sábado, 22 de junio de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 113

La casa Zavallalta estaba a pleno, todo listo y preparado para celebrar el quinto cumpleaños de Danita, quien, como de costumbre, parecía una pelotita de pinball de tanto ir y venir, mirando todo, supervisando todo y llevando a Vicky de la mano de aquí para allá, mostrándole los juegos, decoraciones y las delicias que reposaban sobre las mesas, esperando ser consumidas por los invitados.
Sus padres las miraban a prudente distancia y semi escondidos…

VICTORIA: ¡Quiedo pastel, Danita!
DANITA: Falta para eso, Vicky, no me cantaron el cumpleaños…
VICTORIA: Pedo yo quiedo ahoda… (Se cruzó de brazos e iba a ponerse a llorar)
DANITA: (Mira hacia los cuatro costados) Bueno, está bien, pero sólo un poquito porque es para soplar las velitas…
VICTORIA: ¡Gacias, Dani, te amo!
DANITA: Y yo te amo… Vamos a buscar una silla…
VICTORIA: ¡Ahí hay muchas!
DANITA: (Entre las dos, cogieron una, la llevaron y la colocaron junto a la mesa, Dani se subió) Mi hermanita quiere pastel y mi hermanita tendrá pastel…

Justo cuando iba a meter la mano para coger un pedazo, Vicky la jaló del vestido.

VICTORIA: Vienen papi y mami…
DANITA: (Se baja rápido) No vayas a decir nada…
VICTORIA: Nada, nada, Danita…
ALEJANDRO: (Llegó de la mano con su esposa) ¡Niñas traviesas! ¿Qué traman?
VICTORIA: Nada, nada, papi…
DANIELA: ¿Qué hacías sobre la silla, Daniela?
DANITA: Quería ver el pastel, mami
ALEJANDRO: (La carga) ¿Querías VER el pastel? ¡Eres una terrible! Lo que querías era comerlo…
DANITA: Bueno, si, pero para Vicky, porque ella tenía ganas de comerlo ahora…
ALEJANDRO: Vicky, hija, eso es para más tarde, cuando cantemos el cumpleaños y tu hermana sople las velitas…
VICTORIA: Pedo quiedo ahoda, papi…
DANITA: Dale un poquito, mamá, si no hace sus caritas y me hace chillar…
ALEJANDRO: A ti todo te hace chillar, ¡eres mi hija, caray!
DANIELA: ¡Eso es cierto! Jajaja… A ver, niñas. Tú, Victoria, entiende que las cosas se hacen en un momento y un lugar. Si comes ahora, ¿qué queda para el festejo de tu hermana?
VICTORIA: ¡OTDO PASTEL!
ALEJANDRO: Ahí le salió la parte que es hija tuya, amor…
DANIELA: ¡Calla, Alejo! (Se ríen) No, muñequita hermosa. El pastel se come más tarde y punto. (Se gira hacia la mayor de las niñas) Y tú, Daniela, deberías haberte llamado Alejandra, porque más parecida a tu papá, es imposible…
DANITA: ¿Por?
ALEJANDRO: ¡Eso quiero saber yo! ¿PORRRR?
DANIELA: Porque medio puchero y media lágrima y ya están a la merced de cualquiera de nosotras (Alza a Vicky) dos…
VICTORIA: (Besa a su mamá en la boca) Si, mamita, pastel, pastel, pastel…
DANITA: ¡No entendí!
ALEJANDRO: ¡Yo si! (Se miran con su mujer) Mamá quiere decir que tú y yo, hacemos lo que ellas dos quieren…
VICTORIA: (Estaba muerta de risa) Pastel, pastel, pastel…
DANITA: Mejor vamos con el abuelo Rebeko y Alejo, Vicky…
ALEJANDRO: Casi cuatro años y no me acostumbro a que el gato se llame como yo…
DANIELA: (Ambos dejan a las niñas en el suelo) ¡Miren, pequeñas! Llegaron los tíos Diana y Federico con Bruno…
VICTORIA: ¡¡¡PIMO BUNOOOOO!!!
DANITA: (Jalando a su hermana) Apúrale, Victoria, ¡ANDAAA! (Van corriendo y llegan hasta el pequeño que caminaba de la mano de su papá) ¡Holaaaaaaa! (Lo llenan de besos y apapachos y el niño se ríe con ganas)
ALEJANDRO: (Volviéndose hacia su esposa, la toma de la cintura) ¿Cómo está eso del medio puchero y la media lágrima, Daniela Victoria?
DANIELA: (Pasando sus brazos por alrededor del cuello de Ale, le hace una mueca) Eso está así… (Le da un besote magnífico, al que su marido se rinde por completo)

