Cuando Andrea llegó al departamento de
Alejo, se encontró con Daymar y las maletas de ambas en la puerta del inmueble.
ANDREA: ¿Qué pasa aquí?
DAYMAR: (Actuaba compungida) Hola, Andrea…
ANDREA: ¿Andrea?
DAYMAR: Si, es tu nombre, ¿no?
ANDREA: Lo es, pero siempre anda poniéndome
apodos. ¿Qué pasa?
DAYMAR: Es mi niño, se descompuso hace rato
y no está bien.
ANDREA: ¿Qué tiene?
DAYMAR: No se, su médico está con él.
ANDREA: ¿Qué hacen mis cosas afuera?
DAYMAR: Nuestras cosas, querrás decir. El
doctor Dante me dijo que juntara todo y lo sacara.
ANDREA: ¿POR QUÉ?
DAYMAR: No se, Venenito…
ANDREA: ¡Ah, volvimos a la normalidad!
(Sale Dante, con barbijo y guantes)
DAYMAR: ¿Qué tiene mi niño, doctor?
ANDREA: ¡Hable, hombre!
DANTE: Díganme algo,
¿Alejandro estuvo fuera del país en las últimas semanas?
DAYMAR: Si, viajó a los Estados Unidos,
¿por?
DANTE: ¡Me lo temía!
DAYMAR: ¿Qué tiene?
ANDREA: ¿Por qué no le
pregunta a él?
DANTE: Alejandro tiene
una rara mutación de la Gripe Aviar, el centro de esto está en el norte…
Andrea, tuve que sedarlo para poder darle tratamiento. (Toma un handy) Si, que
suba la especialista, por favor.
DAYMAR: ¿Especialista?
ANDREA: ¿Para qué
mandó a sacar las cosas del departamento?
DANTE: Porque Alejando
tiene que permanecer aislado.
DAYMAR: ¿Cuánto tiempo?
DANTE: En principio,
una semana. Según vaya evolucionando, veremos…
ANDREA: ¿Una semana?
DAYMAR: ¡Anaconda, te relajas! Tu boda es
en tres semanas, mi muchacho va a estar bien para entonces, así que no
molestes. (Aparece una persona toda enfundada en un traje especial) ¿Y eso?
DANTE: Es la
especialista. Pase por aquí… (Le abre la puerta, la persona entra y Dante
vuelve a cerrar) Les recomiendo que se vayan y estén tranquilas, el paciente no
corre peligro, pero hay que ser precavidos y tener cuidados extremos. Nosotros
nos haremos cargo de todo. (Entra)
DAYMAR: Ya oíste, Venenito, ahuecando el
ala… Y ni se te ocurra hablar con los papás de mi niño, sabes que Don Luis está
delicado de su corazón
ANDREA: No voy a decir
nada. Si ese hombre se entera de algo, peligra mi boda con Ale…
DAYMAR: ¡Vaya! Hasta que usas la cabeza,
niña… ¡Muévelas! Mi marido está abajo, te llevamos a tu casa, si quieres…
ANDREA: Tengo auto,
gracias… (Coge su maleta y se va)
DANTE: (Sale, vestido
como el especialista) ¿Se lo creyó?
DAYMAR: Completito. Ahora hay que tener
cuidado que no se vaya a aparecer por aquí y se de cuenta de todo.
DANTE: Alejandro va a
llamar a un cerrajero y mañana cambiarán la llave.
DAYMAR: ¿Qué hacen esos dos?
DANTE: ¿No se imagina?
(Cerró con llave, se puso el casco protector y salió junto a Daymar)
DAYMAR: (Ya en la calle) El auto de
Anaconda no está.
DANTE: Al menos por
hoy, no va a volver. ¿Nos vamos? Alex me espera en su casa, señora…
DAYMAR: No me digas “señora”, guapote, dime
“suegrita”…
REBEKO: (Desde el
carro) ¿Se suben o qué? Tengo que ir a alimentar a mis gatos…
Desde que había
entrado a la alcoba de Ale, Daniela se quitó el traje especial y se abrazó a su
marido. Cuando Dante los dejó solos, se besaron con ansias, pero antes de hacer
el amor, ella necesitaba hacerle entender que tenía que esperar para poder
hablar con sus padres: Luis y Tamara ya estaban en terapia y de a poco, irían
enterándose que los Ina les habían robado todo y que no había manera de
recuperarlo. Aunque Alejandro tenía esperanzas de hacerlo, lo mejor era que sus
papás fueran preparados para saberse en la ruina.
