAR: Claro, Diana, Venenito hizo que Ale la botara
ALEJANDRO: De todos modos, no estamos aquí por lo nuestro sino por Micaela.
MICAELA: ¿Por mí?
ALEJANDRO: Si y no estamos solos...
MICAELA: ¿Me explican?
ALEJANDRO: Si, dame un segundo (Sale y vuelve a entrar con Bruno)
MICAELA: ¿Qué hace él aquí?
DANIELA: Déjalo hablar, Mica...
DIANA: No te enojes, quinti, si vino es porque ya sabemos quién te acosa
MICAELA: ¿Quién es?
DIANA: Ni más ni menos que Malvino
ALEJANDRO: Bruno fue a la florería y consiguió el número de quién remitía los envíos y resultó ser el fisgón...
MICAELA: ¡Maldito viejo!
DIANA: Si y aquí, a Alejo, se le ocurrió una brillante idea para darle su merecido a ese metiche...
MICAELA: ¿Qué se te ocurrió, Ale?
ALEJANDRO: Que si el tipo ese quiere a Micaela, le vamos a dar una sobredosis de quintillizas Zavallalta
SERGIO: ¿Eso cómo sería?
ALEJANDRO: De a una, irán todas a su casa a volverlo loco...
MICAELA: ¿Qué esperamos, entonces? ¿La foto del recuerdo?
ALEJANDRO: No esperamos nada, pero tenemos que estar todos de acuerdo, porque en pleno loquero, vamos a entrar los novios y le vamos a dar el susto de su vida.
REBEKO: ¿Le van a cortar el amigo?
LAS QUINTI: ¡¡¡PAPÁAAAAA!!!!!!
DAYMAR: ¡Esa era mi idea!
DIANA: ¿Se ponen serios, por favor? (Mira a su hermano) Y tú, Sergio, le vas a dar el tiro de gracia.
SERGIO: ¿Qué hago?
ALEJANDRO: Amenazarlo. De todos nosotros, el único que seguro estará en la vida de tus hermanas para siempre, eres tú. (Quiere tomar la mano de Dani, pero ella no lo deja)
DAYMAR: Busca el machete, viejo, que si la idea de Ale no sale, ¡utilizamos la mía!
DIANA: ¿Le paran, mamá y papá? Esto es serio, caramba
REBEKO y DAYMAR: Lo nuestro también es en serio
DANIELA: Si, por favor, párenle... ¿Vamos a casa del viejo verde?
ALEJANDRO: (Vuelve a querer a agarrar la mano de Dani y nada que ella lo deja. La mira) Si, vayan de a una y vuélvanlo loco: háblenle todas al mismo tiempo, quéjense, griten, peleen. Hagan todo eso que los hombres odiamos y en 20 minutos, entramos nosotros y Sergio con Rebeko y Daymar detrás
DANIELA: Vamos, niñas (Alex abrazó a sus hermanas y salieron las cinco hacia el departamento del degenerado)
DAYMAR: (Se acercó a Ale) Déjala tranquila, niño
ALEJANDRO: Sólo quise darle la mano, nada más... (Se enfada) Voy al auto...
DANTE: Voy contigo (salen)
DIANA: (En la entrada de la casa del fisgón) ¿Quién va primero?
ALEX: Yo voy, hoy es día de darles en la cabeza a esos imbéciles
MICAELA: ¿Qué imbéciles?
ALEX: Dani, tú explícales... (Llama a la puerta de Malvino y las demás se esconden)
MALVINO: Hola, vecina, ¿cómo estás? ¿Qué se te ofrece?
ALEX: Necesitaba hablar contigo de algo, ¿puede ser?
MALVINO: Claro, preciosa, ¿qué necesitas?
ALEX: (El hombre la hace pasar) Tengo un problema con el hombre de la esquina y como usted conoce a todo el mundo por aquí... (Suena el timbre)
DANIELA: (Esta vez la que tocó fue Dani) Hola, vecino, ¿puedo hablar contigo?
MALVINO: Si, por supuesto, adelante... (Se regodeaba) ¿Qué necesitas tú?
DANIELA: (Entró) Hablar contigo, sobre el hombre de la esquina...
MALVINO: ¿Qué le ha hecho ese hombre a las dos hermanitas? (Suena el timbre de nuevo) Voy...
LAURA: (Sale Malvino) Hola, Malvino, ¿me invitas a pasar?
MALVINO: Si, claro… (Se puso contento de tener a tres de las hermanitas allí, aunque no tenía idea de quién era ninguna de ellas)
LAURA: Gracias, guapo... (Le agarra el mentón y se lo agita como si fuera un niño) ¡Qué linda tu casa, vecino! (Mira a sus hermanas y les hace cara de wácala)
MALVINO: Pasa y siéntate (Ella lo hace) A ver, ¿tú vienes por el hombre de la esquina?
LAURA: No me diga que mis hermanitas vienen a lo mismo... (Suena el timbre)
MALVINO: Ya vuelvo (Se dirige a abrir la puerta)
DIANA: ¡Hola, Malvino! ¿Mis hermanas ya llegaron?
MALVINO: Vinieron por el hombre de esquina, ¿tú también?
DIANA: Si, exactamente... ¿Puedo pasar, guapetón?
MALVINO: Claro que si, bella
DIANA: (Pasa y guiña el ojo a sus hermanas) Ahhh, pero falta una...
MALVINO: Si, ¿quién falta?
DANIELA: ¿No nos distingues, Malvino?
LAURA: (Haciendo pucherito) ¡Qué feoooo!
DIANA: ¡Horrible!
ALEX: Pésimo de tu parte, vecinito...
MALVINO: Es que todas son igual de bellas
DIANA: ¡Puras excusas! (Suena el timbre por quinta vez)

