sábado, 22 de junio de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 111


Andrea no se imaginaba que detrás de sus nefastas intensiones, había un operativo magistral que intentaría detenerla. En su cabeza tan enferma, tan desquiciada, no existía la posibilidad de volver a fallar: esta vez sería concreto y sencillo, sólo apuntar y disparar. Ni siquiera iba a intentar escaparse, ya había asumido que la atraparían y por esa razón, si la policía estaba allí o no, era algo que no le importaba. Lo único relevante para ella era matar a Alejandro y ahora, su víctima acababa de sentarse. Mucha gente lo rodeaba, no era momento para disparar. No debía haber más heridos, sería uno solo y nadie más….

Bastante lejos de allí, en el lugar que ellos mismo habían transformado en su hogar, el matrimonio Vilatorres - Zavallalta, disfrutaba de un reencuentro más que especial. No sólo por haberse terminado la cuarentena, sino por todo lo que les había pasado y por lo que sucedía mientras ellos se entregaban a su hermoso, grande y magnífico amor.

Ale se movía suavemente, gozando cada segundo de la penetración. Daniela lo apretaba con las piernas y los brazos, sin hacer nada más que sentir a su marido entrando y saliendo de ella... El caballero buscaba poder besarla, pero Dani no quería saber nada con eso, sólo lo dejaba besarle el cuello

ALEJANDRO: (Intensificó las penetraciones y le habló a Dani al oído) ¿No me piensas besar?
DANIELA: Todavía no... (Quería provocarlo un poco)
ALEJANDRO: (Presionó su pelvis contra la de Dani y la dejó inmovilizada hacia la pared, quedándose quieto) ¿No? (Endureció su abdomen y esto hacía que el generalito llegara hasta donde nunca antes) ¿No me vas a besar? (Le lamió el cuello)
DANIELA: ¡Ups! (La que se desbocó fue ella, lo besó apasionadamente)

La intensidad de los besos que se daban, los descolocaron un poco y Ale salió de su esposa, sin quererlo. Aprovechando la ocasión, la llevó al sillón y se sentó él, dejando que ella tomara las riendas. Daniela quedó arriba, marcando el ritmo, cabalgando sobre su marido, dándole placer a ambos

ALEJANDRO: (La tenía apretada contra su pecho y la besaba con locura) Amo que me hagas esto, estar en ti, Dani, me encantas más a cada segundo...
DANIELA: ¿A cada segundo nomás? Yo te amo más a cada milésima de segundo (Continuaba moviéndose sensualmente, encima de su amante, cuando paró de repente)
ALEJANDRO: ¿Qué pasa, amor? (Seguía besándola por el cuello y los senos) ¿Estás bien? ¿Por qué te detienes?
DANIELA: Quiero que me convenzas de seguir (Lo besaba en la boca apasionadamente)
ALEJANDRO: (Sonríe) ¿Convencerte? ¿Y cómo le haré para lograrlo? (La alza y la recuesta en el sillón. Acaricia el cuerpo de Dani y besa cada rincón, la voltea, dejándola boca abajo) Vas a ser más mía que nunca, Cosita...
DANIELA: Eso es lo que quiero...
ALEJANDRO: (La hace incorporarse, quedando los dos de rodillas, ella de espaldas a él y recorre el cuerpo de su mujer de desde el principio hasta el final, besando todo a su paso) Te amo tanto, Dani, tanto...
DANIELA: Y yo a ti, amor. Hazme tuya, sólo tuya...

Aun besando la espalda de su esposa, Alejandro corrió suave y delicadamente los muslos, volviendo a entrar en ella. A medida que la penetraba, la abrazaba y buscaba los labios de Daniela, aprisionando, con sus manos fuertes y complacientes, aquellos senos que lo enloquecían...

ALEJANDRO: (Penetrando una y otra vez, con pasividad) Me vuelves completamente loco...
DANIELA: Y tú a mí (Su marido la estaba volviendo loca)
ALEJANDRO: Quiero que me vuelvas tu esclavo, Dani...