DANIELA: Amor,
con esto tenemos una semana para estar
juntos y solos. Podemos pensar algo entre los dos, ¿si? No te desesperes…
ALEJANDRO: Dame unos
besos que me hagan olvidarme de todo, excepto de ti…
Daniela besó
intensamente a su marido y lo demás, ya se sabe…
Diana regresó a su
habitación, recogió sus cosas y se retiró del hotel. En el lobby, Isidoro quiso
retenerla, pero recibió una nueva cachetada y un aviso de renuncia. La quinti
continuó insistiendo para poder comunicarse al celular de Federico, pero no se
pudo. Llamó a Laura y le contó todo.
LAURA: (Estaba con
Diego, comiendo algo) ¿Lo besaste?
DIANA: No… ¡Bueno, si,
pero no!
LAURA: ¿Cómo si pero
no? Habla, mujer.
DIANA: Estábamos
bailando e Isidoro me besó. Yo le quité la boca, pero Fede vio todo, Lau y se
creyó cualquier cosa (estaba llorando)
LAURA: ¡Cualquier
cosa, no! Te besaste con tu jefe… Ya no llores.
DIANA: Voy a tardar
como tres horas más, Lau, búscalo y dile que me deje verlo, hablarle, no me
responde y eso me tiene desesperada.
LAURA: ¿Lo amas?
DIANA: Si
LAURA: ¿De verdad amas
a Federico?
DIANA: Con cada latido
de mi corazón, es el hombre de mi vida como Diego es el de la tuya.
LAURA: Está bien,
nosotros lo buscamos. Tú dedícate a regresar.
DIANA: Hay una cosa
más.
LAURA: Dime…
Micaela y Bruno, cenaban en un lujoso
restaurante y se mimaban, disfrutando de su reconciliación. Estaban brindando.
BRUNO: Brindo porque
nunca más, mis celos me ganen y que jamás vuelva a estar a punto de perderte.
Yo te amo, Mica y me moriría sin ti.
MICAELA: ¿Aprendió la
lección, caballero?
BRUNO: Desde la A
hasta la Z, ida y vuelta.
MICAELA: Te amo, ya no
peleemos por estupideces, ¿si?
BRUNO: (Chocan las
copas) Prometo dar lo mejor de mí.
MICAELA: ¿Cenamos,
papichurris?
BRUNO: (Sonríe) ¡Meses
sin escucharte decirme así, mamichurris!
MICAELA: Pensé que no
te gustaba
BRUNO: Después de lo
que pasamos, amor, puedes decirme lo que se te antoje, que me va a fascinar.
MICAELA: ¿Lo que sea?
BRUNO: Cualquier cosa,
excepto ADIÓS…
La pareja se besó y la
cena fue magnífica…
Federico llegaba a su
casa y Laura lo detuvo en la entrada
FEDERICO: ¿Cuál eres
tú?
LAURA: Laura.
FEDERICO: ¿Qué
quieres?
DIEGO: (Apareciendo)
Diana nos pidió que te busquemos, ella llega en un rato.
LAURA: Fede, por
favor, sólo escúchala y después decides…
FEDERICO: Tengo que
ver a mi mamá.
DIEGO: Nosotros nos
quedamos con tu madre. Arregla las cosas con tu mujer, hermano, que el orgullo
herido no te gane…
FEDERICO: ¡Se besó con
otro tipo!
LAURA: ¿Sabes lo que
hizo después que su jefe la besara?
FEDERICO: No me
cuentes detalles, Laura…
DIEGO: (Lo agarra de
los hombros) ¡Renunció, Federico! Le dio una cachetada, juntó sus cosas y
renunció para buscarte a ti.
Fede se quedó mudo,
sin saber qué hacer…
Federico, BÁJALEEEEEEEEEE!!!!!!!!!!!!!!!!!! Andrea te vieron la cara de perra, jajajajajaja
ResponderEliminarJajajajajaja genial jajajajaja me encantoooo.
ResponderEliminarBuen Capitulo... por lo menos una semana van ha estar juntos los tortolitos cachondos... jajajaja
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