domingo, 21 de abril de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 70


Los siguientes meses pasaron tranquilamente y una semana antes de la boda de Diana y Federico, Daniela y Alejandro tuvieron cita nuevamente con el obstetra, el tercer ultrasonido había llegado y, tal vez, en esta ocasión, el bebé permitiría ver qué sería, si un Alejeriquito o una Danielita. La doctora Silvia Monterde estaba demorada y los futuros padres, hablaban de trabajo, ya que la empresa iba de maravillas, pero eso generaba algunos inconvenientes personales, porque ninguno de los dos aprendía a dejar el trabajo, fuera de la pareja.

DANIELA: Sigo sin estar de acuerdo, Alejandro, esa campaña debe hacerse como ya te lo dije.
ALEJANDRO: Y yo sigo tratando de hacerte entender que el presupuesto no nos da para semejante producción, Daniela. Somos una gráfica, no publicistas y si apruebo esa cantidad de capital para ese proyecto, tengo que dejar en pausa otras tres que si tienen que ver con lo que hace la empresa.
DANIELA: ¿O sea que innovar está mal?
ALEJANDRO: ¡Está perfecto! Pero ubícate dentro de los parámetros que corresponden…
DANIELA: ¿Así que lo que soy es una desubicada?
ALEJANDRO: (Se ríe) Para esta cuestión, lo que estás es, desorbitada.
DANIELA: ¡Contigo no se puede!
ALEJANDRO: (Le hace un gesto para hacerla reír, pero ella no lo nota) ¡Ay, si! Habló la reina de la cordura y la estampa…
DANIELA: ¡No empieces!
ALEJANDRO: (Vuelve a buscar una risa de su esposa sin que ella se percate) ¡No me provoques!
DANIELA: ¡Eres un, ERES UN…!
ALEJANDRO: Soy un ¿qué? (La mira y le hace muecas)
DANIELA: (Por fin, se da cuenta de lo que Alejo hace y no puede evitar reírse) ¡Ya! ¡Así no me puedo enojar contigo!
ALEJANDRO: ¡No te enojes y dame besos! (Dani se cruza de brazos y se pone seria) Cosita, por favor, venimos a ver a Danielita, las cosas del trabajo están fuera de sitio…
DANIELA: Eso es cierto…
ALEJANDRO: ¿Mi beso? (Le pone trompita)
DANIELA: (Le da un pico) Ahí tienes tu beso…
ALEJANDRO: ¡Ash! Eso es una miseria, quiero más…
DANIELA: (Finge enojo) ¿Me estás llamando miserable?
ALEJANDRO: Si, me mezquinas esa boquita hermosa que me pone todo cachondo…
DANIELA: ¿Y qué no te pone cachondo a ti, Alejandro?
ALEJANDRO: Mmmmm… ¡Ya qué! Venga mi besote…

Mientras la pareja se daba un súper beso, entró la doctora Monterde.

DRA. MONTERDE: Buenos días, papás…
DANIELA: Hola, doctora, buen día.
ALEJANDRO: (Se pone de pie y saluda) ¿Cómo ha estado?
DRA. MONTERDE: Muy bien, muchas gracias, tome asiento, papá, por favor… ¿Cómo viene ese embarazo, Dani? ¿Las últimas semanas cómo han sido?
DANIELA: Perfectas, ya sin malestares, por el contrario, cada día me siento más enérgica. Lo único es que tengo muchísimo apetito y es constante.
DRA. MONTERDE: Es normal, mamá, no te preocupes.
DANIELA: Pero voy a terminar con cuarenta kilos de más…
DRA. MONTERDE: Podrías hacer algún deporte, algo como natación para que puedas comer lo que el embarazo te exija sin generar sobrepeso, que no es bueno.
DANIELA: ¿No será peligroso?
ALEJANDRO: Debe haber lugares que tengan clases o impartan natación para mujeres embarazadas, ¿no?
DRA. MONTERDE: En efecto, los hay y después del ultrasonido, si me aguardan, les busco unas direcciones que tengo en mi otro consultorio.
DANIELA: ¡Gracias!
ALEJANDRO: ¿Cree que yo pueda participar en esas clases?
DRA. MONTERDE: (Sonríe) Veo que eres un papá muy comprometido, Alejandro, ¡te  felicito!
DANIELA: Es un consentidor, no me puedo quejar.
ALEJANDRO: ¡Claro que lo soy! Nada es más importante que mis Danielas…
DRA. MONTERDE: (Se ríe) ¿Insistes con que es niña?
ALEJANDRO: Es niña y hoy, mi hija, me va a dar la razón…
DRA. MONTERDE: ¿Les parece si lo comprobamos? Quizás tengamos suerte y se deje descubrir…
DANIELA: Por supuesto… (Dani se puso de pie y se fue detrás del biombo para poder ponerse la vestimenta adecuada)
ALEJANDRO: ¿Te ayudo, Cosita?
DANIELA: No, Ale, estoy bien, gracias…
ALEJANDRO: ¿Cómo salieron los estudios, doc?
DRA. MONTERDE: Tranquilo, Alejandro, tu bebé y tu esposa están perfectamente.
DANIELA: (Asomándose por el biombo) ¡Alejo, ya no seas ansioso!
ALEJANDRO: ¡Ya qué!
DRA. MONTERDE: (Se ríe) Perdón, ¿puedo hacerte unas preguntas para corroborar el registro? (Mira a Ale) Me refiero a Daniela. (Él asiente y ambos sonríen)
DANIELA: Si, dígame.
DRA. MONTERDE: ¿Edad?
DANIELA: 27 años.
DRA. MONTERDE: Eso está bien. ¿Primer embarazo?
DANIELA: Si.
DRA. MONTERDE: Correcto. (Revisa la historia clínica de Daniela) ¡Esto quería comprobar! ¿Usted es quintilliza?
DANIELA: Si, ¿por?
ALEJANDRO: (Abre los ojos enormes) ¿Cree que pueda quedar embarazada de cinco alguna vez?
DRA. MONTERDE: (Se ríe) No lo creo. En general, ese tipo de patologías se saltan una o dos generaciones. Es más probable que ese bebé que esperan pueda engendrar un embarazo múltiple, a que lo haga Daniela o alguno de sus hermanos. (Dani vuelve junto a ellos) ¡Me tienes fascinada, mamá! ¿Son todas mujeres o mixtos?
DANIELA: Las cinco mujeres e iguales. Tenemos un hermano mayor que es varón.
ALEJANDRO: (A modo de explicación) Es que mi suegra no podía tener hijos y probó muchos tratamientos y bueno, primero fue mi cuñado y cuando buscaron de nuevo, el resultado fueron cinco maravillas, porque son divinas todas, pero mi esposa es la mejor del mundo, ¡eso se lo firmo!
DANIELA: ¿Cómo no amar a un hombre así?
DRA. MONTERDE: ¿Es así todo el tiempo?
DANIELA: ¡No! En casa es peor y más hermoso aún…
ALEJANDRO: ¡Gracias, mi vida!
DRA. MONTERDE: Bueno, veo que problemas de pareja no tienen y eso me parece fabuloso. ¿Vemos al retoño?
ALEJANDRO: ¡Retoña! Es una Danielita, van a ver…

La médica y Daniela se acomodan y dan inicio a la ecografía.

