sábado, 2 de marzo de 2013

''Hisotiras Bizarramente Paralelas''- Episodio 31



Aprovechando las súbitas vacaciones que Alejandro se había tomado con su novia, Andrea Ina y su padre, Pancracio, socio de Don Luis Vilatorres, redactaron un documento legal, en el cual se les cedían como propios los bienes de Luis. En una visita que le hicieron al caballero en su casa, sabiendo que Doña Tamara no estaría allí, padre e hija, engatusaron al buen papá de Alejo y consiguieron que les firmara dicha cesión, metiendo esa hoja entre otros varios papeles que tenían en una carpeta. Después de tantos años de trabajar en conjunto, Don Luis, nunca sospechó de la trampa. Ahora, su confianza en ese par de desgraciados, ponía su vida, la de su esposa y la de su único hijo, en completo jaque y él, ni enterado de la gran macana que había cometido.
Cuando Dani y Maru salieron de debajo del escritorio de Alejo, después de haber escuchado la conversación que él mantuvo con Andrea, la flamante señora de Vilatorres, se apresuró a abrazar a su buenorro, que chillón como era, estaba a punto de echarse a llorar por la rabia e impotencia que sentía.
DANIELA: No vayas a llorar, Cosito…
MARU: ¡Esa tipa es de lo piiiiorrrshhh!
ALEJANDRO: ¡Mi padre es un menso!
DANIELA: Bueno, paremos un poco la mano y pensemos cómo salir de este embrollo.
MARU: Si, señora Vilatorres, tiene usted razón, ¡matemos a la zorra!
DANIELA: Eso no soluciona nada, munita.
MARU: ¿Solucionar? Yo sólo quiero matarla…
ALEJANDRO: (Llorando) ¡Mi papá es un GRAN MENSO!
DANIELA: (Lo abrazaba y acariciaba) Ya, precioso, tranquilo… (Le hace un gesto a Maru para que los deje solos)
MARU: ¡Me voy! Tengo un asesinato que planear…
DANIELA: Mejor llama a mi mamá y dile que nos espere en casa, pero sólo ella.
MARU: Si, patrona…
ALEJANDRO: ¿Tu mamá?
DANIELA: Si…
MARU: Oki doki… (Sale cantando) ♪♪Mataremos, mataremos♪♪
ALEJANDRO: ¿Para qué quieres hablar con mi suegrita?
DANIELA: Cuando hablemos con ella, lo vas a entender, buenorro, por lo pronto, cálmate y no pienses en esto…
ALEJANDRO: ¿Cómo quieres que no piense, amor?
DANIELA: Así… (Se quita la blusa)
ALEJANDRO: ¡Dios que amo haberme casado contigo!…
En la casa Zavallalta, Alex tomaba un refresco, mientras leía en la sala. Desde su separación que había vuelto a la casa paterna y como Daymar y Rebeko no fastidiaban, por el momento se quedaría allí, porque sus padres y hermanos sí que la mimaban. Su mamá bajó y al verla sola, creyó propicio averiguar quién era el novio del que Mariano le había hablado.
DAYMAR: (Acercándose y sentándose junto a su hija) Princesita, ¿podemos hablar?
ALEX: Si, mamita, ¡claro!
DAYMAR: Bueno, el día que tú saliste con tu ahijada, en la noche, Rebeko y yo fuimos a cenar. Cuando estábamos en el restaurante nos encontramos con el infiel y tenía la nariz rota. Rebeko se le acercó, le apretó un poco la nariz y lo hizo confesar quien lo había golpeado. Para nuestra sorpresa, Mariano dijo que había sido tu novio quien le dio mazamorra. Alex, hija, ¿con quién andas saliendo?
ALEX: (Deja el libro y sonríe) No es mi novio, es un amigo que le dijo a Mariano que era mi novio para que deje de fregar... Se llama Dante, es el padrino de una de mis alumnas y además un colega, mamá... (Su mirada delataba algo más)
DAYMAR: ¿Por qué todas ustedes tienen la maldita costumbre de ocultarme cosas aun sabiendo que cuando las miro, se que hay mucho más?
