domingo, 24 de marzo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 47

Andrea Ina, salió a dar un paseo y su sonrisa le ocupó el rostro por completo cuando vio a Daniela, o quien ella creyó que era Daniela, besándose apasionadamente con un tipo. Estaban a pleno arrumaco y mimo, en un parque.

La prometida de Alejo sacó fotos con su celular y siguió con la felicidad a flor de piel, disfrutando de un día de compras…

Laura y Diego, completamente ignorantes del enorme favor que les habían hecho a Dani y Ale, seguían besándose y celebrando su triunfo sobre Ally Son.

LAURA: ¡Qué buena idea tuviste, amor!
DIEGO: Lo se, fue genial… (Se ríen)
LAURA: ¿Qué horario tienes hoy?
DIEGO: Ya salí, me quedan maravillosas y cortísimas 48 horas de libertad…
LAURA: ¿En serio? Cristina me liberó a mí también…
DIEGO: Lo se, yo se lo pedí.
LAURA: ¿Qué?
DIEGO: Lo que oyes, enfermerita cachonda. Le pedí a Cris que te liberara para que coincidieran tus dos días libres con los míos.
LAURA: ¿Y cómo para qué?
DIEGO: Para tenerte dos días seguidos en mi cama, Laura… ¿Te gusta la idea?
LAURA: Me encanta.
DIEGO: ¿Vamos?

Los enfermeros se fueron alegremente, con una sola idea en sus cabezas…

En las oficinas del estudio Rivadeneira, Diana, recibía la sorpresiva visita de su ex cuñado, Bruno.

DIANA: Pasa, Bruno, ¿qué andas haciendo por aquí?
BRUNO: Necesito tu ayuda, Diana, no se me ocurrió a quién más recurrir.
DIANA: No me vayas a pedir que interceda por ti con mi hermana, porque desde ya te digo que no. De hecho, estoy de acuerdo con Mica y estuviste muy mal.
BRUNO: Lo se, conozco perfectamente la dinámica de las quinti, no te preocupes. Es por Mica, pero por otro asunto.
DIANA: No te entiendo.
BRUNO: Es que ya entendí que Mica no tiene nada que ver con esos regalos, así que fui a la florería y conseguí esto. (Le da un papel) Es el teléfono al que se le remitían los envíos.
DIANA: O sea que la persona que molesta a mi hermana se comunicaba por este número.
BRUNO: No, si había algún problema con los pedidos, se le notificaba a ese número. Es de la zona de la casa de tus papás.
DIANA: Me doy cuenta. De hecho, conozco este número. Se perfectamente de quién es.
BRUNO: ¿De quién?
DIANA: De nuestro vecino, Malvino, “el fisgón”…
BRUNO: ¿EL FISGÓN?
DIANA: Si, así le dicen en el barrio, se la pasa metido en la vida de todo el mundo.
BRUNO: ¿Para qué ese tipo hace esto?
DIANA: Para fregar, quizás le guste mi hermana.
BRUNO: Hay que ir a buscarlo y decirle que ya la deje en paz.
DIANA: Estoy de acuerdo, pero no seremos ni tú ni yo, ni siquiera la misma Micaela.
BRUNO: (La comprende) La fiera Zavallalta…
DIANA: Malvino no sabrá qué fue lo que le pasó…

Antes de llegar a la casa de Tamara y Luis, Daymar hizo detener a Alejo.

DAYMAR: ¿Qué pretendes?
ALEJANDRO: Decirles la verdad a mis padres y acabar con esto de una vez. ¡Es una locura que le estemos siguiendo el juego a esa loca!
DAYMAR: ¿Daniela te dijo algo?
ALEJANDRO: No, pero no hace falta, se lo que siente y no quiero que siga sintiendo así. Ella es mi esposa.
DAYMAR: ¿Qué pasó con mi hija que te puso así?
ALEJANDRO: Nada…
DAYMAR: ¡Mi Dios! A ti te conozco como a las quinti y a Sergito, así que habla, joto o te agarro la oreja. ¿Qué pasó?
ALEJANDRO: Se quedó llorando…
DAYMAR: ¡Me la contagiaste! Daniela no chillaba nunca…
ALEJANDRO: ¡LO SE!
DAYMAR: (Sonó su celular) ¿Si?
DIANA: Hola, mamita, necesito verte, ¿puedes venir a mi estudio?
DAYMAR: Si, claro, ya salimos para allá. ¿Algo grave, hijita?
DIANA: No, grave no, pero muy interesante. ¿Por qué dijiste “salimos”?
DAYMAR: Estoy con Alejo, él me lleva. Adiós, princesita. (Corta) Hay que ir al trabajo de Diana, al parecer me tiene que decir algo importante
ALEJANDRO: ¿Y mis padres?
DAYMAR: ¿Quieres ver a tu madre maldiciendo a tu padre mientras él se muere?
ALEJANDRO: ¡Claro que no! ¡Pero esta situación ya no la soporto!
DAYMAR: Alejo, espérate y no vayas a regarla, hazme caso, hijo
ALEJANDRO: Yo no la regué, mi papá lo hizo y si esto me afectara sólo a mí, le juro que me aguanto lo que venga, pero Daniela está mal y eso me puede
DAYMAR: Pues, subamos (Se baja del auto) y mandemos todo a la chingada, que tu papá se muera, que tu mamá lo odie de por vida y que se queden en la ruina
ALEJANDRO: ¿Entonces qué hago?
DAYMAR: La decisión está en ti, puedes subir y decirle la verdad a tus padres y que se queden en la ruina o seguir con la farsa para Andrea
ALEJANDRO: ¿No me entiendes? No soporto que Dani pase por esto...
DAYMAR: Alejandro, Daniela aunque le duela, comprende y si tú abres la boca la vas a poner peor, imagínate que le digas a tu papá que los robaron y él se muera, ¿cómo crees que va a estar Daniela? Ella va a creer que por su culpa tu papá se murió... Hijo, piensa bien las cosas
ALEJANDRO: (Golpea el techo del auto) Piensa, Alejo... Finge, Alejo... Miente, Alejo... Quisiera saber quién carajos se pone en mis zapatos y en los de mi mujer, porque nada de todo esto es justo. Vamos a ver a Diana.
DAYMAR: Vamos y ya deja de golpear el auto que se va a dañar
ALEJANDRO: Golpeo el auto para no matar a nadie
DAYMAR: Mejor, en vez de pagar tu ira con el pobre auto, ¡mata a los gatos de Rebeko!
ALEJANDRO: (Se ríe) No, a mi si me gustan los gatos... (Se suben al auto)
DAYMAR: ¡Pobre Daniela!
ALEJANDRO: A Dani también le gustan... (Se ríen los dos y salen para el estudio de Diana)

Andrea volvió al departamento y se quedó esperando ansiosamente la llegada de Alejandro. Quería mostrarle las fotos de Daniela con ese otro tipo y quizás, muerto de rabia y de celos, él sucumbiera a ella y pudiera meterlo en su cama…

ANDREA: ¿Qué habrás querido hablar con tus papás, Alejo? No importa, estas fotos son un paso más. Ya caerás en mis garras, licenciado y esa artista de pacotilla, va a sufrir por cada beso que te dio…

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