sábado, 15 de junio de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 110

La muestra abrió sus puertas puntualmente a las diez de la mañana.

Poco antes de mediodía, una mujer de cabello negro y ropa informal, ingresó y recorrió los stands con mucha tranquilidad. Se detenía en todos y cada uno de ellos, platicaba con los promotores y seguía su marcha. Nada en ella llamaba la atención y el arma que tenía en la cintura, entre su piel y los jeans, no se notaba para nada. El silenciador de dicho revólver, lo tenía en uno de los bolsillos de su chamarra.

Al llegar al lugar donde se anunciaba a “Vilatorres – Zavallalta, creaciones gráficas”, se detuvo y desde prudente distancia, observó tranquilamente: Maru, Carola y Beltrán estaban sentados y hablaban fraternalmente, entre risas y bromas.

ANDREA: ¡Maldito Alejandro! ¿Dónde estás metido?

La loca miró su reloj, pasaban cuatro minutos de las dos de la tarde. Cada vez faltaba menos…

Desde una caseta de seguridad, Elizalde vigilaba los tres diferentes puntos desde los que sería fácil disparar y atinar a donde Medina estaría ubicado.
De los tres sitios, uno en particular, era ideal. Estaba en línea recta al púlpito y no tenía nada interponiéndose, mientras que los otros dos posicionamientos, estaban en diagonal y con plantas decorativas, estorbando un poco el camino.

El comisario sacó su celular y llamó a uno de los agentes que estaban camuflados entre la gente.

ELIZALDE: Rojas, te estoy viendo y quiero que de a poco, vayas ubicándote en el punto tres. Creo que ese será el lugar elegido.
ROJAS: Si, mi comisario.
ELIZALDE: Se sutil y que no se note que estás vigilando. Algo me dice que esa mujer ya está aquí, merodeando.
ROJAS: No se preocupe, comisario, ya veré cómo lo disimulo. Una cosa más. Creo que tiene razón, señor. Como a diez metros del stand de Vilatorres, hay una mujer. Jeans azules, chamarra negra y cabello oscuro, recogido. Gafas oscuras también.
ELIZALDE: (Le describe la mujer al de seguridad y la encuentran) La estoy viendo, Rojas, ¿qué hay con ella?
ROJAS: Me llamó la atención porque desde hace rato que da vueltas y hace como 10 minutos que está ahí, quieta, mirando el stand.
ELIZALDE: ¿Qué le llamó la atención?
ROJAS: Pues, las gafas y que, como le dije, lleva diez minutos inmóvil…

El comisario se quedó contemplando a la extraña mujer y ordenó que una de las cámaras ubicadas dentro del salón, la siguiera constantemente.
Pasó casi media hora hasta que ella se quitó de allí. Fue al baño y uno de los oficiales vestidos de civil, entró un momento después.

Andrea se miraba al espejo por detrás de las gafas. La rubia mujer que entró al baño, no llamó su atención. Fue al baño, salió, se higienizó y volvió a salir. Nada raro o inusual.

ANDREA: Se que la policía está por aquí, pero ¿dónde?

Se sacó las gafas un poco para poder descansar los ojos. Miró su reloj. Faltaban diez minutos para las tres. Ya casi era hora.

En el departamento de Mariano, apenas Diana y Federico salieron con las niñas, Daniela cerró la puerta del inmueble con llave y miró a su marido, que le sonreía plenamente.

ALEJANDRO: ¿Y ese gesto, Cosita? Pareces una loquita…

Daniela le devolvió la sonrisa y se le fue encima…

DANIELA: Se acabó (Empezó a besarlo)
ALEJANDRO: ¿Qué se acabó, mi amor? (Dani lo tocaba como fuera de si) ¡Cosita!
DANIELA: El sufrimiento (No dejaba de tocarlo y de besarlo) Se acabó lo de quedarnos a medias...
ALEJANDRO: (Dejaba que ella hiciera lo que quisiera, como si no entendiera) ¿A medias?
DANIELA: Sí, a medias, porque te quiero completito...
ALEJANDRO: (La agarra y se la sube encima, ella le cruza las piernas por la espalda) ¡Completito me vas a tener, amor! (Se besan muy calientes)
DANIELA: (Le sonríe) Eso me va a fascinar (Además de besarse, se acariciaban el uno al otro con ansias y desesperación)
ALEJANDRO: (La pone contra la pared y le abre la ropa de un tirón) Mmmm... Estás más hermosa y buena que nunca... (Hundió su rostro en el torso de Daniela)
DANIELA: No sabes cómo necesitaba esto, me estaba muriendo por dentro...
ALEJANDRO: (Le besa el cuello) No te mueras, pero mátame a mí
DANIELA: (Bajó su mano hasta la entrepierna de su esposo y liberó al amigo fiel) Este está dispuesto...
ALEJANDRO: (Gimiendo por lo que Dani le hacía) Siempre lo está... ¿Qué planes tienes para el generalito?
DANIELA: Un plan muy específico, pero no lo pienso revelar porque es secreto de estado (Mientras besaba a su esposo, acariciaba el generalito que estaba muy duro y tentador)
ALEJANDRO: (Le quita bruscamente la ropa interior y se la rompe) ¡Ups! (Sonríen)
DANIELA: Como sigas así, me quedo sin ropa interior, mi amor, jajajaja (Lo besa cachondamente) Vamos a la cama o al sillón, lo que quede más cerca...
ALEJANDRO: (Le acaricia la cueva y la siente húmeda, perfecta) Lo más cercano (La penetra) Es aquí...
DANIELA: ¡¡¡DIOS!!! (Alejo la agarró tan desprevenida, que hizo que Dani se estremeciera al sentir un placer tan inesperado, que la volvió loca)

Andrea Ina salió del baño y como si estuviera siguiendo el recorrido por la muestra, fue hasta las escaleras. La cámara la seguía desde la otra punta del salón. Elizalde, prácticamente convencido que era ella, no quiso descuidarse. En caso de estar en un error, habría que estar alerta.

La loca subió hasta el primer piso y volvió a ver la hora, tres menos dos minutos y el movimiento en el lugar de la rueda de prensa, comenzaba a notarse.

A un costado del improvisado escenario, apareció un figura alta, esbelta, con una gorra deportiva color verde, una playera negra que le marcaba el perfecto abdomen y unos jeans clásicos que evidenciaban esas pompas que siempre la habían tentado a morderlas y a acariciarlas: no cabían dudas, era Alejo.
Esa gorra era su favorita y esas gafas también. La ropa le era más que conocida y el revuelo a su alrededor, demostraba que el objeto de su obsesión, había llegado a su destino.

Disimuladamente, para no llamar la atención de nadie. Andrea se fue acercando al punto desde el cual dispararía, que era el mismo que creía Elizalde que ella iba a usar.
La loca se fue poniendo en posición y sonrió con placer: ese placer que nos causa sentir que estamos a sólo unos cuantos pasos de concretar nuestro objetivo…


3 comentarios:

  1. ¿¿¿Así quedaaaaaaaaaaaaaa??? Quiero más, carancho!

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  2. Ahhhhhhhhhhhhh porque nos dejan asi =( ... ansiosa por saber que va a pasar a esperar hasta el fin de semana que viene nooooooooooo!!! bendito fin de semana que viene llega de nuevoooooooooooooo

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