En el departamento
de Alejandro, Daymar estaba sola, esperando que Rebeko regresara, pero nada que
llegaba y Andrea había salido desde muy temprano. Estaba viendo que comer
cuando llegó su marido con todos los gatos
DAYMAR: ¡Hola, viejito bello! (Le da un pico)
REBEKO: ¿Cómo está la viejita más bella de todas?
DAYMAR: Con hambre
REBEKO: ¡Ahorita te preparo algo! ¿La lagarta urgida dónde está?
DAYMAR: Salió, no debe de tardar en llegar (Agarra a Batman) ¿Qué gatito me va a ayudar a joder a la lagarta? Si, Batman, tú me vas a ayudar
REBEKO: ¡Ojala y los trataras así todo el tiempo!
DAYMAR: Es que hoy me conviene, mi Batman hermoso me ayudara para que Venenito se harte y se largue de la casa
REBEKO: Batman y sus compañeros ¡¡¡al poder!!!
Un rato después, Andrea llegó con unas compras. Cuando vio que la casa estaba llena de gatos, dio un grito que se escuchó al último piso del edificio
DAYMAR: (Se le acercó con Batman) ¿Qué te pasó, Venenito? ¿Le tienes miedo a Batman? (Se lo pone en la cara)
ANDREA: ¡Quítemelo! ¡Soy alérgica a los gatos! (Se quita el gato y lo hace caer)
REBEKO: ¡¡¡BATMAN!!! (Se acerca al gato)
DAYMAR: ¿Tú alérgica a los gatos? ¿No será al contrario?
ANDREA: ¡¡Su mugre gato!! ¡¡¡Aaaaaaachuuuuuuuu…!!!
REBEKO: ¡Nada de mugre gato!
DAYMAR: (Agarró al felino) ¡Pídele perdón a Batman!
ANDREA: ¿Qué?
REBEKO: ¡Qué le pidas perdón a mi Batman! ¡Y al doble!
ANDREA: ¡Al demonio! Yo no le voy a pedir perdón a un gato mugriento
DAYMAR: (Le agarra la oreja, evitando que se vaya) ¡¡Discúlpate con Batman!!
ANDREA: ¡¡¡Perdón, Batman!!! (Daymar la suelta) ¡Vieja fastidiosa! (Se va a su recámara)
DAYMAR: ¡Chócalas, viejo!
REBEKO: Mejor un beso, ¿Si?
DAYMAR: ¡Hola, viejito bello! (Le da un pico)
REBEKO: ¿Cómo está la viejita más bella de todas?
DAYMAR: Con hambre
REBEKO: ¡Ahorita te preparo algo! ¿La lagarta urgida dónde está?
DAYMAR: Salió, no debe de tardar en llegar (Agarra a Batman) ¿Qué gatito me va a ayudar a joder a la lagarta? Si, Batman, tú me vas a ayudar
REBEKO: ¡Ojala y los trataras así todo el tiempo!
DAYMAR: Es que hoy me conviene, mi Batman hermoso me ayudara para que Venenito se harte y se largue de la casa
REBEKO: Batman y sus compañeros ¡¡¡al poder!!!
Un rato después, Andrea llegó con unas compras. Cuando vio que la casa estaba llena de gatos, dio un grito que se escuchó al último piso del edificio
DAYMAR: (Se le acercó con Batman) ¿Qué te pasó, Venenito? ¿Le tienes miedo a Batman? (Se lo pone en la cara)
ANDREA: ¡Quítemelo! ¡Soy alérgica a los gatos! (Se quita el gato y lo hace caer)
REBEKO: ¡¡¡BATMAN!!! (Se acerca al gato)
DAYMAR: ¿Tú alérgica a los gatos? ¿No será al contrario?
ANDREA: ¡¡Su mugre gato!! ¡¡¡Aaaaaaachuuuuuuuu…!!!
REBEKO: ¡Nada de mugre gato!
