Al día siguiente, Diana estaba esperando a la señora Arianis Farías. Se habían citado a la una de la tarde y la mujer llevaba varios minutos de demora. Cuando por fin apareció, la quinti se quedó petrificada: esa mujer era igual a su madre.
ARIANIS: (La saluda) ¿Usted es Diana Zavallalta?
DIANA: (Aún petrificada) Si…
ARIANIS: ¡Eres una belleza! Muy parecida a mi hija
Valentina (Nota que Diana está impactada) ¿Tienes algo?
DIANA: No, nada, es que me la imaginaba diferente…
Tome asiento, por favor.
ARIANIS: Muchas gracias…
Ambas mujeres comenzaron a platicar y se cayeron
bien de inmediato y aunque la abogada no podía dejar de pensar en el enorme
parecido de esa mujer con su madre, poco a poco, fue concentrándose en el caso
que ella le presentaba.
DIANA: ¿Me dice que su socio no cumplió con las
pautas del contrato?
ARIANIS: ¡Para nada!
DIANA: ¿E Isidoro Rivadeneira tomó la defensa de ese
tipo?
ARIANIS: ¡Exacto!
DIANA: ¡Vejete del demonio! ¿Puede acceder a su contrato?
ARIANIS: Claro, tengo la copia
DIANA: ¿Tiene copias de esos papeles?
ARIANIS: Si, aquí, en este pen drive.
DIANA: ¿Qué le parece si vamos a mi oficina y lo
checamos?
ARIANIS: Primero, llenemos la barriga y después,
vamos, ¿va?
DIANA: ¡Va!
Un par de horas después, ya en la oficina, las cosas
iban encaminándose, pero el impacto que sentía Diana era tan evidente que
Arianis no podía quedarse con la duda y quiso saber qué sucedía…
ARIANIS: Diana, apenas si te conozco, pero me doy cuenta que tienes algo, ¿qué pasa, qué te sucede?
DIANA: No me sucede nada, sólo que me quedé
mirándola fijamente y realmente tiene un parecido increíble con mi mamá
ARIANIS: ¿Ah, si?
DIANA: Si, tiene los ojos verdes igual que ella, la parte de la nariz es como la de ella, es que no se cómo explicarle
ARIANIS: ¿Tienes alguna foto?
DIANA: Si (Agarra la cartera y saca la foto) Acá está, esa es mi mamá, Daymar Montero de Zavallalta
ARIANIS: (Se espantó y pegó un grito) ¡AHHH! Es realmente increíble el parecido
DIANA: (Riéndose) Si, por eso le digo, verla a usted es como ver a mi mamacita.
ARIANIS: (Sin dejar de ver la foto) ¿Qué edad tiene?
DIANA: Dentro de poco cumplirá cincuenta y tres
ARIANIS: ¡Estas son demasiadas coincidencias! (Le devuelve la foto) Me tengo que ir, Diana, si necesitas algo, sabes que puedes confiar en mí
DIANA: Claro que si, señora (Le toma las manos) Usted me cae muy bien
ARIANIS: Y tú a mí…
Cuando Arianis iba a abrir la puerta para retirarse, entró doña Daymar sin tocar, las dos mujeres quedaron frente a frente y al verse prácticamente iguales, dieron tremendo grito que se escuchó hasta el último piso…
ARIANIS: ¿Ah, si?
DIANA: Si, tiene los ojos verdes igual que ella, la parte de la nariz es como la de ella, es que no se cómo explicarle
ARIANIS: ¿Tienes alguna foto?
DIANA: Si (Agarra la cartera y saca la foto) Acá está, esa es mi mamá, Daymar Montero de Zavallalta
ARIANIS: (Se espantó y pegó un grito) ¡AHHH! Es realmente increíble el parecido
DIANA: (Riéndose) Si, por eso le digo, verla a usted es como ver a mi mamacita.
ARIANIS: (Sin dejar de ver la foto) ¿Qué edad tiene?
DIANA: Dentro de poco cumplirá cincuenta y tres
ARIANIS: ¡Estas son demasiadas coincidencias! (Le devuelve la foto) Me tengo que ir, Diana, si necesitas algo, sabes que puedes confiar en mí
DIANA: Claro que si, señora (Le toma las manos) Usted me cae muy bien
ARIANIS: Y tú a mí…
Cuando Arianis iba a abrir la puerta para retirarse, entró doña Daymar sin tocar, las dos mujeres quedaron frente a frente y al verse prácticamente iguales, dieron tremendo grito que se escuchó hasta el último piso…
Alejandro bajaba a la oficina de su cuñada,
cuando al escuchar el grito, se apresuró a entrar. Al ver lo que allí pasaba,
quedó igual que Diana: completamente impactado.
ALEJANDRO: ¿Se clonó, suegrita?
DIANA: (Los dos las miraban a una y a la
otra, una y otra vez, como si fuera un partido de tenis) Ale, ¿ves lo mismo que
yo?
