sábado, 30 de marzo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 54


Cuando Andrea llegó al departamento de Alejo, se encontró con Daymar y las maletas de ambas en la puerta del inmueble.

ANDREA: ¿Qué pasa aquí?
DAYMAR: (Actuaba compungida) Hola, Andrea…
ANDREA: ¿Andrea?
DAYMAR: Si, es tu nombre, ¿no?
ANDREA: Lo es, pero siempre anda poniéndome apodos. ¿Qué pasa?
DAYMAR: Es mi niño, se descompuso hace rato y no está bien.
ANDREA: ¿Qué tiene?
DAYMAR: No se, su médico está con él.
ANDREA: ¿Qué hacen mis cosas afuera?
DAYMAR: Nuestras cosas, querrás decir. El doctor Dante me dijo que juntara todo y lo sacara.
ANDREA: ¿POR QUÉ?
DAYMAR: No se, Venenito…
ANDREA: ¡Ah, volvimos a la normalidad! (Sale Dante, con barbijo y guantes)
DAYMAR: ¿Qué tiene mi niño, doctor?
ANDREA: ¡Hable, hombre!
DANTE: Díganme algo, ¿Alejandro estuvo fuera del país en las últimas semanas?
DAYMAR: Si, viajó a los Estados Unidos, ¿por?
DANTE: ¡Me lo temía!
DAYMAR: ¿Qué tiene?
ANDREA: ¿Por qué no le pregunta a él?
DANTE: Alejandro tiene una rara mutación de la Gripe Aviar, el centro de esto está en el norte… Andrea, tuve que sedarlo para poder darle tratamiento. (Toma un handy) Si, que suba la especialista, por favor.
DAYMAR: ¿Especialista?
ANDREA: ¿Para qué mandó a sacar las cosas del departamento?
DANTE: Porque Alejando tiene que permanecer aislado.
DAYMAR: ¿Cuánto tiempo?
DANTE: En principio, una semana. Según vaya evolucionando, veremos…
ANDREA: ¿Una semana?
DAYMAR: ¡Anaconda, te relajas! Tu boda es en tres semanas, mi muchacho va a estar bien para entonces, así que no molestes. (Aparece una persona toda enfundada en un traje especial) ¿Y eso?
DANTE: Es la especialista. Pase por aquí… (Le abre la puerta, la persona entra y Dante vuelve a cerrar) Les recomiendo que se vayan y estén tranquilas, el paciente no corre peligro, pero hay que ser precavidos y tener cuidados extremos. Nosotros nos haremos cargo de todo. (Entra)
DAYMAR: Ya oíste, Venenito, ahuecando el ala… Y ni se te ocurra hablar con los papás de mi niño, sabes que Don Luis está delicado de su corazón
ANDREA: No voy a decir nada. Si ese hombre se entera de algo, peligra mi boda con Ale…
DAYMAR: ¡Vaya! Hasta que usas la cabeza, niña… ¡Muévelas! Mi marido está abajo, te llevamos a tu casa, si quieres…
ANDREA: Tengo auto, gracias… (Coge su maleta y se va)
DANTE: (Sale, vestido como el especialista) ¿Se lo creyó?
DAYMAR: Completito. Ahora hay que tener cuidado que no se vaya a aparecer por aquí y se de cuenta de todo.
DANTE: Alejandro va a llamar a un cerrajero y mañana cambiarán la llave.
DAYMAR: ¿Qué hacen esos dos?
DANTE: ¿No se imagina? (Cerró con llave, se puso el casco protector y salió junto a Daymar)
DAYMAR: (Ya en la calle) El auto de Anaconda no está.
DANTE: Al menos por hoy, no va a volver. ¿Nos vamos? Alex me espera en su casa, señora…
DAYMAR: No me digas “señora”, guapote, dime “suegrita”…
REBEKO: (Desde el carro) ¿Se suben o qué? Tengo que ir a alimentar a mis gatos…

Desde que había entrado a la alcoba de Ale, Daniela se quitó el traje especial y se abrazó a su marido. Cuando Dante los dejó solos, se besaron con ansias, pero antes de hacer el amor, ella necesitaba hacerle entender que tenía que esperar para poder hablar con sus padres: Luis y Tamara ya estaban en terapia y de a poco, irían enterándose que los Ina les habían robado todo y que no había manera de recuperarlo. Aunque Alejandro tenía esperanzas de hacerlo, lo mejor era que sus papás fueran preparados para saberse en la ruina.