DAYMAR: (Agarró al felino) ¡Pídele perdón a Batman!
ANDREA: ¿Qué?
REBEKO: ¡Qué le pidas perdón a mi Batman! ¡Y al doble!
ANDREA: ¡Al demonio! Yo no le voy a pedir perdón a un gato mugriento
DAYMAR: (Le agarra la oreja, evitando que se vaya) ¡¡Discúlpate con Batman!!
ANDREA: ¡¡¡Perdón, Batman!!! (Daymar la suelta) ¡Vieja fastidiosa! (Se va a su recámara)
DAYMAR: ¡Chócalas, viejo!
REBEKO: Mejor un beso, ¿Si?
En la cocina de la
vieja casa de Alex, Alejo estaba completamente distraído y Dani buscó la manera
de volverlo a la tierra. Se acercó por detrás y lo abrazó, besando el cuello de
su marido de manera no cachonda.
DANIELA: ¿En qué
piensa mi marido que está tan fuera de aquí?
ALEJANDRO: (Girándose y agarrándola de la cintura) En ti, pensaba en ti.
DANIELA: ¿Qué pensabas? (Le rodea el cuello con sus brazos)
ALEJANDRO: Recordaba cuando nos conocimos.
DANIELA: ¿Si? ¿Por qué se te vino eso a la cabeza, amor? (Piquito)
ALEJANDRO: No se, simplemente lo recordé.
DANIELA: ¿Y ahora en qué piensas?
ALEJANDRO: En lo mismo, Dani, en ti, me la paso pensando en ti, hermosa.
DANIELA: Me alegro porque tú vives instalado e inamovible en mi mente, en mi alma y en mi cuerpo… (Le acaricia el rostro) Te amo, Cosito mío…
ALEJANDRO: Y yo a ti, buenorro. (Sonríe) ¿Te acuerdas de nuestra primera cita?
DANIELA: Eso no fue una cita, fue una circunstancia fortuita.
ALEJANDRO: Bueno, replanteo, ¿te acuerdas de nuestra primera salida?
DANIELA: ¿Y cómo me olvido de algo así?
ALEJANDRO: (Girándose y agarrándola de la cintura) En ti, pensaba en ti.
DANIELA: ¿Qué pensabas? (Le rodea el cuello con sus brazos)
ALEJANDRO: Recordaba cuando nos conocimos.
DANIELA: ¿Si? ¿Por qué se te vino eso a la cabeza, amor? (Piquito)
ALEJANDRO: No se, simplemente lo recordé.
DANIELA: ¿Y ahora en qué piensas?
ALEJANDRO: En lo mismo, Dani, en ti, me la paso pensando en ti, hermosa.
DANIELA: Me alegro porque tú vives instalado e inamovible en mi mente, en mi alma y en mi cuerpo… (Le acaricia el rostro) Te amo, Cosito mío…
ALEJANDRO: Y yo a ti, buenorro. (Sonríe) ¿Te acuerdas de nuestra primera cita?
DANIELA: Eso no fue una cita, fue una circunstancia fortuita.
ALEJANDRO: Bueno, replanteo, ¿te acuerdas de nuestra primera salida?
DANIELA: ¿Y cómo me olvido de algo así?
“Una noche, el día
anterior a una entrega de la revista en la que trabajaban juntos, Daniela,
Alejandro, Maru, Beltrán y Carola, tuvieron que quedarse hasta tarde para poder
cumplir con las fechas límite. Un problema con los equipos de impresión, los
obligó a trabajar hasta casi medianoche. Por suerte, pudieron terminar y dejar
todo para que los encargados de imprimir, completaran su parte y la revista
saliera a la calle.
Salieron los cinco y en la vereda, se despidieron.
Salieron los cinco y en la vereda, se despidieron.
BELTRÁN: ¡Por fin
la libertad!
MARU: Si y encima viernes, esto es vida…
CAROLA: ¡Qué exagerados son!
