sábado, 25 de mayo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 95

Mini Dani, exigía a sus padres un beso entre ellos…

DANIELA: No hay otro remedio que hacerle caso a nuestra hija (Sonrió y después besó a su esposo)
ALEJANDRO: Ella manda, Cosita mía... (Otro beso)
DANITA: (Saltando en la cama) ¡¡Quiedo comeeeeddd!!
DANIELA: ¿Y qué quiere comer la niña más hermosa de este mundo?
DANITA: (Lo piensa) ¡¡Quiedoooo buguesaaaaa!!
DANIELA: ¿Una hamburguesa? (Miró a su esposo) Ahora no se puede una hamburguesa...
ALEJANDRO: Si se puede, lo que pida cualquiera de mis Danielas se puede. (Saca el celular) Tengo el número del delivery agendado... ¿Tú quieres algo, Cosita?
DANIELA: Si, a ti (Le guiña un ojo) Quiero lo mismo que mi princesa hermosa...
ALEJANDRO: No seas así... (La besa y llama. Pide tres hamburguesas completas) ¡Ya está! (De pronto, se escucha una voz muy conocida, llamando a Dani)
REBEKO: ¡Daniela, hija!
DANITA: (Sale corriendo) ¡¡Buelo Bekooooo!!!
ALEJANDRO: ¿Estás lista, amor?
DANIELA: Claro que si...
ALEJANDRO: (Le da la mano y se aprietan fuerte) ¡Te amo!
DAYMAR: (Entrando) ¡Hija mía! (Va con Dani y la abraza)
REBEKO: (Con Danita a upa) ¡Es cierto, princesa! ¿Eres de verdad?
DANIELA: ¡Mamita! (Lloraba a mares) ¡¡Si, papito, soy de verdad!!
ALEJANDRO: (Agarra a Danita) Vaya, suegro y abrácela, se siente como un milagro...
REBEKO: Daniela... (Le besa la frente y se quedan así)
ALEJANDRO: Ven, Danita, vamos a esperar a la tía Alex y el tío Dante que están por llegar y a las hamburguesas
DANITA: ¡Buelo tajo Tito, papi! (Le muestra el peluche)
ALEJANDRO: ¡Hola, Tito! (Salen)
DAYMAR: ¿Cómo estás, hija? ¿Cómo está la bebé?
DANIELA: Las dos estamos bien (Abarca la cara de su mamá con las manos) Pero, ¿tú cómo estas, mami? Me dijeron que estuviste muy mala...
DAYMAR: (Le besa las manos) Tú eres madre, Dani, podrás comprender lo que fue para nosotros...
REBEKO: Pero mi viejita se repuso por nuestra nieta, esa niña nos dio fuerzas...
DAYMAR: Te miro y no lo creo...
DANIELA: Soy yo, mamá (La abraza fuerte, Rebeko se une al abrazo) No saben cómo los extrañé...
REBEKO: Nosotros sentimos horrible, hija, una tristeza que lo colmó todo, pero lo importante es que fue todo un error y que estás aquí, en nuestros brazos...
DAYMAR: ¡¡ERROR MIS CHONES!! ¡¡¡Esa maldita loca me las va a pagar!!!
DANIELA: No, mami, no hagas nada, esa mujer está loca y no quiero que te pase nada... (Los miró) ¡Mis papitos, mis papitos lindos! (Se abrazaron fuerte)
DAYMAR: ¡La voy a dejar chueca y coja!
REBEKO: ¡Y yo te ayudo, viejita!
DAYMAR: ¿Hablaste con tu marido, Daniela?
DANIELA: ¿Sobre qué?
DAYMAR: ¿Cómo que sobre qué, hija? Tu esposo y todos nosotros te creímos muerta
REBEKO: Tu mamá tiene razón, tienes que hablar con él...
DANIELA: Ya estuve hablando con él, pero hablaré de nuevo más tarde, cuando la sorpresa no lo inunde todo...
REBEKO: Me parece bien que bajen las aguas un poco
DAYMAR: Viejo, ¿me das un momento a solas con la princesa?
REBEKO: ¿Conversación de madre e hija?
DAYMAR: Si
REBEKO: Pues, siendo así, papá sobra... (Besa a ambas en la frente y se retira)
DAYMAR: Dani, se que es mucho y muy de golpe, pero quiero que me escuches atentamente...
DANIELA: Dime, mamita...
DAYMAR: Cuando desapareciste, todos sentimos una desesperación que nos sobrepasaba y Alejo hizo de todo por encontrarte, fue a todos los medios, pagó por poner avisos en cada periódico y cuando los demás intentábamos descansar, él agarraba su auto y salía a recorrer la ciudad para encontrarte.
DANIELA: ¿Eso hizo?
DAYMAR: Eso y más. Fue a la televisión, puedes buscarlo en internet. (Le acaricia el rostro) Cuando nos dieron la noticia de tu supuesta muerte, él se derrumbó. Todos te amamos, hija y a todos nos destrozó. Imagina que hubiera sido alguno de tus hermanos y quizás te des cuenta. Pero a tu esposo, el mundo se le cayó a los pies... Dani, Ale estuvo muy mal...
DANIELA: ¿Cómo de mal?
DAYMAR: Veo que no te dijo nada...
DANIELA: No, no me dijo, pero cuéntamelo tú, porque sé que él no me lo va a contar para no atormentarme, ni hacerme sentir mal
DAYMAR: (Respira hondo y la mira, la toma de las manos) Tuvo una crisis cardíaca. Sólo lo sabemos sus padres y nosotros, nadie más. Ni siquiera Dante o Maru.
DANIELA: ¿Qué? (No se lo podía creer)
DAYMAR: Si. Estábamos en casa de Tamara y Luis, Danita había pasado la noche con nosotros y fuimos a llevársela y así, de la nada, se desplomó. Los médicos dijeron que debe llevar un tratamiento y se que lo hace, pero sólo por su hija, porque si no existiera esa muñequita, creo que Alejo se habría dejado ir...

En la sala, Alejo y Danita jugaban con Tito.

ALEJANDRO: ¡Tito tiene sueño, mira! (Coge al muñeco y lo recuesta sobre el sillón, haciendo como si roncara)
DANITA: ¡No, papi! Tito quiede gugad con Nanita y Lejo…
ALEJANDRO: ¿Cómo que “Lejo”? Soy papá, Daniela, no me gusta que me digas Alejo
DANITA: Papi Lejo, papi Lejo (La niña se reía y le sacaba la lengua a su padre) ¡PAPI LEJO!
ALEJANDRO: ¡Te voy a dar tu papi Alejo, ven acá! (La pone en su regazo y le empieza a hacer cosquillas)
DANITA: (Muerta de risa) ¡¡¡Papi, papi, no Lejo, LEJO NOOOO!!!
ALEJANDRO: ¡Así me gusta más, microbio!
DANITA: Nanita micobioooo, jajajajaja…
ALEJANDRO: ¿Danita es el amor de quién?
DANITA: ¡Mami, papi y Ditora!
ALEJANDRO: ¿De quién? ¡No escuché!
DANITA: (Alza la voz un poco, era un juego que tenían los tres) ¡Mami, papi y Ditora!
ALEJANDRO: ¡Me parece, me parece que nadie me responde!
DANITA: (Casi gritando) ¡MAMI, PAPI Y DITORA!
ALEJANDRO: ¡Siiiii! (Chocan las manos)
DANITA: ¡Amo, papi!
ALEJANDRO: Y yo te amo a ti, microbio…
DANITA: ¡¡Nanita micobio, Nanita micobio!!

Rebeko los observaba sin que lo vieran, hasta que su nieta se percató de su presencia.