Mientras, en el auto, Alejo y Dante esperaban a que Bruno, Diego y Fede salieran. Al hacerlo, esperaron el momento indicado para entrar. Intentaban escuchar detrás de la puerta de calle.

FEDERICO: (Estaba con la oreja pegada a la puerta) ¡No se oye nada!
BRUNO: ¿A ver? ¡Quítate, Fede!
DIEGO: Bueno, ya…
ALEJANDRO: ¡Quiero entrar ahora!
DANTE: Espera, hermano…

Daymar, Sergio y Solange, aguardaban su turno, en eso, aparece Rebeko con el machete…

REBEKO: ¡Córtaselas, vieja, toma!
DAYMAR: Gracias, viejo, ¡GRACIAS!

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 48


Durante la hora del recreo, Alex sintió la necesidad de hablar con Dani y al llamarla, comprendió que era su “alarma quinti” la que la había hecho llamarla: Daniela estaba muy triste.

DANIELA: Se fue tan mal, Alex, tan triste.
ALEX: Como te quedaste tú, me imagino.
DANIELA: Si, no voy a mentirte.
ALEX: Dani, ahora tengo que volver a clases, pero salgo de aquí y voy a verte, ¿va?
DANIELA: Gracias, quinti, me hace falta que me apapaches.
ALEX: Y lo voy a hacer. Además, tengo algo que contarte.
DANIELA: ¿Qué?
ALEX: Casi me despiden de la escuela por culpa de Victorio.
DANIELA: ¿Tu compañero de trabajo?
ALEX: Si. Pero después te cuento, ya tengo que ir al aula. Adiós, quinti, en un rato nos vemos.
DANIELA: Adiós. (Corta) Tengo que salir a dar una vuelta, este encierro me hace mal…

Daniela agarró sus cosas y salió, sin percatarse que Mariano la seguía, creyendo que ella era Alex…

En el estudio Rivadeneira, Daymar se enteraba de las novedades y Alejandro se reía.

