sábado, 1 de junio de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 97

En la calle, Alejandro estaba que echaba humo por los oídos, encima era consciente de lo mal que había reaccionado, pero todo lo superaba.

ALEJANDRO: (Viendo llegar a su amigo) ¡Nada, no me digas nada, ya se que hice mal!
DANTE: (Lo abraza) Te entiendo, cabezón…
ALEJANDRO: ¡Tengo que encontrarla y matarla con mis propias manos!
DANTE: No seas burro, ¿quieres?
ALEJANDRO: ¡Es un decir, Triple D!
DANTE: ¡Una expresión de deseo, va, lo entiendo, pero modérate! No por mí, ni por los otros, sino por tu mujer…
ALEJANDRO: (Afirma con su cabeza) ¡Entremos!

En la sala del departamento…

ALEX: (Agarrando aún la mano de Dani) ¡Ya se le va a pasar, Quinti!
ELIZALDE: (Ve que Daniela está angustiada) Tómese un momento, señora, no se preocupe…
DANIELA: Por eso no quería decirlo. Ale se siente culpable de lo que pasó y esto no lo ayuda.
DAYMAR: Tu marido ya va a entender que no tiene culpa alguna, dale tiempo.
DANIELA: Ya lo se, mamá, sólo me duele verlo así y por mi culpa.
ELIZALDE: Señora de Vilatorres, no. Nada de esto es su culpa, ni su responsabilidad, así como no lo es de su marido. Aquí la única culpable y responsable es Andrea Ina, nadie más.
DAYMAR: ¡Maldita desquiciada!
ALEX: ¡La colgaría de las orejas y la cortarían en pedacitos bien chiquitos! ¡Cosa que sufra horrores!
ELIZALDE: El malestar de todos es lógico, pero no se arriesguen a hacer justicia por su propia mano, eso nunca termina bien, créanme, se de lo que hablo.
ALEJANDRO: (Entrando con Dante, se acerca a Dani y la abraza) Perdón, Cosita, no debí ponerme así, pero de pensar lo que viviste, me pongo como el demonio…
DANIELA: (Devolviendo el abrazo) No te preocupes, amor, es normal que reacciones así…
ELIZALDE: Lo mejor va a ser que hablemos a solas, señora.
DAYMAR: Pienso lo mismo.
DANIELA: Ale, por favor, quédate conmigo
ALEJANDRO: Claro que si.
DANTE: Nosotros, mientras tanto, deberíamos hablar con el resto de tus hermanos, Dani
ALEX: Si, tienen que saberlo
ELIZALDE: Se que es difícil, pero por lo pronto, que no vengan, al menos no todos al mismo tiempo. (Alex y Dante, asienten, saludan a todos y se van)
DAYMAR: Yo voy con Rebeko y la niña. (Besa a su hija en la frente y va al cuarto)
ALEJANDRO: (Se sienta con su esposa y la abraza) Prometo comportarme.
ELIZALDE: Bien, sigamos. Dice que un auto las esperaba, ¿Andrea tenía un cómplice?
DANIELA: Un “empleado”, más bien. Se llama Félix y por lo que pude entender, era un indigente, un vago.
ELIZALDE: ¿Alguna seña particular?
DANIELA: Un tatuaje en la mano. De una rosa enredada con una serpiente. Mano izquierda, de la parte de arriba.
ELIZALDE: ¿Cómo se comportaban con usted? ¿La maltrataron?
DANIELA: No. Ella sólo entraba a donde estaba yo para mostrarme fotografías de mi familia y él, era el encargado de alimentarme y cuando estaba sobrio, me daba algo de charla, me preguntaba si el bebé estaba bien, si necesitaba algo que pudiera darme, de hecho, me alimentaba más de lo que la loca le ordenaba. Félix no es malo, sólo está perdido en sus vicios. La verdad es que fue, podríamos decir, amable y atento, dentro de lo que cabe.
ELIZALDE: ¿Qué clase de fotografías le mostraba Andrea?
DANIELA: Mayormente eran de Alejo. En todas se lo veía mal, llorando. Hubo algunas de mi hija, otras de mis padres y hermanos, en fin. Quería torturarme mostrándome lo mal que todos la estaban pasando.
ELIZALDE: ¿Usted supo durante su cautiverio que su familia la creía muerta?
DANIELA: No. Me lo dijo una anciana que me ayudó. Cuando me escapé llegué hasta su cabaña. Ella me abrió, me reconoció y me contó lo que había pasado. Bueno, lo que ella sabía, lo que salió en las noticias.
ELIZALDE: ¿Algo que crea que pueda ayudarnos?
DANIELA: (Lo piensa) Andrea cambió su aspecto (Le describe el nuevo look de la loca) Y no se si los ayude, pero en varias ocasiones la escuché hablar del muertito. No se a quién se refería, pero por lo que entendí, alguien la ayudó a escapar del psiquiátrico y la loca lo mató.