DANIELA: Amor, con  esto tenemos una semana para estar juntos y solos. Podemos pensar algo entre los dos, ¿si? No te desesperes…
ALEJANDRO: Dame unos besos que me hagan olvidarme de todo, excepto de ti…

Daniela besó intensamente a su marido y lo demás, ya se sabe…

Diana regresó a su habitación, recogió sus cosas y se retiró del hotel. En el lobby, Isidoro quiso retenerla, pero recibió una nueva cachetada y un aviso de renuncia. La quinti continuó insistiendo para poder comunicarse al celular de Federico, pero no se pudo. Llamó a Laura y le contó todo.

LAURA: (Estaba con Diego, comiendo algo) ¿Lo besaste?
DIANA: No… ¡Bueno, si, pero no!
LAURA: ¿Cómo si pero no? Habla, mujer.
DIANA: Estábamos bailando e Isidoro me besó. Yo le quité la boca, pero Fede vio todo, Lau y se creyó cualquier cosa (estaba llorando)
LAURA: ¡Cualquier cosa, no! Te besaste con tu jefe… Ya no llores.
DIANA: Voy a tardar como tres horas más, Lau, búscalo y dile que me deje verlo, hablarle, no me responde y eso me tiene desesperada.
LAURA: ¿Lo amas?
DIANA: Si
LAURA: ¿De verdad amas a Federico?
DIANA: Con cada latido de mi corazón, es el hombre de mi vida como Diego es el de la tuya.
LAURA: Está bien, nosotros lo buscamos. Tú dedícate a regresar.
DIANA: Hay una cosa más.
LAURA: Dime…

Micaela y Bruno, cenaban en un lujoso restaurante y se mimaban, disfrutando de su reconciliación. Estaban brindando.
BRUNO: Brindo porque nunca más, mis celos me ganen y que jamás vuelva a estar a punto de perderte. Yo te amo, Mica y me moriría sin ti.
MICAELA: ¿Aprendió la lección, caballero?
BRUNO: Desde la A hasta la Z, ida y vuelta.
MICAELA: Te amo, ya no peleemos por estupideces, ¿si?
BRUNO: (Chocan las copas) Prometo dar lo mejor de mí.
MICAELA: ¿Cenamos, papichurris?
BRUNO: (Sonríe) ¡Meses sin escucharte decirme así, mamichurris!
MICAELA: Pensé que no te gustaba
BRUNO: Después de lo que pasamos, amor, puedes decirme lo que se te antoje, que me va a fascinar.
MICAELA: ¿Lo que sea?
BRUNO: Cualquier cosa, excepto ADIÓS…

La pareja se besó y la cena fue magnífica…

Federico llegaba a su casa y Laura lo detuvo en la entrada

FEDERICO: ¿Cuál eres tú?
LAURA: Laura.
FEDERICO: ¿Qué quieres?
DIEGO: (Apareciendo) Diana nos pidió que te busquemos, ella llega en un rato.
LAURA: Fede, por favor, sólo escúchala y después decides…
FEDERICO: Tengo que ver a mi mamá.
DIEGO: Nosotros nos quedamos con tu madre. Arregla las cosas con tu mujer, hermano, que el orgullo herido no te gane…
FEDERICO: ¡Se besó con otro tipo!
LAURA: ¿Sabes lo que hizo después que su jefe la besara?
FEDERICO: No me cuentes detalles, Laura…
DIEGO: (Lo agarra de los hombros) ¡Renunció, Federico! Le dio una cachetada, juntó sus cosas y renunció para buscarte a ti.

Fede se quedó mudo, sin saber qué hacer…

3 comentarios:

  1. Federico, BÁJALEEEEEEEEEE!!!!!!!!!!!!!!!!!! Andrea te vieron la cara de perra, jajajajajaja

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  2. Buen Capitulo... por lo menos una semana van ha estar juntos los tortolitos cachondos... jajajaja

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