Isidoro pasó por Diana y tuvo que soportar
la amorosa despedida que ella tuvo con su novio y escuchar la promesa de verse
al día siguiente, en Veracruz. Fueron al aeropuerto y casi cuatro horas
después, llegaron a destino. Se hospedaron en un lujoso hotel céntrico y se
retiraron a descansar. Les esperaba un largo día por delante y tenían que estar
frescos.
A esa misma hora, en el DF, Federico
sostenía entre sus manos, el estuche con el anillo de compromiso que le
ofrecería a Diana: ese viaje era la ocasión ideal para pedirle que fuera su
esposa.
Al otro día, el señor Rivadeneira y la
abogada Zavallalta se entrevistaron con la clienta Godoy Rodríguez y duraron
horas con ella, ajustando detalles de la demanda contra Viviana Pereira por
daños y perjuicios. Para cuando terminaron, ya era bastante más de mediodía y
decidieron ir a almorzar juntos. Llegaron a un pequeño restaurante y se
ubicaron en una mesa junto a una ventana que daba a la calle y desde ahí podían
ver a la gente pasar y el colorido de la zona, les llamaba la atención por la
enorme diferencia con el Distrito Federal.
ISIDORO: Será muy lindo, pero yo soy un
bicho de ciudad.
DIANA: ¿No le gustaría vivir en un sitio
como este?
ISIDORO: No. Es maravilloso vacacionar en
lugares así, pero mi vida está en la capital, definitivamente.
DIANA: Si le soy sincera, yo también me
siento así, pero si pudiera, me daría la chance de vivir de otro modo. Quizás
me guste y si no hago el intento, pues no lo voy a saber y Fede piensa lo
mismo…
ISIDORO: ¿Va muy en serio lo tuyo con ese
muchacho?
DIANA: Muy, nos amamos profundamente.
ISIDORO: ¿Te puedo preguntar algo personal?
DIANA: ¿Puedo elegir si le respondo?
ISIDORO: Claro.
DIANA: Pregunte, entonces
ISIDORO: ¿Le has sido infiel o él a ti?
DIANA: No, se que no.
ISIDORO: De tu parte, comprendo la
seguridad, porque si lo sabes, pero ¿cómo estás tan segura de él?
DIANA: Porque lo conozco. Federico es un
hombre transparente, generoso, noble. Si hubiera conocido otra mujer que le
interesara, me lo hubiera dicho antes de hacer nada con ella.
ISIDORO: Vuelvo a lo mismo, ¿por qué tan
segura?
DIANA: Porque él es leal, como lo soy yo.
ISIDORO: ¿Y si estás equivocada?
DIANA: Cuando me entere que estoy en un
error, le daré la respuesta que corresponde.
ISIDORO: Eres excelente abogada…
DIANA: Gracias, pero aún no termino la
carrera.
ISIDORO: Lo se y por eso mismo te lo digo,
ya eres una excelente abogada y si te quedas conmigo, verás cómo te irás
convirtiendo en la mejor…
DIANA: ¡Salud por eso!
Después del almuerzo, volvieron al hotel y
allí, Diana recibió una llamada en la que Fede le decía que no llegaría hasta
casi medianoche porque su tía se había retrasado.
En la casa Zavallalta, Daymar y Rebeko,
conversaban con Alex y Dani. Alejandro había decidido terminar con la farsa y
decir la verdad a sus padres de una vez y la fiera quería que Daniela le
hiciera ver que eso no podía ser, no aun.
DAYMAR: No entiendo por qué no se espera…
REBEKO: Porque es un impaciente…
DANIELA: No es eso, nos amamos y esta
situación se torna insostenible.
ALEX: ¡Tal cual!
DAYMAR: Eso lo comprendo, hija, pero hay
que tratar de recuperar lo que les pertenece…
DANIELA: Mamá, lo se, sólo te digo lo que
siente Alejandro.
ALEX: (Sonríe) ¡Ya se qué hacer! Digo, no
se si lograremos que la tipa le devuelva a los Vilatorres lo que les robó,
pero, al menos, hará que esa loca se vaya del departamento.
DAYMAR: ¿Qué idea tienes?
REBEKO: ¡Cuenta, princesita brillante!