DRA. MONTERDE: Ya pasaste la semana 21, mamá y todo está como corresponde. El tamaño está bien y según la enfermera que te pesó hace un ratito sólo has aumentado cinco kilos, uno por mes, ¡muy bien!
DANIELA: ¡Gracias!
ALEJANDRO: ¿Se deja ver o no?
DRA. MONTERDE: ¡Tan impaciente ese papá!
DANIELA: ¡Ale no seas molesto!
ALEJANDRO: (Se acerca al vientre lo más que puede sin interrumpir la tarea) Hija, déjate ver, princesita…
DRA. MONTERDE: Parece que la voz de papá se hace oír, eh…
DANIELA: ¿Por?
DRA. MONTERDE: Ya se deja ver…
DANIELA: ¿Qué es?
DRA. MONTERDE: ¿Seguros que quieren saberlo?
DANIELA: ¿Qué no ve a mi marido? Si no le dice, me va a dejar viuda…
DRA. MONTERDE: Bueno, papis, es un placer para mí decirles que van a tener una hermosa bebita, ¡es niña!
DANIELA: (Se le enrojecieron los ojos) ¿Una niña?
ALEJANDRO: (Le apretó al mano a su esposa y se echó a llorar, todo emocionado) Yo sabía que sería una mujercita y va a ser igual de preciosa que tú, amor (Le besa la mano, la frente y luego la boca. Después se queda mirando el monitor) Hola, hija…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 69


La habitación del bebé se veía hermosa y Dani, estaba por descubrirlo…

DANIELA: (Abrió los ojos) Jajajaja, ¡estás loco, amor, el cuarto es preciosoooo! (Paseó por el cuarto admirándolo todo, al final fue hasta su esposo y lo besó) Me encanta... Pero, ¿de dónde sacaste todo esto?
ALEJANDRO: ¿Te digo la verdad?
DANIELA: Claro.
ALEJANDRO: El cartel se lo pedí a Beltrán cuando salí de tu casa hace un rato y me lo trajo recién y lo demás, lo tenía guardado en el depósito de este edificio, esperando que un día tuviera la oportunidad de traerlo aquí…
DANIELA: Eres hermoso, dulce y te amo más que nunca… ¡Está divino todo!
ALEJANDRO: Me alegro que te guste... (Le toma las manos) Soy muy feliz con esta vida que tenemos, Dani y quiero que entre los dos, la cuidemos...
DANIELA: La vamos a cuidar, como al tesoro más grande...
ALEJANDRO: Quiero darles a las dos, todo lo que soy y todo lo que tengo (Le acaricia el rostro) Desde que llegaste a mi vida, todo cambió y no quiero perderte jamás... Mi felicidad está a tu lado
DANIELA: Mi felicidad eres TÚ, Ale...
ALEJANDRO: Eso espero, princesa… (Se arrodilla) Daniela Zavallalta de Mí, ¿aceptas casarte conmigo por la iglesia?
DANIELA: ¡Si, si y mil veces SIII, Alejerico de mi vida! (Ale se levanta y se besan muy apasionadamente)
ALEJANDRO: (Saca un estuche de su bolsillo) ¿Me permite ponerle el anillo, señorita?
DANIELA: Claro que sí, señor... (Le sonríe)
ALEJANDRO: (Le coloca el lacillo, el mismo con el que le había propuesto matrimonio la primera vez y que ella se había quitado, por las dudas y ambos le ponen la alianza de matrimonio al otro) Te amo, Daniela, no podría explicarte cuánto...
DANIELA: Pues no me expliques, mejor muéstramelo...
ALEJANDRO: (La carga y la lleva a la cama) Amo que seas igual de cachonda que yo...
DANIELA: Yo también lo amo, jajajaja (Se recostaron en la cama, acariciándose, besándose, sintiendo cada centímetro de su ser)
ALEJANDRO: (Le va quitando el vestido a su mujer y besa los rincones de piel que quedan al descubierto) Me vuelves muy loco...
DANIELA: Eres muy loco (Besote) Por eso me encantas...
ALEJANDRO: (Le quita el vestido del todo y besa las piernas de Dani. Llega a la ropa interior y a medida que se la va sacando, besa por alrededor) Tú no me encantas, me fascinas...
DANIELA: Shhhhhh… (Lo sube hasta tenerlo frente a frente) Quiero que me hagas el amor como nunca, quiero sentir tu piel fundiéndose con la mía, tus besos fundirse con los míos...
ALEJANDRO: (Se arrodilla en la cama y la hace incorporarse) Siempre haremos el amor así... (Se comienza a desabotonar la camisa, pero ella lo detiene)
DANIELA: Déjame hacerlo a mí (Empezó a desabotonarle la camisa y mientras lo hacía, besaba su torso muy sensualmente)
ALEJANDRO: (Le agarró una mano y la metió en su pantalón, estaba desesperado por hacerla suya) Tócame como sabes, amor (Llevó sus dedos hasta la cueva y los movió como a Dani le enloquecía)
DANIELA: Mmmm, sólo tú sabes enloquecerme (Dani seguía tocando y acariciando el miembro de su esposo, mientras se besaban) Me tiemblan las rodillas (El movimiento que estaba haciendo Ale en su centro de placer, la estaba debilitando)
ALEJANDRO: (Súbitamente, la recuesta y baja hasta la cueva y comienza a besarla como desaforado) Quiero que vibres conmigo... (Vuelve a la humedad de su mujer y además, comienza a tocar los senos de Dani que estaban duros)
DANIELA: ¡Ale, no te detengas! (Los gemidos eran incontrolables, Ale sabía cómo hacerla vibrar de placer y lo estaba consiguiendo. Dani colocó sus manos en la cabeza de Alejo, pero sin hacer presión)
ALEJANDRO: (Su tarea lo tenía concentradísimo. Levantó un poco a Dani por las pompas y así llegó más hondo que nunca. Daniela se estremeció y logró el clímax. Alejo subió y sin dejar de besarla por todo el cuerpo, encontró la boca de su esposa y mientras se acomodaba entre sus piernas, le dio un besote magnífico) Te amo, hermosa, eres la vida entera para mí... (Sin dejarla responder, la tomó de la cintura y aún besándola, la penetró con suma urgencia, pero muy suavemente)
DANIELA: (No estaba terminando de experimentar el primer clímax, cuando ya estaba de camino a otro) TE AMO  (Mientras Ale la penetraba, ella lo acariciaba por todos lados, besaba todo lo que podía, le susurraba al oído, enloqueciéndolo)
ALEJANDRO: (Los movimientos eras cuidados, certeros, ambos estaban rendidos al placer) Dani, si me sigues hablando así, sabes que me vas a desbocar... (Estaba agitado, pero más caliente que nunca, su esposa sabía cómo hacerlo perder la cordura)
DANIELA: Eso es lo que quiero (Le susurró al oído)
ALEJANDRO: (No dejaba de moverse) Ten piedad de mí...
DANIELA: Desbócate (Le volvió a susurrar, posó sus manos en las pompas de su esposo, apretándoselas como a él le gustaba)
ALEJANDRO: (Aceleró las penetraciones, llegando los dos al cielo, pero no satisfecho ni cerca de estarlo, sólo unos momentos después del orgasmo, giró a su esposa, dejándola boca abajo y acariciando todo el cuerpo que le quitaba la razón) ¡Te la buscaste, Alejericaaaa!
DANIELA: Sabía lo que buscaba, Alejerico...
ALEJANDRO: Pues lo encontraste, amor... (Se recostó sobre ella, frotando los cuerpos y lamiendo la espalda de su mujer) ¿Segura de lo que provocaste? Estás a tiempo de arrepentirte, Dani... (Le apoyó el erguido pino entre las pompas y besó el cuello de ella, que gimió involuntariamente)
DANIELA: No quiero arrepentirme de nada...
ALEJANDRO: ¡Esa es mi esposa! (Saboreaba sus propios labios ante la idea de hacerla suya por ahí también) Viaja conmigo al paraíso, hermosa... (Suavemente, separó los glúteos de Dani y entró en ella, soltando una exclamación de placer tan grande que provocó a su Cosita en demasía)
DANIELA: Mmmm, si, Ale, sigue, así (La estaba enloqueciendo y eso era lo que ella había buscado, provocándolo)
ALEJANDRO: (Continuaba en su labor y a cada segundo, las embestidas se endurecían) ¿Estás bien, hermosa? (Se perdía al escucharla gozar, pero no quería lastimarla, así que aminoró un poco el frenesí)
DANIELA: (Jadeando, extasiada) Estoy perfectamente...
ALEJANDRO: (Sale de ella y la gira. Besa sus senos y su vientre, más enloquecido que nunca) Me partes la cabeza, Dani, quiero que me hagas de todo tú a mí, por Dios... Estoy quemándome
DANIELA: (Lo tumbó en la cama y se colocó ella encima, tomando el control de la situación. Comenzó a moverse, poco a poco, pero después, hizo que Ale saliera de ella para saborearlo. Bajó hasta su centro y comenzó a lamerlo como tantas veces lo había hecho: le encantaba lo que hacía, la excitaba)
ALEJANDRO: (Daniela llevaba sus bajos instintos al punto más extremo y la forma en que le hacía eso, lo ponía en el límite) Sube, amor, quiero acabar en ti y que tú te derrames en mi...