ALEX: Dante me gusta, mamita, me encanta y de verdad que con él siento muchas cosas, pero amo a Mariano y por más que no pienso volver con él, en el corazón no se manda...
DAYMAR: Escondes algo más, Alejandra
ALEX: No escondo nada, mamá. Salí con Dante, nos cruzamos con el monigote, Dante le dio un golpe y nos fuimos a su departamento
DAYMAR: ¿A su departamento? ¿Qué tanto hiciste, Alex?
ALEX: Por primera vez en mi vida, lo único que hice, fue dejarme llevar
DAYMAR: ¿Y qué pasó cuando te dejaste llevar? ¿Hicieron cuchi - cuchi?
ALEX: Si, mamá, chuchi - cuchi (se ríe)
DAYMAR: (La abraza) Ojala y ese muchacho pueda sacar a Mariano de tu cabeza y de tu corazón.
ALEX: La verdad que cuando estoy con él, no pienso en nada ni en nadie más, es un gran hombre, mami
DAYMAR: ¡Me alegro por ti, hija! Mereces ser feliz con un hombre que si te valore
ALEX: Demos tiempo al tiempo. Dante sabe dónde estoy y que no puedo dar pasos grandes y me va a esperar. (La mira) Además, tengo la mejor referencia sobre él, para que te quedes tranquila
DAYMAR: ¿Ah, si? ¿Y quién te dio tan buenas referencias?
ALEX: En realidad, nadie aún, pero es el mejor amigo de Alejandro Vilatorres, ¿te suena ese nombre?
DAYMAR: ¡¡¡¡NO!!!! ¿Es en serio? ¡Qué pequeño es el mundo!
ALEX: ¡Como lo oyes! Dante y Alejo son amigos desde las panzas de sus madres, así que ya sabes que si tu yerno preferido lo quiere como a un hermano, es porque Dante es buena gente
DAYMAR: Ya con eso me queda claro qué tipo de hombre es tu novio
ALEX: Mami, no es mi novio, aunque él y tú ya quieran que lo sea...
DAYMAR: ¡Nada! Ya quiero conocer a mi nuevo "yerno"
ALEX: Me imagino que si, pero aún no es tiempo, ma, ¿puedes confiar en mí?
DAYMAR: Siempre confío en ti, mi niña
ALEX: Pues, bueno, por el momento, lo conocerás a través de mis ojos. Pregunta lo que quieras que yo te respondo, pero abrazaditas, mami...
DAYMAR: (Abrazó a Alex) ¡Describe su físico!
Apenas terminó la sesión de amor, Daniela y Alejandro, junto a Maru, dejaron la empresa para ir a ver a Doña Daymar. Al llegar a la casa Zavallalta, la patrona estaba conversando con Alex sobre Dante y notó a su hija tan contenta que ya sentía afecto por el maestro. Daymar sabía lo que su quinti sentía por Mariano y si un hombre podía ayudarla a salir adelante con semejante sonrisa, era digno de ella. El matrimonio entró a la casa y Maru venía hablando por teléfono con un muchacho. Al ver a Alex, Dani no aguantó la angustia y se aferró a su hermana.
ALEX: ¿Qué pasa, quinti, qué tienes? (Mira a Ale) ¿Qué le hiciste, menso?
DANIELA: No, Alex, mi Cosito no me hizo nada. Más bien nos quieren hacer a nosotros...
ALEX: (Le seca las lágrimas a su hermana) ¿Quién les quiere hacer algo?
DANIELA: Andrea Ina, Alex...
DAYMAR: (Acercándose a sus hijas y abrazando a ambas) ¿Esa quién es?
MARU: ¡Una zorra que le trae ganas a Alejo desde hace un CHIN!
DAYMAR: (Agarra a Ale de la oreja) ¿Y tú caíste en sus redes, cochino lujuriento?
ALEJANDRO: ¡Claro que no! Suegrita, acabamos de llegar de nuestra luna de miel, ¿cómo cree?
ALEX: ¿LUNA DE MIEL?
DANIELA: Si, quinti, Alejo y yo nos casamos en Las Vegas...