ALEJANDRO: Si hubiera tomado alcohol, diría
que veo dos Daymares, ¿qué sucede?
DAYMAR: No lo se, hijito... (No dejaba de
mirarse con su doble) ¿Usted quién es, señora?
ARIANIS: Soy Arianis Farías, una clienta de
Diana... ¿Estoy alucinando, verdad?
DIANA: Lo dudo, sino, estaríamos los cuatro
teniendo la misma alucinación y al mismo tiempo
ALEJANDRO: Siéntense, por favor
DAYMAR: ¡Somos iguales!
ARIANIS: Esto es lo más extraño que me ha
ocurrido
DAYMAR: ¡Esto es un trauma!
ALEJANDRO: (Las miraba detenidamente) Son
idénticas, así como las quinti...
DIANA: ¿Serán gemelas?
ARIANIS: ¡Eso es una locura!
ALEJANDRO: ¿Encuentra otra explicación,
señora?
DAYMAR: Mis padres no tuvieron más hijos o
eso creo...
ARIANIS: Además, tenemos distintos
apellidos
DIANA: ¡Eso no prueba nada! Puede haber
habido alguna cosa rara en el hospital, pero tienen la misma edad y fecha de
nacimiento, miren (Les muestra la ficha que tenía sobre Arianis y las mujeres
se quedan atónitas)
DAYMAR: ¡Es cierto! (A su doble) ¿Dónde
nació, señora?
ARIANIS: En el hospital central
DIANA: ¡Ahí naciste tú, mamita!
ALEJANDRO: Pues está visto que si nacieron
el mismo día, en el mismo lugar y son así de iguales...
ARIANIS: ¡Es algo absurdo! ¿Después de
cincuenta y tantos años resulta que tengo una hermana?
DAYMAR: No se si seamos hermanas, pero (La
mira fijamente) ¿Tantas arrugas tengo?
ARIANIS: ¡Oiga, más respeto!
ALEJANDRO: (Se ríe) ¡Tienen el mismo
carácter del demonio!
DAYMAR: (Lo toma de la oreja) ¡Te
comportas, yernito!
ARIANIS: ¡No puede ser!
DIANA: ¿Qué cosa?
ARIANIS: Lo mismo le hago al marido de mi
hija... (Se miran con Daymar) ¿Será cierto?
DAYMAR: ¿Y si salimos de dudas? Así es más
sencillo
ARIANIS: Pues, bueno, por mí no hay
problema
DIANA: (A su mamá) ¿Quieres que hable con
Laura?
ALEJANDRO: ¿Me sueltas, mamá dos?
DAYMAR: Si, Alejito, perdón...
ALEJANDRO: (Sobándose) Y digo, yo, ¿por qué
no le preguntan al abuelo Montero y ya?
ARIANIS: ¿Quién es el abuelo Montero?
DAYMAR: Mi papá...
DIANA: ¡Vamos, entonces!
ARIANIS: Espérate ahí, Diana, ¿y si ese
abuelo Montero dice mentiras?
DAYMAR: Mi padre no es mentiroso...
ALEJANDRO: Sólo desvaría un poco, pero es
honesto hasta el tuétano
ARIANIS: ¿Desvaría?
DAYMAR: Si, está algo senil...
ARIANIS: ¿Qué podemos perder con preguntar?
DIANA: ¡Nada! Y podemos ganar mucho...
ARIANIS: ¡Vayamos de una vez!
Diana, Daymar y Arianis, salieron en busca
del abuelo Montero que, a causa de su senilidad, estaba en una institución
especializada, donde lo trataban muy bien y lo cuidaban muchísimo. Alejandro,
salió disparado a su casa para contarle a Dani sobre el suceso inesperado…
ALEJANDRO: (Entrando) ¡Amor! ¡No
adivinarías nunca lo que acaba de suceder!
DANIELA: (Saliendo del cuarto con Danita en
brazos) ¿Qué, Alejo?
ALEJANDRO: (Cargando a su hija y besando a su esposa) ¡Siéntate, amor, porque te caes de pompas! (Le da besitos a la beba)
ALEJANDRO: (Cargando a su hija y besando a su esposa) ¡Siéntate, amor, porque te caes de pompas! (Le da besitos a la beba)
DANIELA: ¡Habla, niño!
ALEJANDRO: Parece ser que tienes una tía y
esa tía es gemela de tu mamá…
DANIELA: ¿Qué, QUÉEEE?
Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Esto es geniallllllllllll!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarasdfghjklñasdfghjklñ esto es tan GENIAL! :3
ResponderEliminarJajajajjajajajajajajjajajajajajaja me mury muridaaa jajajajjajajajajjajajajaja arianis y daymar hermanas gemelas ajajjjaja superrrrr !!!! :D
ResponderEliminarJajajajajaja se va a poner divertida con dos Daymar!!!
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