Al día siguiente, Laura y Diego llegaron
un poco atrasados al hospital y Cristina apenas los vio, se dedicó a recibirlos
con muy buenas noticias…
CRISTINA: ¿Vieron a la doctora Son?
LAURA: Venimos llegando
DIEGO: ¿Qué pasó?
CRISTINA: (No podía dejar de reír) ¡Tiene el pelo como si se lo hubieran vomitado!
LAURA: ¿Qué color?
CRISTINA: El tono dio con un verde chillón, jajajaja
DIEGO: Eso hay que verlo
LAURA: Venimos llegando
DIEGO: ¿Qué pasó?
CRISTINA: (No podía dejar de reír) ¡Tiene el pelo como si se lo hubieran vomitado!
LAURA: ¿Qué color?
CRISTINA: El tono dio con un verde chillón, jajajaja
DIEGO: Eso hay que verlo
La pareja se asomó por el pasillo y para
fortuna de ellos, ahí estaba la doctora Son, con su cabello verde que hacía reír
a cada persona que la veía. Se agarraron los tres las panza y casi se caen al
piso del ataque de carcajadas que les agarró.
La doctora Son harta de ser el hazme
reír del hospital, pidió unos días libres. Laura obtuvo lo que quiso, toda una
semana libre del acoso y la molestia de Ally.
Bruno, cansado del silencio e
indiferencia de Micaela, concentró su tiempo en descubrir quién demonios le
mandaba tantos regalos y flores. Se llegó hasta la florería y exigió hablar con
el encargado, a quien le solicitó los datos de la persona que hacía los envíos
a la casa Zavallalta.
ENCARGADO: Esa información no se la
puedo dar, señor.
BRUNO: ¿O sea que cualquier energúmeno
puede acosar a mi novia y ustedes, con tal de seguir vendiendo, le siguen el
juego? ¿Cómo se sentiría usted si se lo hicieran a su pareja?
ENCARGADO: Comprendo su malestar, pero
no contamos con los datos que me solicita.
BRUNO: ¿Pagan en efectivo?
ENCARGADO: No, a través de la página web
del negocio, señor, con tarjeta de crédito.
BRUNO: ¿Me puede dar el nombre de la
persona que lo hace?
ENCARGADO: Es que no sale. Nosotros
enviamos un código para el pago y cuando se cancela la deuda, se realiza el
encargo. Con todo lo que sucede por robos online, los datos de la tarjeta, no
figuran.
BRUNO: Al menos un número de teléfono de
contacto tienen que tener.
ENCARGADO: Eso sí, pero le repito, no le
puedo brindar esa información.
BRUNO: Se lo pido por la seguridad de mi
novia, la están acosando y no hemos podido dar con quien lo hace. La policía no
puede intervenir porque dicen que no ha hecho nada malo, pero le juro que la
acechan y ella ya no sabe qué más hacer. ¿Tiene hermanas?
ENCARGADO: Si.
BRUNO: ¿Las ama?
ENCARGADO: Claro.
BRUNO: Imagine que una de ellas es
perseguida por un loco que con cada regalo que le hace, le da a entender que
“será suya”…
ENCARGADO: Está bien, pero júreme que
jamás me va a involucrar en esto.
BRUNO: Nunca. Y quédese tranquilo, esto
es para proteger a mi mujer, nada más.
ENCARGADO: (Le anota el número de
celular en un papel y se lo da) Desde que empezaron a pedir los arreglos,
siempre ha sido ese teléfono al que debemos referir.
BRUNO: Gracias y le juro que, a partir
de ahora, siempre que necesite flores, acudiré a ustedes.
Bruno salió del negocio y fue a buscar a
Diana, ella podía ayudarlo a averiguar a quién pertenecía ese teléfono.
Daniela se había despertado antes que
Alejandro, cosa que era muy extraña, ya que su marido era de sueño ligero y
ella, en cambio, lo tenía pesado y profundo. La mujer, besó a su esposo en la
frente y fue hasta la cocina a preparar el desayuno para ambos. Al volver al
cuarto, Ale abría los ojos y le dedicaba una sonrisa grande y franca. La señora
Vilatorres, sintió un pequeño tirón en la pantorrilla, así que dejó la bandeja
sobre el modular y se inclinó para estirarse, dándole la espalda a Ale. Esa
postura, despertó la cachondez de su marido, quien al verla así, se incendió de
inmediato.