DANITA: ¡Buelo Beko! ¿None ta Naman?
REBEKO: En casa, mi cielo, con los demás gatitos…
ALEJANDRO: ¡Y ahí se van a quedar, Daniela, nada de traerlos aquí! Ya los llevaste a casa y casi hay una guerra…
DANITA: Si quiedo, papi…
REBEKO: No se puede, Dani, la próxima vez, te prometo que los traigo…
DANITA: ¡UFA! (Se cruza de brazos y hace puchero)
REBEKO: Quita ese pucherito para el buelo Beko, a ver…
DANITA: (Su abuelo le ganaba siempre, era su debilidad) ¡AMO BUELO!
REBEKO: Y yo a ti, Danita…
DANITA: (Agarra a Tito) Quiedo gugad con Tito tolita
ALEJANDRO: (La lleva al cuarto donde la niña había dormido) Te portas bien…
DANITA: ¡¡¡Ssssssssssshhhhhhhiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!
ALEJANDRO: (Vuelve a la sala, se sienta y mira a su suegro) ¡Qué milagro, Don Rebeko!
REBEKO: ¡El mejor milagro de nuestras vidas! (Lo toma de los hombros) ¿Cómo estás, cómo te sientes?
ALEJANDRO: (Miró hacia las habitaciones) Un poco mareado, pero bien. Por suerte no salgo sin mis pastillas y ya me voy a tomar una, en un rato se me pasa.
REBEKO: No me mientas, Alejandro…
ALEJANDRO: Se lo juro por ellas, es sólo un mareo. (Se levanta, toma la pastilla y regresa) Va a ver que en un rato, estaré perfecto…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 94

Daniela besaba tiernamente a su marido, tratando de hacerle entender que ella estaba ahí, junto a él y necesitaba creer ella también, que todo había sido una maldita mentira…

DANIELA: Parece un sueño (Seguía besándolo) Te necesitaba tanto...
ALEJANDRO: (La toma del rostro y la acaricia, le huele el cabello, la siente) No sabes lo que fue, hasta te soñé pidiéndome que sea fuerte, que fuera un buen padre y que no me cerrara al amor...
DANIELA: Muy propio de mí (Le sonríe mientras lo besa) Eso es lo que hubiera querido, pero ahora por favor, sólo déjame sentirte...
ALEJANDRO: Tengo miedo, Dani, miedo de despertar y saber que esto es otro sueño...
DANIELA: Tócame (Cogió sus manos y las guió por su cuerpo) Siente que soy real...
ALEJANDRO: No lo vas a entender...
DANIELA: Es que ahora no quiero entender, quiero sentirte... (Seguía besándolo)
ALEJANDRO: (Comienza a dejarse llevar) Dani, yo...
DANIELA: ¿Tú qué? (Le besa el cuello) ¿No me necesitas como yo a ti?
ALEJANDRO: (Le toma del rostro y la besa desesperadamente) Te lloré, te enterré, Dani... Durante quince días sentí que me había muerto contigo, con Victoria... Y te tengo aquí y no entiendo nada... (Quería decirle lo que había sucedido, pero su amor le ganaba)
DANIELA: No trates de entender, Ale, sólo siente. Siénteme y luego ya tendremos tiempo para todo lo demás...
ALEJANDRO: (Cerró la puerta de la recámara, porque Danita dormía en el cuarto de junto) Te amo, te amo, te amo... (La besó, hundiéndose en ella)
DANIELA: Y yo a ti (Fueron hasta la cama y se recostaron)

Alejo no entendía nada, pero Dani tenía razón: no era momento de intentar comprender, sino de sentir. Más tarde le contaría de su estado de salud.

ALEJANDRO: (Desvestía a su esposa y la rozaba con suma delicadeza. Al llegar al vientre, lo besó con piquitos cortitos) Esto es mi vida, Dani, sólo ustedes son la vida para mí...
DANIELA: Y ustedes para mí... Ámame, Alejandro, ámame...
ALEJANDRO: (Como pudo, porque las ganas lo entorpecían, se quitó parte de la ropa y ayudó a Dani a terminar de hacer lo mismo) Te voy a amar toda mi vida, hermosa mía... ¡Dios, Cosita, como te eché de menos!
DANIELA: Yo te amo, ahora y siempre (Ya desnudos en la cama, se tocaban delicadamente, pero con ansias) Quiero sentirte mío, hazme tuya, Ale...

Acomodándose entre las piernas de su esposa, entró en ella suavemente, queriendo disfrutar de cada segundo de este nuevo encuentro. No dejaba de acariciarla, de mirarla, de envolverse en su amor. Los sentidos estaban puestos en ella, en Daniela, SU DANIELA, la mujer que le daba sentido a su existencia

DANIELA: (No podía creer donde estaba, ni con quién: un mes encerrada sin su esposo, sin el amor de su vida, extrañándolo, llorándolo y ahora estaba allí, entregándose al hombre que adoraba) Te amo... (Las embestidas de Ale seguían, lentas pero seguras, sin prisa, pero sin pausa, disfrutando cada caricia, cada beso, cada penetración)
ALEJANDRO: (La recostó de perfil y se puso detrás de ella, de ese modo, mientras le hacía el amor, podía acariciarla y abrazarla. Volvió a entrar en su mujer y le besó el cuello, tocando todo lo que sus manos alcanzaban) Te amo, hermosa de mi vida, te amo y no quiero más que tenerte siempre a mi lado (Besó la espalda de Dani, sofocando así los gemidos. La hija de ambos dormía a sólo una pared de distancia)
DANIELA: Ale... (Con ese beso la estremeció de tal forma, que no tardó mucho en experimentar un placer único)
ALEJANDRO: (Él no había llegado aún, pero se detuvo al notar que ella sí) ¿Estás bien, mi amor? ¿Pasa algo?
DANIELA: Pasa que me desbordas (Se giró y con un movimiento se puso sobre su esposo, volviéndose a fundir en un solo ser. Se movían lentamente, buscando algo más que el simple placer, buscando la conexión)
ALEJANDRO: (La agarraba de la cintura y se sentía tan maravilloso estar en ella de nuevo, así, amándose) No te detengas nunca, amor...
DANIELA: NUNCA, amor (Seguía moviéndose con las manos en el pecho de su esposo, lo acariciaba, lo tocaba, lo deseaba. Sentirlo dentro era algo maravilloso, que creyó que no iba a volver a experimentar)
ALEJANDRO: (Con el avanzado embarazo y todo, Daniela sabía hacerlo vibrar) Sigo sin creerme que estés aquí, haciendo el amor conmigo...
DANIELA: Yo tampoco lo creo, pero es cierto, amor... (Se movió un poco más rápido, haciendo enloquecer a su esposo. Despacio, rápido, iba alternando las velocidades para que fuera más placentero)

Alejo hacía un esfuerzo sobrehumano para acallar sus gemidos. Se incorporó para besar a Dani y lo hizo, llegando en ese preciso instante, los dos juntos, a un orgasmo fabuloso, inigualable. Aún agitados, seguían tocándose, pero no para provocarse sexualmente, sino para creerse que era una realidad y no un sueño: estaban juntos de nuevo...

ALEJANDRO: Te amo más que nunca (Nuevo beso profundo)
DANIELA: Y yo a ti... (Lo tocaba) No me puedo creer que estemos así y juntos, es como un sueño del que no quiero despertar
ALEJANDRO: Dímelo a mí... (Se miran) Te juro, Dani, que esa mujer va a pagar caro lo que te hizo y nosotros cuatro vamos a tener la paz y la felicidad por la que tanto luchamos...
DANITA: (Desde el otro cuarto) ¡¡Mamiiiiiii!!
ALEJANDRO: (Vistiéndose) Tú ponte la ropa tranquila que voy a ver qué quiere la muñequita, ¿si?
DANITA: ¡¡¡Papiiiii, mamiiiiiiiii, Nanita comeeee!!!
DANIELA: (Se ríe con ganas) ¡Ay, Ale, esta niña es un caso! Jajaja... (Se vistió)
ALEJANDRO: (Entrando con la niña a la alcoba, Daniela ya estaba vestida) Dile a tu mamá...
DANITA: (Se ríe) Nanita come con mamita...
DANIELA: (Le tiende los brazos y la niña va hasta ella, Dani la alza) Claro que si, Danita come con mami y con su hermanita... (La abraza fuerte y le da un beso en la frente) ¿Y a papi dónde lo dejamos?
DANITA: Papi come Tito, jajajaja
ALEJANDRO: ¿Me vas a mandar a comer con Tito, niña?
DANITA: Si, papi, con Tito y buelo Beko y Naman... (“Batman”)
ALEJANDRO: ¡Eso sí que no, microbio!
DANITA: To noy Nanita, micobio nooo (“Yo soy Danita, microbio no”)
DANIELA: Jajajajaja... Eso es cierto, amor, ella es Danita, no microbio, jajajajaja (Mira a su hija) Mejor dejamos que papi coma con nosotras, ¿si?
DANITA: (Le saca la lengua a Alejo y se cruza de brazos, seria) No, ñañaña...
ALEJANDRO: (Echa una carcajada) ¡¡Igual a la madre!! Jajajajajaja
DANITA: Mami emosha, papi malito...
DANIELA: Jajajajajajajajajajaja Eso si es cierto, mami es hermosa, jajajajajaaja (Mira a su esposo) Papi, ven, acércate (Ale se acerca y Dani le da un beso monumental)
DANITA: ¡Papi míoooo!! (Le da muchos besos a Ale)
DANIELA: ¿Lo compartimos?
DANITA: Papi mío, no mamita... (Se enoja de nuevo)
ALEJANDRO: Daniela Vilatorres, no seas enojona... Papi es de las tres: (Besa a Dani) de mamá, (Besote a  su hija) de Danita y de Victoria (Beso a la panza)
DANITA: Ditora mía, mami mía, papi mío... (Se cruza de brazos y hace puchero)
DANIELA: Todos somos tuyos, pero comparte a tu papito, mira que yo lo quiero mucho (Le hace puchero a su hija)
ALEJANDRO: Si, hija, compartamos... (Se sienta al lado de Dani y hace puchero también)
DANITA: Ditora mía, mami y papi mmmeeeesshito...
ALEJANDRO: ¿Quieres que bese a mami?
DANITA: (Se para en la cama) ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Shiiii, mmeshitoooo!!!!!!!!!


