sábado, 2 de marzo de 2013

''Hisotiras Bizarramente Paralelas''- Episodio 31



Aprovechando las súbitas vacaciones que Alejandro se había tomado con su novia, Andrea Ina y su padre, Pancracio, socio de Don Luis Vilatorres, redactaron un documento legal, en el cual se les cedían como propios los bienes de Luis. En una visita que le hicieron al caballero en su casa, sabiendo que Doña Tamara no estaría allí, padre e hija, engatusaron al buen papá de Alejo y consiguieron que les firmara dicha cesión, metiendo esa hoja entre otros varios papeles que tenían en una carpeta. Después de tantos años de trabajar en conjunto, Don Luis, nunca sospechó de la trampa. Ahora, su confianza en ese par de desgraciados, ponía su vida, la de su esposa y la de su único hijo, en completo jaque y él, ni enterado de la gran macana que había cometido.
Cuando Dani y Maru salieron de debajo del escritorio de Alejo, después de haber escuchado la conversación que él mantuvo con Andrea, la flamante señora de Vilatorres, se apresuró a abrazar a su buenorro, que chillón como era, estaba a punto de echarse a llorar por la rabia e impotencia que sentía.
DANIELA: No vayas a llorar, Cosito…
MARU: ¡Esa tipa es de lo piiiiorrrshhh!
ALEJANDRO: ¡Mi padre es un menso!
DANIELA: Bueno, paremos un poco la mano y pensemos cómo salir de este embrollo.
MARU: Si, señora Vilatorres, tiene usted razón, ¡matemos a la zorra!
DANIELA: Eso no soluciona nada, munita.
MARU: ¿Solucionar? Yo sólo quiero matarla…
ALEJANDRO: (Llorando) ¡Mi papá es un GRAN MENSO!
DANIELA: (Lo abrazaba y acariciaba) Ya, precioso, tranquilo… (Le hace un gesto a Maru para que los deje solos)
MARU: ¡Me voy! Tengo un asesinato que planear…
DANIELA: Mejor llama a mi mamá y dile que nos espere en casa, pero sólo ella.
MARU: Si, patrona…
ALEJANDRO: ¿Tu mamá?
DANIELA: Si…
MARU: Oki doki… (Sale cantando) ♪♪Mataremos, mataremos♪♪
ALEJANDRO: ¿Para qué quieres hablar con mi suegrita?
DANIELA: Cuando hablemos con ella, lo vas a entender, buenorro, por lo pronto, cálmate y no pienses en esto…
ALEJANDRO: ¿Cómo quieres que no piense, amor?
DANIELA: Así… (Se quita la blusa)
ALEJANDRO: ¡Dios que amo haberme casado contigo!…
En la casa Zavallalta, Alex tomaba un refresco, mientras leía en la sala. Desde su separación que había vuelto a la casa paterna y como Daymar y Rebeko no fastidiaban, por el momento se quedaría allí, porque sus padres y hermanos sí que la mimaban. Su mamá bajó y al verla sola, creyó propicio averiguar quién era el novio del que Mariano le había hablado.
DAYMAR: (Acercándose y sentándose junto a su hija) Princesita, ¿podemos hablar?
ALEX: Si, mamita, ¡claro!
DAYMAR: Bueno, el día que tú saliste con tu ahijada, en la noche, Rebeko y yo fuimos a cenar. Cuando estábamos en el restaurante nos encontramos con el infiel y tenía la nariz rota. Rebeko se le acercó, le apretó un poco la nariz y lo hizo confesar quien lo había golpeado. Para nuestra sorpresa, Mariano dijo que había sido tu novio quien le dio mazamorra. Alex, hija, ¿con quién andas saliendo?
ALEX: (Deja el libro y sonríe) No es mi novio, es un amigo que le dijo a Mariano que era mi novio para que deje de fregar... Se llama Dante, es el padrino de una de mis alumnas y además un colega, mamá... (Su mirada delataba algo más)
DAYMAR: ¿Por qué todas ustedes tienen la maldita costumbre de ocultarme cosas aun sabiendo que cuando las miro, se que hay mucho más?
ALEX: Dante me gusta, mamita, me encanta y de verdad que con él siento muchas cosas, pero amo a Mariano y por más que no pienso volver con él, en el corazón no se manda...
DAYMAR: Escondes algo más, Alejandra
ALEX: No escondo nada, mamá. Salí con Dante, nos cruzamos con el monigote, Dante le dio un golpe y nos fuimos a su departamento
DAYMAR: ¿A su departamento? ¿Qué tanto hiciste, Alex?
