DANIELA: (Tocándole el
brazo) Cosito, ¿qué pasa?
ALEJANDRO: ¿Eh?
DANIELA: Estás
distraído, Alejo, ¿qué tienes?
ALEJANDRO: Me quedé
pensando en Danita, en Lejo, en Vicky y en ti, por supuesto.
DANIELA: ¿Qué
pensabas?
ALEJANDRO: ¿Recuerdas
cuándo es la conferencia empresarial de este año?
DANIELA: (Lo mira,
extrañada. Hace memoria) Es en un mes, amor, ¿por qué?
ALEJANDRO: Porque creo
que esa conferencia puede ser la oportunidad que estamos buscando, Dani.
DANIELA: No te sigo,
¿oportunidad para qué? (Comprende) ¡Tienes razón!
ALEJANDRO: Voy a
llamar a Elizalde.
DANIELA: Es excelente
idea, Alejerico (Le da un besote descomunal) ¡Eres brillante!
ALEJANDRO: (Se quedó
bobo con el beso) Ajá, ajá… (La jala de nuevo con él) Creo que antes de llamar
a nadie, “quiedo gugá ota vez con mamiiiiii”…
Daniela lanzó una
tremenda carcajada y después se le tiró encima a su esposo. Jugaron todo el
tiempo que pudieron, hasta que Victoria, reclamó alimento. Apenas entrado el
mediodía, Humberto Elizalde llegó al departamento. Ale lo hizo pasar y se sentaron
a almorzar junto a Dani. Vicky estaba despierta y la pusieron en el cochecito,
al lado de la mesa. El comisario la miraba y sonreía, era una niña preciosa y
ya tenía diez días de nacida, el parecido
con Alejo era imposible de negar.
ELIZALDE: Es igual a
usted, Alejandro, pero en versión chiquita y femenina.
ALEJANDRO: Es cierto.
Aunque tiene los ojos de mi mujer.
ELIZALDE: Es verdad.
DANIELA: Danita era
igual, las dos son preciosas como su papá.
ALEJANDRO: Pero con la
mirada más maravillosa de este planeta y de los otros también. (Se dan un pico
con Dani)
ELIZALDE: Me alegra
tanto verlos así. Francamente su caso sobrepasó todos los caparazones que
siempre uso en mi profesión.
DANIELA: ¿Cómo es eso?
ELIZALDE: Mi profesión
requiere que uno sea frío, como los médicos. Si no separas las cosas y aprendes
a pensar y sentir con objetividad, no puedes dedicarte a esto, se ven cosas muy
terribles, desgarradoras y su caso, fue algo muy conmovedor, señora.
DANIELA: Ya dejemos el
“señora” y hablemos de tú, por favor.
ELIZALDE: Está bien,
Daniela, tu caso fue muy movilizador, conmovedor.
DANIELA: ¿Por qué dice
que fue conmovedor?
ELIZALDE: En principio
porque se trata de una mujer joven, con una hija pequeña y un embarazo
avanzado. Eso siempre conmueve y si vamos a ser francos, debo decirle que mi
experiencia, casi me hace cometer un grave error.
DANIELA: ¿Cuál?
ELIZALDE: Es que, en
general, cuando pasan cosas así, quien perpetra los crímenes, es el mismo
marido o pareja.
DANIELA: ¿Creíste que
había sido mi buenorro el que me había hecho algo?
ELIZALDE: No lo creí,
sólo encaminé el caso con esa idea en la cabeza. Igual, cuando lo vi, supe de
inmediato que la desesperación y el dolor eran reales, ni el mejor de los
actores podría haber fingido semejante pesar.
ALEJANDRO: No digas
eso, Humberto, que Dani se pone mal. Además, ya pasó y lo que vale la pena es
que ella está aquí y que nuestra princesita menor también lo está.
ELIZALDE: Es cierto.
(Comienzan a comer) ¡Delicioso!
DANIELA: El pollo a la
mostaza es una de mis especialidades. ¡Creo que me sale mejor que a mamá!
ALEJANDRO: Que no te
escuche mi suegra, amor… (Se ríen)
ELIZALDE: ¿No se te da
la cocina, Daniela?
DANIELA: No mucho, el
cocinero es el señor Vilatorres, yo soy más bien de los postres, ¡ESOS SON LOS
MÍOS!
ALEJANDRO: Ya lo vas a
comprobar, ayer preparó un cheese cake de frutos rojos que está, mmmm, para
chuparse los dedos…
ELIZALDE: Pues,
almorcemos que ya quiero probar el postre…
DANIELA: ¿Estás
casado, Humberto?
ELIZALDE: Divorciado.
Me separé hace varios años.
DANIELA: Lo lamento.
ELIZALDE: Renata es
una mujer increíble, pero mi profesión no es fácil de llevar y fueron épocas
muy complicadas. De todos modos, me llevo bien con ella: tenemos tres hijos
juntos y eso requiere que tengamos una buena relación.