ALEJANDRO: ¿Ese tipo de la casa de junto?
DIANA: Si, el mismo.
BRUNO: No me doy cuenta cuál es…
ALEJANDRO: A ver, Bruno, es medio petiso, pelo negro, corte casco medieval, que se mete el dedo en la nariz.
BRUNO: ¿ESE ES MALVINO?
DAYMAR: Hasta que te avispas, Bruno, ¡era hora!
ALEJANDRO: ¿Qué quieres que hagamos, mamá dos? Estoy puesto para lo que sea.
DIANA: (Los había estado mirando raro desde que llegaran) Pensé que Dani y tú estaban separados, Alejandro, ¿qué está pasando aquí?
DAYMAR: De una cosa a la vez, Diana, ya te enterarás de todo. Por lo pronto, déjenme pensar qué hacer con el vecino fisgón…
ALEJANDRO: ¡Ya se qué hacer!
DIANA: ¿Qué?
ALEJANDRO: Necesitamos reunirnos todos en su casa, suegrita… Las quinti, los novios, Sergio, Rebeko y Bruno, todos allí, cuanto antes…
DIANA: Deja y llamo a mis hermanas.
DAYMAR: A Dani le aviso yo.
ALEJANDRO: Perfecto, mientras tanto, Bruno, tú y yo, vamos a conversar…
BRUNO: ¿De qué?
ALEJANDRO: De lo que no debes hacerle a una mujer…

Un rato más tarde, Daniela volvía a casa de Alex y Mariano, de sopetón, la agarró de la mano y con mucha brusquedad, la metió a la casa y comenzó a tocarla.

DANIELA: (Tratando de soltarse) ¿Qué te pasa, idiota?
MARIANO: No te resistas, Alex, yo se que me amas
DANIELA: (Comprende que Mariano está confundido) No soy Alex, soy Dani
MARIANO: No me quieras mentir, Alejandra… (La toqueteaba y quería besarla, pero ella se resistía) Hagamos el amor, así vas a ver que lo nuestro no ha muerto…
DANIELA: ¿Eres tarado? ¡¡¡QUÉ SOY DANIELA!!!
MARIANO: No me mientas, Alex, se que en muchas ocasiones te hacías pasar por alguna de tus hermanas
DANIELA: No me toques, ¡NO SOY ALEX!
MARIANO: No te resistas, amor
DANIELA: No me resisto, soy Daniela, ¡ENTIENDE! (Mariano la puso contra la pared y estaba por meter la mano debajo de la pollera) ¡Suéltame!
MARIANO: (Estaba cegado) ¡No! Date cuenta que podemos salvar nuestro matrimonio con esto
DANIELA: ¡Quítame las manos de encima! (Mariano le estaba tocando los senos)

En la puerta de entrada a la casa, Alex y Dante escucharon los gritos de Daniela y se apuraron a ingresar...

ALEX: (Quitando a Mariano del lado de Dani) ¡Suelta a mi hermana, animal!
MARIANO: (Sorprendido) ¿Alex?
DANIELA: Te lo dije, estúpido...
MARIANO: Pero yo pensé...
ALEX: Pero nada, animal, aléjate de nosotros
MARIANO: Creí que ella era...
DANTE: ¿Qué? (Lo agarra de la chamarra) ¿Pensaste que era Alex y por eso la querías obligar? (Lo empuja) Cuando una mujer dice no, es NO...
ALEX: ¡Lárgate de aquí!
DANIELA: Eres un asqueroso, esto no se va a quedar así
MARIANO: (Estaba como en shock) Perdóname, Daniela, no quise...
DANIELA: ¡Si quisiste, marrano! Te pedí que me soltaras y que no me tocaras y seguiste
DANTE: ¿Te vas solo o te saco?
MARIANO: En verdad, discúlpame (Dante lo iba a agarrar) Yo puedo solo
DANTE: Te acompaño, no sea cosa que te pierdas en el camino...
ALEX: Y vete preparando, mi mamá se va a enterar y no vas a querer ni respirar
MARIANO: Viví mucho tiempo aquí, el camino lo se
DANTE: ¡Muévelas!
ALEX: (Ve que Dani estaba nerviosa) Ya está, quinti, ya pasó
DANIELA: Maldito, no se cómo pudiste vivir con ese hombre
DANTE: ¿Estás bien, Daniela? (Las mira y eran idénticas) Perdón, pero es fascinante verlas... Son iguales...
DANIELA: Si, estoy bien, gracias
DANTE: ¿Así que tú eres la Cosita de Alejo?
ALEX: (Se ríe) Ella no sabe nada, Dante, no tuve tiempo de contarle...
DANIELA: ¿Conoces a Alejo?
DANTE: Desde que nacimos, soy Dante Díaz Duarte.
DANIELA: ¿Su amigo Dante? ¿El que vivía en Londres?
DANTE: El mismo
ALEX: Bueno, hay que dejar las presentaciones formales para después y ahora hay que irse. Mamá nos espera, Dani. ¿Te llamó?
DANIELA: Si, hace rato me llamó, pero tu "marido" interrumpió
DANTE: Vamos, hermanitas exactas, las llevo a casa de sus padres.
ALEX: Nada de nos llevas, tú te quedas también, eso dijo mi madre...

