TAMARA: ¿Estás seguro, hijo? Son muy pequeñas.
ALEJANDRO: Yo lo se, mamá. Pero lo hablé con Dani y
ella cree, al igual que yo, que tienen que saberlo. Sobre todo Danita. Las dos
van a preguntar por su abuelo y ¿qué les decimos? ¿Mentiras? No, ma, es mejor
explicarles las cosas, teniendo en cuenta su edad, claro y que sepan que su abuelito
está mal y que puede llegar a irse al cielo.
DANIELA: Si, suegra. Es lo mejor.
ALEJANDRO: ¿Me dan un momento? (Se pone de pie y va
hasta la calle)
REBEKO: (Sale detrás de su yerno y lo alcanza) ¿Cómo
te sientes, Alejo?
ALEJANDRO: (Se gira) Dadas las circunstancias, bien,
tranquilo. Ver a mi mamá calmada, me da paz.
REBEKO: Lo comprendo. ¿Puedo hacer algo por ti?
ALEJANDRO: Está aquí, conmigo y eso es mucho más de
lo que se imagina.
REBEKO: Eres un gran hombre, Alejandro y tu papá
está y estará siempre muy orgulloso de ti. Lo estoy yo y sólo eres mi yerno…
ALEJANDRO: (Sonríe) ¡Siempre sabe qué decir, ¿no?!
REBEKO: (Se le acerca y lo toma de los hombros)
Cuando las verdades son tan obvias, si, hasta yo me doy cuenta. Hijo, se que no
es el momento, pero quiero que sepas que todos en la familia te amamos, eres
uno más de nosotros y en mí, vas a tener a otro padre si lo necesitas. No es lo
mismo, porque Don Luis es un caballero, pero si te hace falta, aquí me tienes…
(Alejo comenzó a llorar sutilmente) Quizás prefieras estar solo… (Lo deja y da
unos cuantos pasos)
ALEJANDRO: Don Rebeko…
REBEKO: Si, hijo, dime…
ALEJANDRO: Ahora mismo me hace falta…
Sin decir ni una palabra más, el suegro abrazó al
yerno. Alejandro rompió en llanto y se aferró a ese hombre con desesperación y
Rebeko, sólo pudo quedarse así, conteniéndolo. Desde cierta distancia, Daymar
observaba la escena. Dani se le acercó
DANIELA: Mami, ¿has visto a Ale?
DAYMAR: Si, allí está (Le hace una seña con la
cabeza y Dani mira) Creo que tu papá ha madurado, hija…
DANIELA: (Las lágrimas corrían por su rostro) Parece
que si…
DAYMAR: Vamos, princesa, dejémoslos solos del todo,
lo necesitan… (Se retiran de allí)
El domingo por la mañana, por fin, Alejo pudo pasar
a ver a su papá, pero este estaba inconsciente. Después, él y Dani buscaron a
sus hijas para contarles.
DANITA: (En brazos de su mamá, llorando) ¿Ahora está
en el hospital?
VICTORIA: (A upa de Ale) ¿No lo vamos a ver nunca
más?
ALEJANDRO: Él está luchando para quedarse con
nosotros y para poder volver a vernos. Está en el hospital con su tía Laura y
el tío Diego, que lo cuidan con mucho amor.
DANITA: ¿Y tú, papi?
ALEJANDRO: ¿Yo qué, hija?
DANITA: (Se mueve y abraza a su papá, llenándolo de
besos) Nada, papi, el abuelo va a estar bien y va a jugar con nosotras muy
pronto, ¿no, Vicky?
VICTORIA: (Hace lo mismo que su hermana y quedan las
dos, una a cada lado de Ale, besándolo y acariciándolo con toda la ternura) Si,
Danita… Papito, te amo.
DANITA: Y yo también te amo, papá…
VICTORIA: Y mami te ama
DANIELA: (Se une a ellos tres) Con todo el corazón y
mi alma. Eres nuestro rey amado, Ale…
ALEJANDRO: Ustedes son mis princesas adoradas y las
amo más que a mi vida…
Durante largos minutos, los cuatro se quedaron así y
un par de horas más tarde, fueron a ver a Don Luis. Entraron los cuatro, se
quedaron un rato, pero nada pasó. Al salir de la habitación y ver a su abuela
Tamara, las niñas corrieron con ella y la llenaron de amor y apapachos. El
tiempo pasaba y Don Luis seguía igual. La estabilidad era un buen síntoma, pero
aunque no empeoraba, tampoco mejoraba y eso tenía a todos inquietos. El coma se
prolongaba demasiado.