“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 93

Las mujeres se fueron al cuarto que Mariano les indicó

ALEJANDRO: Hay que llevarla a un médico para que la chequen.
DANTE: Llama a Laura
ALEJANDRO: Si esa loca nos está siguiendo o algo y ve que todos estamos aquí, puede sospechar y no quiero que mi mujer corra peligro de nuevo
DANTE: (Conocía tanto a Ale que se dio cuenta que estaba rebasado y lo abrazó) ¡Tranquilo, están aquí!
ALEJANDRO: (Estallando en lágrimas) ¡Están vivas, hermano!
MARIANO: (Le apoya una mano en el hombro a Alejo) Tengo un muy buen amigo que es médico, si quieres lo llamo. Es de confianza.
ALEJANDRO: Gracias, Mariano...

En el cuarto, Alex no podía dejar de mirar a su hermana...

ALEX: Se que no quieres decir nada por Alejandro, Dani, pero a mí me tienes que contar la verdad, ¿qué te hizo esa loca?
DANIELA: Me enseñó una foto de Ale y Dani llorando y así también de toda la familia, sabía que eso era lo que más me iba a doler
ALEX: ¿Para qué te secuestró? ¿Que pretendía? Porque matarte no era una opción, evidentemente. Tuvo un mes para hacerlo...

En la sala, los hombres trataban de contener a Alejo que seguía desbordado...

MARIANO: Alejandro, cálmate un poco, tienes que componerte...
ALEJANDRO: Lo se, lo se...
DANTE: ¿Qué crees que deban hacer ahora? Tienes que buscar un lugar donde quedarte con tu familia. Hasta que agarren a esa desquiciada, ningún sitio conocido es seguro.
MARIANO: ¡Quédense aquí!

En el cuarto…

DANIELA: Lo más evidente es que quería vernos sufrir a Ale y a mí, ese es su único propósito...
ALEX: Perdón, pero lo dudo...
DANIELA: (Mira a su hermana) Es que si no fue por eso, ¿por qué fue?

En la sala…

ALEJANDRO: ¿Aquí?
MARIANO: Si. Mira, la verdad es que prácticamente vivo en casa de mi novia y es buena idea. Esa mujer no me conoce, no sabe que existo, no vendrá por aquí.
DANTE: Es verdad.
ALEJANDRO: Hay que ver qué piensa mi mujer, no puedo decidirlo solo...
MARIANO: Yo creo que es su mejor alternativa y, por lo pronto, deberíamos avisar a las autoridades para que busquen a esa loca

En la recámara…

ALEX: No lo se, dímelo tú...
DANIELA: ¿Crees que quería matar a mi bebé cuando naciera?
ALEX: ¿En serio no te dijo nada? ¿No te mencionó qué planes tenía?
DANIELA: No me dijo nada, sólo se regodeaba en mi sufrimiento y en el de Ale, no me contó sus planes...
ALEX: ¡Aquí algo no me checa! O tú no me quieres decir la verdad o esa vieja tenía otro plan bien distinto y secuestrarte era un paso más...
DANIELA: ¿Qué estás pensando?

Dante se había ido a hablar con el comisario que investigaba el caso de Daniela y Mariano hablaba con su amigo para que fuera a revisarla. Alejandro caminaba de un lugar a otro, pensando en cómo hacer para proteger a su esposa e hijas. Sólo una idea se le cruzaba por la mente, pero no debía hacerlo, ahora que Dani estaba de regreso, él no podía arriesgar su pellejo. Decidió esperar a que Dante volviera y según lo que dijera la policía, él tomaría una decisión.

ALEJANDRO: No eres un súper hombre, Alejo y si algo te sucede, ellas quedan solas... ¡No, señor! ¡Harás las cosas bien, caray! (De repente, se le ocurrió algo) ¡Eso es! (Se fue a la recámara con las mujeres)
ALEX: Creo que la vieja esa quería hacer algo con Victoria
ALEJANDRO: (Entrando) ¿Algo como qué?
ALEX: Creo que quería esperar que la niña naciera para llevársela lejos y que ustedes sufrieran. Ya que no lo pudo hacer con Daniela aquella vez, vio otra oportunidad de fregarles la vida con Victoria...
ALEJANDRO: ¡Podría ser! De todos modos, hasta que la atrapen, nosotros tenemos que desaparecer. Mariano sugiere que nos quedemos aquí, pero yo creo que lo mejor es irnos al exterior
DANIELA: ¿Irnos? Pero si acabo de regresar
ALEJANDRO: Corres peligro, Daniela. Hasta que esa loca no esté de nuevo en el loquero o en el infierno, no podremos vivir en paz.
DANIELA: ¿Y qué pasa con mis padres, con mis hermanos?
ALEX: (Ve que Alejo se ofusca un poco) ¡Nosotros vamos a estar bien, Quinti! Lo importante es que ustedes estén protegidos y el cuñado tiene razón, tienen que irse. A los demás nos va a alcanzar con saberte sana y fuera de peligro...
DANIELA: Está bien, pero antes quiero ver a mis papás
ALEJANDRO: Ya los verás, claro que si. Dante fue a hablar con el comisario y cuando vuelva, Alex y él pueden ir a buscarlos. Va a venir un médico a revisarte (Ve que su hija estaba dormida)
DANIELA: Algo más, ¿le puedes decir a Dante que pase por casa y le traiga ropa a Danita?
ALEX: Yo me encargo de todo, hermanita, tú descansa y disfruta de tu familia... (Sale)
ALEJANDRO: (Le da un besote) ¿Tienes hambre?
DANIELA: Si, un poco... (Otro besote)
ALEJANDRO: (Se sienta y besa a la niña que estaba dormida en el regazo de su mamá) ¿Qué les apetece? (Besa el vientre) Cositas mías... (Le acaricia suavemente el rostro)
DANIELA: Me apetece no separarme nunca más de ti, ni de mis hijas...
ALEJANDRO: Nunca más, esta vez sí que no me vuelvo a separar de ti, mientras esa loca ande suelta... (Había tanto en su interior que no sabía cómo decir o hacer las cosas, no quería agobiarla) ¿Vamos a la cocina y vemos qué puedo prepararte, si?
DANIELA: Vamos...

Después de comer unos emparedados y con Danita completamente dormida, el médico llegó y revisó a Daniela que se encontraba perfectamente.

ALEJANDRO: ¡Gracias, doctor! (Estrechan las manos)
DOCTOR: (A Dani) De verdad que es un milagro lo tuyo. Mariano me explicó más o menos cómo es la cosa y cuentan con mi silencio y mi colaboración absoluta
DANIELA: Se lo agradecemos, doctor
MARIANO: Oigan, hasta que decidan qué hacer, esta es su casa. Le dije al encargado del edificio que eran unos primos que estaban de visita, así que por el departamento, no se preocupen. Aquí les dejo las llaves de mi carro, será mejor que, en caso de necesitar movilizarse, lo hagan en un auto ajeno. Voy a estar en casa de mi novia, se llama Juliana y este es su número (Les da un papel)
ALEJANDRO: No se cómo pagarte esto, Mariano.
MARIANO: Cuando todo el mundo me dio vuelta la cara por mis tarugadas, ustedes me dieron una oportunidad de arreglar lo que había hecho mal y eso, no se me va a olvidar nunca. Además, eso hacen los buenos socios, ¿no? (Les sonríe) Los dejo solos, se que lo necesitan. (Se gira para irse, pero se vuelve) Ah, el cuarto que está frente a este, tiene más camas, sólo hay que armarlas y mis herramientas están junto a la lavadora, en un estante. Por lo que sea, me llaman. Adiós y me alegro de tenerte viva y entre nosotros de nuevo, Dani... (Se va con el médico)
ALEJANDRO: ¿Tienes sueño, hermosa? Alex y Dante se van a demorar en volver con las cosas y además, van a buscar a tus papás...
DANIELA: No quiero dormir, te necesito... (Empezó a besarlo lenta y delicadamente)

ALEJANDRO: (Se dejaba sentir los labios de Dani) No me puedo creer estar besándote de nuevo...