ALEX: Por primera vez en mi vida, lo único que hice, fue dejarme llevar
DAYMAR: ¿Y qué pasó cuando te dejaste llevar? ¿Hicieron cuchi - cuchi?
ALEX: Si, mamá, chuchi - cuchi (se ríe)
DAYMAR: (La abraza) Ojala y ese muchacho pueda sacar a Mariano de tu cabeza y de tu corazón.
ALEX: La verdad que cuando estoy con él, no pienso en nada ni en nadie más, es un gran hombre, mami
DAYMAR: ¡Me alegro por ti, hija! Mereces ser feliz con un hombre que si te valore
ALEX: Demos tiempo al tiempo. Dante sabe dónde estoy y que no puedo dar pasos grandes y me va a esperar. (La mira) Además, tengo la mejor referencia sobre él, para que te quedes tranquila
DAYMAR: ¿Ah, si? ¿Y quién te dio tan buenas referencias?
ALEX: En realidad, nadie aún, pero es el mejor amigo de Alejandro Vilatorres, ¿te suena ese nombre?
DAYMAR: ¡¡¡¡NO!!!! ¿Es en serio? ¡Qué pequeño es el mundo!
ALEX: ¡Como lo oyes! Dante y Alejo son amigos desde las panzas de sus madres, así que ya sabes que si tu yerno preferido lo quiere como a un hermano, es porque Dante es buena gente
DAYMAR: Ya con eso me queda claro qué tipo de hombre es tu novio
ALEX: Mami, no es mi novio, aunque él y tú ya quieran que lo sea...
DAYMAR: ¡Nada! Ya quiero conocer a mi nuevo "yerno"
ALEX: Me imagino que si, pero aún no es tiempo, ma, ¿puedes confiar en mí?
DAYMAR: Siempre confío en ti, mi niña
ALEX: Pues, bueno, por el momento, lo conocerás a través de mis ojos. Pregunta lo que quieras que yo te respondo, pero abrazaditas, mami...
DAYMAR: (Abrazó a Alex) ¡Describe su físico!
Apenas terminó la sesión de amor, Daniela y Alejandro, junto a Maru, dejaron la empresa para ir a ver a Doña Daymar. Al llegar a la casa Zavallalta, la patrona estaba conversando con Alex sobre Dante y notó a su hija tan contenta que ya sentía afecto por el maestro. Daymar sabía lo que su quinti sentía por Mariano y si un hombre podía ayudarla a salir adelante con semejante sonrisa, era digno de ella. El matrimonio entró a la casa y Maru venía hablando por teléfono con un muchacho. Al ver a Alex, Dani no aguantó la angustia y se aferró a su hermana.
ALEX: ¿Qué pasa, quinti, qué tienes? (Mira a Ale) ¿Qué le hiciste, menso?
DANIELA: No, Alex, mi Cosito no me hizo nada. Más bien nos quieren hacer a nosotros...
ALEX: (Le seca las lágrimas a su hermana) ¿Quién les quiere hacer algo?
DANIELA: Andrea Ina, Alex...
DAYMAR: (Acercándose a sus hijas y abrazando a ambas) ¿Esa quién es?
MARU: ¡Una zorra que le trae ganas a Alejo desde hace un CHIN!
DAYMAR: (Agarra a Ale de la oreja) ¿Y tú caíste en sus redes, cochino lujuriento?
ALEJANDRO: ¡Claro que no! Suegrita, acabamos de llegar de nuestra luna de miel, ¿cómo cree?
ALEX: ¿LUNA DE MIEL?
DANIELA: Si, quinti, Alejo y yo nos casamos en Las Vegas...
DAYMAR: Fue hermoso...
ALEJANDRO: ¿Me sueltas la oreja, mamá dos?
ALEX: (Mirando a Dani) ¿Por qué no me dijiste nada, Daniela?
DANIELA: Se dieron así las cosas, Alex, preferimos que nadie supiera
ALEX: Pero a mamá si le dijiste.
DANIELA: No, ella lo intuyó y nos siguieron con papá a Las Vegas...
ALEJANDRO: ¿Mamá dos?
DAYMAR: ¿Qué, Alejito?
ALEJANDRO: ¿Me sueltas?
DAYMAR: (Le soltó la oreja) Perdóname, hijito
ALEJANDRO: (Sobándose) No hay problema, suegrita...
ALEX: Después usted y yo, señora Vilatorres, vamos a tener una plática. Ahora, expliquen qué pasa con la tipa esa.
DAYMAR: ¡Si, y paso por paso! Aun no entiendo eso de que la tal Andrea Ina los va a separar

3 comentarios:

  1. Jajaja, Daymar lo tenía agarrado de la oreja, JAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJ!!!! Pobre, Alejo, está saladoooooooo!!!!

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  2. Jajajajajajaja siempre le toca su jalon al pobre Ale!!!!

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