ALEJANDRO: ¿Quieren ir a tomar algo? ¡Yo invito!
DANIELA: Me gusta la idea.
BELTRÁN: A mí también, pero mi esposa me mata si no llego en diez minutos a mi casa, nuestro retoño está con gripe y hoy no la he podido ayudar con nada.
DANIELA: ¿Qué edad tiene tu bebé, Héctor?
BELTRÁN: Once meses. Se llama Galo
MARU: Me gusta ese nombre y la idea de tomar algo ¡MÁS!
CAROLA: Tienes que traer a Galo para que lo conozcamos, por ahora, puras fotos.
ALEJANDRO: Es cierto, Beltrán, eres un codo con tu hijo.
DANIELA: ¡No le digan eso! No es codo, es un egoísta.
BELTRÁN: Gracias, Dani, siempre salvándome… (Se ríen)
MARU: (Se dio cuenta que Dani y Ale se miraban muy intensamente y se le ocurrió dejarlos a solas) Carola, ¿conoce el bar “Los incasables”?
CAROLA: No.
MARU: ¿Qué dices si tú y yo nos presentamos ahí y buscamos un par de guapos que nos paguen la resaca de mañana?
CAROLA: Pero, Alejo nos invit… (Nota la mirada de su amiga) ¡Tienes razón, Maru, quiero emborracharme gratis! ¿Vamos?
MARU: (Ve un taxi) ¡Mira, nuestra carroza! Subamos antes que se convierta en calabaza. (Jala a Carola) ¡Adiós a todos y hasta el lunes! (Se meten al taxi)
CAROLA: ¿Dónde queda ese bar?
MARU: En mi casa, mensa, ¡NO EXISTE! Sólo quería dejar solitos al par de tórtontos…
CAROLA: ¡Eres terrible!
MARU: Nomás soy una Cupido moderna…
BELTRÁN: Bueno, muchachos, los dejo. Que tengan un gran fin de semana. (Saluda) Hasta el lunes… (Se va)
DANIELA: Parece que se esfumó la salida, Alejandro… Nos vemos el lunes.
ALEJANDRO: (La agarra de la mano) ¿No me aceptas una comida? Muero de hambre y no se me ocurre nada mejor que compartirla contigo.
DANIELA: ¿Una comida?
ALEJANDRO: Si y si después me aceptas un café, sería perfecto…
DANIELA: ¿Puedo elegir el restaurante?
ALEJANDRO: (Las ganas de besarla casi lo vencen) Puedes elegir hasta lo que voy a cenar yo…
DANIELA: (Le aprieta la mano) ¡Qué payaso! Ven (Lo jala suave) Vamos…
MARU: Si y encima viernes, esto es vida…
CAROLA: ¡Qué exagerados son!
ALEJANDRO: ¿Quieren ir a tomar algo? ¡Yo invito!
DANIELA: Me gusta la idea.
BELTRÁN: A mí también, pero mi esposa me mata si no llego en diez minutos a mi casa, nuestro retoño está con gripe y hoy no la he podido ayudar con nada.
DANIELA: ¿Qué edad tiene tu bebé, Héctor?
BELTRÁN: Once meses. Se llama Galo
MARU: Me gusta ese nombre y la idea de tomar algo ¡MÁS!
CAROLA: Tienes que traer a Galo para que lo conozcamos, por ahora, puras fotos.
ALEJANDRO: Es cierto, Beltrán, eres un codo con tu hijo.
DANIELA: ¡No le digan eso! No es codo, es un egoísta.
BELTRÁN: Gracias, Dani, siempre salvándome… (Se ríen)
MARU: (Se dio cuenta que Dani y Ale se miraban muy intensamente y se le ocurrió dejarlos a solas) Carola, ¿conoce el bar “Los incasables”?
CAROLA: No.
MARU: ¿Qué dices si tú y yo nos presentamos ahí y buscamos un par de guapos que nos paguen la resaca de mañana?
