DANIELA: Para intentar
comprenderte...
ALEJANDRO: No hay nada
que comprender, amor, dejemos las cosas así
DANIELA: Si, hay
muchas cosas que comprender, aunque no quieras. Tú ya sabes cómo lo pasé yo, ahora
quiero saber cómo lo viviste tú...
ALEJANDRO: (Deja la
taza de café a un lado y se pone de pie) No se qué es lo que quieres saber. Ya
te dije que no lo soporté, ¿no es suficiente?
DANIELA: (Se pone de
pie también) No, para mí no es suficiente. Para otro puede que sí, pero para
mí, NO LO ES...
ALEJANDRO: (Hablaban
en voz baja porque Danita dormía) ¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Qué buscas con
la preguntadera?
DANIELA: Comprenderte,
poder ponerme en tu lugar, entender. Se que fue duro, pero quiero escucharlo de
ti...
ALEJANDRO: Fue un
infierno, Dani, ¿contenta? Estabas muerta, tuve que despedirme de ti, meterte
en una caja y enterrarte tres metros bajo tierra... (Se echó a llorar) Después,
todos esperaban que fuera fuerte, que me repusiera, que saliera adelante por
Danita y no pude, fui débil... Todo dejó de tener sentido y cada mañana, le
suplicaba a Dios que me dejara ser un buen padre, pero en las noches, cuando me
tenía que dormir, sólo deseaba morirme... Fui un débil y un cobarde, porque no
quería vivir sin ti...
DANIELA: (Toma el
rostro de Ale entre sus manos) No fuiste débil, sino humano y a pesar de lo que
piensas, fuiste más fuerte de lo que crees: tiraste hacia delante por Danita,
devastado y desolado, pero para ti siempre estaba tu hija y eso aunque sea
normal, es admirable...
ALEJANDRO: No lo
siento así... (La tocaba, seguía con miedo) Te soñé todo el tiempo así, en mis
brazos... Estaba enojado conmigo mismo por haberte dejado sola, después por haberte
buscado, por buscarte, por haber andado contigo...
DANIELA: ¿Te arrepentiste de haberme
enamorado?
ALEJANDRO: De todo. Pensaba que si no me
hubiera acercado a ti, si me hubiera tragado este amor, tú ibas a estar viva...
DANIELA: Yo hubiera preferido estar muerta,
a no conocerte, ¿cómo puedes dudar de eso?
ALEJANDRO: No lo entiendes, Dani, ¡estabas
muerta, por mi culpa! Yo te dejé sola y después, cuando te volví a ver... (Se
angustia más)
DANIELA: No fue tu culpa, Alejandro, si no
hubiera sido ese día, hubiera sido otro, no te eches la culpa de algo de lo que
no la tienes...
ALEJANDRO: Si que la tengo, ¡claro que la
tengo! ¿A quién quiere esa loca? A mí, ¿no? ¿Por qué empezó todo? Porque la
rechacé... Todo esto es mi responsabilidad, mi culpa
DANIELA: Tú no tienes la culpa que la
desquiciada de Andrea, se haya obsesionado contigo. Tú no lo provocaste, así
que no me vengas con esas...
ALEJANDRO: Está bien, como quieras, pero tú
quisiste saber qué sentí y fue eso, Daniela, que estabas muerta por mi culpa...
No me recrimines, porque no lo podrías entender nunca...
DANIELA: Se que no lo voy a saber nunca,
pero tampoco dudaría que lo hermoso que vivimos, era una bendición, no una
desgracia...
ALEJANDRO: Yo no dudo de lo que eres para
mí…
DANIELA: ¿Entonces?
ALEJANDRO: Sentí que era mi culpa
DANIELA: Pues que se te quite esa absurda
idea de la cabeza...
ALEJANDRO: (Le toma las manos) Dani, sigues
sin comprender. Yo se que fuiste, eres y serás una bendición en mi vida, lo
mejor que pudo pasarme y amarte es el regalo más maravilloso que Dios me ha dado.
Lo que digo es que para ti, lo mejor hubiera sido no amarme nunca...
DANIELA: El que no comprende eres tú,
prefiero mil veces pasar por lo que hemos pasado, que no haberte conocido
nunca...
ALEJANDRO: Ay, Cosita mía, si pudieras ver
lo que siento. (La abraza) Estás conmigo, aquí, en mis brazos y sigue
pareciéndome un sueño. No quiero despertarme, volver a abrir los ojos para
darme cuenta que te pierdo una vez más.
DANIELA: No me vas a perder... (Le da un
pellizco en las pompas)
ALEJANDRO: (Se ríe) ¿Qué haces, Dani?
DANIELA: Comprobarte que no estás soñando
(Le da otro pellizco)
ALEJANDRO: ¡Ayyy! ¡Oye, eso duele!
DANIELA: Eso quiere decir que esto, no es
un sueño (Lo besa y se va a la cocina)
ALEJANDRO: (Va tras ella) ¿No podías
besarme para demostrarme eso? (Le acaricia el cuello y la espalda, abrazándola
después) ¿Cómo te sientes?
