sábado, 2 de marzo de 2013

''Hisotiras Bizarramente Paralelas''- Episodio 30



Rebeko y Daymar recién se levantaban, era temprano y sus hijas aun dormían. Rebeko alimentaba a los gatos y Daymar cocinaba hasta que, de repente, sonó el timbre.
DAYMAR: Viejo, ¿por qué no abres?
REBEKO: Estoy alimentando a los gatos
DAYMAR: ¡Tú y tus gatos de mierda! (No dejaban de tocar el timbre y eso la desesperaba) ¡¡¡¡¡¡¡¡YA VOY!!!!!!!! (Va y abre la puerta)
BRUNO: Buenos días, Doña Daymar
DAYMAR: ¿A qué viniste, escuincle baboso?
BRUNO: Es que necesito hablar con Micaela
DAYMAR: A esta hora, Mica ha de estar en el quinto sueño, si quieres puedes hablar conmigo y con Rebeko
BRUNO: Está bien ¿puedo pasar?
DAYMAR: Pasa y siéntate, mientras voy a buscar a Rebeko (Sale a donde estaba su esposo) Viejo, es Bruno, venía a hablar con Micaela, pero como está durmiendo, le ofrecí que hablara con nosotros
REBEKO: Vamos a hablar con el muchacho
DAYMAR: (Llegan a la sala de nuevo y toman asiento) A ver, Bruno, ¿qué hiciste para que terminaran?
BRUNO: Es que Micaela todos los días recibe flores y con distintos nombres
REBEKO: No me digas que trataste a mi niña como una cualquiera, porque también te dejo inconsciente
DAYMAR: A ver, Bruno, ¿por eso la dejaste?
BRUNO: La situación me tiene al borde, señora Daymar
REBEKO: Te tenía, porque si ya no son novios, no tiene que "tenerte al borde"
DAYMAR: Viejo o di algo productivo o no digas nada. Bruno, hiciste MUY MAL...
BRUNO: Lo se, señora, por eso estoy aquí, necesito hablar las cosas con Micaela, necesito pedirle perdón por como la traté.
DAYMAR: Ya lo harás, ahorita lo que puedes hacer es ir y seguir durmiendo en tu casa
REBEKO: Y no buscar a mi princesa
DAYMAR: (Lo mira) ¿Te callas?
REBEKO: Pero si es la verdad, ¡vieja!
DAYMAR: Bruno, ya sabes, ve a descansar para que puedan hablar bien y si Micaela no te perdona, pues estás jodido, niño
BRUNO: Señora, no me aliente tanto... (Se pone de pie) Gracias por la plática (Se va)
DAYMAR: (Mirando a su marido que sonreía con malicia picaresca) Qué jodón te has vuelto, Rebeko Josefino...
Después de largas sesiones de más pasión desenfrenada, Alejo y Dani decidieron mirar una película en la sala de su suite y ahí estaban. De repente, la señora Vilatorres, tuvo un súbito pensamiento…
DANIELA: ¡Oye, amor! ¿Y el trabajo?
ALEJANDRO: (Suelta una carcajada) ¿Recién te acuerdas?
DANIELA: (Tentada a reírse) ¿La verdad? Si…
ALEJANDRO: Tu maridito tiene todo arreglado, no te preocupes.
DANIELA: ¿Arreglado cómo?
ALEJANDRO: Maru nos hizo el favor de conseguir las licencias para ambos, “vacaciones acumuladas”. Beltrán se ocupa de lo mío y Carola de lo tuyo. Ya conoces a tu amiga Maru, ¡apenas se enteró, solucionó todo!
DANIELA: ¿Entonces Maru sabe que nos casamos?
ALEJANDRO: Sip y nos dijo que la única manera de perdonar la traición de no haberla traído con nosotros, es que sea madrina del primer hijo…
DANIELA: ¿Maru madrina del primer hijo?
ALEJANDRO: (La mira) ¿Pensabas en alguien más?
DANIELA: No.
ALEJANDRO: ¿A qué se debe ese gesto, pues?
DANIELA: Al primer hijo…
ALEJANDRO: Ahhhh, ¡eso!
DANIELA: ¿Cómo será un hijo nuestro?
ALEJANDRO: HERMOSO, COMO TÚ…
DANIELA: Hermoso eres tú, Ale
ALEJANDRO: (Deja el control remoto de la tv y la abraza, besando el cuello de su esposa) No, tú…
DANIELA: Mmmm… Amo las prácticas…
ALEJANDRO: ¡Y yo!
Ahí mismo, en el alfombrado piso de la sala de su habitación del hotel, la pareja hizo el amor como si no lo hubiera hecho nunca o como si nunca fueran a hacerlo de nuevo…
A la mañana siguiente, Maru, fue portadora de una pésima noticia. Alejandro tomó la llamada, mientras jugaba un poco con Dani en la cama…
ALEJANDRO: ¿Si, bueno?
MARU: Hola, Ale, perdón que interrumpa, pero pasó algo, muñeco…
DANIELA: (Notando el cambio en el gesto de su marido) ¿Qué pasa, amor?
ALEJANDRO: A ver, Maru, aguárdame un segundo… (A Dani) Algo en la empresa, hermosa… Sí, amigota, te escucho, sigue. ¿QUÉ? Salimos ya mismo para allá y en México nos dices bien, Maru, pero eso no puede ser, ¡ES UNA LOCURA!
MARU: Está bien, avísame cuando lleguen que los busco.
ALEJANDRO: Perfecto, y ni una palabra a nadie.
MARU: A nadie, Ale, obvio. (Corta)
DANIELA: ¿Qué pasa, Alejandro?
ALEJANDRO: Andrea Ina y su padre presentaron papeles donde se acreditan como dueños absolutos de todo lo que es de mi papá.
DANIELA: ¿QUÉEEEEEEE?
ALEJANDRO: Lo que oyes. Maru los leyó ella misma y dice que son legales y reales, Dani.
DANIELA: Pero, ¿cómo? Tu padre jamás hubiera hecho algo como eso. No, al menos, si decirte nada.
ALEJANDRO: Lo se y dudo que papá sepa algo de todo esto…
DANIELA: ¿Crees que lo hayan engañado?
ALEJANDRO: Apuesto mi cabeza a que si y no la pierdo, amor…
DANIELA: Pues, vamos, Ale…
La pareja de vistió, lo organizó todo y se fue rumbo al aeropuerto.
En México, la zorra quería ir tomando posesión de lo que ahora le pertenecía, pero Andrea, deseaba ver a Alejo, él era clave en todo lo que había hecho y necesitaba hablar con el joven empresario para “negociar”…
Esa noche, en el departamento del matrimonio, Alejandro y Daniela, escuchaban de labios de Maru la pura y cruda realidad: Los Ina habían estafado a Don Luis Vilatorres, despojándolo de todo y dejándolos a él y su esposa, Tamara, en la calle.
Alejandro poseía una pequeña fortuna propia, que heredara de su abuelo materno, pero con ese capital, no podría recuperar la empresa familiar y su esposa, conocedora como pocas de la naturaleza femenina, sabía que detrás de esa estafa, había algo más…
Para bien o para mal, Daniela no se equivocaba y la reunión que Alejo mantuvo con Andrea en la oficina del joven empresario, al día siguiente, ratificó sus sospechas…
ANDREA: Si quieres recuperar la fortuna de tu padre, te tienes que casar conmigo, Alejandro. Ahí te lo dejo de tarea…
Dani y Maru salieron de su escondite debajo del escritorio de Alejo y sus miradas estaban igual a la de él, absortas en la incredulidad…

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