La gelatina
roja bañaba a todos los que estaban dentro de “Sarandeos” y la pareja próxima a
casarse se miraba emocionada por ese secreto que compartían, aunque Alejo aún
sentía que su amada Dani dudaba. Sin embargo, eso no los detendría: ni eso ni
nada.
La
despedida de solteros anónima prosiguió hasta bien entrada la mañana, cuando
los únicos dentro del table eran las quintillizas, sus parejas, Maru y Daymar y
Rebeko que no dejaban de bailar.
El dueño
estaba enloquecido con ellos, los adoraba y no sólo porque Dani y Ale
revolucionaron su concurso, sino porque, además, el matrimonio le había animado
el resto de la noche, haciendo que nadie dejara de bailar e incluso pagaron
varias rondas de bebidas. Era tal la euforia y alegría de la pareja que aún
estaba bailando en la pista, bañados de gelatina roja y al ritmo del reggeaton.
DAYMAR:
(Cantando y dando palmaditas en las nachas de su marido) ♪♪♪Muévete duro,
Rebeko, muévete duro♪♪♪
REBEKO:
¡Qué noche de revienteeeeee!
DAYMAR: Si,
viejo, años de no tener una fiestota así, pero síguele moviendo las pompas…
REBEKO:
♪♪♪Muévete duro, Daymar, muévete duro♪♪♪ ♪♪♪Muévete duro, Daymar, muévete
duro♪♪♪
DAYMAR:
(Entonaba al son de la canción) ♪♪Eso, demuestra quién es el rey del reggeaton,
Rebeko, Rebeko♪♪
REBEKO:
(Abraza a su esposa y la hace bailar con él) ¿Recuerdas cómo nos conocimos, vieja?
DAYMAR: Si,
el baile de fin de curso de la prepa, cuando terminabas de estudiar.
REBEKO: Y
una niñita aventada, se metió sin permiso a la fiesta…
DAYMAR: Sí
que me aventé, jaja, tenía trece años y ustedes todos de 17 para arriba, jajaja
REBEKO: Y
yo te vi y me enamoré y tú andabas detrás de los huesitos de otro (Le hace
carita triste)
DAYMAR:
Pero después de hablar contigo un ratito ya estaba babeando por usted, don
Zavallalta… (Se dieron un tierno besote, muy abrazados)
Los demás
presentes observaron la escena y aunque nadie lo dijo, todos pensaron al mismo
tiempo que cómo era posible que dos personas tan distintas, pudieran haber
construido un matrimonio tan sólido y fuerte. Rebeko y Daymar jamás se habían
separado en más de 35 años juntos, se llevaban como perro y gato, pero el amor
entre ellos se podía respirar en el aire: ella creía que su marido era el mejor
ser humano que existía y si, medio menso, pero un padre increíble y el esposo
más dulce y consentidor. Rebeko, por su lado, sabía que su mujer tenía un
carácter endemoniado y que era tosca, pero detrás de ese temple duro, habitaba
una madre amorosa, generosa, que defendía a su familia como leona y como
pareja, Daymar, con rezongos o sin ellos, siempre terminaba por darle el gusto
en todo. Simplemente, SE AMABAN.
Alejandro
observó la escena entre sus suegros y luego miró a Dani que sonreía ante el
mismo espectáculo. El hombre supo, en ese mismo instante que de casarse con su
mujer de seda, tendrían un futuro como el de sus suegros y se lo imaginó por
completo, sonriendo complacido al pensar que pasaría cada día de su vida junto
a Daniela. Ella, como adivinando lo que su novio tenía en la cabeza, lo miró y
devolvió la espléndida sonrisa. Este gesto hizo que las dudas en la mente de
los dos, se esfumaran absolutamente, eran el uno para el otro y a pesar de no
haberlo planeado, pasarían sus vidas unidos y enamorados. Eso sí, ninguno
imaginaba lo que se les venía…
El dueño de
Sarandeos tenía que cerrar, así que muy a su pesar, le indicó a la pareja ganadora
del concurso que ya era hora de retirarse.
DUEÑO: Cada
vez que quieran regresar, este lugar estará dispuesto para recibirlos.
ALEJANDRO:
Muchas gracias.
DANIELA:
Nos vemos más tarde, no se crea que olvidamos que ganamos, jajaja!
DUEÑO:
¡Para nada! (Los mira) Se les ve el amor a ustedes.
DANIELA:
¿Si?
DUEÑO: No
tienen idea de las cosas que se pueden ver en este lugar y si algo he aprendido
en los años que llevamos en Sarandeos, es a reconocer el amor de verdad, el
amor bueno, sano y eso es lo que comparten usted y el caballero.
ALEJANDRO:
Mi nombre es Alejandro y mi Cosita hermosa, se llama Daniela.
DANIELA:
¿Su nombre es…?