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 92

Alejandro abrió la puerta de golpe y sintió que el corazón se le salía del cuerpo al ver a Daniela, su Daniela, parada ahí, mirándolo…

ALEJANDRO: (Lloraba) Cosita…
DANIELA: (Lo vio entrar y comenzó a llorar mientras iba a abrazarlo) Mi amor...
ALEJANDRO: ¡Dani! (Aferrándola con fuerza, llorando los dos) ¡Es cierto, amor! (La miraba y la besaba mil veces) ¡Estás aquí! (Mira la panza) ¡Y Victoria! (Se agachó y llenó el vientre de besos) ¡Hija, soy papá! (Volvió a pararse y a abrazar a su esposa) ¡Nos hicieron creer que estabas muerta, Dani!
DANIELA: Si, ya me contaron (No lo soltaba) ¿Cómo está Dani?
ALEJANDRO: Dani... (No dejaban de llorar) Ella te busca todo el tiempo, amor. A cada rato va a nuestro cuarto y te espera, pregunta por ti... No ha dejado de llamarte ni por un segundo (Su angustia lo rebalsó)
DANIELA: (No paraba de llorar) Mi bebita, mi niña (Besó a su esposo) No sabes lo que los extrañé, cómo necesitaba los abrazos de Dani, tus apapachos y a la vez me angustiaba no saber cómo estaban, si nuestra niña estaba llorando, saber que tú sufrías. ¡Mis quinti, mis papás! ¡Dios, Ale! No sabes lo que fue no saber nada, pero sé que ustedes lo pasaron peor creyéndome muerta... (No podía hablar más, las lágrimas no la dejaban)
ALEJANDRO: No quiero que te pongas peor, pero la verdad es que... (Trató de serenarse un poco) Fue como morir en vida... (Se volvieron a abrazar) Nos partió al medio a todos. Tu mamá estuvo un poco delicada, pero se repuso y tu papá no es el de antes, anda todo deprimido, sólo Danita los alegra, ella nos dio fuerzas para salir adelante... (La deja un segundo, sale, le dice algo a Mariano y vuelve a entrar) En un ratito, nuestra hija estará en tus brazos... (La toma del rostro y la besa profundo, intenso) ¿Eres real o estoy soñando?
DANIELA: Soy real, Ale, pero tengo miedo, miedo de que nos vuelvan a separar. Esa mujer está loca, va a hacer cualquier cosa por separarnos (Ale no entendía nada y Dani se dio cuenta) ¿Nunca supieron quién me tenía?
ALEJANDRO: ¿Fue ella? ¿Andrea? (Dani asiente) ¡Lo sabía! Desde que nos dijeron que se había escapado que sospechaba que ella estaba detrás de esto. Pero nadie la vio, no apareció, nunca llamó... ¡No puedo pensar! Lo único que se ahora es que estás aquí, hermosa, que no te fuiste... (La mira y los ojos vuelven a llenársele de lágrimas) Me... No supe qué hacer sin ti, cuando me dijeron que estabas... (No pudo seguir hablando)
DANIELA: Abrázame fuerte, amor, no me sueltes nunca, no puedo creer que estemos juntos de nuevo, que estemos abrazados (Se da cuenta de algo y se separa un poco de Ale) Ale, ¿Dani está sola?
ALEJANDRO: No, está con Alex y Dante, ellos estaban en casa cuando Mariano me fue a buscar... (Se sientan, Alejo no se creía que ella estuviera ahí) ¡Te extrañé tanto, Dani! ¡Pensé en tantas cosas! ¡Yo sabía que teníamos que hacer la autopsia! Estaba seguro que esa mujer no eras tú, pero mi dolor me cegó y me dejé convencer de lo contrario, pero sentía que estabas, que las dos seguían conmigo... ¡FUI UN IMBÉCIL!
DANIELA: No, no, Ale, no digas eso, no fuiste ningún imbécil, fuiste muy fuerte, te
encargaste de Dani tú solo, con el dolor y todo y, eso, te hace fuerte: luchaste por nuestra hija (Estaban abrazados en el sillón) No te recrimines nada...
ALEJANDRO: Si me recrimino porque de haber seguido mis instintos, hubiéramos sabido que ese no era tu cuerpo... Todo coincidía, la edad, el tiempo de embarazo, tenía tus anillos, tus documentos... ¡Debí hacer caso de lo que sentía! No sabes, Dani, no te das una idea... (La vuelve a besar) ¿Te hizo daño? Físicamente, digo, ¿Vicky y tú están bien?
DANIELA: Estamos bien, me daba comida y bebida, sólo lo justo y necesario, pero no hablemos de eso, por favor, nada más quiero abrazarte y dejar de sentir miedo...
ALEJANDRO: (La abraza como nunca, sin dejar de acariciarla y de llorar los dos) Es un milagro tenerte aquí, hermosa, tenerlas de nuevo conmigo...

Un rato más tarde, suena el celular de Alejo: era Mariano.

ALEJANDRO: (Le besa la frente a Dani) ¿Me esperas un segundo?
DANIELA: ¿A dónde vas? No me dejes, Ale, por favor...
ALEJANDRO: ¿Dejarte? No, ni loco... (Le besa los labios) Es un segundo, voy a la puerta, salgo un momento y entro de nuevo, ¿si? A esta puerta de aquí...
DANIELA: Está bien...
ALEJANDRO: Confía en mí... (Alejo sale un segundo y regresa con Danita en brazos) Mira, hija, ¿quién está ahí? (La niña, al ver a su mamá, grita de alegría)
DANITA: ¡Mamiiiiii! (Le estira los brazos con desesperación, aunque hablaba muy rarito, era igual de expresiva que su papá)
DANIELA: (Las lágrimas de Dani aumentaron) ¡Mi amor! (La coge en brazos, la abraza fuerte y le empieza a dar muchos besitos por la cara) ¿Cómo está la niña más hermosa?
DANITA: (Le miraba la panza) ¡Beba emanita!
MARIANO: (Entrando) Perdón que interrumpa, pero Alex y Dante están en el auto, impacientes, no entienden nada...
DANIELA: (Mira a Mariano) Diles que suban, por favor. Explícales y que vengan (Mariano asiente y Dani se gira a su hija) Tu hermanita está aquí, en la pancita de mami, pero dime, ¿dónde está Tito?
ALEJANDRO: (Se sienta con ellas) Dile a tu mami...
DANITA: Con buelo Beko...
DANIELA: ¿Se lo dejaste para que te lo cuidara? (La niña asiente) El abuelo es muy bueno con los gatitos, ¿verdad?
DANITA: Buela pebó batito Naman (“La abuela le pegó al gatito Batman”)
ALEJANDRO: ¡La tienes con eso, hija! (Se ríe por primera vez en más de un mes) Tu mamá se enojó porque Batman hizo "cositas" en su sofá, le dio un chirlito y la niña la vio y sigue enojada...
DANIELA: (Sonríe) La abuela se enfada mucho, pero quiere a Batman, seguro que la abuela está muy triste porque tú estás enojada con ella...
DANITA: (Mira a su mamá y la abraza) Amo, mami...
ALEJANDRO: (Se emociona) No dejaba de buscarte... (Se dan la mano con Dani y se estrechan fuertemente los tres) Ninguno de los dos dejaba de buscarte...
DANIELA: Los amo (Los abrazó a los dos) Y los extrañé...

Unos minutos después, Mariano entró.