Ella subió y empezó a cabalgar sobre su esposo, marcando el ritmo, llevándolos a los dos, a lo más alto del placer. Ale la abrazó y mientras llegaban juntos a un nuevo orgasmo, sus bocas se fundieron en un largo y exquisito beso. Agitados, relajados, se acariciaban y hablaban dulcemente al oído

ALEJANDRO: ¿Cómo es que eres tan perfecta?
DANIELA: Porque tú necesitas a un igual, por eso soy perfecta, soy tu otra mitad (Beso)
ALEJANDRO: (Sonríe) Eres una encantadora de hombres... (La acuesta y baja hasta la cueva) ¡Danielita, hija, soy papá, ¿me oyes?!
DANIELA: (Echa una carcajada) Si te escucha y dice que estás loco, jajajaja... TE AMO, ALEJANDRO FEDERICO VILATORRES
ALEJANDRO: (Pone el oído allí) Yo no escucho nada... (Vuelve a hablar en la cueva) ¡Hijaaaa! (Le da un besote) ¡UPS!
DANIELA: ¡Ale, ya! No seas payaso, jajajaja...
ALEJANDRO: ¿Yo payaso? (Nuevo beso en la humedad que lo enceguecía) ¡UUUUUPPPPSSS!!
DANIELA: (Relamiéndose) Tú no te sacias, ¿no?
ALEJANDRO: ¿De ti? No... Además hay que aprovechar ahora porque en unos meses esa niña nuestra no nos va a dejar hacer nada...
DANIELA: ¿Seguro que no?
ALEJANDRO: Por las dudas, hagamos todo estos meses que nos quedan, ¿no? (Se sube sobre Dani y la besa muy rico)
DANIELA: Mmmm... Bésame otra vez (La besa) Si, así, muy bien, otra vez (La vuelve a besar) ¡Qué bien besas!...
ALEJANDRO: Aprendí de la mejor, amor... Tu boca me enseña día a día...
DANIELA: Eso me gusta, así que sigue besándome, buenorro
ALEJANDRO: ¿Sólo besándote? Quiero más que eso, quiero que vuelvas a abusarte de este cuerpito...
DANIELA: Soy una abusadora de cuerpitos sabrosos (Volvió a abusar de su esposo)
ALEJANDRO: Si, amor, eso que me haces me encanta...

El sexo duró hasta bien entrada la mañana y durante varios días, Alejo y Dani se dedicaron a poner en orden su nuevo hogar y a prepararse, de a poco, para esa vida que les esperaba…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 68


La familia de Dani se fue directo a la casa Zavallalta, en compañía de Tamara y Luis, quienes junto a Rebeko y Daymar, daban saltos por saberse futuros abuelos.

Dani, manejó tranquila y se reía tiernamente de los gestos que Alejo hacía aún desmayado. Llegaron al nuevo departamento…

ALEJANDRO: (Reaccionando, se baja y carga a Dani) ¡Voy a ser papá, mi Dios! Pobre niño...
DANIELA: Pobre madre, dirás, porque seguro sale igualito a ti y ¿dos Alejericos? ¡Qué Dios me salve!...
ALEJANDRO: (La baja y se miran) Gracias por esto, amor, me haces inmensamente feliz... Un hijo de los dos, es la segunda mayor bendición de mi vida...
DANIELA: ¿La segunda?
ALEJANDRO: Claro, hermosa. La primera bendición de mi vida, fuiste, eres y siempre serás tú... Te amo, Daniela Zavallalta de Mí y no se si sea normal, pero no sabes las ganas que tengo de hacerte cositas, Cosita
DANIELA: Y no se si sea normal, pero tengo ganas de que me hagas cositas, Cosito...
ALEJANDRO: (Suben al departamento y se van directo a la cama) Ven, princesa, déjame darte todo este amor que es sólo tuyo
DANIELA: Me encanta eso de sólo mío (Le acariciaba el rostro y lo besaba) Me encanta que seas mío, sólo mío y más me encanta que toda la pesadilla haya terminado... Hazme el amor, ALEJANDRO VILATORRES DE MI (Lo besó intensamente)
ALEJANDRO: (Dani se acostó sobre Alejo y se acariciaban a medida que se iban desvistiendo) Aquello terminó, pero esto, lo nuestro, ESTE AMOR, recién empieza y vamos a ser muy felices, te lo juro...

El futuro papá, bajó los breteles del vestido de su esposa y, mientras los quitaba, besaba el cuello y la parte de arriba de los senos con besos cortitos, suaves, dulces. Al llegar a la parte del escote, levantó un poco la espalda de Dani y deslizó sus dedos tranquilamente por las ligas que ataban la prenda, las desató y al ver los pechos de su mujer liberados, los rozó y besó, jugando con ellos en su boca. Siguió bajando el vestido y una vez a la altura del vientre, le regaló una sonrisa a Daniela y con su nariz, acarició el ombligo tiernamente, con la felicidad a flor de piel.

ALEJANDRO: (Susurrando) Acostúmbrate al jaleo, hijo… (Besó el vientre)
DANIELA: ¿Qué dijiste, amor?
ALEJANDRO: (Levanta la vista, aun sonriendo) Que se acostumbre al jaleo… (Le guiña el ojo y sigue con lo que hacía)

Alejo terminó de quitarle el vestido a su esposa y comenzó a subir por sus piernas, besando todo a su paso. Cuando llegó a las pantys, pasó las yemas de sus dedos por los bordes de la ropa interior y la fue sacando tranquilamente; quería disfrutar de todo, nada los apuraba, nada más existía para ninguno que esa cama y su amor.

Con Daniela completamente desnuda, Alejo se puso de pie y la admiró. Casi babeando, notó que ella le regalaba una sonrisa maravillosa y se deshizo del saco del smoking colorinche. Cuando estaba por empezar a desabotonarse la camisa, Dani lo detuvo.