Los tres partieron con rumbo a la casa Zavallalta. Allí ya estaban todos los demás, incluyendo a Diego y Laura que vieron interrumpida su mini luna de miel.

Cuando Dani, Alex y Dante llegaron y antes de actuar contra Malvino, el matrimonio Vilatorres se vio en la obligación de blanquear todo con los demás integrantes de la familia.

LAURA: ¿Se casaron en Las Vegas?
DIANA: ¿Y ya se separaron?
MICAELA: ¿Y ahora te vas a casar con otra?
REBEKO: ¿Alguien vio a mi gato?
LAS QUINTI: ¡¡¡PAPÁ!!!

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 47

Andrea Ina, salió a dar un paseo y su sonrisa le ocupó el rostro por completo cuando vio a Daniela, o quien ella creyó que era Daniela, besándose apasionadamente con un tipo. Estaban a pleno arrumaco y mimo, en un parque.

La prometida de Alejo sacó fotos con su celular y siguió con la felicidad a flor de piel, disfrutando de un día de compras…

Laura y Diego, completamente ignorantes del enorme favor que les habían hecho a Dani y Ale, seguían besándose y celebrando su triunfo sobre Ally Son.

LAURA: ¡Qué buena idea tuviste, amor!
DIEGO: Lo se, fue genial… (Se ríen)
LAURA: ¿Qué horario tienes hoy?
DIEGO: Ya salí, me quedan maravillosas y cortísimas 48 horas de libertad…
LAURA: ¿En serio? Cristina me liberó a mí también…
DIEGO: Lo se, yo se lo pedí.
LAURA: ¿Qué?
DIEGO: Lo que oyes, enfermerita cachonda. Le pedí a Cris que te liberara para que coincidieran tus dos días libres con los míos.
LAURA: ¿Y cómo para qué?
DIEGO: Para tenerte dos días seguidos en mi cama, Laura… ¿Te gusta la idea?
LAURA: Me encanta.
DIEGO: ¿Vamos?

Los enfermeros se fueron alegremente, con una sola idea en sus cabezas…

En las oficinas del estudio Rivadeneira, Diana, recibía la sorpresiva visita de su ex cuñado, Bruno.

DIANA: Pasa, Bruno, ¿qué andas haciendo por aquí?
BRUNO: Necesito tu ayuda, Diana, no se me ocurrió a quién más recurrir.
DIANA: No me vayas a pedir que interceda por ti con mi hermana, porque desde ya te digo que no. De hecho, estoy de acuerdo con Mica y estuviste muy mal.
BRUNO: Lo se, conozco perfectamente la dinámica de las quinti, no te preocupes. Es por Mica, pero por otro asunto.
DIANA: No te entiendo.
BRUNO: Es que ya entendí que Mica no tiene nada que ver con esos regalos, así que fui a la florería y conseguí esto. (Le da un papel) Es el teléfono al que se le remitían los envíos.
DIANA: O sea que la persona que molesta a mi hermana se comunicaba por este número.
BRUNO: No, si había algún problema con los pedidos, se le notificaba a ese número. Es de la zona de la casa de tus papás.
DIANA: Me doy cuenta. De hecho, conozco este número. Se perfectamente de quién es.
BRUNO: ¿De quién?
DIANA: De nuestro vecino, Malvino, “el fisgón”…
BRUNO: ¿EL FISGÓN?
DIANA: Si, así le dicen en el barrio, se la pasa metido en la vida de todo el mundo.
BRUNO: ¿Para qué ese tipo hace esto?
DIANA: Para fregar, quizás le guste mi hermana.
BRUNO: Hay que ir a buscarlo y decirle que ya la deje en paz.
DIANA: Estoy de acuerdo, pero no seremos ni tú ni yo, ni siquiera la misma Micaela.
BRUNO: (La comprende) La fiera Zavallalta…
DIANA: Malvino no sabrá qué fue lo que le pasó…

Antes de llegar a la casa de Tamara y Luis, Daymar hizo detener a Alejo.