ALEJANDRO: (Aún en la cama, le miraba
las pompas a su mujer) ¿Estás bien, Cosita?
DANIELA: Si, amor, es sólo un calambre,
ya se me pasa.
ALEJANDRO: (Se levanta) ¿Te ayudo?
DANIELA: Si quieres…
ALEJANDRO: Obvio que quiero… (Se coloca
de cuclillas, frente a Dani y le toma la pierna adolorida, para que ella pueda
estirarla con más facilidad) ¿Mejor?
DANIELA: Si, amor, un poco mejor. Es la
pantorrilla
ALEJANDRO: (Le masajea la zona afectada)
¿Pasa?
DANIELA: Si, Alejerico, eres
maravilloso…
ALEJANDRO: (Deja la pierna y se pone
detrás de su esposa, sin tocarla) ¿Ya está?
DANIELA: (Mueve la pierna) Perfecta,
hermoso, ¿desayunamos?
ALEJANDRO: Ajá, desayunemos… (La agarra
de la cintura y se apoya en ella) Muero de hambre…
DANIELA: (Sonríe al sentir al generalito
preparado para la guerra) ¿Te despiertas así, Ale?
ALEJANDRO: A veces, si… (La gira) Esta
vez, tu calambre me acalambró a mí.
DANIELA: (Lo besa) ¿Me vas a comer
entera?
ALEJANDRO: (La besuquea muy
intensamente) No voy a dejarme ni un pedacito sin probar…
DANIELA: ¿A qué hora te vas?
ALEJANDRO: En un rato.
DANIELA: ¿Vuelves esta noche?
ALEJANDRO: Si consigo escaparme sin que
aquella lo note, si.
DANIELA: Quiero terminar con esto de una
vez, eres mi esposo y quiero empezar mi vida contigo.
ALEJANDRO: Lo mismo deseo yo, Dani.
DANIELA: No entiendes, Alejandro, quiero
que estas cosas pasen todas las mañanas. Que el primero que se levante, prepare
el desayuno y que nos mimemos y alistarnos juntos para salir a nuestros
trabajos. No soporto que ella nos robe nada más… (Baja la mirada)
ALEJANDRO: (Le besa la frente) ¡Ey, hermosa!
Mírame… (La toma suavemente del mentón y le va subiendo el rostro) “Levanta la
cabeza, princesa, sino la corona se cae”…
DANIELA: (Sonríe) TE AMO…
ALEJANDRO: Esto se va a terminar en tres
semanas o antes y las cosas van a volver a su cauce como debe ser, nosotros
juntos, casaditos y bien felices y cachondos… TE AMO…
DANIELA: Me encantó eso que dijiste de
la princesa y de la corona
ALEJANDRO: Lo leí alguna vez y nunca
conocí a nadie que me inspirara decirlo, hasta que llegaste tú…
DANIELA: Hazme el amor, pero YA,
Alejerico…
ALEJANDRO: (Se pone firme, como soldado)
¡¡Señora, si, SEÑORA!!…
En la escuela en la que trabajaban Dante
y Alex, mientras ellos se comían con la mirada, durante la formación del
alumnado, Victorio los delataba con la directora.
DIRECTORA: ¡Eso no puede ser! Está
terminantemente prohibido que los maestros tengan relaciones de pareja.
VICTORIO: ¡Lo se! Por lo mismo creí
prudente informarle… ¿Los va a despedir?
Victorio sonrió creyendo que a quien
despedirían sería a Dante por ser el maestro suplente, pero no. Su jugada le
saldría muy mal, porque no sólo nadie perdería su trabajo, sino que aceleraría
ese proceso que el mismo Victorio quería detener…
Es Victorio es un sdpfhapeihd+fpaidjglzjdg{lkjcv{lkdhsg<SHDVPI <SKDJ{KJG DPFIOBJKL kdfhgkfdjh,jn jñ.
ResponderEliminarMalvado Victorio lo mato...
ResponderEliminarDani y Alejo bien cachondos!!!
Genial ajajjajaja
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