sábado, 2 de marzo de 2013

''Historias Bizarramente Paralelas''- Episodio 33



Daniela se instaló en la casa donde solían vivir Alex y Mariano. Alejandro cumplió con parte de las demandas de Andrea, “despidiendo” a su buenorra de la empresa y terminando la relación con ella. Eso si, le dejó bien en claro a la ladrona que él no sería más que su marido en un papel, entre ellos dos nada pasaría. Andrea era una zorra y Ale supo de inmediato que su presentimiento sobre la tipa yéndose a instalar al departamento era cosa de un par de días, así que al quedarse solo, llamó a su suegra y puso en marcha el otro plan: Daymar se iría con ellos y se haría pasar por la nana de Ale: una mujer de mal carácter y bien chapada a la antigua que no permitiría jamás que un par de novios compartiera la cama antes de la boda.
Alex, por su lado, pudo decirle a Dante lo que estaba pasando y en caso que se necesitara su ayuda para algo, decidieron que se mantendría en el anonimato para que Andrea no lo conozca. Por lo mismo, Alejo y él, no había podido verse.
Las demás quinti ignoraban todo por decisión de la misma Daniela que creía que mientras menos gente se viera envuelta en las cosas, más fácil de manejar sería todo.
Fue así que unos días después que Alejandro "despidió" a Daniela de la empresa, dando por terminada la relación, Andrea Ina, vio el camino libre para conquistar a ese hombre que la tenía obsesionada. En la oficina, Alejo estaba siempre con Maru que no lo dejaba ni a sol ni a sombra, en casa de los Vilatorres no se podía aparecer porque él le prohibió terminantemente que hablara con sus padres antes que Alejandro lo hiciera: Don Luis sufría del corazón y sólo su hijo sabía cómo plantearle las cosas sin que se genere un problema de salud para el caballero. Por lo tanto, Andrea decidió "aparecerse" en el departamento del muchacho e instalarse allí. Si vivía con él, Alejandro tarde o temprano iba a caer en sus garras, o al menos, eso creía la zorra. Llegó, tocó el timbre y cuando Ale le abrió, entró como la dueña del mundo.
ANDREA: Hola, amor... (Quiso darle un beso en la boca, pero Ale le corrió la cara) ¡Qué grosero!
ALEJANDRO: ¿Qué haces aquí y que son esas maletas?
ANDREA: Me vengo a vivir contigo, mi amor
ALEJANDRO: (Pensaba en que predecible fue esa jugada) ¿Mi opinión te vale madre, no?
ANDREA: Qué bien que lo tienes claro. ¿Dónde está nuestra habitación?
ALEJANDRO: (Cierra la puerta) Dirás tu habitación, Andrea, yo fui claro contigo y llegamos a un acuerdo. Entre nosotros, nada va a pasar: no me gustas, no te amo y NO TE SOPORTO…
ANDREA: ¿No vamos a dormir juntos? Nos vamos a casar, terroncito...
ALEJANDRO: Después de casarnos, TAMPOCO voy a dormir contigo, ¿qué parte no entendiste?
ANDREA: Todo me quedó muy claro
ALEJANDRO: (Irónico) Se nota... Mira si quieres vivir aquí, me vale gorro, total casi ni estoy, apenas si vengo a dormir. De todos modos, no vas a estar sola...
ANDREA: ¿No? ¿Danielita sigue viviendo aquí?
ALEJANDRO: ¡Claro que no! ¿Sabes a dónde me mandó por tu culpa?
ANDREA: No me importa dónde te mandó, mientras "por mi culpa" estés conmigo, todo perfecto
ALEJANDRO: ¡Me parece que no entendiste nada, pedazo de ridícula! Me caso contigo porque no me dejas alternativa, pero no estoy ni estaré jamás contigo, a ver si te entra en esa cabeza... Andrea, ¿por qué no tienes dignidad y te vas, mejor?
ANDREA: Me vale un pepino la dignidad, de todas formas me casaré contigo y no te pienso dar el divorcio, aunque tu desdén se note de aquí a Saturno, ¿entendiste? Ahora dime dónde está mi recámara y quién carajos me hará compañía
ALEJANDRO: ¡Eres una...! (Aparece Daymar)
DAYMAR: ¡Alejito, mi niño, no digas groserías!
ALEJANDRO: Bueno, nana, perdón...
ANDREA: ¿Y esta vieja de la época de las cavernas, quién es?
ALEJANDRO: Más respeto con mi nana. (La abraza y besa en la frente) Daymar, mamá dos de mi alma, esta es la mujer de la que te hablé
DAYMAR: Hijito, pero no me dijiste que ella ser vendría a vivir en el departamento
ALEJANDRO: Es que ni yo lo sabía, se acaba de aparecer con la novedad.
DAYMAR: ¿La piensas dejar que se quede?
