domingo, 24 de marzo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 46

Llegando a su departamento, Alejandro se encontró con que Daymar había salido a hacer las compras y que estaba a solas con Andrea, quien le reprochaba que llevara dos días sin aparecerse por ahí. La calma y la felicidad de los momentos vividos con Daniela, le daban paz y entereza para tolerar la presencia de esa mujer, pero Alejo sentía que su límite llegaba más rápido a cada momento.

ANDREA: ¿Dónde estuviste?
ALEJANDRO: Por ahí… (Se sienta en el sillón)
ANDREA: Por ahí, ¿dónde?
ALEJANDRO: (Sonríe con cinismo) En un antro, ¿quieres detalles?
ANDREA: Mira, Alejandro, te vas a casar conmigo y lo sabes, así que compórtate a la altura.
ALEJANDRO: Mira, Andrea, no te aguanto y lo sabes, así que NO ME FRIEGUES. Si quiero salir de antro, lo voy a hacer y punto. No ajustes más la soga, porque la vas a cortar.
ANDREA: Al menos se que no andabas con Danielita.
ALEJANDRO: ¿Cómo lo sabes?
ANDREA: Porque me encontré con ella.
ALEJANDRO: Pues, me encantaría que Daniela me pelara y poder pasarla con ella, porque si la amo, ella es la mujer que quiero para mi vida, pero tiene DIGNIDAD, no se si conoces eso. Y, obviamente, me mandó a freír papas. Por lo que me tengo que buscar otras con las que “descargar”…
ANDREA: ¿Por qué no descargas conmigo, Ale?
ALEJANDRO: NO ME DIGAS “ALE”… Y te lo voy a decir de la mejor manera que me salga. Si tú fueras la última mujer en el mundo, ME HARÍA GAY y si fueras la última persona en el mundo y no quedáramos más que nosotros dos, me haría zoofílico…
ANDREA: ¿Y si no hubiera más animales?
ALEJANDRO: Sigo teniendo manos para darme amor a mí mismo, pero a ti, no te toco ni aunque mi vida dependa de ello. Acostúmbrate a los cuernos…
ANDREA: Mientras no me los pongas con Daniela Zavallalta, puedo tolerarlos.
ALEJANDRO: (Se ríe) Algún día, Andrea, tú te vas a arrepentir de esto que haces y ella, va a darme otra oportunidad. Aunque tenga que esperar 20 años para casarme con Daniela, esa mujer va a ser mi esposa y tú, terminarás sola y sin nada… (Llega Daymar) ¡Hola, nana! (Saluda) Me voy a bañar, que nadie me incomode, por favor… (Se mete al baño)
DAYMAR: (Viendo que Andrea lo sigue con la mirada) ¡Venenito, a la cocina!

Mientras se bañaba, Ale pensaba en su esposa y en cómo les había costado despedirse…

ALEJANDRO: (Recordando las lágrimas de Dani) La vida la vamos a pasar juntos, amor, esto se termina y antes de lo que crees…

Al salir del baño, Alejo se vistió y buscó a su nana, que estaba con Andrea en la cocina.

ALEJANDRO: Nana, ¿me acompañas a ver a mis padres?
ANDREA: ¿Para qué quieres verlos?
ALEJANDRO: ¿Y a ti qué te importa? ¿Vamos, nana?
DAYMAR: (Preocupada por el gesto de su yerno) Si, amorcito. Adiós, Cobra…

Ambos salieron y Andrea decidió dar una vuelta, el encierro al que la nana de su prometido la tenía sometida, era inaguantable…

Alex y Dante estaban reunidos con la directora del colegio. Esta los regañaba por la relación que llevaban.

DANTE: No veo cuál es el problema de tener una relación personal con la maestra Zavallalta.
DIRECTORA: ¿No lo ve?
DANTE: No. Mientras eso no afecte nuestro trabajo, no le encuentro inconveniente a que ella (refiriéndose a Alex) y yo, estemos juntos.
DIRECTORA: Pues ya ha empezado a afectar el trabajo y no sólo el de ustedes sino el de todos.
ALEX: (Se sorprende) ¿Por qué? Aquí no hacemos ni haremos nada.
DANTE: Mmmm… Ya me imagino por dónde viene la cosa.
ALEX: (Lo mira) ¿Por dónde?
DANTE: Victorio. Ese muchacho como que no tiene más que hacer que andar metido donde no lo llaman.
DIRECTORA: ¿Por qué lo dice, maestro?
DANTE: Es obvio que está enamorado de la señorita Alejandra, directora. Se ha dado cuenta que estamos juntos e intriga para generar problemas. Mire, la relación entre Alex y yo, es sólo nuestra y si es necesario que deje mi cargo como suplente de quinto, lo dejo. Tengo ofertas de otras escuelas para dar clases, así que sin trabajo no me voy a quedar y además, lo que siento por la maestra Zavallalta de más fuerte que cualquier otra cosa. ¿Ese es el problema? Ya está resuelto, pues.
DIRECTORA: ¡Espere, maestro Díaz Duarte!
DANTE: ¿Qué?
DIRECTORA: ¿Realmente estaría dispuesto a dejar su cargo?
DANTE: Si de eso depende mi relación con Alex, si, por supuesto. Ella es mi prioridad y no pienso permitir que los argüendes de un pobre diablo sin oficio ni beneficio como Victorio, nos estén poniendo palos en la rueda.
DIRECTORA: ¿Maestra? ¿Algo que agregar?
ALEX: (Miraba a Dante completamente embobada) ¡También me voy! Si en esta institución nos van a prohibir estar juntos, renuncio y ya. Estamos juntos (se entrelazan las manos) y eso es lo primero para nosotros.
DANTE: ¿Lo ve, directora? Este amor que ha nacido, para ninguno de los dos es desechable y no nos vamos a dejar amedrentar por las bobadas de un tipo celoso ni por reglas arcaicas que impiden o pretenden impedir que dos colegas se enamoren.
DIRECTORA: ¿Entonces van en serio? Perdón, pero usted se acaba de separar, maestra.
ALEX: Es cierto, mi matrimonio se terminó hace sólo unas pocas semanas, pero eso nada tiene que ver con mi relación con Dante.
DANTE: Exacto, su anterior matrimonio ya es historia. (Le aprieta la mano a Alex) Pero su futuro marido, no piensa dejarla ir jamás…

Alex lo miró y su sorpresa sólo era superada por la de la directora.

DIRECTORA: Pues, siendo ese el caso, nada tengo que decir y mientras se comporten correctamente, ambos pueden permanecer en la institución. Eso es todo. Vuelvan a sus actividades, por favor.
ALEX: Gracias.
DANTE: Con su permiso. Amor, ¿vamos?
ALEX: Si, si…
DANTE: (Le da la mano de nuevo y salen) ¿Estás bien?
ALEX: ¿Qué fue todo eso?
DANTE: Una visión de nuestro futuro, Alex, no te espantes…
ALEX: Si me espanto.
DANTE: ¿Por qué? ¿No quieres estar conmigo?
ALEX: Eso es lo que me espanta, darme cuenta de lo mucho que quiero estar junto a ti.
DANTE: Tranquila, bonita, de mi cuenta corre que deje de espantarte para sólo hacerte feliz.

La pareja miró hacia los costados y como no había moros en la costa, se dieron un tremendo besote y se fue cada uno a dar su clase.

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