DAYMAR: Fue hermoso...
ALEJANDRO: ¿Me sueltas la oreja, mamá dos?
ALEX: (Mirando a Dani) ¿Por qué no me dijiste nada, Daniela?
DANIELA: Se dieron así las cosas, Alex, preferimos que nadie supiera
ALEX: Pero a mamá si le dijiste.
DANIELA: No, ella lo intuyó y nos siguieron con papá a Las Vegas...
ALEJANDRO: ¿Mamá dos?
DAYMAR: ¿Qué, Alejito?
ALEJANDRO: ¿Me sueltas?
DAYMAR: (Le soltó la oreja) Perdóname, hijito
ALEJANDRO: (Sobándose) No hay problema, suegrita...
ALEX: Después usted y yo, señora Vilatorres, vamos a tener una plática. Ahora, expliquen qué pasa con la tipa esa.
DAYMAR: ¡Si, y paso por paso! Aun no entiendo eso de que la tal Andrea Ina los va a separar

''Hisotiras Bizarramente Paralelas''- Episodio 30



Rebeko y Daymar recién se levantaban, era temprano y sus hijas aun dormían. Rebeko alimentaba a los gatos y Daymar cocinaba hasta que, de repente, sonó el timbre.
DAYMAR: Viejo, ¿por qué no abres?
REBEKO: Estoy alimentando a los gatos
DAYMAR: ¡Tú y tus gatos de mierda! (No dejaban de tocar el timbre y eso la desesperaba) ¡¡¡¡¡¡¡¡YA VOY!!!!!!!! (Va y abre la puerta)
BRUNO: Buenos días, Doña Daymar
DAYMAR: ¿A qué viniste, escuincle baboso?
BRUNO: Es que necesito hablar con Micaela
DAYMAR: A esta hora, Mica ha de estar en el quinto sueño, si quieres puedes hablar conmigo y con Rebeko
BRUNO: Está bien ¿puedo pasar?
DAYMAR: Pasa y siéntate, mientras voy a buscar a Rebeko (Sale a donde estaba su esposo) Viejo, es Bruno, venía a hablar con Micaela, pero como está durmiendo, le ofrecí que hablara con nosotros
REBEKO: Vamos a hablar con el muchacho
DAYMAR: (Llegan a la sala de nuevo y toman asiento) A ver, Bruno, ¿qué hiciste para que terminaran?
BRUNO: Es que Micaela todos los días recibe flores y con distintos nombres
REBEKO: No me digas que trataste a mi niña como una cualquiera, porque también te dejo inconsciente
DAYMAR: A ver, Bruno, ¿por eso la dejaste?
BRUNO: La situación me tiene al borde, señora Daymar
REBEKO: Te tenía, porque si ya no son novios, no tiene que "tenerte al borde"
DAYMAR: Viejo o di algo productivo o no digas nada. Bruno, hiciste MUY MAL...
BRUNO: Lo se, señora, por eso estoy aquí, necesito hablar las cosas con Micaela, necesito pedirle perdón por como la traté.
DAYMAR: Ya lo harás, ahorita lo que puedes hacer es ir y seguir durmiendo en tu casa
REBEKO: Y no buscar a mi princesa
DAYMAR: (Lo mira) ¿Te callas?
REBEKO: Pero si es la verdad, ¡vieja!
DAYMAR: Bruno, ya sabes, ve a descansar para que puedan hablar bien y si Micaela no te perdona, pues estás jodido, niño
BRUNO: Señora, no me aliente tanto... (Se pone de pie) Gracias por la plática (Se va)
DAYMAR: (Mirando a su marido que sonreía con malicia picaresca) Qué jodón te has vuelto, Rebeko Josefino...
Después de largas sesiones de más pasión desenfrenada, Alejo y Dani decidieron mirar una película en la sala de su suite y ahí estaban. De repente, la señora Vilatorres, tuvo un súbito pensamiento…
DANIELA: ¡Oye, amor! ¿Y el trabajo?
ALEJANDRO: (Suelta una carcajada) ¿Recién te acuerdas?