Poco más de un mes después de la internación de su
padre, Alejo recibiría una hermosa noticia.
DANIELA: (Entrando como huracán a la oficina de Ale)
¡Amor!
ALEJANDRO: (Dani sonreía) ¿Qué pasa, mi cielo? ¿Qué
te tiene tan contenta?
DANIELA: ¿Contenta? No, lo mío es felicidad,
¡ABSOLUTA FELICIDAD!
ALEJANDRO: (Se pone de pie y va hasta ella) ¡Cuenta!
DANIELA: ¿No te imaginas?
ALEJANDRO: No, hermosa, no tengo idea…
DANIELA: ¡Alejo!
ALEJANDRO: ¿Qué? ¡Ya deja el misterio y dime,
Buenorra!
DANIELA: ¿Me miras a los ojos?
ALEJANDRO: (Lo hace) Claro.
DANIELA: No dejes de mirarme y dame tu mano
ALEJANDRO: (Cumple con el requisito) Toma mi mano…
DANIELA: Dime una cosa, ¿será niño esta vez o será
otra princesita? (Lleva la mano de su esposo al vientre)
ALEJANDRO: (Se queda medio bobo) ¿Estás…?
DANIELA: (Mueve la cabeza afirmativamente) Estoy,
Ale… Vamos a ser papás de nuevo, mi amor
ALEJANDRO: (Sonríe y la besa) ¡Vamos a tener un
Alejandrito! ¡¡POR FIN!! (Comienza a reírse como loco)
DANIELA: ¿Entonces es niño?
ALEJANDRO: ¡Y qué niño! (Mira a su mujer y vuelve a
sonreír) Te amo tanto, Cosita, pero tanto, que no me va a alcanzar esta vida
para darte todo mi amor…
DANIELA: Lo mismo digo…
La pareja se besó largamente y fue a buscar a sus
hijas para contarles.
Llegaron al kínder de las niñas y se las llevaron a
una casa de hamburguesas.
ALEJANDRO: (Las niñas comían como salvajes) ¿Está
rico, princesas? (A Dani) ¿Nunca van a comer normalitas?
DANIELA: Creo que no, amor (Mira a las niñas)
Princesas, ¿nos atienden un momento? (Las pequeñas, sin parar de comer, miraron
a sus padres) Papi y yo, queremos darles una noticia...
DANITA: Vicky, dame tus papitas y toma mi pan con
salsa de tomate...
VICTORIA: Siiiii, salsa de tomateeeeeeeeee...
ALEJANDRO: Hijas, por favor, mamá y yo queremos
contarles algo muy lindo
DANITA: Espera, papi, que Vicky quiere mi pan...
DANIELA: Nada, amor, entonces que coman y no se
enteran de la sorpresa (Al oír esa palabra, las niñas dejaron lo que estaban
haciendo)
DANITA: ¿Que sorpresa?
VICTORIA: Salsa, salsa, salsa...
DANITA: Espera, Victoria, ¡¡ES UNA SORPRESA!!
VICTORIA: ¿Sodpdeza?
ALEJANDRO: Si, una hermosa sorpresa, como lo fueron
ustedes dos... Mamá y yo, bueno, ustedes van a... (Se puso nervioso)
DANIELA: (Siguió ella) Van a tener un hermanito...
Ahh que lindo ya pronto vendra Alejandrito!!!
ResponderEliminarMe encanta victoria jajajaja. Es super tiernaa jajajaja me dio ternura esta parte DANIELA: Nada, amor, entonces que coman y no se enteran de la sorpresa (Al oír esa palabra, las niñas dejaron lo que estaban haciendo)
ResponderEliminarDANITA: ¿Que sorpresa?
VICTORIA: Salsa, salsa, salsa...
DANITA: Espera, Victoria, ¡¡ES UNA SORPRESA!!
VICTORIA: ¿Sodpdeza?
ALEJANDRO: Si, una hermosa sorpresa, como lo fueron ustedes dos... Mamá y yo, bueno, ustedes van a... (Se puso nervioso)
DANIELA: (Siguió ella) Van a tener un hermanito...
Excelente q bueno q ya llega alejandrito jaajaja