MARIANO: ¿Estás lista, Dani?
DANIELA: Si (Ale cogió a la niña cuando Alex entró) Quinti... (Empezó a llorar otra vez)
ALEX: (Abrazándola con fuerza) ¡Quinti! (Lloraban las dos) ¡Hermanita! ¿Qué te hicieron?
DANTE: (Se queda junto a Ale) ¡Eres un milagro, Dani! (Todos sonreían y lloraban al mismo tiempo, hasta Mariano)
DANIELA: No me hicieron nada, sólo me tenían encerrada, pero no quiero hablar de eso (No soltaba a su hermana, como al principio, tampoco soltaba a su esposo) Te extrañé, Quinti, me hicieron mucha falta...
ALEJANDRO: (Huele a Danita) Mmmmm... Alguien necesita que le cambien los pañales...
DANITA: Nanita pupú, papi... (Todos echan una carcajada)
DANTE: Danita cochinita... (Mueve la mano en gesto de "qué feo olor")
DANITA: Tío Nante malo...
ALEX: (Mira a su hermana) ¿Quieres cambiar a tu niña?
DANIELA: Claro que si (Suelta a su hermana y se gira para coger a su hija) Vamos a cambiarte, mi amor, para que tu tío Dante no sea malo ¿Si?
DANITA: Shi, mami...
DANTE: (Le saca la lengua) Ñañañaña...
DANITA: ¡Nante feo, no quiedo más! (Dante seguía peleándola y Danita se reía)
ALEJANDRO: (Le pasa el bolso de la niña a Alex) Tú, cuñada, toma las cosas de Danita y tú, amor, ten esto...
DANIELA: (Ve que Ale no tenía nada) ¿Qué, amor?
ALEJANDRO: Esto… (La toma del rostro y le da un besote)
DANITA: (Festejando) ¡¡Mami y papi, meshitooo, meshitooo!!
ALEAJNDRO: ¿Le doy otro meshito a mami, Danita?
DANITA: ¡¡¡SHIIIIII!!! ¡¡Meshitos, meshitossss!!! (Le da un besote a Alex) Meshito tía…
DANTE: ¿A mí no me das besos, Danielita?
DANITA: Nooo, Nante feo, no meshitooo
DANTE: ¿Cómo que no besos? ¡Ven acá, niña! (La agarra y le hace cosquillas)
ALEX: Dejen la bobada y vamos a cambiarte, Danita, que hueles horrible…

DANIELA: (Sonríe, da otro beso a Ale y agarra a su hija) ¡A cambiar el pañal! (Se van al cuarto)

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 91

HORAS ANTES…

Daniela se sobaba las muñecas adoloridas, ya que su guardia le había aflojado un poco las ataduras, se masajeaba la zona del dolor. A medida que lo hacía, se dio cuenta que podía liberarse las manos del todo, pero en ese momento, escuchó el auto de Andrea detenerse y se hizo la dormida.

La esposa del enfermero asesinado por Andrea, con el mismo tiempo de gestación que la señora de Vilatorres, también había sido secuestrada por ella y estuvo encerrada no muy lejos de Daniela. La quinti no tenía idea que la loca había incendiado el lugar donde tenía cautiva a la otra embarazada y que le había quitado sus anillos, cadenitas y documentos, (Tenía una cédula de identidad en su bolsillo del pantalón) para ponerlos en el cuerpo de la otra mujer y hacerla pasar por ella. Es decir que Daniela, no tenía idea que desde hacía quince días, su familia la creía muerta.

Después de aflojarle las ataduras porque pensaba que una mujer con un embarazo tan avanzado, no podría escapar, Félix se fue a su silla, se sentó cómodamente y empezó a beber como desaforado.

Fue largo rato después, varias horas antes de mediodía, que Andrea se presentó en el depósito. Se asomó a la puerta del cuarto donde estaba su víctima y no vio nada raro: Daniela dormía. Luego, revisó a su cómplice y estaba que se caía de borracho.

ANDREA: ¡Maldito seas, Félix! ¡Te compones, carajo! Me voy a hacer unas cosas y regreso en la tarde o noche. Dale de comer a la zorra esa y come algo tú, por amor de Dios… (Lo cachetea para espabilarlo) No se dónde metes tanto chupe, infeliz…

Cuando Andrea se fue y Daniela escuchó que el carro se alejaba, soltó sus manos del todo.
Abrió un poco la puerta, con mucho cuidado de no hacer ruido y constató que su guardián estaba dormido y por la cantidad de botellas que había alrededor del tipo, era evidente que la borrachera, lo había desmayado.
Salió de la habitación y caminó a la salida.
Una vez afuera, tomó la dirección contraria a la que le parecía que había tomado su captora, yendo hacia la arboleda que estaba detrás del depósito y se alejó de allí lo más rápido que pudo.
Después de más de dos horas de trayecto, la mujer casi no podía moverse: sus pies hinchados, su embarazo tan avanzado, el hambre, la sed, todo le jugaba en contra. Se detuvo en unos arbustos que estaban cerca y se quedó un poco quieta, tratando de juntar fuerzas.

DANIELA: ¡Vamos, Dani, tienes que seguir! Por Ale, por tus hijas, por tu familia, Daniela, ponte entera y camina...

Se puso de pie y desde el claro donde estaba parada, vio una especie de sendero y decidió seguirlo. La caminata fue de unos diez minutos más o menos y llegó hasta una cabaña. Aceleró sus pasos y en la puerta de la misma, golpeó una y otra vez con las pocas fuerzas que le quedaban.

La anciana despertó asustada por la forma en que llamaban a la puerta, tomó su escopeta y bajó.

ANCIANA: ¿Quién es?
DANIELA: ¡Auxilio, por favor! ¡Ayúdeme!
ANCIANA: (Los ruegos sonaban tan desesperados y angustiados, que la mujer se asomó a la ventana y al ver sólo a una mujer y además embarazada, le abrió de inmediato) ¡Dios, niña, pasa, pasa!
DANIELA: (Entrando) ¡Me secuestraron y pude escapar!
ANCIANA: (Cierra la puerta con traba y junta las cortinas, de manera que desde afuera, no se pudiera ver nada) Tranquila, muchacha, siéntate y cálmate, ¡ya estás a salvo!
DANIELA: ¡Gracias, Dios la bendiga! (Se sienta)
ANCIANA: (Deja la escopeta a un lado y mira a Daniela, reconociéndola) ¡No puede ser! ¡Yo se quién eres!
DANIELA: (La mira, extrañada) ¿Qué?
ANCIANA: Tu familia te buscó con desesperación, eres la mujer Zava... ¡ALGO!
DANIELA: Zavallalta...
ANCIANA: ¡Eso! Tranquila, hija, ya estás a salvo, aquí nadie te va a dañar.
DANIELA: ¡Necesito llamar a mi esposo, decirle que estamos bien!
ANCIANA: (Le toma de las manos) Hija, escúchame lo que te voy a decir y trata de mantener la calma.
DANIELA: (Afirma con su cabeza) La escucho...
ANCIANA: La noticia de tu desaparición salió por todos lados. Televisión, periódicos,
internet, tu marido iba a todos lados pidiendo por ti.
DANIELA: (Llora) ¡Ale, pobre!
ANCIANA: Hace como dos semanas, apareció el cuerpo de una mujer embarazada y la identificaron como tú...
DANIELA: (Abre los ojos de par en par) ¿Qué?
ANCIANA: Según entendí, por lo que explicaron en la tele, tenía tus anillos, una cédula de identidad tuya y una cadenita también tuya y tu familia pidió que no te hicieran autopsia, porque era muy doloroso y te declararon muerta, muchacha.
DANIELA: ¿Mi familia cree que morí?
ANCIANA: Si. Hasta te hicieron un funeral, la noticia conmovió al país entero, ¡no sabes! Cadenas de oración, vigilias, manifestaciones para pedir por tu regreso, primero y por el descanso de tu alma y la de ese angelito que llevas en tu vientre, después…
DANIELA: (No terminaba de comprender) ¡Tengo que hablar con mi esposo!
ANCIANA: Lo harás, tranquila...
DANIELA: ¿Tiene un teléfono?
ANCIANA: Me parece que el teléfono va a ser muy crudo. ¿Quieres que vaya por él?
DANIELA: (Se angustia más que antes) ¿Me va a dejar sola?
ANCIANA: (Ve que no era buena idea) No, claro que no.
DANIELA: (Se abraza a la mujer) ¡Necesito verlos! ¡No me imagino lo que deben estar pasando!
ANCIANA: Piensa, hija, piensa en alguna persona con la que puedas hablar y ten en cuenta que si la gente que te tenía, ya sabe que te escapaste, puede estar buscándote y espiándolos...
DANIELA: (Razona) ¡Ya se qué voy a hacer! ¿Tiene internet?
ANCIANA: Si, por aquí, ven... (Van a una recámara y Dani busca algo, toma nota y le pide un teléfono)
DANIELA: ¿Cómo se llega hasta aquí?

Daniela le explicó a su interlocutor cómo llegar hasta donde estaba y solicitó silencio absoluto. La persona que iría por ella, le indicó que se demoraría alrededor de una hora, así que mientras venían a buscarla, Daniela se bañó, comió un poco y se quedó recostada bajo los cuidados de la amable anciana que resultó llamarse, María.