DANIELA: (Tentada a reírse) ¿La verdad? Si…
ALEJANDRO: Tu maridito tiene todo arreglado, no te preocupes.
DANIELA: ¿Arreglado cómo?
ALEJANDRO: Maru nos hizo el favor de conseguir las licencias para ambos, “vacaciones acumuladas”. Beltrán se ocupa de lo mío y Carola de lo tuyo. Ya conoces a tu amiga Maru, ¡apenas se enteró, solucionó todo!
DANIELA: ¿Entonces Maru sabe que nos casamos?
ALEJANDRO: Sip y nos dijo que la única manera de perdonar la traición de no haberla traído con nosotros, es que sea madrina del primer hijo…
DANIELA: ¿Maru madrina del primer hijo?
ALEJANDRO: (La mira) ¿Pensabas en alguien más?
DANIELA: No.
ALEJANDRO: ¿A qué se debe ese gesto, pues?
DANIELA: Al primer hijo…
ALEJANDRO: Ahhhh, ¡eso!
DANIELA: ¿Cómo será un hijo nuestro?
ALEJANDRO: HERMOSO, COMO TÚ…
DANIELA: Hermoso eres tú, Ale
ALEJANDRO: (Deja el control remoto de la tv y la abraza, besando el cuello de su esposa) No, tú…
DANIELA: Mmmm… Amo las prácticas…
ALEJANDRO: ¡Y yo!
Ahí mismo, en el alfombrado piso de la sala de su habitación del hotel, la pareja hizo el amor como si no lo hubiera hecho nunca o como si nunca fueran a hacerlo de nuevo…
A la mañana siguiente, Maru, fue portadora de una pésima noticia. Alejandro tomó la llamada, mientras jugaba un poco con Dani en la cama…
ALEJANDRO: ¿Si, bueno?
MARU: Hola, Ale, perdón que interrumpa, pero pasó algo, muñeco…
DANIELA: (Notando el cambio en el gesto de su marido) ¿Qué pasa, amor?
ALEJANDRO: A ver, Maru, aguárdame un segundo… (A Dani) Algo en la empresa, hermosa… Sí, amigota, te escucho, sigue. ¿QUÉ? Salimos ya mismo para allá y en México nos dices bien, Maru, pero eso no puede ser, ¡ES UNA LOCURA!
MARU: Está bien, avísame cuando lleguen que los busco.
ALEJANDRO: Perfecto, y ni una palabra a nadie.
MARU: A nadie, Ale, obvio. (Corta)
DANIELA: ¿Qué pasa, Alejandro?
ALEJANDRO: Andrea Ina y su padre presentaron papeles donde se acreditan como dueños absolutos de todo lo que es de mi papá.
DANIELA: ¿QUÉEEEEEEE?
ALEJANDRO: Lo que oyes. Maru los leyó ella misma y dice que son legales y reales, Dani.
DANIELA: Pero, ¿cómo? Tu padre jamás hubiera hecho algo como eso. No, al menos, si decirte nada.
ALEJANDRO: Lo se y dudo que papá sepa algo de todo esto…
DANIELA: ¿Crees que lo hayan engañado?
ALEJANDRO: Apuesto mi cabeza a que si y no la pierdo, amor…
DANIELA: Pues, vamos, Ale…
La pareja de vistió, lo organizó todo y se fue rumbo al aeropuerto.
En México, la zorra quería ir tomando posesión de lo que ahora le pertenecía, pero Andrea, deseaba ver a Alejo, él era clave en todo lo que había hecho y necesitaba hablar con el joven empresario para “negociar”…
Esa noche, en el departamento del matrimonio, Alejandro y Daniela, escuchaban de labios de Maru la pura y cruda realidad: Los Ina habían estafado a Don Luis Vilatorres, despojándolo de todo y dejándolos a él y su esposa, Tamara, en la calle.