En ese mismo momento, en el hotel “La Marida”…

Desde uno de los monitores, se podía ver nítidamente a Andrea que simulaba estar descansando, apoyada sobre una pared, leyendo un panfleto.
En el otro monitor, Medina recibía la orden de ir desalojando a quienes lo rodeaban, para quedar al alcance del disparo. Según el psiquiatra que analizó el perfil de Andrea, este era un crimen pasional y debido a esto, la mujer dispararía al corazón. Según el profesional, había dos maneras de ejecutar a una persona en casos de crímenes cometidos con revólveres.  Una era con frialdad. Los objetivos eran ejecutados con disparos a la cabeza. Esto demostraba el desprecio por la persona asesinada y la poca relevancia que el blanco tenía para su sicario.
La otra manera, era por pasión. Cuando el victimario tenía relación con su víctima, las heridas de arma de fuego, iban a la zona torácica, cerca del área del corazón. Con relación, se quiere decir que conocía a su blanco, independientemente de si se la relación era recíproca o no. Es decir que el asesino podía conocer a su víctima y tener una relación con ella, como por ejemplo, podían ser amantes. Así como también, existía la posibilidad que el objetivo no tuviera conocimiento del victimario: por ejemplo, un vendedor que se obsesiona con una clienta de su negocio. Ella sabe que él existe, pero no es parte de su entorno. A este tipo de casos, se los denomina como “crímenes pasionales”.

Medina llevaba chaleco antibalas y después de varios minutos, por fin se vio libre de gente y subió al púlpito.
Al ver eso, Andrea sacó su pistola, le colocó el silenciador y se preparó para disparar.

En la caseta de seguridad, Elizalde dio un salto de la silla al verla en el monitor.

ELIZALDE: ¡¡Es ella!! (Sacó su celular, mientras salía hacia el vestíbulo del hotel) ¡Rojas, punto tres, punto tres, va a disparar! (Cruzó el vestíbulo y llegó al salón)

Andrea notó como, de repente, varias personas comenzaron a dirigirse hacia donde estaba ella y la miraban atentamente. Antes que Medina pudiera protegerse, la loca, disparó…

En el departamento, dos cuerpos completamente desnudos y apasionados, seguían entregándose al amor que los unía.

Daniela estaba de rodillas en el sillón y su marido, tomándola por detrás, la llevaba por el camino del éxtasis, de la lujuria, de la locura y ella, a su, vez, lo guiaba a él por ese exacto y mismo camino. Se movían al compás, sincronizando sus deseos y sus instintos con perfección, con concordancia.
Aunque llevaban casi cuatro años juntos y habían probado el sexo de todas las formas que le generaban placer, ninguno podía o pretendía dejar de necesitar al otro, es más, parecía que a cada momento, se excitaban más y que cada vez que se fundían en un mismo cuerpo, era sólo para desearse más en una próxima ocasión, como si una entrega, fuera la previa de la siguiente. De hecho, no parecía, era así y aunque cuando ellos dos hacían el amor, el mundo desaparecía por completo, sus sentidos lo sabían y esa idea de volver a hacerlo, los ponía aún mucho más cachondos…

ALEJANDRO: (Manteniendo la pose) Dani (Penetración) Te amo…

Ale la agarró de los senos con más potencia, llevando a su novia eterna, a soltar una sonora exclamación como prueba de lo delicioso que se sentía tener a su marido dentro de su ser, pero ella quería más todavía, más de todo, más sexo, más amor, más éxtasis. Los embarazos habían transformado las sensaciones de su cuerpo y lejos de apagarse, Daniela, se convirtió en una mujer muy perceptiva, con sus poros abiertos a lo que Alejandro provocaba en ella como, jamás, ningún otro hombre pudo hacerlo. La señora viró un poco su cuello para encontrarse con la boca del señor que buscaba la de ella al mismo tiempo y sus labios se unieron una y otra vez, hasta que Alejo ya no aguantó y la fue llevando hacia abajo, para poder hacer eso mismo, pero mucho mejor. Dani, comprendiendo, cedió por completo a esa fantasía que por más que la cumplieran millones de veces, nunca perdería su efectividad. Apoyando las manos en el sillón, se dejó hacer lo que Ale deseaba tanto y lo disfrutaba a la par de su hombre.

2 comentarios:

  1. Que capitulo por favorrrrrrrr demasiado calenchi... y un poco de acción

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  2. Jajajajajaja este capi esta ufff!! Q cosas cheee jajajaja super ajjajajja

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