DANIELA: (Arrodillándose en la cama y jalando a su esposo junto a ella) Eso quiero hacerlo yo… (Le desprendió los botones y besó el torso de Alejandro)
ALEJANDRO: ¿Ya te dije que te amo más que a mi vida?
DANIELA: Si, pero no me voy a cansar nunca de escucharlo… (El último botón fue desprendido y la horrible camisa fue tirada al piso)
ALEJANDRO: (Tomó a Daniela del rostro y la besó) Vamos a ser muy felices…
DANIELA: Ya (Le quitó el cinturón y lo besó) somos (Le desprendió el botón del pantalón y bajó la cremallera) MUY FELICES…
ALEJANDRO: (Ella lo estaba tocando por encima del bóxer) Me enloquece que me toques, pero… (Le agarra la mano y la mete dentro del calzón) Así me gusta mucho más todavía…
DANIELA: (Acariciando como correspondía) Y a mí…
ALEJANDRO: (Se sacó los zapatos y cuando estaba por hacer lo mismo con los calcetines, ella se lo impidió) ¿Qué pasa, amor?
DANIELA: (Le guiña el ojo) Déjalos puestos…

Sin embargo, el acto físico se vio postergado ante la llamada de Daymar, quien solicitó y exigió a la pareja que fuera de inmediato a la casa Zavallalta. Aunque morían de ganas de hacer el amor, tuvieron que ceder porque era hora de saber cómo había terminado todo…

Andrea Ina, furiosa, comenzó a planear su venganza: todos iban a sufrir y el golpe sería uno: matar a Daniela…

Los futuros papás, fueron recibidos con bombos y platillos y se quedaron celebrando largamente con las familias.
Ale y Dani decidieron tomarse unos cuantos días de descanso para poder disfrutar esto que les sucedía y mientras observaba a su esposa, Alejandro tuvo una idea.

ALEJANDRO: Amor, ¿me das un momento a solas?
DANIELA: Si, por supuesto… (Se alejan del grupo tumultuoso) ¿Qué pasa, buenorro?
ALEJANDRO: ¿Qué dices si salimos solos?
DANIELA: Me encanta la idea.
ALEJANDRO: No me entiendes, hablo de tener una cita, como si aún fuéramos novios. Te paso a buscar, te llevo a cenar y a bailar y después, si, vamos a nuestra casa y comenzamos este matrimonio como debe ser…
DANIELA: ¡Me gusta mucho más!
ALEJANDRO: Entonces, me voy a prepararme y paso por ti en dos horas, ¿si?
DANIELA: Si, hermoso, pero pasa por lo de Alex, tengo mi ropa allí.
ALEJANDRO: ¡Va!
DANIELA: Gracias por consentirme así.
ALEJANDRO: Gracias por existir, Dani, te amo…

Se abrazaron y besaron bajo los aplausos y risas de todos los presentes. Por fin, dos horas más tarde, Ale pasó por Dani y concretaron sus planes: cenaron riquísimo, bailaron divinamente y llegaron a casa…
Durante esas dos horas que Alejo se tomó, decoró el departamento con velas comunes y de aroma a azahar, el preferido de su esposa. Además, formó un camino con velas que llevaban al dormitorio. Al entrar, la señora Zavallalta, sencillamente, murió de amor…

DANIELA: (Estaba impresionada) ¿Qué es todo esto, amor? Está hermoso...
ALEJANDRO: Esto es el principio de nuestra vida juntos, hermosa... A partir de ahora, sólo seremos tú, nuestra Danielita preciosa y yo...
DANIELA: (Lo mira y le sonríe) ¿Nuestra Danielita? Puede ser un Alejeriquito... (Beso)
ALEJANDRO: No, va a ser niña y se va a llamar como tú... Lo se, lo presiento.
DANIELA: Yo presiento otra cosa...
ALEJANDRO: (Entra del todo y cierra la puerta) ¿Qué es lo que presientes, amor? (La abraza, quedando frente a frente, mirándose, completamente enamorados)
DANIELA: Que esta noche (Besote) va a ser (Beso) inolvidable (Lo besó y empezó a desabrocharle la camisa mientras los arrastraba hasta la habitación)
ALEJANDRO: Puedes apostar a que si, pero... (La detiene) Espera un segundo, quiero mostrarte algo...
DANIELA: ¿El (Beso) qué?
ALEJANDRO: (Le sonríe y la lleva a una de las habitaciones) Cierra los ojos y no hagas trampa...
DANIELA: Oye, yo nunca hago trampa...
ALEJANDRO: Si, claro... ¡Cierra los ojos!
DANIELA: Está bien (Cerró los ojos) ¿Ya los puedo abrir?
ALEJANDRO: Nop... (Entran a la alcoba y tenía una cuna, ositos de felpa y varias cosas de bebé. Todas en tonos para una niña y un gran cartel que decía "Danielita, bienvenida, hija") Ahora si...

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 67


Daniela miró a sus hermanas y dio un paso al frente...

DANIELA: No se puede casar contigo, porque es mi marido: Ale y yo estamos muy felizmente casados.
ANDREA: (Rabiosa) ¿Qué dices?
DANIELA: (La mira) Lo que oyes, nos casamos antes de tu absurdo plan, antes de enterarnos de lo que habías hecho…
ANDREA: ¡Es mentira! Eso no puede ser cierto.
DAYMAR: Lo es, VENENO y ni tú ni nadie va a romper nunca lo que MI HIJA Y MI YERNO tienen…
ANDREA: ¿Hija y yerno?
DANIELA: Precisamente, Daymar, “la nana”, es mi mamita chula y tiene razón en que nada puede romper lo que Alejandro y yo tenemos; mucho menos ahora, que el fruto de nuestro amor, está creciendo en mi vientre...
ALEJANDRO: (Sin "captar" lo último, se enfrenta con la mirada de Andrea) ¡Exacto, tipeja! Estamos casaditos, enamoraditos y con la frutita de NUESTRO AMOR, creciendo en su vien... (Mira a Dani) ¿Qué dijiste?
DAYMAR: ¿Qué dijo?
REBEKO: (Mirando a Ale que estaba completamente sorprendido) Calla, viejita…
DANIELA: Que el fruto de nuestro amor, crece en mi vientre...
DAYMAR: ¿La preñó?
REBEKO: Con lo que le dan a la matraca, ¿te extraña?
ALEJANDRO: (Se olvida de todo por completo, salvo de Dani) ¿Estás embarazada?
DANIELA: (Le sonríe) Ajá...
DANTE: (A Alex) ¿Está embarazada?
ALEX: (A Dante) Si, lo supo hace unos días…
DANTE: ¿Lo sabías?
ALEX: Claro, Dani nos juntó a los seis hermanos y nos contó…
ALEJANDRO: (Ajeno a todo lo que los rodeaba, va hasta Daniela y la abraza) ¿Vamos a tener un bebito? (No caía)
DANIELA: Si, un Alejerico o una Danielita (Seguía sonriendo)
ALEJANDRO: (Se le cayeron sólo unas cuantas lágrimas) ¿Un bebito nuestro, Dani?
DANIELA: (Le toma el rostro y besa las emocionadas lágrimas de Ale) Cosito, si, vamos a tener un hijo de los dos: tuyo y mío… ¿Reaccionas?
ALEJANDRO: (Mira a todos los demás, sobre todo a Daymar) Mamá dos, ¡HICIMOS UN BEBÉ!
DAYMAR: ¡Era hora, chillón!
ALEJANDRO: ¡Larguémonos de aquí, amor! Este momento es nuestro, sólo nuestro...
DANIELA: (Se ríe) Vámonos, amor...
ALEJANDRO: (Se besan) Mamá uno, ¿terminas esto? (Tamara asiente y ellos se van)

Salen rápido de la iglesia y se besan. Llegan al carro de los novios y Ale le dice al chofer que se vaya. Le da las llaves a Dani.