Alejandro poseía una pequeña fortuna propia, que heredara de su abuelo materno, pero con ese capital, no podría recuperar la empresa familiar y su esposa, conocedora como pocas de la naturaleza femenina, sabía que detrás de esa estafa, había algo más…
Para bien o para mal, Daniela no se equivocaba y la reunión que Alejo mantuvo con Andrea en la oficina del joven empresario, al día siguiente, ratificó sus sospechas…
ANDREA: Si quieres recuperar la fortuna de tu padre, te tienes que casar conmigo, Alejandro. Ahí te lo dejo de tarea…
Dani y Maru salieron de su escondite debajo del escritorio de Alejo y sus miradas estaban igual a la de él, absortas en la incredulidad…

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 29



Dante no podía dejar de acariciar a Alex, estaba en el cielo y tenerla así, en su cama, era el mismo paraíso para él.
DANTE: ¿Será normal esto que nos pasa?
ALEX: No se, Dante, no me lo estoy cuestionando, sólo quiero disfrutarlo.
DANTE: ¿Las cosas no han sido nada fáciles para ti tampoco, no?
ALEX: Este último tiempo, no. Pero no puedo quejarme, tengo una familia hermosa y la verdad que Mariano nunca me había fallado. Sólo era un poco huraño con mi familia, nunca imaginé que las cosas entre nosotros estuvieran mal, no hubo señales para mí.
DANTE: ¿Por qué dices que era huraño con tu familia?
ALEX: Porque lo era, con decirte que recién conoció a los novios de mis hermanas en mi último cumpleaños. Entre los otros cuatro hasta salían a tomar algo, pero este no, prefería quedarse solo…
DANTE: Si, Alejo me contaba que salía de juerguita con sus concuñados.
ALEX: ¿De juerguita? (Se ríe) ¿Qué es eso?
DANTE: Según mi amigo, es la juerga en la que se comportan a la altura de las circunstancias.
ALEX: Ah, comprendo…
DANTE: No conozco a los otros, pero Ale es lo mejor, un hombre de los que ya no quedan.
ALEX: Es una gran tipo, cierto.
DANTE: ¿Te puedo preguntar algo?
ALEX: Lo que sea…
DANTE: ¿Por qué le dijiste a tu ex que éramos novios?
ALEX: Para molestarlo, pero me parece que al que molesté es a ti…
DANTE: No, no me malinterpretes, te seguí el juego porque comprendí que lo necesitabas de ese modo, no me molestó, para nada. Es que creí que era una expresión de deseo, Alex.
ALEX: Mira, Dante, me encantas y lo que siento cuando te miro, cuando sonríes y ahora que hicimos el amor, es algo que quiero tener siempre en mí, pero no nos apresuremos, vayamos paso a paso. Los dos tenemos heridas que sanar, ¿quién nos apura?
DANTE: Paso a paso, será, bonita y puedes usarme como lo que se te antoje, que yo soy feliz de estar en tu vida.
ALEX: Yo no te uso, oye…
DANTE: (Le guiña el ojo) Me parece que no me entendiste, colega… (Se mete debajo de las sábanas y va bajando por el cuerpo de Alex)
ALEX: (Complacida por el “gesto”) Ahora entiendo…
Laura y Diego pensaban en una buena venganza para la doctora Son, lo que les había hecho no podía quedar así: tenían que hacerla pagar de alguna manera.
La pareja estaba en la casa Zavallalta, se encontraban en la alcoba de Laura, junto a Diana y Fede, pensando en cómo sería la dulce revancha…
DIEGO: ¡Llevamos horas pensando y no se nos ocurre nada!
LAURA: ¡¡Lo tengo!!
DIEGO: ¿Que se te ocurrió?
Laura les contó todo el plan: la idea era hacerle creer a Ally Son que ella y Diego habían terminado y así el enfermero correría a sus brazos…
Por fin llegó el gran día, y Diego entró enojadísimo a la sala de doctores. Ahí estaba la "doctorcita loca" como él y Laura le solían llamar.
ALLY: ¿Qué te pasa?
DIEGO: Es Laura, me mandó a lavar trastes
ALLY: ¿Y qué vienes a hacer aquí?
DIEGO: A buscarla a usted
ALLY: ¿A mí?