DANIELA: Un poco cansada, pero bien (Gira
la cabeza y le da un beso) ¿Quieres agua?
ALEJANDRO: No, gracias... El café se debe
haber enfriado... Amor, ¿me juras que no te hicieron nada más?
DANIELA: Yo no juro y lo sabes... Y no, no
me hicieron nada...
ALEJANDRO: Bueno, se que no juras y si me
miras a los ojos y me dices que no te lastimaron, te voy a creer.
DANIELA: (Lo mira a los ojos) No me
hicieron nada, ¿me crees?
ALEJANDRO: Si, tus ojos no pueden mentirme,
hermosa... ¿Ya tomaste el agua?
DANIELA: Si...
ALEJANDRO: ¿Sigues cansada?
DANIELA: Un poco, ¿por?
ALEJANDRO: Por curioso, jajaja... ¡Para
consentirte, amor! ¿Para qué más? Quiero darte todo el amor y tratarte con toda
la dulzura que te negaron durante un mes y que me guardé para ti todo ese
tiempo.
DANIELA: Pues no está mal la idea (Se
acerca) Apapáchame, Alejerico (Besito)
ALEJANDRO: ¡Alejerico! Mmmm... Te amo
tanto, buenorra... (Se besan) ¿Sabes qué es lo que más deseo?
DANIELA: ¿Qué?
ALEJANDRO: Ahora que estás aquí, lo que más
deseo es dormir contigo
DANIELA: Pues me encanta cumplir tus deseos
a medias...
ALEJANDRO: ¿A medias?
DANIELA: Sí, porque quiero que durmamos los
cuatro juntos
ALEJANDRO: Me fascina esa idea... Por
cierto, ¿te das cuenta de cómo habla Daniela? ¡Es un loro con bucles!
DANIELA: No sé a quién me hace recordar...
ALEJANDRO: A tu mamá, ¡SEGURO QUE A ELLA!
DANIELA: Jajajajajajajaja, si te escucha,
te jala de la oreja, jajajajaja… Pero no estaba pensando en ella, precisamente
ALEJANDRO: ¿No? (Abrazo y besote) ¿En quién
pensabas?
DANIELA: En ti, amorcito (Le sonríe)
ALEJANDRO: ¿En mí? Yo no tengo bucles,
Daniela... (Hace puchero)
DANIELA: Pero si tienes una lengua muy larga,
jajajajajaajaja... En los bucles se parece a mí; en lo loro, a su papá hermoso…
ALEJANDRO: ¿Lengua larga? (Otro pucherazo)
DANIELA: Si, mi amor, eres un parlanchín
(Le da un besote) ¡Y me encanta! (Otro besote)
ALEJANDRO: ¿Sabes que mi lengua puede hacer
mucho más que hablar?
DANIELA: Si, lo se, jajajajajaja
ALEJANDRO: (Pone carita de decepción)
Ahhhh...
DANIELA: ¿A qué viene esa cara?
ALEJANDRO: (Sonriendo) Nadaaaaaaaaaaaaaa...
DANIELA: ¿Vamos a dormir con nuestras
princesas?
ALEJANDRO: Ve, en un momento las alcanzo...
DANIELA: ¿Qué vas a hacer?
ALEJANDRO: (Respira profundo y le sonríe)
Pensar en ti, en mi lengua y lo lindo que sería mezclarlas...
DANIELA: ¿Te vas a duchar?
ALEJANDRO: Sip, con todo lo que pasó hoy,
no lo he hecho... (Recuerda algo) ¡Espérame un momento!
Alejo se va y regresa un minuto después con
algo en su mano…
ALEJANDRO: Me fascina esa idea... Por cierto, ¿te das cuenta de cómo habla Daniela? ¡Es un loro con bucles!
ResponderEliminarDANIELA: No sé a quién me hace recordar...
ALEJANDRO: A tu mamá, ¡SEGURO QUE A ELLA!
DANIELA: Jajajajajajajaja, si te escucha, te jala de la oreja, jajajajaja… Pero no estaba pensando en ella, precisamente
ALEJANDRO: ¿No? (Abrazo y besote) ¿En quién pensabas?
DANIELA: En ti, amorcito (Le sonríe)
ALEJANDRO: ¿En mí? Yo no tengo bucles, Daniela... (Hace puchero)
DANIELA: Pero si tienes una lengua muy larga, jajajajajaajaja... En los bucles se parece a mí; en lo loro, a su papá hermoso… jajajaja mi vida Danita es re tierna esa beba...
Muy buen capitulo!!!!
ResponderEliminarQue tiernos ajajjajaja me encanto el cap :D
ResponderEliminarSe quiere ir a bañar para que se le baje el amigo fiel, jajaja, siempre lo tiene paradito ese Alejo, SEXÓPATA, jajajaja
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