ALEJANDRO: ¿Manejas, MAMACITA?
DANIELA: Mejor hazlo tú, me encanta cómo manejas (Besote)
ALEJANDRO: Si, yo se, pero necesito desmayarme y prefiero hacerlo en el auto... (Estaba sonriente, pero pálido)
DANIELA: No me preocupes, amor (Lo ayudó a subir a la parte del conductor)
ALEJANDRO: (Maneja un trecho y se detiene. Respira hondo) ¿ESTÁS EMBARAZADA?
DANIELA: Si, amor, ¿qué te pasa?
ALEJANDRO: Es que... (No quería llorar) TE AMO y tener un bebé contigo, es demasiada felicidad, no me lo creo...
DANIELA: Pues, créetelo, estoy embarazada y vamos a tener un bebé Vilatorres Zavallalta
ALEJANDRO: (Empieza a faltarle el aire) Creo que voy a hiperventilar, Dani... (Le busca el rostro y le da un besote) Te amo, hermosa, no se qué decirte más que eso y que, desde ya, amo a nuestro bebé... (Respiraba agitado)
DANIELA: ¿Te vas a desmayar, Alejerico?
ALEJANDRO: Si, un par de minutos, ¿va?
DANIELA: (Ríe con ganas, se baja del coche y le cambia el sitio a su marido, quedando ella en el asiento del conductor) Ahora, si, adelante, desmáyate...
ALEJANDRO: Gracias, Cosita... (Se desmaya)
DANIELA: (Mirando al cielo) Este hombre mío es un blando, Diosito (Mira a su esposo) Pero lo amo tanto...

En la iglesia, mientras tanto, Andrea no podía quitarse a Batman de encima y era el hazme reír hasta de sus propios  invitados.

ANDREA: ¡Me lo van a pagar muy caro!
DIANA: ¡Cállate, zorra! Esto es sólo una probadita de lo que mereces…
ANDREA: Se van a arrepentir…
TAMARA: ¡Cierra la boca, maldita! Aquí la única que se va a arrepentir, eres tú.
ANDREA: Se quedaron sin nada, Tamara, todo es mío.
DIANA: Ni te creas. La casa de los Vilatorres es legalmente de Alejandro al igual que el departamento, que, por cierto, se vendió hace un par de días y la empresa está vacía, sólo tiene deudas…
ANDREA: ¡Eso es mentira! La empresa va perfectamente y están a punto de inyectarnos un enorme capital…
SERGIO: ¡No, de hecho no es así! Sólo tienes una penalización por incumplimiento de contrato, Andrea…
SOLANGE: El dinero se daría a ustedes si Alejo fuera parte de la empresa y él, obviamente, no lo será más…
SERGIO: Además, piensa esto: ¿cómo voy a ayudar a la mujer que casi le destruye la vida a mi hermana?
DAYMAR: ¡Exactamente, hijo!
ANDREA: ¿Hijo? ¿Él es su hijo?
SERGIO: Si, y hermano de mis amadas quinti. No olvides que también seré tu peor pesadilla porque vas a tener que venderle tu alma al diablo para poder pagar la multa que tienes con mi suegro…
ANDREA: Mi empresa cuenta con el respaldo, tenemos cientos de clientes…
DIANA: ¡Corrección! Tenía cientos de clientes, todos se pasaron a “Vilatorres – Zavallalta”… ¡No la conoces, claro! Es una nueva gráfica y cuenta con el respaldo de “Pereira Inversiones” y “Textiles Zavallalta”, así que los clientes que tenía TU EMPRESA, rescindieron sus contratos y se fueron con Alejo y Dani, que, en realidad, fueron quienes firmaron los contratos y las razones por las cuales estas personas elegían “Gráfica Vilatorres”…
ALEX: Como te darás cuenta, Anaconda, te quedaste sin nada y con puras deudas… ¿A quién vas a estafar para salir de esta?
ANDREA: ¡Todos se van a arrepentir por esto! Papá, vámonos de aquí…
PANCRACIO: Yo me iría encantado, hija, pero esta vieja no me suelta las greñas…
REBEKO: (Le da un coscorrón) Respete a mi esposa, Pantriste…
PANCRACIO: ¡Es Pancracio!
DAYMAR: ¡Pantriste queda mejor! (Lo suelta) ¡Lárguense de aquí!

Los Ina se van y el verdadero sacerdote aparece, solicitando a todos que se retiren y quedándose, por fin, en silencio dentro de la casa de Dios…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 66


Daymar y Rebeko morían de la risa ante el traje de novio que le había llegado a Alejo.

DAYMAR: ¿Con eso vas a ir?
ALEJANDRO: Es lo que merece esa loca, ¿no?
REBEKO: Ni que lo digas, yernito…

El traje era espantoso realmente, se trataba de aquel que le habían entregado por error en Las Vegas y que el caballero Vilatorres, solicitó exactamente para esta ocasión: saco verde fosforescente, camisa fucsia, pantalón amarillo flúor y zapatos naranja…

DAYMAR: Definitivamente, te vistes para la ocasión, chillón…
ALEJANDRO: Pues, si.
REBEKO: ¿Puedo llevar a Batman? La vieja esa es alérgica y mi gatito emosho la odia desde sus entrañas y hasta los bigotes…
ALEJANDRO: ¡Llévelo y que le saque sarpullido!
REBEKO: ¡Chócalas!
DAYMAR: Ustedes son más terribles que yo, pero esta vez, estoy de acuerdo. (Pone la mano y los tres las chocan) ¡Vamos! Quiero llegar a casa y descansar, hoy ha sido un día agotador y los que se vienen serán muy movidos…

Finalmente, llegó el momento de la boda y del show…

En la iglesia del Socorro Perpetuo, todo estaba listo: Alejo, de pie en el altar junto a Tamara y Luis, Maru, Daymar y Rebeko en el primer asiento, Diego y Bruno detrás de ellos y Federico y Dante en la tercera fila. Las quinti entrarían después que la novia, para que ella no pudiera verlas. Todos se miraban, ansiosos porque el show comenzara de una vez. Fabio, el actor que representaba al sacerdote, estaba a un costado del altar,
hablando con el verdadero cura. De pronto, la música comenzó a sonar y la novia, del brazo de su padre, fue acercándose a destino, pero cuando alzó la mirada y vio el espantoso traje de Alejo, por poco y se muere...

DAYMAR: (Aguantando la risa) Se va a morir, venenito se va a morir
MARU: Si, pero que espere un poco, no sea cosa de dejarnos con el show a medias...
REBEKO: ¿Ya puedo traer a Batman, vieja?
DAYMAR: ¿No trajiste la jaula? Eres un menso
REBEKO: No, jaula no... Está en el carro...
FEDERICO: Este Alejandro es de lo que no hay, mira cómo se vistió el condenado...
DANTE: Si la hace, la hace completita... (Llegan Alex y Diana)
ALEX: (Mirando a su cuñado en el altar) Parece vómito de loro...
DIANA: Amor, ¿no quieres un traje así?
DAYMAR: ¡Anda y rápido para que no te pierdas el espectáculo!
BRUNO: (Recibiendo a Mica) ¿Están listas todas?
MICAELA: Si, papichurris...
FEDERICO: Ni loco, Diana, ¿qué te pasa? (Se ríen)
DANIELA: (Llegando con sus papás y Maru. Rebeko le da un besito y sale) Ya casi es momento... (Le agarra fuerte la mano a su mamá)
DAYMAR: Si, muero porque llegue ya, ¡quiero explotar de risa!

Pancracio Ina, entregó a su hija y Alejo ni la mano le dio...