DIEGO: Si, a usted, se que está profundamente enamorada de mí y no encontraría mejor mujer que usted…
ALLY: En eso tienes razón
DIEGO: ¿Entonces, doctora Son? ¿Está dispuesta a todo por mí?
ALLY: Todo y más
DIEGO: La espero en la salida y así podemos hablar…
A la hora de la salida, Laura vio como Diego y Ally Son, salían de la mano y aunque el acto le causó celos, lo que venía después, la compensaría.
La doctorcita loca y el enfermero llegaron a una cafetería para poder hablar más tranquilos
ALLY: ¿Por qué terminaron?
DIEGO: Porque ella es una insegura
ALLY: Me lo imaginé
DIEGO: Por eso recurrí a usted, sabía que es un buen partido y que estaría dispuesta a cumplir mis mayores fantasías
ALLY: ¿Cuáles son tus fantasías?
DIEGO: (Hablaba todo seductor, derritiendo a su interlocutora) Que una mujer vestida muy sexy, salga de una gran pastel y así poder comérmela enterita…
ALLY: Suena muy tentador
DIEGO: Lo es… (Le sonríe muy socarrón) ¿Estaría dispuesta a cumplirlo?
ALLY: Claro que si
DIEGO: (Anotando en un papel) Esta es la dirección de donde vivo, la espero esta noche (sale en busca de su auto)…
ALLY: Y me tendrás, papacito, me tendrás, ¡grrrr!
La doctora Ally Son, al salir del café, fue directamente a contratar los servicios necesarios para lograr satisfacer a su papacito.
Había conseguido todo para complacer a Diego y ya era la hora. Uno de los hombres contratados para llevar a Ally Son a "casa" de Diego, iba empujando el carrito donde iba la doctora.
Al llegar, el muchacho simplemente golpeó la puerta y una encargada entró el “paquete”. En el momento indicado, alguien tocó la torta gigante, avisándole a la doctora, que era hora de salir.
El pastel se abrió, Ally Son salió de adentro y lo que sus ojos veían era de no creer: estaba en un bar lésbico, vestida muy provocadora y rodeada de miles de mujeres que ni lerdas ni perezosas, se le lanzaron encima.
Laura, Diego, Diana y Federico estaban escondidos en un buen sitio donde no los pudieran ver, pero desde donde ellos si lo pudieran observarlo todo.
El espectáculo que hizo Ally Son, había sido tan bueno que hasta el mismo mesero no dejaba de reír. Laura salió de su escondite y les pidió a las mujeres que "acosaban" a la doctora la dejaran un momento…
LAURA: De violadora a lesbiana, este será el tópico de la semana en el hospital
ALLY: ¿Tú estás de todo esto, verdad, maldita?
LAURA: Hasta que por fin se te prende la neurona…
ALLY: Me las vas a pagar, enfermerita…
LAURA: ¿Cómo? ¿Abusándote de mi novio?
DIEGO: (Decidió ir con Laura) ¿Está rico el pastel falso?
ALLY: ¿Todo fue una broma?
DIANA: (Gritando desde donde estaba) ¡Por fin te das cuenta!
LAURA: ¿Te gustó tu "comida"?
ALLY: Ya verás, ridícula, me la vas a pagar
FEDERICO: (Acercándose con Diana) ¿Nos vamos o esperamos a que la sigan manoseando?
DIEGO: Vámonos (Caminan hasta la puerta)
LAURA: Muchachas, ¡¡¡¡¡AL ATAQUE!!!!! (Salen los cuatro)
ALLY: (Evitando que la manosearan) ¡Déjenme, mugres lesbianas!