No mucho tiempo después, ya todos los invitados estaban en la fiesta. Cada quinti con su respectivo marido y Sergio con Solange. Hasta Maru, Gerardo, Mariano y su esposa, Juliana, estaban en la lista de partícipes. Tamara y Luis, fueron los últimos en arribar a la fiesta con el presente más lindo de todos, un perrito que terminaría siendo llamado Patán… Una vez que se presentaron, todo inició, por fin.
Música, baile, regalos, comida, bebida para grandes y para chicos, las buenas vibras, los mejores deseos y un sinfín de risas y alegría, adornaron una celebración que salió a pedir de boca.

Bastante entrada la noche, casi llegando a las diez, sólo quedaban en la casa Daniela, Alejandro, Rebeko y Daymar. La festejada y su hermanita, llevaban dormidas largo rato.

DAYMAR: (Los cuatro estaban sentados en los sillones de la sala) ¡Todo fue fabuloso!
REBEKO: Me parece increíble que Danita tenga ya cinco años, que Vicky esté tan grande, que Bruno tenga casi dos años, que Laura y Mica estén embarazadas, que Alex lleve un año de reincidente matrimonial y que Sergito esté a punto de ser papá…
ALEJANDRO: ¿Qué se le hace, suegro querido? ¡El tiempo pasa!
DANIELA: Y muy rápido…
DAYMAR: Ni tanto, ustedes son muy exagerados…
REBEKO: No exageramos, vieja, lo que pasa es que como tú estás más hermosa y jovial que antes, no te das cuenta…
ALEJANDRO: (Sonriendo) ¡¡AHHHHH!! Mi suegro, el galán eterno, ¡MUY BIEN, DON REBEKO!
DANIELA: Aprende, Alejandro…
DAYMAR: ¿Aprender qué cosa, Daniela? Si tu marido es más meloso que este viejo chistosón… (Le da un beso a Rebeko)
REBEKO: Soy bien galán…
DAYMAR: Y con tus pompas intactas…
REBEKO: Mejores que nunca…
DANIELA: Bueno, bueno, esa información no nos hacía falta…
DAYMAR: Jajaja, no te espantes, hija, que las pompas de tu marido no cantan mal las rancheras…
ALEJANDRO: (Se pone de pie y se ladea, mirándose) ¡Nada mal!
DANIELA: (Lo hace sentarse) ¡No seas payaso! Jajaja… Amor, ve a buscar a las niñas, así nos vamos a casa, que es tarde…
DAYMAR: ¿Tarde para qué, Dani? Si ni siquiera son las diez.
DANIELA: Lo se, mami, pero hasta que llegamos a casa, las acostamos, nos bañamos nosotros y dejamos todo listo para mañana, se nos va a hacer muy tarde.
REBEKO: ¿Qué hay mañana si es domingo?
ALEJANDRO: Un evento empresarial y tenemos que pasar a dejar a las niñas a casa de mis papás, porque hoy no se las podían llevar.
DAYMAR: ¿Evento empresarial?
DANIELA: Si. Es una merienda de campo, que ofrece la cámara de comercio a los ejecutivos nominados para el premio anual que dan a quien salga elegido como el empresario del año. Alejandro es uno de los posibles ganadores, así que tenemos que asistir si o si, pero el lugar está como a dos horas desde lo de mis suegros y, en fin, nos espera un día largo.
DAYMAR: ¿Empresario del año? Muy bien por ti, hijo, ¿por qué no dijeron nada?
ALEJANDRO: Es que no quería que se me cebe, mamá dos…
REBEKO: ¿Puedo saber a qué se debe la nominación? Digo, se que eres muy trabajador, pero hasta donde recuerdo, se nomina a gente que haya dado un cambio radical a su rubro…
ALEJANDRO: Y así es, suegro querido, un proyecto que lanzamos hace unos meses, no sólo trajo más clientes a la empresa, sino que también, fue adoptado por otros empresarios.
DANIELA: Alejo diseñó un nuevo programa que ayuda con la administración financiera y eso facilita mucho el trabajo, en fin, todo un logro el de mi marido y mi orgullo, ¡¡UFF!!
DAYMAR: ¡Y así debe ser, hija! Los dos tienen que saber compartir y acompañar los proyectos y logros del otro. Ustedes siempre fueron generosos en la pareja y deben mantenerse así…

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