CAROLA: Pero, Alejo nos invit… (Nota la mirada de su amiga) ¡Tienes razón, Maru, quiero emborracharme gratis! ¿Vamos?
MARU: (Ve un taxi) ¡Mira, nuestra carroza! Subamos antes que se convierta en calabaza. (Jala a Carola) ¡Adiós a todos y hasta el lunes! (Se meten al taxi)
CAROLA: ¿Dónde queda ese bar?
MARU: En mi casa, mensa, ¡NO EXISTE! Sólo quería dejar solitos al par de tórtontos…
CAROLA: ¡Eres terrible!
MARU: Nomás soy una Cupido moderna…
BELTRÁN: Bueno, muchachos, los dejo. Que tengan un gran fin de semana. (Saluda) Hasta el lunes… (Se va)
DANIELA: Parece que se esfumó la salida, Alejandro… Nos vemos el lunes.
ALEJANDRO: (La agarra de la mano) ¿No me aceptas una comida? Muero de hambre y no se me ocurre nada mejor que compartirla contigo.
DANIELA: ¿Una comida?
ALEJANDRO: Si y si después me aceptas un café, sería perfecto…
DANIELA: ¿Puedo elegir el restaurante?
ALEJANDRO: (Las ganas de besarla casi lo vencen) Puedes elegir hasta lo que voy a cenar yo…
DANIELA: (Le aprieta la mano) ¡Qué payaso! Ven (Lo jala suave) Vamos…
Llegaron a un
pequeño resto bar al que Dani iba muy seguido, mayormente con sus hermanos. Se
sentaron en una mesa para cuatro, bien al fondo, lejos del tumulto y donde la
música se escuchaba, pero no ensordecía. Hablaban de cualquier cosa y de a
poco, la charla fue haciéndose más personal.
ALEJANDRO:
¿Quintillizas? ¿Son iguales las cinco?
DANIELA: Exactas. Salvo por las huellas digitales y los tatuajes, somos idénticas.
ALEJANDRO: ¿Tatuaje? (Miraba lo que sobresalía de la ropa) ¿Dónde?
DANIELA: En un lugar muy escondido, Alejandro, no te esfuerces en buscarlo porque no lo vas a encontrar.
ALEJANDRO: ¿No está a simple vista?
DANIELA: (Le sonríe) No…
ALEJANDRO: ¡Dichoso quien lo vea, pues!
DANIELA: ¿Tú tienes hermanos?
ALEJANDRO: No, ni hermanos ni primos. Soy hijo único y mis padres también lo son.
DANIELA: No sabes lo que te pierdes, los hermanos son la molestia más hermosa del mundo…
ALEJANDRO: (“Hermosa eres tú”, pensó) Me imagino que si…”
DANIELA: Exactas. Salvo por las huellas digitales y los tatuajes, somos idénticas.
ALEJANDRO: ¿Tatuaje? (Miraba lo que sobresalía de la ropa) ¿Dónde?
DANIELA: En un lugar muy escondido, Alejandro, no te esfuerces en buscarlo porque no lo vas a encontrar.
ALEJANDRO: ¿No está a simple vista?
DANIELA: (Le sonríe) No…
ALEJANDRO: ¡Dichoso quien lo vea, pues!
DANIELA: ¿Tú tienes hermanos?
ALEJANDRO: No, ni hermanos ni primos. Soy hijo único y mis padres también lo son.
DANIELA: No sabes lo que te pierdes, los hermanos son la molestia más hermosa del mundo…
ALEJANDRO: (“Hermosa eres tú”, pensó) Me imagino que si…”
Bueno yo no diría eso!!!
ResponderEliminarEso serán los hermanos de Dani, porque los míos, son LASTRES! Jajajaja, Alejo es una babiento!
ResponderEliminarJajajjajjaa genial el capi jajaja
ResponderEliminar