Las dos parejas se fueron entre carcajadas, pero sabiendo que nada malo le pasaría a la zorra. El bar era propiedad de una vieja paciente de Laura, con la que tenía una excelente relación, ya que en más de una ocasión, la quinti, la instruyó de varias maneras de poder disfrutar de su vida sexual, sin correr riesgos de salud. La mujer, le prometió que sólo le darían un buen susto y cumplió, un par de horas más tarde, la doctora salió del local, sin un solo rasguño, aunque muerta de coraje y rabia, jurando vengarse de los tórtolos…

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 28



Alex y Dante entraron a la casa del maestro, besándose con pasión y ganas de comerse enteros, de pies a cabeza. Para él, ese sentir era algo completamente nuevo, ya que si bien había querido mucho a su ex esposa, lo que Alex despertaba en su cuerpo y en su alma, le era desconocido. Desde que la había visto en la puerta de la escuela, lanzando esos besos voladores, la expresión jovial y enamorada de su colega, se apoderó de su ser, irremediablemente. Para ella, el fuego era conocido y la necesidad de sentir suyo a un hombre, también. El sexo con Mariano siempre había sido increíble y eso no se podía negar. Sin embargo, algo en Dante la llevaba a renovarse, a liberarse, a dejarse llevar, cosa que con su ex marido nunca pudo hacer. El hombre que la besaba ahora, la hacía arder, como si la ropa le quemara el cuerpo y algo en la sonrisa del padrino de Camila, le daba una paz que no conocía.
De todos modos, ninguno analizaba nada en aquel momento, lo que deseaban era una sola cosa y hacía allí se encaminaban…
DANTE: (La tenía subida a él, con las piernas cruzadas por su espalda) ¡El cuarto, vamos al cuarto!
ALEX: ¡Llévame donde quieras, hermoso!
DANTE: Si, si… (Llegaron a la recámara y se tumbaron en la cama, tocándose con cierta timidez) Eres preciosa…
ALEX: No hables tanto y actúa, Dante, se puede hablar después…
DANTE: (Sonríe) Tienes toda la razón…
ALEX: (La sonrisa de ese hombre, la excitó más y le quitó la chamarra) ¡Ya no aguanto!
DANTE: Ni yo… (Se desnudaron el uno al otro y se metieron a la cama) Quiero hacerte de todo y ahora mismo…
ALEX: Hazlo, pues…
DANTE: (Acomodándose entre las piernas de Alex) ¿Estás segura de esto? Estás a tiempo de arrepentirte…
ALEX: (Poniendo sus manos detrás de las pompas de Dante, lo empujó, dejándolo a la misma puerta de entrada del placer) ¿Así o más clarito, maestro Díaz Duarte?
Dante entró en Alex y gimieron los dos sonoramente. Él se recostó sobre ella y la tomó del rostro para besarla y dejarse besar. Se movían a un buen ritmo y cada cosa que hacían, generaba un placer que los sorprendía. El maestro pasó sus brazos por debajo de la espalda de la maestra y la agarró de los hombros, mientras generaba un vaivén embriagador. Ella, le permitía que llevara el mando y mejor decisión, no pudo tomar: Dante era un amante maravilloso. La acariciaba, la consentía y con su boca, la saboreaba como nunca nadie lo había hecho. Esos labios la llenaron de fuego y lujuria sin igual, lamiendo cada trazo de piel, cada poro, cada gota de sudor…
El orgasmo fue perfecto y llegaron al mismo tiempo lo que, además, lo hizo sublime. Se quedaron así un largo rato, hablando bobadas y riendo, entre ellos había nacido algo que ya no se rompería, aunque hubiera problemas en puerta…
En la Ciudad de Nueva York, los recién casados, regresaban de una cena a la luz de la velas y parecía como si su vida dependiera de lo calientes que estaban. En ese caso, se hubieran salvado, porque hervían, parecía que les salía vapor de la piel.
Estaban abrazados y su restregaban sobre el cuerpo del otro, rozándose a la par de los toqueteos y caricias. Alejandro estaba completamente erecto y Daniela podía sentir al generalito erguido, cosa que la humedecía en su totalidad. Se quedaron así, retozando contra la puerta de entrada de la habitación, provocando que el otro se desbocara: el problema con este juego era que los dos podían sostenerlo demasiado tiempo, buscando que su pareja cediera primero. Para ser honestos, quien terminaba casi suplicando empezar de una buena vez, era Alejo: Daniela lo dominaba, pero no de una manera mala o desagradable, por el contrario, Ale se sentía encantado que su mujer tuviera semejante poder sobre él, ya que ella lo hacía volar y lo transportaba a un plano nuevo, en cada entrega de amor. Dani no era egoísta, para nada, de hecho, ninguno de los dos lo era: el sexo sólo tenía sentido si ambos la pasaban igual de bien…
Alejandro adolorido por la dureza de su miembro, le subió el vestido a su esposa, rompiéndolo…
DANIELA: (Lo detiene, se mira y se aparta) ¡ALEJO!
