sábado, 16 de marzo de 2013

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 45



Al día siguiente, Laura y Diego llegaron un poco atrasados al hospital y Cristina apenas los vio, se dedicó a recibirlos con muy buenas noticias…

CRISTINA: ¿Vieron a la doctora Son?
LAURA: Venimos llegando
DIEGO: ¿Qué pasó?
CRISTINA: (No podía dejar de reír) ¡Tiene el pelo como si se lo hubieran vomitado!
LAURA: ¿Qué color?
CRISTINA: El tono dio con un verde chillón, jajajaja
DIEGO: Eso hay que verlo

La pareja se asomó por el pasillo y para fortuna de ellos, ahí estaba la doctora Son, con su cabello verde que hacía reír a cada persona que la veía. Se agarraron los tres las panza y casi se caen al piso del ataque de carcajadas que les agarró.

La doctora Son harta de ser el hazme reír del hospital, pidió unos días libres. Laura obtuvo lo que quiso, toda una semana libre del acoso y la molestia de Ally.

Bruno, cansado del silencio e indiferencia de Micaela, concentró su tiempo en descubrir quién demonios le mandaba tantos regalos y flores. Se llegó hasta la florería y exigió hablar con el encargado, a quien le solicitó los datos de la persona que hacía los envíos a la casa Zavallalta.

ENCARGADO: Esa información no se la puedo dar, señor.
BRUNO: ¿O sea que cualquier energúmeno puede acosar a mi novia y ustedes, con tal de seguir vendiendo, le siguen el juego? ¿Cómo se sentiría usted si se lo hicieran a su pareja?
ENCARGADO: Comprendo su malestar, pero no contamos con los datos que me solicita.
BRUNO: ¿Pagan en efectivo?
ENCARGADO: No, a través de la página web del negocio, señor, con tarjeta de crédito.
BRUNO: ¿Me puede dar el nombre de la persona que lo hace?
ENCARGADO: Es que no sale. Nosotros enviamos un código para el pago y cuando se cancela la deuda, se realiza el encargo. Con todo lo que sucede por robos online, los datos de la tarjeta, no figuran.
BRUNO: Al menos un número de teléfono de contacto tienen que tener.
ENCARGADO: Eso sí, pero le repito, no le puedo brindar esa información.
BRUNO: Se lo pido por la seguridad de mi novia, la están acosando y no hemos podido dar con quien lo hace. La policía no puede intervenir porque dicen que no ha hecho nada malo, pero le juro que la acechan y ella ya no sabe qué más hacer. ¿Tiene hermanas?
ENCARGADO: Si.
BRUNO: ¿Las ama?
ENCARGADO: Claro.
BRUNO: Imagine que una de ellas es perseguida por un loco que con cada regalo que le hace, le da a entender que “será suya”…
ENCARGADO: Está bien, pero júreme que jamás me va a involucrar en esto.
BRUNO: Nunca. Y quédese tranquilo, esto es para proteger a mi mujer, nada más.
ENCARGADO: (Le anota el número de celular en un papel y se lo da) Desde que empezaron a pedir los arreglos, siempre ha sido ese teléfono al que debemos referir.
BRUNO: Gracias y le juro que, a partir de ahora, siempre que necesite flores, acudiré a ustedes.

Bruno salió del negocio y fue a buscar a Diana, ella podía ayudarlo a averiguar a quién pertenecía ese teléfono.

Daniela se había despertado antes que Alejandro, cosa que era muy extraña, ya que su marido era de sueño ligero y ella, en cambio, lo tenía pesado y profundo. La mujer, besó a su esposo en la frente y fue hasta la cocina a preparar el desayuno para ambos. Al volver al cuarto, Ale abría los ojos y le dedicaba una sonrisa grande y franca. La señora Vilatorres, sintió un pequeño tirón en la pantorrilla, así que dejó la bandeja sobre el modular y se inclinó para estirarse, dándole la espalda a Ale. Esa postura, despertó la cachondez de su marido, quien al verla así, se incendió de inmediato.

ALEJANDRO: (Aún en la cama, le miraba las pompas a su mujer) ¿Estás bien, Cosita?
DANIELA: Si, amor, es sólo un calambre, ya se me pasa.
ALEJANDRO: (Se levanta) ¿Te ayudo?
DANIELA: Si quieres…
ALEJANDRO: Obvio que quiero… (Se coloca de cuclillas, frente a Dani y le toma la pierna adolorida, para que ella pueda estirarla con más facilidad) ¿Mejor?
DANIELA: Si, amor, un poco mejor. Es la pantorrilla
ALEJANDRO: (Le masajea la zona afectada) ¿Pasa?
DANIELA: Si, Alejerico, eres maravilloso…
ALEJANDRO: (Deja la pierna y se pone detrás de su esposa, sin tocarla) ¿Ya está?
DANIELA: (Mueve la pierna) Perfecta, hermoso, ¿desayunamos?
ALEJANDRO: Ajá, desayunemos… (La agarra de la cintura y se apoya en ella) Muero de hambre…
DANIELA: (Sonríe al sentir al generalito preparado para la guerra) ¿Te despiertas así, Ale?
ALEJANDRO: A veces, si… (La gira) Esta vez, tu calambre me acalambró a mí.
DANIELA: (Lo besa) ¿Me vas a comer entera?
ALEJANDRO: (La besuquea muy intensamente) No voy a dejarme ni un pedacito sin probar…
DANIELA: ¿A qué hora te vas?
ALEJANDRO: En un rato.
DANIELA: ¿Vuelves esta noche?
ALEJANDRO: Si consigo escaparme sin que aquella lo note, si.
DANIELA: Quiero terminar con esto de una vez, eres mi esposo y quiero empezar mi vida contigo.
ALEJANDRO: Lo mismo deseo yo, Dani.
DANIELA: No entiendes, Alejandro, quiero que estas cosas pasen todas las mañanas. Que el primero que se levante, prepare el desayuno y que nos mimemos y alistarnos juntos para salir a nuestros trabajos. No soporto que ella nos robe nada más… (Baja la mirada)
ALEJANDRO: (Le besa la frente) ¡Ey, hermosa! Mírame… (La toma suavemente del mentón y le va subiendo el rostro) “Levanta la cabeza, princesa, sino la corona se cae”…
DANIELA: (Sonríe) TE AMO…
ALEJANDRO: Esto se va a terminar en tres semanas o antes y las cosas van a volver a su cauce como debe ser, nosotros juntos, casaditos y bien felices y cachondos… TE AMO…
DANIELA: Me encantó eso que dijiste de la princesa y de la corona
ALEJANDRO: Lo leí alguna vez y nunca conocí a nadie que me inspirara decirlo, hasta que llegaste tú…
DANIELA: Hazme el amor, pero YA, Alejerico…
ALEJANDRO: (Se pone firme, como soldado) ¡¡Señora, si, SEÑORA!!…

En la escuela en la que trabajaban Dante y Alex, mientras ellos se comían con la mirada, durante la formación del alumnado, Victorio los delataba con la directora.

DIRECTORA: ¡Eso no puede ser! Está terminantemente prohibido que los maestros tengan relaciones de pareja.
VICTORIO: ¡Lo se! Por lo mismo creí prudente informarle… ¿Los va a despedir?

Victorio sonrió creyendo que a quien despedirían sería a Dante por ser el maestro suplente, pero no. Su jugada le saldría muy mal, porque no sólo nadie perdería su trabajo, sino que aceleraría ese proceso que el mismo Victorio quería detener…

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