DUEÑO:
Horacio Lobos
ALEJANDRO:
Horacio (le ofrece la mano) Es un placer…
HORACIO: Lo
mismo digo y ya saben, mi antro es su antro. Me tengo que ir, hay que hacer
cuentas y pagarle a los empleados. Los espero en la noche. (Saluda cordialmente
y se va)
ALEJANDRO:
Ya oíste, Cosita de mi vida, el nuestro es amor de verdad.
DANIELA:
¿Lo dudabas?
ALEJANDRO:
Yo no. La de las dudas eras tú, lo se…
DANIELA:
¿Cómo sabes que dudaba?
ALEJANDRO:
(La agarra de la cintura) Porque esos ojos no pueden ocultarme nada, niña y
como antes en ellos veía duda, ahora veo certeza.
DANIELA:
¿Será bueno que me conozcas así?
ALEJANDRO:
Como me conoces tú a mí, Dani y es maravilloso que nuestras miradas se
entiendan así…
DANIELA:
¿Entonces, sigue todo en pie?
ALEJANDRO:
TODO…
DANIELA:
¡Ese es mi buenorro, caray!
Los
tórtolos se besaron con pasión y en eso, Daymar y Rebeko, se les acercaron:
pasados de copas y de juerga.
DAYMAR:
¡Ey, hormonas! ¿Se acabó el jolgorio?
DANIELA:
Si, mamá, ¿quieres seguirla?
REBEKO:
¡Tenemos un incendio al que asistir, vieja, ámonossss!
DAYMAR:
¡Rebeko está en lo cierto!
ALEJANDRO:
Dani, mejor yo llevo a tus papás a su casa y tú vete al departamento.
DANIELA:
¿Quieres pasar el resto del día conmigo?
ALEJANDRO:
¿Tú qué crees?
DANIELA:
Que te voy a estar esperando muy dormida.
ALEJANDRO:
Pues, mientras sea en nuestra cama, espérame como te de la gana… En todo caso,
te despierto…
DANIELA:
¡JÚRALO!
REBEKO:
¿Nos vamoooooooooossssssssss yaaaaaaaaaaaaaaa? Quiero fuegooooo
DAYMAR: (Se
espanta) ¿Fuego, dónde? Ahhhhhh!!!!!!!
ALEJANDRO:
No, mamá dos, no hay fuego…
DANIELA:
Papá, deja de decir esas cosas que asustas a tu mujer, jajaja
REBEKO: (Mira
a todos y le ofrece la mano a Daymar) ♪♪Que vengan los bomberos♪♪
DAYMAR: (La
toma) ♪♪Que me está mirando♪♪
REBEKO:
(Mientras cantaban, se iban hacia la salida bailando) ♪♪Que vengan los
bomberos♪♪
DAYMAR:
♪♪Que esto es un incendio♪♪
ALEJANDRO:
(Muerto de risa) ¡Qué dúo, mi Dios!
DANIELA:
(Sin mirarlo) ¿Te das cuenta que así seremos tú y yo?
ALEJANDRO:
Si, lo tengo clarísimo…
DANIELA:
¿No te asustas?
ALEJANDRO:
(La mira, la apretuja contra su cuerpo y la besa como sólo él puede besarla,
derritiéndola) Si vas a estar conmigo, no. Como dice la canción, “EL MIEDO A TU
LADO, ES UN COBARDE”…
DANIELA: Te
amo.
REBEKO:
(Asomándose por la entrada) ¡Alejoooo, ya ámonossss que se me apaga Daymarrrr!
ALEJANDRO:
(Se ríen) Nos vemos en un rato, amor. (Nuevo besote) Yo te amo más… (Se va)
Maru, Alex,
las demás quintillizas y sus parejas también salieron y Dani se quedó mirando
el antro y pensó irremediablemente en Alejandro…
DANIELA:
(Sonriendo) Si, señor, seremos así, Alejo… (Saludó con la mano al asistente del
dueño y a Horacio, tomó sus cosas y se fue)
Cuando Ale
llegó a su departamento, Daniela estaba dormida. La contempló largamente y se
recostó a su lado, abrazándola y con cuidado de no despertarla. Podrían hacer
el amor más tarde, pero tenerla así, entre sus brazos, tan hermosa y tan llena
de paz, no era tan común y quería disfrutar a pleno de esa intimidad…
No muy
lejos de allí, una sombra comenzaba a ceñirse sobre la cabeza de la pareja y
aunque ellos lo ignoraban, la vida se les iba a complicar. Andrea Ina,
convencía a su padre de dar un paso sin retorno y el viaje a Las Vegas, sería
el momento justo en el que los Ina darían un golpe a los Vilatorres, dejándolos
knock out, o era eso, al menos, lo que la zorra creía…
Maldita Andrea Ina... su madre. Ya siento que la ODIO!!!!!
ResponderEliminarJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJA Y la odiarás mucho más ajajaja
ResponderEliminarAndrea Ina va a ser más odiada que Agustín y Fina en CME y Dionisio e Isadora en AB, JAJJAJAJAJAJAJAJA
ResponderEliminarjajajajajajajajaja q cosas no se de donde salio todo esto pero me matan de risa jajajajajaa
ResponderEliminar