Mariano salió disparado y una hora más tarde, entraba a la cabaña. Al ver a Daniela, la
abrazó fuerte. Ella le explicó todo y poco después, ambos salieron de la cabaña de María y se fueron al departamento del morocho. Dani se quedó ahí y le pidió que buscara a Alejandro y le dijera la verdad, pero teniendo cuidado de no arriesgar a nadie.

El monigote comprendió e hizo lo que la quinti le pidió. Fue hasta la casa de Alejo y tuvo que jurarle que era por su bien, suplicarle y rogarle para que él aceptara ir hasta su casa. Al llegar a la puerta, el monigote le dijo a Alejandro, toda la verdad.

ALEJANDRO: (Incrédulo) ¿Qué dices, Mariano?
MARIANO: Lo que escuchaste
ALEJANDRO: ¿Ella está aquí? ¿Viva?
MARIANO: ¡Fíjate!


Alejo entró y Mariano se quedó afuera, dándoles privacidad...

lunes, 20 de mayo de 2013

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 90

Sandra volvió al país y se encontró con la terrible noticia. Buscó a la familia da Dani y ellos le indicaron dónde podía encontrar a Alejandro.

Cuando llegó al departamento, Dante le abrió la puerta y le explicó más o menos cómo estaba todo. Alex, al verla, se fundió en un abrazo con ella y después de platicar un rato, Danita apareció en escena y aunque no recordaba quién era esa mujer, esa hermosa química que sintieran el día que se conocieron, estaba intacta.

Sandy jugó con la niña, mientras Alex y Dante continuaban poniéndola al día y era increíble como los tres sentían que eso que hablaban era inverosímil, imposible de creer…

SANDRA: ¿Y Alejandro cómo está? Digo, dentro de lo lógico…
ALEX: Mal.
DANTE: Sólo tiene un poco de entereza para estar con su hija, pero está muy mal, como muerto
ALEX: Esa es la única palabra que cabe para describirlo…
DANTE: Se niega la realidad, dice que Dani y la beba están vivas, que todo es un error.
SANDRA: ¿Se sabe qué pasó?
DANTE: No, no hay pistas, nadie vio nada, la policía hace lo que puede, pero no hay resultados aún...
SANDRA: ¡No lo puedo creer! Estaba tan bien, tan plena y se los veía enamorados, felices, emocionados por sus hijas…
ALEX: (Rompe en llanto) El amor de mi hermana y Ale fue… ¡No, no fue, ES ÚNICO! Él no la va a dejar de amar nunca…
DANTE: (La abraza) Tranquila, bonita, trata de componerte por Dani, te está mirando…
SANDRA: (Distrae a la niña y Alex se va al baño) ¡Es injusto, ilógico!
DANTE: Alejo no puede con su alma y todos estamos muy golpeados, no sabemos qué más hacer para ayudarlo, en vez de mejorar, cada día está peor…
SANDRA: Es que es muy reciente.
DANTE: No, Sandra, conozco a mi amigo desde que éramos dos bebés y de esto, no va a salir. Se hará fuerte para ser un buen padre, pero como hombre, se murió junto a Daniela y a Victoria, de esa situación, ya no hay retorno…
SANDRA: Ojala te equivoques y él pueda aprender a vivir con esto. No digo ya, pero con el paso del tiempo.
DANTE: Ojala, ninguno merecía lo que pasó.
SANDRA: ¿Dónde está él?
ALEX: (Volviendo) En su cuarto, ya te lo llamo.
DANTE: Quédate y termina de dormir a Danita, amor, yo lo busco. (Se retira y busca a Ale. Golpea la puerta de la recámara) Alejo, te buscan
ALEJANDRO: ¿Quién?
DANTE: Una amiga de Daniela, Sandra.
ALEJANDRO: (Se seca las lágrimas) Ya voy…

Mariano se encontraba en su oficina, bastante atareado, su celular lo volvió a la realidad.

MARIANO: (No reconoció el número) ¿Si, bueno? (Se queda atónito) ¿Qué, quién?
¡Eso es mentira! (Le dicen algo que lo tranquiliza) ¿Dónde estás? Si, se cómo llegar… ¿Está muy escondida o se ve? Bueno, bueno, no te preocupes… Ni una palabra, te lo juro y relájate. Si, te lo prometo. En una hora más menos, creo que puedo llegar…

De vuelta en el departamento de Ale, él y Sandra conversaban a solas, ya que Dante y Alex, habían ido al cuarto con Danita para acostarla y terminaron por dormirse junto a la pequeña.

ALEJANDRO: Soñé con ella…
SANDRA: ¿Qué soñaste? Digo, si quieres hablar de eso
ALEJANDRO: Ella estaba en el parque de donde se la llevaron y seguía embarazada, así, tal cual la vi la última vez.
SANDRA: ¿Te habló?
ALEJANDRO: ¡Hasta por los codos! Me dijo que tenía que salir adelante, dejarla ir, olvidarla…
SANDRA: ¿Qué sentiste o sientes con eso?
ALEJANDRO: Nunca me voy a olvidar de Daniela y se que no volveré a amar así, ella fue, es y será el gran amor de mi vida, Sandy. No puedo, ni quiero dejarla ir ni a ella, ni a Victoria.
SANDRA: Lo más sano sería que lo hagas.
ALEJANDRO: ¿Lo más sano para quién? (Hace un gesto negativo con la cabeza) No, para mí no es lo más sano. El amor que siento por ellas, por Danita, es mi motor, es lo que me impulsa y si sigo aquí, es porque el fruto de ese amor, me dice “papá” y me necesita para vivir. Me voy a despertar cada día, respiraré, trabajaré y seré el mejor padre, el más amoroso, el más cuidador, el que merezca el premio mundial a la paternidad, pero sólo eso, nada más…
SANDRA: No digas eso, no te des por vencido antes de la lucha.
ALEJANDRO: No me doy por vencido, Sandra, ¿no lo entiendes? Al hombre que fui, ya lo vencieron, lo derrotaron de un solo golpe cuando la arrancaron de mi lado.
SANDRA: ¿No crees que puedas encontrar una buena mujer a quien amar?
ALEJANDRO: (La mira) Si, ya la tengo y se llama Daniela Vilatorres Zavallalta, ella será la mujer viva a la que más ame en mi vida. Y Dani y Victoria serán los ángeles a los que volveré cuando Dios me llame a su lado y a quienes honraré a cada paso.
SANDRA: Comprendo, Alejandro, el amor entre ustedes es único y lo respeto. Sólo quiero que sepas que para lo que necesites, ya sea con Danita o simplemente hablar con alguien, cuentas conmigo. Dani era una hermana de la vida y mi manera de honrarla, será ayudarte a ti, que eres el hombre que ella amó con su alma y su vida. Cuenta conmigo, siempre…

Ambos se dieron la mano y Sandy sonrió. Alejo ya no recordaba lo que era eso. Apenas si su hija, le robaba alguna mueca parecida a una sonrisa, pero no había más…

Sandra se fue y poco después de mediodía, Mariano apareció en el departamento. No se veían desde el funeral.

ALEJANDRO: (Abriendo la puerta) Hola, pasa.
MARIANO: No, Alejo, tienes que venir conmigo
ALEJANDRO: (Lo notaba nervioso, ansioso) ¿Qué tienes?
MARIANO: Tengo que llevarte a mi casa.
ALEJANDRO: ¿A tu casa? ¿Cómo para qué?
MARIANO: Alejo, no puedo explicarte aquí, pero créeme que eres el principal interesado por ir a mi casa.
ALEJANDRO: No te entiendo.
MARIANO: Te ruego, te suplico que vengas conmigo y no me hagas preguntas. En sólo unos cuantos minutos, tu vida va a cambiar radicalmente.
ALEJANDRO: ¿Mi vida va a cambiar en tu casa?
MARIANO: ¡Si, hombre!
ALEJANDRO: Mariano, por favor, deja el misterio
MARIANO: (Lo agarra de los hombros) ¡Te juro por mi vida que vale la pena!

Alejo no quería salir a ningún lado, pero la insistencia y la postura de Mariano, terminaron por convencerlo. Avisó a Dante y Alex que salía, tomó su chamarra y fue hasta el carro de Mariano. El trayecto fue en silencio y quince minutos más tarde, llegaron a destino.