DANIELA: Si, habla, Alex, ¡por Dios!
ALEX: ¡Una cuarentena!
DAYMAR: ¿QUÉ?
REBEKO: Una cuarentena, vieja…
DANIELA: Explícate, Alex…
ALEX: ¿Dante es el supuesto médico de
Alejo, no? (Los otros asienten) ¿Qué les parece si el doctor le informa a Alejo
que tiene un virus muy contagioso, ALTAMENTE CONTAGIOSO y que debe permanecer
aislado durante digamos, no se, una semana o algo así…
DAYMAR: ¡Es una gran idea!
REBEKO: ¡Pero eso no es una cuarentena!
Será un SEMANTENA…
DANIELA y ALEX: ¡¡PAPÁA!!
Dante, en su casa, recibió la llamada de su
novia y fue a casa de sus suegros. Un par de horas más tarde, Micaela llamaba a
Andrea para encontrarse con ella, haciéndose pasar por Dani y de ese modo,
Daymar podía contarle a Alejo el plan y prepararlo para dar comienzo al show…
En el mismo bar de la vez que la zorra se
citó con Daniela y llegó Alex, tuvo lugar la cita de Anaconda y Mica. Bruno
llegó de la mano con su novia, pero se quedó en otra mesa…
ANDREA: (Mirando al hombre que acompañaba a
“Daniela”) ¿Para qué me citaste?
DANIELA: Sólo quiero hacerte una pregunta.
ANDREA: ¿Cuál?
DANIELA: Quedaron muchos de mis proyectos
en mi oficina y los necesito. ¿Me los podrías dar? Nada de eso te va a servir a
ti y a mí me van a ayudar a conseguir trabajo.
ANDREA: (La mira) ¿Es eso nada más?
DANIELA: Si, ¿qué dices?
ANDREA: Pues… Bueno, va. ¿Dónde están?
DANIELA: En una carpeta en mi escritorio y
en un folder de la notebook. Dice “Proyectos 2013”
ANDREA: En cuanto los tenga, te aviso…
¿Quién es ese? (Refiriéndose a Bruno)
DANIELA: Un amigo
ANDREA: Eres rapidita, hace un par de días te
vi con otro.
DANIELA: Y no te sorprendas de verme con
varios más. Gracias, con permiso…
Micaela se levantó y se fue con su novio.
Llegada la noche, en Veracruz, Diana fue a
cenar y se encontró con Isidoro sentado solo en el restaurante del hotel. Este
la invitó a acompañarlo y ella aceptó: no sabía qué era, pero de un tiempo a
esta parte, algo de su jefe la Atraía demasiado. Mientras esperaban que les
trajeran la comida, el señor Rivadeneira le ofreció bailar y Diana aceptó.
El hombre la aferró suavemente por la
cintura y pegó su cuerpo al de ella. Se movían lentamente y sin que la mujer se
diera cuenta, su jefe la besó. Diana se separó de inmediato, pero sólo para ver
a Federico, destrozado, observando la escena…
DIANA: (Acercándose a Fede) Amor, esto no
es lo que crees, él me besó a mí, yo no lo busqué…
FEDERICO: (Tenía los ojos rojos,
conteniendo el llanto) Para un beso, se necesitan dos bocas…
DIANA: Te juro que me agarró de sorpresa,
amor…
FEDERICO: (Le agarra la mano y le da el
estuche) Espero que te guste. Hasta nunca, Diana…
Fede se fue y Diana se quedó estática. Se
fijó en lo que su novio le había dado y al encontrarse con el lacillo, rompió
en llanto.
Isidoro se acercó para consolarla, pero
recibió un merecido bofetón.
La quinti salió desesperada a buscar a
Fede, pero no lo halló...
Ajjjjjjjjjjjj, maldiciónnnnnnnnnnnn!!!!!! No jodas, ese Isidoro es un culiadooooooo!!!
ResponderEliminarUna sementena jajajajaja me mata rebekooo!!! Q ideas y q capitulazo jajajaja isidoro es un viejo verde!! Ajjajja muy bien hecho diana le diste su merecido ja
ResponderEliminarQue ingeniosa es ALEX...
ResponderEliminarA ISIDORO lo MATO