ALEJANDRO: (La agarra de nuevo y la atrae hacia sí) ¿Qué, Cosita?
DANIELA: ¡Me rompiste el vestido, bruto!
ALEJANDRO: Mañana te compras otro, amor, ven acá, no resisto más…
DANIELA: (Se apretó contra él, sintiendo al generalito) Me doy cuenta, pero no puedes estar rompiendo mi ropa todo el tiempo, ¡YA ES LA CUARTA VEZ QUE LO HACES!
ALEJANDRO: (Le estaba metiendo la mano por debajo) ¿YYYY?
DANIELA: ¡La cuarta vez, HOY! Me rompiste la pijama, el pantalón de gimnasia, la blusa y ahora el vestido…
ALEJANDRO: Ahora quiero romper otra cosa… (Le toca la cueva)
DANIELA: (Gime y le tambalean las piernas) ¿Qué quieres romper?
ALEJANDRO: Nuestro record, Cosita… (Ella le mete la mano en el pantalón, apoderándose de su sexo) Amo que me toques así, pero quiero hacerte mía ya, me estás matando de ganas…
DANIELA: (Lo suelta, le quita el saco y le arranca la camisa, destruyéndola por completo) Ahora estamos más parejos, fíjate…
ALEJANDRO: (La gira y la apoya contra la pared, tocándola de abajo hacia arriba, se detiene al llegar a la entrepierna) ¡Eso te va a costar caro, bombón!
DANIELA: (Le da un caderazo, tumbándolo en el sillón) Rompamos records, Cosito, ¡ROMPAMOS RECORDS!
ALEJANDRO: (Dani se tiró encima suyo y liberó el pino de su marido, para sentarse sobre él) Ahhh, me matas…
DANIELA: Todavía no te mueras, Alejerico…
ALEJANDRO: (Ella se empezó a mover, casi abusándose de Ale) Si me vas a hacer eso, dime como te venga en gana.
DANIELA: (Se apoyó en los abdominales de Alejo y cabalgó ferozmente) ¿Así, amor? (Bajó la velocidad de repente) ¿O así?
ALEJANDRO: (La volteó, quedando él arriba y la penetró con rudeza) Así, amor mío, ¡¡ASÍ!!
DANIELA: (Estaba en pleno delirio) ¡Uhhh, Ale, si, así!
Largo rato después, agitados, pero no satisfechos, llegaron a un clímax absoluto…
ALEJANDRO: Oye, Dani, ¿qué marca era tu vestido?
DANIELA: Cucugucci, ¿por?
ALEJANDRO: ¡Te encanta ese diseñador! Casi toda tu ropa es de él, ¿no?
DANIELA: Si, esposito, pero ¿a qué viene la preguntadera?
ALEJANDRO: Ya va, ya va… ¿En Nueva York hay tiendas que vendan sus modelos?
DANIELA: Si, claro, en todo el mundo.
ALEJANDRO: Pues, averigua dónde está, porque mañana vamos a ir a que te compres más ropa de esa y de la que quieras.
DANIELA: ¿En serio?
ALEJANDRO: Claro, no quiero que después de romperte una prenda me estés rezongando que te dejo sin vestimenta, jajaja…
DANIELA: (Lo besa muy cachonda) Eres un demonio, Alejerico…
ALEJANDRO: Te amo como demonio y te deseo como si el infierno me ardiera en el vientre, ¿está mal?
DANIELA: (Le mete la mano en el bóxer) Mmmm… ¡Está perfecto!
ALEJANDRO: (Le hace un gesto que ella comprende y va bajando hasta comenzar la felación) Uuuhh, Dani, si, hermosa… ¡¡¡Cómo te amo, CARAY!!!