ANDREA: (Susurrándole a su casi marido) ¿Te crees que por ridículo me voy a arrepentir?
ALEJANDRO: Se que no, pero no pude resistirme a que te cases con un tipo que usa esto... Y eso que no viste los anteojos...
ANDREA: ¿Qué anteojos?
ALEJANDRO: ¡Estos! (Los saca de adentro de su traje, eran esos de payaso, inmensos y ridículos) ¿Te gustan? (Se escucha una risa general)

Diego y Laura, casi se hacen encima de la risa...

LAURA: Shhhhhhh
DIEGO: ¡Qué niño es! ¿Cómo hace eso?
LAURA: Así, haciéndolo, jajaja, pero shhh
REBEKO: (Volviendo con Batman) ¡Ya estamos aquí!
DAYMAR: ¡Ven, ven que aún no empieza la función!

El “cura” comenzó la ceremonia...

SACERDOTE: Hermanos y hermanas, estamos aquí reunidos para unir a Alejandro y Andrea en matrimonio... Me han solicitado una ceremonia dinámica y sencilla, por lo que procederemos a las preguntas de rigor... Andrea, ¿estás aquí por propia voluntad?
ANDREA: Si, padre...
SACERDOTE: Alejandro, ¿estás aquí por propia voluntad?
ALEJANDRO: Si, justo... Mejor sígale, padre, por favor...
SACERDOTE: Pues, siendo así, arrodíllense ante el altar...
DAYMAR: Suelta a Batman para que le rasguñe el traje, ¡ándale!
REBEKO: (Estaba por hacerlo, pero Dani lo detuvo) ¿Qué pasó, hija?
DANIELA: Aún no, papá, yo se por qué te lo digo...
SACERDOTE: Andrea, ¿aceptas a Alejandro como tu esposo para amarlo, respetarlo y serle fiel en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe?
ANDREA: Si, acepto...
SACERDOTE: Alejandro, ¿aceptas a Andrea como tu esposa para amarla, respetarla y serle fiel en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe?
ALEJANDRO: ¡NO, PADRE, NO LA ACEPTO!
DANIELA: ¡Ahora, papi!
REBEKO: (Suelta al gato) ¡Has lo mismo que hiciste con el sofá de la casa, Batman!
BATMAN: Miauuuuuuuuu... (Va directo a Andrea)
DAYMAR: ¿Sofá de la casa? Mira, ¡agradece que no te mate en este momento!
ANDREA: ¿Qué te pasa, Alejo? ¿Estás loco? (Batman se le cuelga del vestido) ¡Sáquenme a este gato de encima! Aaaaaachuuuuuuuuu...
ALEJANDRO: Loco estaría si aceptara casarme contigo. (Se gira y le habla a todos los presentes) Esta maldita mujer, me obliga a estar aquí parado...
PANCRACIO: (Se acerca a Alejo) ¡Cállate, malnacido! (Daymar se acerca y agarra al viejo de las pocas greñas que le quedaban)
DAYMAR: (Sin soltarle el pelo) ¿Se calla o lo dejo calvo y se lo corto aquí mismo? Mire que mi marido siempre trae el machete en el auto
PANCRACIO: ¡Suélteme, vieja loca!
TAMARA: ¡No le digas vieja loca, Pancracio! ¡Eres un malparido, hijo de la chingada, ladrón!
REBEKO: A mi esposa bella no le diga así (Le jala también el pelo)
DAYMAR: Ve por el machete, que este, de aquí, no sale sin el amigo en la mano...
REBEKO: ¡Por fin lo vamos a estrenar! (Festejando a Batman que le rasgaba el vestido a la zorra) ¡Ese es mi gato, si, señor!
ALEJANDRO: (Seguía hablando al público) Esta mujer se abusó del buen corazón de mi padre y lo despojó de absolutamente todos sus bienes, para luego, chantajearme a mí y obligarme a casarme con ella, COSA QUE NO PIENSO HACER...
ALEX: (Descubriéndose frente a todos) ¡Claro que no!
ANDREA: ¿Daniela?
ALEX: No, zorra, Dani es mi hermana, yo soy Alejandra Zavallalta, la del bar y la arañota, ¿te acuerdas?
ANDREA: ¿Hermanas gemelas? Claro que si, pero...
DAYMAR: ¡Pero nada! Y te callas... (Se vuelve a Pancracio) Usted se queda quieto, Páncreas, no se mueve de su lugar...
ALEJANDRO: Además de todo, me forzó a separarme de la mujer que amo, pero no lo lograste, Andrea, porque Dani está conmigo desde el principio...
MICAELA: ¡Exacto, cuñado!
ANDREA: ¿Cuñado? ¿Tú no eres Daniela?
MICAELA: No, soy su otra hermana, Micaela Zavallalta, la que te pidió los trabajos,
¿recuerdas eso?
ANDREA: ¿Esto es una pesadilla verdad?
DIANA: ¡Brincos dieras, zorra!
ANDREA: ¿Son cuatro iguales?
LAURA: No, puerca, ¡SOMOS CINCO!
DANIELA: Quintillizas y si, en realidad somos una pesadilla, pero para ti, mustia...
ALEJANDRO: (Miraba a Dani) ¡Esa es mi mujer, caray!
ANDREA: ¿Cuál de ellas es tu mujer? Digo, ninguna será tu mujer, por más que hagas toda esta pantomima, te casarás conmigo, Alejandro...
DANIELA: Te equivocas, no hay manera de que seas la mujer, bueno mejor dicho, la arrastrada de mi buenorro
ALEJANDRO: No, maldita bruja, no voy a casarme contigo porque no te amo y aunque quisiera hacerlo, no podría...
ANDREA: ¿Cómo que no podrías?

domingo, 14 de abril de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 65


Poco antes de mediodía, Dani se despertó sintiéndose muy mal y tuvo un súbito presentimiento...

DANIELA: No puede ser...

La mujer se levantó, se vistió y salió del departamento. Veinte minutos más tarde, regresó y se metió al baño. Ale no se despertó en ningún momento. Sólo fue cuando Daniela salió del privado, que él abrió los ojos.
Ella estaba sorprendida, feliz, quería gritarle al mundo lo que acaba de saber, pero no era momento. Miró a su marido y sintió que lo amaba más que nunca, que cada día lo amaría más y no se la creía. Alejandro la observaba y se veía tan hermosa, radiante, Dani estaba como brillando…

ALEJANDRO: Buen día, sol mío, ¿cómo dormiste?
DANIELA: (Sonriendo) Como un ángel…
ALEJANDRO: ¿Estás bien, Cosita? ¿Por qué esa cara, hermosa?
DANIELA: No, por nada, me sentí un poco mal, pero ya estoy mejor... ¿Desayunamos?
ALEJANDRO: ¿De verdad? Te veo rarita, amor, ¿qué tienes?
DANIELA: De verdad, no tengo nada (Se acerca a él y lo besa apasionadamente) TE AMO…
ALEJANDRO: Mmmm... Si me besas así, te desayuno a ti, Daniela... Te amo más... (La mira) ¡¡Algo tienes!!
DANIELA: Si, tengo algo...
ALEJANDRO: ¿Qué? Ya dime...
DANIELA: Que muero de hambreeeeee...
ALEJANDRO: (La besa y la mete a la cama) ¿Tienes hambrita?
DANIELA: (Pone cara triste) Shiiii...
ALEJANDRO: Bueno, quédate aquí que te traigo el desayuno... ¿Si me amas?
DANIELA: Te amo mucho, mucho, mucho y si me traes el desayuno, te voy a amar más, ¡jajajaja!
ALEJANDRO: Te lo voy a traer, pero antes de eso quiero pedirte algo
DANIELA: ¿Qué me vas a pedir, señor guapote?
ALEJANDRO: (Se le pone encima) Un beso que transforme el tiempo entre el desayuno y hacer el amor, en una tortura...
DANIELA: Eso es muy fácil de cumplir (Atrapa los labios de su esposo con los suyos y le da un beso súper, híper, mega tronador, matador de Alejericos)
ALEJANDRO: (Se rinde a Dani y a su boca) Mmmm... Tortura perfecta, preciosa... Ya te traigo un desayuno completo (Sale de la cama y la mira) Estás espectacular, más hermosa que nunca

Después del desayuno y de hacer cositas, Ale se fue a bañar y Dani aprovechó para llamar a Alex y decirle que organizara una reunión con todas las quinti y Sergio.

