domingo, 21 de abril de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 69


La habitación del bebé se veía hermosa y Dani, estaba por descubrirlo…

DANIELA: (Abrió los ojos) Jajajaja, ¡estás loco, amor, el cuarto es preciosoooo! (Paseó por el cuarto admirándolo todo, al final fue hasta su esposo y lo besó) Me encanta... Pero, ¿de dónde sacaste todo esto?
ALEJANDRO: ¿Te digo la verdad?
DANIELA: Claro.
ALEJANDRO: El cartel se lo pedí a Beltrán cuando salí de tu casa hace un rato y me lo trajo recién y lo demás, lo tenía guardado en el depósito de este edificio, esperando que un día tuviera la oportunidad de traerlo aquí…
DANIELA: Eres hermoso, dulce y te amo más que nunca… ¡Está divino todo!
ALEJANDRO: Me alegro que te guste... (Le toma las manos) Soy muy feliz con esta vida que tenemos, Dani y quiero que entre los dos, la cuidemos...
DANIELA: La vamos a cuidar, como al tesoro más grande...
ALEJANDRO: Quiero darles a las dos, todo lo que soy y todo lo que tengo (Le acaricia el rostro) Desde que llegaste a mi vida, todo cambió y no quiero perderte jamás... Mi felicidad está a tu lado
DANIELA: Mi felicidad eres TÚ, Ale...
ALEJANDRO: Eso espero, princesa… (Se arrodilla) Daniela Zavallalta de Mí, ¿aceptas casarte conmigo por la iglesia?
DANIELA: ¡Si, si y mil veces SIII, Alejerico de mi vida! (Ale se levanta y se besan muy apasionadamente)
ALEJANDRO: (Saca un estuche de su bolsillo) ¿Me permite ponerle el anillo, señorita?
DANIELA: Claro que sí, señor... (Le sonríe)
ALEJANDRO: (Le coloca el lacillo, el mismo con el que le había propuesto matrimonio la primera vez y que ella se había quitado, por las dudas y ambos le ponen la alianza de matrimonio al otro) Te amo, Daniela, no podría explicarte cuánto...
DANIELA: Pues no me expliques, mejor muéstramelo...
ALEJANDRO: (La carga y la lleva a la cama) Amo que seas igual de cachonda que yo...
DANIELA: Yo también lo amo, jajajaja (Se recostaron en la cama, acariciándose, besándose, sintiendo cada centímetro de su ser)
ALEJANDRO: (Le va quitando el vestido a su mujer y besa los rincones de piel que quedan al descubierto) Me vuelves muy loco...
DANIELA: Eres muy loco (Besote) Por eso me encantas...
ALEJANDRO: (Le quita el vestido del todo y besa las piernas de Dani. Llega a la ropa interior y a medida que se la va sacando, besa por alrededor) Tú no me encantas, me fascinas...
DANIELA: Shhhhhh… (Lo sube hasta tenerlo frente a frente) Quiero que me hagas el amor como nunca, quiero sentir tu piel fundiéndose con la mía, tus besos fundirse con los míos...
ALEJANDRO: (Se arrodilla en la cama y la hace incorporarse) Siempre haremos el amor así... (Se comienza a desabotonar la camisa, pero ella lo detiene)
DANIELA: Déjame hacerlo a mí (Empezó a desabotonarle la camisa y mientras lo hacía, besaba su torso muy sensualmente)
ALEJANDRO: (Le agarró una mano y la metió en su pantalón, estaba desesperado por hacerla suya) Tócame como sabes, amor (Llevó sus dedos hasta la cueva y los movió como a Dani le enloquecía)
DANIELA: Mmmm, sólo tú sabes enloquecerme (Dani seguía tocando y acariciando el miembro de su esposo, mientras se besaban) Me tiemblan las rodillas (El movimiento que estaba haciendo Ale en su centro de placer, la estaba debilitando)
ALEJANDRO: (Súbitamente, la recuesta y baja hasta la cueva y comienza a besarla como desaforado) Quiero que vibres conmigo... (Vuelve a la humedad de su mujer y además, comienza a tocar los senos de Dani que estaban duros)
DANIELA: ¡Ale, no te detengas! (Los gemidos eran incontrolables, Ale sabía cómo hacerla vibrar de placer y lo estaba consiguiendo. Dani colocó sus manos en la cabeza de Alejo, pero sin hacer presión)
ALEJANDRO: (Su tarea lo tenía concentradísimo. Levantó un poco a Dani por las pompas y así llegó más hondo que nunca. Daniela se estremeció y logró el clímax. Alejo subió y sin dejar de besarla por todo el cuerpo, encontró la boca de su esposa y mientras se acomodaba entre sus piernas, le dio un besote magnífico) Te amo, hermosa, eres la vida entera para mí... (Sin dejarla responder, la tomó de la cintura y aún besándola, la penetró con suma urgencia, pero muy suavemente)
DANIELA: (No estaba terminando de experimentar el primer clímax, cuando ya estaba de camino a otro) TE AMO  (Mientras Ale la penetraba, ella lo acariciaba por todos lados, besaba todo lo que podía, le susurraba al oído, enloqueciéndolo)
ALEJANDRO: (Los movimientos eras cuidados, certeros, ambos estaban rendidos al placer) Dani, si me sigues hablando así, sabes que me vas a desbocar... (Estaba agitado, pero más caliente que nunca, su esposa sabía cómo hacerlo perder la cordura)
DANIELA: Eso es lo que quiero (Le susurró al oído)
ALEJANDRO: (No dejaba de moverse) Ten piedad de mí...
DANIELA: Desbócate (Le volvió a susurrar, posó sus manos en las pompas de su esposo, apretándoselas como a él le gustaba)
ALEJANDRO: (Aceleró las penetraciones, llegando los dos al cielo, pero no satisfecho ni cerca de estarlo, sólo unos momentos después del orgasmo, giró a su esposa, dejándola boca abajo y acariciando todo el cuerpo que le quitaba la razón) ¡Te la buscaste, Alejericaaaa!
DANIELA: Sabía lo que buscaba, Alejerico...
ALEJANDRO: Pues lo encontraste, amor... (Se recostó sobre ella, frotando los cuerpos y lamiendo la espalda de su mujer) ¿Segura de lo que provocaste? Estás a tiempo de arrepentirte, Dani... (Le apoyó el erguido pino entre las pompas y besó el cuello de ella, que gimió involuntariamente)
DANIELA: No quiero arrepentirme de nada...
ALEJANDRO: ¡Esa es mi esposa! (Saboreaba sus propios labios ante la idea de hacerla suya por ahí también) Viaja conmigo al paraíso, hermosa... (Suavemente, separó los glúteos de Dani y entró en ella, soltando una exclamación de placer tan grande que provocó a su Cosita en demasía)
DANIELA: Mmmm, si, Ale, sigue, así (La estaba enloqueciendo y eso era lo que ella había buscado, provocándolo)
ALEJANDRO: (Continuaba en su labor y a cada segundo, las embestidas se endurecían) ¿Estás bien, hermosa? (Se perdía al escucharla gozar, pero no quería lastimarla, así que aminoró un poco el frenesí)
DANIELA: (Jadeando, extasiada) Estoy perfectamente...
ALEJANDRO: (Sale de ella y la gira. Besa sus senos y su vientre, más enloquecido que nunca) Me partes la cabeza, Dani, quiero que me hagas de todo tú a mí, por Dios... Estoy quemándome
DANIELA: (Lo tumbó en la cama y se colocó ella encima, tomando el control de la situación. Comenzó a moverse, poco a poco, pero después, hizo que Ale saliera de ella para saborearlo. Bajó hasta su centro y comenzó a lamerlo como tantas veces lo había hecho: le encantaba lo que hacía, la excitaba)
ALEJANDRO: (Daniela llevaba sus bajos instintos al punto más extremo y la forma en que le hacía eso, lo ponía en el límite) Sube, amor, quiero acabar en ti y que tú te derrames en mi...