ALEJANDRO: (En la puerta) ¿No vas a abrir?
MARIANO: Antes de eso, tienes que saber algo. Esta mañana, recibí un llamado…

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 89

El abrazo tan sentido entre suegra y yerno, le hubiera partido el corazón al ser más duro, más tosco. Alejandro se sentía débil, desolado y no podía consolar a Daymar que había perdido a su hija y ese dolor era el más terrible que un ser humano puede sufrir.

ALEJANDRO: Daniela era mi todo, mis sueños, el futuro, una familia y no hicimos nada para merecer este destino… (Se pone muy mal) Íbamos a tener otra hija y, de repente, todo se esfumó, se escapó como agua entre los dedos y sigo pensando que no debí besarla
DAYMAR: (Trataba de consolarlo, pero su propio dolor la vencía de a poco) Ya se…
ALEJANDRO: Preferiría no haberla amado nunca y saberla bien…
DAYMAR: Es lógico que sientas eso, pero no ves lo otro, hijo
ALEJANDRO: ¿Qué otro?
DAYMAR: Dani era feliz contigo, te amaba con locura y a tu lado cumplió sus sueños más grandes y profundos. Pudo tener una hija y saber que el hombre que amaba, la amaba igual. Eras su adoración y durante su vida a tu lado, mi niña fue una mujer plena, completa… Tú la acompañaste y la ayudaste a realizarse como ser humano y no todos consiguen eso, Alejo. Tu amor fue lo mejor que le pasó a mi hija…
ALEJANDRO: El problema es que no siento nada, sólo se que mis sueños se fueron con ellas dos y lo poco que queda de mí, será para Danita. Seré el mejor padre que pueda, pero el hombre, está tres metros bajo tierra y ahí se va a quedar hasta que Dios me lleve con ella…

Daymar lo abrazó y se quedaron así largamente. No existía palabra que los consolara, ni esperanza que les diera fuerzas. Perder a Daniela era mucho más de lo que ellos podían soportar.
Los días pasaron lentamente y Alejandro sólo sabía ser un buen papá y dedicaba su tiempo a su hija. No salía más que para llevar a su niña y que ella pudiera ver a sus abuelos y tíos. No decía nada y casi ni escuchaba lo que le decían a él. En su casa, dormía donde lo hiciera Danita y esa, era su vida…

DÍAS ANTES…

Andrea había escapado gracias a que se acostaba con uno de los enfermeros y una de las noches en que “lo hicieron” en el carro del hombre, la loca le dio un golpazo que mató al muchacho al instante. Una vez libre, tomó el carro del enfermero y con el muertito adentro, salió en busca de un tipo de la peor calaña que fuera capaz de encontrar. Un pordiosero alcohólico y vicioso, fue su mejor opción. Le dio el carro robado para que este lo vendiera por partes y se consiguiera otro. Además, con la promesa de mucho dinero por venir, logró que el pobre tipo, fuera su cómplice por completo. Consiguió dónde meter al difunto y a la panzona, para después hacerse un cambio de look radical, cosa que nadie la reconociera fácilmente.
Tres días antes de secuestrarla, Andrea comenzó a seguir a Dani y no la dejaba ni a sol, ni a sombra. Dormía en el auto que el indigente consiguiera y por donde fuera la señora de Vilatorres, iba ella. Aquel día de la clínica, fue ideal: la desquiciada sabía que si Alejo se había ido a buscar el auto, demoraría lo suficiente como para llevarse a Dani, porque el carro estaba a tres calles de allí. Fue así que pudo secuestrar a la quinti.
Se subieron al auto que manejaba Félix, (Ese era el nombre del pordiosero) y una hora después, llegaron a un depósito de chatarras abandonado. Estaba en una parte de la carretera donde no había más que campo para los cuatro costados y detrás de dicho
lugar, parecía haber una arboleda, pero estaba muy alejada. Metieron a la cautiva en un cuarto sucio, que tenía un colchón y la ataron de manos, cerraron la puerta y salieron.
Andrea no hablaba con Dani, sólo iba a verla para mostrarle fotografías en las que salían su esposo, desesperado, sus padres desolados, sus hermanas llorando y su hija en medio de todo aquello que su cabecita infantil no podía comprender.
En esta ocasión si la alimentaba y dentro de lo cabía, la comida era bastante buena y Félix, que le tenía cierta compasión por su embarazo, le daba gaseosas y jugos como para que el azúcar no se le bajara.

Una mañana, cuando el hombre entró a dejarle el desayuno, Daniela le pidió por favor que le desajustara un poco las sogas porque le dolían mucho las muñecas: no estaba segura del tiempo que llevaba en cautiverio y agradecía a Dios que su embarazo no le hubiera dado problemas y Andrea, al traerle las fotografías, la ayudaba a estar tranquila, aunque involuntariamente, claro, porque al ver las imágenes, Dani tenía la tranquilidad de saber que su familia, a pesar de la angustia por no saber de ella, estaba bien.

Dos semanas después de la muerte de Daniela, Alejandro despertó angustiado, desarmado, perdido y con la sensación de los besos de Daniela sobre sus labios: había soñado con ella y se había sentido tan real, tan cierto. Estando en la cama, escuchó a Alex y Dante hablar con Danita, aquella pareja se quedó en casa de Ale para ayudarlo un poco con la pequeña. Agotado, como si cargara un peso de miles de kilos sobre su espalda, Alejo recordó el sueño: Daniela estaba sentada en el parque donde había desaparecido y él se le acercó, abrazándola con fuerza, besándola, como para no dejarla ir jamás…

ALEJANDRO: Mi amor, estás aquí, conmigo…
DANIELA: Si, amor, aquí estoy...
ALEJANDRO: (Mira alrededor, no había nadie más) ¿Qué es esto? (Quiere volverla a tocar, pero la atraviesa) ¿Por qué no puedo tocarte?
DANIELA: Porque no soy real, amor...
ALEJANDRO: Necesito que lo seas... (Agacha la cabeza) No se vivir sin ti
DANIELA: Yo tampoco sabría, pero la vida sigue, Ale y tienes que mirar hacia delante, por Danita, por ti, no puedes condenar a nuestra hija a vivir con un papá, muerto en vida...
ALEJANDRO: Seré el mejor padre, te lo prometo, pero no me pidas más que eso (Mira la panza y aún había embarazo) ¡Fue mi culpa! ¡No debí irme a buscar el auto! (Se agarra la cabeza, la vuelve a agachar y llora inconteniblemente)
DANIELA: No llores, no te recrimines por algo de lo que no tienes la culpa, si no hubiera sido ese día, hubiera sido otro, pero no quiero que sólo seas un buen padre, quiero que seas el de antes, el alegre, el soñador. Enseña a nuestra hija a ver la vida como la veíamos nosotros, yo sé que tú puedes...
ALEJANDRO: (Movía la cabeza, negándose) No, no, todo fue mi culpa, tendría que haberte esperado... Juré cuidarte y ahora...
DANIELA: Y me cuidaste, me cuidaste como nadie, no te culpes. No quiero que te culpes, quiero que mires hacia delante, sabiendo que hubo alguien que te amó y que hay una personita que te necesita bien. Hazlo por mí, por Danita, no la obligues a vivir con un papá que está amargado, sin ganas de vivir. Cuídala y alégrale los días como me los alegrabas a mí, levántate todos los días con una sonrisa verdadera en los labios, despiértala con besos, apapáchala, porque aunque no esté físicamente con ustedes, lo estoy en espíritu. Siempre voy a estar en ustedes...
ALEJANDRO: No, Daniela, no me pidas algo que no voy a poder darte...
DANIELA: No te dejes vencer, mi amor, si te veo mal, yo no voy a descansar en paz...
ALEJANDRO: Ni yo voy a vivir en paz... ¿Qué no ves que ya me vencieron?
DANIELA: Nadie puede vencerte si tú no quieres… Sólo te pido algo y te lo pido por mí, por Victoria y por Danita, no te cierres al amor...
ALEJANDRO: (La mira, desencajado) El amor son ustedes tres, nadie más...
DANIELA: No puedo quedarme mucho más, sólo te pido que seas feliz. Si tú eres feliz, Victoria y yo vamos a ser felices. Ahora despierta, tu hija te necesita...
ALEJANDRO: (Dani le dio un último y hermoso beso) No te vayas, no nos dejes... (Daniela desapareció y Alejo despertó, tocándose los labios) ¿Ser feliz? Eso ya no es para mí, amor. (Miró al cielo) Mi felicidad eres tú... (Se quedó quieto y las lágrimas inundaron su rostro)

“Historias Bizarramente Paralelas” – Episodio 88

Las horas pasaban sin noticias y la desesperación se apoderaba irremediablemente de toda la familia y los amigos. Al cuarto día de la desaparición de Daniela, su marido comenzó a recorrer los canales de noticias, pidiendo ayuda a todo el que pudiera haber visto a su esposa. Puso fotografías de la quinti en todos los periódicos y portales de internet que pudo. De a poco, la gente se fue haciendo eco de lo que sucedía y solidarizándose con el hombre que estaba devastado y enloquecido, en busca de la mujer que amaba más que a su propia vida.