DAYMAR: ¿Qué pretendes?
ALEJANDRO: Decirles la verdad a mis padres y acabar con esto de una vez. ¡Es una locura que le estemos siguiendo el juego a esa loca!
DAYMAR: ¿Daniela te dijo algo?
ALEJANDRO: No, pero no hace falta, se lo que siente y no quiero que siga sintiendo así. Ella es mi esposa.
DAYMAR: ¿Qué pasó con mi hija que te puso así?
ALEJANDRO: Nada…
DAYMAR: ¡Mi Dios! A ti te conozco como a las quinti y a Sergito, así que habla, joto o te agarro la oreja. ¿Qué pasó?
ALEJANDRO: Se quedó llorando…
DAYMAR: ¡Me la contagiaste! Daniela no chillaba nunca…
ALEJANDRO: ¡LO SE!
DAYMAR: (Sonó su celular) ¿Si?
DIANA: Hola, mamita, necesito verte, ¿puedes venir a mi estudio?
DAYMAR: Si, claro, ya salimos para allá. ¿Algo grave, hijita?
DIANA: No, grave no, pero muy interesante. ¿Por qué dijiste “salimos”?
DAYMAR: Estoy con Alejo, él me lleva. Adiós, princesita. (Corta) Hay que ir al trabajo de Diana, al parecer me tiene que decir algo importante
ALEJANDRO: ¿Y mis padres?
DAYMAR: ¿Quieres ver a tu madre maldiciendo a tu padre mientras él se muere?
ALEJANDRO: ¡Claro que no! ¡Pero esta situación ya no la soporto!
DAYMAR: Alejo, espérate y no vayas a regarla, hazme caso, hijo
ALEJANDRO: Yo no la regué, mi papá lo hizo y si esto me afectara sólo a mí, le juro que me aguanto lo que venga, pero Daniela está mal y eso me puede
DAYMAR: Pues, subamos (Se baja del auto) y mandemos todo a la chingada, que tu papá se muera, que tu mamá lo odie de por vida y que se queden en la ruina
ALEJANDRO: ¿Entonces qué hago?
DAYMAR: La decisión está en ti, puedes subir y decirle la verdad a tus padres y que se queden en la ruina o seguir con la farsa para Andrea
ALEJANDRO: ¿No me entiendes? No soporto que Dani pase por esto...
DAYMAR: Alejandro, Daniela aunque le duela, comprende y si tú abres la boca la vas a poner peor, imagínate que le digas a tu papá que los robaron y él se muera, ¿cómo crees que va a estar Daniela? Ella va a creer que por su culpa tu papá se murió... Hijo, piensa bien las cosas
ALEJANDRO: (Golpea el techo del auto) Piensa, Alejo... Finge, Alejo... Miente, Alejo... Quisiera saber quién carajos se pone en mis zapatos y en los de mi mujer, porque nada de todo esto es justo. Vamos a ver a Diana.
DAYMAR: Vamos y ya deja de golpear el auto que se va a dañar
ALEJANDRO: Golpeo el auto para no matar a nadie
DAYMAR: Mejor, en vez de pagar tu ira con el pobre auto, ¡mata a los gatos de Rebeko!
ALEJANDRO: (Se ríe) No, a mi si me gustan los gatos... (Se suben al auto)
DAYMAR: ¡Pobre Daniela!
ALEJANDRO: A Dani también le gustan... (Se ríen los dos y salen para el estudio de Diana)

Andrea volvió al departamento y se quedó esperando ansiosamente la llegada de Alejandro. Quería mostrarle las fotos de Daniela con ese otro tipo y quizás, muerto de rabia y de celos, él sucumbiera a ella y pudiera meterlo en su cama…

ANDREA: ¿Qué habrás querido hablar con tus papás, Alejo? No importa, estas fotos son un paso más. Ya caerás en mis garras, licenciado y esa artista de pacotilla, va a sufrir por cada beso que te dio…