ALEJANDRO: ¿Qué edades
tienen los niños?
ELIZALDE: Ya ninguno
es un niño: Juan tiene 21, vive con su novia y es un hombretón. Agustina tiene
19 y Nahuel tiene 15, unos adolescentes que me enloquecen, pero son buenos
muchachos y muy compañeros, tanto con su mamá como conmigo. Sobre todo, Agus,
ella es la que más me consiente.
DANIELA: Es que las
mujeres con los papás son así. Se imaginará mi padre con cinco niñas…
ALEJANDRO: ¡Y qué
niñas! Encima, quintillizas…
ELIZALDE: (Se ríen)
Son una familia muy linda y unida.
DANIELA: Gracias a
Dios, si, lo somos.
ELIZALDE: Pero, bueno,
aunque la plática está divina, creo que lo mejor será que hablemos sobre tu idea,
Alejandro.
DANIELA: Tiene razón,
amor.
ALEJANDRO: (Asiente)
En un mes, se llevará a cabo la conferencia empresarial anual. Durante el
tiempo en que existió “Gráfica Vilatorres”, siempre estuvimos presentes y de
hecho, fuimos organizadores tres años seguidos. Ahora, con la nueva empresa, lo
lógico, sería que participáramos. Creo que sería una buena ocasión para hacer
caer a Andrea.
ELIZALDE: ¿Dices de
hacer correr la información para que ella te busque ahí?
DANIELA: Si. La idea
es esa. “Enterarla” de alguna manera y ver si la loca lo busca.
ALEJANDRO: Se me
ocurrió que se organice una especie de rueda de prensa, como para dar a conocer
nuestro negocio a lo grande. Una movida así, implica necesariamente que la
cabeza de la empresa esté presente y sea quien dirija todo.
ELIZALDE: Eso sería
demasiada tentación para Andrea… (Piensa) ¿Creen que caiga en la trampa? Puede
que sospeche.
ALEJANDRO: Seguramente
lo hará, no es tonta, pero eso no quita que vaya a tomar el riesgo. Sabe que de
otra manera, no podrá dar conmigo. Además, no tiene nada de irregular que nos
presentemos en la conferencia, lo hicimos cada año desde que mi padre fundó
“Gráfica Vilatorres”
ELIZALDE: Este punto
le da credibilidad a su aparición allí.
ALEJANDRO: No,
Humberto, yo no voy a asomar mi cabeza. Sólo hay que hacerle creer que lo haré,
pero no salgo de este departamento hasta que esa maldita mujer esté presa o
tres metros bajo tierra. Ese riesgo, no lo pienso correr.
ELIZALDE: Comprendo y
lo acepto, me parece lógico.
DANIELA: Estando de
acuerdo en eso, podemos ir a lo que sigue. En estos momentos y hasta que las
cosas se solucionen por completo, la empresa está a cargo de Maru Burak, una
amiga y colega de Ale y mía. Ella es de absoluta confianza y ya nos dijo que
hará lo que sea necesario. Es medio kamikaze, una cosa similar a mi marido, así
que cuidado con ella, porque es capaz de agarrar a Andrea y matarla con sus
manos. Es en serio, Humberto, toma tus precauciones con Maru.
ALEJANDRO: Otra cosa.
¿Recuerda al presentador del programa donde fui a pedir por la aparición de
Daniela?
ELIZALDE: Si, se quién
es, no se me olvida nunca.
DANIELA: ¿Por?
ALEJANDRO: Después de
haber estado allí, el hombre hizo de tu caso, su causa y siguió cada uno de los
pasos. A él le pasó algo similar y se sintió tocado, amor.
DANIELA: ¿Qué le pasó?
ELIZALDE: Asaltaron a
su esposa embarazada y la mujer no corrió con la misma suerte que tú, Dani. Los
maleantes le dispararon, ella murió y no pudieron salvar al bebé tampoco.
DANIELA: ¡Qué horror!
ALEJANDRO: Si, mi
cielo, una tragedia.
ELIZALDE: ¿Por qué
menciona al presentador?
ALEJANDRO: Porque creo
que él puede colaborarnos a hacer que todo sea aún más creíble…
ELIZALDE: ¿Cómo?
ME MIÉ!!!!!!!!!!!
ResponderEliminar“quiedo gugá ota vez con mamiiiiii”
JAJAJAJAJJAJAJJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJA
jajajajaja este Ale imitando a su hija ... y que brillante idea la de Ale para poder atratar a la loca de Andrea...
ResponderEliminarBuen Capitulo creen que atrapen a la Loca q
ResponderEliminarDe Andrea???
No lo se pero siii q me dio risa lo de kiedo guga ota vez con mami !!! Jaajjajajaja excelente capi me gustoo!!! :D
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