Al quinto día, Alejandro fue entrevistado en vivo, en uno de los programas más vistos de todo el país. Junto a él se encontraban Diana, Federico, Alex, Dante y sus padres. Alejo tenía a Danita en brazos y una fotografía que Daniela se había tomado el día anterior al secuestro.

ENTREVISTADOR: (Ya estaban finalizando la nota) Señor Vilatorres, la cámara es suya, dígale al mundo lo que necesita.
ALEJANDRO: (Asiente y agradece. Mira a la cámara, completamente agobiado y con la tristeza desbordándolo) A quien tenga a mi esposa, le ruego, no por mí, sino por esta pequeña que a cada rato va a buscar a su mamá a su alcoba y se acuesta en la almohada de Daniela, para poder oler el perfume de su madre y llora hasta que el sueño la vence, porque no podemos decirle cuál es la razón por la que su mamá está ausente. Les ruego, por esa bebita que mi mujer lleva en su vientre, que tiene derecho a una vida llena de amor y a una familia que la está esperando con ansias y que la ama desde que supimos que venía. Les suplico por mi suegra, que no sabe cómo vivir sin noticias de su hija, que casi no logramos que se alimente y que tiene el alma destruida por la falta de noticias. Regresen a Daniela con vida, sana y salva. No pido nada por mí, porque gustoso me cambio por ella. Devuélvanla y llévenme a mí. Devuelvan a esa mujer que es madre de este angelito que tengo en brazos, de ese angelito que lleva en su vientre y que es hija de una buena mujer a quien le están destruyendo la vida. (Ya no pudo contener el llanto y no consiguió seguir hablando. La cámara se volvió al entrevistador que tenía los ojos rojos y al igual que todos en el estudio, lloraba)
ENTREVISTADOR: ¡Por Dios, regresen a Daniela Zavallalta con bien! Un país entero se los está suplicando. (Se compone un poco, realmente Alejo los había conmovido) En seguida regresamos…

Dos días después, el comisario Elizalde, se presentó en casa de Alejandro para decirle que Andrea se había escapado del loquero y eso hizo que todos sospecharan de ella, pero la verdad era que la mujer estaba prófuga desde una semana antes a la desaparición de Daniela y nada la vinculaba a lo que le pasaba a la quinti.

La situación era cada vez más desesperante y todo terminó de irse al cuerno cuando apareció el cuerpo quemado de una mujer de entre 25 y 30 años, con un embarazo de unas 30 semanas (Mismo tiempo que tenía Dani al desaparecer) y que, además, tenía los anillos y documentos de la esposa de Alejandro…

La noticia los destruyó por completo. Nadie lo podía creer, entender, ni asimilar. Daymar tuvo un desvanecimiento y la internaron durante dos días, los hermanos de Dani estaban desolados al igual que los cuñados, prima, tíos, suegros y amigos. Danita no comprendía nada, apenas tenía un año y cuatro meses y sólo sabía que su mamá no estaba y la buscaba a toda hora, preguntando por ella mil veces y sin recibir una respuesta, porque era muy pequeña para comprender.

Alejandro no sabía ni cómo respirar. No hablaba, apenas si lograban que se alimentara o durmiera un poco: su desolación sólo se ocultaba cuando su pequeña Danielita estaba con él, pero a solas o con los demás, era imposible sostener la mentira que su sonrisa falsa, le brindaba a su hijita. Incluso tuvo un episodio cardíaco y estuvo bastante mal, pero por amor a su hija, salió adelante: se le descubrió la misma condición de Don Luis, sólo que en Ale, era mucho más leve. Le dieron un tratamiento de pastillas y en caso de ser necesario, se le haría una cirugía para corregir el problema.

Las autoridades quisieron hacer la autopsia, pero Daymar y Rebeko solicitaron que no maltrataran al cuerpo más de lo que ya estaba. Por lo tanto, sólo se buscó la causa del deceso y se declaró “Muerte por inhalación de dióxido de carbono”, ya que no presentaba signos de violencia…

El funeral de Daniela fue íntimo y breve. La familia y los más cercanos solamente. Cuando el sacerdote culminó la ceremonia, Tamara se llevó a Danita y aunque todos querían quedarse con Ale, él estaba inmóvil, de pie, frente a la tumba de su mujer y los demás tuvieron que aceptar que necesitaba quedarse a solas, así que se alejaron y lo esperaron junto a los autos…

ALEJANDRO: (Leyendo el nombre de su gran amor y de su hijita no nata en la lápida) No te siento lejos, amor, las siento aquí, conmigo… Ustedes no se han ido, no lo creo, ¡NO LO ACEPTO! Tendría que haberme quedado contigo, esperar a que te sintieras mejor… ¿Por qué te dejé sola en el parque? ¡No te puedo dejar ir, Daniela! ¡Tú eres para mí y yo para ti y así sería toda la vida! No puedo renunciar a ese sueño… (Se arrodilló en el suelo, desconsolado) Esa que está ahí no eres tú, ni es mi hija, tú no estás muerta, mi corazón me grita que sigues viva, Dani, ¿cómo hago para que los demás lo entiendan? (Lloraba con una angustia tan grande, tan honda) Danita duerme sobre tu almohada, no hay manera de quitarle esa maña que se agarró y es porque te extraña, así que la dejo que lo haga. Te busca a cada rato, quiere verte y besarte y dice que te ama. Y yo, bueno, ya sabrás… Me tengo que quedar aquí por nuestra hija y lo haré por ella, porque si Danielita no estuviera conmigo, ya me habría ido contigo, amor… Para mí serás siempre la única y no habrá nadie más. Voy a vivir para nuestra princesa y eso será todo. No quiero olvidarte, ni dejarte de amar nunca, porque por ti me sentí vivo por primera vez en la vida… Me quedaría para siempre aquí, hasta que pueda irme a tu lado, amor. No se qué diablos voy a hacer sin ti, ¡¡NO QUIERO VIVIR SIN TI, DANIELA ZAVALLALTA DE MÍ!! Cosita mía… ¿Cómo se hace eso, si eres el aire que respiro? ¿Cómo mierdas voy a vivir ahora? (Cayó destrozado al piso)

Dante y Federico lo observaban desde cierta distancia y al verlo caer, se apresuraron a buscarlo. Los hombres lo levantaron y abrazaron, acompañando el terrible llanto de un hombre que sentía que acababa de perder la vida.

FEDERICO: Vamos, Ale, vamos con tu hija…
DANTE: Eso, hermano, llénate de Danita, has el esfuerzo…

En la casa Zavallalta, todo era silencio y dolor. Alejandro salió al jardín a tomar un poco de aire, se estaba sofocando en su pesar y no encontraba consuelo alguno. Daymar salió un ratito después, para decirle que Danita se había dormido.

DAYMAR: Hijo, la niña se durmió, aprovecha para hacer lo mismo
ALEJANDRO: Gracias, pero no quiero dormir, no tengo ganas.
DAYMAR: (Se acerca) Alejo, tienes que tranquilizarte, por tu hija.
ALEJANDRO: Eso intento, pero no puedo dejar de pensar en el día que besé a Daniela por primera vez, esa secuencia está instalada en mi mente.
DAYMAR: ¿Qué piensas?
ALEJANDRO: Si no la hubiera besado, si no le hubiera hablado de mis sentimientos…
DAYMAR: ¿Te arrepientes de lo que tuviste con ella?
ALEJANDRO: No es eso, sólo digo que si me hubiess guardado lo que sentía, ella no se hubiera enamorado de mí y probablemente, hoy estaría aquí, con vida y no allí, en esa caja fría…
DAYMAR: ¿Y Danita? Si ustedes dos no andaban, mi nieta no existiría…
ALEJANDRO: (Se echa a llorar) No se qué pensar, no quiero sentir, no quiero ni respirar.
DAYMAR: (Lo toma de las manos, llorando también) No tengas miedo, hijo, tu hija te dará la fuerza para vivir.
ALEJANDRO: No es miedo, es dolor
DAYMAR: (Se abrazan) Lo se…