ANDREA: Señora, lo que diga su bebé, me tiene sin cuidado
ALEJANDRO: Desgraciadamente, no la puedo correr, es su departamento, nana, no mío... Recuerda que le robó todo a mi papá y aunque este lugar me lo compré yo, lo puse a su nombre por el tema de las garantías...
DAYMAR: Bueno, hijito bello, me imagino que ella dormirá en el cuarto de la azotea porque aquí ya no hay más habitaciones
ALEJANDRO: No, nana, ella dormirá en tu cuarto y pondremos tu cama en el mío para que duermas ahí, como cuando era niño, ¿quieres?
DAYMAR: ¡Claro que si, mi niño hermoso! (Lo abraza y le habla bajito) ¿Por qué no le colocaron Pancracia? ¡El nombre es igual de feo que ella!
ALEJANDRO: (Conteniendo la risa, habla igual de bajo) No lo se, suegrita, pero debería llamarse Cobra o Anaconda...
ANDREA: ¿Qué tanto cuchichean?
DAYMAR: ¡Eso no es problema suyo, señorita! Las cosas que hablemos Alejandro y yo, son entre nosotros dos
ANDREA: ¡No se haga la pícara, señora, porque se me larga de aquí!
ALEJANDRO: Si echas a mi nana, ME VOY CON ELLA
ANDREA: No estás en posición de imponer nada, muñecote...
ALEJANDRO: No lo creas, Andrea, puedo imponer porque si no me concedes algunas cosas, mando todo al demonio.
ANDREA: ¿Le vas a decir a tu padre que fue un estúpido y matarlo?
ALEJANDRO: No, pero te mando a la mier...
DAYMAR: ¡Alejandro! (Le da un sape en la boca) Cero groserías, chiquitín y usted, venenito, haga el favor y respete, si no le enseñaron a no meterse en cosas donde no la llaman, pues en esta casa, va a aprender
ANDREA: Me da igual... ¡Quédese! ¿Dónde está mi alcoba?
ALEJANDRO: Al fondo a la derecha...
ANDREA: ¡Qué simpático!
ALEJANDRO: Ve con ella, nana, por favor...
DAYMAR: ¡Vamos, venenito! (Van a la alcoba)
ALEJANDRO: Gracias, mamá dos... (Toma el celular y sale al pasillo, llama a Dani)
DANIELA: ¡Hola, buenorro! ¿Qué pasó?
ALEJANDRO: Como te dije, mi amor, se vino a vivir aquí. ¿Dónde estás?
DANIELA: En casa de Alex, como quedamos.
ALEJANDRO: En cuanto pueda, voy a verte, muero por dormirme abrazadito a ti...
DANIELA: Te espero, precioso (corta la llamada y queda hecha una furia) ¡Ay, Alejo! Se que no es tu culpa, pero no se cómo me voy a aguantar esto...
ALEJANDRO: (Se queda mirando la foto de su esposa que tiene de fondo de pantalla en el celular) Ten paciencia, mi amor, saldremos de esto pronto...
DAYMAR: (Llegan a la alcoba) Aquí vas a dormir, venenito, claro que tendrás que comprarte una cama, porque esta va para el cuarto de mi niño...
ANDREA: ¡No hay problema, señora! Y deje de decirme "venenito", me llamo Andrea
DAYMAR: ¡Pos, te amuelas! Te quedó venenito...
ANDREA: (Le hace gesto de desagrado) ¿Me puede sacar sus cosas de aquí? Necesito espacio para guardar lo mío.
DAYMAR: Dentro de un rato y Alejito me va a ayudar, así que, espérate, VENENITO...
ANDREA: ¡Al menos, déjeme sola!
DAYMAR: Si me lo pides con modales, lo hago, Anaconda...
ANDREA: ¡Por favor, señora, ¿me deja a solas?!
DAYMAR: Así nos vamos entendiendo, Cobra... Dentro de un rato vengo con Alejandro por mis cosas
ANDREA: Bueno, gracias...
DAYMAR: (Sale) No sabes la que te espera en esta casa, venenito
ALEJANDRO: (Volviendo a entrar, encuentra a Daymar a solas) Mamá dos, ven un segundo...
DAYMAR: (Se le acercó) ¿Qué pasa, Ale?
ALEJANDRO: Hablé con Dani y está mal, lo se, quiero ir con ella... ¿Cómo le hacemos? Necesito poder pasar la noche fuera del departamento, sin que la lagarta aquella se de cuenta
DAYMAR: A ver hijo, quieres ver a Dani sin que Venenito se de cuenta... Di que te vas de parranda con tus amigos
ALEJANDRO: No serviría, iría detrás de mí. Tiene que ser algo en lo que ella no pueda meterse
DAYMAR: ¡Me la pones difícil! Esa vieja Pancracia ¡jode a más no poder!
ALEJANDRO: Lo se, suegrita, pero tiene que ser algo que no le genere sospechas, si llega a darse cuenta que Dani y yo seguimos juntos, vende todo
DAYMAR: ¿Y si la encierro en el cuarto toda la noche?
ALEJANDRO: No, tampoco sirve... (Piensa un poco) ¡Ya se! Tú sígueme la corriente... (Ale da un grito terrible y se tira al piso)

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