ALEX: ¿Para cuándo, niña?
DANIELA: Si es posible, para hoy mismo…
ALEX: ¿Qué pasa, Dani? Estás rarita…
DANIELA: No pasa nada, sólo quiero aprovechar que Alejandro va a buscar su traje de novio para afinar detalles con ustedes. Así ya nos liberamos de eso y puedo quedarme con mi marido hasta la hora de la verdad verdadera…
ALEX: ¡Otra! ¡Ya dejen de robarme mis frases, caramba!
DANIELA: (Se ríe) ¡No seas mensa! ¿Me haces el favorsote de avisarles a los demás?
ALEX: ¡Obvio!
DANIELA: Eso si, que sean sólo hermanos. No quiero que estén ni el par de conejos ni los novios, ¿va?
ALEX: ¿Y eso?
DANIELA: Ya comprenderás, quinti, no te apresures…
ALEX: Será como quieras, Dani, ni hablar…
DANIELA: ¡GRACIAS! Te amo, hermanita…
ALEX: Y yo a ti, niña… Te mando un mensaje de texto con la hora.
DANIELA: Creo que mamá y papá van a ir con Ale a ver lo del traje.
ALEX: ¡Mejor aún! Si es así, cuando ellos se vayan, tú vienes.
DANIELA: ¡Perfecto! Nos vemos más tarde. Adiós…
ALEX: Adiós. (Corta y se queda pensando) ¿Qué se traerá esta loquita? (Se dispone a armar la reunioncita y diez minutos más tarde, estaba todo hecho)
DANIELA: (Seguía junto al teléfono) Se mueren cuando sepan…
ALEJANDRO: (Desde el baño) ¡Daniiiiiiiii!
DANIELA: ¿Qué, amor?
ALEJANDRO: ¡Me aburro bañándome solo, caray! ¿Quieres desaburrirme?
DANIELA: (Se ríe) ¡Siempre, hermoso! (Va al privado)
ALEJANDRO: ¡Ven, Cosita! ¡Quiero hacerte mía de nuevo y aquí, pasaditos por agua!
DANIELA: Demasiado tentador para mi poca fuerza de voluntad, Alejerico… (Se quita la ropa y entra a la ducha. Alejo le hace ver estrellas y ella, lo lleva para que disfrute del paisaje también)

Micaela, Alex, Laura, Diana y Sergio esperaban a Dani sin entender el misterio de la quinti en cuestión. Cuando ella llegó, se sentó en medio de todos los hermanos.

ALEX: ¿Nos dices a qué se debe la reunión?
SERGIO: Nos tienes intrigados, Dani…
DIANA: ¿Pasó algo con la mustia?
DANIELA: Nop…
SERGIO: ¿Entonces?
DIANA: ¿Pasó algo con Alejo?
DANIELA: Sip…
ALEX: (Dani los miraba y sonreía) ¡Habla y deja de reír como boba!
DANIELA: ¡Bueno, ya! ¿Recuerdan el pacto de hermanos que tenemos, no? Los mandamientos Zavallalta…
SERGIO: Si, claro… Regla número 1: ¡Los hermanos ante todo y ante todos!
DIANA: Regla número 2: (Sólo para las damas) ¡No meterse con los novios de las quinti!
LAURA: Regla número 3: (Sólo para Sergio) ¡No espantarle los novios a las quinti!
MICAELA: Regla número 4: Tratar bien a los amigos de los hermanos y a las novias de Sergio.
ALEX: Regla número 5: Ante acontecimientos que nos cambien la vida y en la medida de lo posible, los hermanos serán los primeros en enterarse de dicho suceso.
DANIELA: Regla número 6: ¡Papá y mamá, son y serán sagrados!
SERGIO: Regla número 7: ¡Lealtad Zavallalta por siempre y para siempre!
DIANA: Regla número 8: Ninguna regla puede ser modificada sin previo consentimiento de las seis partes.
LAURA: Regla número 9: Amar a los hermanos como a sí mismos.
MICAELA: Regla número 10: Si te metes con un Zavallalta…
LOS SEIS JUNTOS: ¡TE METES CON TODOS!
DANIELA: ¡Los amo!
SERGIO: Nosotros también, pero habla, Dani, me pones nervioso…
DANIELA: Bueno, quiero referirme a la quinta regla. Cuando decidí casarme con Ale, no se los dije porque fue un arreglo entre los dos y quisimos ser románticos, aventureros, pero ahora quiero apegarme al reglamento y si los convoqué aquí, es porque algo sucede con Ale y quiero que sean los primeros en saberlo ya que ni a él se lo dije aún…
MICAELA: ¿Qué le pasa al cuñado?
DANIELA: No le pasa, le va a pasar…
SERGIO: ¿QUÉ?
DANIELA: Pues que va a dejar de dormir, de comer y de descansar…
SERGIO: ¿Por?
DANIELA: Porque cuando se tiene un hijo, pasa eso…
SERGIO: Ahhhh…
ALEX: ¿Estás?
DANIELA: (Se echa a llorar) Estoy…
SERGIO: (Se da cuenta) ¿ESTÁS EMBARAZADA?
DANIELA: Si, vas a ser tío y ustedes, van a ser tías, niñas, ¿qué les parece?

Los hermanos se abrazaron y celebraron la noticia llenos de felicidad: se venía el primer bebé de la familia…
Los seis acordaron guardar el secreto hasta que la futura mamá decidiera contarlo al mundo, así que rato después, cada uno volvió a lo suyo…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 64

Unos días antes, Alejandro le había pedido a Dani que no se vieran. No quería que nada perjudicara el plan que tan bien marchaba y ella, no lo tomó del todo bien. Luego comprendió que Ale estaba en lo correcto, pero no pudo hacérselo saber. Cuando Maru fue a verla y le habló de la cita que él estaba preparando, la señora Zavallalta se juró que arreglaría las cosas con su esposo, él no tenía culpa de lo que pasaba y la necesitaba a su lado, dándole fuerza y no generando conflictos. Se preparó con toda su buena voluntad y salió al encuentro del hombre que tanto amaba.

Daniela llegó al sitio en el que Alejo la esperaba con tantas ansias y mucho no comprendía. Su esposo le había mandado un juego de llaves, así que una vez que encontró el edificio, entró y se dirigió al piso número siete, puerta “E”…  Ingresó al departamento y se quedó impresionada por la dimensión del lugar: era enorme, luminoso, con grandes ventanales y desde la puerta principal, podía verse la sala y la cocina que tenía, como ella siempre había querido, una barra tipo bar y puertas de vaivén.
Aunque el lugar no tenía muebles, era más que obvio para qué estaba destinado cada rincón; al menos en su mente así era.
Alejandro se apareció en un pasillo que ella no había visto y estaba hermoso: vestido de traje negro, camisa blanca y corbata fina, a la moda y también de color negro. Dani dejó sus cosas en una silla que vio junto a la puerta y sonrió a su marido.