Ella subió y empezó a cabalgar sobre su esposo, marcando el ritmo, llevándolos a los dos, a lo más alto del placer. Ale la abrazó y mientras llegaban juntos a un nuevo orgasmo, sus bocas se fundieron en un largo y exquisito beso. Agitados, relajados, se acariciaban y hablaban dulcemente al oído

ALEJANDRO: ¿Cómo es que eres tan perfecta?
DANIELA: Porque tú necesitas a un igual, por eso soy perfecta, soy tu otra mitad (Beso)
ALEJANDRO: (Sonríe) Eres una encantadora de hombres... (La acuesta y baja hasta la cueva) ¡Danielita, hija, soy papá, ¿me oyes?!
DANIELA: (Echa una carcajada) Si te escucha y dice que estás loco, jajajaja... TE AMO, ALEJANDRO FEDERICO VILATORRES
ALEJANDRO: (Pone el oído allí) Yo no escucho nada... (Vuelve a hablar en la cueva) ¡Hijaaaa! (Le da un besote) ¡UPS!
DANIELA: ¡Ale, ya! No seas payaso, jajajaja...
ALEJANDRO: ¿Yo payaso? (Nuevo beso en la humedad que lo enceguecía) ¡UUUUUPPPPSSS!!
DANIELA: (Relamiéndose) Tú no te sacias, ¿no?
ALEJANDRO: ¿De ti? No... Además hay que aprovechar ahora porque en unos meses esa niña nuestra no nos va a dejar hacer nada...
DANIELA: ¿Seguro que no?
ALEJANDRO: Por las dudas, hagamos todo estos meses que nos quedan, ¿no? (Se sube sobre Dani y la besa muy rico)
DANIELA: Mmmm... Bésame otra vez (La besa) Si, así, muy bien, otra vez (La vuelve a besar) ¡Qué bien besas!...
ALEJANDRO: Aprendí de la mejor, amor... Tu boca me enseña día a día...
DANIELA: Eso me gusta, así que sigue besándome, buenorro
ALEJANDRO: ¿Sólo besándote? Quiero más que eso, quiero que vuelvas a abusarte de este cuerpito...
DANIELA: Soy una abusadora de cuerpitos sabrosos (Volvió a abusar de su esposo)
ALEJANDRO: Si, amor, eso que me haces me encanta...

El sexo duró hasta bien entrada la mañana y durante varios días, Alejo y Dani se dedicaron a poner en orden su nuevo hogar y a prepararse, de a poco, para esa vida que les esperaba…

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