FEDERICO: (Se endureció) ¿No te has ido?
DIANA: No lo haré hasta que hablemos.
FEDERICO: ¿De qué quieres hablar?
DIANA: De lo que pasó, Fede
FEDERICO: ¿Si? Bueno, cuéntame, ¿qué tal
besa tu jefe?
DIANA: Federico, por favor…
FEDERICO: ¿Querías hablar, no? Habla,
entonces…
DIANA: ¡No lo se! Fue algo que no me
esperaba, no quería besarlo.
FEDERICO: ¿Me vas a decir que el tipo no te
atrae? (Diana baja la mirada) ¿Ves? Isidoro te gusta y aunque no hayas buscado
besarlo, querías que eso sucediera. ¡Quédate con él y déjame en paz! (La pasó
de largo y siguió camino)
DIANA: (Fue tras él) Estuve confundida, lo
acepto, pero ahora se que lo admiraba, como profesional y confundí las cosas.
FEDERICO: (Se detiene y la mira) Hubieras…
(Se enoja) ¡HUBIERAS HABLADO CONMIGO!
DIANA: ¿Y decirte qué?
FEDERICO: Que estabas confundida, Diana,
¡que no sabías qué sentías! Eso me hubiese lastimado, si, pero no tanto como tu
traición.
DIANA: ¡No te traicioné! ¿Cómo te hago
entender que no quería besarlo?
FEDERICO: No mientas, acabas de decirme que
dudabas de tus sentimientos.
DIANA: De mis sentimientos por él, si. De
lo que siento por ti, no dudé jamás y nunca te traicionaría, Federico, te amo.
FEDERICO: ¿Me amas? Pues besarte con otro
no es una buena manera de demostrarlo.
DIANA: ¿Puedes parar? Escúchame y si
después de eso, sigues queriendo terminar lo nuestro, te juro que me voy.
FEDERICO: (La mira) Vamos al parque de
enfrente. (Van y se sientan en otra de las bancas) ¿Qué quieres decirme?
DIANA: No se por qué las cosas llegaron
hasta aquí. Tal vez mi miedo de perder el trabajo, me hacía pasar por alto las
señales de Rivadeneira, pero te juro por mis quinti, Fede, que no le di pie
para que me besara.
FEDERICO: (Diana era sincera y si juraba
por sus hermanas, era más que seguro que no mentía) No le diste pie, pero te
besó igual.
DIANA: Estábamos cenando, hablando de
trabajo y me ofreció bailar. Acepté y antes de darme cuenta, ya todo estaba
sucediendo. No le correspondí, amor, el único que quiero que me bese para toda
la vida eres tú.
FEDERICO: Diana, ¿te das una idea de lo que
sentí? Iba a proponerte…
DIANA: ¿Matrimonio? (Le muestra su dedo
anular izquierdo, tenía el lacillo puesto) Te hubiera dicho que si, sin dudarlo
ni un segundo.
FEDERICO: ¡Pero lo besaste!
DIANA: ¡Si y también lo abofeteé y
renuncié! Fede, si quisiera algo con ese tipo, no estaría aquí, contigo,
rogándote que me des una oportunidad para demostrarte que al único al que amo
es a ti
FEDERICO: No se…
DIANA: Cometí un error y lo asumo, pero te
amo. Te amo más de lo que ni yo misma sabía y no hay nada que no haga por ti,
por nosotros. Hermoso, si crees que no hay vuelta atrás, que no podemos
remediar esto y que para ser feliz, debes alejarte de mí, te juro que no voy a
detenerte, pero si existe una mínima posibilidad que tu felicidad sea a mi
lado, te imploro, amor, déjame amarte… (Se arrodilla)
FEDERICO: ¿Qué haces?
DIANA: Lo que tengo que hacer para
recuperar al amor de mi vida. (Le agarra la mano) Federico Pellegrini, en tus
ojos veo el futuro que siempre soñé tener. (Empieza a llorar) Veo una familia
preciosa, hijos (El llanto se acrecienta) y hasta un perro. Se que quiero pasar
cada día a tu lado y (Ya no podía hablar por las lágrimas) envejecer contigo…
(Saca un anillo de plata y no podía pronunciar palabra) ¡Yo no se cómo los
hombres pueden hacer esto, caray! ¿Te quieres casar…
FEDERICO: ¡No!
DIANA: ¿No?
