sábado, 25 de mayo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 95

Mini Dani, exigía a sus padres un beso entre ellos…

DANIELA: No hay otro remedio que hacerle caso a nuestra hija (Sonrió y después besó a su esposo)
ALEJANDRO: Ella manda, Cosita mía... (Otro beso)
DANITA: (Saltando en la cama) ¡¡Quiedo comeeeeddd!!
DANIELA: ¿Y qué quiere comer la niña más hermosa de este mundo?
DANITA: (Lo piensa) ¡¡Quiedoooo buguesaaaaa!!
DANIELA: ¿Una hamburguesa? (Miró a su esposo) Ahora no se puede una hamburguesa...
ALEJANDRO: Si se puede, lo que pida cualquiera de mis Danielas se puede. (Saca el celular) Tengo el número del delivery agendado... ¿Tú quieres algo, Cosita?
DANIELA: Si, a ti (Le guiña un ojo) Quiero lo mismo que mi princesa hermosa...
ALEJANDRO: No seas así... (La besa y llama. Pide tres hamburguesas completas) ¡Ya está! (De pronto, se escucha una voz muy conocida, llamando a Dani)
REBEKO: ¡Daniela, hija!
DANITA: (Sale corriendo) ¡¡Buelo Bekooooo!!!
ALEJANDRO: ¿Estás lista, amor?
DANIELA: Claro que si...
ALEJANDRO: (Le da la mano y se aprietan fuerte) ¡Te amo!
DAYMAR: (Entrando) ¡Hija mía! (Va con Dani y la abraza)
REBEKO: (Con Danita a upa) ¡Es cierto, princesa! ¿Eres de verdad?
DANIELA: ¡Mamita! (Lloraba a mares) ¡¡Si, papito, soy de verdad!!
ALEJANDRO: (Agarra a Danita) Vaya, suegro y abrácela, se siente como un milagro...
REBEKO: Daniela... (Le besa la frente y se quedan así)
ALEJANDRO: Ven, Danita, vamos a esperar a la tía Alex y el tío Dante que están por llegar y a las hamburguesas
DANITA: ¡Buelo tajo Tito, papi! (Le muestra el peluche)
ALEJANDRO: ¡Hola, Tito! (Salen)
DAYMAR: ¿Cómo estás, hija? ¿Cómo está la bebé?
DANIELA: Las dos estamos bien (Abarca la cara de su mamá con las manos) Pero, ¿tú cómo estas, mami? Me dijeron que estuviste muy mala...
DAYMAR: (Le besa las manos) Tú eres madre, Dani, podrás comprender lo que fue para nosotros...
REBEKO: Pero mi viejita se repuso por nuestra nieta, esa niña nos dio fuerzas...
DAYMAR: Te miro y no lo creo...
DANIELA: Soy yo, mamá (La abraza fuerte, Rebeko se une al abrazo) No saben cómo los extrañé...
REBEKO: Nosotros sentimos horrible, hija, una tristeza que lo colmó todo, pero lo importante es que fue todo un error y que estás aquí, en nuestros brazos...
DAYMAR: ¡¡ERROR MIS CHONES!! ¡¡¡Esa maldita loca me las va a pagar!!!
DANIELA: No, mami, no hagas nada, esa mujer está loca y no quiero que te pase nada... (Los miró) ¡Mis papitos, mis papitos lindos! (Se abrazaron fuerte)
DAYMAR: ¡La voy a dejar chueca y coja!
REBEKO: ¡Y yo te ayudo, viejita!
DAYMAR: ¿Hablaste con tu marido, Daniela?
DANIELA: ¿Sobre qué?
DAYMAR: ¿Cómo que sobre qué, hija? Tu esposo y todos nosotros te creímos muerta
REBEKO: Tu mamá tiene razón, tienes que hablar con él...
DANIELA: Ya estuve hablando con él, pero hablaré de nuevo más tarde, cuando la sorpresa no lo inunde todo...
REBEKO: Me parece bien que bajen las aguas un poco
DAYMAR: Viejo, ¿me das un momento a solas con la princesa?
REBEKO: ¿Conversación de madre e hija?
DAYMAR: Si
REBEKO: Pues, siendo así, papá sobra... (Besa a ambas en la frente y se retira)
DAYMAR: Dani, se que es mucho y muy de golpe, pero quiero que me escuches atentamente...
DANIELA: Dime, mamita...
DAYMAR: Cuando desapareciste, todos sentimos una desesperación que nos sobrepasaba y Alejo hizo de todo por encontrarte, fue a todos los medios, pagó por poner avisos en cada periódico y cuando los demás intentábamos descansar, él agarraba su auto y salía a recorrer la ciudad para encontrarte.
DANIELA: ¿Eso hizo?
DAYMAR: Eso y más. Fue a la televisión, puedes buscarlo en internet. (Le acaricia el rostro) Cuando nos dieron la noticia de tu supuesta muerte, él se derrumbó. Todos te amamos, hija y a todos nos destrozó. Imagina que hubiera sido alguno de tus hermanos y quizás te des cuenta. Pero a tu esposo, el mundo se le cayó a los pies... Dani, Ale estuvo muy mal...
DANIELA: ¿Cómo de mal?
DAYMAR: Veo que no te dijo nada...
DANIELA: No, no me dijo, pero cuéntamelo tú, porque sé que él no me lo va a contar para no atormentarme, ni hacerme sentir mal
DAYMAR: (Respira hondo y la mira, la toma de las manos) Tuvo una crisis cardíaca. Sólo lo sabemos sus padres y nosotros, nadie más. Ni siquiera Dante o Maru.
DANIELA: ¿Qué? (No se lo podía creer)
DAYMAR: Si. Estábamos en casa de Tamara y Luis, Danita había pasado la noche con nosotros y fuimos a llevársela y así, de la nada, se desplomó. Los médicos dijeron que debe llevar un tratamiento y se que lo hace, pero sólo por su hija, porque si no existiera esa muñequita, creo que Alejo se habría dejado ir...