DANIELA: (Con la espalda apoyada en la puerta cerrada) ¿A qué se debe esto, señor guapo? ¿Qué digo guapo? Guapísimo ¡y lo que le sigue a eso!…
ALEJANDRO: (Estaba recostado contra la pared y se miraban intensamente) Se debe a que faltan dos días para que esta pesadilla termine y pretendo pasarme contigo cada segundo, hasta que llegue el momento de acabar con toda la locura… ¿Sigues enojada?
DANIELA: Si, pero no contigo, perdón si te hice creer lo contrario, no se qué me pasa, ando muy explosiva.
ALEJANDRO: Te pasa que estás harta, al igual que yo y estallas, amor… ¿Vienes conmigo?
DANIELA: Antes dime de qué se trata esto, ¿de quién es este departamento?
ALEJANDRO: Nuestro.
DANIELA: ¿Qué?
ALEJANDRO: Lo que escuchas, Cosita, este es nuestro lugar, nuestra casa…
DANIELA: ¿Y el otro?
ALEJANDRO: Está vendido desde esta mañana.
DANIELA: ¿Por?
ALEJANDRO: Porque está manchado, Dani. Está sucio de la presencia de esa tipa y no quiero que nuestra vida de casados, la de verdad, empiece allí. Quiero que construyamos juntos, desde cero, un hogar.
DANIELA: ¿Aquí?
ALEJANDRO: O donde lo desees, lo importante es que lo hagamos los dos, a la par, unidos y amándonos… (Mira alrededor) ¿No te gusta?
DANIELA: (Se lanza a sus brazos) ¡ME ENCANTA, ALE! (Lo besa mucho) ¡Está increíble!
ALEJANDRO: Más increíble va a quedar cuando tenga muebles.
DANIELA: De eso me encargo yo.
ALEJANDRO: ¡Lo se! Por eso no compré casi nada. ¿Quieres un tour? (Le ofrece el brazo y ella lo toma)
DANIELA: Por supuesto.
ALEJANDRO: Bien, pero primero, lo primero y una mujer tan preciosa como usted, necesita de una flor que le envidie la belleza y se sienta opacada por su hermosura.  (Le da un tulipán rojo)
DANIELA: (Se ríe) ¡Dios que te amo como loca! (Se dan un besote)
ALEJANDRO: Ahora si, señora de Vilatorres, conozcamos nuestro nido de amor…

Ale le mostró tres cuartos, todos vacíos. Uno era un dormitorio y los otros dos, según explicó Alejandro, podrían destinarse a un atelier para la artista y un despacho para el empresario. Llegaron a una última habitación y se detuvieron en la puerta.

DANIELA: (Sin darse cuenta que esa ni la habían visto) ¿Qué compraste? Porque dijiste que no habías comprado casi nada, pero no he visto un mueble, salvo por la mesa de la cocina y las sillas. ¿Eso es todo lo que trajiste?
ALEJANDRO: Noppp… Hay algunas cosas más.
DANIELA: ¿Dónde?
ALEJANDRO: (Le cubre los ojos con una de sus manos) No veas, es sorpresa (Abre la puerta) Aquí, mi amor, en el cuarto más importante de todos… ¿Lista para ver?
DANIELA: Si, ya…
ALEJANDRO: Te presento nuestra alcoba, Daniela Zavallalta de Mí… (Le quita la mano de los ojos)
DANIELA: (Lo único que había era una cama gigante, cubierta de flores de todos colores y tipos) ¡Es muy grande esa cama!
ALEJANDRO: Si y es así porque para las cosas que haremos encima de ella, el espacio nos vendrá bien…
DANIELA: ¿Qué cosas haremos, señor Vilatorres de MÍ?
ALEJANDRO: En principio, tendremos mucho sexo, exquisito y sublime. Quizás durmamos también…
DANIELA: ¿Nos crees capaces de dormir?
ALEJANDRO: No… (Se ríen) ¿Te gusta la cama?
DANIELA: (Se sienta) El colchón es muy cómodo… ¿Aguantará el jaleo?
ALEJANDRO: No… (Se vuelven a reír)
DANIELA: ¿Prueba de fuego?
ALEJANDRO: ¿Ya?
DANIELA: Obvio, Ale, si no es ahora, ¿cuándo?
ALEJANDRO: Pues, si, princesa, ¡tienes razón! (Toma envión y se sube, quedando de pie y la hace pararse a ella) ¡SALTEMOS!
DANIELA: ¡Ese es mi marido, caray! (Saltan un poco, pero Dani se marea)
ALEJANDRO: ¿Estás bien, hermosa? Te pusiste pálida.
DANIELA: Es que no he comido nada en todo el día.
ALEJANDRO: ¿Por qué?
DANIELA: Por mensa…
ALEJANDRO: Menos mal que tu marido piensa en todo, ven… (Van hasta la cocina y había una heladerita portátil con algo de fruta y pollo con ensalada) Se sienta (le corre la silla) y se alimenta…
DANIELA: ¿Tu mamá hizo el pollo?
ALEJANDRO: No, tu mamá y no es cualquier pollo, no…
DANIELA: ¿Pollo a la mostaza?
ALEJANDRO: ¡Claro! (Se sienta él también y cenan) ¿Tienen todo listo?
DANIELA: Casi. Sólo falta ajustar algunos detalles.
ALEJANDRO: ¿Sabes que es una locura?
DANIELA: Si, lo se. Esa tipa se lo merece.
ALEJANDRO: No se trata de lo que ella merezca sino de no bajar a su nivel.
DANIELA: Nadie se va a rebajar, sólo le daremos un escarmiento. ¿Hablaste con tu papá?
ALEJANDRO: Si y se lo tomó bastante bien, aunque mamá quiere matarlo.
DANIELA: Lógico.
ALEJANDRO: De cualquier modo, con coraje y todo, no fue tan grave, lo de llevarlos a terapia fue buena idea.
DANIELA: Eres brillante, Cosito y este pollo está de lujo, ¡ni sabía que tenía tanta hambre!
ALEJANDRO: (La mira) ¡Estás más hermosa que nunca y te amo más cada día!
DANIELA: Y yo a ti, buenorro y estás como me encantas, todo sexy y de negro y ese pantalón que te marca tus pompas tentadoras…
ALEJANDRO: Mejor sigamos comiendo porque el postre va a llegar antes de tiempo y usted no se va a alimentar como debe ser…
DANIELA: (Deja el plato) ¡Uuuuufffff, estoy llenísima!
ALEJANDRO: ¿De verdad? No comiste nada, Daniela y tú eres de muy buen comer…
DANIELA: Comí lo suficiente.
ALEJANDRO: ¿Lo suficiente para qué?
DANIELA: (Se pone de pie, se sienta encima de él y lo besa cachondamente) Para merecer el postre de una vez, Alejerico y quiero estrenar esa cama contigo ya…
ALEJANDRO: ¿Ya?
DANIELA: (Le toca el generalito por encima del pantalón) ¡YA!
ALEJANDRO: ¡Usted manda, señora! (Se pone de pie con todo y Dani y van a la recámara) Quiero hacerte todo lo que nos gusta y más que eso…
DANIELA: (Ale la deja en la cama y ella va hasta la cabecera) ¡Quiero show!
ALEJANDRO: Imaginé que pedirías eso… (Saca su celular y pone música. La jala despacio y la deja de pie a su lado) Pero este show, lo hacemos los dos, como en Sarandeos, ¿te acuerdas?
DANIELA: ¿Cómo olvidarse de algo así?
ALEJANDRO: No hay modo…

Se besan muy calientes y empiezan a bailar, mientras se desvisten el uno al otro…
La pareja pasó una noche llena de amor y fuego, se entregaron a su lujuria largamente y casi de mañana, se quedaron dormidos.