FEDERICO: No lo hagas… (Se arrodilla él y
le quita el lacillo) Esto lo tengo que hacer yo… Diana Zavallalta, cada vez que
te beso, siento que mi cuerpo se estremece. Cuando te abrazo, no quiero
soltarte. Cada momento a tu lado, es una probadita del futuro que quiero tener
contigo. Me haces más feliz de lo que jamás imaginé ser y lo que más deseo en
la vida es que me permitas pasarla, tratando de hacerte sentir igual… Diana, mi
cielo, ¿quieres casarte conmigo?
DIANA: Si, rico Federico (Él le coloca el
lacillo y ella la alianza de plata) Ya soy feliz, tú me haces sentir la
felicidad en carne viva…
Así, arrodillados, se besaron y en ese beso
no sólo sellaron su compromiso sino que ambos dejaron atrás la herida. Esa
grieta abierta por lo sucedido con Isidoro, estaba cerrada y sin fisuras. Su
amor era más fuerte que cualquier otra cosa…
En el Distrito Federal, otra pareja súper
enamorada, tenía una conversación bastante complicada: Alejandro había tomado
una decisión con respecto a lo que sucedía con Andrea Ina y Daniela, intentaba
comprender el porqué de semejante premisa.
ALEANDRO: Es sencillo, amor, no quiero
seguir con todo esto. Estoy cansado de vivir así, ¿tú no?
DANIELA: Claro, pero ¿y tus padres, Alejo? Sabes
lo que esto puede provocar en ellos.
ALEANDRO: ¿Y lo que provoca en nosotros?
Mira, Dani, no quiero ser egoísta ni reclamarle a mi papá lo menso que fue,
porque, al fin y al cabo, él es buena gente y sólo confió en su socio como
desde hace años lo hace, sólo que esta situación, me está desquiciando.
DANIELA: (Estaban en el sillón, sentados
uno junto al otro. Ella le toma el rostro y se miran fijamente) Supongamos que
haces eso que pretendes, ¿qué va a pasar con la casa de tus padres, la empresa,
este departamento?
ALEANDRO: La empresa y este departamento,
¡me valen! Con la herencia que me dejó mi abuelo, puedo empezar de cero y se
que los clientes de “Gráfica Vilatorres”, se van a venir conmigo al igual que
los empleados. La casa de mis padres, creo que la puedo rescatar.
DANIELA: ¿Cómo?
ALEANDRO: Ofreciéndole lo que tanto de
desea, Dani. Le voy a decir que si me devuelve la casa, en la noche de bodas,
tendrá lo que busca.
DANIELA: ¿Te vas a acostar con ella,
Alejandro? ¿Qué te pasa? (Se enoja)
ALEANDRO: ¡Espérate! ¡Párale ahí! Dije en
la noche de bodas, pero esa noche nunca va a llegar porque no voy a casarme.
Sólo seguiré con esto si ella acepta el trato y en cuanto me devuelva el hogar
de mi familia y no haya manera de que se eche atrás, la mando al demonio y
listo, a empezar una vida feliz y plena, a tu lado…
DANIELA: ¿Crees que acepte?
ALEANDRO: Habrá que hacerle ojitos, pero
con las ganas que se trae de meterme en su cama, se que va a aceptar.
DANIELA: (Se le sube encima y lo besuquea y
toquetea por todo el cuerpo) ¿Quién no tendría ganas de tenerte en su cama con
lo bueno que estás, Alejerico?
ALEANDRO: No se quién quisiera, pero se
quién será la única que lo consiga…
DANIELA: (Lo mira) Más te vale que no hagas
uno de esos chistecitos bobos de los de tu arsenal de babosadas…
ALEANDRO: (La agarra de la cintura y hace
que sus centros se rocen para que ella sienta que el generalito estaba puesto para la guerra) ¿Eso te parece un
chiste?
DANIELA: (Se mueve y lo hace gemir) No…
En Oaxaca, para variar, las cosas estaban
igual de calientes y entrando a la recámara de Fede, él y Diana, ya no se
podían seguir aguantando…
Clap, clap, clappppp!!!!!!!!!!!!!!!! (Por los aplausos y el sexo, jajajaja)
ResponderEliminarJajajajjaja eso estuvo magnifico jajajjaja me encanto jaja el cap jajajja
ResponderEliminarque bien que se reconciliaron...
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