ELIZALDE: Uno de los enfermeros de allí está desaparecido… (Se da cuenta de algo) Y la esposa de ese hombre también… ¡Es ella!
DANIELA: ¿Qué?
ALEJANDRO: ¿Quién es quién?
ELIZALDE: La esposa del enfermero desaparecido, se esfumó. Nadie sabe dónde está y ambos están fuera del radar desde el mismo día de la fuga de Andrea. (Ve que ellos no comprenden) Esa mujer estaba embarazada y si no recuerdo mal, tenía el mismo tiempo de gestación que usted, señora…
ALEJANDRO: ¿Está queriendo decir que la mujer que creímos que era Dani?
ELIZALDE: Habrá que hacer un ADN, pero puedo apostar que si.
DANIELA: ¡Pobre gente, Dios!
ALEJANDRO: ¿Piensa que el enfermero sea cómplice de la desquiciada?
ELIZALDE: Aún quiero creer que un hombre sería incapaz de atentar contra su esposa embarazada, pero después de tantos años de profesión, tengo que dudar de todo y de todos.
DANIELA: A ver, si estamos hablando de la misma persona, Andrea lo mató al hombre, mató a los dos.
ALEJANDRO: Quizás lo utilizó hasta que ya no le servía, amor. ¡Esa mujer está demasiado perturbada como para comprender lo que hay en su cabeza!
ELIZALDE: De todos modos, todo esto nos ayudará a resolver ese misterio, por lo menos. ¿Algo más, señora?
DANIELA: No, no recuerdo nada más, lo siento.
ELIZALDE: No se preocupe, sólo una pregunta y la dejo descansar. ¿Tiene idea de dónde la tenían? ¿Cree que pueda guiarnos para encontrar el lugar?
DANIELA: Si, se perfectamente cómo llegar.
ELIZALDE: Le voy a pedir que me haga un mapa, ¿puede ser? Lo más detallado posible.
DANIELA: No creo que le haga falta un mapa, el camino es casi directo. Yo me desvié para que no pudieran encontrarme si se daban cuenta que me había escapado. Es por la ruta nueva a Metepec, en el kilómetro 200 más o menos. Un depósito abandonado de chatarra. Está a un lado del camino, bien a la vista.
ELIZALDE: ¡No puede ser!
DANIELA: ¿Qué cosa?
ELIZALDE: El cuerpo de la mujer que creímos que era usted, fue hallado unos 50 kilómetros antes, en esa misma carretera.
DANIELA: (Hace memoria) ¿En una vieja tienda de abarrotes o algo así?
ELIZALDE: Una gasolinera. Lleva como quince años sin que nadie la trabaje, estaba completamente venida abajo, de hecho, ni surtidores había.
DANIELA: Me doy cuenta, recuerdo haber pasado por allí.
ELIZALDE: Ya mismo salgo para allá y dejaré guardia constantemente.
ALEJANDRO: Debe cuidar a mis cuñadas, comisario. Recuerde que son las cinco idénticas.
ELIZALDE: ¿Alguna de sus hermanas está embarazada de ocho meses?
DANIELA: (Sonríe) Ocho meses y medio y no, ninguna está embarazada, creo yo. Pasa que mi esposo es protector por naturaleza.
ALEJANDRO: De todas maneras, cuide a todos. Esa tipa no tiene límites y con tal de salirse con la suya, va a hacer lo que sea.
ELIZALDE: No se preocupen, como ya dije, este caso es personal. Les prometo que daremos con Andrea y que va a pagar por todo lo que ha hecho. (Se pone de pie) Me retiro. Señora, por favor, cualquier cosa que recuerde, por mínimo que sea, hágamelo saber y, de nuevo, me alegro sinceramente de verla con vida.
DANIELA: Gracias, comisario.
ALEJANDRO: Lo acompaño.

Elizalde salió junto a Ale y Daniela se quedó pensando en la mujer que habían asesinado para hacerla pasar por ella. Instintivamente, se acarició el vientre.

DANIELA: Dos semanas, hijita, sólo dos semanas para tenerte en mi brazos…

4 comentarios:

  1. esta loca si que esta desquiciada para hacer todo lo que hizo... que lindo que ya va a Nacer mi tocayitaaa

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  2. Ojala y la encuentren y la maten...
    Yei ya viene Victoria..

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  3. Que llegue vicky q bueno q esta todo ok dentro de lo q cabe espero pronto este todo en normalidad ja

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  4. Alejo como que tiene que aprender a moderar ese carácter de mierda, jajaja

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