En la sala, Alejo y Danita jugaban con Tito.

ALEJANDRO: ¡Tito tiene sueño, mira! (Coge al muñeco y lo recuesta sobre el sillón, haciendo como si roncara)
DANITA: ¡No, papi! Tito quiede gugad con Nanita y Lejo…
ALEJANDRO: ¿Cómo que “Lejo”? Soy papá, Daniela, no me gusta que me digas Alejo
DANITA: Papi Lejo, papi Lejo (La niña se reía y le sacaba la lengua a su padre) ¡PAPI LEJO!
ALEJANDRO: ¡Te voy a dar tu papi Alejo, ven acá! (La pone en su regazo y le empieza a hacer cosquillas)
DANITA: (Muerta de risa) ¡¡¡Papi, papi, no Lejo, LEJO NOOOO!!!
ALEJANDRO: ¡Así me gusta más, microbio!
DANITA: Nanita micobioooo, jajajajaja…
ALEJANDRO: ¿Danita es el amor de quién?
DANITA: ¡Mami, papi y Ditora!
ALEJANDRO: ¿De quién? ¡No escuché!
DANITA: (Alza la voz un poco, era un juego que tenían los tres) ¡Mami, papi y Ditora!
ALEJANDRO: ¡Me parece, me parece que nadie me responde!
DANITA: (Casi gritando) ¡MAMI, PAPI Y DITORA!
ALEJANDRO: ¡Siiiii! (Chocan las manos)
DANITA: ¡Amo, papi!
ALEJANDRO: Y yo te amo a ti, microbio…
DANITA: ¡¡Nanita micobio, Nanita micobio!!

Rebeko los observaba sin que lo vieran, hasta que su nieta se percató de su presencia.

DANITA: ¡Buelo Beko! ¿None ta Naman?
REBEKO: En casa, mi cielo, con los demás gatitos…
ALEJANDRO: ¡Y ahí se van a quedar, Daniela, nada de traerlos aquí! Ya los llevaste a casa y casi hay una guerra…
DANITA: Si quiedo, papi…
REBEKO: No se puede, Dani, la próxima vez, te prometo que los traigo…
DANITA: ¡UFA! (Se cruza de brazos y hace puchero)
REBEKO: Quita ese pucherito para el buelo Beko, a ver…
DANITA: (Su abuelo le ganaba siempre, era su debilidad) ¡AMO BUELO!
REBEKO: Y yo a ti, Danita…
DANITA: (Agarra a Tito) Quiedo gugad con Tito tolita
ALEJANDRO: (La lleva al cuarto donde la niña había dormido) Te portas bien…
DANITA: ¡¡¡Ssssssssssshhhhhhhiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!
ALEJANDRO: (Vuelve a la sala, se sienta y mira a su suegro) ¡Qué milagro, Don Rebeko!
REBEKO: ¡El mejor milagro de nuestras vidas! (Lo toma de los hombros) ¿Cómo estás, cómo te sientes?
ALEJANDRO: (Miró hacia las habitaciones) Un poco mareado, pero bien. Por suerte no salgo sin mis pastillas y ya me voy a tomar una, en un rato se me pasa.
REBEKO: No me mientas, Alejandro…
ALEJANDRO: Se lo juro por ellas, es sólo un mareo. (Se levanta, toma la pastilla y regresa) Va a ver que en un rato, estaré perfecto…

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